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jueves, 2 de febrero de 2012

VUELVE A TU LUGAR

«Aquel de los hijos de Aarón que ofrezca la sangre de los sacrificios de paz, y la grasa, recibirá la pierna derecha como su porción» (Levítico 7:33,RV95).

¡Ya eres todo un explorador! Hace más de un mes que estamos juntos en esta aventura. ¡Al parecer tus piernas son muy fuertes! Y hablando de piernas fuertes, hoy vamos a hablar de una de las razones por las que tus piernas son fuertes.
En la parte de arriba de las piernas tenemos unos músculos que son muy fuertes. Estos se llaman músculos aductores. Una de las funciones de los aductores es hacer que las piernas recuperen su posición pegada al cuerpo.
Párate y mantén el equilibrio con un solo pie. Ahora balancea la otra pierna de un lado al otro, abriéndola lo más que puedas. Vuelve a llevar la pierna a tu cuerpo. Los músculos aductores son los que permiten que puedas acercar la pierna hasta tu cuerpo nuevamente.
Dios se parece mucho a los músculos aductores, que él mismo creó. Dios siempre está tratando de acercarnos a él. Somos seres humanos pecadores y a menudo queremos alejarnos de Dios, pero él nunca se da por vencido con nosotros. ¡Es maravilloso! Dios siempre está invitándonos a acercarnos a él, ¿qué te parece?

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

lunes, 26 de septiembre de 2011

ORAR MAL

Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. Santiago 4:3.

Mientras enseñaba en mi clase algunos aspectos de la oración, un alumno preguntó con un aire de incredulidad e ironía: "¿Qué pasa si le pido a Dios ahora mismo que me regale una moto Harley Davidsori*. ¿Va a aparecer una moto?" Como era un grupo de jóvenes maduros, la pregunta causó gracia, y algunos compañeros dieron una respuesta bíblica para responder por qué Dios no haría ese "acto de magia".
Cuando Santiago les escribió a los creyentes cristianos de sus tiempos, conocía la problemática que estaban viviendo. Por eso aborda en su carta el tema de la fe y las obras, de las malas palabras y del tipo de oraciones que elevaban el corazón. Santiago les señaló su error cuando dijo: "Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites". En otras palabras, sus oraciones no tenían la respuesta divina que deseaban porque oraban mal.
¿Cuál era el error en sus oraciones? Sus pedidos tenían el objeto de satisfacer su ambición egoísta y sus gustos pecaminosos. Dios seguía estando en su trono de gracia, seguía escuchando con paciencia las plegarias de estos conversos, pero no podía responderles, porque de haberlo hecho hubiese acarreado mala reputación sobre la iglesia y sobre su nombre.
Dios es el Creador de toda la tierra, y para él deben ser la honra, el respeto, la alabanza y la adoración. Cualquier pedido de oración que no honre al Señor jamás será concedido. Porque lo que no honra a Dios alimenta nuestro egoísmo natural. Si el Señor te otorgara una moto, sin ahorro de por medio, sin esfuerzo y sacrificio, solo para satisfacer un pedido egoísta, no sería Dios sino un esclavo de los caprichos humanos.
Dios respondió las oraciones de Abraham, Jacob, Moisés, Josué, David, Salomón y de toda la iglesia cristiana primitiva, porque con la respuesta su nombre estaba siendo glorificado ante creyentes e incrédulos. Cuando Dios da la salud al que no la tiene, trabajo al desocupado y responde afirmativamente cada oración que sus hijos le hacen en este tiempo, la gloria y la honra deben ser para él.
Cuando te postres y eleves tus ruegos a Dios, reflexiona si la respuesta divina honra su nombre. Así te encontrarás lejos de cometer el error de los cristianos de fines del primer siglo.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

lunes, 1 de agosto de 2011

EL EQUILIBRIO DE LA VIDA

Él les dijo: «Venid vosotros aparte, a un lugar desierto, y descansad un poco» (Marcos 6:31).

Los discípulos, entusiasmados, contaban al Maestro todo lo que habian hecho durante sus primeras giras misioneras. Jesús estaba muy complacido por lo que oía, pero se daba cuenta de que estaban perdiendo el equilibrio. Entonces les dijo: «Vayamos a un lugar tranquilo para que descansen un poco». ¿Sabes?, incluso en las cosas buenas hay que tener equilibrio. Si nos agotamos y descuidamos nuestra salud, muy pronto estaremos enfermas y tendremos que abandonar lo que estábamos haciendo por falta de fuerzas para seguir adelante.
Con frecuencia cometemos el error de forzar nuestro cuerpo para que dé más de lo que realmente debe dar. Yo soy una de esas personas a las que le hace falta escuchar el sabio consejo de un esposo que me dice: «Descansa». Apartar un tiempo para recuperar energías emocionales, físicas y espirituales, es de vital importancia. La historia está llena de páginas escritas a medias, que no pudieron ser terminadas por talla de una pluma firme que llegara hasta el final. Aunque el mandato divino es apremiante y debemos hacer todo cuanto podamos en esta tierra, es importante que recordemos las palabras pronunciadas por Salomón: «Hay tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace» (Ecl. 3: 17).
Al no tener otras opciones de carrera, dediqué gran parte de mi adolescencia y juventud a estudiar piano. Como promedio permanecía cada día alrededor de cinco horas practicando la técnica y memorizando estudios, ejercicios y obras musicales. Había momentos en los que tenía que dejar de tocar y salir al palio, tomar agua, despejarme unos minutos y luego volver. Entonces, aquello que antes me resultaba difícil, ahora se hacía fácil, porque había dado un descanso a mis manos y a mi mente.
El Señor, en su sabiduría, nos da tiempo para todo. No trates de abarcar demasiado en un solo día. Se equilibrada. Regálate momentos para el esparcimiento y verás que lo que antes te resultaba difícil por el cansancio, ahora lo podrás hacer sin dificultad.
El tiempo es un regalo divino, úsalo sabiamente y será tu amigo.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera