Mostrando entradas con la etiqueta Ley de Dios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ley de Dios. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de mayo de 2016

LA LEY DEL AMOR

Material: Lámina de los Diez Mandamientos

«No crean ustedes que yo he venido a suprimir la ley o los profetas; no he venido a ponerles fin, sino a darles su pleno valor». Mateo 5: 17

Mira este dibujo, son dos tablas de piedra y tienen escritas unas palabras que están enumeradas. Vamos a contarlas. ¡Muy bien! Hay diez, como los deditos de tus manos, que también son diez. Lo que está aquí escrito son diez leyes o mandatos que Jesús nos dio porque nos ama. Al obedecerlos mostramos nuestro amor hacia él y hacia los demás.
Cuando Jesús estuvo en la tierra, algunas personas pensaban que él no amaba la ley de Dios. Pero Jesús les dijo que él no vino a la tierra a destruir los mandatos que el Señor les había dado. Jesús vino a cumplir con la ley de Dios.
Jesús obedeció todo lo que está escrito en la ley y espera que tú también puedas obedecerla y enseñarla a otros. Al hacerlo serás considerado grande en el cielo y estarás mostrando tu amor hacia Dios y hacia las personas que te rodean.

Oración: Jesús, ayúdame a mostrarte mi amor, guardando tu ley y siendo obediente.

Tomado de devocionales para preescolares 2016
Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco
#ViveYCreceSanamente  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

¿NEGATIVA O POSITIVA?

“En el amor se cumple perfectamente la ley” (Romanos 13:10).

Un jovencito que se hallaba a punto de concluir sus estudios secundarios comenzó a buscar trabajo para pagar su carrera universitaria. Decidió probar suerte en el periódico de la ciudad donde residía. Cuando se entrevistó con el editor, este de inmediato le preguntó:
-¿Eres capaz de hacer buenos resúmenes?
-Claro, señor. Puedo resumir cualquier cosa -contestó el joven.
Mirando al muchaco por encima de sus desgastados lentes, el editor le pidió que leyera Éxodo 20:1 al 17 y que hiciera un resumen de lo leído.
Luego de leer el texto, con la ilusión de un simple aprendiz, el joven contestó: -Es fácil resumir esto. Todo queda enmarcado en una sola palabra: No. Impresionado con tan lacónica respuesta, el editor le dijo: “El trabajo es tuyo”. ¡Qué triste es creer que la ley de Dios no es más que un código de imposiciones negativas! Cuando Jesús resumió la ley, lo hizo desde una perspectiva muy positiva: “ ‘Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente’. Este es el más importante y el primero de los mandamientos. Pero hay un segundo, parecido a este; dice: ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo’. En estos dos mandamientos se basan toda la ley y los profetas” (Mateo 22:37-40). Es decir, la ley se resume en una palabra: Amor. ¿Hay algo más positivo que el amor?
En un maravilloso poema, David expresa una visión muy positiva de la ley de Dios. Mira lo que escribió el dulce cantor de Israel:
“La ley del Señor es perfecta: infunde nuevo aliento.
El mandato del Señor es digno de confianza: da sabiduría al sencillo.
Los preceptos del Señor son rectos: traen alegría al corazón.
El mandamiento del Señor es claro: da luz a los ojos” (Salmo 19:7, 8, NVI). Como ves, todo lo que Dios pide en su ley es para tu beneficio. Durante este día ten en cuenta que “amar a Dios consiste en obedecer sus mandamientos; y sus mandamientos no son una carga” (1 Juan 5:3).

Tomado de Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #laLeydeDios #unaLeydeAmor

domingo, 20 de marzo de 2016

ESCALANDO LA NUBE PARA ENCONTRAR AL REY

Y la gloría de Jehová reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días; y al séptimo día llamó a Moisés de en medio de la nube. Éxodo 24:16.

