viernes, 1 de abril de 2016

¡A COMER!

Tu Oración: Gracias, Dios, porque nos das comida a nosotros, y también a las aves.

Versículo para hoy: “Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta”. Mateo 6:26.

Las aves pertenecen a sus propias familias, igual que tú a la tuya. Cada familia de aves come algo distinto y vive en lugares particulares. Hay familias que viven en el frío donde hay hielo, y comen peces. Otras familias viven en los árboles donde comen insectos, lombrices o bellotas, algunas chupan la savia de los árboles y otras la miel de las flores.
Es muy raro que las aves se peleen entre ellas para obtener su alimento. Las palomas le dan a sus pichones recién nacidos un líquido espeso y blancuzco que se llama “leche de pichón”. Hay gran variedad de comida que Dios creó para las aves, y ellas agradecen alabándolo con sus cantos.

Un poquito de ciencia
Haz una casita para dar de comer a los pájaros. Vas a necesitar la mitad de una naranja, una cuchara de plástico, un mondadientes, unos 25 centímetros de cuerda, mermelada de uva y semillas para pájaros.
Cómete la naranja y conserva la cáscara; las aves la van a usar como plato. Pide a tu papá que le haga un orificio a cada extremo de la cáscara, para que pueda pasar por ellos el piolín y se pueda colgar el “plato” en la rama de un árbol afuera de tu casa. Coloca semillas para aves en la cáscara y ponles mermelada encima. Verás que a los pájaros del barrio les encantará.
Dibuja en tu libreta de observaciones los pajaritos que puedas observar que lleguen a comer lo que pusiste.

Tomado de Devoción matutina para niños pequeños 2016
Pequeños científicos de Dios
Por: Cesia Alvarado Zemleduch
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