sábado, 5 de marzo de 2016

ALIMENTO ENERGIZANTE MUY CONCENTRADO

“Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe”. Hebreos 12:2, NVI

¿Has leído alguna vez el libro de Ezequías completo? La mayoría de la gente no lo ha hecho. No existe. Y esa es la sensación que muchos tenemos de la Biblia: una colección de gente antigua anónima que no tenía ni idea de lo complicada que sería hoy nuestra supervivencia.
El método de oración que voy a sugerir aquí te mantendrá alejado de Ezequías durante un tiempo. Como un atleta -espiritualmente, Pablo nos describe a todos compitiendo en la carrera de la vida (ver 1 Cor. 9:24)-, necesitamos “alimentación energizante” muy concentrada. Y la mayor concentración de poder nutricional espiritual de toda la Biblia está encerrada en Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Por esa razón El Deseado de todas las gentes nos invita: “Sería bueno que cada día dedicásemos una hora de reflexión a la contemplación de la vida de Cristo. Deberíamos tomarla punto por punto, y dejar que la imaginación se posesione de cada escena, especialmente de las finales” (cap. 8, p. 66). Y eso precisamente hará esta nueva forma de orar.
Verás, tu tiempo con Jesús en los Evangelios demostrará la veracidad de la antigua ley de que nos convertimos en lo que contemplamos. No podemos quebrantar esa ley, pero ella puede quebrantarnos a nosotros. Porque cualquier cosa en la que centremos resueltamente nuestra mente se incrusta en nuestra misma alma. Leí sobre un experimento en el que dieron a un joven, sometido a hipnosis, un trozo de tiza para que lo “fumara”. Los investigadores le aseguraron que era un cigarrillo, así que el joven “fumó” la tiza. De repente, fingieron alarma, porque el “cigarrillo” había quemado al joven, le vendaron los dedos, lo sacaron de la hipnosis, explicaron el “accidente” y le dijeron que volviera al día siguiente. Efectivamente, cuando le quitaron las vendas, el hombre había desarrollado ampollas donde sus dedos habían sujetado la tiza. Su cuerpo se convirtió literalmente en lo que su mente pensaba. Contemplando, cambiamos.
Dada esta hora crítica de la historia de la tierra, ¡cuán esencial es entonces que los elegidos centren su mente y su corazón en Jesús! Porque, ¿quién sino Miguel puede librarnos?
Por eso, aquí, en tu oratorio, cuando estás listo para empezar, invita al Espíritu Santo para que use los siguientes minutos e infunda el retrato de tu Salvador profundamente en tu corazón y tu mente. Como enseña nuestro texto de hoy, pide al Espíritu que fije tu “mirada en Jesús”.

Como ice ese viejo himno: “Fija tus ojos en Cristo, tan lleno de gracia y amor, y lo terrenal sin valor será a la luz del glorioso Señor”.

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson
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