sábado, 7 de noviembre de 2009

NO YO, SINO CRISTO

Si alguno quiere ser discípulo mío, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz cada día y sígame. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda la vida por causa mía, la salvará. Lucas 9:23,24.

el mayor reto al que nos enfrontamos cada día es entregar la vida a causa de Jesús. Eso no significa que nuestra vida se acabe. Tiene que ver con morir al yo, dejar de a un lado nuestras necesidades egoístas para que Jesús pueda ser el Señor de nuestra vida.
Desde el momento en que nacemos, queremos que las cosas se hagan a nuestra manera. La tarea del poder sobrenatural de Dios es hacer que dejemos de estar centrados en nosotros mismos y nos centremos en Dios.
Por eso, ¿qué es morir al yo? ¿Cuáles son las señales que nos indican que Dios nos está transformando el carácter?
Cuando los amigos tienen los mejores papeles del programa de Navidad y tú eres solo un pastor (por tercer año consecutivo) y, aun así, te siente feliz por ellos, entonces has muerto al yo Cuando tus papás o los maestros te corrigen y no estás resentido, has muerto al yo. Cuando no te interesa hablar de ti mismo ni recibir la aprobación de los demás, y cuando no necesitas ser el centro de atención, entonces has muerto al yo. Cuando a pesar de que, aunque pones todo tu empeño, los demás se burla n de ti y te ridiculizan, y tú no te enfadas, has muerto al yo. Cuando, aunque los demás obtengan una nota mejor, reciban permisos más amplios, vistan ropa más cara y vivan en casa más grandes, tú no sientas envidia, has muerto al yo.
¿Te parece imposible? Lo es, a menos que estemos dispuestos a poner a Jesús en primer lugar. Si se lo pedimos, nos puede alejar del egoísmo y darnos un carácter como el suyo.

Tomado de la Matutina El Viaje Increíble.

LLAMADOS A FINALIZAR

Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. Hechos 20:24

Eran las siete de la tarde del 20 de octubre de 1968. Solamente unos pocos espectadores permanecían en el estadio olímpico de la ciudad de México. Ya casi oscurecía cuando el que parecía el último de los corredores rezagados del maratón, dando traspiés, atravesó la línea que marcaba la meta. De pronto, los espectadores escucharon sorprendidos el ulular de las sirenas de los autos de la policía. Atraídos por el inesperado ruido, sus ojos giraron hacia la entrada al estadio y contemplaron un solo corredor que avanzaba lentamente, tambaleándose, vestido de los colores de Tanzania. El joven, llamado John Stephen Akhwari, era el último de los setenta y cuatro competidores que llego a la meta, con una profunda herida en la rodilla que le hacía cojear. La herida se la causo una ciada al principio de la carrera. Poco después, alguien le pregunto por qué había seguido corriendo. Su respuesta, que se hizo muy famosa, fue: «Mi país no me envió a siete mil millas de distancia para iniciar la carrera, sino para finalizarla». La palabra de Dios a menudo compara la vida cristiana con una carrera. El apóstol Pablo así lo consideraba cuando afirmó: «He acabado la carrera». No siempre es fácil terminar la carrera, pero un buen corredor no dirá que la única manera de lograrlo es correr un kilometro cada vez, nada más. Lo hora de pensar en el kilometro siguiente es cuando se acaba el anterior. Si se piensa en la distancia total de la carrera, se despertaran sentimientos de desanimo. Tú fuiste llamado por el Señor Jesucristo para entrar en la carrera de la vida cristiana. Has sido llamado no solo para comenzar la carrera, sino para finalizarla, para llegar a la meta. No se trata únicamente de comenzar amando a Cristo, sino de ser fieles a él hasta el final. Fuiste llamado para comenzar a guardar el sábado, y también para terminar observándolo, para comenzar a devolver el diezmo con fidelidad y para terminar de la misma manera. Fue llamado para creer en la segunda venida de Cristo y terminar tus últimos días en esta tierra creyendo en esa bienaventurada promesa. Fuiste llamado para comenzar y terminar con gozo. Toma hoy la decisión firme de correr hasta el final, de terminar la carrera que iniciaste. Pide al Señor que te de ánimo y fortaleza y que te mantenga fiel hasta el último día.

Tomado de la Matutina Siempre gozosos

viernes, 6 de noviembre de 2009

¿ERES UN CONSUELO PARA OTROS?

Pero Dios, que consuela a los abatidos, nos consoló con la llegada de Tito (2 Corintios 7:6).

Alguna vez has estado muy preocupada o sufriste la pérdida de un ser querido? Quizás querías estar sola o tal vez deseaste que alguien llegara en ese momento para decirte algunas palaras de consuelo o te recordara algunas promesas de la Palabra de Dios.
Hace tiempo una de mis vecinas, que vive a la vuelta de la calle donde vivo, sufrió una tragedia: uno de sus hermanos se quito la vida con veneno. Cuando me enteré sentí mucha tristeza por ella y por su familia.
Nunca había platicado con ella, solo cuando pasaba la saludaba. Ahora que la veía triste, sentí la necesidad de visitarla y pensé que Dios me daba la oportunidad de consolarla. Fui a la tienda, compré un pastel, busqué le libro El camina a Cristo y oré a Dios para que me diera palabras edificantes que la hicieran sentir mejor. Debo decirte que en su tristeza pude ver tranquilidad y una sonrisa. Antes de retirarme le hice saber que oraría por ella. No pudimos platicar mucho, pues estaba por salir.
No necesitamos hacer mucho, la gente solo pide un poco de atención. Jesús consoló y ayudo a Jairo, a la viuda a Naín y a las hermanas de Lázaro por el dolor que sentían en ese momento. Un poco de apoyo moral puede marcar una gran diferencia en la vida de nuestros semejantes. Seguramente Tito se había convertido en una influencia consoladora para el apóstol Pablo. Su presencia fortaleció mucho la fe y la esperanza del gran líder de la iglesia.
Asimismo, cada una de nosotras debemos convertirnos en canales de consuelo para quienes padecen dolor y sufrimiento. No se trata de repetir versículos de la Biblia para convencer a la gente de la doctrina correcta, más bien, de brindar amistad, aprecio y atención para satisfacer las necesidades emocionales de la gente. La bondad es la llave que abre la puerta del corazón de la gente. La bondad es la llave que abre la puerta del corazón de la gente al evangelio de Cristo. Recuerda que Jesús estará a tu lado para consolarte en medio de tus luchas diarias. Te alabo, Señor, por esa oportunidad que me das y te pido que me des sabiduría para poder consolar a otros.
Gloria de Torres
Tomado de la Matutina Manifestaciones de su Amor.

UNA MIRADA HACIA EL FUTURO

El sabio los escuchar y aunmenta su saber. Proverbios 1:5.

Convertirse en profesionales es el sueño de miles de atletas estadounidenses. Pero conseguirlo es poco menos posible.
Muchos jóvenes tienen la oportunidad de jugar en los equipos de los institutos. Pero entrar en un equipo universitario es muy difícil porque hay mucha gente que desea la misma posición.
De todos los jugadores universitarios, solo ocho de cada cien pasan al deporte profesional. Y cada cien que dan el salto, solo dos acaban en un equipo profesional. Estos números se traducen así: De cada 625 deportistas universitarios, solo uno se convertirá en profesional.
Durante los treinta años que me he dedicado a la enseñanza, he tenido muchos alumnos que ponían todo su empeño y esfuerzo en el deporte. Creían que una buena educación no era importante porque serian deportistas profesionales y no tenían que saber escribir una redacción o diseccionar un ángulo. El resultado era que nunca se preparaban para una profesión y acababan con un trabajo aburrido y mal pagado.
Cuando Derek Jeter, jugador de los Yankees de Nueva York, todavía estaba en el instituto, lo entrevisté para la revista Listen. Acababa de ganar setenta mil dólares por firmar con los Yankees. Todavía valoraba su educación.
Derek me dijo que cuando tenía cuatro años había decidido que algún día seria jugador de pelota. Pero no permitió que su objetivo le impidiera obtener unas buenas notas en la escuela. Trabajó duro en clase y se graduó como miembro de la Sociedad Nacional de Honor con una nota media de 3.8 sobre cinco.
Quizá no sepas que quieres ser cuando seas mayor, pero puedes prepararte esforzándote al máximo en tus estudios. Aprende todo cuanto puedas y prepárate para ver lo que Dios te tiene reservado.

Tomado de la Matutina El viaje Increíble.

LECCIONES DE LOS LEPROSOS

Respondiendo Jesús dijo: « ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están?» Lucas 17:17.

La historia de la curación de los diez leprosos realizada por Jesús es muy interesante. Si la lees cuidadosamente, podrás encontrar, como mínimo, tres importantes lecciones:

  1. Los leprosos aprovecharon el momento; o dejaron pasar su única oportunidad. Escúchalos « ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!» (Luc. 17:13). Las personas desesperadas actúan. ¿Quién se cuida de las apariencias o de lo que pueda decir la gente cuando la casa se está quemando? Jesús estaba frente a ellos, era su única oportunidad de ser sanados, y aprovecharon ese momento. ¿Aprovechas la oportunidad cuando se te presenta? Cuando la lepra del egoísmo daña tu corazón y Jesús se te aparece a través de un mensaje, de una lectura o de una amonestación, ¿clamas «Jesús, ten misericordia»? Cuando Jesús te confronta con tu pecado, ¿aprovechas, para decirle «Ten misericordia de mi»? La cosa más grande que le puede ocurrir a una persona es que Jesús pase frente a ella. Hoy Jesús esta frente a ti. Aprovecha, no lo dejes pasar sin que haga algo por ti.
  2. Los leprosos creyeron aunque no vieron. «Les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes, y aconteció que mientras iban, fueron limpiados» (Luc. 17:14). Jesús les declaro que estaban limpios. Aunque no veían prueba alguna de tal cosa, creyeron las palabras del Señor. Salieron a mostrar al sacerdote que estaban limpios. Cuando ores al Señor, cree que el milagro ya sucedió. Insiste, a través de los obstáculos de la duda y la inseguridad, hasta que veas tu milagro. En la marcha veras con tus propios ojos lo que pediste en oración. Muchas veces la acción de Dios no es un solo paso, sino un proceso. Camina día tras día dependiendo del Señor.
  3. Sorprendentemente, solo uno de los diez leprosos sanados regreso para dar las gracias a su Sanador. Por esa razón preguntó Jesús: «Y los nueve, ¿Dónde están?» (Luc. 17:17). ¿Estaban ocupados?, ¿Absortos en sí mismos, o simplemente eran olvidadizos?
Esta mañana Jesús pasa frente a ti. Acuda a él desesperado y clama: «Ten misericordia de mí». Aproveche tu oportunidad, cree que el milagro ya ha sucedido, y acuérdate de darle gracias.

Tomado de la Matutina Siempre Gozosos.

jueves, 5 de noviembre de 2009

JESUS VIVISTÓ MI HOGAR

El rey les responderá: «Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí» (Mateo 25:40).

Era de mañana cuando tocaron a la puerta. Mi hijo estaba en la sala y abrió porque pensó que eran sus abuelitos, ellos no visitarían ese día. Salió rápido para decirme que era una «comadre», mujer indígena tarahumara que vive en Chihuahua, México, que pedía «korima», ayuda. Coloque unas monedas en la mano de mi pequeño y se las dio. La mujer pregunto si tenía ropa y le dije que sí. La invite a sentarse en la sala junto con sus dos hijos, pues hacia mucho frio y se veía que la pasaban mal. Saqué ropa para su niñita, le di una cobija, calcetas, zapatos, leche calientita, comida y medicina par su hija que traía mucha tos con flemas. Mi niño le regaló un juguete a su hijo y una sudadera que se puso inmediatamente, pues tenía la nariz roja y los labios morados a causa del frio. Antes de salir les dije: «Que Dios los bendiga». Al cerrar la puerta, mi pequeño me preguntó por qué los había ayudado. Le conteste que en la Biblia dice que cuando ayudamos a los demás es como si a Jesús mismo le hiciéramos ese bien. « ¡Jesús estuvo aquí, él nos visito esta mañana, hijo!», le dije a mi niño y lloré. «No llores mamita, debes estar contenta porque Jesús vino a nuestra casita, ¿verdad?». Ese día fue tan especial que no lo olvidaré nunca, pues no había ayudado a alguien con tanto amor como esa vez. Con qué facilidad rechazamos a los necesitados o hacemos como que no los vemos; y peor aún, mentimos diciendo que no podemos ayudar cuando el Señor nos ha dado tanto. Que el Señor nos perdone por perdernos la oportunidad de convivir con él de esta manera. Recordemos que «hay mas dicha en dar que en recibir» (Hech. 20:35).

Lilia Gardea de Granados
Tomado de la Matutina Manifestaciones de su Amor.

DULCES SUEÑOS

Señor, tú conservas en paz a los de carácter firme, porque confían en ti. Isaías 26:3.

Cuando tenia dieciséis años, nuestros vecinos , los Price, me permitían que me ocupara de sus hijos mientras salían por la tarde. Preparaba la cena para sus dos pequeños, Michelle y Corky. A las 8:00 los preparaba para ir a la cama. Luego, me estaba en el sofá y miraba la televisión.
Hacia las 10:00, empezaba a orar para que los Price regresaran a casa antes que fuera demasiado tarde. Yo siempre me iba pronto a dormir y me costaba mucho permanecer despierta después de la hora de acostarme. No quería que me encontraran dormida en el sofá. Por eso mantenía encendida la televisión. Y entonces es cuando empezaban las películas de terror.
Cuando más tiempo las miraba, más se agitaba mi imaginación. Finalmente, cuando regresaban los Price, yo corría hacia casa y mi iba a la cama Pero a menudo, las pesadillas me impedían descansar bien.
Entonces no lo sabía, pero mientras dormimos las cosas en que pensamos antes de acostarnos continúan dando vueltas por la cabeza. Si quieres disfrutar de un sueño placentero, alimenta tu mente con cosas positivas. La música tranquila e inspiradora te ayudará a relajare. Leer la Biblia u otras historias educativas te llenarán la mente de pensamientos sanos y positivos.
Algunos consideran que la hora de ir a la cama es el mejor momento para repasar los versículos de la Biblia que quieren aprender. También es un gran momento para hablar con Dios sobre cómo ha ido el día.
El sueño es un don maravilloso de Dios. Y puede ser aun mejor si llenas la mente con buenos pensamientos antes de apagar la luz.

Tomado de la Matutina El Viaje Increible.

EMBAJADORES DE CRISTO

Así que somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 2 Corintios 5:20.

¿Puedes imaginarte lo que sucedería en la sociedad si cada cristiano viviera de verdad como un embajador del Señor Jesucristo? Un embajador sostiene una posición de gran honor y responsabilidad. Las personas seleccionadas para desempeñar ese cargo reciben una preparación muy especial y deben tener un entendimiento claro de lo que significa su deber. Tienen que conocer la mente del presidente o del primer ministro de su país y representar solamente sus intereses. La persona que esta más preocupada por sus propios intereses y por dar sus opiniones nunca cumplirá los requisitos mínimos para acceder a esa responsabilidad.
Muy a menudo, los embajadores son llamados por sus gobernantes después de dos o tres años de servicio, incluso aunque no haya un cambio de gobierno motivado por unas elecciones generales. El gobierno suele cambiar sus embajadores con cierta periodicidad, pues cabe la posibilidad de que, al permanecer largo tiempo en otro país, acaben estando más comprometidos con los intereses de ese país que con los del suyo propio.
Por el mismo motivo, también nosotros, como embajadores del cielo, debemos guardar nuestro corazón, para que no esté más en armonía con los intereses de este mundo que con los de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. El apóstol Pablo escribió: «Porque Demas me ah desamparado amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica» (2 Tim. 4:10). Esto puede suceder fácilmente. Demas fue seducido por las cosas de este mundo. Los placeres mundanos apelaron a sus deseos carnales hasta desviarlo de su deber como hijo de Dios.
A diferencia de lo que hacen los gobernantes humanos, Dios no cambia sus embajadores cada poco tiempo. Hemos sido comisionados para representar los intereses de Jesús a perpetuidad. Nuestra mente y nuestro corazón deben centrarse solo en los intereses de nuestro Rey, el Señor Jesucristo. No estamos en este mundo para expresar nuestras propias opiniones, ni para representar los intereses del dios de este siglo. Estamos aquí para representar el gobierno del Dios verdadero, las leyes del cielo y para dar a conocer el mensaje de salvación. Si tememos a los hombres y buscamos su alabanza, nunca podremos representar a nuestro Rey y a su reino.
Vive hoy como un embajador de Jesús. Que por tus palabras y tu conducta el mundo sepa que representas al Rey eterno.

Tomado de la Matutina Siempre Gozosos.