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miércoles, 11 de enero de 2017

EL PODER DE LA PALABRA

«Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos; y todo el ejército de ellos, por el aliento de su boca». Salmo 33: 6

En la palabra de dios está el poder creador que trajo el universo a la existencia. Esta palabra imparte poder; crea vida. Cada orden es una promesa; aceptada por la voluntad, recibida en el alma, trae consigo la vida del Ser infinito. Transforma la naturaleza y vuelve a crear el alma a imagen de Dios.
De igual modo se sostiene la vida así impartida. El ser humano vivirá de «toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mat. 4: 4).
La mente, el alma, se nutre con lo que le sirvamos de alimento, y a nosotros nos toca decidir con qué nos alimentaremos. Todos tenemos la oportunidad de decidir en qué ocuparemos nuestra mente y cuáles pensamientos moldearán nuestro carácter. Dios dice de cada ser humano privilegiado con el acceso a las Escrituras: «Le escribí las grandezas de mi ley». «Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces» (Ose. 8: 12; Jer. 33: 3). […]
La Palabra de Dios, como el carácter de su Autor, presenta misterios que nunca podrán ser plenamente comprendidos por los seres finitos. Pero Dios ha dado en las Escrituras suficiente evidencia de su autoridad divina. Hay abundantes testimonios de la existencia de Dios, su carácter y la veracidad de su Palabra; estos testimonios apelan a nuestra razón e intelecto. Es cierto, él no ha eliminado la posibilidad de dudar; la fe debe apoyarse en la evidencia, no en la demostración; los que desean dudar tienen oportunidad de hacerlo, pero los que desean conocer la verdad tienen suficiente terreno para ejercer la fe.
El hecho de que no comprendamos todos los misterios divinos no justifica que dudemos de la Palabra de Dios. Fijémonos en la naturaleza, ella constantemente nos presenta maravillas que escapan a nuestra comprensión. ¿Nos ha de sorprender, entonces, encontrar también en el mundo espiritual misterios que no podamos sondear? La dificultad reside solamente en la estrechez y la debilidad de la mente humana.
Los misterios de la Biblia, lejos de ser un argumento contra ella, se encuentran entre las más contundentes pruebas de su inspiración divina.— La educación, caps. 13,18, pp. 114, 153-154.

Tomado de lecturas devocionales para Adultos 2017
DE VUELTA AL HOGAR
Por: Elena G. de White
#DeVueltaAlHogar #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

sábado, 19 de marzo de 2016

VOZ DE TRUENO DESDE LA MONTAÑA

Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley. Salmo 119:18.

De pronto, la estruendosa voz del Señor emergió desde la nube espesa. Al dar la Ley, Cristo no intentó dar a su pueblo solo una lista de diez cosas que no podía hacer.
Quería que viera cuán formidable era él y cuánto los amaba, así que comenzó: “Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Éxodo 20:2. 3). Cuando vemos lo formidable que es Dios y cuánto nos ama, no queremos amar algo o a alguien más que a él.
“No te harás imagen” (vers. 4). Cuando vemos lo formidable que es Dios y cuánto nos ama, entendemos que él es mucho mejor que cualquier cosa que podamos construir con nuestras manos.
“No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano” (vers. 7). Cuando vemos lo formidable que es Dios y cuánto nos ama, no queremos usar su nombre descuidadamente.
“Acuérdate del sábado, para consagrarlo” (vers. 8, NVI). Cuando vemos lo formidable que es Dios y cuánto nos ama, queremos honrar el día sábado porque nos ayuda a recordar a nuestro poderoso Creador.
“Honra a tu padre y a tu madre” (vers. 12). Cuando vemos lo formidable que es Dios y cuánto nos ama, queremos respetar a nuestros padres, porque haciéndolo así estamos respetando a Dios.
“No matarás” (vers. 13). Cuando vemos lo formidable que es Dios y cuánto nos ama, no queremos hacer nada que lastime a otra persona.
“No cometerás adulterio” (vers. 14). Cuando vemos lo formidable que es Dios y cuánto nos ama, queremos ser puros en nuestros pensamientos y en lo que hacemos.
“No hurtarás” (vers. 15). Cuando vemos lo formidable que es Dios y cuánto nos ama, no queremos estafar a nadie.
“No hablarás contra tu prójimo falso testimonio” (vers. 16). Cuando vemos lo formidable que es Dios y cuánto nos ama, no queremos hacer nada para engañar a nadie.
“No codiciarás” (vers. 17). Cuando vemos lo formidable que es Dios y cuánto nos ama, queremos tener contentamiento con lo que Dios nos ha dado.

Tomado de devoción matutina para menores 2016
¡GENIAL! Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward
#GenialDiosTieneUnPlanParaTi #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMenores #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

sábado, 27 de febrero de 2016

UNA VOZ DESDE EL FUEGO

Dios temible en la gran congregación de los santos, y formidable sobre todos cuantos están alrededor de él. Salmo 89:7.

Un día Moisés estaba arreando su rebaño en el lado oeste del desierto, hacia el monte Horeb, que es también conocido como monte Sinaí. De pronto, algo a la distancia llamó su atención. De una zarza surgía fuego, que hacía arder el tronco, subía por todas las ramas y lamía las hojas. Mientras Moisés se paró ahí mirando y preguntándose cómo habría comenzado el fuego, se le ocurrió que pasaba algo realmente raro. Tan seca como todo lo que estaba allí en el desierto, la zarza debería haberse quemado por completo en unos pocos minutos. En lugar de ello, se mantenía ardiendo y ardiendo.
“Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema” (Exodo 3:3).
Mientras caminaba hacia el fuego, una voz lo llamó de en medio de la zarza que ardía: “¡Moisés! ¡Moisés!”
“Heme aquí”, respondió Moisés, no muy seguro de lo que estaba pasando.
“No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es” (vers. 5).
Moisés se quitó las sandalias. Si se preguntaba quién estaba hablando, su duda pronto sería respondida. De nuevo, la voz vino desde la zarza que ardía: “Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob” (vers. 6).
Cuando oyó esto, Moisés cubrió su rostro, porque tenía temor de mirar a Dios. La sola presencia del Señor había hecho santo el suelo que Moisés pisaba, y conociendo la pureza de Dios y su grandeza, Moisés tuvo miedo de mirar la zarza ardiente que Dios usó para manifestarse.
Cualquiera que vea la majestad del Creador del universo es siempre humilde y cuidadoso en su presencia.
Una persona que es reverente no viene a la iglesia y actúa como si estuviera en un partido de fútbol o yendo a una fiesta, “En el nombre de Jesús podemos acercarnos a él con confianza, pero no debemos hacerlo con la osadía de la presunción, como si el Señor estuviese al mismo nivel que nosotros… A Dios lo debe reverenciar grandemente; todo el que verdaderamente reconozca su presencia se inclinará humildemente ante él” (Patriarcas y profetas, p. 256).

Tomado de devoción matutina para menores 2016
¡GENIAL! Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward
#GenialDiosTieneUnPlanParaTi #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMenores #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

domingo, 21 de febrero de 2016

EL PODER DE LA LECTURA

“Los sabios e inteligentes adquieren los conocimientos que buscan” febrero (Proverbios 18:15).

Cuenta John C. Maxwell que en cierta ocasión fue a ver un partido de fútbol americano con un grupo de jóvenes. Mientras cenaban en el estadio, les preguntó a los muchachos: “Si pudieran hacer algo para cambiar el mundo, ¿qué harían?” Por supuesto, los chicos no suelen meditar en este tipo de preguntas. Varios de ellos ni siquiera se animaron a responder, pero otros hablaron de planes grandes y complejos.
Entonces uno de ellos sorprendió a John y le preguntó: “¿Y tú, qué harías?”
La respuesta de Maxwell sorprendió al resto del grupo: Me dedicaría a enseñar “a todos los niños del mundo a leer” (¡Vive tu sueño!, p. 101).
¿Leer? Sí, la lectura tiene un poder enorme para transformar a la gente. Déjame ponerte un ejemplo. Después de la Segunda Guerra Mundial, Japón quedó hecho añicos y sumergido en la más terrible pobreza. Sin embargo, en la actualidad Japón es uno de los países más ricos y civilizados del mundo. ¿Cómo logró Japón en tan solo medio siglo superar los desastres de la Guerra? Entre otras cosas, dándole importancia a la lectura. Según la UNESCO, el 91% de los japoneses tiene el hábito de la lectura.
Francis Bacon dijo que “el conocimiento es poder”, y la lectura es el medio más eficaz para obtener conocimiento. No es casualidad que los países más ricos del mundo sean los que más leen.
Quizá ni tú ni yo podamos poner en práctica un programa que nos permita enseñar a leer y cambiarles la vida a todos los niños del mundo. No obstante, hay algo que podemos hacer: transformarnos a nosotros mismos a través de la lectura. Aunque nuestro país no sea próspero económicamente, mediante la lectura y el conocimiento podemos tomar un rumbo distinto. Trata de leer todo lo que puedas sobre tu carrera. No te limites a la simple lectura que te asigna tu profesor. La cantidad de libros que hayas leído marcará la diferencia entre tú y tus compañeros.
Pablo le aconsejó al joven Timoteo: “Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura” (1 Timoteo 4:13, RV95). En otras palabras, “presta atención, dedícate, empléate a fondo, no pares de leer”. La lectura de buenos libros cambiará tu mundo como cambió el mío.

Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #lectura #BuenosHábitos

domingo, 31 de enero de 2016

EL GRAN TRONO BLANCO

“Por eso Dios también lo exaltó sobre todas las cosas y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”. Filipenses 2:9-11

¿No se dará a este Dios de humildad inigualable lo que merece? ¿No merecen legítimamente el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo las alabanzas y el honor, la adoración de todas las galaxias a las que tan humildemente han servido todos estos milenios? ¡Pues claro!
En una de las escenas más imponentes de todo el Apocalipsis, llega el momento en el que se alza el gran trono blanco del Dios Altísimo -y ni todos los efectos especiales de animación de Steven Spielberg y George Lucas podrían de ninguna manera captar la majestad deslumbrante y la grandeza de esta escena cósmica- muy por encima del universo congregado. “Vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo” (Apoc. 20:11).
Y todos nos quedaremos mirando, porque todos estaremos allí, tenlo por seguro. ¿Es este el Hombre que se desnudó hasta la cintura, y con una toalla y una palangana en la mano lavó los doce pares de pies que pertenecían a los doce hombres (cada uno de los cuales era exactamente como tú y yo) que deberían haber hecho cola para que cada uno tuviera ocasión de lavar los pies de su Maestro?
¿Es este el mismo Dios -¡cómo puede serlo!- que, con las manos atadas a la espalda, soportó las bofetadas, los puñetazos, los esputos en el rostro, que con un rostro lleno de moretones fue desnudado para recibir un azote menos de los requeridos para producir su muerte, que con el rostro magullado y una espalda y unas piernas ensangrentadas es clavado finalmente a aquella cruz astillosa e izado para que todo ello coagulase entre el cielo y la tierra hasta que expirase?
“Muy por encima de la ciudad, sobre un fundamento de oro bruñido, hay un trono alto y encumbrado. En el trono está sentado el Hijo de Dios, y en torno suyo están los súbditos de su reino. Ningún lenguaje, ninguna pluma pueden expresar ni describir el poder y la majestad de Cristo. La gloria del Padre Eterno envuelve a su Hijo. El esplendor de su presencia llena la ciudad de Dios, rebosando más allá de las puertas e inundando toda la tierra con su brillo” (El conflicto de los siglos, cap. 43, pp. 645,646).
¿Es de extrañar, entonces, que un día todos nos inclinemos ante este humilde Dios? Y, ¿cabe alguna duda de que debamos iniciar esa inclinación ahora mismo?

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson
#ElSueñoDeDiosParaTi #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

lunes, 25 de enero de 2016

SOBRE EL AGUA

Tu Oración:  Querido Dios, te doy gracias por el inmenso mar. Cada día quiero aprender sobre tu hermosa creación.

Versículo para hoy: “La revestiste con el mar, y las aguas se detuvieron sobre los montes”. Salmos 104:6.

 La sal del mar ayuda a que los barcos floten. Es más fácil que naveguen en agua salada que en agua dulce. Cuando nadas en un río o una piscina, cuesta más flotar porque el agua es dulce; pero, si vas al mar, no y te cansas tanto gracias a la sal del agua.

Un poquito de ciencia
Con un sencillo experimento, averiguarás cómo flota un huevo usando diferentes elementos. Necesitarás tres huevos, tres vasos grandes de vidrio, agua, sal y azúcar.
Con ayuda de tu mamá, llena de agua el primer vaso, mezcla una cucharada de sal y revuelve bien hasta que se disuelva; de algún modo, marca que ese vaso tiene “sal”. Pon agua en el segundo vaso, agrega una cucharada de azúcar y revuelve vigorosamente hasta que se haya disuelto; señala de algún modo que ese vaso tiene “azúcar”. Llena el tercer vaso con agua y marca que tiene solamente “agua”.
Coloca un huevo dentro de cada vaso y dibuja en tu libreta de observaciones qué sucede con cada uno.

Devoción matutina para niños pequeños 2016
Pequeños científicos de Dios
Por: Cesia Alvarado Zemleduch
#PequeñosCientíficosDeDios #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaInfantes #vigorespiritual #plenitudespiritual

jueves, 7 de enero de 2016

EL PODER SANADOR

¡Anda […] Fíjate en la hormiga! ¡fíjate en lo que hace, y adquiere sabiduría! (Proverbios 6:6 NVI).

Suhasini gritó y se tambaleó cuando sintió un dolor agudo en los dedos de su pie, y un ardor y sensación de hormigueo que subía por su pierna. Arrastrándose en el polvo, cerca de sus pies, estaba el escorpión que acababa de pisar. Momentos antes, Suhasini y su madre se estaban preparando para subir a la parte trasera de un gran camión que las llevaría a una reunión cristiana; ahora ella se balanceaba, gritando en agonía.
Una multitud se reunió, pero no todos se mostraban compasivos.
-¿A qué clase de Dios sirves, que permite esto? -algunas de las mujeres hindúes se burlaban, mientras permanecían junto a la jovencita.
Otra de ellas dijo a la madre de Suhasini:
-Será mejor que la lleves a la clínica, antes de que muera.
Una mujer, que Suhasini sabía que era cristiana, se abrió paso hasta el centro de la multitud y dijo audazmente:
-No, vamos a orar a nuestro Dios. Él se ocupará de esto.
Se arrodilló junto a Suhasini y oró. Instantáneamente, el dolor se fue. Sorprendida, Suhasini dejó de gritar y miró hacia arriba.
-Ya estoy bien. Podemos seguir. El dolor se ha ido -dijo, riendo entre las lágrimas que aún bañaban sus mejillas.
No podía esperar para contar a los misioneros y a todos sus amigos cómo Dios la había curado.
Cuando Suhasini y su madre subieron a la parte trasera del camión, pudo ver que varias de las otras mujeres hindúes habían decidido ir con ellas.
-Tú sirves a un gran Dios -dijo una de ellas en voz baja.

SPLASH:
¡A brillar de nuevo!. Cuando los escorpiones se exponen a la luz ultravioleta o a la luz negra, brillan en la oscuridad. Esto es debido a una compleja mezcla de cera y azúcares que “impermeabilizan” su exoesqueleto.

¿Y AHORA?
¿Alguna vez te preguntas te por qué te suceden cosas malas? ¿Es posible que esas situaciones sean oportunidades para que Dios sea glorificado por el resultado final?

Tomado de: Matinal para Adolescentes 2016
“Intensamente, Ejercita tu Cerebro”
Compilado por Penny Estes Wheeler

miércoles, 14 de agosto de 2013

EL NIÑO REY

Lugar: Egipto
Palabra de Dios: 1 Timoteo 6:17-19

Howard Carter se había quedado mudo. Todo lo que había dentro de la habitación brillaba por el oro. Vio figuras de animales y estatuas oro, carruajes recubiertos de oro, sillones dorados y centenares de otros tesoros espectaculares. Acababan de entrar en el sepulcro de Tutankamón, el niño rey.
Encontrar intacta la tumba del rey Tutankamón fue un asombroso descubrimiento arqueológico, porque los ladrones de tumbas habían entrado en las tumbas de la mayoría de los antiguos faraones. Esta todavía contenía casi todos los tesoros enterrados con el faraón egipcio.
El equipo de arqueólogos entró en la siguiente habitación, y encontró un sepulcro de oro que llenaba todo el Lugar. Cuando abrieron el sarcófago, o cajón, había otro cajón dentro de el, y luego otro. El último estaba fabricado completamente en oro.
Una máscara de oro, que pesaba 10 kilogramos, cubría el rostro del rey Tutankamón. Dentro del cajón, había 143 joyas adicionales. En total, los exploradores encontraron 5.220 objetos en la tumba del niño rey. Si quieres ver muchos de esos tesoros valiosos, se exhiben en el Museo de El Cairo.
Los faraones de Egipto se hacían enterrar con muchas riquezas, porque pensaban que las necesitarían en la vida después de la muerte. Pero, estaban equivocados. La Biblia dice: «A los ricos de este mundo, mándales que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las riquezas, que son tan inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos. Mándales que hagan el Bien, que sean ricos en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo que tienen. De este modo atesoraran para sí un seguro caudal para el futuro y obtendrán la vida verdadera».

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

domingo, 21 de julio de 2013

EL PODER SUPERIOR DE DIOS

Tú dirás todas las cosas que yo te mande, y Aarón tu hermano hablará a Faraón, para que deje ir de su tierra a los hijos de Israel. Éxodo 7:2.

El Señor indicó a Moisés que volviera ante el pueblo y le repitiera la promesa de la liberación, con nuevas garantías del favor divino. Hizo lo que se le mandó, pero el pueblo no estuvo dispuesto a recibirlo: sus corazones estaban llenos de amargura, todavía restallaba el látigo en sus oídos, el clamor de angustia y de dolor ahogaba todo otro sonido, y no querían oír. Moisés bajó su cabeza en humillación y frustración, y nuevamente escuchó la voz de Dios: “Entra y habla a Faraón rey de Egipto, que deje ir de su tierra a los hijos de Israel” (Éxo. 6:11).
Se le dijo que el monarca no cedería hasta que Dios visitara con sus juicios a Egipto y sacara a Israel mediante una señalada manifestación de su poder…
Les mostraría, por medio de su siervo Moisés, que el Hacedor del cielo y la tierra es el Dios viviente y todopoderoso, sobre todo otro dios; que su fuerza es superior a la del más fuerte; que su omnipotencia podía sacar a su pueblo con mano fuerte y brazo extendido…
Obedientes al mandato de Dios, Moisés y Aarón entraron nuevamente en los señoriales salones del rey de Egipto. Allí, rodeados de altas columnas ricamente esculpidas y la belleza de ricas tapicerías y adornos de plata, oro y piedras preciosas, ante el monarca del reino más poderoso de aquel entonces, estaban de pie los dos representantes de la raza despreciada, uno con una vara en la mano, llegados una vez más para declarar su pedido de que dejara ir a su pueblo.
El rey exigió un milagro. Moisés y Aarón habían sido instruidos acerca de cómo proceder en caso de que se hiciese tal demanda, de manera que Aarón tomó la vara y la arrojó al suelo ante Faraón. Esta se convirtió en serpiente. El monarca hizo llamar a sus “sabios y hechiceros”, y “echó cada uno su vara, las cuales se volvieron culebras: más la vara de Aarón devoró las varas de ellos” (Éxo. 7:11, 12)… Los magos no convirtieron sus varas en verdaderas serpientes; ayudados por el gran engañador, produjeron esa apariencia mediante la magia, para copiar la obra de Dios…
Así, la obra de Dios se manifestó superior a la de Satanás —Signs of the Times, 11 de marzo de 1880.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

miércoles, 19 de junio de 2013

EL PODER CONVINCENTE DE JESÚS

Y se admiraban de su doctrina, porque su palabra era con autoridad. Lucas 4:32.

La misión de Jesús fue puesta de manifiesto por milagros convincentes. Su doctrina asombró a la gente... Era un sistema de verdad que satisfacía la necesidad del corazón. Su enseñanza era clara, sencilla y abarcante. Las verdades prácticas que enunció tenían poder de convicción y llamaban la atención de la gente. Las multitudes permanecían junto a él, maravillándose por su sabiduría. Sus modales estaban en armonía con las grandes verdades que proclamaba. No pedía disculpas, no vacilaba, ni había la menor sombra de duda o incertidumbre de que fueran diferentes de lo que declaraba. Hablaba de lo terrenal y de lo celestial, de lo humano y lo divino, con autoridad absoluta; y la gente se admiraba "de su doctrina, porque su palabra era con autoridad".
Él había afirmado ser el Mesías, pero el pueblo no lo recibía, aunque veían sus obras maravillosas y se asombraban ante su sabiduría. El no cumplía sus expectativas del Mesías. Se les había instruido para que esperaran pompa y gloria humanas en el advenimiento de su Libertador, y soñaban que con el poder del "León de la tribu de Judá" la nación judía sería exaltada a la preeminencia entre las naciones del mundo. Con estas ideas, no estaban preparados para recibir al humilde Maestro de Galilea, aunque él vino tal como los profetas habían predicho que vendría. No fue reconocido como "la verdad", "la luz del mundo", aunque hablaba como nadie había hablado jamás, porque su apariencia era humilde y modesta. Vino sin pompa ni gloria terrenales. Había, no obstante, una majestad en su misma presencia que hablaba de su carácter divino. Sus modales, aunque eran gentiles y atrayentes, poseían una autoridad que inspiraba respeto y admiración. Él mandaba y la enfermedad abandonaba al sufriente. Los muertos escuchaban su voz y vivían, los tristes se alegraban, y los cansados y abatidos encontraban reposo en su amor compasivo...
Los cojos, los ciegos, los paralíticos, los leprosos, y los afligidos con todo tipo de enfermedad, acudían a él, y él los sanaba a todos... El cielo apoyó sus aseveraciones con manifestaciones poderosas.— Review and Herald, 6 de julio de 1911; parcialmente en Reflejemos a Jesús, p. 93.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

jueves, 13 de junio de 2013

NO DERRAMES EL AGUA DE LA VIDA

En el último día, el más solemne de la fiesta, Jesús se puso de pie y exclamo: “¡Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba!” (Juan 7:37).

A todos nos encantan las acciones heroicas y tenemos una especial admiración por la gente valiente. En la Biblia se mencionan los famosos “treinta valientes de David’ (2 Sam. 23:13-39; 1 Cron. 11:15-47). Si el jefe era valiente, sus afamados treinta soldados tenían que ser tan valientes como él. Aquellos treinta hombres eran esforzados más allá de los límites del valor humano. Se puede decir que no tenían rivales.
Quizá has escuchado la historia. Una vez, David estaba escondido con sus valientes en las montañas de Judá. Un día que estaba especialmente “melancólico”, dijo: “¡Ojalá pudiera yo beber agua del pozo que está a la entrada de Belén!” (2 Sam. 23:15). Deseo nostálgico. Tristeza natural por estar alejado de su tierra. Pero los deseos de su jefe eran órdenes para aquellos valientes. ¿Sabes lo que hicieron tres de los valientes?: “Irrumpieron por el campamento de los filisteos y sacaron agua del pozo de Belén […] y la trajeron a David”. Eso es valor. La guarnición filistea tenía varios centenares de soldados bien pertrechados y listos para combatir. Pero los tres jóvenes se abrieron paso a filo de espada hasta el pozo. Imagino que uno echo el balde al pozo, lo saco con una cuerda y lo vacío en el recipiente que habían traído con ese propósito; mientras los otros dos luchaban contra un enjambre de filisteos aterrorizados por su bravura.
Por fin llegaron hasta David con el preciado líquido, pero cuando le llevaron el agua, “no quiso bebería”. Me parece que hizo bien. “¡Eso sería como beberme la sangre de hombres que se han jugado la vida!” (2 Sam. 23:17). Cristo vino con peligro de su vida, con mas valor que los tres valientes, y saco agua del pozo de la vida, de su propia vida, su propia sangre, para darnos una nueva esperanza en este mundo. David no quiso beber el agua, que era la sangre de los “tres valientes”. Pero el agua de la vida que Cristo nos da está a nuestro alcance para renovar las energías. Es la única forma de obtener la vida eterna.
En nuestro texto de hoy, Jesús dice: “¡Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba!” No derrames el agua de la vida. ¡Pruébala! Llenará el vacío de tu corazón.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

miércoles, 12 de junio de 2013

EL PODER DE UN VASO DE AGUA

Y quien dé siquiera un vaso de agua fresca a uno estos pequeños por tratarse de uno de mis discípulos, les aseguro que no perderá su recompensa (Mateo 9:41).

Es una gran recompensa por algo, al parecer, de muy poco valor. Dios es quien da ese valor a un vaso de agua. Pero, en cierta medida, el agua es algo sumamente poderoso y, aunque parezca increíble, ese poder es desconocido. El agua es, quizá, la sustancia más importante de la tierra. El papel que desempeñó durante los dos primeros días de la creación fue vital. Todos sabemos que sin agua no seríamos nada.
El 65% por ciento de nuestro cuerpo es agua. El 78% del cuerpo de una rana es agua. El 95% del cuerpo de una medusa es agua. Dependemos del agua para la regulación de la temperatura que sostiene la vida del planeta. El agua de los océanos absorbe una enorme cantidad de la energía solar que llega a la tierra. Si los océanos y los lagos del mundo no absorbieran mucha de la energía solar, por el día nos coceríamos con temperaturas de 148° C y por la noche nos congelaríamos. El agua es esencial para la vida.
Pensamos que sabemos mucho del agua, pero es mucho más lo que ignoramos de ella. Por ejemplo, ¿por qué las moléculas de agua se comportan de la forma en que lo hacen en situaciones diferentes? La mayoría de las sustancias se encogen cuando se enfrían, pero no ocurre lo mismo con el agua: se encoge hasta poco antes de congelarse y luego se dilata. La dilatación del agua congelada tiene poderes increíbles. Por ejemplo, si tomas una bola hueca de hierro cuyas paredes sean de poco más de medio centímetro de grueso, la llenas con agua y la congelas rápidamente en nitrógeno líquido, el globo explotará como una bomba y los trozos de metralla saldrán disparados con una fuerza tal que penetrarán profundamente en una gruesa plancha de acero.
Jesús usó el agua como ejemplo de su capacidad para dar y sostener la vida. Por supuesto, nuestro texto de hoy es una poderosa ilustración: un vaso de agua vale mucho. El que da un vaso de agua a un necesitado tendrá una recompensa eterna. ¿Por qué no iniciamos el día con el deseo de ser como Jesús, de dar y sostener la vida a las personas que nos rodean?

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

domingo, 9 de junio de 2013

LA LIMPIEZA DEL TEMPLO

Mi casa es casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. Lucas 19:46.

¿Por qué se despertó la indignación de Cristo cuando entró a los atrios del templo? Su mirada recorrió la escena, y vio en ella la deshonra de Dios y la opresión del pueblo. Escuchó los mugidos de los bueyes, el balido de las ovejas y las discusiones entre los que vendían y compraban. En los atrios de Dios hasta los sacerdotes y dirigentes estaban involucrados en los negocios... Cuando la atención de estos fue dirigida hacia él, no podían quitar su vista de su rostro, porque había algo en su semblante que los asombraba y los llenaba de terror. ¿Quién era él? Un humilde galileo, el hijo de un carpintero que había trabajado con su padre en su oficio; pero al contemplarlo, sentían como si hubiesen sido llamados ante el tribunal...
Cristo vio a los pobres, los sufrientes y afligidos en problemas y desasosiego por no tener lo suficiente para comprar siquiera una paloma para una ofrenda. Los ciegos, los lisiados, los sordos, los afligidos sufrían y penaban porque anhelaban presentar una ofrenda por sus pecados, pero los precios eran tan exorbitantes que no podían pagarlos. Parecía que no había oportunidad de que sus pecados fueran perdonados...
Cuando Cristo había expulsado a los vendedores de palomas, les dijo: "Quitad de aquí esto" (Juan 2:16). No echó las palomas como había echado a los bueyes y las ovejas, ¿por qué? Porque estas eran las únicas ofrendas de los pobres. Conocía sus necesidades, y en tanto que los vendedores fueron expulsados del templo, los sufrientes y los afligidos permanecieron en los atrios...
Pero los sacerdotes y dirigentes, al recobrarse de su asombro, dijeron: "Regresaremos y lo desafiaremos, y le preguntaremos con qué autoridad ha pretendido expulsarnos del templo".
Pero cuando entraron nuevamente al atrio del templo, una tremenda escena apareció ante sus ojos. Cristo atendía a los pobres, los sufrientes y los afligidos... Les daba a los sufrientes alivio tierno. Tomaba a los pequeños en sus brazos y demandaba liberación de la enfermedad y el sufrimiento. Les dio vista a los ciegos, oído a los sordos, salud a los enfermos y alivio a los afligidos...
Hacía precisamente la obra que había sido profetizada que haría el Mesías.— Review and Herald, 27 de agosto de 1895.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

miércoles, 5 de junio de 2013

¿SOMOS COMO LANGOSTAS?

Sácianos de amor por la mañana, y toda nuestra vida cantaremos de alegría. […] Que el favor del Señor nuestro Dios esté sobre nosotros. Salmo 90:14, 17.

Aunque todos los seres humanos somos hijos de Dios, muchos se consideran como seres insignificantes. Están convencidos de que no valen nada cuando se comparan a sí mismos con los demás, a quienes consideran superiores. Este fue el sentir de los espías de Israel que fueron a inspeccionar la tierra de Canaán antes de que el pueblo pudiera tomar posesión de ella. Se vieron a sí mismos como saltamontes y consideraron a los habitantes de aquel territorio como seres de proporciones gigantescas. Esa actitud los incapacito para la conquista, les resto poder y fueron derrotados antes de tiempo. Por ese motivo cayeron en el desánimo. “La tierra que hemos explorado se traga a sus habitantes, y los hombres que allí vimos son enormes. […] Comparados con ellos, parecíamos langostas, y así nos veían ellos a nosotros” (Num. 13:32-33).

Este tipo de actitud derrotista puede tener su origen en el concepto que tenemos de nuestra persona, y determinara en gran medida nuestra relación con Dios, con nosotras mismas y con los demás. Cuando nos sentimos inferiores por causa de nuestro origen también ponemos en duda el poder creador de Dios, y nuestra fe sufre las consecuencias. Negamos asimismo nuestras capacidades y nos convertimos en personas inseguras y llenas de temores. Por si esto fuera poco, tal complejidad mental hará que nos convirtamos en descalificadores de los demás, fruto de la envidia, y que no sepamos valorar los logros ajenos y aprender las lecciones necesarias del ejemplo de las personas con quienes nos relacionamos.

Esta es una realidad que ninguna de nosotras debería vivir. Es necesario reconocer que, a pesar de la impureza y de otros lastres que podamos haber ido recogiendo a lo largo del camino de la vida, somos hijas de Dios, y él tiene poder para limpiarnos. Una vez que hayamos realizado esto, se renovaran las expectativas que tenemos respecto a nosotras mismas; entonces podremos reconocer que hemos sido ricamente dotadas con dones, talentos y habilidades. Por supuesto, esa actitud nos permitirá establecer un ambiente social positivo en torno a nosotras, así como mejorar nuestras relaciones personales.

Amiga, esta mañana, antes de iniciar tus actividades, pide a Dios que te sacie con su amor para que puedas verte como lo que eres: una “princesa”, con todos los derechos que te concede el parentesco con el Rey de reyes y Señor de señores.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

sábado, 1 de junio de 2013

JESÚS ES DIOS

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. Juan 1:14.

Cristo vino al mundo para revelar el carácter del Padre y para redimir a la raza caída. El Redentor del mundo era igual con Dios. Su autoridad era como la autoridad de Dios. Declaró que no había existido separado del Padre. La autoridad con la cual él hablaba y hacía milagros era expresamente suya, y sin embargo nos asegura que él y el Padre son uno...
Jesús ejerció como legislador la autoridad de Dios; sus órdenes y decisiones estaban respaldadas por la Soberanía del trono eterno. La gloria del Padre se revelaba en el Hijo; Cristo manifestó el carácter del Padre. Estaba tan perfectamente relacionado con Dios... que el que había visto al Hijo había visto al Padre. Su voz era como la voz de Dios...
Cristo fue juzgado erróneamente por los judíos porque no se concentraba constantemente en la ley escrita en las tablas de piedra. Invitaba a hombres y mujeres a aprender de él, porque él era una representación viva de la ley de Dios... Él sabía que nadie podía señalar un defecto en su carácter o conducta. ¡Cuánto poder le otorgó a sus instrucciones su pureza intachable, cuánta fuerza a sus reproches, cuánta autoridad a sus mandatos! La verdad nunca languideció en sus labios, nunca perdió su carácter sagrado, porque era ilustrada en el carácter divino' de su Defensor...
Cuando Jesús hablaba, no era con incertidumbre vacilante, con repetición de palabras y figuras comunes. La verdad salía de sus labios revestida en representaciones nuevas e interesantes que le daban la frescura de una nueva revelación. Su voz nunca fue entonada en una clave antinatural, y sus palabras eran expresadas con un fervor y una seguridad apropiados a su importancia y las consecuencias tremendas de recibirlas o rechazarlas. Cuando alguien se oponía a sus doctrinas, las defendía con un celo y una certidumbre tan grandes que sus oyentes recibían la impresión de que él habría muerto, si hubiera sido necesario, para sostener la autoridad de sus enseñanzas.
Jesús era la luz del mundo. Vino de Dios con un mensaje de esperanza y salvación a los descendientes caídos de Adán. Si los hombres y mujeres solo lo recibían como su Salvador personal, él prometía restaurar en ellos la imagen de Dios y redimir a todos los que se habían perdido por el pecado. Les presentaba la verdad sin entretejerle una fibra de error.— Review and Herald, 7 de enero de 1890; parcialmente en Comentario Bíblico Adventista, tomo 7a, p. 260.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

miércoles, 27 de febrero de 2013

EL PODER DEL CANTO


Cambiará su desierto en paraíso, y su soledad en huerto de Jehová; se hallará en ella alegría y gozo, alabanza y voces de canto. Isaías 51:3.

La melodía de alabanza es la atmósfera del cielo; y cuando el cielo se pone en contacto con la tierra, hay música y canto, "alabanza y voces de canto".
Por encima de la tierra recién creada, hermosa e inmaculada, bajo la sonrisa de Dios, "alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios". Los corazones humanos, al simpatizar con el cielo, han respondido a la bondad de Dios con notas de alabanza. Muchos de los sucesos de la historia humana han estado ligados al canto.
La historia de los cantos de la Biblia está llena de sugerencias en cuanto a los usos y beneficios de la música y el canto. A menudo se pervierte la música haciéndola servir propósitos malignos, y de ese modo llega a ser uno de los agentes más seductores de la tentación. Pero, debidamente empleada, es un precioso don de Dios, destinado a elevar los pensamientos a temas más nobles, a inspirar y elevar el alma.
Así como los israelitas, cuando andaban por el desierto, alegraron su camino con la música del canto sagrado, Dios invita a sus hijos hoy a alegrar su vida de peregrinaje. Pocos medios hay más eficaces para grabar sus palabras en la memoria, que el de repetirlas en el canto. Y un canto tal tiene poder maravilloso. Tiene poder para subyugar naturalezas rudas e incultas; para avivar el pensamiento y despertar simpatía; para promover la armonía de acción y desvanecer la melancolía y los presentimientos que destruyen el valor y debilitan el esfuerzo.
Es uno de los medios más eficaces para grabar en el corazón la verdad espiritual. Cuan a menudo la memoria trae al alma apremiada y pronto a desesperar alguna palabra de Dios, el tema olvidado de algún canto de la infancia, y las tentaciones pierden su poder, la vida adquiere nuevo significado y nuevo propósito, y se imparte valor y alegría a otras almas...
Cántense en el hogar cantos dulces y puros, y habrá menos palabras de censura y más de alegría, esperanza y gozo. Cántese en la escuela, y los alumnos serán atraídos más a Dios, a sus maestros, y los unos a los otros.
Como parte del servicio religioso, el canto es tanto un acto de culto como la oración.— Youth's Instructor, 29 de marzo de 1904; parcialmente en Mensajes para los jóvenes, pp. 289, 290.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

domingo, 10 de febrero de 2013

SI SOLO CAMINAS LOS DÍAS DE SOL, NUNCA LLEGARÁS A TU DESTINO



Te recomiendo que avives la llama del don de Dios que recibiste cuando te impuse las manos. Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio.  Así que no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor.  2 Timoteo 1:6-8. 

Algunos aseguran que el temple de una persona se da a conocer cuando se encuentra en circunstancias adversas. Es en medio de las dificultades cuando usamos los recursos emocionales de que disponemos para enfrentarnos a nuestros problemas.
Generalmente, frente a una emergencia, sea de la índole que sea, no tenemos tiempo de escoger nuestras propias emociones. Estas simplemente afloran por sí solas de acuerdo a nuestro temperamento, y también a la forma en que nos hemos habituado a reaccionar.
La Palabra de Dios es clara y contundente cuando dice: «¡Sé fuerte y valiente!» (Jos. 1:9). Estoy segura de que entendemos que este imperativo de Dios debe aplicarse en tiempos difíciles, especialmente en los momentos en que nos sentimos débiles y acobardadas por situaciones que nos causan gran tensión y temor. Es una consigna que debemos usar cuando los vientos nos sean contrarios, cuando la realidad nos diga que nuestras mejores expectativas nunca se cumplirán. En tales momentos hemos de recordar lo que Dios nos dijo por medio de su Palabra: «En este mundo afrontarán aflicciones, pero, ¡anímense! Yo he vencido al mundo» (Juan 16:33).
Las mujeres de Dios debemos aprender a revestirnos del manto de fortaleza con que nos cubre la gracia divina, que nos permite avanzar en medio de los problemas y las dificultades que enfrentamos cotidianamente como hijas, hermanas, madres y esposas. Si detenemos el paso, si nos quedarnos atrapadas en profundos estados de ánimo, todos los que dependen de nosotras seguirán nuestro ejemplo. Recordemos que la mujer que alaba a Dios es aquella que «se reviste de fuerza y dignidad, y afronta segura el porvenir. Cuando habla, lo hace con sabiduría; cuando instruye, lo hace con amor. Está atenta a la marcha de su hogar, y el pan que come no es fruto del ocio» (Prov. 31:25-27).
Amiga, vive las horas de este día con la actitud de la mujer que sabe que Dios tiene el mando de su vida, y que no te «ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio» (2 Tim. 1:7).

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

martes, 29 de enero de 2013

EL PODER DE INFLUIR

Porque ninguno de nosotros vive para sí mismo, ni tampoco muere para sí. Romanos 14:7.

Las mujeres tenemos una extraordinaria capacidad para influir sobre los demás. Lo he comprobado en mi experiencia como madre y esposa, y creo que tú estarás de acuerdo conmigo. ¿Por qué cuando acompañamos a nuestros esposos a comprar un traje, un par de zapatos o un automóvil, el vendedor se empeña en convencernos a nosotras primero de cuál es la mejor opción? Obviamente porque conoce el poder de persuasión de la mujer, y sabe que el camino más corto para hacer una venta es convencerla a ella.
En la Biblia encontramos narraciones extraordinarias de mujeres que ejercieron una influencia poderosa. Recordemos a Jocabed; solamente tuvo a su hijo Moisés unos cuantos años bajo su tutela, pero fue suficiente para sembrar en él los principios y valores que más tarde dirigirían la vida de ese gran líder. Por su parte, Eva tenía tanto poder de persuasión que su esposo renunció al llamado que Dios mismo le había hecho, con tal de no perderla. Elena G. de White comenta: «Adán había gozado el compañerismo de Dios y de los ángeles, había contemplado la gloria del Creador. Comprendía el elevado destino que aguardaba al linaje humano si los hombres permanecían fieles a Dios, sin embargo, se olvidó de todas estas bendiciones ante el temor de perder el don que apreciaba más que todos los demás. El amor, la gratitud y la lealtad al Creador, todo fue sofocado por amor a Eva. Ella era parte de sí mismo, y Adán no podía soportar la idea de una separación. Adán resolvió compartir la suerte con Eva. Si ella moría, él moriría con ella» (Patriarcas y profetas, cap. 3, p. 40).
Sé que nosotras, las mujeres de Dios, anhelamos ser, a cada paso que damos, una fuente de bendición para los demás, y lo lograremos en la medida en que dócilmente nos dejemos influenciar por el Espíritu Santo. Lo único que necesitamos es entrega, lo demás lo hará el Señor en nosotras.
Procura que lo que digas a otros con respecto a asuntos tanto triviales como importantes, esté respaldado por un «así dice el Señor». Analiza el consejo que vas a dar, así te darás cuenta de si lo que vas a decir emana de tu egoísmo. Si así fuere, con la fuerza de Dios sella tus labios. Aprovecha tu poder para persuadir a cada persona que encuentres en tu camino para que se entregue a Dios.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

martes, 6 de noviembre de 2012

EL PODER DE LA ORACIÓN


Si algo pedís en mi nombre yo lo haré. (Juan 14:14).

Mi madre y cinco de mis hermanos residen en el estado de Baja California, México, mientras que dos de mis hermanos y yo nos hemos quedado a vivir en El Salvador. En cierta ocasión viajé a visitar a mi mamá junto con una tía y con mi abuela materna. Antes de partir de regreso a El Salvador mi abuela sufrió un derrame cerebral y murió en Baja California.
¿Quién nos apoyaría en aquellos momentos tan difíciles? Aunque nadie nos conocía en aquel lugar Dios permitió que nos acompañara la familia adventista de la comunidad. Aunque la iglesia quedaba a cierta distancia, alguien les llevó la triste noticia de que nuestra abuela había muerto.
«Con frecuencia se marchitan nuestras esperanzas más acariciadas. La muerte nos arranca a nuestros seres amados. Cerramos sus ojos, los vestimos para la tumba y los ocultamos de nuestra vista. Pero la esperanza nos hace cobrar ánimo. No estaremos separados para siempre, sino que volveremos a encontrar a nuestros seres amados que duermen en Jesús» (Mensajes selectos, t. 2, p. 297).
Enterramos a mi abuelita en México y luego regresamos a El Salvador. El hogar de mi tía se convirtió en mi hogar. Fue allí donde conocí el mensaje adventista y me bauticé. Desde hace unos veinticinco años sueño con volver a ver a mis hermanos y a mi madre, anhelo el momento en que Dios me permita abrazar a mis amados. Confía en las promesas del Señor, no desmayes en tus peticiones: Dios obrará en el momento adecuado.
«Cada oración sincera recibirá una contestación. Tal vez no llegue esta exactamente como deseáis, o cuando la esperéis; pero llegará de la manera y en la ocasión que mejor cuadren a vuestra necesidad. Las oraciones que eleváis en la soledad, en el cansancio, en la prueba, Dios las contestará, no siempre según lo esperabais, pero siempre para vuestro bien» (Obreros evangélicos, pp. 271-272).
Querido Señor, ayúdame a que mantenga firme mi esperanza, a confiar en que tú obrarás en el momento exacto para que tenga lugar ese encuentro tan esperado por mí.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Jessenia de Guzmán 

lunes, 24 de septiembre de 2012

PODER EN EL NOMBRE DE JESÚS


«Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo» (Juan 16:24).

«Orar es el acto de abrir nuestro corazón a Dios como a un amigo. No es que se necesite esto para que Dios sepa lo que somos, sino a fin de capacitarnos para recibirlo. La oración no baja a Dios hasta nosotros, antes bien nos eleva a él» (La oración, cap. 1, p. 8).
Suponga que usted necesita conseguir algo o ver a alguien que es muy importante para usted pero sus gestiones no consiguen llegar a buen puerto. Parece que todas las puertas están cerradas para usted. Entonces se encuentra con un buen amigo suyo. Siente la necesidad de hablarle de su necesidad y, nervioso, le abre el corazón entre lágrimas y sollozos.
Su amigo escucha su historia, le pone la mano en el hombro y le dice: «¿Eso es todo? Tengo buenas noticias: te puedo ayudar. Resulta que la persona a quien necesitas ver es muy amiga mía. De hecho, somos casi como de la familia. Seguro que te ayudará a resolver tu problema. Dile que vas de mi parte».
De repente, usted se ve liberado de la carga y todo está en orden. Obtendrá la respuesta que necesita porque va a ver a esa persona importante en nombre de su amigo. Eso mismo sucede cuando oramos a Dios. Jesús nos invita a acercarnos confiadamente al Padre en su nombre con la certeza de que nos oirá porque él es como ese buen amigo del ejemplo.
«Cuando Jesús estuvo sobre la tierra, enseñó a sus discípulos a orar. Les enseñó a presentar a Dios sus necesidades diarias y a confiarle toda su solicitud. Y la seguridad que les dio de que sus oraciones serían oídas nos es dada también a nosotros» (El camino a Cristo, cap. 11, p. 93).
«Son pocos los que aprecian o aprovechan debidamente el precioso privilegio de la oración. Debemos ir a Jesús y explicarle todas nuestras necesidades. Podemos presentarles nuestras pequeñas cuitas y perplejidades, como también nuestras dificultades mayores. Debemos elevar al Señor en oración cualquier cosa que se suscite para perturbamos o angustiarnos» (La oración, cap. 2, p. 27). ¡Cuánto poder hay en el nombre de Jesús!  Basado en Lucas 18: 1-8

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill