jueves, 14 de enero de 2016

UN VIEJO TRUCO: MEZCLAR

Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra. Génesis 6:13.

Satanás estaba feliz porque la familia de Caín estaba tomando el camino equivocado.
Pero, todavía no estaba satisfecho. Quería que la familia de Set se acercara a la misma muerte final. Se conoció al linaje de Caín como “los hijos e hijas de los hombres”, mientras que a los de Set se los llamó “los hijos de Dios”. Estos dos grupos eran distintos y separados. Unos adoraban cualquier cosa que el diablo sugiriera y también a sí mismos, mientras que los otros adoraban a Dios. El propósito de Satanás era hacer que el mundo entero fuera un caos egoísta, centrado en sí mismo, que busca lo suyo.
El diablo tuvo una magnífica idea mala que se convirtió en uno de sus mejores y más sutiles engaños: ¡conseguir que los sexos opuestos de los dos grupos se juntaran! Trabajaría con la estrategia de “seamos amigos”: novias y novios, para ser exactos. Mezclar lo malo con lo bueno, darle a la bolsa una buena sacudida, calentarla con pasión humana y mirar la mezcla finalmente disuelta en un gran caos pegajoso de pecado.
La Biblia dice: “Viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas” (Génesis 6:2). No hizo ninguna diferencia que hubiera hijas de Dios hermosas; parecía que las hijas de los hombres eran, de alguna manera, más atractivas.
¿Recuerdas cómo veía Eva aquel fruto? Lo mismo de siempre, el pecado tiene esa ilusión.
Los dos grupos se juntaron y así siguió el mundo, girando en una mezcla confusa de sexo y violencia. Siempre que lo bueno y lo malo se mezclan juntos, finalmente, lo bueno se fija al fondo y lo malo bulle hacia la parte de más arriba. El resultado siempre es celo y discordia, mientras el mismo maestro de la mezcla original, Satanás, se ríe y alardea por el éxito de su plan.
Dios veía cómo más y más de sus seguidores tenían citas y luego se casaban con los seguidores del diablo. Nuestro texto de hoy nos dice que las cosas estaban yendo tan mal que Dios llamó a Noé aparte y le contó un plan para detener la difusión del mal. Ahora bien, la mayoría de la gente amó los caminos de la maldad, y el Espíritu de Dios simplemente no pudo alcanzar a la gente mezclada. Se les dio tiempo para que se arrepintieran, pero “el fin de todo ser” había llegado. Por misericordia a ellos y a quienes seguirían su mal ejemplo, Dios tuvo que ponerles fin.

Tomado de devoción matutina para menores 2016
¡GENIAL! Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward

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