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miércoles, 16 de marzo de 2016

EL ROSTRO DE DIOS

“La gloria de los jóvenes radica en su fuerza” (Proverbios 20:29, NVI).

Albert Schweitzer dijo en cierta ocasión: “Con veinte años todos tienen el rostro que Dios les ha dado; con cuarenta, el rostro que les ha dado la vida; y con sesenta, el que merecen”. Supongo que tú debes de estar en el primer grupo; yo voy con pasos firmes hacia el segundo. Y ambos estamos preparando el rostro que tendremos cuando lleguemos a los sesenta.
Quizás te estés preguntando: ¿Qué significan las palabras que dan inicio a nuestra reflexión? El Dr. Schweitzer quiso decir algo como esto: “Muchacho, ahora que eres joven, tienes en tus manos un envidiable potencial físico, mental y espiritual. Eres dueño del vigor necesario para alcanzar los más encumbrados logros. Vives la etapa en la que puedes hacer ‘todo lo que te venga a mano’ (Eclesiastés 9:10, RV95), porque los jóvenes ‘son fuertes’ (1 Juan 2:14), porque como dijo Salomón: ‘la gloria de los jóvenes radica en su fuerza’ (Proverbios 20:29, NVI). En esta etapa de tu vida eres capaz de llevar a cabo todo lo que te propongas”.
El poeta nicaragüense Rubén Darío inició su Canción de otoño en primavera con esta frase: “Juventud, divino tesoro”. ¿En qué estás gastando ese tesoro que el Creador ha puesto en tus manos? ¿En qué estás invírtiendo tu tiempo? ¿En qué utilizas tus energías? ¿Qué estás haciendo con el “rostro que Dios te ha dado”? Aunque a tu edad, el paso del tiempo no parece ser un tema relevante, no olvides que lo que hagas ahora determinará dónde estarás mañana. Es decir, hoy, en este momento, estás gestando tu futuro.
Joven, este es el tiempo en que debes esforzarte al máximo. Aprovecha cada oportunidad para llegar a ser una persona culta, refinada, sabia, diferente del montón. Un ejercicio que te ayudará a sacarle mayor provecho a este tiempo en el que disfrutas del privilegio de tener “el rostro que Dios te ha dado” consiste en leer constantemente el libro de Proverbios. ¿Por qué ese libro? Porque el objetivo de ese genial libro es muy concreto: dar “a los jóvenes inteligencia y cordura” (Proverbios 1:4, RV95). Con esas dos compañeras, extenderás el rostro de Dios a las siguientes etapas de tu vida.

Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
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lunes, 3 de octubre de 2011

UNA CORONA BLANCA

Toda carne es como hierba y toda la gloria, del hombre como flor de la hierba. (Pedro 1:24)

¿Te has mirado últimamente en el espejo? ¿Qué es lo primero en lo que has reparado? ¿Tal vez te has parado a pensar que el almanaque no perdona? Hoy quiero invitarte a que tomes algo de tiempo para mirar un álbum de fotografías, aquel que conserva tu vestido blanco de novia y la esbelta figura que solías tener. Mi madre tenía en un lugar visible de la casa un hermoso cuadro en el que se encontraba una preciosa joven vestida de novia. Era ella, años atrás, pero cuando llegaban visitas a casa, siempre preguntaban con curiosidad si aquella muchacha era su hija. Mi mamá sonreía entre dientes, y contestaba: «Yo también fui».
Cuando mi esposo y yo nos casamos decidimos comprar un álbum de fotos para nuestros aniversarios, en el que iríamos colocando solo una fotografía cada año. Así lo hemos hecho, y cada vez que lo abrimos nos trae maravillosos recuerdos, y también nos muestra los hermosos cambios que hemos sufrido. Sí, digo «hermosos», porque no considero la edad como algo feo, y mucho menos como algo de lo que avergonzarse. No solo los capullos son hermosos, también las flores maduras, las flores secas e incluso las marchitas, cuando se han sabido conservar con buen gusto y elegancia.
Por lo general no apreciamos esa etapa tan importante en la que cada mujer podría desarrollarse en diferentes funciones utilizando su experiencia, algo nada desdeñable. Si has llegado a la tercera edad, no dejes que las arrugas acartonen tu corazón. Hay gran belleza en un corazón bondadoso, servicial, útil a la comunidad, a la familia, a sí mismo y a Dios.
Proponte con la ayuda divina ser un legado de esperanza para otras mujeres que pisarán muy pronto tu rosal. Sé esa llave que sabe abrir los rincones más misteriosos del amor. Regala tus encantos y disfrutarás de tu vida hasta el último momento. Descubre la belleza que se esconde en las canas y medita en este texto: «Delante de las canas te levantarás y honrarás el rostro del anciano» (Lev. 19: 32).

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

lunes, 1 de agosto de 2011

EL EQUILIBRIO DE LA VIDA

Él les dijo: «Venid vosotros aparte, a un lugar desierto, y descansad un poco» (Marcos 6:31).

Los discípulos, entusiasmados, contaban al Maestro todo lo que habian hecho durante sus primeras giras misioneras. Jesús estaba muy complacido por lo que oía, pero se daba cuenta de que estaban perdiendo el equilibrio. Entonces les dijo: «Vayamos a un lugar tranquilo para que descansen un poco». ¿Sabes?, incluso en las cosas buenas hay que tener equilibrio. Si nos agotamos y descuidamos nuestra salud, muy pronto estaremos enfermas y tendremos que abandonar lo que estábamos haciendo por falta de fuerzas para seguir adelante.
Con frecuencia cometemos el error de forzar nuestro cuerpo para que dé más de lo que realmente debe dar. Yo soy una de esas personas a las que le hace falta escuchar el sabio consejo de un esposo que me dice: «Descansa». Apartar un tiempo para recuperar energías emocionales, físicas y espirituales, es de vital importancia. La historia está llena de páginas escritas a medias, que no pudieron ser terminadas por talla de una pluma firme que llegara hasta el final. Aunque el mandato divino es apremiante y debemos hacer todo cuanto podamos en esta tierra, es importante que recordemos las palabras pronunciadas por Salomón: «Hay tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace» (Ecl. 3: 17).
Al no tener otras opciones de carrera, dediqué gran parte de mi adolescencia y juventud a estudiar piano. Como promedio permanecía cada día alrededor de cinco horas practicando la técnica y memorizando estudios, ejercicios y obras musicales. Había momentos en los que tenía que dejar de tocar y salir al palio, tomar agua, despejarme unos minutos y luego volver. Entonces, aquello que antes me resultaba difícil, ahora se hacía fácil, porque había dado un descanso a mis manos y a mi mente.
El Señor, en su sabiduría, nos da tiempo para todo. No trates de abarcar demasiado en un solo día. Se equilibrada. Regálate momentos para el esparcimiento y verás que lo que antes te resultaba difícil por el cansancio, ahora lo podrás hacer sin dificultad.
El tiempo es un regalo divino, úsalo sabiamente y será tu amigo.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera