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miércoles, 8 de junio de 2016

¡UPS!, MI ERROR

Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud. Eclesiastés 12:1.

Salomón llegó a ser famoso por su sabiduría. Escribió tres mil proverbios y más de mil himnos, que contaban a otros de la mejor manera de vivir para el Señor. También llegó a ser conocido por sus riquezas y su influencia de largo alcance entre otras naciones.
Mientras Salomón se mantuvo humilde, su sabiduría y riqueza fueron una gran bendición. Hasta la reina de Saba, que venía de Africa para comprobarlo por sí misma, quedó impresionada.
Sin embargo, gradualmente, Salomón cambió. Esto comenzó cuando empezó a casarse con mujeres que no conocían ni amaban a Dios. Ellas traían sus ídolos consigo y tenían gran influencia sobre el Rey. Por supuesto, Salomón pensó que era demasiado sabio como para verse involucrado con los dioses extranjeros.
“Salomón se había congratulado de que su sabiduría y el poder de su ejemplo llevarían a sus esposas de la idolatría al culto del verdadero Dios, y que las alianzas así contraídas atraerían a las naciones de en derredor a la órbita de Israel, i Vana esperanza! El error cometido por Salomón, al considerarse bastante fuerte para resistir la influencia de asociaciones paganas, fue fatal” (Profetas y reyes, p. 38). También se engañó a sí mismo al pensar que podía ignorar la Ley de Dios y todavía esperar que el pueblo la reverenciara y obedeciera.
Cada vez más los pensamientos de Salomón eran de opulencia y de la grandeza de su reino. Y, al mismo tiempo, esas centenares y centenares de esposas le pedían tener sus propios ídolos. ¡Las ayudó a todas! ¡El hombre que se suponía que era el más listo de la Tierra terminó siendo uno de los más necios! Por todos lados había ídolos extranjeros inútiles, justo en el mismo reino en que el verdadero Dios debía ser el Guía.
Un día, Salomón recibió un mensaje alarmante de uno de los profetas. Dios estaba tan disconforme con él que le iba a quitar el reino. De pronto, la conciencia de Salomón resucitó. Se dio cuenta de que todos sus esfuerzos por hacer la vida más fácil con diversión y juegos lo habían hecho débil, físicamente, mentalmente y moralmente.
El Rey no dio excusas por sus errores. Mostrando que en verdad estaba arrepentido de sus malos caminos al conducir al pueblo equivocadamente, contó a todos sobre los peligros de seguir ideas egoístas.
El libro de Eclesiastés contiene muchas de las lecciones que escribió para que otros no cometan los errores que él cometió.

Tomado de devoción matutina para menores 2016
¡GENIAL! Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward
#GenialDiosTieneUnPlanParaTi #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMenores #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

domingo, 21 de febrero de 2016

ERROR JUDICIAL

“Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios”. Romanos 3:23

La protesta por la pena capital sigue viva hoy en día. Gracias a avances en las pruebas de ADN, las condenas por homicidio de no pocos presos en el corredor de la muerte han sido anuladas por nueva evidencia de ADN. Habían condenado a muerte al hombre indebido. Estaban a punto de ejecutar a un hombre inocente. Vi una entrevista precisamente con un expreso exonerado en tales circunstancias. Había pasado décadas de su vida tras los barrotes como consecuencia de las prisas del Estado por obtener una condena. Cuando la cámara sacó un primer plano de su rostro, eran casi palpables las emociones mezcladas de alivio e ira.
Mucho más trágicos, por supuesto, han sido los descubrimientos póstumos de que el Estado, pensando que tenía al culpable entre rejas, había procedido a ejecutar al hombre equivocado, que resultó ser inocente. Solo la resurrección puede rectificar un mal tan terrible.
Sin embargo, la declaración de Pablo aquí en Romanos no puede ser anulada por nuevas pruebas de ADN. “Todos pecaron”. Punto. Todos “están destituidos de la gloria de Dios”. Punto. No hay necesidad de apelación al Tribunal Supremo, porque el más alto Tribunal del universo ya ha declarado con perfecta presciencia que el prisionero, el pecador, es culpable del delito que se le imputa. Desde la Madre Teresa a Adolf Hitler, pasando por ti y por mí, todos hemos pecado. El veredicto es “culpable”, y la sentencia es la muerte. “Porque la paga del pecado es muerte” (Rom. 6:23). Punto final.
Entonces, ¿cómo nos libraremos nosotros, que anhelamos ser elegidos, de la terrible sentencia? ¿Son nuestras ofensas, nuestras transgresiones, nuestras iniquidades, nuestros pecados imperdonables?
Resulta que nuestra única esperanza es el mayor error judicial de toda la historia.
En aquel día que ahora ha dividido por siempre el pasado del futuro, un Hombre inocente fue conducido apresuradamente por el Estado a su ejecución. Las pruebas de ADN de aquel viernes fatídico resultan ahora más que claras: ejecutaron al Hombre equivocado; un Hombre inocente fue llevado a la muerte. Solo una resurrección podía rectificar un error tan grave.
¡Y eso, por supuesto, es el evangelio eterno! “Al que no cometió pecado alguno [Cristo, inocente], por nosotros Dios lo trató como pecador [culpable], para que en él recibiéramos [los pecadores que anhelamos ser elegidos] la justicia [la rectitud de la inocencia] de Dios” (2 Cor. 5:21, NVI).
El mayor error judicial de la historia del universo ha abierto de par en par las puertas del cielo a todos los culpables a los que Dios ha llamado a ser elegidos. ¡Maravillosa gracia!

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson
#ElSueñoDeDiosParaTi #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

domingo, 10 de enero de 2016

ERROR MORTAL

Antes que cualquier otra cosa, adquiere sabiduría y buen juicio. (Proverbios 4:7, DHH).

En la primavera de 1945, Japón estaba en problemas. La Segunda Guerra Mundial estaba casi terminada, y las vías de ferrocarril japonesas, las autopistas y los puentes habían sido destruidos por los ataques aéreos de los aliados. Las casas fueron arrasadas, cientos de miles de personas habían muerto y millones habían quedado sin hogar. El primer ministro japonés sabía que la guerra tenía que terminar; ¡y rápidamente!
Los aliados propusieron la rendición, en términos generosos, en la Declaración de Potsdam. Esta prometía a Japón que continuaría siendo una nación con su propio gobierno, a sus fuerzas se les permitiría regresar a casa, y tendría acceso a los recursos necesarios para la reconstrucción de la industria. Incluso antes de que Japón recibiera el documento oficial, los medios comenzaron a decir al pueblo japonés que se preparara para rendirse.
Pero el gabinete japonés sabía que no podía responder a una afirmación no oficial, por lo que enfrentaron a los medios de comunicación y les dijeron que el gobierno japonés planeaba mantenerse en silencio acerca de los nuevos avances; una política a la que llamaron mokusatsu. Esto resultó ser un error fatal. Además de significar “abstenerse de todo comentario”, mokusatsu también puede ser traducido como “ignorar/hace caso omiso”. Y este fue el significado que llegó a los aliados.
Antes de que la traducción pudiese ser corregida, los aliados respondieron a lo que pensaron que era un rechazo a los términos de la rendición, y el 6 de agosto de 1945 lanzaron la bomba atómica en Hiroshima.
Este costoso error es un recuerdo de las terribles consecuencias que se pueden producir cuando las personas se malinterpretan unas a otras.

¿Y AHORA?
Antes de afirmar que entiendes lo que alguien dijo, prueba repetirle tus propias palabras lo que crees que significa, o pedirle que te lo aclare. ¡Quizás te sorprendas!

SPLASH:
El Diccionario de la Real Academia Española tiene casi cien mil palabras. Pero, la Academia estinma que, al comunicarnos diariamente, solemos utilizar unas mil (o sea, el 1%); y que los adolescentes usa solo 240 vocablos en su comunicación (es decir, el 0,24%).

Tomado de: Matinal para Adolescentes 2016
“Intensamente, Ejercita tu Cerebro”
Compilado por Penny Estes Wheeler

TODOS SOMOS HUMANOS

No existe una forma correcta de hacer algo incorrecto. Kenneth Blanchard

La IGLESIA atrae a todo tipo de personas por todo tipo de razones. Algunos buscan una disciplina que los aparte de sus tendencias destructivas; otros tienen un concepto moral muy elevado y se sienten a gusto en un entorno religioso; muchos tienen tan grandes carencias que necesitan llenarse en la iglesia; otros hemos sido atraídos hacia una luz que nos ha sacado de nuestras tinieblas. Y cuando vemos una gran desconexión entre los actos de nuestros hermanos y la fe que profesan tener, nos decepcionamos, como si no comprendiéramos cuán diferentes son sus bagajes y antecedentes, y cuán grandes son sus luchas. Lo primero que pensamos es que son unos hipócritas, pero esto no es necesariamente así. ¿Por qué gente hace tantas cosas malas? Se me escapa la respuesta, pero sí sé que por el hecho de hacerlas, no dejan necesariamente de ser cristianos.
No digo que no haya gente “mala de verdad” en todas partes (también dentro de la iglesia), pero la mayoría no llegamos a tal extremo; solo somos gente sencilla intentando de verdad ser cristiana y luchando enérgicamente contra tendencias y tentaciones que a veces nos sobrepasan. No somos ángeles; somos personas. Imperfectas. Pecaminosas. Falibles. Hacemos cosas incorrectas, y no hay forma correcta de hacer algo incorrecto. La parte positiva de nuestra humanidad es que nos mantiene con los pies en la tierra.
¿Por qué hemos de esperar nada de nadie? ¿Por qué hemos de poner a nadie tan alto que lo despojemos de su humanidad, o colocamos a nosotras mismas tan arriba que, olvidando nuestra humanidad, nos sintamos con derecho a juzgar? El acercamiento más equilibrado que podemos tener hacia nuestros hermanos que han pecado gravemente es orar por ellos y no cerrarles el camino a la segunda oportunidad. El resto está en manos de Dios; las faltas graves de los demás no deben socavar nuestra fe.
Pablo explicó por qué hacemos cosas tan malas a pesar de parecer tan buenos: “En mi interior me gusta la ley de Dios, pero veo en mí algo que se opone a mi capacidad de razonar: es la ley del pecado, que está en mí y que me tiene preso. ¡Desdichado de mí! ¿Quién me librará del poder de la muerte que está en mi cuerpo? Solamente Dios” (Rom. 7:22-25). Por eso, seamos siempre comprensivas con las luchas internas de los demás.
“Me doy cuenta de que, aun queriendo hacer el bien, solamente encuentro el mal a mi alcance” (Rom. 7:21).

Tomado de Lecturas Devocionales para Damas 2016
ANTE TODO, CRISTIANA
Por: Mónica Díaz

martes, 22 de enero de 2013

¿ERRORES DE BUENA FE?

Entonces oirán ustedes decir a sus espaldas estas palabras: «Este es el camino; vayan por él. No se desvíen a la derecha ni a la izquierda» (Isaías 30:21, RVC).

El camino que Dios quiere que sigamos está bien definido. No hay manera de equivocarse. Sin embargo, nadie llegará por casualidad a la puerta de la Ciudad de Dios. Ayer te comenté que, dos días después del milagroso aterrizaje en Nueva York, se dio a Douglas Corrigan permiso de despegar para volver a Los Ángeles. Los oficiales del aeropuerto vieron, asombrados, cómo el monoplaza, que saltaba, gemía, renqueaba y humeaba, despegaba en medio de una fina neblina.
Lo que pasó durante las siguientes veintiséis horas aún es uno de los mayores misterios de la aviación. No hay registros oficiales, por supuesto. El único testimonio que queda de los asombrosos acontecimientos que siguieron son las palabras del propio Corrigan.
Emocionado por sus fotografías publicadas en varios periódicos, Corrigan puso el morro hacia el occidente. No tenía radio y la brújula giroscópica del aeroplano estaba averiada. El único instrumento de navegación que le quedaba era una pequeña brújula magnética que estaba fijada al piso de la cabina y que Corrigan no alcanzaba a ver.
Después de varias horas de vuelo, Corrigan se dio cuenta de que algo andaba mal. En primer lugar, el avión comenzó a volar por encima de un campo totalmente nevado, y estaba en pleno verano. De pronto, cuando pensó que volaba sobre Nuevo México o Arizona, salió a pleno sol, y entonces vio que volaba sobre hielo y nieve. De pronto, vio algo que le heló la sangre: el océano.  Corrigan pensó que no había encontrado el aeropuerto de Los Ángeles y que se había perdido en el Océano Pacífico. Pero este océano parecía extraño. No se veía azul y tranquilo, como bien indica su nombre.
Repentinamente, el avión comenzó a dar muestras de que se acababa el combustible. Finalmente, cuando el avión comenzaba a ratear por falta de gasolina, empezó a sobrevolar una hermosa tierra vestida de verde. Al sobrepasar una colina, vio una bella ciudad.
—Soy Douglas Corrigan, vengo de Nueva York y me proponía ir a California — dijo, después de haber aterrizado—, ¿me pueden decir dónde estoy?
—Usted está en Dublín, Irlanda, señor —dijeron los asombrados irlandeses. Desde entonces la historia lo conoce como Wrong Way Corrigan (que significa «Dirección incorrecta» o «Camino equivocado»). Cuando le preguntaron cómo había cometido un error tan enorme, contestó: «Cualquiera puede cometer un error de buena fe».
En la vida espiritual no existen «errores de buena fe». Cada concesión que hacemos al pecado degrada nuestra vida espiritual. Procura no cometer un error en el camino que lleva a la Santa Ciudad, el precio es demasiado elevado.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

domingo, 20 de enero de 2013

UN ERROR FATAL

Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. (Deuteronomio 30:15,16).

Es muy probable que las dos lecturas anteriores sobre Todd Marinovich aún te incomoden con preguntas difíciles de responder. ¿Por qué Todd, que tenía un futuro en teoría muy brillante, fracasó tan estrepitosamente? ¿Por qué cayó esclavo de las drogas, aunque lo criaron con una alimentación óptima? ¿Cuál fue el error fatal?
La respuesta sin duda debe ser compleja, pero creo que un elemento importante fue que Todd mismo no tuvo la oportunidad de decidir si quería ser una estrella. Ese era, más bien, el deseo de su padre. El artículo de Mike Sager que te mencioné ayer aporta información importante al respecto. Marc Marinovich empezó a entrenar a su hijo mientras todavía estaba en la cuna. A los tres años, Todd lanzaba y pateaba la pelota tanto con la derecha como con la izquierda, entrenaba y levantaba pesas. El día que cumplió cuatro años, ¡Todd corrió cuatro millas por la playa en tan solo 32 minutos!
Fue entrenado desde niño para soportar el dolor. De hecho, más tarde ganaría un partido lanzando la pelota varias veces con el dedo pulgar de la mano lanzadora fracturado. Cuando estaba en tercero de secundaria (tenía catorce años, aproximadamente) su horario de entrenamiento semanal era el siguiente: cuatro días levantaba pesas y tres días hacía trabajo más ligero y corría; tenía dos sesiones a la semana con el entrenador de lanzamiento, tres sesiones semanales con el entrenador de pista, una sesión diaria con el entrenador de baloncesto, y lanzaba una pelota de béisbol durante dos horas diarias. Además, entrenaba dos veces al día con el equipo de fútbol. Su padre era obsesivo e inflexible. Deseaba ardientemente que Todd lograra ser lo que él no pudo alcanzar. Sin embargo, nadie puede decidir por otro. Los sueños se pueden compartir, pero no imponer.
Dios no es así. Él nos invita, nos da oportunidades, llama a nuestro corazón, pero nunca nos obliga. Tú puedes decidir tomar la dirección equivocada en tu vida, pero seguirás respirando y el sol saldrá otra vez en el horizonte. Satanás, por otro lado, nos engaña, nos soborna o nos extorsiona para que hagamos su voluntad. Si pudiera nos obligaría. Dios, sin embargo, respeta nuestra capacidad de decidir.
A fin de cuentas, nadie se salvará o se perderá porque otro lo haya obligado. La decisión siempre será personal. Elige hoy a Cristo como entrenador de tu vida.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

sábado, 17 de marzo de 2012

MIEMBROS DE UN MISMO CLUB

Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán. Proverbios 16:3, NVI.

Se cuenta que una mujer compró una casa nueva en una zona residencial muy bonita. Cuando su mejor amiga supo la noticia, le envió un ramo de flores con una tarjeta que decía: «Felicitaciones por tu nueva casa». Al día siguiente fue a visitarla, para conocer la casa. Su sorpresa fue grande cuando vio que la tarjeta del arreglo floral decía: «Que en paz descanse». Molesta por lo ocurrido, la mujer llamó a la tienda de flores para quejarse.
—Ordené un ramo de flores con un mensaje de felicitación y me enviaron uno para un muerto.
—Señora, no se queje que pudo ser peor —respondió la encargada del negocio—. En alguna tumba del cementerio de esta ciudad, un muerto recibió flores con el mensaje: «Felicitaciones por tu nueva casa».
Esta graciosa anécdota nos recuerda uno de los hechos más comunes de la vida: todos cometemos, errores. Equivocarse es una parte tan integral de la vida que, como bien dijo el famoso beisbolista Yogi Berra, lo que debemos evitar es cometer los «errores equivocados»; es decir, los errores que dejan graves consecuencias.
No sé cómo reaccionas cuando te equivocas, pero si eres como yo, un poco perfeccionista, entonces te vendrá bien saber lo que escribe Víctor Parachin sobre esto de cometer errores:
  • Los mejores jugadores de basquetbol encestan un 50% de las veces.
  • Las estrellas del béisbol tienen éxito alrededor de un 40% de sus turnos al bate, y esto incluyendo las bases por bolas.
  • Los mejores jugadores del fútbol americano completan unos seis de cada diez pases.
  • Los actores de TV más exitosos deben repetir unas treinta veces la grabación de un comercial publicitario (Signs ofthe Times [Señales de los tiempos], noviembre de 2004, p. 12).
¿Has cometido errores últimamente que han hecho que te sientas mal contigo mismo? ¡Bienvenido al club! A este club pertenece todo ser humano. De manera que, cuando te equivoques:
  1. No seas tan duro contigo mismo
  2. Traía de ni tropezar dos veces con la misma piedra; y
  3. Esfuérzate por hacerlo mejor la próxima vez.
Algo más: aunque te equivoques mil veces, no olvides que los planes que Dios tiene para ti nunca conducen al fracaso (lee de nuevo el versículo para hoy, que así lo asegura).

Señor, ayúdame a recordar que tus planes para mí no terminarán en fracaso.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

lunes, 21 de noviembre de 2011

¡PENSAMIENTOS, PENSAMIENTOS!

...todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Filipenses 4:8.

James lucha para liberarse de la pornografía. Comenzó a surcar los sombríos senderos del vicio cuando era apenas un muchacho de doce años. Al principio, por curiosidad, siguiendo la corriente de los compañeros. En la escuela, intercambiaban figuras y revistas; nadie veía algún mal en eso.
El tiempo fue pasando y hoy, a los 25 años, James reconoce que necesita ayuda. Dedica la tercera parte del día en el computador, visitando sitios pornográficos.
Eres lo que piensas. Y piensas lo que ves, lo que oyes y lo que lees. Esa es una ley de la mente: "La repetición constante de un mismo mensaje lleva, inevitablemente, a la acción". Nadie lo puede evitar; es así.
Los que trabajan con propaganda ganan fortunas siguiendo la ley de la mente. Repiten su mensaje una y otra vez, hasta que acabas consumiendo sus productos.
El enemigo de Dios también lo sabe. Por eso, repite su mensaje una y otra vez: "Tú no necesitas de Dios. Puedes ser tu propio Dios. La energía está dentro de ti; no tienes por qué buscarla en Dios". Una de las maneras más efectivas de hacer que apartes los ojos de Dios es distraer tu atención con la pornografía.
Los estadounidenses gastan trece mil millones de dólares anuales en pornografía. Este endiosamiento del sexo conduce, a la mente, por los extraños caminos de la perversión; la imaginación sale de la realidad. Quienes están detrás de esta industria millonaria, crean un mundo de ficción, que los consumidores toman como realidad.
Al volver del mundo de la fantasía hacia la realidad de la vida hogareña, el sexo, cuya esencia es el amor, ya no satisface: se vuelve infeliz, siempre en la búsqueda de algo que no existe.
En medio de ese torbellino de impureza, el consejo de Pablo es: "Piensa en lo que vale la pena pensar. Coloca mensajes positivos en tu mente. Hazlo todos los días, a cada instante. La repetición constante de mensajes puros te llevará, inevitablemente, a la práctica de acciones puras".
Por eso, hoy, antes de salir para enfrentar el vendaval de impureza que domina nuestra cultura, recuerda que: "Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

viernes, 18 de noviembre de 2011

PECADO DE OMISIÓN

Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado. Santiago 4:17.

¿Oíste alguna vez hablar del "pecado de pensamiento" y del "pecado de omisión"? Ambos pecados son aspectos de una misma realidad, que es el pecado.
El pecado comenzó cuando Adán y Eva se alejaron de Dios. Y, lejos de Dios, el ser humano es capaz de realizar las peores atrocidades. Ni tú ni yo podemos imaginar lo que seríamos capaces de hacer si Dios no estuviese en el control de la vida.
El pecado empieza en la mente. Es la absurda idea de creer que puedes vivir sin Dios. Es alejamiento, rebeldía; la búsqueda de los propios caminos e intereses, sin tener en cuenta a Dios.
Por eso, en los tiempos de Israel, cuando un leproso era curado tenía que mostrarse al sacerdote, y lo primero que este hacía era examinarle la cabeza. La lepra era símbolo del pecado, y el examinarle la cabeza también era simbólico. Es en la cabeza que el pecado empieza; es con las ideas. Son los pensamientos.
Los seres humanos vivimos muy preocupados con evitar los actos pecaminosos, pero nuestra cabeza es un nido de pecado. Un día, escuché a un predicador decir: "Hay gente que nunca entraría, en un motel, con una mujer que no sea su esposa. Pero, para ser un pecador, no lo necesita hacer, porque su cabeza ya es un motel".
El otro aspecto del pecado es la omisión. No basta hacer cosas malas: no hacer cosas buenas también es pecado. Un ejemplo de eso lo encontramos en la parábola de los talentos.
Dos de los siervos fueron aprobados por el Señor; uno fue reprobado. Él no había hecho nada de malo, desde el punto de vista moral; simplemente, se había quedado de brazos cruzados. ¿Quién podría haberlo condenado por eso? Pero, el señor de la parábola reprobó esa actitud.
Desde el punto de vista divino, no basta no odiar, es necesario amar; no es suficiente no robar, hay que trabajar. El cristianismo no es una simple colección de prohibiciones, sino una experiencia dinámica y exuberante de acciones positivas.
La vida cristiana es una existencia plena de acción; acciones buenas en favor de Dios y de los semejantes. Observa a tu alrededor. ¿Qué cosa es necesaria ser hecha? No te quedes de brazos cruzados. No te omitas. Porque "al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

jueves, 4 de agosto de 2011

CONTIGO

Estaba, pues, Jehová con Josué, y su nombre se divulgó por toda la tierra. Josué 6:27.

¿Cómo definir, con palabras, el dolor de Jaime? ¿Cómo explicar la causa sus lágrimas? No es fácil. Los sueños son sagrados. Nacen en el alma, se van formando como un niño en el vientre materno: esperas, ansioso, el día de verle el rostro. Pero, ¿qué sucede si pasa el tiempo, y la realidad no aparece? Miras hacia adentro, y allí, en lo recóndito de tu ser, solo encuentras restos de algo que se negó a ver la luz. Y te asustas, y sientes que tu sueño se transformó en una horrible pesadilla.
Jaime soñaba con ser rico y famoso. Pensaba que, para eso, el primer paso sería liberarse de los "tabúes que el cristianismo le imponía".
"Al final de cuentas", pensaba, "vivimos en un mundo en que no hay lugar para los melindres de la conciencia". Y partió, como el águila, rumbo al infinito de sus aspiraciones. Voló, voló y voló, en busca del sol. Y de repente, sintió las alas chamuscadas en el fuego de la fama; y volvió, solo y triste, de regreso a su realidad de dolor y de lágrimas.
Diferente realidad la de Josué. "Su nombre se divulgó por toda la tierra", afirma el texto. El joven líder de Israel no buscó fama: busco servir, y el resultado fue la fama. Diferente de Jaime, que buscó la fama y encontró el dolor.
"Estaba, pues, Jehová con Josué". Esta frase expresa el secreto de Josué: Dios controlaba su vida y sus decisiones. Él era el principio, el medio y el fin de su experiencia. En el poder de Dios, enfrentó a los ejércitos enemigos de Canaán y los derrotó. Cada victoria alcanzada lo preparaba para la siguiente. Su confianza en Dios aumentaba. Aumentaban, también, su dependencia y su sumisión.
Pero, esta sumisión, lejos de convertirlo en un debilucho lleno de "tabúes", lo convertía en un guerrero intrépido, capaz de ver la victoria antes de que los enemigos surgiesen. La preocupación que dominaba sus actos no era alcanzar la fama, sino servir a Dios y a su pueblo. La fama fue la consecuencia natural de ser guiado por el Señor.
Haz de este un día de confianza y de entrega a Dios; ten la seguridad de que tus decisiones no son solamente tuyas. Pide la aprobación divina y, después, parte rumbo a las grandes victorias que el Señor tiene preparadas para ti. Porque "estaba, pues, Jehová con Josué, y su nombre se divulgó por toda la tierra".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón