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martes, 7 de junio de 2016

RESPUESTA A LA REVERENCIA CON FUEGO

Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor. Salmo 95:6.

Finalmente, llegó la hora en que Salomón comenzaría a construir el Templo para el Señor. El Rey contrató a los más talentosos de la Tierra para cada tarea, desde albañiles que colocaran piedras hasta carpinteros que construyeran muebles. Miles de trabajadores de todo el reino llegaron para usar sus habilidades especiales y talentos para Dios.
Durante la construcción, algo muy extraño estaba ocurriendo en el lugar. ¿Te has enterado alguna vez de que se haya levantado un edificio enorme sin hacer un solo ruido? Difícilmente. Los equipos de construcción, por lo general, son muy ruidosos. Pero ese no era el caso de la construcción del Templo de Salomón en el Monte Moriah.
El trabajo se continuó sin ruidos durante siete años porque los mejores cerebros del país determinaban el tamaño de cada tabla, viga o piedra antes de llevarla al lugar de construcción. La estructura completa fue cortada con anterioridad y luego armada por manos reverentes, que sabían que no estaban trabajando en una tarea común. ¡Nunca se oyó el sonido de hachas, martillos y serruchos porque estas personas estaban armando un edificio para el Rey del universo!
Cuando estuvo terminado, el Templo se veía radiante, tanto por fuera como por dentro, por el esplendor del oro, la plata, las piedras preciosas, la madera hermosa, las cortinas caras y los finos muebles nunca antes vistos por el hombre.
Ahora era el momento de dedicar el Templo. Se invitó a representantes de muchas naciones extranjeras. Se construyó una plataforma en el patio, de manera que todos pudieran ver fácilmente a Salomón cuando se arrodillara para ofrecer la oración de dedicación. Con sus manos extendidas hacia el cielo, pidió al Señor que estuviera con su pueblo y que aceptara el trabajo de sus manos. Justo cuando el Rey terminó su oración, cayó fuego del cielo, y consumió la ofrenda y los sacrificios. Los sacerdotes no podían entrar en el Templo porque la gloria del Señor lo había inundado.
Hoy no tenemos ofrendas que puedan ser consumidas, pero tenemos corazones que necesitan ser tocados por el Espíritu Santo. Esto no puede ocurrir cuando vamos a adorar masticando chicle, escribiendo notitas, hablando o riendo. La verdadera reverencia a Dios está inspirada por un sentido de su grandeza y por saber que él está allí.
Cuando tú y yo reconozcamos cuán grande es Dios realmente y creamos que está con nosotros todos los días, el Espíritu Santo tocará cada uno de nuestros corazones con fuego santo del Cielo.

Tomado de devoción matutina para menores 2016
¡GENIAL! Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward
#GenialDiosTieneUnPlanParaTi #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMenores #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

miércoles, 13 de abril de 2016

SER REVERENTE

«Adoren al Señor con alegría y reverencia». Salmo 2:11

Hoy quiero hablarte de una palabra muy especial. Esa palabra es reverente. ¿Sabes qué significa ser reverente? Ser reverente quiere decir que haces cosas que demuestran el respeto que sientes hacia el Padre celestial, cuando vas a la iglesia o a algún lugar donde se habla del amor de Dios.

Demuestras amor por Jesús cuando en la iglesia haces lo siguiente: [dirija al niño para que representen con acciones lo que usted les vaya mencionando]:
Caminar sin hacer ruido y hablar en voz baja.
Sentarse callado y quieto, y escuchar lo que se diga en las oraciones y las lecciones.
Levantar la mano cuando se quiere decir algo.
Mantener limpio y ordenado el lugar donde te sientas o el salón de clases.
Cuando haces estas cosas, Jesús sabe que lo amas y que estás feliz de estar en su casa, la iglesia.
Cuando eres reverente puedes escuchar mejor a los maestros y aprendes muchas cosas interesantes que antes no sabías. Además, si eres reverente en la iglesia, otros niños aprenderán de ti a ser reverentes.

Oración: Jesús, ayúdame a ser reverente en tu casa y así escuchar mejor sobre tu amor por mí.

Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco
#ViveYCreceSanamente  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #MiBibliaDice #DiosEscucha #SeñorTransfórmame

miércoles, 9 de marzo de 2016

AVANZANDO DE RODILLAS

“Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor”. Salmo 95:6

Antes de que salgas aprisa de tu lugar de oración para enfrentarte con el nuevo día, hay una postura más que es vital. Sí, tú y Jesús, a través del Espíritu, han mantenido una “conversación” los últimos minutos. Cuando has abierto su Palabra, te ha hablado a través de la historia sagrada. Y, al meditar en su historia, tu propio corazón le ha contestado. Cada uno de esos minutos juntos es oración, ¿no? Por supuesto. Y, a su término, podrías salir de tu oratorio sabiendo que has mantenido un diálogo con Dios.
Sin embargo, ¿me permites que sugiera que finalices ese tiempo con Dios sobre tus rodillas? Es la conocida postura de la adoración. Y a esa postura nos invita el Salmista de nuestro texto: “Arrodillémonos delante de […] nuestro Hacedor”. Después de todo, es lo que la gente hacía a menudo cuando se aproximaba a Jesús. Te acordarás, cuando descendió del monte de la transfiguración, del padre desesperado que corrió hasta el Salvador y se arrodilló ante él (Mat. 17:14). Es la postura que adoptó la madre de Santiago y Juan cuando acudió a Jesús con una petición en nombre de sus dos hijos (Mat. 20:20). Bueno, ¡si hasta un leproso desesperado por curarse cayó de rodillas ante Jesús (Mar. 1:40)!
¿Por qué arrodillarse? Porque es un refuerzo físico y mental de que he estado adorando al Dios del universo. Sí, es mi Amigo eterno. Y, sí, Jesús sigue siendo el mismo compañero abordable que era hace dos mil años. Pero te recuerdo que, si tú y yo pudiéramos ver a Cristo como es hoy, nuestra respuesta no sería diferente en absoluto de la que tuvo su amigo terrenal más cercano. “Cuando lo vi, caí a sus pies como muerto” (Apoc. 1:17). Cuando Jesús descendió al oratorio de su anciano amigo allí en aquel promontorio rocoso de Patmos en el mar Egeo -mientras Juan realizaba su culto personal ante Dios-, ¡ni siquiera su íntima amistad pudo atemperar la respuesta instantánea de Juan ante el Cristo glorificado! Cayó sobre su rostro ante él.
Es el mismo Jesús con el que te encuentras en tu propio oratorio. Así que finaliza de rodillas ante él tu tiempo de oración, aunque no se te conceda ver físicamente al Salvador glorificado… todavía. En esa postura tu mente y tu espíritu se sentirán desencadenados para adorar al Señor tu Dios “con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas” (Mar. 12:30).
¿Qué mejor modo de andar con Dios que avanzar arrodillados?

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson
#ElSueñoDeDiosParaTi #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

sábado, 27 de febrero de 2016

UNA VOZ DESDE EL FUEGO

Dios temible en la gran congregación de los santos, y formidable sobre todos cuantos están alrededor de él. Salmo 89:7.

Un día Moisés estaba arreando su rebaño en el lado oeste del desierto, hacia el monte Horeb, que es también conocido como monte Sinaí. De pronto, algo a la distancia llamó su atención. De una zarza surgía fuego, que hacía arder el tronco, subía por todas las ramas y lamía las hojas. Mientras Moisés se paró ahí mirando y preguntándose cómo habría comenzado el fuego, se le ocurrió que pasaba algo realmente raro. Tan seca como todo lo que estaba allí en el desierto, la zarza debería haberse quemado por completo en unos pocos minutos. En lugar de ello, se mantenía ardiendo y ardiendo.
“Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema” (Exodo 3:3).
Mientras caminaba hacia el fuego, una voz lo llamó de en medio de la zarza que ardía: “¡Moisés! ¡Moisés!”
“Heme aquí”, respondió Moisés, no muy seguro de lo que estaba pasando.
“No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es” (vers. 5).
Moisés se quitó las sandalias. Si se preguntaba quién estaba hablando, su duda pronto sería respondida. De nuevo, la voz vino desde la zarza que ardía: “Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob” (vers. 6).
Cuando oyó esto, Moisés cubrió su rostro, porque tenía temor de mirar a Dios. La sola presencia del Señor había hecho santo el suelo que Moisés pisaba, y conociendo la pureza de Dios y su grandeza, Moisés tuvo miedo de mirar la zarza ardiente que Dios usó para manifestarse.
Cualquiera que vea la majestad del Creador del universo es siempre humilde y cuidadoso en su presencia.
Una persona que es reverente no viene a la iglesia y actúa como si estuviera en un partido de fútbol o yendo a una fiesta, “En el nombre de Jesús podemos acercarnos a él con confianza, pero no debemos hacerlo con la osadía de la presunción, como si el Señor estuviese al mismo nivel que nosotros… A Dios lo debe reverenciar grandemente; todo el que verdaderamente reconozca su presencia se inclinará humildemente ante él” (Patriarcas y profetas, p. 256).

Tomado de devoción matutina para menores 2016
¡GENIAL! Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward
#GenialDiosTieneUnPlanParaTi #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMenores #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

sábado, 8 de junio de 2013

LA GRAN FUENTE DE VERDAD

Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Mateo 11:29.

Cristo es el Autor de toda verdad. Toda concepción brillante, todo pensamiento de sabiduría, toda capacidad y talento, son dones de Cristo. Él no tomó ideas nuevas de la humanidad, porque es el originador de todo. Pero cuando vino al mundo, encontró las brillantes gemas de verdad que había confiado al hombre sepultadas en la superstición y la tradición. Las verdades de la importancia más vital estaban colocadas en el marco del error para servir al propósito del archiengañador. Las opiniones humanas, los sentimientos más populares de la gente, fueron lustrados exteriormente con la apariencia de la verdad, y fueron presentados como las gemas genuinas del cielo, dignas de atención y reverencia. Pero Cristo barrió las teorías erróneas. Nadie, salvo el Redentor del mundo, tenía poder para presentar la verdad en su pureza primitiva, desprovista del error que Satanás había amontonado para ocultar su belleza celestial.
Algunas de las verdades que Cristo habló eran conocidas por el pueblo. Las habían escuchado de labios de sacerdotes y gobernantes y de personas pensantes; pero a pesar de todo esto, eran distintivamente los pensamientos de Cristo. Las había encomendado en confianza a la gente, para ser comunicadas al mundo. En cada ocasión proclamó la verdad particular que creía apropiada para las necesidades de sus oyentes, ya que hubieran sido expresadas antes o no.
La obra de Cristo consistió en tomar la verdad que la gente necesitaba y separarla del error para presentarla libre de las supersticiones del mundo, a fin de que la gente la aceptara por su propio mérito intrínseco y eterno. Dispersó la niebla de la duda para que la verdad pudiera ser revelada y arrojara rayos luminosos en las tinieblas de los corazones de los hombres. ¡Pero cuan pocos aprecian el valor de la obra que Cristo hacía! ¡Cuán pocos en nuestro día tienen un concepto justo de la preciosidad de las lecciones que él dio a sus discípulos!
Él demostró ser el camino, la verdad y la vida. Buscaba atraer las mentes de los placeres efímeros de esta vida a las realidades invisibles y eternas. Las vislumbres de las cosas celestiales no incapacitan a los hombres y mujeres para los deberes de esta vida, sino que los hacen más eficientes y fieles.— Review and Herald, 7 de enero de 1890; parcialmente en A fin de conocerle, p. 209.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

sábado, 4 de mayo de 2013

EL MANDAMIENTO FUNDAMENTAL

Así quedaron terminados los cielos y la tierra, y todo lo que hay en ellos. Al llegar el séptimo día. Dios descansó porque había terminado la obra que había emprendido. Dios bendijo el séptimo día, y lo santificó, porque en ese día descansó de toda su obra creadora (Génesis 2:1-3).

¿Has tenido problemas para guardar el sábado? ¿Alguna vez has escuchado a uno de tus amigos referirse al sábado como una carga? ¿Consideras que el sábado es el mejor día de la semana?
Para muchos jóvenes el sábado consiste en una lista de actividades prohibidas: no pueden comprar o vender, ni ver programas de televisión. Tampoco pueden salir a jugar con sus amigos. En fin, la lista es larga. En el pasado, los líderes de la religión judía impusieron treinta y nueve reglas al día del Señor. ¿Te imaginas? Con eso, lograron desvirtuar el sentido del mandamiento. Para cuando Jesús vino a este mundo, mucha gente había perdido el significado original del precepto, de modo que el Señor intentó devolvérselo. Fue así como el Señor llevó a cabo la mayoría de sus milagros justamente en día sábado, para así recordar al pueblo que ese día evocaba la libertad del pecado y la sanidad divina. No obstante, fue considerado por varios líderes judíos como un transgresor del sábado.
¿Te das cuenta? Las confusiones en torno a la observancia del cuarto mandamiento no son nuevas; en realidad, han existido desde hace mucho tiempo.
La verdad es que Dios está interesado no tanto en lo que no haces, sino en lo que haces en sábado. Para muchos jóvenes, guardar el sábado es no participar de ciertas actividades, como trabajar, comprar o ver la televisión. Sin embargo, eso no es lo fundamental. Lo importante del mandamiento es lo que tú haces. ¿Y qué es lo que Dios nos ha pedido? La Biblia dice en Éxodo 20:8 que el sábado es para adorar. En realidad, eso es lo que Dios nos está pidiendo. Por lo tanto, hemos de concentrarnos en la adoración.
Eso significa que ese día nada debe distraernos de la adoración al Padre celestial: ni el trabajo ni las actividades escolares ni nuestros asuntos personales. Sin embargo, si no te concentras en la adoración y únicamente te preocupas por las normas que se han establecido en torno al mandamiento, pronto perderás el significado del sábado, como le sucedió al pueblo de Israel. Entonces posiblemente se convierta en una carga para tu experiencia espiritual.
Cada sábado que asistas a la iglesia, asegúrate de que adoras al Señor con todas tus fuerzas. No regreses a tu hogar sin la seguridad de haberlo adorado en la hermosura de la santidad.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

sábado, 21 de abril de 2012

REVERENCIAD A DIOS Y DADLE GLORIA


¡Temad a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado! (Apocalipsis 1.4:7).

Las primeras palabras del ángel son: «Temed a Dios».  Es necesario que nos acerquemos a Dios con toda reverencia y respeto. Al estar en su presencia el primer ángel nos pide que le demos gloria. ¿Cómo podemos dar gloria a Dios? Pablo nos da la respuesta al asegurarnos que nuestro «cuerpo es templo del Espíritu Santo [...] pues habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios», y agrega: «Si, pues, coméis o bebéis o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios» (1 Cor.6: 19-20;10:31).
En la vida de quienes se preparan para un encuentro con el Señor, cada faceta de la existencia debería glorificar a Dios. Como resultado, todo aquello que promueva la salud física favorecerá el desarrollo de una mente aguda; y un carácter noble; es decir, salud emocional y espiritual. «El cerebro es la capital del cuerpo, el asiento de todos los poderes nerviosos y acciones mentales. [... ] Por medio de los nervios del cerebro, las impresiones mentales son llevadas a todos los nervios del cuerpo [... ] y ellos controlan la acción vital de cada parte del sistema» (Mente, carácter y personalidad, tomo 1, p.84).
Nuestro cuerpo ciertamente es templo del Espíritu Santo, y la mente es el único canal por medio del cual Dios se comunica con nosotras. Quizás eso nos explique por qué nuestro crecimiento espiritual a veces parece ser tan lento. Cualquier cosa que afecta a nuestro cuerpo y a nuestra mente, afecta definitivamente a nuestra vida espiritual. ¡Qué privilegio que Dios quiera comunicarse con nosotras! Utilicemos nuestro intelecto deliberadamente para dar gloria a Dios en todo lo que hagamos.
«Como pueblo se nos ha confiado la obra de predicar los principios de la reforma pro salud. Hay algunos que creen que el tema de la temperancia no es lo suficientemente importante para ser incluido en la evangelización. Pero estas personas cometen un gran error. La Palabra de Dios declara: "Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios" (1 Cor. 10:31). El tema de la temperancia con todas sus implicaciones tiene importante lugar en la obra de la salvación» (Consejos sobre la alimentación, cap. 25, p. 384, § 778).

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Janet Ribera de Diestre

miércoles, 18 de abril de 2012

NUESTRA ACTITUD EN LA ORACIÓN


Volví mi rostro a Dios, el Señor, buscándolo en oración y ruego, en ayuno, ropas ásperas y cenizas. (Daniel 9:3).

A oración es el acto de abrir el corazón a Dios, sin temor ni reservas, como al amigo más íntimo y de más confianza. La oración es un deber y un privilegio. Constituye el aliento de la vida y del vigor espiritual. Representa un depósito pleno de un poder que Dios desea que reclamemos. La oración es la mejor forma de acercarnos a Cristo para escuchar su voz y permanecer cerca de él.
Te invito a meditar en las siguientes preguntas:

¿A cuál de las siguientes aves te pareces más cuando oras? a) A un ruiseñor, b) A una cotorra, c) A una paloma.

¿Qué es para ti la oración?
a) Una lista de compras, b) Un extintor, c) Un salvavidas.

Nuestra actitud dice mucho de nosotros, de nuestro carácter, de la forma en que nos relacionamos con Dios, del tiempo que dedicamos al Señor, de lo que le contamos a él y de la fe que tenemos. Incluso el momento y el lugar que escogemos para orar revelan el grado de importancia que le concedemos  a Jesús.
«La responsabilidad descansa sobre vosotros, ya sea que lo comprendáis o no, de preparar a esos hijos para Dios: de velar con celoso cuidado la primera aproximación del astuto enemigo y estar preparados para levantar una norma contra él.  Edificad una fortaleza de oración y fe en torno de vuestros hijos y ejerced en ella diligente vigilancia. No estáis seguros  un momento contra los ataques de Satanás. No tenéis tiempo para descansar de la labor vigilante y ferviente.
No debéis dormir un momento en vuestro puesto. Esta es una contienda importantísima. Están implicadas consecuencias eternas.  Se trata de vida o muerte para vosotros y para vuestras familias» (Conducción del niño, cap. 35, p. 196).
Querida hermana, deseo animarte a que desarrolles cada día una actitud de entrega y de relación con Dios a través de la oración. Ojalá que tu oración sea: «¡Señor, enséñanos a orar!».

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Militza Loyo de Encinas

miércoles, 9 de noviembre de 2011

FUEGO EXTRAÑO

Grabarás en ella como grabadura de sello, SANTIDAD A JEHOVÁ. Éxodo 28:36.

En cierta ocasión, los sacerdotes Nadab y Abiú entraron al santuario para realizar su oficio. Eran los más honrados por Dios, después de Moisés y Aarón, y esa honra iba acompañada de la gran responsabilidad que debían desempeñar. Por estar ebrios no se percataron de la solemnidad de su trabajo, y "tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó". La justicia divina no se hizo esperar: "Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová" (Lev. 10:1, 2).
Al igual que los israelitas, cada sábado nosotros debemos prepararnos para el encuentro con nuestro Creador. Así como el pueblo lavó sus vestiduras, también a nosotros "la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado" (1 Juan 1:7). En nuestros días no se manifiesta visiblemente la gloria de Dios como en el Israel de Moisés, pero su presencia está tan ciertamente en nuestro medio como lo estuvo antiguamente. El deseo de Dios de habitar entre su pueblo es el mismo, y sus requerimientos sobre la santidad que debe reinar entre sus hijos a la hora de adorarlo en grupo siguen teniendo el mismo rigor que antes.
También nosotros corremos el riesgo de presentar "fuego extraño" ante su santa presencia si dejamos que las modas y la ostentación mundana embriaguen nuestra mente y nuestros sentidos. El enemigo de las almas hará lo imposible para que la triste historia de Nadab y Abiú se vuelva a repetir, y que al igual que ellos no seamos capaces de distinguir entre lo santo y lo profano.
En este momento, al ver que Dios observa nuestra apariencia en su templo, es necesario que te preguntes: ¿represento a Jesús con mi vestimenta? Y si el examen de conciencia lo queremos hacer más exhaustivo y proseguimos, es posible que entonces reflexionemos: ¿es la conversación con mis amigos en el templo extraña para Dios, o es de edificación y exhortación para mí y para los que me rodean? ¿Es la parte musical una alabanza de adoración al gran Yo SOY, o la música, la letra y el conjunto transmiten otros valores que simbolizan una "música extraña"?
Hemos sido elegidos por el Padre como su real sacerdocio, su nación santa, su pueblo escogido; por lo tanto, demostrémosle al mundo y a Dios que sabemos apreciar ese enorme privilegio cuando entramos en la iglesia.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

martes, 8 de noviembre de 2011

LAS TRES DIMENSIONES – 2ª PARTE

No hijos míos, porque no es buena fama la que yo oyó, pues hacéis pecar al pueblo de Jehová.(1 Samuel 2: 24)

La segunda dimensión es el gusto por el pecado, en el cual cayeron los hijos de Eli. Siendo su padre sacerdote, sabían perfectamente lo que Dios esperaba de ellos. Tenían conocimiento como para discernir lo correcto, pero cedieron ante el mal.
El gusto por el pecado no solo condena al que lo comete, sino que involucra a otros, como sabemos por las palabras de Jesús: «Muchas cosas en el mundo hacen que la gente desobedezca a Dios. Y eso siempre será así. Pero ¡qué mal le irá a quien haga que otro lo desobedezca» (Luc. 17:1, TLA). Como vemos, la amonestación reservada para ellos es sumamente dura.
A Eli se le envió mensaje tras mensaje para que hiciera valer su autoridad como padre y guía espiritual, de modo que sus hijos se volvieran del mal camino. A Saúl le fue enviado el profeta Samuel para que recapacitara. Elías amonestó a Acab. Y así una larga lista de pecadores empedernidos recibieron la amonestación de Dios. Aunque el fin de estos pecadores contumaces fue desastroso, Dios nunca permitió que sufrieran las consecuencias de su obstinación sin que antes el Espíritu Santo apelara a sus corazones.
Nuestra época también está plagada de pecadores empedernidos. La Biblia dice de ellos que «tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia y son hijos de maldición» (2 Ped. 2: 14). ¡Qué terrible condición! Algunas personas piensan que pueden pecar y seguir teniendo control sobre el pecado, pero lo cierto es que no es un juguete con el que uno se pueda divertir: «Habréis pecado ante Jehová, y sabed que vuestro pecado os alcanzará» (Núm. 32: 23).
El único antídoto contra el pecado es acercarse a Cristo. Él es el único que vivió sin pecar, por lo tanto es el único que tiene poder para trasformar la naturaleza pecadora a fin de que se deleite en las cosas de Dios.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera