Mostrando entradas con la etiqueta Correr. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Correr. Mostrar todas las entradas

sábado, 7 de mayo de 2016

ALLYSON EN CARRERA

Por eso, nosotros, teniendo a nuestro alrededor tantas personas que han demostrado su fe, dejemos aun lado todo lo que nos estorba y el pecado que nos enreda, y corramos con fortaleza la carrera que tenemos por delante (Hebreos 12:1, DHH).

En el noveno grado, Allyson se probó para correr carreras de pisca. Tan solo diez semanas después de que diera su primera prueba, llegó en séptimo lugar en la carrera de doscientos metros llanos en un campeonato estatal. ¡Allyson Félix descubrió que había nacido para correr!
Avancemos rápido unos años. Como estudiante de secundaria, Allyson rompió el récord, estableciendo la marca más rápida jamás alcanzada por una chica de secundaria en los doscientos metros llanos. Ella, incluso, se perdió su baile de graduación para calificar para una competencia estatal.
En el verano de 2004, con 18 años, Allyson compitió en la carrera de velocidad de doscientos metros llanos en los Juegos Olímpicos de Atenas. Estableció un récord mundial juvenil en la fase de clasificación, y ganó la medalla de plata en la final.
Allyson dio el crédito a Dios por ayudarla a atravesar la presión que implicó la competencia.
-Oro mucho -dijo-. Yo siempre dedico tiempo para reflexionar en su Palabra, simplemente, hablando con Dios. Mi velocidad es un regalo de Dios, y yo corro para su gloria. Haga lo que haga, todo viene de él.
El estudio de la Biblia y el compartir el amor de Dios con los demás son valores importantes para Allyson, que asistió a la Escuela Bíblica de Los Ángeles, al mismo tiempo que estudiaba en una universidad.
No todo el mundo puede establecer un récord mundial o ganar una medalla olímpica. Pero, al colocar a Dios en el centro de nuestra vida, podemos ser ganadores en la carrera de la vida.

¿Y AHORA?
¿Cuál es tu “deporte olímpico”? ¿Aquello en lo que crees que tienes capacidad para hacerlo bien? Pide a Dios que te ayude a desarrollar esa habilidad  para su gloria.

SPLASH:
Los cinco anillos de la bandera olímpica simbolizan los cinco continentes. Y están entrelazados para mostrar la amistad que puede existir en las competiciones internacionales. La bandera olímpica fue enarbolada .por primera vez en 1920.

Tomado de Matinal para Adolescentes 2016
“Intensamente, Ejercita tu Cerebro”
Compilado por Penny Estes Wheeler
#IntensamenteEjercitaTuCerebro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaAdolescentes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

lunes, 22 de julio de 2013

CORRE, CORRE, CORRE

Lugar: México
Palabra de Dios: Hebreos 12:1

Caballo y su amigo caminaban por el bosque hacia un manantial termal, cuando Caballo descubrió un sendero que no conocía. Despidiéndose de su amigo, salió corriendo. Aunque no tenía ni idea de hacia dónde se dirigía ese sendero, estaba haciendo lo que le gustaba, y eso era correr.
Él es uno de los 40 mil indios Tarahumara que viven en el noroeste de México. Estos indios son conocidos, quizá, como los mejores corredores de larga distancia del mundo, pues corren hasta 240 kilómetros por vez. Correr parece formar parte de su vida. Corren para ir al trabajo, para ir al hospital; a veces, hasta para ir a comer. Créelo o no, pueden atrapar a un ciervo, persiguiéndolo hasta que el animal finalmente se cansa.
Lo sorprendente es el estado físico de los indios Tarahumara.
Mientras corren, su presión sanguínea baja y su ritmo cardíaco se mantiene en un promedio de unos 130 latidos por minuto. Luego de correr 80 kilómetros, ni siquiera se ven cansados. No sorprende, entonces, que los indios Tarahumara hayan ganado ultra maratones de 160 kilómetros.
¿Puedes imaginarte corriendo durante 18 a 20 horas? Eso es lo que lleva correr una de estas ultra maratones. Exige mucha perseverancia.
La mayoría de nosotros, probablemente, nunca corra distancias tan grandes. Pero, de la misma manera, necesitamos perseverar en nuestra vida espiritual.
La Biblia nos dice: “Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante”. Sigue corriendo. Algún día, pronto, terminaremos la carrera.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

viernes, 11 de enero de 2013

¿EL FORREST GUMP CHILENO?

Entonces Ajimaz hijo de Sadoc volvió a decir a Joab: Sea como fuere, yo correré ahora tras el etíope. Y Joab dijo: Hijo mío, ¿para qué has de correr tú, si no recibirás premio por las nuevas? Mas él respondió: Sea como fuere, yo correré. Entonces le dijo: Corre. Corrió, pues, Ajimaz por el camino de la llanura, y pasó delante del etíope (2 Samuel 18:22,23).

Quizá podríamos llamar a Ajimaz, el «Forrest Gump» del Antiguo Testamento. Su jefe le dijo que no corriera, pero él se empeñó en hacerlo. Correr era como un imperativo para él. Tú sabes que ahora se le llama «Forrest Gump» al que corre, más por un misterioso impulso, que por hacer ejercicio o por recompensa.
Esto se debe, como te imaginarás, a la película Forrest Gump de Robert Zemeckis, protagonizada por Tom Hanks, basada en la novela de Winston Groom. La película se refiere a Forrest Gump, un sencillo personaje de Alabama que corre por todo su país, se encuentra con personajes famosos, influye en la cultura popular y participa en relevantes acontecimientos históricos.
El 13 de octubre de 2010, el diario El Universal de la Ciudad de México publicó lo siguiente: «Edison Peña [...], quien puede ser comparado con el personaje cinematográfico Forrest Gump por su afán de correr por lo menos diez kilómetros diarios, fue hoy el duodécimo minero rescatado desde la mina San José, en el norte de Chile».
Seguramente recordarás el emocionante rescate de los treinta y tres mineros chilenos que quedaron atrapados en una mina a casi setecientos metros de profundidad.  El drama duró setenta días. La angustia de las familias, el interés popular, la ayuda de todo el mundo, culminaron finalmente en el espectacular rescate de todos los mineros sanos y salvos, durante los días 12 y 13 de octubre de 2010.
Cada uno de los salvados era un milagro «rescatado de las redes del infierno», como dijo uno de ellos. Cada uno tenía su propia historia, pero Edison Peña se destacó porque, a pesar de todos los inconvenientes, se empeñó en correr diez kilómetros diarios dentro de la tumba en que se encontraba sepultado vivo. La condición física que desarrolló fue un factor determinante para poder sobrevivir ante la desgracia que enfrentó. Con mucha razón Sebastián Pinera, el entonces presidente de Chile, dijo de él: «¡Grande, Edison, grande, grande!».
Haz ejercicio todos los días. La salud desempeña un papel importante en la vida espiritual y la actitud mental. Incluso puede ser la gran diferencia entre vivir o morir ante una adversidad que tengamos que afrontar en la vida; como le pasó a Edison.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

miércoles, 3 de agosto de 2011

LA CARRERA MÁS IMPORTANTE – 1ª PARTE

¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva apremio? Corred de tal manera que lo obtengáis. (1 Corintios 9:24)

La atleta neerlandesa Fanny Blankers-Koen nació el 26 de abril de 1918 en Baarn, Países Bajos. Fue una de las primeras grandes deportistas de la historia, a quien le pusieron de sobrenombre «la holandesa voladora». Su momento de mayor gloria llegó en los Juegos Olímpicos de Londres de 1948, donde ganó cuatro medallas de oro: 80 metros vallas, 100 metros lisos, 200 metros lisos y relevos 4x100 metros. También tuvo muy buenas actuaciones en varios Campeonatos de Europa: en el de 1938 logró la medalla de bronce en 100 y 200 metros; en el de 1946 se proclamó campeona de 80 metros vallas y de relevos 4x100 metros; y en el de 1950 fue plata en relevos 4x100 metros. La vida de esta mujer adornada de medallas y trofeos, trasciende las páginas de la historia dejando una muestra de lo que se puede obtener mediante un esfuerzo decidido.
Florence Griffith-Joyner fue otra gran atleta. Nació el 21 de diciembre de 1959 en Los Angeles, California. Tras haber obtenido la medalla de plata en 200 metros durante los Juegos Olímpicos de Los Angeles de 1984, ganó tres de oro y una de plata en los de Seúl de 1988. También logró dos medallas en los Mundiales de Roma de 1987.
El apóstol Pablo, que conocía bien el espectáculo del atletismo, presenta la imagen de la «pista» por la cual corremos en la vida para exhortarnos a correr la carrera de tal forma que obtengamos el premio. ¿Qué premio? Las dos atletas antes mencionadas alcanzaron la gloria en esta tierra, pero murieron, la primera el 25 de enero de 2004 y la segunda el 21 de septiembre de 1998. Aunque la historia las haya inmortalizado, sus vidas ya no existen. Obtuvieron sus trofeos, pero no siguen disfrutando de ellos. A diferencia de ellas, tú y yo tenemos la oportunidad de correr y ganar la corona de la vida. ¿Estás haciendo los preparativos necesarios para obtener esa victoria?
La carrera de la vida ofrece dos trofeos: uno temporal y otro eterno. Elige.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

domingo, 19 de junio de 2011

CORRE HASTA LA META

No pretendo haberla ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás y entendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. (Filipenses 3:13,14).

Cuenta una antigua leyenda que en una selva vivían tres leones muy fuertes. Un día, el mono, que había sido elegido rey por los mismos animales, convocó una reunión para decidir quién de los tres leones seria su sucesor. Tras mucho deliberar, decidieron que el que fuera capaz de escalar la montaña más alta sería coronado rey.
Los tres leones aceptaron el reto y emprendieron la marcha con muchas energías, pero no obtuvieron éxito en su empresa, y bajaron derrotados. Siendo que no podían elegir al nuevo rey, los animales pidieron ayuda a un águila. «Yo sé quién debe, ser el nuevo rey -dijo el ave—. Mientras acompañaba en mi vuelo a los leones, escuché lo que decían. Los dos primeros dijeron: "¡Montaña, me has vencido!", pero el tercero dijo: "¡Aunque me has vencido, solo es por ahora! Tú has llegado al límite de tu tamaño, pero yo todavía estoy creciendo"».
En medio de las dificultades, el tercer león supo mirar hacia arriba y encontrar esperanza en la victoria que vislumbraba. Como mujeres cristianas a veces nos sentimos derrotadas por las enormes montañas que a diario se presentan ante nosotras y que debemos vencer. Tenemos grandes retos en la enseñanza de nuestros hijos, en las tareas del hogar, en los estudios, en el trabajo, en la conservación de la familia y en la gestión de las emociones.
Hoy te invito a que repitas las palabras de este sabio león, que revelan el secreto del éxito. Allá en el cielo está Jesús, quien nos ayuda a crecer diariamente. Puede ser que no alcances aún la montaña que te has propuesto escalar, pero como el apóstol Pablo puedes aprender a olvidar el pasado, las derrotas que ponen freno a tu presente y a tu futuro. Extiéndete hacia lo que está delante, prosigue hacia la meta. Tienes un objetivo que alcanzar, un premio que recibir. Corre, no te detengas. Sigue creciendo.
El que pone sus ojos en la meta, recibe el poder divino para obtener el premio.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera