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viernes, 3 de junio de 2016

UN NIÑO COMO TÚ

Materiales: Fotos, corazón de cartulina, crayones para escribir «Jesús».

«Les aseguro que si ustedes no cambian y se vuelven como niños, no entrarán en el reino de los cielos». Mateo 18: 3
¿Sabes quién dijo las palabras del versículo de hoy? ¡Jesús! Él ama a los niños como tú. Sí, amiguito, tanto es así que él dijo que todo el que quiera entrar al cielo debe ser como tú, un niño. Te contaré cómo pasó.
Un día, los amigos de Jesús le preguntaron: «¿Quién es la persona más importante en el cielo?». Para responderles, Jesús llamó a un niño y lo colocó en el centro de todos. Luego dijo que todo el que quiera ser importante en el cielo debe ser como un niño. ¡Qué lindo! Tú eres muy importante para Jesús.

¿Conoces el canto que dice Cristo ama a niños como tú? Pues vamos a cantarlo con mucha alegría, mientras colocas el nombre de Jesús y tu foto dentro del corazón que mam i te ha preparado. Si no conoces el canto, mami te ayudará a realizar las mímicas. Te quedará muy bien.

Oración: Querido Jesús, gracias por amarme tanto siendo un niño pequeñito.

Tomado de devocionales para preescolares 2016
Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco
#ViveYCreceSanamente  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

lunes, 21 de enero de 2013

NIÑO PREDICADOR

Lugar: México
Palabra de Dios: Jeremías 1:6-8

Cuando el señor Rodríguez abrió la puerta de su casa, se sorprendió al encontrar a un niño pequeño allí.
-Buenos días -dijo el niño-. Me llamo José, y me gustaría hablarle de Dios. Él es todopoderoso, cambió mi vida y puede cambiar la suya, también.
El niño invitó al señor Rodríguez a aceptar a Jesús y a asistir a la iglesia.
El señor Rodríguez no fue el único que escuchó a José ese día. El chico continuó avanzando por la cuadra, yendo de puerta en puerta, hablando a otros acerca de Dios y de la segunda venida de Jesús. A veces, cantaba una canción o recitaba algún versículo de la Biblia.
José no tenía miedo de ser demasiado pequeño; de hecho, comenzó a predicar pequeños sermones cuando tenía 4 años de edad. Incluso, había hablado delante del gobernador y de otros funcionarios de gobierno, en un banquete especial.
El profeta Jeremías, por otro lado, pensaba que era demasiado joven para predicar la Palabra de Dios. Cuando Dios lo llamó para que fuera profeta, Jeremías pensaba que no podía hacerlo. ¿Y si la gente no lo escuchaba o no lo tomaba en serio?
La Biblia describe cómo se preocupaba porque no sabía si tenía lo que hace falta para hablar a favor de Dios. "Yo le respondí: '¡Ah, Señor, mi Dios! ¡Soy muy joven, y no sé hablar! Pero el Señor me dijo: 'No digas: "Soy muy joven", porque vas a ir adondequiera que yo te envíe, y vas a decir todo lo que yo te ordene. No le temas a nadie, que yo estoy contigo para librarte'. Lo afirma el Señor".
Ya ves, Dios puede utilizarte, ya sea que tengas 4 años, 94 o cualquier edad que sea. No pienses nunca que eres demasiado joven para compartir el mensaje de Dios con otros. Habla a favor de Dios. Él promete estar contigo.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

domingo, 18 de noviembre de 2012

HAZ ESTO PRIMERO


Instruye al niño en su camino y ni aún de viejo se apartará de él. (Proverbios 22:6)

Loída, la abuela de Timoteo, y su madre Eunice llevaron a cabo una labor especial: enseñaron a Timoteo a respetar y amar a Dios. El apóstol Pablo resaltó la importancia de la educación recibida por aquel discípulo suyo: «Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también» (2 Tim. 1:5).
Tal como se desprende de las palabras del apóstol Pablo, resulta de vital importancia enseñar a los niños los preceptos bíblicos y la obediencia a los mismos, así como la autoridad de las Escrituras. La responsabilidad que Dios ha encomendado a los padres respecto a la educación de los niños implica una gran dedicación.
«Los padres deben considerar a sus hijos como un legado de Dios y educarlos para ser parte de la familia celestial. Educadlos en el temor y amor de Dios, porque el temor de Dios es el principio de la sabiduría. Los que son leales a Dios lo manifestarán en la vida doméstica. Considerarán la educación de sus hijos como una obra sagrada encomendada por el Altísimo» (Conducción del niño, cap. 2, p. 25).
En nuestra época hay mucho por hacer y disponemos de poco tiempo. Todos estamos involucrados en numerosas actividades que algunas veces apenas nos permiten meditar en las cosas eternas. Querida hermana, no desaprovechemos los mejores años para instruir a nuestros hijos. Dedicándoles tiempo en su niñez, aliviaremos las dificultades del mañana.
«La educación de los niños constituye una parte importante del plan de Dios para demostrar el poder del cristianismo. Una solemne responsabilidad reposa sobre los padres en el sentido de educar a sus hijos para que cuando salgan al mundo, hagan bien y no mal a aquellos con quienes se asocien» (Conducción del niño, cap. 2, p. 24).
Repitamos el texto: «Instruye al niño en su camino, y ni aun de viejo se apartará de él».

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Coty de Calderón