No era suficiente para el pueblo oír la Ley hablada. Dios la pondría por escrito. Llamó a Moisés para que subiera la montaña a fin de recibir los Diez Mandamientos en dos tablas de piedra hechas por Dios y escritas con su propio dedo. Servirían como una guía, para todo el pueblo, hacia la verdadera felicidad. Moisés también iba a recibir instrucciones específicas en relación con Israel como nación.
Moisés tomó a Josué consigo, dejando a Aarón y a Hur a cargo del campamento.
Sobre ellos, la nube se extendía oscura y espesa, escondiendo la cumbre de la vista.
Cuando alcanzaron el borde de la nube, se detuvieron y esperaron por más palabras del Señor. Nada vino. Esperaron varias horas, y todavía no había ninguna palabra. El sol se ocultó, y todavía estaban esperando.
A la mañana siguiente, comieron el maná que cayó y bebieron del arroyo que fluía de la roca que Moisés había golpeado para que Israel tuviera suministro de agua. Por ‘ seis días esperaron sin ninguna instrucción del Señor sobre qué hacer.
“Este plazo de espera fue para él un tiempo de preparación, de íntimo examen de conciencia. Aun este favorecido siervo de Dios no podía acercarse inmediatamente a la presencia divina ni soportar la manifestación de su gloria. Hubo de emplear seis días de constante dedicación a Dios mediante el examen de su corazón, la meditación y la oración, antes de estar preparado para comunicarse directamente con su Hacedor” (Patriarcas y profetas, p. 322).
El séptimo día, como si anunciara el sábado, la nube se separó en mía abertura brillante y la gloria del Señor apareció como un fuego devorador. Abajo, en el campamento, todo Israel vio la señal.
Dios llamó a su siervo Moisés de en medio de la nube misteriosa y, fiel a su deseo de estar con Dios, Moisés comenzó a subir en medio de la nube. Josué no lo siguió.
“Permaneció afuera, y continuó comiendo y bebiendo diariamente mientras esperaba el regreso de Moisés; pero este ayunó durante los cuarenta días completos” (ibíd., p. 323).
Esto fue lo más cercano que alguna persona había llegado a estar de Dios físicamente. Moisés nunca podría haber tenido esta experiencia si no hubiera tomado tiempo de examinarse y prepararse para encontrarse con el Rey.

Tomado de devoción matutina para menores 2016
¡GENIAL! Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward
#GenialDiosTieneUnPlanParaTi #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMenores #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

jueves, 11 de febrero de 2016

DIOS SABE ESCRIBIR

Materiales: Papel y lápiz

«Cuando el Señor dejó de hablar con Moisés en el monte Sinaí, le entregó dos tablas de piedra con la ley escrita por el dedo mismo de Dios». Éxodo 31:18

[Tome un lápiz y un papel y escriba las cosas que quiere que su hijo haga en el día].
Mira lo que escribieron tus papis en el papel. ¿Sabes lo que dice? ¿Puedes leerlo? Si no sabes, mamá te ayudará.
Ahí están escritas las tareas o mandatos que papi y mami quieren que hagas durante el día. Como recoger tus juguetes, hacer las tareas de la escuela, o guardar tu ropa limpia. Si obedeces los harás felices, y tú también estarás contento.
Dios también nos ha dejado tareas o mandatos. Él los escribió con su propio dedo. Sí, amiguito, Dios sabe escribir y entregó esos Diez Mandamientos a Moisés.
Así como papi y mami dejan escrito los mensajes para que no los olvides, Dios escribió los Diez Mandamientos para que los recordemos y podamos vivir en paz con él y con los demás.

Oremos: Querido Dios, gracias por darnos tus Mandamientos. Ayúdame a cumplirlos.

Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco
#ViveYCreceSanamente  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

jueves, 28 de enero de 2016

UN GRAFITI EN TU CORAZÓN

“Pondré mis leyes en su mente y las escribiré en su corazón” (Hebreos 8:10).

Quiero aprovechar estas líneas para admitir públicamente que todavía vivo en el planeta Tierra y que trato de mantenerme informado tanto de lo que dijo el profeta Daniel, hace dos mil seiscientos años, como de las noticias que trae el periódico de hoy. Por eso suelo estar bastante enterado de lo que hace o dice el cantante Justin Bieber. Cierta noche, luego de un concierto, Bieber decidió salir -por supuesto acompañado de guardaespaldas y un séquito de policías- a pintar grafitis en un túnel de la ciudad de Bogotá, Colombia. Según el reporte de la cadena Univisión, los grafitis de Bieber contenían mensajes respecto a cómo “superar las expectativas en la vida”.
No he leído los grafitis de Bieber, pero sé que hace tres mil quinientos años, Dios descendió al monte Sinaí y escribió sobre dos tablas de piedra el grafiti más trascendental de la historia. Exodo 31:18 dice: “Cuando el Señor dejó de hablar con Moisés en el monte Sinaí, le entregó dos tablas de piedra con la ley escrita por el dedo mismo de Dios”.
¡Dios fue el primero en escribir sobre piedras! Y este grafiti divino sí contiene las directrices que necesitamos para “superar las expectativas” de la vida. Nehemías, el funcionario del Imperio Persa que estuvo a cargo de la reconstrucción de Jerusalén, dice en su libro que los mandamientos de Dios “dan vida a quienes los practican” (Nehemías 9:29). Y “dan vida” porque han sido proclamados por el Autor de la vida.
Dios quiere continuar grabando ese grafiti -su ley- en pleno siglo XXI. Por supuesto, él no se pondrá a garabatear las paredes de nuestras grandes avenidas. Más bien desea colocarlo en un mejor muro, uno que no sea de piedra sino de carne, ese muro es tu corazón. ¿Te has preguntado qué espera Dios de ti? ¿Qué expectativa el Creador se ha hecho contigo? En los Diez Mandamientos encontrarás la respuesta, pues ellos aglutinan la más completa revelación de lo que Dios espera de cada ser humano. Si quieres superar las expectativas de esta vida y del más allá, sigue el grafio de Dios, no el de Bieber.

Por: J. Vladimir Polanco Tomado de: Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual

domingo, 5 de agosto de 2012

LAS LEYES DEL VUELO


«Hay camino que al hombre le parece derecho, pero es camino que lleva a la muerte» (Proverbios 16: 25).

A menudo viajo en avión. Lo reconozco, que los aviones levanten el vuelo me desconcierta. Sin embargo, no es magia. La aerodinámica tiene sus leyes. Jamás nadie ha volado si no es conforme a las leyes de la aerodinámica. Nadie las establece de propia cosecha ni pregunta a sus amigos qué significan.
Los científicos han aprendido que, hagan lo que hagan en su campo de estudio, deberá ser de acuerdo con los principios que lo gobiernan. Pero, por alguna razón, muchos creen que son libres de adaptar las leyes de la fe y la moral a su gusto.
No inventamos ni reescribimos las leyes de la Física, sino que las descubrimos y las acatamos. De hecho, las tenemos que obedecer tanto si las hemos descubierto como si no. Sin embargo, cada vez más, hay quienes creen que, en lo que al comportamiento humano se refiere, todo depende de las preferencias personales.
Quizá pueda engañar a alguien durante un tiempo. Quizá se engañe usted mismo constantemente.
Pero jamás conseguirá engañar a Dios. La razón por la cual seguimos desafiando y haciendo caso omiso de las leyes de Dios es que la retribución ha sido pospuesta. Si pilotamos un avión y quebrantamos las leyes de la aerodinámica, pagamos el precio inmediatamente. Pero en los asuntos que tienen que ver con la fe y la moral, pueden pasar generaciones antes de que se noten las consecuencias. Y sin embargo, son igual de ciertas.
Aunque algunos podrían desear que no fuera así, es preciso que en la vida del cristiano la Biblia tenga tanto la primera como la última palabra. Mi auto móvil es un Buick Century del 2000. Cuando compramos el coche, en la guantera había un manual del propietario. A la hora de hacer el mantenimiento, puedo elegir si sigo las instrucciones o bien me las salto a la torera. Pero no está en mi mano decidir si las instrucciones son correctas o erróneas o si puedo reescribirlas. Son normas establecidas por el fabricante del vehículo, que es quién mejor sabe cómo mantenerlo en perfecto estado de funcionamiento. Desobedecerlas no va a mi favor.
No nos corresponde a nosotros decidir cómo debemos vivir. Dios nos creó y estableció las reglas. Sería prudente que, por su gracia, vivamos según sus reglas.  Basado en Lucas 11:28

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

viernes, 6 de abril de 2012

LA VERDADERA LIBERTAD


Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres (Juan 8:32).

En algunos países desarrollados los movimientos feministas han cobrado gran fuerza a lo largo de los años. Muchas mujeres feministas reclaman independencia y libertad, recordando los años en los que estuvieron sometidas al llamado «sexo fuerte». Algunas damas rechazan cualquier concepto de autoridad ejercida por parte de sus esposos, hasta el punto que abandonan sus hogares en pos de lo que entienden como justicia. 
Sin embargo, hay una libertad que va más allá de la que podamos encontrar o perder en función de los demás. Me  refiero a la libertad interna, ese derecho que todos tenemos y al que debemos aspirar. Por otro lado, hay tantas mujeres viven prisioneras de sus propias actitudes, prejuicios y estados de ánimo. ¡Desatemos esas ligaduras internas y seremos realmente libres! Los sentimientos de soledad, depresión, amargura, temor y autocompasión, pueden llegar a transformarse en cadenas psicológicas que nos mantendrán prisioneras y espiritualmente empobrecidas. Si nos acostumbramos a ellos, nuestra salud puede resentirse y los daños ser irreversibles. Si estás viviendo una situación similar, la pregunta es: ¿Cómo puedo salir de esta condición?
Las ataduras internas pueden ser cortadas únicamente por aquel que tiene poder para hacerlo: Cristo Jesús, nuestro Señor. Al igual que el apóstol Pablo, nosotros también podemos afirmar: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Fil. 4:13). Cuando Cristo sea el centro de nuestros, pensamientos se producirán resultados de libertad.
En las Sagradas Escrituras encontramos la hermosa promesa: «Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres» (Juan 8:32).  Cuando somos libres en Cristo nuestros pensamientos y sentimientos son renovados y podemos vivir plenamente, sin importar lo que ocurra en nuestro entorno.
Amiga, la piedad externa y las buenas acciones de nada sirven si no son motivadas por un sincero deseo de que cada pensamiento y cada acción se ajusten a la «perfecta ley de la libertad» (Sant. 1:25). ¡Tener la mente de Cristo! ¿ Podriamos siquiera  imaginamos algo así? ¡Qué gran privilegio y qué hermosa oportunidad!
Realmente seremos libres cuando Cristo tome el control de nuestra mente y comencemos a pensar igual que él. Espero que hoy esto pueda ser una realidad en tu vida.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Erna Alvarado de Gómez

viernes, 28 de octubre de 2011

UN LIBRO CON PRINCIPIOS

Y Jehová te dé entendimiento y prudencia, para que cuando gobiernes a Israel, guardes la ley de Jehová tu Dios. 1 Crónicas 22:12.

Las Escrituras contienen un sinfín de temas relacionados con la conducta humana, pero no abarcan explícitamente cada uno de ellos. En su Palabra, Dios dio principios generales para que sean aplicados según la ocasión que se presente.
Alguna vez, un alumno me preguntó: "¿Dónde dice la Biblia que no se puede salir a bailar?" Y es verdad, las Escrituras no prohíben el baile, ni la música rock, ni el consumo de cigarrillos y drogas, ni copiarse en un examen, ni mirar pornografía en la Internet, ni el aborto. No hay ningún mandamiento que diga: "No consumas ningún producto del tabaco, ni por ingestión ni por inhalación". Tampoco existe otro que diga: "No mirarás pornografía". La Biblia no dice nada así, sencillamente porque en los 1.500 años que duró su escritura, no existía la música rock ni las drogas ni ninguno de los elementos antes mencionados.
¿Entonces cómo sabemos que todo eso está mal, y que Dios lo ve como transgresión de su ley y consecuentemente como pecado? Porque la Biblia sienta los principios para que evitemos caer en el pecado. Los versículos que nos mandan cuidar nuestro cuerpo están poniendo un freno a cualquier tipo de consumo perjudicial para nuestra salud; el versículo que dice: "cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón" (Mat. 5:28) declara que mirar cualquier tipo de pornografía es pecado. En fin, quien estudia la Biblia con sinceridad para conocer la voluntad divina, encontrará que para cada situación existe un consejo específico.
Cuando David era muy anciano, llamó a todo el pueblo y coronó a su hijo Salomón en su lugar. El sabía que su hijo era joven y que en el gobierno de Israel se presentarían muchas situaciones que tentarían al rey a apartarse de Dios; por eso le dijo: "YJehová te dé entendimiento y prudencia, para que cuando gobiernes a Israel, guardes la ley de Jehová tu Dios".
Querido joven o señorita, tú también necesitas de ese entendimiento y prudencia para guardar la ley divina. David quiso aconsejar a su hijo de la mejor manera, y nuestro Padre nos dejó su Palabra para que también vivamos conforme a sus requerimientos. Dedica cada día un momento para meditar en ella, y sus palabras te ayuden en cada paso de tu vida.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

domingo, 9 de octubre de 2011

PALABRAS ASESINAS

No matarás. Éxodo 20:13.

