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miércoles, 18 de mayo de 2016

UN HALAGO REPUGNANTE

El Señor aborrece a los de labios mentirosos, pero se complace en los que actúan con lealtad (Proverbios 12:22, NVI).

La prueba de Historia fue más difícil de lo que Mandy había Imaginado. ¡Mucho más difícil! Se quedó mirando la pregunta número siete descorazonada, sabiendo que su respuesta fue errónea. En cuanto a la pregunta ocho, ella ni siquiera sabía por dónde empezar.
Ella había estudiado; realmente lo había hecho. Pero, Historia le resultaba mucho más difícil que sus otras materias. Y allí estaba Josué, al otro lado del pasillo, completando afanosamente su prueba. Se veía tan seguro. Mandy se daba cuenta de que él sabía todas las respuestas. No se molestaba en ocultar su papel en absoluto. Si ella miraba solamente un poquito, fácilmente podría ver la respuesta número siete. Él estaba empezando con la número ocho ahora.
¿Estaría tan mal? Se preguntó. No sería “copiarse” exactamente; solo tenía que mirar un segundo para ver si podía sacar alguna idea, simplemente para guiarse por el camino correcto.
Ella sabía que estaba mal. Pero era tan fácil, y necesitaba desesperadamente de esa ayuda. Su corazón latía con fuerza. Mandy miró la respuesta número siete de Josué y rápidamente borró la suya, reemplazándola con la de él. Luego, le dio una rápida mirada a la número ocho.
Al día siguiente, el Sr. Silver les devolvió las pruebas. Josué logró un 100%; Mandy alcanzó un 85%.
-¡Bien hecho, Mandy! -le dijo Josué-. Dijiste que la prueba era realmente muy difícil, ¡pero mira qué buen resultado obtuviste! -le sonrió él, mientras se alejaba del aula.
Mandy nunca en su vida se había sentido peor con un halago.

¿Y AHORA?
¿Alguna vez has hecho trampa en un examen? ¿Cómo te hizo sentir? ¿Cuáles son las desventajas de copiarse? ¿Cómo se puede evitar la tentación de hacer trampa?

SPLASH:
Lamentablemente, en una encuesta de más de veinte mil estudiantes, el 70% de los estudiantes de secundaria y el cincuenta y 4% de los estudiantes de la escuela primaria dijeron que se habían copiado en un examen en los últimos doce meses.

Tomado de Matinal para Adolescentes 2016
“Intensamente, Ejercita tu Cerebro”
Compilado por Penny Estes Wheeler
#IntensamenteEjercitaTuCerebro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaAdolescentes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

miércoles, 10 de febrero de 2016

LA REDECILLA DE ELENA – PARTE II

“Quien encubre su pecado jamás prospera; quien lo confiesa y lo deja, halla perdón” (Proverbios 28:13, NVI).

Quizá la lectura de ayer te dejó con la duda respecto a qué pasó con la redecilla de Elena y con la chica que la hurtó. Veamos el final y el “fin” de la historia. Dios le mostró a la señora White que la redecilla estaba en el baúl de aquella muchacha. Elena volvió a reunir a los jóvenes, pero nadie dijo nada. Cuando salieron de la reunión, la joven quemó la redecilla para que no quedara evidencia del robo. Poco después hubo una tercera reunión, se hizo la misma pregunta, y una vez más todos callaron. Cuando salieron, Elena llamó a la joven y le dijo que Dios le había mostrado todo lo que ella había hecho. La muchacha no tuvo más remedio que admitir su pecado y arreglar cuentas con Elena y con Jesús.
¿Qué puedes aprender de esta historia? En primer lugar, no olvides las palabras de Jesús: “No hay nada secreto que no llegue a descubrirse, ni nada escondido que no llegue a saberse” (Mateo 10:26). Si bien podemos ocultar nuestras acciones de la vista humana, no olvidemos que “Dios habrá de pedirnos cuentas de todos nuestros actos […], aunque los hayamos hecho en secreto” (Eclesiastés 12:14).
Ahora bien, la cuestión fundamental no era la redecilla, sino la salvación de una jovencita. Dios quería guiarla a una verdadera conversión, y para ello se valió de una redecilla, de un ángel, de una visión y de una profetisa. ¡Dios puso en movimiento a todo el cielo con tal de guiarla al arrepentimiento! El “fin” de la historia no era poner en evidencia su pecado, sino salvarla, pues lo que Dios quiere es “que todos se salven y lleguen a conocer la verdad” (1 Timoteo 2:4).
¿Recuerdas lo que pasó con David cuando adulteró y tramó la muerte de Urías? Dios envió al profeta Natán para mostrarle al monarca que había actuado locamente. Tan pronto reconoció su culpa, David admitió: “He pecado contra el Señor”, y de inmediato el profeta le aseguró: “Sí, pero el Señor te ha perdonado” (ver 2 Samuel 12:13). Hoy Dios quiere que reconozcas tus pecados, no para avergonzarte sino para perdonarte.

Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #PerdónDivino

martes, 2 de febrero de 2016

EL PRECIO DE LA HONRADEZ – PARTE II

“Los reyes aman y ven con agrado a quien habla con honradez” (Proverbios 16:13).

Retomemos la historia de ayer. Cuando Colbert fue a devolverle al banquero el dinero que le había cobrado de más, este le preguntó: “¿Y si yo le diera ese dinero en recompensa por su honradez?” “No deseo dinero ajeno, señor, prefiero ser honrado”, le contestó Colbert (Su palabra de honor y otros relatos, p. 27).
Cuando el jovencito regresó a la tienda, su patrón lo insultó, lo tildó de tonto y, como si todo esto fuera poco, también lo despidió. ¿Lo puedes creer? ¿Desemplear a alguien porque es honrado? ¡Eso es un contrasentido! Quizá te preguntes: ¿Entonces de qué sirve ser honrado si la honradez vale poco en nuestro mundo? Después de todo, Colbert perdió su trabajo a pesar de su entereza moral. Sí, Colbert perdió un trabajo, pero ganó cosas mayores.
Ese mismo día, cuando supo lo que había pasado, el banquero visitó la casa de Colbert y le ofreció un buen trabajo en el banco. “Desde el principio gozó de la mayor confianza; y como nunca dio motivos para que se dudase de él, se le dio oportunidad de familiarizarse con todo el sistema bancario y posteriormente se le confió la administración financiera de la nación” (ibíd., pp. 28, 29). La fidelidad y la honradez, sus inseparables compañeras, lo convirtieron en el jefe de las finanzas del gobierno francés. ¿Crees que su historia habría sido la misma si no hubiera demostrado rectitud en asuntos tan nimios como unas cuantas yardas de tela? Ser honrado le costó un empleo, sí; sin embargo, esa misma acción le abrió las puertas hacia un futuro lleno de éxito y grandeza.
La experiencia de Colbert es un elocuente testimonio de que “al hombre honrado lo protege su honradez” (Proverbios 14:32). El simple vendedor de telas llegó a ser un funcionario de primer nivel porque “los reyes aman y ven con agrado a quien habla con honradez y sinceridad” (Proverbios 16:13).
Sin duda alguna, nuestro mundo necesita jóvenes como Colbert, “que no se compren ni se vendan”, “que sean sinceros y honrados en lo más íntimo de sus almas” (La educación, cap. 7, p. 54). ¿Quieres ser uno de esos jóvenes?

Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual

viernes, 8 de enero de 2016

“EL EFECTO PINOCHO”

“El que dice la verdad permanece para siempre, pero el mentiroso, solo un instante” (Proverbios 12:19).

Sabías que después de la Biblia, Las aventuras de Pinocho es el libro traducido a un mayor número de idiomas? Así es, de acuerdo con la medición hecha por el Index Translatorium de la UNESCO. El relato del pequeño muñeco de madera que quería ser un niño de verdad, en poco más de cien años se ha convertido en una de las obras más populares del planeta. Sé que conoces muy bien los detalles del cuento escrito por el italiano Cario Collodi entre 1882 y 1883, y supongo que estás al tanto de cuál era el gran problema de Pinocho. ¿Lo recuerdas? A Pinocho le crecía la nariz cada vez que mentía, y él mismo llegó a admitir que no podía parar de mentir. Como lo era para Pinocho, mentir se ha tomado una práctica muy común en nuestro medio.
Según una encuesta, en los Estados Unidos dos de cada tres jóvenes reconocieron haberles mentido “a sus padres, maestros, o a alguien más en los últimos tres meses”. Un sesenta por ciento confesó haber mentido a un amigo en el mismo período de tiempo. Otros dijeron que habían copiado “en alguno de sus exámenes en los últimos tres meses” (Scot McKnight, Sermón on the Mount, p. 110). ¿Te imaginas qué hubiese sucedido si la nariz de estos muchachos les hubiera crecido cada vez que recurrían a la mentira o el engaño?
El Hada tenía razón cuando le dijo a la pequeña marioneta que hay dos tipos de mentiras: “Las que tienen piernas cortas y las que tienen nariz larga”. En otras palabras, la mentira no llega lejos, siempre acaba descubriéndose; como dice Salomón: dura “solo un instante”. De paso, la nariz puede delatarnos cuando mentimos, puesto que entra en una fase muy activa cada que vez que engañamos. En 2013 los investigadores de Psicología Experimental de la Universidad de Granada, España, publicaron un estudio en el que demostraban que la “temperatura de la nariz” se eleva cada vez que mentimos. Ellos han denominado esto como “El efecto Pinocho”.
Siendo que la mentira acaba siempre descubriéndose, ¿no crees que es más provechoso que nos comprometamos con decir la verdad? Si, como dice la Biblia “el mentiroso no saldrá bien librado” (Proverbios 19:5), ¿qué sentido tiene que nos expongamos al “efecto Pinocho”?

Tomado de: Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco

jueves, 11 de julio de 2013

LA BILLETERA PERDIDA SEGUNDA PARTE

Lugar: Senegal
Palabra de Dios: 1 Tesalonicenses 5:15 11

Cuando Katy no encontró su billetera, rápidamente señaló al muchacho que la había saludado antes. Pero, se dio cuenta de que había hecho una acusación falsa. ¿Cómo podría él haber tomado su billetera? ¿Qué pruebas tenía ella de eso?
Justo en ese momento, oyó una voz.
-Katy, ¿qué estás haciendo aquí?
Katy se dio vuelta y miró. Era un hombre que había conocido hacía un par de semanas.
-¿Conociste a mi hermano? -dijo el hombre, señalando al muchacho que Katy acababa de acusar de robar su billetera.
El muchacho no dijo nada de lo que había pasado. En lugar de ello, él y su hermano se ofrecieron para ayudar a Katy a desandar sus pasos.
-Tres pares de ojos ven más que uno -dijeron.
Así que, los tres caminaron de regreso por donde ella había venido, buscando en el suelo la billetera perdida.
Cerca de una hora después, habían llegado hasta el cajero automático del que ella había sacado dinero más temprano. Cuando el guardia de seguridad la vio, le dijo:
-Estaba esperando que volviera. Encontré su billetera en el piso. Pero, los dos hermanos no habían terminado todavía. Sabiendo que Katy estaba cansada, insistieron en ayudarla a terminar sus compras. Katy estaba muy agradecida por su ayuda, y un poco avergonzada de haber juzgado tan rápidamente. El muchacho había devuelto las falsas acusaciones con bondad. Él se había esforzado por ayudarla.
¡Qué buen ejemplo para que nosotros sigamos! 1 Tesalonicenses 5:15 dice: “Asegúrense de que nadie pague mal por mal; más bien, esfuércense siempre por hacer el bien, no sólo entre ustedes sino a todos”.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

miércoles, 10 de julio de 2013

LA BILLETERA PERDIDA PRIMERA PARTE

Lugar: Senegal
Palabra de Dios: Lucas 6:37

Luego de sacar dinero de un cajero automático, Katy caminó hasta un mercado al aire libre, para comprar algunas cosas.
-¡Hola! Bienvenida a Senegal -saludó un joven con voz alegre.
Katy no quería que ningún extraño la molestara. Solo quería comprar las cosas que necesitaba y volver a su casa.
-Déjeme tranquila -dijo ella bruscamente-. No quiero hablar con usted.
Casi olvidó el incidente, mientras buscaba las cosas que necesitaba.
Luego, después de regatear con el dueño del negocio y de llegar a un acuerdo con respecto al precio, Katy abrió su cartera, para sacar la billetera. Pero, no estaba allí. Aunque buscó nuevamente, su billetera seguía sin aparecer. Entonces, se palpó los bolsillos. ¡Nada!
Para este momento, otras personas se habían dado cuenta de lo que pasaba.
-¿Dónde estuviste hoy? -le preguntaron-. Quizá se te cayó en alguna parte. ¿Te ha estado siguiendo alguien? ¿Hablaste con alguien?
En ese momento, Katy vio al muchacho que la había saludado más temprano.
-Él -dijo, señalándolo con el dedo.
Ella no sabía si era el culpable o cómo podría haberle sacado la billetera, si ni siquiera había estado cerca de ella. Pero, era la única persona con la que había hablado en todo el día. Probablemente, él había querido vengarse por la forma en que ella lo había tratado antes.
Si estuvieras en el lugar de Katy, ¿qué habrías hecho? ¿Hubieras estado ansioso de acusar al muchacho? A veces, es fácil juzgar a otros, echarles la culpa; pero, eso no es lo mejor que podemos hacer.
Recuerda, la Biblia dice: “No juzguen, y no se les juzgará. No condenen, y no se les condenará. Perdonen, y se les perdonará”.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

lunes, 8 de julio de 2013

UN DIARIO DE MÁS

Lugar: Estados Unidos
Palabra de Dios: 2 Reyes 12:15

Era verano. La escuela había terminado, y Henry iba a trabajar con su papá. Después de desayunar, los dos salieron de la casa y se detuvieron en un comercio cercano, a comprar el diario. Luego, siguieron hasta el trabajo, donde leerían el diario a la hora del almuerzo.
Pero, esa mañana, el papá de Henry tomó dos diarios, por equivocación.
-Tengo que volver inmediatamente y pagar el diario de más que me traje -le dijo a su hijo.
-Pero, papá, es solamente un diario. Nadie se dará cuenta.
El papá le respondió que sería deshonesto no pagar el diario y que, como cristiano, debía hacer lo correcto. Volvió rápidamente al negocio, y le explicó al dueño lo que había ocurrido.
Cerca de una semana más tarde, alguien robó algunos artículos muy caros de ese negocio. La policía acudió a investigar, y vieron que los únicos dos clientes que habían estado en el comercio en el momento del robo eran el papá de Henry y otro hombre.
El dueño del local habló bien del papá de Henry.
-Yo lo conozco -le dijo a la policía-. La semana pasada, él devolvió algo que se había llevado por error. ¡Él nunca haría algo como esto!
La policía le hizo caso, y fueron a buscar al otro hombre, quien resultó ser el culpable. Al hacer lo correcto, el papá de Henry se ganó la reputación de ser un hombre bueno y honesto.
La Biblia también menciona a algunas personas con buena reputación.
En la historia de la construcción del Templo, hay un ejemplo.
La Biblia dice: “A los que estaban encargados de pagar a los trabajadores no se les pedían cuentas, pues procedían con toda honradez” ¿No sería grandioso tener una reputación como esa? ¿Ser alguien que todos saben que es confiable? Es posible, y todo comienza con una acción por vez.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

viernes, 14 de junio de 2013

LOS PRINCIPIOS EN LOS NEGOCIOS

Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Marcos 8:36, 37.

El lugar de los seguidores de Cristo consiste en reconocer su dependencia de Dios en todo y en aplicar los principios de su fe en todas las relaciones de la vida, incluyendo las transacciones comerciales. De otra manera no pueden representar correctamente la religión de Cristo. Y debieran ser tan honestos con Dios como con otros. ¿Puede alguien ser deshonesto con Dios? Lea la respuesta del profeta: "¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado" (Mal. 3:8).
Los diezmos y las ofrendas pertenecen a Dios. Los medios en nuestra posesión debieran ser considerados un legado sagrado, para ser utilizados para la gloria del Dador. La negación propia es la condición de la salvación. La caridad que no busca lo suyo es el fruto del amor desinteresado que caracterizó la vida de nuestro Redentor. Quienes por amor a Cristo se niegan a sí mismos, encontrarán la felicidad que los egoístas buscan en vano, pero los que hacen de sus propios placeres e intereses egoístas el objeto supremo de la vida, perderán la felicidad que creen que disfrutan.
El apóstol Pablo tiene algo que aportar al tema de dar sistemáticamente: "En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado" (1 Cor. 16:1,2).
La regla de Dios para la dadivosidad, según la expresa la Palabra de Dios, no excluye a nadie, y no ejerce una presión pesada sobre nadie. Afecta ligeramente a los pobres, y los ricos en realidad no la sienten...
Al igual que en las balanzas del santuario se estiman las ofrendas según el espíritu de amor y sacrificio que las motivan, las promesas se cumplirán tan ciertamente para el hombre o mujer pobre que tiene poco que ofrecer pero lo ofrece liberalmente, como para los ricos que dan mayormente de su abundancia...
El reino de Cristo debe superar todo otro interés... [Dios] alimenta al gorrión y viste al lirio; ¿se ocupará menos de las necesidades de sus hijos?— Bible Echo (Australia), 9 de diciembre de 1895.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

miércoles, 12 de junio de 2013

UNA GANANCIA DE CINCUENTA PESOS

Lugar: Pennsylvania, EE.UU. 
Palabra de Dios: Deuteronomio 25:15

Un día, un agricultor de Pennsylvania vio un caballo y quiso comprarlo. Fue a ver a su dueño, un vendedor de caballos local, y le preguntó:
-¿Cuánto pide por ese caballo?
El vendedor le explicó que había pagado, originalmente, 150 pesos por el caballo, y que pensaba ganar cincuenta pesos por él.
-Se lo vendo por doscientos pesos -le dijo.
El agricultor estuvo de acuerdo con el precio, y cerraron el negocio.
Algunas semanas más tarde, el agricultor recibió una carta del vendedor del caballo. "Le dije que había pagado 150 pesos por el caballo", decía la carta. "Cuando revisé mis registros, descubrí que había cometido un error, y que solo había pagado cien pesos por el animal. Como le dije que pensaba sacar una ganancia de cincuenta pesos, le estoy devolviendo cincuenta pesos, para arreglar las cosas". El sobre incluía un cheque por esa cantidad.
El vendedor del caballo podría haberse quedado callado. El agricultor nunca se habría enterado de que le había cobrado 50 pesos de más; y, aparentemente, estaba contento con su compra. Pero, el vendedor era un hombre honesto, que quería hacer lo correcto aunque eso significara perder cincuenta pesos. Estaba siguiendo las palabras de Deuteronomio: "Tendrás pesas y medidas precisas y justas, para que vivas mucho tiempo en la tierra que te da el Señor tu Dios".
Como puedes imaginar, el agricultor quedó muy impresionado por la honestidad del vendedor de caballos. Contó a todos sus conocidos lo que había sucedido, y pronto el vendedor vio aumentados sus negocios.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

jueves, 9 de mayo de 2013

SALTO EN LARGO

Lugar: España 
Palabra de Dios: Proverbios 11:1

Bianca Kappler, una atleta alemana de salto en largo, observó la pizarra electrónica de puntajes y se largó a reír. Estaba compitiendo en el Campeonato Europeo Bajo Techo, y acababa de efectuar su último salto en una serie de seis. La pizarra señaló 6,96 metros. "La medalla de oro es para Bianca Kappler", anunció el juez.
Los espectadores comenzaron a gritar, pero Bianca sacudió la cabeza.
-Debe estar mal -protestó-. Lo máximo que he saltado son 6,68 metros. Debería recibir la medalla de plata.
Los jueces miraron nuevamente los puntajes anteriores. Había saltado 6,43 metros, 6,53 metros y 6,48 metros; ni cerca de los 6,96. Quizá Bianca tenía razón de que había un error. Tal vez, hubo algún error humano.
Los jueces se reunieron. Era una situación muy fuera de lo común. ¿Cuándo había ocurrido que un atleta protestara por ganar la medalla de oro? Luego de discutirlo, decidieron que le permitirían repetir su último salto, en una fecha posterior.
Bianca podría haberse llevado el campeonato; después de todo, la pizarra indicaba que ella había ganado. Pero, quería hacer lo correcto, aunque
significara perder la medalla dorada.
¿Qué habrías hecho tú, en el lugar de Bianca? Un proverbio dice que "el Señor aborrece las balanzas adulteradas, pero aprueba las pesas exactas". Sigue el ejemplo de Bianca, y sé honesto en todo lo que hagas. ¡Procura la medalla de oro por tu honestidad!

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

sábado, 30 de marzo de 2013

ESTAMPILLAS USADAS


Lugar: Washington D.C., EE.UU. 
Palabra de Dios: Juan 8:11; Ezequiel 18:30

A fines del siglo XIX, mientras Grover Cleveland era presidente de los Estados Unidos, un día llegó una carta dirigida a él, a la Casa Blanca. Era de una adolescente, que quería pedirle perdón. En la carta, confesaba algo que había hecho dos años antes.
"Usé dos estampillas postales que ya habían estado en otras cartas", escribió. "Quizás usé más de dos estampillas así, pero solo recuerdo haberlo hecho dos veces. No sabía que estaba mal lo que hice, hasta hace poco".
Y le siguió diciendo al presidente que lo lamentaba mucho y que no podía dejar de pensar en lo que había hecho. "Ahora, querido presidente, ¿me perdona, por favor?" continuó diciendo en su carta. "Le prometo que no lo haré nunca más".
La jovencita no se detuvo solamente con el pedido de disculpas; ella quería arreglar las cosas. En el sobre, incluyó el costo de tres estampillas. Hoy, esa carta todavía se puede ver en una colección de la Casa Blanca.
¿Alguna vez te sentiste mal por algo que hiciste? ¿Por qué te sentiste así? ¿Fue porque te descubrieron y tuviste que pagar las consecuencias? ¿Fue porque quisiste dejar de sentirte mal por dentro? ¿O fue porque realmente querías hacer lo correcto? Sentirse mal es solo el primer paso. Lo que todos necesitamos es verdadero arrepentimiento.
Cuando Jesús perdonó a una mujer que había sido descubierta pecando, él le dijo: "Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar". Un buen consejo para cuando nos equivocamos es el siguiente: "Arrepiéntanse y apártense de todas sus maldades, para que el pecado no les acarree la ruina".

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

sábado, 2 de marzo de 2013

SER O NO SER


Consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio. Filipenses 4:8.

Cada día, y con mayor frecuencia, nos encontramos con personas que usan el engaño como arma para alcanzar sus objetivos. Consideran que todo medio es legítimo para llegar a un fin. Es frecuente encontrase con personas que se enorgullecen de ser tramposas, y se ven a sí mismas como ingeniosas y listas, sin darse cuenta de que esa actitud las conducirá a la cauterización de la conciencia.
Dios desea usarnos como modelos de integridad dondequiera que nos movamos. El destino de nuestras familias está en nuestras manos y hemos de conducirlas a la patria celestial por la senda de la verdad y el decoro. En este asunto no existen medias tintas; no podemos actuar dependiendo de las circunstancias, y tampoco dejarnos guiar por las conveniencias personales. La línea que separa la honestidad de la deshonestidad debe estar bien clara a la hora de actuar y decidir.
Las madres hemos de evitar confundir a nuestros hijos enarbolando frente a ellos la bandera de la integridad mientras nos ven comportarnos fraudulentamente. Actuemos como esposas cristianas al mostrar una conducta intachable frente a nuestros esposos, y con más razón cuando estemos lejos de su vista. No seamos mujeres de doble ánimo ni conducta dudosa; al actuar así nos ponemos en camino peligroso y arriesgamos el bienestar de nuestras familias, y la pureza de la iglesia del Señor.
La honestidad no tiene niveles, ni depende de las circunstancias. Hemos de hacerla parte de nosotras y convertirla en un estilo de vida. En su Palabra, Dios nos impele a una vida recta mediante las palabras del apóstol Pablo: «Les digo esto por su propio bien, no para ponerles restricciones, sino para que vivan con decoro y plenamente dedicados al Señor» (1 Cor. 7:35).
¿Qué puede ser mejor, como carta de presentación ante el mundo, que mostrar a todos que eres una mujer honesta, veraz, confiable y honrada? Una hija de Dios hecha y derecha que todos los días da pasos firmes, incólume ante la incongruencia del entorno que la rodea. Camina hoy por la senda de la integridad y te sentirás aprobada por tu Señor y por todos los que observan tus actos.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

jueves, 28 de febrero de 2013

EL CAMPO DE SANDÍAS


Lugar: Georgia, EE, UU.
Palabra de Dios: Deuteronomio 13:4

“Solamente al Señor tu Dios debes seguir y rendir culto. Cumple sus mandamientos y obedécelo; sírvele y permanece fiel a él".
-Estaría bueno comerse una sandía en este momento -masculló el padre de Juan, secándose el sudor de la frente.
Era una calurosa noche de verano y, aunque el sol ya se había puesto, la temperatura no bajaba de los 25°C.
-Ven, hijo -llamó, dirigiéndose al muchacho-. Vamos a buscar una sandía.
Juan caminó al lado de su papá, tratando de mantener su paso. Pronto llegaron a un campo de sandías cercano.
-Siéntate aquí, Juan. Voy a buscar una sandía.
El papá se trepó a la cerca, y caminó hacia las sandías que había sobre el suelo. Sacó su cuchillo, mirando hacia todas partes para asegurarse que nadie lo viera. Miró hacia atrás y luego hacia la derecha y hacia la izquierda... No había nadie. Justo cuando estaba por cortar la sandía, su hijo le gritó:
-¡Papá, te olvidaste de mirar en un sentido!
Paralizado, el papá de Juan miró a su alrededor una vez más, esperando que lo sorprendieran con "las, manos en la masa", pero no había nadie.
-¿De qué estás hablando? -preguntó, frustrado y aliviado al mismo tiempo-. No hay nadie aquí.
-Pero papá -señaló Juan-, te olvidaste de mirar hacia arriba.
En ese momento se dio cuenta de qué estaba hablando su hijo.
-Tienes razón, hijo -dijo, saltando el cerco nuevamente-. Dios nos ve, y no está bien robar una sandía. Vayámonos a casa.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

miércoles, 6 de febrero de 2013

UNA NOTA FÁCIL


Lugar: Colorado, EE.UU.
Palabra de Dios:  Lucas 16:10.

Ojalá no tuviéramos que estudiar para esta prueba -se quejó Becky* mientras hojeaba su libro de texto-. ¿A quién le importa Shakespeare?
Su amiga Alicia* dio una mirada a su alrededor, antes de responderle, con voz sigilosa:
-Bueno, en realidad, no necesitamos estudiar... si entiendes lo que quiero decir. Vi a la señorita Collins* guardando la hoja de respuestas esta mañana. La deslizó en el último cajón de su archivo. ¿Qué te parece?
Becky la miró, sorprendida.
-¡Pero eso sería hacer trampa!
-¿Y qué? Es solo un tonto examen de inglés. No es como que estuviéramos robando un banco o algo por el estilo. Confía en mí, nadie se enterará.
Becky, finalmente, estuvo de acuerdo en seguir ese plan. Se sacaron un "Excelente" de manera muy fácil, y nadie descubrió que habían hecho trampa en la prueba. Pero, Becky no pudo olvidar lo sucedido. Pasaron los años. Las dos chicas terminaron la enseñanza media. Becky se casó y tuvo hijos, y luego nietos. Pero, el recuerdo no se le borraba de la mente.
Finalmente, 47 años más tarde, Becky decidió que debía hacer algo sobre el tema. Escribió una carta al director del colegio, confesando lo que había hecho. "Sé que no marca ninguna diferencia ahora", escribió ella, "excepto que esto puede evitar que algún alumno haga trampa, y lo ayude a ser honesto. La conciencia nunca te deja olvidar. Dios tiene perdón, y yo lo he recibido; pero sentía, igualmente, que debía confesarlo al colegio".
¡Qué lección podemos aprender del error de Becky! Engañar está mal, aun cuando no nos descubran. Una conciencia limpia es el mejor camino. Al fin y al cabo, "el que es honrado en lo poco, también lo será en lo mucho; y el que no es íntegro en lo poco, tampoco lo será en lo mucho".

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

miércoles, 30 de enero de 2013

PRIMER PREMIO

Lugar: Kenia
Palabra de Dios: Juan 3:16.

Durante semanas, la estación local de radio había patrocinado una búsqueda del tesoro. Algunas personas ya habían ganado los premios más pequeños, pero el primer premio todavía estaba pendiente: cinco mil dólares en efectivo. Los habitantes de Nairobi seguían buscando frenéticamente el premio, pero todavía nadie lo había encontrado.
Evans, un adolescente que vivía en la calle, desconocía todo esto mientras caminaba por el parque de la ciudad. "¿Qué es esto?", se preguntó mientras sacaba una pequeña caja dorada de los brazos de una planta de cactus. Dentro de la caja, había una hoja de papel con algo escrito en ella. "¡Felicitaciones! Acaba de ganar cuatrocientos mil chelines (equivalentes a cinco mil dólares). Acérquese a la estación de radió, para recibir su premio".
Cuatrocientos mil chelines ¡era un montón de dinero! Con ello, el chico de la calle podía comprar una pequeña casa, para él y su mamá, que trabajaba como empleada doméstica. Desdichadamente, Evans no sabía leer; no sabía lo que decía el mensaje: solo creyó que había encontrado una linda caja en la cual guardar cosas.
En ese momento, pasó por allí un estudiante. Vio la cajita, y la reconoció como el primer premio de la búsqueda del tesoro. El estudiante, honesto, le explicó a Evans lo que decía la nota, y así fue como el muchacho llegó a obtener el premio.
Tú y yo podemos ser como ese estudiante, al contar a los demás acerca del tesoro que puede ser de ellos si lo reclaman. Difunde la palabra; permite que otros vean que se les ha ofrecido el "premio mayor", la vida eterna. El trato parece ser demasiado bueno como para ser verdad, pero el premio es de ellos, si lo reclaman. "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna".

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

miércoles, 23 de enero de 2013

EL HONESTO ABE

Lugar: Estados Unidos
Palabra de Dios: Proverbios 16:8,11

Cuando era joven, Abraham Lincoln trabajaba en un almacén. Era honesto y justo en todo lo que hacía, y sus clientes pronto se dieron cuenta de que podían confiar en él. Los siguientes incidentes te ayudarán a entender por qué pronto llegó a tener el apodo de "El honesto Abe".
Una tardecita, el señor Lincoln estaba por cerrar su tienda, para irse a su casa, cuando se dio cuenta de que había cometido un error: había cobrado seis centavos y cuarto de más a un cliente. En lugar de esperar hasta el día siguiente o hasta la próxima vez que viera a su cliente, el señor Lincoln salió inmediatamente y caminó casi cinco kilómetros para devolver el dinero.
En otra ocasión, un cliente entró en su almacén justo antes de la hora de cerrar.
-¿Podría darme media libra de té, por favor? -pidió.
Lincoln pesó el té para su cliente y luego se fue a su casa. A la mañana siguiente, cuando llegó a su almacén, se dio cuenta de que había puesto la pesa de cuarto de libra en lugar de la pesa de media libra en la balanza. Entonces cerró su tienda, y fue a llevarle el té que faltaba al cliente.
Hay muchas historias como estas acerca de Abraham Lincoln, quien más tarde llegó a ser el decimosexto presidente de los Estados Unidos. Aunque no era un hombre adinerado, percibió la verdad del siguiente proverbio: "Más vale tener poco con justicia que ganar mucho con injusticia".
¿No sería lindo tener la reputación de ser tan honesto como Abraham Lincoln? Puedes lograrlo. Y puedes comenzar hoy en tu casa, en la escuela, en el patio de juegos, dondequiera que estés. Recuerda: "Las pesas y las balanzas justas son del Señor; todas las medidas son hechura suya".

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

jueves, 15 de noviembre de 2012

VIVIR COMO DIOS MANDA - 2


El que dice que está unido a Dios, debe vivir como vivió Jesucristo. 1 Juan 2:6.

Si ayer leíste la matutina recordarás la idea central de la lectura: Si digo que creo en Dios, entonces tengo que vivir como él manda. El siguiente relato, que cuenta Desmond Hill, ilustra bien esta verdad.
Un día el abogado James Henderson caminaba por las calles de Londres cuando un ladrón intentó sacarle la billetera. Al percatarse de las intenciones del ladrón, el abogado reaccionó rápidamente:
—¿Por qué estás tratando de robarme?
—Porque estoy sin trabajo y tengo hambre —respondió el ladrón. 
Cuando escuchó esta respuesta, el abogado le dijo al hombre que si ese era el problema, entonces le daría de comer. Así que fueron a un restaurante y ahí entablaron una cordial conversación.
—No he podido conseguir trabajo —afirmó el ladrón—, porque mi nombre está manchado.
—¿Qué te parece si te autorizo a usar mi nombre? —le propuso el abogado. Sorprendido de escuchar semejante propuesta, el ladrón apenas alcanzó a responder.
—Usted está bromeando.
—No estoy bromeando. Usted se llamará James Henderson. Solo le pongo una condición: que mantenga mi nombre limpio.
Dice la historia que además de «prestarle» su nombre, el abogado recomendó al hombre a una industria manufacturera, donde consiguió trabajo.
Pasaron los años y los dos hombres perdieron contacto, hasta un día que el abogado recibió en su bufete la visita de un tal «James Henderson».
—Aquí estoy, señor, para decirle que he sido nombrado socio de la firma a la que me recomendó hace quince años. Y para decirle que durante este tiempo su nombre no ha sido manchado. ¡Gracias por haber confiado en mí! (Signs of the Times [Señales de los tiempos], junio de 2004, p. 32).
Padre celestial, capacítame hoy para representar bien el nombre del Señor Jesús.
Cuando aceptamos a Cristo como Salvador, tú y yo recibimos un nuevo nombre: cristianos. No estamos hablando aquí de una etiqueta que nos ponemos solo cuando vamos a la iglesia. No. En la casa, en la calle, en el colegio o la universidad, en el campo de deportes, en el trato con nuestros amigos: doquiera estemos y no importa lo que hagamos, honremos nuestro nuevo nombre.  Es el nombre que nos recuerda el sacrificio que hizo por nosotros en la cruz por nuestro amante salvador, Cristo el Señor.
Padre Celestial capacítame hoy para representar bien el nombre del Señor Jesús.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

jueves, 11 de octubre de 2012

¿QUÉ TIENE DE MALO? - 2


Huyan de la inmoralidad sexual. 1 Corintios 6:18, NVI

Por qué un joven debe esperar hasta el matrimonio para disfrutar de la vida ¿.sexual con su pareja? Ayer dijimos: Porque así lo dispuso Dios, el Creador, quien sabe lo que es mejor para sus criaturas. Y hoy añadiremos una razón más: por las consecuencias.
El caso de una parejita a quienes llamaremos Jennifer y Luis, quienes tuvieron relaciones sexuales sin estar casados, servirá para ilustrar el punto. Aunque tomaron sus «precauciones», Jennifer terminó embarazada. Cuando Luis supo del embarazo se perdió del mapa. Jennifer creyó que él la amaba y la apreciaba por lo que ella era, por sus cualidades, pero entonces se dio cuenta de que su cuerpo fue usado y luego puesto a un lado como un objeto desechable.
Por otra parte, Jennifer siente temor. ¿Qué será de su vida y la de su bebé? También se siente culpable. Le falló a Dios y a los seres que más quiere en la vida: sus padres. ¿Y qué será de sus estudios? Solo una cosa parece estar clara: su vida no será la misma después de lo ocurrido.
Precisamente, para evitar estas lamentables consecuencias, Dios estableció en su Palabra que las relaciones sexuales solamente son correctas entre un hombre y una mujer casados. Pero hay quienes enseñan otra cosa: «Haz lo que tu corazón te pide»; «No puede ser malo si todo el mundo lo hace»; etc. Esta filosofía de la vida se conoce con el nombre de relativismo moral: la creencia de que nada es bueno o malo en sí mismo, sino que cada acto debe ser juzgado de acuerdo a las circunstancias. Una filosofía muy atractiva, ¡pero que no funciona! Que lo digan los miles de jóvenes que han arruinado sus estudios, su salud, su futuro, ¡su vida! ¡Todo por no esperar!
Los hechos demuestran que vale la pena obedecer lo que Dios ordena en su Palabra. Que lo digan los millones de matrimonios que hoy disfrutan, como Dios manda, de ese precioso regalo que es el sexo: sin sentimientos de culpa, sin traumas, sin temores.
Resuelve mantenerte sexualmente puro para el día de tu boda. No es fácil lograrlo en esta sociedad ebria de sexo, pero Dios te va a ayudar y tu futura pareja lo va agradecer. 
Señor, ayúdame a conservarme sexualmente puro para mi matrimonio.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

viernes, 28 de septiembre de 2012

NO TE COMPORTES COMO UNA ARDILLA


«Y al sembrar, una parte de la semilla cayó en el camino, y llegaron las aves y se la comieron» (Mateo 13:4).

Si caminaras por el patio interior de mi casa verías un comedero para pájaros colgado en un poste junto al pórtico. Siempre lo tengo lleno de semillas porque a los pajaritos les encantan. Como dice el versículo de hoy, las semillas son uno de los alimentos favoritos de los pájaros. Pero no solo a los pájaros les gustan.
Mi jardín está plagado de ardillas, y a veces se ponen un poco fastidiosas. Se la pasan saltando desde un árbol grande que hay en el jardín hasta el techo de la casa. Desde allí caminan con cuidado hasta el poste en el que puse el comedero para pájaros y se balancean como caminando por la cuerda floja hasta llegar a este. Luego se cuelgan de cabeza y se roban las semillas que puse para los pájaros.
Satanás también quiere robarte. Él quiere robarte tu tiempo libre. Quiere mantenerte demasiado ocupado con las cosas de la vida de manera que no te quede tiempo para Dios. No permitas que lo haga. No dejes que Satanás actúe como una ardilla contigo. Dile que tú vas a dedicarle tiempo a Dios cada día.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

domingo, 16 de septiembre de 2012

CONSTRUCCIÓN EN PROGRESO


El trabajo de cada cual se verá claramente en el día del juicio. 1 Corintios 3:13.

Se cuenta la historia de un carpintero a quien llamaremos Juan. Durante muchos años, Juan trabajó con fidelidad para un adinerado constructor. Su lealtad y devoción no pasaron desapercibidas, por lo que cierto día, su patrón decidió dejar en manos de Juan la responsabilidad de supervisar la construcción de la siguiente casa.
—Juan, he observado tu trabajo durante todos estos años y creo que ya estás en condiciones de dirigir la construcción de una casa. Dirigirás todo el proceso, incluida la compra de materiales.
¡Dirigir la construcción de una casa! Sin pérdida de tiempo, Juan se dedicó a su trabajo con el mayor entusiasmo. Un día, sin embargo, un pensamiento maligno llegó a su mente. «¿Qué tal si construyo esta casa con materiales baratos?  Nadie se dará cuenta. Así podré quedarme con una buena suma de dinero».
Un instante después se sintió mal por haber pensado así, pero luego razonó que él ya había dado a su jefe los mejores años de su vida, y sin embargo seguía siendo un pobre carpintero. Decidió, pues, llevar a cabo su plan. Compró materiales de segunda categoría y ahorró dinero en detalles que creyó que difícilmente se notarían. Cuando terminó la construcción, el dueño de la empresa se acercó a Juan con una amplia sonrisa en el rostro.
—Juan, durante todos estos años has sido un fiel y abnegado trabajador, y ya es tiempo de mostrarte mi gratitud. ¡Te regalo esta casa que acabas de construir! (Adaptado de God"s Little Devotional Bookfor Teens [Pequeño libro devocional de Dios para adolescentes], pp. 38,39).
Así es la vida: cosechamos lo que sembramos. Sembramos engaño, cosechamos desilusiones. Sembramos rectitud, cosechamos satisfacciones. 
Ahora mismo tú también estás construyendo, no una casa, sino un carácter. Dios te ha encargado la responsabilidad de dirigir la obra, incluyendo el tipo de materiales que usarás. ¿Es de primera clase el material de construcción que estás usando?  La honestidad, la integridad, el respeto, la rectitud: estos son los materiales de primera clase. Están a tu disposición. Y vale la pena usarlos. A fin de cuentas, es tu carácter lo que está en juego. Esa es tu mayor posesión. De hecho, es lo único que podrás llevar contigo a la patria celestial.
Padre amado, dame sabiduría para edificar, no solo para este mundo, sino para la eternidad.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala