lunes, 16 de abril de 2012

CUMPLIR LA LEY


«No penséis que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolir, sino a cumplir»  (Mateo 5: 17).

Supongamos que estoy conduciendo por la ciudad donde vivo. Imagine que llego a un cruce y el semáforo está en rojo. Me paro y espero a que cambie. Cuando se pone en verde, continúo; pero luego, al cabo de medio kilómetro, hay otro semáforo que también está en rojo. Esta vez no me detengo, sino que, sin más, sigo adelante. Como puede imaginar, al instante, detrás de mí, veo un automóvil con unas luces centelleantes sobre la capota. Se trata de un agente de policía. Hace que me detenga junto a la acera. Bajo el cristal de la ventanilla, me pide mi permiso de conducir y me dice que me pondrá una multa por haberme saltado el semáforo en rojo. «Pero, agente», replico yo, «no sé por qué tenía que detenerme en ese semáforo en rojo. Me detuve en el último y, en lo que a mí respecta, he cumplido la ley. No creo que tenga que detenerme más en ningún semáforo en rojo».
«¡Ridículo!», dirá usted; y con razón. Cuando me detuve en el primer semáforo, cumplí la ley, pero al hacerlo no anulaba la ley. Al contrario, reconocía su validez. 
Jesús lo dejó claro para los que lo escuchaban —y para nosotros que lo escuchamos ahora— cuando en realidad dijo: «No vine para anular la ley, tampoco a repudiarla, ni tampoco eliminarla. Vine a cumplirla; o, lo que es lo mismo, obedecerla».
Cuando mi esposa me pide que vaya al supermercado, me da una lista con las cosas que necesita.
Yo compro todo lo que hay en la lista; en otras palabras, cumplo su petición. Hay quienes enseñan que Jesús vino a eliminar la ley de Dios. Esto es imposible, porque elijo que había venido a cumplirla; es decir, a someterse a ella. Jesús realzó la ley, porque los fariseos enseñaban que todo lo que hay que hacer es cumplir la ley de forma externa. Jesús enseñó que hay que obedecerla desde el corazón.
Para algunas personas, parece que la ley de Dios es, por así decirlo, un yugo sobre sus espaldas. Esto hace que sea difícil de sobrellevar. Yo quiero tener la ley de Dios en el corazón y cumplirla desde dentro hacia fuera. Basado en Mateo 9:17-19

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

No hay comentarios:

Publicar un comentario