Con el sexto mandamiento, Jehová Dios procuró exaltar el valor de la vida. Solo él como Creador y Sustentador de sus criaturas puede ponerle fin a su existencia, pero los seres humanos no tenemos autoridad sobre la vida propia ni ajena. Incluso, aunque nos parezca que nuestro cuerpo nos pertenece y que somos dueños de hacer con él lo que queramos, nuestra salud y nuestra vida solo están en nuestra administración y cuidado, pero le pertenecen a Dios (1 Cor. 6:19, 20).
El Señor Jesús nos dejó como enseñanza una "ampliación" del sexto mandamiento. Esa "ampliación" incluye las palabras ofensivas. El texto bíblico versa así: "Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego" (Mat. 5:22). Nuestro Señor expresó de manera clara la importancia de las palabras que usamos, y no da por inocente al que diga a su hermano "necio", que significa "sin valor", "estúpido", o "fatuo", que significa "tonto", al paso que expresa desprecio por la falta de inteligencia de una persona (Comentario bíblico adventista, t. 5, p. 325).
Es decir, podemos evitar tomar un arma para matar a otro, pero transgredimos el mandamiento cuando permitimos que salgan de nuestros labios palabras hirientes o malas palabras. ¡Y cuánta razón tenía Jesús! Personas que podrían haber tenido una existencia feliz, viven en la actualidad desdichadas, con su autoestima arruinada, dolidos y heridos por las palabras ofensivas que escucharon desde pequeños en su hogar. Esas heridas emocionales podrían haberse evitado si se hubiera respetado el mandamiento que nos dice: "No matarás".
La Palabra de Dios es ley para sus hijos, y los mandamientos son un "resumen" de esa ley expresada en diez preceptos. El sexto mandamiento nos da un límite, para que todo ser humano vele sobre la integridad física y psicológica de su prójimo; y en este aspecto, como cristianos deberíamos marcar una diferencia con el mundo que no conoce a Jesús.
Hoy, el Señor te invita a que tomes una decisión: No dejar que tus palabras sean el arma para herir o matar a otro, sino que puedas alentar, apoyar y fortalecer las ganas de vivir en los demás.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

lunes, 3 de octubre de 2011

LA BIBLIA Y LOS MANDAMIENTOS

Esforzaos, pues, mucho en guardar y hacer todo lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés, sin apartaros de ello ni a diestra ni a siniestra. Josué 23:6.

Para iniciar el tema de los mandamientos en una clase de Biblia, pedí a mis alumnos que buscaran evidencias en la Escritura de que la ley divina ya existía mucho antes de que Dios la diera en el monte Sinaí. Quienes hallaran esas evidencias tendrían ese trimestre un punto más en el promedio final, que se anotaría en el boletín de calificaciones.
Prácticamente todos los alumnos de ese curso respondieron con una buena investigación. Días más tarde, todo el grupo estaba de acuerdo en que la ley de Dios ya se conocía entre los patriarcas que vivieron siglos antes de Moisés. Por la existencia de la ley, Caín supo que había pecado cuando mató a su hermano; el mundo fue condenado por un diluvio; Abraham vio que "los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová" (Gen. 13:13); Jacob fue consciente que engañó a su padre cuando se hizo pasar por Esaú; José se abstuvo de tener relaciones sexuales con la esposa de Potifar; y el pueblo israelita no juntaba el maná el sábado (Éxo. 16:23-26). Sí, la ley divina ya se conocía desde la entrada del pecado en la tierra, y en el Sinaí solo se recordó y se dejó por escrito lo que ya se sabía.
Toda la Biblia es la Palabra de Dios y una revelación de su ley. Quienes dicen vivir a la luz de las Escrituras y desobedecen los mandamientos, están viviendo en una gran contradicción.
Josué, ya anciano y en los últimos días como líder de su pueblo, le aconsejó a las doce tribus de Israel: "Esforzaos, pues, mucho en guardar y hacer todo lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés, sin apartaros de ello ni a diestra ni a siniestra". La Palabra de Dios establece el camino de la obediencia como el mejor camino.
El Señor de la Biblia te invita hoy nuevamente a que tomes una decisión: Que no haya nada a lo largo de este día que te aparte de su ley, ni a izquierda ni a derecha. Vive como Jesús vivió, y la luz celestial cubrirá todo lo que hagas.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

domingo, 25 de septiembre de 2011

SATISFACCIÓN

También le preguntaron unos soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dijo: No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario. Lucas 3:14.

Se arrojó al vacío, intentando destruir su historia. Aquella noche, había corrido como un loco por calles oscuras, víctima de una persecución psíquica; en realidad, había corrido toda su vida buscando llenar el vacío del alma. Al principio, creía que lo que buscaba era solamente satisfacer las carencias físicas; después, pensó que corría detrás de realización y de prestigio. Y no tuvo escrúpulos para encontrar lo que buscaba. Lo tuvo todo, pero su corazón continuó sonando como un tambor hueco, hasta aquella noche en que decidió ponerle un coto final a todo. No murió, como hubiera querido. A partir de ese día, las cosas empeoraron porque, a raíz de esa intención suicida frustrada, quedó parapléjico.
Pero, ¡cómo son las cosas divinas! Fue en el dolor de la impotencia que volvió a nacer; fue cuando ya no supo adonde más correr que se dejó encontrar por el Señor Jesús. Y de repente el sol salió en la medianoche de su tristeza, y aprendió a sonreír y a cultivar el optimismo y la esperanza, a pesar de su desgarradora situación.
"Tuve que ser reducido a este estado para entender que lo que me faltaba era Jesús", me dijo con una sonrisa tímida, pero sincera.
El versículo de hoy muestra esta gran verdad: Jesús aconsejó a los soldados: "Contentaos". El verbo "contentarse", en el griego, es arkeo, que significa, literalmente: "No buscar nada más porque se está completo".
La única manera de estar completo es volverse a Dios. El ser humano, acepte o no la idea, salió un día de las manos del Creador, y solo será completo cuando retorne a él. Lejos de Dios puedes correr, correr y correr; sin él, puedes buscar, y buscar y buscar. Pero, nada de lo que encuentres satisfará los deseos de tu alma: tu búsqueda es la del corazón; tu sed es la de Dios. Carencia del espíritu que solo llega a su fin cuando, cansado de vagar, finalmente reconoces que no puedes seguir huyendo.
Hoy amanece un nuevo día. Mira hacia afuera. Contempla la mañana. ¡Es un milagro! Es la expresión del amor de Dios. Y, frente a las expectativas para este día, escucha la voz de Jesús: "No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

sábado, 17 de septiembre de 2011

LA LEY DE DIOS Y LA ORACIÓN

El que aparta su oído para no oír la ley, su oración también es abominable. Proverbios 28:9.

Imagínate esta situación: Dos hombres planean asaltar un supermercado. Miran la cantidad de guardias armados, las cajas registradoras, las puertas para el posible escape, la cantidad de tiempo que tardará la policía en llegar hasta el lugar después de activada la alarma. Luego revisan sus armas, las municiones, las máscaras, los bolsos donde cargar el dinero, y consultan al chofer que estará esperando para la huida. Una vez que todo está "en orden" y listos para hacer el robo, los dos ladrones y el chofer se arrodillan y oran pidiendo protección y cuidado, para que la "operación" salga con éxito.
¿Crees que Dios escucharía esta oración? Aunque este escenario parezca ficción, muchos cristianos actúan como los ladrones. Viven una vida doble, yendo a la iglesia, y aun orando y leyendo la Biblia, pero tienen pecados ocultos o sin confesar. Están tan habituados a cometer esos pecados, que ya ni sienten que están obrando mal, y luego se preguntan por qué Dios no los escucha y no responde sus oraciones.
Es importante para quienes oran que su vida esté en armonía con la Palabra de Dios. Eso no significa que nunca peques o caigas, pero es diferente tener una caída que vivir en el lodazal del pecado. Déjame explicarte. Supongamos que estás jugando al fútbol y un jugador del equipo contrario te da un puntapié. En el momento de dolor, lo insultas con palabras muy groseras. A la noche, al arrodillarte y orar al Señor, te acuerdas de ese insulto, y le pides perdón por tu descontrol y le ruegas no volver a hacerlo. Este sería el caso de una "caída", pero muy diferente es que estés habituado a decir malas palabras, sin importarte la ocasión o con quién te encuentres; que vivas maldiciendo.
Si bien cada persona puede vivir una vida doble delante de sus semejantes, esa vida no tiene sentido a los ojos de Dios. Para él somos cartas abiertas, y nuestros pecados ocultos a los ojos humanos son visibles para Dios. Las oraciones de quienes tienen una vida doble le producen náuseas al Señor.
Por eso, procura vivir en armonía con la ley divina. Si caes, al inicio de tu plegaria ruega a Dios por su perdón; y cree que te perdonó, porque así lo prometió (1 Juan 1:9). No te permitas tener una vida doble, sino que con paciencia vive como Jesús lo haría, y confía en que tus oraciones serán oídas por el Señor.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel