Mostrando entradas con la etiqueta Honor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Honor. Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de enero de 2016

MANO A MANO CON LAS CANAS

Las canas son una digna corona (Proverbios 16:31, DHH).

¿Te han dicho tus padres alguna vez que les estás “sacando canas”? Bueno, ¿ I estás libre de culpa…
Resulta que los cabellos grises se deben a otra razón. Las raíces de los cabellos de tus padres (y las tuyas) están rodeadas de folículos. En cada uno de ellos hay células de pigmentos de color que producen melanina, que es la encargada de dar el color al cabello; también da el color a nuestra piel. A medida que las personas envejecen, las células de pigmentos dentro del folículo mueren gradualmente. Esto significa que hay menos melanina para colorear el cabello, lo adivinaste; y este crece en tonos grises o blancos, en lugar de negro, castaño, rubio o rojizo.
La Biblia considera que el cabello gris es un gran honor. ¡Esto es cierto! Salomón describe a los cabellos grises como una corona de esplendor. ¿No es una linda forma de pensar en ello? Si nuestra sociedad valorara los cabellos grises tanto como lo hizo Salomón, entonces las peluquerías, probablemente, tendrían mucho menos trabajo.
Tal vez, la próxima vez que tu mamá o tu papá se quejen sobre la aparición de nuevos cabellos grises, puedes recordarles que ellos están un paso más cerca de usar esa digna corona de esplendor. Pero, ahora que sabes la verdad, eso sí, ¡no dejes que te culpen de sus “coronas de esplendor”!
¿Qué puedes hacer para demostrar a las generaciones mayores de tu familia que son amados y valorados?

SPLASH:
Alrededor del año 1900, las mujeres utilizaban una manguera conectada al tubo de escape de sus aspiradoras para secarse el cabello. El primer secador de cabello rea! fue inventado en 1920, y en 1951 apareció un modelo superior.

¿Y AHORA?
¿Qué puedes hacer para demostrar a las generaciones mayores de tu familia que son amados y valorados?

Ejercita tu cerebroTomado de: Matinal para Adolescentes 2016
“Intensamente, Ejercita tu Cerebro”
Compilado por Penny Estes Wheeler

viernes, 21 de junio de 2013

LAS VERDADERAS RIQUEZAS

Las zonas tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene dónde recostar su cabeza. Mateo 8:20.

Cristo vino a este mundo para vivir una vida de perfecta obediencia a las leyes del reino de Dios. El vino a elevar y ennoblecer a los seres humanos, para obrar en favor de ellos una justicia duradera. Vino como un medio a través del cual la verdad fuera impartida. En él se encuentran todas las excelencias necesarias para una perfección absoluta de carácter...
Cristo rindió su elevada autoridad en las cortes celestiales, y deponiendo su manto real y su corona de rey, vistió su divinidad con humanidad. Por nosotros se hizo pobre en riquezas y ventajas terrenales, para que los seres humanos pudieran ser ricos en el eterno peso de gloria. Tomó su lugar a la cabeza de la familia humana y consintió en soportar en lugar nuestro las pruebas y tentaciones que ha traído el pecado. Pudo haber venido en poder y gran gloria, escoltado por una multitud de ángeles celestiales. Pero no, él vino en humildad, de parentesco insignificante. Fue criado en una aldea desconocida y detestada. Vivió una vida de pobreza y a menudo sufrió privación y hambre. Hizo esto para demostrar que las riquezas terrenales y un rango elevado no aumentan el valor de las almas en la presencia de Dios. Él no nos ha dado indicio alguno de que las riquezas hagan que alguien sea merecedor de la vida eterna. Aquellos miembros de iglesia que tratan al hermano que se ha empobrecido como si fuese indigno de su atención no aprendieron tal cosa de Cristo...
Someterse al pecado es lo que trae gran infelicidad al alma. No es la pobreza sino la desobediencia la que disminuye nuestra esperanza de ganar la vida eterna, la que el Salvador vino a traernos. Las verdaderas riquezas, la verdadera paz, el verdadero contentamiento, la felicidad duradera, se encuentran únicamente en un sometimiento entero a Dios, en perfecta reconciliación con su voluntad.
Cristo vino a este mundo para vivir una vida de pureza inmaculada, para así mostrarles a los pecadores que, con su fuerza, ellos también pueden obedecer los santos preceptos de Dios, las leyes de su reino. Él vino a magnificar la ley y hacerla honrosa por medio de su conformidad perfecta a sus principios. Unió a la humanidad y a la divinidad, de manera que los seres humanos caídos puedan ser partícipes de la naturaleza divina y así escapar a la corrupción que existe en el mundo por la concupiscencia.
Fue del Padre que Cristo constantemente obtuvo el poder que le permitió mantener su vida libre de la mancha o suciedad del pecado.— Review and Herald, 4 de julio de 1912.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

sábado, 11 de mayo de 2013

RECUERDA EL ÚNICO MANDAMIENTO CON PROMESA - 2

Honra a tu padre y a tu madre, para que disfrutes de una larga vida en la tierra que te da el Señor tu Dios (Éxodo 20:12).

Viktor Frankl, desconcertado, salió a caminar para resolver el dilema: partir a los Estados Unidos o quedarse con sus padres para sufrir a manos de los nazis. No veía la manera de hallar una solución cabal. «¿Cuál era mi responsabilidad? ¿Ocuparme de mis padres?» Luego dijo: «En un momento así uno espera una señal del cielo».
Regresó a su casa lleno de pesadumbre. Al entrar observó un pequeño pedazo de mármol sobre la repisa de la chimenea. Se dirigió a su padre:
—¿Qué es eso?
—¿Esto? Oh, lo he tomado hoy de unos escombros, allí donde antes se encontraba la sinagoga que han quemado. El pedazo de mármol es una parte de las tablas de los mandamientos. Si te interesa puedo decirte también de cuál de los mandamientos es el signo en hebreo que se encuentra allí grabado. Porque solo existe un mandamiento que lo lleva como inicial.
—¿Cuál es? —le insistí a mi padre.
Entonces me dio la respuesta:
—«Honra a tu padre y a tu madre, para que disfrutes de una larga vida en la tierra que te da el Señor tu Dios».
«Así es que me quedé en la tierra... junto a mis padres», confiesa Frankl.
Por eso, dejó caducar el visado para los Estados Unidos y sucedió lo previsible. Pocas semanas después la familia Frankl fue deportada al campo de concentración de Auschwitz. Allí se separó de su esposa, Tilly, de la que nada supo durante todo el tiempo del cautiverio. De su madre se despidió en el campo de concentración de Theresienstadt.
Al presagiar una despedida para siempre, le pidió su bendición. Así cuenta lo que ocurrió: «Nunca olvidaré cómo ella, con un grito que le brotaba de lo más profundo de su ser, y que solo puedo calificar de fervoroso, dijo: "Sí, sí, yo te bendigo", y luego me dio la bendición».
Pocos días antes había visto morir a su padre en el campo de concentración de Theresienstadt, en una agonía dolorosa. «Pero tenía la sensación más maravillosa que uno pueda imaginar: había hecho lo que tenía que hacer, permaneciendo en Viena por mis padres, acompañándolos hasta la muerte y evitando un sufrimiento mortal innecesario a mi padre».
Este mandamiento, el quinto, es muy importante. Es el único que tiene una promesa. Acuérdate del quinto mandamiento. Honra a tus padres. Ámalos. Obedécelos. Cuídalos en su vejez. Si ya han pasado al descanso, honra su memoria. Recuerda que Dios aprecia y valora lo que hagas por tus padres.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

sábado, 9 de marzo de 2013

PERSONA VIP INSTANTÁNEA


Lugar: Inglaterra
Palabra de Dios: Gálatas 4:7

Tener un título junto a tu nombre significaba que ocupabas un lugar especial en la sociedad británica, especialmente en siglos pasados. Imagina ser conocido como Lord o Lady fulana de tal. Suena bien, ¿no os cierto? O podrías haber tenido el título de vizconde, barón o conde. Un título antes de tu nombre significaba que eras alguien importante y que tu familia, en la mayoría de los casos, tenía dinero. El titulo pasaba de una generación a la siguiente, por lo que si nacías en una familia noble eras bastante afortunado.
Hace poco, algunas personas decidieron vender esos títulos por Internet. Aparecieron sitios de la Red asegurando que cualquiera puede llegar a formar parte de la nobleza británica simplemente comprando una pequeña porción de una propiedad. "Mejore su estilo de vida con un título. Adquiera un nivel VIP (persona muy importante) instantáneamente", dicen. Hasta te envían un certificado del título.
Pero, esos certificados no tienen validez. El hecho es que no puedes convertirte en alguien importante simplemente comprando un título por Internet. Aun si pagaras mucho dinero, no puedes automáticamente convertirte en vizconde o conde. Decir que eres el lord fulano o lady tal y tal no significaría nada.
Pero, aunque nadie se dirija a nosotros con el título Lord o Lady o aunque nunca heredemos una gran propiedad familiar, tenemos reservadas cosas mejores todavía. Dios quiere adoptarnos como sus hijos. La Biblia asegura: "Así que ya no eres esclavo sino hijo; y como eres hijo, Dios te ha hecho también heredero".
¿Tu nuevo título? Hijo de Dios. ¡Eso es ser noble! Adquieres instantáneamente un nivel más que VIP. Y, como heredero de Dios, tu herencia será más grande que cualquier cosa que puedas imaginar aquí, en la tierra. Así que olvida intentar comprar tu lugar en la alta sociedad. En lugar de eso, reclama las promesas de Dios, y tendrás el mejor título que alguna vez puedas desear.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson