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domingo, 13 de marzo de 2016

MÁS DE MIL DOSCIENTOS ESTUDIOS

“Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios, él es quien perdona todas tus maldades, el que sana todas tus dolencias, el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias”. Salmo 103:2-4

En el programa de televisión The Evidence [La evidencia] de Faithfor Today [Fe para hoy], tuve ocasión de entrevistar a Larry Dossey, a quien se conoce por sus estudios y su investigación sobre el poder de la oración. Aunque se crió como cristiano evangélico pero luego se convirtió en un entusiasta de la Nueva Era, defiende con ahínco, no obstante, la intervención de la oración por los enfermos, llegando a sugerir que la investigación demuestra que hasta las plantas por las que se ora se ven afectadas físicamente.
Hasta este momento más de mil doscientos estudios empíricos han examinado la relación entre la oración y la curación física. Desde el Hospital General de San Francisco hasta el Centro Médico de la Universidad Duke, uno puede examinar la investigación por uno mismo simplemente buscando en Google las palabras clave.
La conclusión ineludible es que haríamos bien en incluir a los necesitados de curación física en nuestras listas de oración personal. Pero, ¿qué creyente necesitaba esa certeza? Después de todo, Jesús era el Maestro sanador. Sus discípulos se movían entre la gente y “ungían con aceite a muchos enfermos y los sanaban” (Mar. 6:13). Y la Biblia declara: “Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará” (Sant. 5:15).
A lo largo de los años, parte de mi vida de pastor ha sido orar por los enfermos. Junto a una cama de hospital o a la cabecera de la cama en un hogar, ninguna parte de mi ministerio es más sagrada que este privilegio intercesor. ¿Son todos sanados? Por supuesto que no. ¿Por qué? Dios no respondió a la misma petición de Job o de Eliseo, el mayor obrador de milagros fuera de Jesús en todas las Escrituras. Job acabó siendo sanado; Eliseo no. Entonces, porque no sepamos por qué algunos son sanados y otros no, ¿dejaremos de orar por los enfermos? Jamás. “No tenéis, porque no pedis” (Sant. 4:2, LBA).
Entrevisté a John Polkinghorne, afamado físico inglés y clérigo anglicano, y le pregunté sobre la oración. Dijo que, aunque no podamos conocer la mecánica de la oración inter- cesora, quizá sea como un rayo láser, en el que haces de luz agrupados pueden penetrar en los mayores de los obstáculos. ¿Pudiera ser que, en la oración unida, los haces acumulados de nuestras peticiones concentradas permitan que Dios haga lo imprevisible y, a veces, increíble? Puede que nunca lo sepamos hasta la eternidad, pero hasta la eternidad nunca debemos dejar de pedir a nuestro sabio y amante Dios que intervenga.

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson
#ElSueñoDeDiosParaTi #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

martes, 14 de mayo de 2013

ADVOCATUS SONCTI SEPULCHRI

Les digo la verdad: Les conviene que me vaya porque, si no lo hago, el Consolador no vendrá a ustedes; en cambio, si me voy, se lo enviaré a ustedes (Juan 16:7).

Ayer mencioné el triste hecho de que seis comunidades religiosas tienen la custodia de la Iglesia del Santo Sepulcro, pero están profundamente enemistadas entre ellas. Ahora quiero hacerte una pregunta. Si las seis comunidades que la custodian están enemistadas entre sí, ¿quién tiene las llaves del edificio? ¿Quién controla la entrada al inmueble? En 1192, el famoso guerrero musulmán Saladino delegó la responsabilidad a dos familias musulmanas. A la familia Joudeh Al-Goudia le encargó la llave del Santo Sepulcro y a la familia Nusseibeh el control de la puerta. Este decreto ha continuado hasta nuestros días. Esto quiere decir que la Iglesia del Santo Sepulcro está realmente bajo custodia musulmana.
La historia de la lucha por el control del lugar de la tumba de Jesús es muy larga. Eusebio comenta en su Vida de Constantino que la tumba de Cristo ya era objeto de veneración por los primeros cristianos durante el siglo II d. C, y que, debido a su odio hacia los cristianos, Adriano edificó sobre el sepulcro un templo dedicado a Afrodita (o Venus). Más tarde, hacia 326 d. C., el emperador Constantino reemplazó el templo de Afrodita por la iglesia del Santo Sepulcro, la cual sería destruida el 18 de octubre de 1009 por el Imperio Fatimí. El templo fue reconstruido en 1048 pero permaneció bajo el control del Imperio Fatimí. Esta situación motivó la Primera Cruzada, que situó el control del Santo Sepulcro el 15 de julio de 1099 bajo el liderazgo del príncipe cruzado Godofredo de Bouillon, quien se hizo llamar Advocatus Sancti Sepulchri (defensor o protector del Santo Sepulcro). Más tarde, la iglesia del Santo Sepulcro cayó otra vez bajo el control del Imperio Otomano y desde entonces varias órdenes religiosas se han disputado la custodia recurriendo, incluso, al soborno.
Si hay algo que custodiar, sin embargo, no es la tumba de Cristo (que está vacía), sino su mensaje. ¿Quién es, realmente, el defensor de ese mensaje? Cristo dijo que es el Espíritu Santo: el Consolador (Juan 16: 7-15). Todos los que somos movidos por el Espíritu Santo participamos en la defensa del evangelio.
Oro al Señor para que hoy seas encontrado fiel en tu custodia o protección del evangelio. Recuerda, algunas veces defendemos el evangelio con nuestras palabras, pero la mayor parte del tiempo lo hacemos con nuestras acciones. ¿Qué testimonio das a tu comunidad?

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

sábado, 2 de febrero de 2013

EL VALOR DE LA SABIDURÍA


¡Para qué mencionar el coral y el jaspe! ¡La sabiduría vale más que los rubíes! [...] ¿De dónde, pues, viene la sabiduría? ¿Dónde habita la inteligencia? (Job 28:18,20).

La sabiduría es muy valiosa, la buscamos ansiosamente, pero raras veces la encontramos. Toda la información y el conocimiento adquiridos por la mente humana carecen de valor si no se convierten en sabiduría mediante reflexión cuidadosa y acciones útiles.
La humanidad ha buscado el conocimiento con verdadera pasión. La medición de la distancia que hay de la Tierra al Sol, conocida como unidad astronómica, fue una de las empresas heroicas de la astronomía del siglo XVII. El establecimiento de esa unidad se consideraba muy importante porque con ella se podía calcular la distancia a las estrellas y otras distancias en el universo.
Había dos métodos mediante los cuales se podía calcular: la micrometría y la triangulación. La triangulación, llamada también paralaje, era un método más eficaz.  Si un planeta era observado en su tránsito por el Sol simultáneamente por dos observadores situados a miles de kilómetros de distancia, podría hacerse la triangulación.
Los esfuerzos que se hicieron para llevarla a cabo constituyen historias interesantísimas que honran a los grandes hombres de ciencia que las emprendieron. El menos afortunado y más heroico de los astrónomos se llamaba Guillaume Le Gentil, quien zarpo de Francia el 26 de marzo de 1760, con el propósito de observar el tránsito de Venus por el Sol al año siguiente en la India. Pero los monzones apartaron el barco de su rumbo y el día del tránsito lo encontró en medio del Océano índico. Le Gentil decidió observar el segundo tránsito y compró un pasaje para la India y construyó un observatorio en Pondichery. El cielo estuvo maravillosamente despejado el mes de mayo, pero el día del tránsito, el 4 de junio, el cielo estuvo nublado.
Aquí no acabaron sus desgracias, le esperaban mayores desventuras. Embarcó en un barco de guerra español que fue desmantelado por un huracán en el Cabo de Buena Esperanza, y apenas logró llegar al puerto de Cádiz. Le Gentil cruzó los Pirineos y logró poner los pies en Francia después de once años, seis meses y trece días de ausencia. Al llegar encontró que había sido dado por muerto, sus bienes saqueados y el sobrante repartido entre sus herederos y acreedores.
Puede ser que adquirir el conocimiento y la sabiduría sea una empresa agotadora difícil también para ti. Decídete a encontrarla, no importa el precio que tengas que pagar. Pero recuerda que la verdadera sabiduría está en Dios. Sin él, es una verdad estéril que no produce cambios perdurables en la vida.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

lunes, 24 de diciembre de 2012

NOCHEBUENA



«De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna» (Juan 3:16).

NOCHEBUENA DE 2012
Por fin hemos terminado las compras. ¡Cuánto ajetreo! Había tanta gente, que apenas podíamos movernos. Este año hemos tenido que comprar docenas de regalos porque vienen a casa mi cuñada y su familia. Parece como si cada año gastásemos más dinero. Nos habría gustado contribuir con una buena cantidad al fondo de beneficencia para los pobres de la iglesia, pero no nos ha sobrado ni un centavo.
Eso sí, los regalos están estupendamente envueltos y lucen preciosos al pie del árbol de Navidad. No tendríamos que haber comprado un árbol tan grande; cuesta mucho decorarlo. Pero los niños lo querían así y no podíamos defraudarlos.
Las velas y el popurrí esparcen un perfume muy agradable por la casa. Me parece que la cena ya está casi lista y que tiene el aspecto de un gran banquete.
¡Ah! Sentado en mi sillón favorito con los pies levantados, escuchando un CD de villancicos, es la manera perfecta de celebrar la Navidad.

NOCHEBUENA EN BELÉN, HACIA EL 4 a.C.
Estoy muy cansado y sé que María también está extenuada. Hemos viajado durante semanas para venir a Belén e inscribirnos en el censo. Es el momento más inoportuno. ¡Ojalá hubiera podido encontrar una habitación acogedora para pasar la noche! No puedo creer que estemos durmiendo en un establo. ¿Qué pensarían los padres de María? Y ella, la pobre, con el embarazo tan adelantado.
¿Qué sucede, María? ¿Ha llegado el momento? ¿Aquí, en el establo? ¿Y ahora qué hacemos? Iré a la posada, a ver si encuentro una comadrona.
Sin cama, solo paja; no hay sol, solo sombras oscuras. Y no tenemos mantas, solo harapos. Ni hablar de popurrí, aquí solo se huele el hedor del ganado. Ni siquiera se oye un canto, solo las bestias rumiando. En lugar de un festín caliente, solo disponemos de un mendrugo de pan que sobró de la mañana. ¿Qué decir de la familia? Nadie, solo extraños curiosos. Los regalos costosos brillan por su ausencia, solo hay un bebé recostado en la paja.
Así fue la primera Navidad. Pero en toda la historia del mundo, nunca hubo un regalo más precioso o caro que este.  El trono que se yergue junto al Padre está vacío.
«De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna» (Juan 3:16).  Basado en Lucas 2:1-20.

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill


martes, 13 de marzo de 2012

AYUNAR CON ALEGRÍA

«Para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público» (Mateo 6:18).

Nuestra generación solo tiene dos grandes intereses: el sexo y la comida. Nuestra raza no puede subsistir sin ninguno de los dos, pero esos dones de Dios acaparan todas nuestras energías; por lo que vivir de manera santa se convierte en algo imposible. Aunque nos dio un cuerpo y, con él, unos instintos básicos, Dios nos pide que mantengamos nuestra parte física sometida a la espiritual. El cuerpo tiene que ser nuestro siervo, no nuestro dueño.
La Biblia no prescribe el ayuno como una práctica obligatoria para el creyente, pero sí recomienda y promueve el ayuno espiritual. En la mayoría de casos, el ayuno espiritual implica la abstención de comida para que nada distraiga nuestra atención de la oración. Esto puede consistir en no comer entre comidas, saltarse una o dos comidas al día, la abstinencia de ciertos alimentos o un ayuno total durante uno o varios días enteros. Sin embargo, la decisión de practícalo no es exclusivamente personal y no está sujeta a ninguna imposición.
Jesús no nos ordenó explícitamente que ayunáramos, pero sí corrigió algunos excesos. El ayuno espiritual no es una manera de ganarse el favor de Dios de ni una medida de presión para que haga algo que nos interese. Bien al contrario, el objetivo del ayuno espiritual es producir en nosotros una transformación para que nuestra atención se centre de manera clara en nuestra dependencia de Dios, a la vez que es signo de la sinceridad de nuestra petición.
El ayuno no tiene que ser una muestra externa de espiritualidad, es un asunto entre Dios y cada uno de nosotros. De hecho, en Mateo 6:16-18 Jesús nos instruyó específicamente para que nuestro ayuno fuese en privado y con humildad; de lo contrario, no alcanzamos sus beneficios.
En el Antiguo Testamento, el ayuno era señal de duelo; en cambio, en el Nuevo Testamento se enseña a los creyentes que el ayuno debe ser practicado con actitud gozosa. Es preciso entender que el ayuno espiritual nunca ha de tener como fin la mortificación o el castigo del cuerpo.
Aunque, en lo que a Dios se refiere, el ayuno es innecesario, puede generar un claro impacto en el centro de nuestra atención espiritual porque puede contribuir a derribar las barreras que nuestra naturaleza carnal pueda levantar en oposición a la influencia del Espíritu Santo. La idea del ayuno va mucho más allá de la simple abstinencia de alimentos y una actitud piadosa en la oración. El verdadero ayuno implica moderación y abnegación, tanto en lo que respeta a los propios apetitos como a cualquier otro aspecto de la vida. Si decide ayunar, acuérdese de los que no tienen otra opción. Basado en Mateo 6: 16-18

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

lunes, 12 de marzo de 2012

AYUNAR CON UN OBJETIVO

«Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa» (Mateo 6:16).

Hace años, mi familia y yo vivíamos en un país en el que, una vez al año, se observa un mes entero de ayuno. La gente no come ni bebe desde la salida del Sol hasta su puesta. En consecuencia, los restaurantes están cerrados y si uno se aventura a salir a la calle tiene que llevar consigo el almuerzo.
Recuerdo especialmente un incidente que tuvo lugar durante un vuelo de la compañía aérea de ese país. Tuvo lugar alrededor de las 3:00 de la madrugada, cuando yo trataba de dormir un poco. De repente las luces de la cabina de pasajeros se encendieron y el personal de a bordo empezó a servir una comida completa. Yo estaba desconcertado. Que supiera, no habíamos cruzado ningún huso horario. Entonces se me ocurrió pensar que para la mayoría de los pasajeros esa comida antes del amanecer sería lo único que comerían hasta el atardecer.
Según sus practicantes, el ayuno anual tiene dos motivos: (1) el hambre y la sed les recuerdan el sufrimiento de los pobres, y (2) ayunar es una oportunidad magnífica para ejercitar el dominio propio y, por ende, limpiar el cuerpo y la mente. En ese país en concreto hay tres grupos de personas que están exentos de practicar el ayuno anual: los niños en edad de crecer, los ancianos y los enfermos. Un hombre me confesó que cada año caía «enfermo» antes de empezar el mes de ayuno.
¿Está el Señor satisfecho si pasamos hambre? ¿Qué dice sobre el ayuno? «He aquí que para contiendas y debates ayunáis, y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como lo hacéis hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto. ¿Es este el ayuno que yo escogí: que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como un junco y haga cama de telas ásperas y de ceniza? ¿Llamaréis a esto ayuno y día agradable a Jehová? El ayuno que yo escogí, ¿no es más bien desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, dejar ir libres a los quebrantados y romper todo yugo?» (Isa. 58:4-6).
Prefiero el ayuno que escogió el Señor. Basado en Mateo 6: 16-18

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

martes, 5 de julio de 2011

REFLEXIONA

En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de él. Eclesiastés 7:14.

Lo vi sin querer. Sentado en la escalinata de la estación del tren. Alto, cabello castaño hasta los hombros, ojos pardos. Estaba desecho. Jamás habría podido reconocerlo, si él no hubiese gritado mi nombre.
Me contó la triste historia de su vida. Había fracasado, en los negocios y en la vida. Dos matrimonios deshechos; tres hijos que se avergonzaban del padre, esclavo del alcohol, en fin... El típico ser humano destruido por las circunstancias. Todo empezó, me confió, con la muerte de su hijo en un accidente: "No estaba preparado para el dolor", balbuceó mientras bajaba la mirada, como si el dolor volviese sin querer.
¿Sabes? Nadie está preparado para la adversidad. Pero, el consejo del sabio es: "En el día de la adversidad, considera". Otras versiones traducen "reflexiona". Reflexionar es el acto de detenerse y pensar. Pensar ¿en qué? En que Dios hizo tanto el bien como la adversidad. ¿Cómo?
En el texto de hoy, el escritor atribuye a Dios el bien y el mal. Eso es típico de la literatura hebrea; en realidad, es típico del ser humano. Finalmente, todo lo que sucede en este mundo se atribuye a Dios porque, al fin de cuentas, él es Dios. Nada sucede debajo del sol sin su consentimiento. Él podría evitar que el dolor tocase la vida de sus hijos; pero, muchas veces, no lo impide porque es la única manera de hacernos crecer.
Recuerdo cuando era joven y me gustaba el deporte. Las horas de entrenamiento eran terribles y dolorosas, pero era la única manera de adquirir fortaleza física para el momento del partido.
Esta vida es una lucha permanente entre el bien y el mal. El campo de batalla es el corazón del ser humano. El enemigo hará todo lo que pueda para apoderarse de tu corazón; y, para eso, echará mano del dolor. Le gusta ver sufrir a los hombres. Sabe que cada vez que sufres él está tocando el corazón de Dios. Pero, el Señor permite que, a pesar de eso, tú atravieses por el valle del sufrimiento.
Por otro lado, saldrás más maduro; como la piedra bruta que fue pulida y se transformó en un bello diamante.
Por eso, hoy, no te desanimes si hay nubes en tu cielo o si el sol pareciera haberse ocultado. Tómate de la mano de Jesús, y enfrenta las dificultades. "En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de él".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón