sábado, 13 de febrero de 2010

UNO DE LOS CAMINOS QUE DIOS APRUEBA

El Señor afirma los pasos del hombre cuando le agrada su modo de vivir; podrá tropezar, pero no caerá, porque el Señor lo sostiene de la mano, Salmos .37:23,24

¿Consideras más difícil de cumplir en las promesas expresadas en este versículo que acabas de leer? ¿Acaso es el hecho de que Dios ordene los pasos de un ser humano? ¿Tal vez la aprobación de Dios a la elección de un camino por parte de alguien? ¿A lo mejor la mano de Dios que sostiene a quien cae en el camino? Pienso que lo más difícil es aceptar que Dios determine los pasos de cada ser humano. Dicho de otro modo: El hecho de aceptar el plan de Dios para mi vida. Que todos y cada uno de nosotros podamos decir cada día: «Hágase tu voluntad y no la mía». Tomar la decisión de estudiar en una institución cristiana no resulta fácil. Al contrario, es un camino lleno de dificultades. Pero, ¿sabes una cosa? Cuando Dios tomó la decisión de la educación de Jesús, el Hijo del hombre y a la vez el Hijo de Dios, le proporcionó cuatro libros de texto: La Biblia, la naturaleza, el trabajo productivo y, ¡las dificultades de la vida!
Estudiar en una institución cristiana causa muchas dificultades, para empezar, la financiera. El anhelo de estudiar en una universidad cristiana y no contar con los recursos económicos, lograrlo es una de las grandes oportunidades para un joven con aspiraciones de servir a Dios. Recuerda: Los grandes desafíos de la vida, los que resultan humanamente inalcanzables, son la gran oportunidad de nuestro Dios.
El camino del financiamiento es un escenario con lecciones fundamentales para el desarrollo intelectual, las cuales no se pueden impartir en el aula. La voluntad de Dios es que te prepares para su servicio. No tengas temor de financiar tu educación. Es parte de los caminos que Dios aprueba.
«Combinen el estudio de los libros con el trabajo manual útil, y mediante el esfuerzo fiel, la vigilancia y la oración, obtengan la sabiduría de origen celestial». MJ 172

Tomado de Meditaciones Matinales para Jóvenes
¡Libérate! Dale una oportunidad al Espíritu Santo
Autor: Ismael Castillo Osuna

NATURALEZA CORRUPTA

Me doy cuenta de que en los miembros de mi cuerpo hay otra ley, que es la ley del pecado. Esta ley lucha contra la ley de mi mente, y me tiene cautivo (Romanos 7: 23).

A causa de que como seres humanos estamos saturados del mal en nuestra naturaleza, aunque podemos con nuestra fuerza de voluntad hacer cosas buenas, no podemos ser buenos. El ser buenos implica cambiar nuestra naturaleza, y eso no lo podemos hacer con nuestras propias fuerzas.
Cuando fueron creados nuestros primeros padres, no tenían inclinaciones hacia el mal. Su naturaleza era semejante a la de su Hacedor. Como resultado de la desobediencia, introdujeron un principio que llegó a ser parte de la naturaleza humana; este principio es el pecado, que es rebelión contra Dios.
El pecado se revela en la vida humana por lo menos de dos maneras. Primero, el hombre llega a practicar tanto el pecado que no lo puede vencer; es un amo duro que demanda obediencia. Quisiera liberarse de él, pero no puede. Trata con todas sus fuerzas, pero cae vencido. Su voluntad ha sido quebrantada por el mal. A esto se refería el apóstol Pablo cuando dijo: «No entiendo lo que me pasa, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco [...]. Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa, nada bueno habita. Aunque deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo. De hecho, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. Y si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace sino el pecado que habita en mí» (Rom. 7: 15-20).
La otra forma como el pecado actúa en el ser humano, es corrompiendo su naturaleza, de tal manera que la persona puede hacer lo que Dios pide, pero no lo hace a gusto. Intenta cumplir con lo que Dios requiere en su ley, pero le gustaría hacer algo distinto. En este caso existe la fuerza de voluntad para hacer las cosas, pero la naturaleza corrupta no está a gusto. En el fondo preferiría hacer algo diferente. La naturaleza humana no está en armonía con Dios y no le gusta lo que le agrada a él. No mata, no miente, no roba, no adultera, pero le gustaría hacerlo. Eso revela la corrupción de la naturaleza humana por el mal. No hacemos lo malo, pero no somos buenos.

Tomado de Meditaciones Matinales para Adultos
“El Manto de su Justicia”
Autor: L Eloy Wade C

viernes, 12 de febrero de 2010

EL ENDEREZARA TUS PASOS

Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas (Proverbios 3:5, 6).

¡Transplante total de rodilla! Había postergado continuamente la cirugía inevitable por casi nueve años. Mientras esperaba algún nuevo procedimiento para las rodillas, continuamente le pedía al Señor que me guiara. ¿Cuándo y dónde debía realizarme la cirugía? ¿A qué médico debía ir para la intervención?
Mi hija quería que me operara en Michigan. El problema era que mi hija, mi hijo y sus cónyuges trabajaban. Ninguno de ellos estaría disponible para llevarme a la rehabilitación tres veces por semana.
Entonces, mi hermana Joyce, enfermera jubilada, me sugirió que me operara cerca de su casa en Carolina del Sur, y me quedara con ella. Su casa es de un piso y ella podría llevarme a la rehabilitación. Mi otra hermana, Peg, y su esposo, Gene, también están jubilados y viven en la casa contigua a Joyce. Como era de esperar, necesitaría que ellos ocuparan el lugar de Joyce cuando ella tuviera viajar fuera de la ciudad. Otro punto a favor era que todos ellos vivían en Sun City, que es una comunidad encantadora para mi recuperación.
Averigüé acerca de dos médicos en la zona y pedí un turno con uno de ellos. Un mes antes de mi turno, mi cuñado Gene compartió conmigo un artículo acerca de un tercer médico que usaba un nuevo procedimiento con la ayuda de una computadora. Hacía una incisión pequeña y no necesitaba cortar la rótula, como lo haría el otro doctor. Esto significaría menos dolor y una rápida recuperación. También utilizaba diferentes tamaños de implantes, a fin de que coincidieran con la estructura del hueso. Por lo tanto, me decidí por el tercer profesional.
Mi recuperación fue asombrosa, y no experimenté el dolor insoportable del que me habían hablado. Camino sin el bastón y subo las escaleras sin problemas. Pasaron solo seis semanas y media, y conduje seiscientos cuarenta kilómetros hasta mi hogar en pocos días.
Puedes confiar en el Señor. Respondió mis oraciones, me guió y proveyó Para todas mis necesidades. Está muy interesado en cada una de nosotras. Agradécele diariamente.
Patricia Mulraney Kovalsky
Tomado de Meditaciones Matinales para la mujer

Mi Refugio
Autora: Ardis Dick Stenbkken

DEFENDER EL HONOR DE DIOS

Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. 1 Samuel 17:45.

¿A qué «Goliat» harás frente hoy? Puede ser que ya lo hayas identificado y tal vez te ha desafiado durante días o incluso semanas. O puede ser que se te presenté hoy sorpresivamente. Lo que más llama la atención de este pasaje es la sensibilidad de David al honor de Dios. Simplemente se rehusó a escuchar de nuevo semejantes insultos al Padre celestial. Decidió que no escucharía de nuevo esas palabras irreverentes. Le haría frente al gigante.
Si David lo mataba, Goliat ya no podría abrir su boca. Y si lo mataban a él, pues ya no tendría oídos para escuchar. Una clara decisión a defender el honor de Dios. Las palabras de David en el versículo 26 del capítulo que es la base de nuestra meditación de hoy, nos hablan de esta sensibilidad. El joven hebreo consideró el reto de Goliat como un oprobio revestido de provocaciones irreverentes contra el «Dios viviente». La decisión de David era firme. Cuando sus hermanos trataron de minimizar su interés, habló con otros, hasta que sus palabras llegaron a oídos del rey. Dios utilizó a David porque él le ofreció sus convicciones firmes de defender su honor aunque le costara la vida.
Actualmente, casi en todos los países del mundo occidental, defender el honor de Dios no es una amenaza de vida. Pero hay que reconocer también que la gran cantidad de entretenimientos han golpeado nuestra sensibilidad espiritual y no llegamos a darnos cuenta de la dimensión de los insultos al honor de Dios que salen de la televisión, de los campos de juego, de los instrumentos musicales y de las letras de muchas canciones, y de muchos sitios en internet.
Hoy se necesitan jóvenes que salgan en el nombre de Dios a enfrentar los grandes gigantes que llenan de temor a millones de jóvenes, que no saben qué hacer. ¿Deseas luchar en el nombre de Dios tal como lo hizo David? Entonces no tardes más.
«El deseo de honrar a Dios debiera ser para nosotros el más poderoso de los motivos. MJ 147

Tomado de Meditaciones Matinales para Jóvenes
¡Libérate! Dale una oportunidad al Espíritu Santo
Autor: Ismael Castillo Osuna

EL IDEAL DE DIOS PARA EL HOMBRE

Dichosos los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios (Mateo S: 8).

El ser humano es malo, por lo tanto, necesita justicia. El hombre está manchado por el mal, luego necesita limpieza del pecado. La raza humana es impura por causa del pecado, necesita santidad. Sin estas características nunca podremos estar en la presencia de Dios. Por eso el Señor lo dijo claramente: «Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados» (Mat. 5: 6). «Busquen la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor» (Heb. 12: 14). El ideal que Dios tiene para sus hijos lo constituye él mismo: «El blanco a alcanzarse es la piedad, la semejanza a Dios [...]. Tiene que alcanzar un objeto, lograr una norma que incluye todo lo bueno, puro y noble» (La educación, p. 16).
Para ser salvos necesitamos una justicia que no tenemos, porque somos seres naturalmente manchados por el mal. Surge en nuestra mente una pregunta crucial: ¿Cómo podemos conseguir esta justicia? ¿Podremos obtenerla mediante nuestra fuerza de voluntad y nuestros esfuerzos personales?
Estamos acostumbrados a pensar que muchas cosas las podemos conseguir con la fuerza de voluntad. Conocemos el dicho popular: «El que quiere, puede». O, dicho de otra manera: «Querer es poder». ¿Funciona esto en el mundo espiritual? ¿Podremos ser buenos si nos lo proponemos?
Es en esta coyuntura que se nos confunden las ideas. Pensamos que hacer el bien es lo mismo que ser buenos. Que si logramos hacer cosas buenas, entonces seremos buenos. Sabemos que el buen ciudadano es aquel que se comporta civilmente bien. Si pagas tus impuestos y no le haces mal a nadie, eres bueno. Si vas a la iglesia y cumples con sus normas y reglamentos, eres bueno. Pensamos que la bondad se mide con acciones. Solo basta un momento de reflexión para darnos cuenta que hacer el bien no es lo mismo que ser buenos. Hay tantas personas que hacen cosas buenas, pero que están muy lejos de ser buenas. Podemos hacer el bien y tener motivos malos. El hacer no siempre corresponde al ser. El único que es bueno es Dios (Mat. 19: 17), porque en él, el ser y el hacer se corresponden absolutamente. ¿Podremos, nosotros seres humanos manchados por el mal, hacer lo bueno y ser buenos al mismo tiempo?

Tomado de Meditaciones Matinales para Adultos
“El Manto de su Justicia”
Autor: L Eloy Wade C

jueves, 11 de febrero de 2010

DOS VECES NIÑA

Enséñanos de tal modo a. contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría (Salmo 90:12).

Durante años había estado planeando el día cuando dejara de trabajar y me jubilara. Planeaba hacer lo que quisiera, cuando quisiera. Tenía planes para mi vida espiritual -asistir a las reuniones de mitad de semana y ser más activa en las actividades de la iglesia- y hacer cosas que no podía hacer mientras tenía un trabajo de tiempo completo.
Casi diez años antes de jubilarme, mi madre vino a vivir conmigo ya que su vista estaba fallando a causa de la glaucoma. Luego aparecieron otros problemas. Comenzó a acusar a los asistentes de robar todo lo que ella no podía encontrar. No podía recordar dónde había puesto las cosas. Luego comenzó a tener alucinaciones que aumentaban con los años. No me daba cuenta de lo que pasaba. Actualmente está totalmente ciega, continúan las acusaciones, hay episodios de confusión y alucinaciones y más pérdida de la memoria; todo esto aumentó rápidamente durante los últimos 18 meses desde mi jubilación. Finalmente me enfrento con el hecho de que mi madre tiene Alzheimer.
Ahora tengo un trabajo diferente de 24 horas y 7 días a la semana, mientras superviso la persona que la cuida a quien ella algunas veces maltrata. La baño, la visto y preparo sus comidas. Debo filtrar sus quejas médicas, decidir cuáles son reales y tratarlas de acuerdo a eso. Reacondicioné mi casa para que sea segura para ella. Ella hizo todas estas cosas por mí cuando yo era niña. Debo planificar con anticipación dónde puedo llevarla. ¿Hay escaleras? ¿ Hay un estacionamiento cerca? Mi vida perdió la espontaneidad.
Esto me causa mucho dolor, dolor mientras veo cómo la madre que amo se deteriora física y mentalmente. Dolor cuando yo también soy el objeto del maltrato por una mente confundida. Dolor cuando pienso: Así puedo estar yo en algunos años ¿tendré alguien que cuide de mí? Dolor cuando algunas veces me siento sola en esta situación. Dolor cuando le pido ayuda a Dios y esa ayuda puede traer una respuesta terminal. Dolor cuando "los amigos de Job" me hacen sentir culpable porque siento dolor.
Oremos por las personas que cuidan a nuestros padres. Oremos para que podamos recibir el apoyo que merecemos de nuestra familia.
Cecelia Grant
Tomado de Meditaciones Matinales para la mujer
Mi Refugio
Autora: Ardis Dick Stenbkken

EXPERIENCIA DE CONVERSIÓN

Entonces el Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre. 1 Samuel 10.6.

¿Cuál sería tu reacción si de repente escucharas la sentencia que serías transformado en otra persona? ¿Quién escogerías ser? Saúl fue la misma persona, pero guiado por el Espíritu para aprovechar nuevas oportunidades de desarrollo y servicio. ¿No te parece que es una buena descripción de lo que significa la conversión en la vida espiritual? Guiado por el Espíritu, nuevas oportunidades, desarrollo, servicio. ¡Qué palabras! Es interesante considerar el marco en el cual se modela esta transformación en la vida de Saúl. El pueblo pidió a Samuel un rey, lo cual, según la apreciación divina era un rechazo a su propio gobierno (1 Samuel 8: 7). A pesar de las severas implicaciones para el pueblo, quisieron de todas maneras tener un rey. No era la voluntad de Dios. No obstante, bajo esas nuevas circunstancias el Señor trataría de atender las necesidades de su pueblo para que cumpliera su misión. ¡Qué paciente y misericordioso es Dios! ¿No te parece?
Ahora considera al personaje que inauguraría el nuevo sistema de gobierno. A Saúl, sí, el primer rey de Israel. Una vez convertido en una nueva criatura, nos da muestras de su humildad: Se mantuvo discreto con respecto a su nombramiento y su ungimiento (1 Samuel 10:16). No le dio importancia al hecho de no ser aceptado por algunos, más bien, lo disimuló (1 Samuel 10: 27). Pero la conversión no es un asunto que ocurre una sola vez para siempre y sin vuelta atrás en la vida de una persona. Es una experiencia renovable cada día.
Conocemos muy bien el triste final de la historia de Saúl. Se alejó de la conducción del Espíritu y se estancó su desarrollo. Además, su servicio se volvió egoísta; es decir, aprovechó su posición para servirse a sí mismo. Los líderes que cumplen la misión que Dios les ha dado tienen una experiencia diaria de conversión y son guiados permanentemente por el Espíritu Santo.
«¿Cuál es la señal de un corazón nuevo? Una vida transformada. Se produce día tras día, hora tras hora, una muerte al orgullo y el egoísmo». MJ 70

Tomado de Meditaciones Matinales para Jóvenes
¡Libérate! Dale una oportunidad al Espíritu Santo
Autor: Ismael Castillo Osuna

SE REQUIERE JUSTICIA

¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en su lugar santo? Solo el de manos limpias y corazón puro, el que no adora ídolos vanos ni jura por dioses falsos (Salmo 24: 3, 4).

A manera de repaso le diré que el primer fundamento sobre el que se basa el evangelio es lo que la Biblia dice y la experiencia humana confirma: somos inherentemente malos. Para enfatizar esto, la Biblia no solo nos dice lo que somos, sino que compara al hombre caído con seres irracionales. Este cuadro de corrupción moral es algo que a los seres humanos se nos dificulta aceptar, porque el pecado oscurece nuestra comprensión propia. Negar nuestra condición neutraliza el poder del evangelio en la vida humana, ya que el evangelio son las buenas nuevas de salvación del mal; y si no somos malos, entonces no hay buenas nuevas y no hay salvación.
El segundo fundamento sobre el que se basa el evangelio es que el ser humano necesita justicia. Este es un corolario del primero. Si somos pecadores, entonces no somos justos; si no somos justos, necesitamos justicia. Esto, a su vez, nos lleva a hacernos la pregunta: ¿Por qué necesitamos justicia? Para responder esta pregunta necesitamos pensar un poco.
La salvación que Dios nos ofrece en su evangelio es el regreso a nuestra condición original.. Cuando Adán y Eva fueron creados, Dios los hizo perfectos y rectos. La Biblia dice que fueron creados a imagen de Dios (Gen. 1: 26). El Señor es recto y perfecto. Cuando creó el universo, lo hizo todo en armonía con lo que él es. Por eso nuestros primeros padres fueron hechos así. El universo era armónico porque todo era como Dios es. Cuando el pecado entró, se introdujo la desarmonía, que es rebelión contra Dios. Es el propósito del Creador terminar con esta desarmonía y traer todas las cosas a la norma que él mismo es. En esencia, la salvación significa conducir al ser humano a la armonía con su Creador. Implica que el ser humano, una vez salvado, debe ser como el Creador, es decir, ser recreado a la imagen de su Hacedor. Puesto que Dios es justo, la Biblia dice que para estar en su presencia debemos ser justos. Por eso es que necesitamos justicia.

Tomado de Meditaciones Matinales para Adultos
“El Manto de su Justicia”
Autor: L Eloy Wade C