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domingo, 18 de noviembre de 2012

HAZ ESTO PRIMERO


Instruye al niño en su camino y ni aún de viejo se apartará de él. (Proverbios 22:6)

Loída, la abuela de Timoteo, y su madre Eunice llevaron a cabo una labor especial: enseñaron a Timoteo a respetar y amar a Dios. El apóstol Pablo resaltó la importancia de la educación recibida por aquel discípulo suyo: «Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también» (2 Tim. 1:5).
Tal como se desprende de las palabras del apóstol Pablo, resulta de vital importancia enseñar a los niños los preceptos bíblicos y la obediencia a los mismos, así como la autoridad de las Escrituras. La responsabilidad que Dios ha encomendado a los padres respecto a la educación de los niños implica una gran dedicación.
«Los padres deben considerar a sus hijos como un legado de Dios y educarlos para ser parte de la familia celestial. Educadlos en el temor y amor de Dios, porque el temor de Dios es el principio de la sabiduría. Los que son leales a Dios lo manifestarán en la vida doméstica. Considerarán la educación de sus hijos como una obra sagrada encomendada por el Altísimo» (Conducción del niño, cap. 2, p. 25).
En nuestra época hay mucho por hacer y disponemos de poco tiempo. Todos estamos involucrados en numerosas actividades que algunas veces apenas nos permiten meditar en las cosas eternas. Querida hermana, no desaprovechemos los mejores años para instruir a nuestros hijos. Dedicándoles tiempo en su niñez, aliviaremos las dificultades del mañana.
«La educación de los niños constituye una parte importante del plan de Dios para demostrar el poder del cristianismo. Una solemne responsabilidad reposa sobre los padres en el sentido de educar a sus hijos para que cuando salgan al mundo, hagan bien y no mal a aquellos con quienes se asocien» (Conducción del niño, cap. 2, p. 24).
Repitamos el texto: «Instruye al niño en su camino, y ni aun de viejo se apartará de él».

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Coty de Calderón

martes, 14 de febrero de 2012

MALOS Y BUENOS CONSEJOS

Te ruego que permitas que tu siena hable a tus oídos, y escucha las palabras de tu siena (1 Samuel 25: 24).

Es un privilegio ser mujer, aunque en algunas partes del mundo las mujeres sean tratadas como seres inferiores y enfrenten grandes limitaciones para su desarrollo personal y su desempeño profesional. En términos generales la mujer del siglo XXI ha dado un gran paso en todos los sentidos en la mayor parte del mundo. En la actualidad apenas existen barreras para que las mujeres opten por la carrera que deseen cursar. Tampoco existen profesiones en los países desarrollados que sean exclusivas de los hombres, ya que por ley las puertas están abiertas para ambos sexos.
En la Biblia vemos a algunas mujeres que ejercieron su mi influencia sobre otras personas a través de buenos consejos. Por otro lado, los consejos de algunas de ellas no siempre fueron los mejores: Eva influyó sobre su esposo para que desobedeciera a Dios; Jezabel aconsejó mal a su esposo para que adorara ídolos y diera muerte a Elías, el profeta del Señor; la esposa de Job le dijo que maldijera a Dios y que luego se muriera.
Entre las mujeres que supieron dar buenos consejos y tomar decisiones apropiadas encontramos a Abigail, una dama que salvó a los miembros de su hogar del enojo de David. Notemos la impresionante declaración que ella le hace a David: «Jehová te ha impedido [...] vengarte por tu propia mano» (1 Sam. 25:26).
«Las palabras bondadosas son como rocío y suaves lluvias para el alma. La Escritura dice acerca de Cristo que se concedió gracia a sus labios, para que supiese "hablar en sazón palabra al cansado". Y el Señor nos ordena:
«Sea vuestra palabra siempre con gracia [...], a fin de dar gracia a los oyentes» (El hogar cristiano, p. 395).
Permitamos que en todo momento nuestras palabras tengan como objetivo el bien. Pregúntate: «¿Cómo afectan mis consejos a mis amigos y amigas, e incluso a mi esposo?».
Querido Padre, ayúdame para que mi influencia sobre las personas que me rodean sea positiva.

Toma de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Nuvia Williams es licenciada en Educación por la Universidad Adventista de Centroamérica. Actualmente imparte clases de inglés en Guatemala. Está casada y tiene dos hijos.

domingo, 30 de octubre de 2011

INSPIRACIÓN Y REVELACIÓN

Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. 2 Pedro 1:21.

Después de haber trabajado durante cinco años en colegios adventistas como capellán, la iglesia me pidió que fuera a trabajar como pastor distrital. Lo más costoso del cambio laboral fue desconectarme de tantos alumnos que había conocido y ayudado en momentos de necesidad. Por estar bastante lejos, continué comunicándome con muchos de ellos a través del correo electrónico. Algunos seguían consultándome sobre diversas situaciones que se les presentaban, y en la medida de lo posible respondía sus inquietudes con respuestas bíblicas.
En un plano muy superior, el Dios eterno, separado del hombre por causa del pecado, nos dejó una carta de amor con el propósito de ayudarnos mientras vivimos en este mundo. Esa carta de amor fue escrita a lo largo de 1.500 años, comenzando con Moisés y terminando con Juan.
Muchos escépticos que dudan de la veracidad y divinidad de las Escrituras lo hacen porque no ven en sus páginas más que el factor humano. Pero la Biblia contiene una aleación exquisita entre lo humano y lo divino.
Dios inspiró a hombres de fe para que movidos por su Espíritu investigasen, averiguasen y escribieran, por ejemplo, los libros históricos del Antiguo Testamento, y también Lucas, Hechos, Romanos, Calatas, etc. Pero además de la inspiración estuvo la revelación. Este último aspecto es el acto divino por el cual Dios comunicó un mensaje a los hombres que jamás hubieran conocido por sí mismos. ¿Cómo hizo Moisés para escribir el relato de la creación si él vivió 2.500 años después que ocurriera? ¿De quién supo Nahum que Nínive sería totalmente destruida? ¿Cómo hicieron Daniel y Juan para escribir profecías de tiempo tan exactas y precisas? Solo Dios pudo revelar ese conocimiento que, de otra manera, el hombre siempre hubiera ignorado.
¡Qué lindo es saber que existe un Dios poderoso que se preocupa por nosotros! ¡Qué reconfortante es pensar que Dios inspiró y reveló las Escrituras para nuestro bien presente y futuro! Una de las pruebas más sobresalientes del amor de Dios por la humanidad es su Palabra; por eso, al comenzar este día, dedica un momento para agradecerle porque te demostró su amor haciéndote conocer la Biblia.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

viernes, 7 de octubre de 2011

EUNICE LA «TRIUNFADORA»

Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loaida y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también. (2 Timoteo 1:5)

Timoteo llegó a ser el hijo espiritual de Pablo. El apóstol conocía a la familia de este joven, la cual, curiosamente, tenía ciertas similitudes con la suya propia. Siendo de padre griego y de madre israelita, Timoteo se perfilaba como el sucesor de Pablo. Su amor por la lectura inspirada, su devoción y dedicación al evangelio de Cristo, hacían de este joven discípulo un verdadero siervo de Dios.
Eunice, cuyo nombre significaba «la triunfadora» o «la victoriosa», daba un empuje emocional y espiritual a aquel niño que creció bajo la sabia enseñanza de dos mujeres: su abuela y su madre. ¡Cuán importante es el tiempo que dedican los abuelos a instruir a sus nietos! Ellos ya no se sienten estresados por los compromisos laborales, ni tienen tantas obligaciones sociales como cuando eran más jóvenes, por eso pueden establecer nuevas prioridades en la vida y dedicar mayor atención al cuidado de la familia. ¡Qué lástima que los padres estemos siempre tan ocupados que apenas podamos disfrutar de nuestros hijos! Siempre recuerdo que mis padres me decían: «Carga a tu bebé ahora, porque nunca más lo podrás hacer». Ciertamente el tiempo nos roba mucho más de lo que pensamos, y cuando nos damos cuenta ya se ha ido.
No desaproveches la oportunidad que Dios te da de ser una madre como Eunice, o una abuela como Loida. Tus hijos serán en gran medida el reflejo de tu dedicación y de tus oraciones. La fe combinada con las obras es recompensada por Dios. No podemos impedir que ellos tomen sus propias decisiones, así como Cristo no impidió que Judas tomara la suya, pero hasta el último momento su amor estuvo presente para recordarle que su sangre también sería derramada por él. No importa el camino que tomen tus hijos o tus nietos, sigue orando por ellos. El Espíritu Santo seguirá llamándolos, porque Dios los ama mucho más que tú. Para Dios un hijo es un tesoro inigualable.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera