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jueves, 26 de mayo de 2016

LA MEJOR COMPUTADORA

Tu Oración: Gracias, Dios, por el maravilloso cerebro que me diste, quiero cada día aprender más de ti.

Versículo para hoy:“¡Te alabo porque soy una creación admirable!” Salmos 139:14.

La mejor computadora, la más poderosa y eficiente del mundo, la creó Dios. Es el cerebro humano. Es sumamente importante para nuestro cuerpo. El cerebro envía órdenes a todo el cuerpo para mover los ojos, correr, o gritar de dolor si te caes y lastimas tu rodilla. Es como el centro de control de donde se mandan las señales a todo el cuerpo.
Cuando tocas algo caliente, rápidamente quitas la mano, ¿verdad? Eso sucede gracias a la información que velozmente procesa tu cerebro. Está lleno de surcos donde almacena información. A medida que aprendes cada día, los surcos se hacen más profundos. Cada zona del cerebro tiene una función distinta. Hay una que controla la vista. En otra parte los movimientos del cuerpo, así como una sección que controla la actividad de pensar. ¿Te das cuenta que Dios nos hizo con una computadora muy especial?
En el cerebro, además, se procesan los sentimientos. Es decir, cuando estás triste, alegre, de mal humor. También cuando tu maestra te pide hacer un dibujo como más te guste, tu cerebro empieza a trabajar para que tengas ideas y hagas tu dibujo.

Un poquito de ciencia
Pide a tu mamá que te dé trozos gruesos de lana. Toma tu cuerpo de cartón y pega en la parte de la cabeza las hebras, formando el cerebro.

Tomado de Devoción matutina para niños pequeños 2016
Pequeños científicos de Dios
Por: Cesia Alvarado Zemleduch
#PequeñosCientíficosDeDios #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaInfantes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

martes, 22 de marzo de 2016

APROVECHA EL TIEMPO

“Aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (Efesios 5:16, RV95).

Dicen que cuanto peor uso das a tu tiempo, más te quejas de su brevedad. En ese sentido me impresiona mucho un episodio de la vida de William Carey (1761-1834), el padre de las misiones modernas. Orlando Boyer, en su libro Biografía de grandes cristianos, p. 91, transcribe esta carta escrita por William:
“Me levanté hoy a las seis, leí un capítulo de la Biblia hebrea; pasé el resto del tiempo, hasta las siete, orando. Luego, con los sirvientes asistí al culto matinal en bengalí. Mientras me traían el té, leí un poco en persa […]; leí también, antes de desayunar, una porción de las Escrituras en indostánico. Luego, después de desayunar, me senté con un erudito que me esperaba para continuar la traducción del sánscrito al ramayuma. Trabajamos hasta las diez. Entonces fui al colegio para enseñar hasta casi las dos de la tarde. Al volver a casa leí las pruebas de traducción de Jeremías al bengalí, y acabé justo cuando ya era hora de comer. Después de la comida, y ayudado por un profesor, me puse a traducir al sánscrito la mayor parte del capítulo ocho de Mateo. En esto estuve ocupado hasta las seis de la tarde. Después de las seis me senté con un erudito de Telinga, para traducir del sánscrito a la lengua de él. A las siete comencé a meditar sobre el mensaje de un sermón que iba a predicar a las siete y media. […] Todos los que asistieron al culto se fueron a las nueve de la noche; me senté entonces para traducir el capítulo once de Ezequiel al bengalí. Acabé a las once, y ahora estoy escribiendo esta carta”.
Impresionante, ¿verdad? Quizás estés pensando: Vladimir, ¿quieres que yo me pase todo el día leyendo la Biblia? No. El asunto clave aquí es la necesidad que todos tenemos de crear un plan diario que nos permita aprovechar al máximo cada minuto del día. El ejemplo de William Carey pone de manifiesto cuán veraz es la declaración de Paul Claudel: “No es tiempo lo que nos falta, sino que nosotros le faltamos al tiempo”. Te invito a que aproveches adecuadamente esa materia prima de nuestra existencia: el tiempo.

Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #AprovechatuTiempo

martes, 27 de noviembre de 2012

EXAMINA LA SENDA


Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos. (Proverbios 4:26)

Emigrar a otro país dejando familia y amigos atrás no es fácil. Mi familia y yo tuvimos la oportunidad de viajar de Perú a México, donde vivimos doce años. Un día recibimos la aprobación para obtener la residencia norteamericana, algo que habíamos estado gestionando durante catorce años, y decidimos que yo sería la primera en viajar a Estados Unidos, y luego mi hijo menor decidió que me acompañaría, ya que deseaba estudiar en una de nuestras universidades. Mi esposo y mi hijo mayor se quedaron en México, con la seguridad de que pronto estaríamos juntos. Vendimos todo lo que habíamos adquirido en aquellos doce años. Renuncié a mi empleo y viajé al «país de las oportunidades». Yo estaba segura de que Dios deseaba esa opción para nosotros.
Conforme pasaron los meses me di cuenta de que no era fácil luchar sin mi esposo. Pensé en las muchas mujeres que como yo dejan sus hogares para encontrar su bienestar. Una felicidad basada en las comodidades, pero vacía por la ausencia del esposo y los hijos. Luego se hizo necesario que regresáramos a México, porque mi hijo se enfermó, y hoy estamos nuevamente juntos. Ahora comprendo que los caminos del hombre no son los de Dios, y que aquella había sido una decisión motivada por la comodidad y el bienestar. Además, comprendí que mi esposo y mis hijos son el tesoro más grande que Dios me ha dado. El Señor no deseaba que estuviéramos separados.
Elena G. de White escribió: «El dinero tiene gran valor porque puede hacer mucho bien, pero el dinero no es de más valor que la arena, a menos que sea usado para satisfacer las necesidades de la vida, beneficiar a otros y hacer progresar la causa de Cristo» (Mensajes para los jóvenes, cap. 10, p. 220).
¿Qué hacer para no tomar decisiones apresuradas? La clave está en no limitar la vida cristiana a una hora diaria, o a dos o tres horas en la iglesia. En la Biblia leemos: «Examina la senda de tus pies y todos tus caminos sean rectos». No nos apartemos de Jesús, permitamos que el forme parte de nuestras vidas, y guiará nuestro camino.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Mirna Jares de Pezoa

viernes, 24 de agosto de 2012

¿SEGUNDO VIOLÍN?


El Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir. Mateo 20:28

En el Nuevo Testamento, se menciona en cuatro ocasiones la lista de los apóstoles: Mateo 10:1-4, Marcos 3:16-19, Lucas 6:14-16 y Hechos 1:13. Adivina a quién se nombra primero en cada una de ellas. ¡Por supuesto, a Pedro!
¿Y Andrés, su hermano? Bien, gracias.
No tiene que haberle resultado fácil a Andrés ser el hermano de Pedro. Imagino que Pedro era el que siempre llevaba la voz cantante, algo así como el director de la orquesta. Andrés equivalía a ser «el segundo violín».
Pedro era tan popular, que a nadie se le habría ocurrido decir: «Pedro, el hermano de Andrés». Pero Andrés era, simplemente, «el hermano de Pedro» (ver Juan 1:40; 6:8).
Este caso me recuerda mi propia experiencia. Cuando era jovencito, en la escuela me conocían como «el hermano de Agustín». Sucede que Agustín, mi hermano mayor, era uno de los mejores estudiantes de toda la institución. Era tan brillante que una maestra incluso llegó a decirme que yo no era «ni las pantuflas de mi hermano». Por un tiempo esas palabras me hirieron, pero después me consolé pensando que yo no era tan malo, ¡sino que mi hermano era demasiado bueno!
¿Cómo manejó Andrés esa incómoda situación? Respondamos con otras preguntas:
- ¿Quién llevó a Pedro al Señor Jesús? Fue Andrés (ver Juan 1:40-42).
- Ante el desafío de alimentar a más de cinco mil personas, ¿quién le mencionó a Jesús que un niño tenía cinco panes y dos peces? Fue Andrés (Juan 6:1-13).
- Cuando unos griegos querían conocer a Jesús, ¿quién los llevó a la presencia del Señor? Fue Andrés (Juan 12:20-33).
¡Ahí está! Andrés no era muy brillante, ni sabía muchas cosas, pero ¡lo poco que sabía la hacía muy bien!
Y a ti, ¿cuántos talentos te ha dado Dios? Probablemente no eres el mejor jugador del equipo. Tampoco eres el solista del coro, ni el más popular del barrio. Pero, ¿sabes qué? Para triunfar en esta vida no tienes que ser el mejor. Basta con que seas útil. Tus talentos, pocos o muchos, ponlos en las manos de Dios, y en el cielo comprobarás que la gloria no está en ser grande, sino en ser útil, como lo fue Jesús.
Padre celestial, que mi mayor gloria sea vivir para servir y ser útil.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

martes, 27 de marzo de 2012

AFILANDO LA SIERRA

¿Jesús les dijo: «Vengan, vamos nosotros solos a descansar un poco en un lugar tranquilo». Marcos 6:31.

¿«Afilando la sierra»? ¿Qué significa? La expresión la usa Stephen Covey en una fábula de dos hombres que están tratando, cada uno por su lado, de aserrar un árbol. No cualquier árbol, sino ¡un señor árbol! Pero lo curioso es que, mientras uno de los aserradores trabaja sin descanso, el otro, en cambio, reposa cada hora. Cuando llega el final de la faena, el hombre que trabajó sin descanso, totalmente exhausto, trata de recuperar el aliento. En ese momento mira hacia el lugar donde está el otro aserrador y... ¡sorpresa! No puede creer lo que sus ojos ven. El árbol de este hombre está casi listo para ser derribado. ¿Cómo lo logró?
—Amigo —pregunta el asombrado aserrador— ¿cómo lograste avanzar tanto aunque te sentabas a descansar cada hora?
—Lo que tú no viste es que cada vez que me sentaba a descansar aprovechaba para afilar la sierra (The 7 Habits ofHighly Effective Families [Los siete hábitos de las familias muy efectivas], p. 277).
«Afilar la sierra» significa, entonces, que tenemos que dedicar el tiempo necesario para renovar nuestra vida en todos sus aspectos: físico (por ejemplo, por medio del ejercicio, el sueño adecuado, la buena alimentación), mental (la buena lectura, el estudio, el desarrollo de habilidades y talentos), espiritual (la oración, el estudio de la Biblia, la asistencia a la iglesia) y social (por la interacción con familiares, el cultivo de buenas amistades, etc.). La lista es interminable, pero quedaría incompleta si no menciono el medio ideal que Dios proveyó desde la fundación del mundo para nuestra renovación: el sábado, su día de reposo.
¿Cómo te sientes físicamente? ¿Puedes decir que estás fuerte, con energías para enfrentar tus desafíos? ¿Estás desarrollando tus facultades mentales, por ejemplo, con la lectura de buenos libros? ¿Apartas tiempo cada día para la oración y el estudio de Ia palabra? ¿Es el sábado un día de delicia para ti? ¡Tienes una red de amigos y amigas que te ayudan a ser mejor persona? Si tu respuesta es sí a todas preguntas, ¡felicitaciones! Pero si es no en algunos varios aspectos, entonces, mi amigo, mi amiga, toma las cosas con más calma. ¡Es hora afiliar la sierra!
Me propongo, Señor, apartar tiempo cada día para renovar mis energías y para la comunión contigo.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala