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viernes, 8 de enero de 2016

CAMINA CON JESÚS

Materiales: Zapatitos cómodos para caminar.

Hoy quiero contarte algo sobre mí. Me gusta caminar porque me ayuda a estar más fuerte y saludable. ¿Te gustaría hacerlo conmigo? Pero antes, debemos estirar las piernas. Primero la derecha y luego la izquierda. Ahora caminemos un poco. ¡Qué divertido es caminar! Y es más divertido si caminas con un amiguito especial.
La Biblia relata que Jesús tenía un amigo superespecial. Se llamaba Enoc, y ellos caminaban juntos y conversaban todos los días. ¡Qué maravilloso! Un día caminaron tanto que Jesús le dijo: «Enoc, ¿porqué no vienes a mi casa?». Así, Jesús se llevó a Enoc al cielo.
Tú también puedes ser un amiguito especial de Jesús. Puedes hablar con él todos los días por medio de la oración y caminar con él. Aunque no lo veas, Jesús está a tu lado y te escucha. Y un día vendrá para llevarte a su casa en el cielo.
Mientras tanto, puedes caminar y conversar con tus amigos. Además, puedes cantarles esta hermosa historia que aprendiste hoy.

Tomado de devoción matutina para niños pequeños 2016.
Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco

domingo, 15 de enero de 2012

CAMINANDO CON DIOS

Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque lo llevó Dios (Génesis .5: 24).

Era uno de esos días en los que una no tiene deseos de hacer nada. Bebes tu vaso de agua, preparas el desayuno para tu familia y luego te das cuenta de que no tienes ánimo ni energías. Reconoces que no es uno de tus mejores días. Quizá no tengas ganas ni de hacer el .culto matinal. Apenas podrías explicar lo que te sucede, pero tienes bien claro que debes dirigirte al Señor. Cuando me siento así, lo mejor para mí es caminar un rato, aunque sea dentro de la casa. Camino a buen paso y me mantengo orando al Señor.
En aquella ocasión reflexionaba sobre la forma en que Enoc caminaba con Dios, y pronto me sentí con ánimo para mis lecturas devocionales. Pensé que debía seguir «caminando» con Dios como lo hizo Enoc, hasta el día en que él me lleve al cielo.
En las charlas que presento respecto al tema de la salud recomiendo a mis oyentes que caminen lo más que puedan. Muchas personas me contestan que no tienen tiempo, o que si van a caminar solas se aburren. No hace mucho, en una convención del Ministerio de la Mujer, tuve la oportunidad de conversar con una joven madre. Ella mencionaba estas mismas excusas. Yo le expliqué que caminar es una terapia, sobre todo cuando se tienen niños pequeños que demandan tanto cuidado. Es además una oportunidad para conversar con Dios, para reflexionar, poniendo en sus manos toda cuita, anhelo e inquietud, descargando en él todo lo que nos preocupa. Esta es una buena oportunidad para recuperar fuerzas y ánimos.
El ejercicio físico es conveniente y necesario para el cuerpo y para la mente. Es una de las más importantes leyes de la salud. Si aprovechamos esos momentos para comunicarnos con Dios, lo disfrutaremos y desearemos que llegue de nuevo la oportunidad de caminar y hablar con el Señor.

Toma de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Janet Ribera es española

miércoles, 3 de agosto de 2011

LA CARRERA MÁS IMPORTANTE – 1ª PARTE

¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva apremio? Corred de tal manera que lo obtengáis. (1 Corintios 9:24)

La atleta neerlandesa Fanny Blankers-Koen nació el 26 de abril de 1918 en Baarn, Países Bajos. Fue una de las primeras grandes deportistas de la historia, a quien le pusieron de sobrenombre «la holandesa voladora». Su momento de mayor gloria llegó en los Juegos Olímpicos de Londres de 1948, donde ganó cuatro medallas de oro: 80 metros vallas, 100 metros lisos, 200 metros lisos y relevos 4x100 metros. También tuvo muy buenas actuaciones en varios Campeonatos de Europa: en el de 1938 logró la medalla de bronce en 100 y 200 metros; en el de 1946 se proclamó campeona de 80 metros vallas y de relevos 4x100 metros; y en el de 1950 fue plata en relevos 4x100 metros. La vida de esta mujer adornada de medallas y trofeos, trasciende las páginas de la historia dejando una muestra de lo que se puede obtener mediante un esfuerzo decidido.
Florence Griffith-Joyner fue otra gran atleta. Nació el 21 de diciembre de 1959 en Los Angeles, California. Tras haber obtenido la medalla de plata en 200 metros durante los Juegos Olímpicos de Los Angeles de 1984, ganó tres de oro y una de plata en los de Seúl de 1988. También logró dos medallas en los Mundiales de Roma de 1987.
El apóstol Pablo, que conocía bien el espectáculo del atletismo, presenta la imagen de la «pista» por la cual corremos en la vida para exhortarnos a correr la carrera de tal forma que obtengamos el premio. ¿Qué premio? Las dos atletas antes mencionadas alcanzaron la gloria en esta tierra, pero murieron, la primera el 25 de enero de 2004 y la segunda el 21 de septiembre de 1998. Aunque la historia las haya inmortalizado, sus vidas ya no existen. Obtuvieron sus trofeos, pero no siguen disfrutando de ellos. A diferencia de ellas, tú y yo tenemos la oportunidad de correr y ganar la corona de la vida. ¿Estás haciendo los preparativos necesarios para obtener esa victoria?
La carrera de la vida ofrece dos trofeos: uno temporal y otro eterno. Elige.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

domingo, 17 de julio de 2011

EJERCICIO FÍSICO

Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Génesis 2:15.

Actualmente vivimos en un mundo que favorece cada vez más el sedentarismo.
Dentro del hogar tienes una serie de elementos que "ahorran" trabajo y favorecen la vida sedentaria. Piensa en el lavado de la ropa: hace décadas, la mujer debía llenar una palangana con agua, sumergir la ropa en ella, esparcir con sus manos el jabón y luego fregarla con un cepillo o con sus propias manos a fin de sacar la suciedad. Hoy, una máquina hace absolutamente todo; y otra hará que la ropa salga seca y apta para ser planchada.
Industrialmente, robots, computadoras y máquinas que operan a través de programas prefijados han reemplazado la mano de obra humana que por años fue indispensable para pintar un automóvil o para tapar botellas de gaseosas.
Los automóviles han hecho que caminemos menos. Hoy las piernas son reemplazadas por un asiento que le permite al conductor acomodarse cómodamente mientras se recorren cientos de kilómetros a gran velocidad.
Internet, esa gran red que contiene de todo, brinda la oportunidad, en sus variadas formas, de trabajar desde el hogar, logrando así que con actividad física nula, uno pueda estar en contacto con el "mundo exterior".
Pero, aunque todo esto es verdad y tangible en nuestro tiempo, es bien sabido que el músculo que permanece inactivo se atrofia. Por esta causa, municipios y entidades civiles han favorecido la construcción de pistas de atletismo, donde sin ningún costo es posible caminar, trotar, hacer flexiones de brazos, piernas y torso. Cuando Dios creó al género humano, lo diseñó para estar en permanente actividad. Nunca fue el plan divino que sus hijos fueran sedentarios, ya que el trabajo dado al hombre en el Edén incluía una variada forma de ejercicios físicos. Está comprobado científicamente que cuando hacemos ejercicios regulares, se benefician el aparato respiratorio y el corazón, es menor la posibilidad de enfermarse, aumenta el bienestar psicológico y mejora notablemente la capacidad de pensar.
Reflexiona sobre tu manera de vivir hasta el presente, y si no estás realizando algún deporte o actividad manual, dedica cuarenta minutos diarios en algún tipo de ejercicio físico. Te lo recomienda tu Creador.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel