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miércoles, 25 de mayo de 2016

CRISIS DE JUEGOS EN LA COMPUTADORA

No tendrás dioses ajenos delante de mí (Éxodo 20:3).

-Julián, tenemos que hablar -le dijo su papá mientras se sentaba en el extremo de su cama.
-¿Qué? -la atención de Julián se concentraba en dirigir su coche virtual alrededor de la pista de carreras en la pantalla que tenía enfrente.
-Tu mamá y yo creemos que estás pasando mucho tiempo con estos juegos. -¡Papá! -dijo Julián, levantando finalmente la vista de la pantalla- Ustedes tienen muchas reglas acerca de las cosas que puedo jugar, y tú sabes que yo sigo todas esas reglas: nada de juegos violentos, nada de juegos de lucha; nada de eso.
-Lo sé, y nosotros apreciamos el poder confiar en ti respecto de eso -le dijo el padre- No nos preocupa solamente qué juegos usas, sino también el hecho de que parece que los juegos de la computadora son número uno en tu vida. Sales de la escuela rápido para venir a casa, y te encierras en tu cuarto a jugar estos juegos.
-¡Tengo mi tarea hecha! -insistió Julián-, Bueno… la mayor parte del tiempo… -El trabajo escolar, la familia, el ejercicio… y Dios -el papá le recordó-. Todas esas cosas son mucho más importantes que los juegos de la computadora. A veces, parece como si tus juegos se estuviesen convirtiendo en un dios falso en tu vida. Son como algo que adoras.
-¡Papá, no seas ridículo, yo no adoro los juegos de computadora! -rio Julián. -Adorar a algo o a alguien significa ponerlo primero, darle el lugar más importante en tu vida -le explicó su padre-. Debes pensar en esto un poco más. Y, mientras tanto, vamos a limitar un poco tu tiempo de juego.

¿Y AHORA?
Si “adoras” cosas que ocupan la mayor parte de tus pensamientos, ¿Qué tan importante es tu tiempo con Dios?

SPLASH:
El primer juego interactivo de computadora se llamaba Spacewar, y fue inventado en 1967 por Steve Russell, un estudiante del Instituto de Tecnología de Massachusetts.

Tomado de Matinal para Adolescentes 2016
“Intensamente, Ejercita tu Cerebro”
Compilado por Penny Estes Wheeler
#IntensamenteEjercitaTuCerebro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaAdolescentes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

sábado, 15 de junio de 2013

EL SISTEMA DE SONIDO

Lugar: Kentucky, EE.UU. 
Palabra de Dios: 1 Timoteo 4:12

Un sábado, mientras visitaba una iglesia en Kentucky, decidí visitar el aula de la clase de Escuela Sabática de Intermediarios. Estaban realizando un juego bíblico, así que me puse a jugar con ellos.
El juego estaba en su apogeo, cuando una de las chicas comenzó a guardar todas sus cosas. Miré mi reloj. Todavía teníamos quince minutos antes de la hora del sermón.
—¿Por qué estás tan apurada? —le pregunté.
Ella me dijo que tenía que ocuparse del sistema de sonido de la iglesia. Pensé que era muy bueno que ella pudiera ayudar con eso. Pero, entonces me enteré de que ella no estaba ayudando, ella era la encargada de toda la amplificación de la iglesia. Era buena en eso, así que decidió utilizar su talento. No importaba que apenas fuera una adolescente, podía hacer su parte para Dios.
La Biblia dice: “Que nadie te menosprecie por ser joven. Al contrario, que los creyentes vean en ti un ejemplo a seguir en la manera de hablar, en la conducta, y en amor, fe y pureza”. En otras palabras, sin tener en cuenta cuán joven o viejo seas, puedes servir a otros.
Piensa en las maneras en que puedes ayudar en tu iglesia, en tu escuela, en tu comunidad o en tu hogar. ¿Cuáles son tus talentos e intereses? ¿Te gusta cantar? ¿Te gusta atender a los niños pequeños? ¿Eres bueno con la tecnología? Quizá te guste saludar y recibir a la gente que llega a la iglesia.
No permitas que nadie te diga que eres demasiado joven como para servir. En lugar de eso, como dice el versículo bíblico, sé un ejemplo para los demás.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

sábado, 8 de junio de 2013

UNA COSTURA DERECHA

Lugar: Pennsylvania, EE.UU. 
Palabra de Dios: Colosenses 3:23

Ven, Betsy-la llamaron sus amigas-. Apúrate con esa última costura, así vienes a jugar con nosotras.
Mientras terminaba el delantal en el que trabajaba, Betsy podía ver a sus amigas jugando afuera. Quería ir con ellas, pero sabía que si hacía las cosas a las apuradas la costura le saldría torcida. La niña quería asegurarse de que las puntadas estuvieran bien cosidas, aunque le llevara más tiempo.
Lentamente, Betsy movió la aguja a lo largo de la tela, asegurándose de que cada puntada estuviera en su lugar. Finalmente, terminó su tarea y se unió a sus amigas.
-¿Qué te llevó tanto tiempo? -le preguntaron-. Nosotras terminamos hace rato. ¿A quién le importa si algunas puntadas no son perfectas?
Pero, Betsy estaba contenta de haberse tomado el tiempo para hacer bien su trabajo. Su cuidadosa atención a los detalles tuvo su fruto. No solamente su delantal quedó lindo y prolijo, sino también, cuando creció, llegó a ser conocida como una de las mejores modistas de las colonias estadounidenses. Sus dientas quedaban contentas, y a menudo decían: "Si quieres un trabajo de calidad, ve a ver a Betsy Ross".
Así fue como Betsy participó en la creación de la bandera estadounidense. Cuando los dirigentes del nuevo país oyeron hablar de su buen trabajo, le trajeron el diseño que tenían en mente.
-¿Por qué no usamos estrellas de cinco puntas, en lugar de las de seis puntas? -sugirió.
Y así es como están las estrellas hoy, en la bandera de los Estados Unidos. En 1777, el Congreso Continental le encomendó que fabricara banderas estadounidenses.
Cuando ella cosió con cuidado esas puntadas derechas, en su infancia, Betsy sabía que era importante que "hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo".

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

martes, 13 de marzo de 2012

EL GATO Y EL PAJARITO

El que cree estar firme, tenga cuidado de no caer. 1 Corintios 10:12.

¿Has escuchado la historia del gato y el pajarito? Yo la leí en el libro devocional contemplemos su gloria, de William Johnsson (p. 167). El hecho se produjo cuando pastor Johnsson vivía en Michigan, Estados Unidos, y tiene como protagonista a un gato conocido por sus extraordinarias habilidades cazadoras y su porte majestuoso, casi principesco.
Cuenta el pastor Johnsson que el gato prefería cazar por las noches y dormir de día. Por eso no era raro encontrar junto a la puerta de su casa los restos de las víctimas: plumas de pájaros, orejas o colas de ratones y de otros roedores.
Cierto día, sin embargo, ocurrió algo inesperado. La familia Johnsson encontró al poderoso cazador gravemente herido. Por todo su cuerpo había señales de una dura batalla en la que el gato se había llevado la peor parte. Su condición era tan precaria que casi no se podía mover. Daba lástima ver al poderoso cazador en esa condición. Bueno, lástima daba a sus dueños, porque los pajaritos y roedores del lugar estaban de fiesta.
Entre los que se quisieron aprovechar de la inusual situación se encontraba un estornino. Cuando este pajarito notó cuan maltrecho estaba el gato, comenzó a volar cada vez más cerca. Casi parecía burlarse de su precaria condición, pero el que una vez fuera el terror del barrio, apenas podía reaccionar. Por allí se notaba que sus pelos se erizaban de vez en cuando, pero nada más de eso.
Unos días después, cuenta el pastor Johnsson, regresaba con su familia a su casa cuando todos escucharon que el gato ronroneaba bajito. Aunque caminaba con dificultad, sus movimientos se notaban más seguros y su altiva mirada de guerrero había retornado. ¿A qué se debía ese cambio tan repentino? La respuesta la encontraron junto a la puerta de la casa. Allí, dispersas, estaban las plumas tornasoladas del estornino.
La lección está clara: no te coloques innecesariamente en el terreno del enemigo. No intentes; averiguar cuan cerca del abismo puedes caminar, sin caerte. Es peligroso jugar con el pecado; y Satanás, aunque es un enemigo derrotado, todavía conserva mucho de su poder. Por eso la Palabra de Dios nos advierte: «Sean prudentes y manténganse despiertos, porque su enemigo el diablo, como un león rugiente, anda buscando a quien devorar» (1 Ped. 5:8).
Señor Jesús, ayúdame a mantenerme, tan lejos como pueda, del territorio enemigo.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala