sábado, 29 de junio de 2013

UN VIAJE POR EL «BOSTEZO ABISMAL»

Y si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté. Ustedes ya conocen el camino para ir adonde yo voy (Juan 14: 3,4).

Anticipamos el extraordinario día en que los redimidos harán el viaje hacia la Nueva Jerusalén. Hay quienes han dicho, en términos poéticos, que el viaje se hará a través del «bostezo abismal». Así se le llama al corredor de Orión, una abertura vacía, inmensurable, donde no hay nada, rodeada de luces a manera de marco de pedrería. Esa, según se cree, es la puerta del cielo, y por allí entrará el cortejo triunfal de Cristo con los redimidos que van hacia la nueva Jerusalén.
Poesía, metáfora, sueños, esperanzas, es el lugar de origen de la idea del «bostezo abismal». Pero sea por donde sea la entrada, los redimidos pasarán por allí. Eso recuerda lo que ocurrió un día de octubre, en un jardín de niños, en el estado de Rho-de Island, Estados Unidos. Una maestra encontró dos orugas de mariposa monarca que se alimentaban de una planta de Asclepiadea o algodoncillo. Las orugas se habían formado demasiado entrada la estación para que se desarrollaran antes del invierno, e indudablemente estaban condenadas a morir de frío.
La maestra sacó suficientes hojas como para alimentar a las orugas durante varios días, y las llevó a su aula, donde se alimentaron y estuvieron protegidas del frío. Pronto se formaron sus crisálidas verdes y luminosas. En cada una se desarrolló el proceso de transformación y al mes siguiente, tiempo después de haber llegado el invierno, las dos mariposas monarca surgieron de sus «estuches» y desplegaron sus hermosas alas.
Las monarca emigran hacia el sur en el invierno, pero estas habían salido mucho tiempo después del último vuelo. Las dos mariposas nunca sobrevivirían si se las liberaba en el aire frío de noviembre, en el hemisferio norte. Pero la maestra tuvo una idea. Preparó una jaula pequeña y puso dentro a las dos mariposas. Llevó la cajita al aeropuerto, donde pidió un pasaje para las dos mariposas. El empleado consultado, sin pestañear, hizo lo oportuno para que las mariposas viajaran hacia el sur de forma diferente a cualquier otra monarca del pasado, ya que fueron puestas en la cabina del piloto de un avión de United Airlines. Cuando fueron liberadas, volaron en el aire cálido, como si fuera parte del vuelo migratorio habitual de su especie hacia el sur.
Las mariposas monarca no se dieron cuenta de su viaje, pero tú sí lo disfrutarás en grande. ¡Prepárate para ese gran día!

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

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