jueves, 9 de agosto de 2012

SEÑALES


«Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra» (Hechos 1:8).

Muchos miembros de iglesia piensan que, dado que el pastor recibió una formación específica para ganar almas, es mejor que se aparten de su camino y le dejen a él esa tarea. Pero el plan del Señor para el crecimiento de su iglesia no es ese. Todos los miembros tienen que desempeñar una función.
No se cierre a las nuevas ideas y maneras de dar testimonio. Todavía hay métodos por descubrir. En cierta ocasión, una hermana de la iglesia le dijo al pastor que no le gustaba el método de evangelización que él usaba. « ¿Y cuál es el suyo?», le preguntó el pastor. Ella respondió que no tenía ninguno. Entonces el pastor le contestó: «Me gusta más el mío que el suyo».
¿Dónde podemos empezar a dar testimonio? Cristo se reunía con los infieles allí donde se encontraban. Se dio cuenta de algo que muchos cristianos de hoy en día parecen no haber entendido. El agricultor tiene que ir al campo. Según se ha podido contar a partir del registro de los Evangelios, Jesús habló o actuó directamente en la vida de 132 personas. Seis de ellas estaban en el templo, cuatro en la sinagoga y el resto fueron ocasiones de la vida ordinaria. Quizá el mejor lugar para empezar sea en casa...
Hay una razón por la cual a veces dar testimonio puede parecer difícil. Pero, si queremos, podemos hacer algo al respecto. «Nadie puede confesar verdaderamente a Cristo delante del mundo, a menos que viva en él la mente y el espíritu de Cristo. Es imposible comunicar lo que no poseemos. La conversación y la conducta deben ser una expresión verdadera y visible de la gracia y verdad interiores. Si el corazón está santificado, será sumiso y humilde, los frutos se verán exteriormente, y ello será una muy eficaz confesión de Cristo» (Consejos para la iglesia, cap. 11, p. 146).
Podemos confesar al Señor nuestros miedos o carencias. Podemos orar para que haga que el Espíritu Santo more en el corazón. Un buen testimonio no es como un vendedor que está tratando de vender algo. Un buen testimonio es como una señal de tráfico. No importa si es vieja o nueva, basta con que esté en el lugar adecuado y señale cuál es la dirección correcta. Somos testigos de Cristo y señalamos hacia él.
Señor, ayúdame para que los demás vean en mí una señal que los guíe a ti.  Basado en Lucas 12:8,9

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

No hay comentarios:

Publicar un comentario