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martes, 27 de noviembre de 2012

EXAMINA LA SENDA


Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos. (Proverbios 4:26)

Emigrar a otro país dejando familia y amigos atrás no es fácil. Mi familia y yo tuvimos la oportunidad de viajar de Perú a México, donde vivimos doce años. Un día recibimos la aprobación para obtener la residencia norteamericana, algo que habíamos estado gestionando durante catorce años, y decidimos que yo sería la primera en viajar a Estados Unidos, y luego mi hijo menor decidió que me acompañaría, ya que deseaba estudiar en una de nuestras universidades. Mi esposo y mi hijo mayor se quedaron en México, con la seguridad de que pronto estaríamos juntos. Vendimos todo lo que habíamos adquirido en aquellos doce años. Renuncié a mi empleo y viajé al «país de las oportunidades». Yo estaba segura de que Dios deseaba esa opción para nosotros.
Conforme pasaron los meses me di cuenta de que no era fácil luchar sin mi esposo. Pensé en las muchas mujeres que como yo dejan sus hogares para encontrar su bienestar. Una felicidad basada en las comodidades, pero vacía por la ausencia del esposo y los hijos. Luego se hizo necesario que regresáramos a México, porque mi hijo se enfermó, y hoy estamos nuevamente juntos. Ahora comprendo que los caminos del hombre no son los de Dios, y que aquella había sido una decisión motivada por la comodidad y el bienestar. Además, comprendí que mi esposo y mis hijos son el tesoro más grande que Dios me ha dado. El Señor no deseaba que estuviéramos separados.
Elena G. de White escribió: «El dinero tiene gran valor porque puede hacer mucho bien, pero el dinero no es de más valor que la arena, a menos que sea usado para satisfacer las necesidades de la vida, beneficiar a otros y hacer progresar la causa de Cristo» (Mensajes para los jóvenes, cap. 10, p. 220).
¿Qué hacer para no tomar decisiones apresuradas? La clave está en no limitar la vida cristiana a una hora diaria, o a dos o tres horas en la iglesia. En la Biblia leemos: «Examina la senda de tus pies y todos tus caminos sean rectos». No nos apartemos de Jesús, permitamos que el forme parte de nuestras vidas, y guiará nuestro camino.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Mirna Jares de Pezoa

miércoles, 26 de septiembre de 2012

«NUNCA ME LO CONSULTASTE»


Su Padre ya sabe lo que ustedes necesitan, antes que se lo pidan. Mateo 6:8.

«Señor, ¿por qué permitiste que mi sueño se derrumbara en forma tan miserable? ¿Por qué no me diste al menos una señal?» Quien así se expresa es Claudia, una joven recién egresada de la carrera de Publicidad y Relaciones Públicas de una universidad privada. Su sueño consistía en comprar un apartamento tipo estudio para montar allí su agencia de publicidad. Pero ese sueño se evaporó cuando colocó su dinero en manos de un estafador. No sabemos qué respuesta le puede dar Dios a Claudia. Pero podemos imaginar que es la misma que quizás le daría a tantos otros: al joven que confió ciegamente en el amigo que lo traicionó; a la muchacha que muy tarde descubrió las verdaderas intenciones del don Juan que la enamoró. Esa respuesta es: «Tú nunca me lo consultaste».
Decidimos seguir adelante con nuestros propios proyectos sin consultar a Dios y, cuando fracasamos, se lo echamos en cara: «Señor, ¿por qué permitiste que su cediera esto?». Es muy sencillo: «Porque tú nunca me lo consultaste».
Esta realidad nos recuerda la experiencia del pueblo de Israel cuando fueron víctimas de los truculentos gabaonitas. Dice la Biblia que cierto día se presentaron ante Josué unos hombres que querían firmar una alianza con los israelitas. Alegaban provenir de tierras muy lejanas (ver Jos. 9). Y para demostrarlo, mostraron sus zapatos desgastados, sus ropas raídas y su pan mohoso. Habían oído que Dios destruiría a todas las naciones paganas que habitaban Palestina, y ellos no querían ser destruidos.
Josué los observó, les hizo algunas preguntas y, sin mucho protocolo, hizo pacto con ellos. Tres días después los israelitas descubrieron que los gabaonitas ¡vivían a la vuelta de la esquina! Los engañaron vilmente. Y todo porque no consultaron a Dios (Jos. 9: 14). Probable mente Josué y los líderes del pueblo razonaron que no valía la pena molestar a Dios por un asunto tan pequeño. Pero fue un error.
Si ahora mismo estás atravesando por alguna circunstancia que te está preocupando, oye esto: sea grande o pequeño, tu problema también preocupa a Dios. Por lo tanto, ¿por qué no llevarlo a él en oración? No pienses que importunas a Dios con tus problemas. Nada de lo que te afecta es insignificante o pequeño para él. ¿No es él, acaso, tu Padre celestial?
Padre mío, gracias porque te interesas en mis grandes problemas, y también en los pequeños.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

martes, 14 de febrero de 2012

MALOS Y BUENOS CONSEJOS

Te ruego que permitas que tu siena hable a tus oídos, y escucha las palabras de tu siena (1 Samuel 25: 24).

Es un privilegio ser mujer, aunque en algunas partes del mundo las mujeres sean tratadas como seres inferiores y enfrenten grandes limitaciones para su desarrollo personal y su desempeño profesional. En términos generales la mujer del siglo XXI ha dado un gran paso en todos los sentidos en la mayor parte del mundo. En la actualidad apenas existen barreras para que las mujeres opten por la carrera que deseen cursar. Tampoco existen profesiones en los países desarrollados que sean exclusivas de los hombres, ya que por ley las puertas están abiertas para ambos sexos.
En la Biblia vemos a algunas mujeres que ejercieron su mi influencia sobre otras personas a través de buenos consejos. Por otro lado, los consejos de algunas de ellas no siempre fueron los mejores: Eva influyó sobre su esposo para que desobedeciera a Dios; Jezabel aconsejó mal a su esposo para que adorara ídolos y diera muerte a Elías, el profeta del Señor; la esposa de Job le dijo que maldijera a Dios y que luego se muriera.
Entre las mujeres que supieron dar buenos consejos y tomar decisiones apropiadas encontramos a Abigail, una dama que salvó a los miembros de su hogar del enojo de David. Notemos la impresionante declaración que ella le hace a David: «Jehová te ha impedido [...] vengarte por tu propia mano» (1 Sam. 25:26).
«Las palabras bondadosas son como rocío y suaves lluvias para el alma. La Escritura dice acerca de Cristo que se concedió gracia a sus labios, para que supiese "hablar en sazón palabra al cansado". Y el Señor nos ordena:
«Sea vuestra palabra siempre con gracia [...], a fin de dar gracia a los oyentes» (El hogar cristiano, p. 395).
Permitamos que en todo momento nuestras palabras tengan como objetivo el bien. Pregúntate: «¿Cómo afectan mis consejos a mis amigos y amigas, e incluso a mi esposo?».
Querido Padre, ayúdame para que mi influencia sobre las personas que me rodean sea positiva.

Toma de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Nuvia Williams es licenciada en Educación por la Universidad Adventista de Centroamérica. Actualmente imparte clases de inglés en Guatemala. Está casada y tiene dos hijos.