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lunes, 4 de marzo de 2013

NO SEAS CORTA DE MIRAS


Hacia ti dirijo la mirada, hacia ti, cuyo trono está en el cielo. Salmo 123:1

Hace unos días tuve que someterme a una revisión oftalmológica, pues los lentes que el médico me había recetado hacía años ya no me permitían ver con nitidez. El tamaño, el color y la posición de las cosas que mis ojos me mostraban no eran reales, y eso me causaba mucha confusión e incomodidad. El médico me explicó que con el paso de los años, los ojos pierden su agudeza y es necesario ayudarlos. Fue increíble cómo con los anteojos correctos mi visión se recuperó casi al cien por ciento.
En la vida espiritual y emocional sucede algo parecido. Algunas personas se acostumbran a tener una visión borrosa de la vida, concentrándose en sus desventuras, problemas, achaques y contratiempos. Si alguien se atreve a sugerirles que miren lo bueno de la vida, que es la vida misma, se niegan, y en un mar de lamentos aseguran que nadie les comprende y que Dios les ha dado la espalda.
Veamos la vida con el lente que Dios nos ofrece. Es diferente para cada persona y está diseñado para ver lo que cada quien necesita ver. Nos permite mirar con claridad nuestro presente y vislumbrar con una nitidez poco común el futuro esplendoroso que el Señor nos tiene reservado.
Es tan corta la visión de algunos que solamente pueden ver su paso por esta tierra como una acumulación de problemas y conflictos. Los tales debieran decir como el salmista: «Ábreme los ojos, para que contemple las maravillas de tu ley» (Sal. 119:18). Otros, sin embargo, miran más allá de sus problemas terrenales y, por fe, pueden exclamar en los momentos de aflicción: «A las montañas levanto mis ojos; ¿de dónde ha de venir mi ayuda? Mi ayuda proviene del Señor, creador del cielo y de la tierra» (Sal. 121:1-2).
Millones de mujeres viven absortas mirando únicamente lo pasajero, terrenal y baladí, lo que hace que su existencia no tenga sentido. Otras, abrumadas por los pesares, que a lo mejor ellas mismas se provocan, caen en estados depresivos y de ansiedad. Amiga, no seas corta de miras. Utiliza el lente que Dios te ofrece. No te conformes con disfrutar a medias las bendiciones y las promesas del Señor; no veas solamente tus pesares y congojas, pues son pasajeros. Mira más allá de tu presente y vislúmbrate gozando de las bendiciones eternas en el reino de los cielos. ¡Agudiza tu vista!

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

jueves, 17 de enero de 2013

EL ACTO VISUAL ES AÚN UNA AMENAZA

Lamec tuvo dos mujeres. Una de ellas se llamaba Ada, y la otra Zila (Génesis 4:19).

Lamec fue el primer hombre que, según el Comentario bíblico adventista, «pervirtió el matrimonio, tal como fue establecido por Dios, convirtiéndolo en la concupiscencia de los ojos y en la concupiscencia de la carne». Si Lamec fue el sexto hombre después de Adán, entonces la contagiosa enfermedad del pecado se extendió con extrema rapidez, y la corrupción humana se consumó muy pronto.
Los nombres de las mujeres de Lamec sugieren que la razón por la cual buscó dos esposas fue la atracción sexual. Ada significa «adorno», y Zila significa «sombra» o «tintineo». Indudablemente eran muy atractivas.
Además, Lamec ha tenido muchos imitadores. Uno de ellos se llamó Acentus Akuku, oriundo de Kenia. Cuando murió, sus familiares recurrieron a las redes sociales para convocar a todos sus parientes al funeral. Lo que ocurría es que Acentus se había casado con más de cien mujeres y tenía más de doscientos hijos, aunque nadie sabe la cantidad exacta.
A Akuku lo apodaban «Danger» (peligro) y era toda una celebridad en su país. Se casó con su primera esposa en 1939. La segunda llegó poco tiempo después, y así se convirtió en polígamo a la edad de veintidós años. Solo le sobreviven doce de las más de cien esposas que tuvo. Su último matrimonio se celebró en 1992. Debido a la gran cantidad de hijos que engendró, fundó dos escuelas primarias tan solo para educar a su descendencia. Algo similar sucedió con la iglesia a la que asistía la familia.
Para los kenianos, Danger representaba el último gran icono de la masculinidad, porque tenían el mismo concepto incorrecto que existe en otros lugares en cuanto a los varones. Pero la verdad es otra, como dijo en su canción «Hombre» el cantautor mexicano José María Napoleón: «No el que tiene más mujeres, ni el que bebe más y aguanta, sino el que tiene una sola y una sed para calmarla».
Dios creó a una mujer para un hombre. Es la disposición divina para la institución del matrimonio. Cualquier otra fórmula es invención de Lamec y sus seguidores. Y como en el caso de Lamec, toda explicación y justificación de la poligamia es falsa. La única razón básica para practicarla es «la concupiscencia de los ojos y la soberbia de la vida».
Casarse legalmente con dos o más mujeres todavía es posible en algunos países. Pero hay quienes viven con muchas mujeres, soñando y fantaseando con toda mujer atractiva que pasa junto a ellos. Cuida tu mente y tu corazón. Recuerda que las decisiones que tomes determinarán tu destino eterno.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez