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viernes, 28 de febrero de 2020

ES DE BIEN NACIDO SER AGRADECIDO

“La mujer bondadosa se gana el respeto; los hombres violentos solo ganan riquezas” (Proverbios 11:16, CST).

Nabal era un hombre conflictivo, poderoso y desagradecido. Su mal carácter y descortesía habían marcado la vida de aquellos que lo rodeaban. En aquel entonces, David, el futuro rey de Israel, había conformado una pequeña milicia para defenderse de las persecuciones del rey Saúl. Sin embargo, representaba una importante protección para varios territorios de ladrones y salteadores. Fue así como Nabal se benefició de la protección que David y sus hombres daban a sus tierras.
Un día, David envió mensajeros a Nabal anunciándole que lo visitaría junto con sus hombres. Fiel a su actitud descortés, el viejo ganadero insultó a los mensajeros y despreció a David, advirtiéndoles que ni siquiera sabía quiénes eran. Las bochornosas palabras de Nabal ofendieron a la tropa, la cual, junto con su líder, se dispuso a darle un escarmiento al dueño de una tierra que había protegido durante un buen tiempo.
Parecía que esta vez nadie salvaría a Nabal y los suyos de una catástrofe. Pero uno de los criados informó a Abigail, la esposa de Nabal, sobre la gravedad de la situación. De inmediato, ella ordenó a los criados preparar alimentos para David y su gente y fue personalmente a encontrarse con ellos, a pesar del peligro que representaba. Abigail reveló gratitud, cortesía y generosidad. El futuro rey de Israel quedó desarmado ante semejante respuesta. Incluso quedó cautivado por la conducta de aquella mujer, cuyas actitudes sabias hicieron resaltar su belleza. Asú que, después de la muerte de Nabal, David la tomó por esposa.
El buen trato es fundamental para el sano desarrollo de las relaciones interpersonales, especialmente las que tienen que ver con la pareja. La cortesía, la gratitud, la bondad, entre otras, son virtudes que consolidan una relación amorosa. Son semejantes a una planta que recibe agua cada día, lo que le permite mantenerse viva; pero cuando no la riegas, comienza a morir paulatinamente.
Todo joven que sueña con una relación amorosa necesita aprender a desarrollar el buen trato hacia los demás. Antes que un cuerpo atractivo o un cabello muy bien tratado, está aquello que te convierte en una persona con la que vale la pena compartir la vida, a saber, la amabilidad.
Este día pídele a Dios que te ayude a transformar tu vida y hacerte idóneo para vincularte con los demás, en especial para hacer de ti una persona bondadosa, cortés y afectiva.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020
UNA NUEVA VERSIÓN DE TI 2.0
Alejandro Medina Villarreal
Lecturas devocionales para Jóvenes 2020.

domingo, 12 de enero de 2020

“LAS BENDICIONES MÁS DULCES SON LAS OBTENIDAS CON ORACIÓN Y UTILIZADAS CON AGRADECIMIENTO». THOMAS GOODWIN

Mi hijo de cinco años, que se llama Reef, tiene muchas oraciones contestadas. No hasta el punto que los vecinos le traigan a los enfermos para que ore por ellos, pero le ha ido muy bien últimamente.
Una vez lo vi corriendo frenéticamente por la casa en busca de su conejito de peluche hasta que de repente recordó el poder de la oración. Tan rápido pasó de correr desenfrenadamente a adoptar la posición de oración, que terminó resbalando de rodillas por el piso de madera.
-Querido Jesús -dijo-, por favor, ayúdame a encontrar mi conejito de pe. luche. Por favor, por favor, por favor.
La próxima vez que ores por algo, prueba decir «por favor» tres veces, porque a Reef le funcionó.
Se está acostumbrando a que sus oraciones sean respondidas, lo cual me pone nervioso. ¿Se sentirá decepcionado si el Cielo no le otorga su próximo pedido?
Por supuesto, muchas personas creen que Dios siempre responde cada oración. Argumentan que a veces dice que sí, a veces dice que no, y a veces dice: «¿No has pensado en poner un gancho para colgar las llaves lado de la puerta?».
No creo que los niños queden desconsolados cuando reciben un «no» respuesta. Con toda seguridad, están acostumbrados a oírlo de sus padres: ¡No puedes pegar el cabello de tu hermana con pegamento a la pared!» ¡No,no puedes probar el paracaídas de papel de cocina con el gato!».
Ayer estaba tratando de encontrar el taladro, que se me había perdido. Mientras iba de una habitación a otra buscándolo, escuché que Reef exclamaba detrás de mí: «Oré a Jesús para que encuentres el taladro».
Y efectivamente, lo encontré. Le conté a Reef sobre su oración respondida y señalé que «el Señor es bueno con todos».
—Claro que sí —respondió con entusiasmo.
¿Seguirá siendo bueno Dios si Reef no consigue todo lo que quiere? ¿Seguirá siendo bueno incluso si no percibimos ninguna respuesta a nuestros pedidos importantes? La respuesta es «sí». Dios es bueno y sabe lo que hace; confía en él, siempre, aun cuando no recibas la respuesta esperada a tus oraciones. Kim
«Esta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que, si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye» (1 Juan 5:14).

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES
“UNA IDEA GENIAL”
Por: Kim Peckham
Lecturas Devocionales para Adolescentes en 2020.

martes, 31 de enero de 2017

SÉ AGRADECIDO – PARTE 2

“Sean agradecidos” (Col, 3:15).

La noticia de que un anciano había salvado a un niño de morir ahogado, salió en las páginas de los principales diarios de Londres. Sin embargo, la mamá del pequeño, cuando llegó al hospital y examinó a su hijo, se alteró muchísimo. ¿Por qué? Porque se dio cuenta de que a su hijo le faltaba la gorra que ella le había regalado aquel mismo día. Así que, aquella mamá se olvidó de lo importante y se fijó en lo insignificante.
La mujer empezó a gritar y a quejarse:
-¡Ese anciano le ha robado la gorra a mi hijo! ¡Exijo que se la devuelva!
Aquella mujer era una desagradecida. Ni tan siquiera se había dado cuenta de que la vida de su hijo, lo más importante del mundo para ella, había sido salvada gracias a aquel hombre. Su hijo estaba bien porque Mollygruber lo había rescatado del agua. ¿Cómo podía ella quejarse porque le faltaba un mísera gorra? Pues así era. Ella había pasado por alto el gran favor recibido, para fijarse en algo de tan poco valor como una gorra.
La mujer exigió hablar con el viejo barrendero, que supuestamente había robado la gorra. Tanto gritó y formó escándalo, que el médico, furioso, le dijo:
-Si no permite a nuestro héroe descansar y recuperarse en paz, llamaré a la policía para que se la lleve a usted a la cárcel.
Asustada, la mujer se calló y se fue, aunque de muy mala gana. Al día siguiente, Mollygruber murió. Los vecinos llenaron el parque de flores y carteles con mensajes de gratitud al querido barrendero. Era un sincero homenaje a quien había entregado su propia vida para salvar a un desconocido.
¿Qué te parece esta historia? Nos enseña una gran lección. Y es que muchas veces nosotros actuamos como esa señora: damos importancia a cosas tontas, de poco valor, en lugar de agradecer por lo que los demás hacen por nosotros.
No seamos ingratos. La gratitud es una hermosa virtud que debemos cultivar siempre. Agradece hoy a todas esas personas que hacen tu vida mejor. Y agradece todos los días a Jesús por su gran amor y su bondad. ¡Él entregó su vida para salvarte!

Tomado de lecturas devocionales para Menores 2017
¡SALTA!
Por: Patricia Navarro 
#Salta #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMenores #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

lunes, 30 de enero de 2017

SÉ AGRADECIDO – PARTE 1

“Uno de ellos, al verse limpio, regresó alabando a Dios a grandes voces, y se arrodilló delante de Jesús, inclinándose hasta el suelo para darle las gracias” (Luc. 17:15,16).

Cuando alguien hace algo para ayudarte, para hacerte feliz, ¿le das las gracias? Estoy segura de que así es, porque ser agradecido es muy importante. El mismo Jesús habló de la importancia de ser agradecidos. En una ocasión sanó a diez leprosos, pero solo uno volvió para darle las gracias. Hoy quiero contarte una historia parecida a lo que le pasó a Jesús.
Sucedió en la ciudad de Londres, en Inglaterra. Allí, vivía un barrendero llamado Mollygruber. Este hombre era mayor, y todo el mundo lo quería porque era un buen cristiano. Una mañana, mientras recogía la basura del parque, Mollygruber vio a un niño luchando desesperadamente por no ahogarse en las aguas del lago. Enseguida corrió, tan rápido como se lo permitían sus cansadas piernas, para rescatarlo. Como suele pasar en estos casos, mucha gente curiosa se aglomeró alrededor de la escena para ver qué estaba sucediendo, pero nadie hizo nada para ayudar a salvar al niño. Solo el viejo Mollygruber.
A pesar de que a Mollygruber le dolía todo el cuerpo por causa de su edad, se lanzó al agua helada y, como pudo, llegó hasta donde estaba el niño. Con dificultad, lo rescató del agua y lo llevó de regreso sano y a salvo a tierra firme. Todos los espectadores aplaudieron la heroica acción del humilde barrendero. Mollygruber, que estaba tan débil de salud, cayó al piso exhausto y a punto de desmayarse.
Pronto llegó una ambulancia, que tuvo que trasladar tanto al niño como al anciano al hospital más cercano. En aquella ambulancia viajaba un niño que, sin duda, era la persona más feliz del mundo porque tenía una nueva oportunidad de vivir. Sin embargo, el anciano que le había salvado la vida iba agotado y sin fuerzas; aunque contento por dentro por haber sido compasivo con un desconocido.
¿Crees tú que toda la familia del niño debería dar las gracias a Mollygruber? Yo creo que es lo que cualquiera hubiera hecho. Pero hubo alguien cercano al niño que no manifestó ninguna gratitud. Mañana sabrás quién fue esa persona. Pero, por hoy, recuerda esto: cada vez que alguien haga algo por ti: dale las gracias.

Tomado de lecturas devocionales para Menores 2017
¡SALTA!
Por: Patricia Navarro 
#Salta #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMenores #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

lunes, 3 de junio de 2013

"BENDICE ESTOS ALIMENTOS”

Lugar: California, EE.UU. 
Palabra de Dios: Marcos 14:22

¿Has sentido vergüenza alguna vez de orar en público? Por ejemplo, ¿alguna vez estuviste en un restaurante lleno de gente, y te sentiste incómodo por inclinar la cabeza y orar? Si te pasó esto, no estás solo.

Así era como Carlos se sentía a veces. Pero, una noche pasó algo que cambió todo eso. Carlos y su amigo Federico estaban en California, en un viaje de negocios, y decidieron ir a comer algo a una pequeña confitería. Mientras esperaban que les trajeran la comida, oraron por lo que estaban por comer. Cuando abrieron los ojos, la moza estaba esperándolos, con los platos de comida en la mano.

– ¿Estaban orando? -les preguntó en voz alta.

Las otras personas que estaban en el salón se dieron vuelta, para ver qué pasaba. La mujer les dijo que nunca había visto a alguien orando en esa confitería. Se quedó hablando con ellos un rato, y luego exclamó:

-Yo también soy cristiana… Bueno, lo era.

Luego, les explicó que ella había aceptado a Jesús como su Salvador cuando era adolescente, pero que, con los años, había perdido interés.

-Pero ¿saben qué? -les dijo-. Cuando vi que estaban orando, me sentí extrañamente emocionada.

Más tarde, esa misma semana, vio nuevamente a los dos hombres.

Les contó, entonces, que había comenzado a asistir a un grupo de estudio de la Biblia y que estaba planificando asistir a la iglesia, también.

No tienes que sentir vergüenza porque otros te vean orar antes de comer. No hay nada de malo en agradecer a Dios por el alimento que él ha provisto y pedirle que lo bendiga. Jesús lo hizo. “Mientras comían, Jesús tomó pan y lo bendijo. Luego lo partió y se lo dio a ellos…” La próxima vez que te sientas un poco incómodo, recuerda esta historia y agradece a Dios.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

domingo, 2 de junio de 2013

ASALTO EN LA CARRETERA

Lugar: Inglaterra
Palabra de Dios: 2 Corintios 11:24-27, 1 Tesalonicenses 5:1

Mientras el señor Henry estaba de viaje, un grupo de ladrones lo detuvo.
-Denos su dinero -exigieron.
El señor Henry no tenía alternativa, así que les entrego su billetera y todo lo que contenía. ¿Alguna vez te robaron? ¿Cómo piensas que reaccionarias? Créelo o no, el señor Henry no se molestó ni se enojó. En lugar de ello, estaba agradecido. ¿Por qué podría estar agradecido? Estaba agradecido porque nunca antes lo habían asaltado. Estaba agradecido porque la banda le perdonó la vida. Estaba agradecido porque no llevaba demasiado dinero con él. Y estaba agradecido porque no era el quien estaba robando. ¿No es asombroso?
El apóstol Pablo también paso por momentos difíciles. Menciona algunos de ellos en 2 Corintios 11: “Cinco veces recibí de los judíos los treinta y nueve azotes. Tres veces me golpearon con varas, una vez me apedrearon, tres veces naufragué, y pasé un día y una noche como náufrago en alta mar.
Mi vida ha sido un continuo ir y venir de un sitio a otro; en peligros de ríos, peligros de bandidos, peligros de parte de mis compatriotas, peligros a manos de los gentiles, peligros en la dudad, peligros en el campo, peligros en el mar y peligros de parte de falsos hermanos. He pasado muchos trabajos y fatigas, y muchas veces me he quedado sin dormir; he sufrido hambre y sed, y muchas veces me he quedado en ayunas; he sufrido frío y desnudez”.
Con todas las cosas terribles que le habían ocurrido, Pablo podría haber sido un anciano malhumorado. Pero, en lugar de ello, escribió: “Den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús”. Siempre podemos encontrar algo por lo cual agradecer.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

jueves, 24 de mayo de 2012

LA CORBATA FEA


En realidad, todo viene de ti y solo te damos lo que de ti hemos recibido. 1 Crónicas 29:14

¿Cómo te las arreglabas para dar regalos a tus padres en ocasiones especiales, cuando apenas eras un niño? ¿De dónde obtenías el dinero?
Cierta vez leí en la Adventist Review (la Revista adventista en inglés) un artículo que me hizo recordar lo que yo mismo hacía. En ese artículo la autora recuerda que, cuando niña, quería darle a su padre el regalo perfecto para su cumpleaños. Ese regalo resultó ser una corbata de grandes rayas marrones y anaranjadas. Pero había un problema: no tenía dinero para comprarla. Entonces pensó: «¿Por qué no pedirle el dinero prestado a papá y luego se lo pago?». Y así lo hizo. No es difícil imaginar el resto de la historia: un padre emocionado cuando recibe el regalo que su hijita le compró, con un dinero que él mismo le prestó y que ella nunca le pagó.
La niña de la historia en la actualidad es profesora de inglés. Al recordar esa experiencia, admite que la corbata en realidad era horrible, pero que eso no impidió que su papá se emocionara al recibir el regalo. ¿No es esta una buena ilustración de la manera como nos trata nuestro Padre celestial?
Cuando Tammy, la protagonista de este relato, piensa en las lecciones que aprendió de la corbata fea, escribe: «El dinero que pongo en el platillo de la ofrenda, es el dinero qué él, mi Padre celestial, me dio. El tiempo que le dedico es el mismo tiempo que él me dio. Los talentos que uso en su servicio son los mismos que él me dio [...]. Así es Dios: nunca deja de darnos cualquier cosa que necesitamos, aunque sabe que nunca se lo pagaremos» (Tammy McGuire, Adventist Review, 17 de junio de 2004, pp. 16, 17).
¡Tremenda verdad! No hay absolutamente nada que demos a Dios que antes él no nos haya dado. Ni siquiera el amor que tenemos por él nace en nosotros: «Amamos a Dios —escribió el apóstol Juan— porque él nos amó primero» (1 Juan 4:19, NVI).
Al pensar hoy en todas las cosas buenas que tienes en la vida, ¿le darás gracias a Dios por cada una de ellas?
Dios mío, que yo nunca pierda de vista que lo poco o mucho que te doy primero lo recibí de tu mano.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

lunes, 30 de abril de 2012

UN CORAZÓN AGRADECIDO


Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. (1 Tesalonicenses 5:18).

En tiempos de bonanza es fácil alabar a Dios y darle gracias por sus bendiciones. Sin embargo, en los momentos en que atravesamos por pruebas se nos hará mucho más difícil. El Señor nos dijo que debemos dar gracias por todo lo que nos suceda. ¿Cómo se logra esto?
Al principio de mi vida cristiana se me hacía muy difícil agradecer a Dios por las pruebas que me afectaban. Pero al leer repetidas veces el versículo para el día de hoy, comencé a darle gracias a Dios porque me di cuenta que, si nuestras vidas le pertenecen a él, todo lo que nos suceda será porque el Señor lo aprueba.
Él permitió que Job sufriera calamidades y enfermedades. Si Job no hubiera tenido un espíritu de agradecimiento habría compartido la actitud que manifestó su esposa cuando dijo: «¡Maldice a Dios y muérete!» (Job 2: 9).
Me imagino que a José le fue también difícil dar gracias tras haber sido vendido como esclavo por sus propios hermanos. Sin embargo, Dios tenía un plan para la vida de José y en su momento él lo llegó a entender. A sus hermanos se lo explicó diciendo: «Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener con vida a mucha gente» (Gen. 50:20).
La ingratitud parece ser cada vez más el sello distintivo de nuestra época. Jesús quiso que recordáramos la necesidad de dar gracias cuando señaló que de los diez leprosos sanados, solamente uno regresó para dar las gracias. «¿No son diez los que ha quedado limpios? Y los nueve, ¿dónde están?» (Luc. 17:17). Los leprosos se sentían tan contentos por haber sido sanados que olvidaron regresar para darle las gracias a Jesús.
Decidamos hoy vivir agradecidas a Dios mientras que estimulamos a los demás para que hagan lo mismo.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por  Shirnet Wellington

martes, 21 de febrero de 2012

EL PUERRO, EL MEJOR AMIGO DEL HAMBRE

«¡Cómo nos viene a la memoria el pescado que comíamos gratis en Egipto! Y también comíamos [...] puerros» (Números 11:5).

Seguimos en el campamento israelita. Acerquémonos a escuchar qué es lo que están diciendo. Espera un momento, ¿es verdad lo que escucho? ¿Los israelitas se están quejando porque quieren comer perros? Yo había escuchado cosas extrañas, pero esto es ridículo. ¿O será que se están refiriendo a perros calientes? ¡Qué gracioso! Lo he oído mal, ¡están hablando de puerros! Te dije que nos acercáramos para escuchar mejor
El puerro es un vegetal que pertenece a la familia de las liliáceas y sabe parecido a la cebolla, aunque un poco dulce. La gente cocina los puerros y se los come con papas hervidas y otros alimentos. Los puerros hacen que el sabor de las comidas mejore.
Al igual que el puerro, nosotros podemos hacer que la vida sea mejor Si somos amables y bondadosos, podemos ayudar a los demás a sentirse más felices y agradecidos por las cosas buenas que Dios les ha dado. Así que ya lo sabes: en vez de ladrar como un perro, sé un buen amigo y compórtate como un «puerro», para que seas una bendición para los demás.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

lunes, 20 de febrero de 2012

SÉ UN PEPINO, NO UN AMARGO PEPINILLO

«¡Cómo nos viene a la memoria el pescado que comíamos gratis en Egipto! Y también comíamos pepinos, melones, puerros, cebollas y ajos» (Números 11:5).

Apenas habían pasado unos días y los israelitas ya estaban cansados de caminar por el desierto. De hecho se estaban quejando ante Moisés. ¿Crees que los israelitas tenían derecho a quejarse? Dios les había dado comida, es decir, hambre no estaban pasando. Sin embargo, como puedes ver en el versículo de hoy, se quejaban de que no tenían los ricos vegetales que disfrutaban en Egipto.
Uno de esos vegetales era el pepino. ¡Qué sabrosos y refrescantes son los pepinos! Son más deliciosos si coges uno directamente de una huerta, lo dejas enfriar; lo pelas y te lo comes. No hay que hacer mucho esfuerzo para entender por qué los israelitas extrañaban tanto los pepinos. Pero en vez de pensar en lo que no tenían, ellos debieron pensar en que tenían.
Ya no eran esclavos. Ya no tenían que adorar a los, dioses egipcios. Dios los guiaba mediante una columna de fuego, ¡y estaban dirigiéndose hacia la Tierra prometida! Nosotros podemos ponernos a pensar en todas las cosas que no tenemos, pero Dios quiere que pensemos en las cosas buenas que él nos ha dado. Recuerda hoy todas esas bendiciones y sé un pepino, no un amargo pepinillo.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

¿DULCES O SALADAS?

Del mismo modo, ninguna fuente puede dar agua salada y dulce. (Santiago 3:12).

Las mujeres nos sentimos identificadas unas con otras por algunas de las cualidades que compartirnos. De igual modo nos señalan por ciertos defectos que, aunque suene increíble, algunas se sienten orgullosas de poseer. Uno de ellos, bastante común por cierto, es la práctica de exhibir un «estandarte de pobreza». Esa es una es una especie de bandera que algunas no dudan en ondear cada vez que surge la oportunidad de relatar lo injusta que la vida ha sido con ellas, lo mal que las ha tratado, lo enfermas que han estado, o lo mucho que han sufrido. La lista no tiene fin. Actuar de acuerdo con esos pensamientos de autocompasión es como escudarse en ellos para quejarse, motivadas por el pecado de la ingratitud.
Amigas mías, debemos ser congruentes. No podemos hablar del poder de Dios mientras abrigamos pensamientos de victimismo y derrota. No debemos hablar de una vida victoriosa en Jesús, mientras navegamos ondeando la bandera de «Pobre de mí». ¡La vida es tan corta y Dios nos ha dado tanto que disfrutar! Contemplemos el brillo de las estrellas aún en la noche más oscura. Notemos lo hermoso y esperanzador que es ver salir el sol cada mañana. Agradezcamos al Señor aun en medio de la tempestad. Recordemos que no nos toca representar el papel de lloronas. El Señor Jesús no se lamentó de su suerte, ni se quejaba por todo lo que tenía que hacer a favor de un mundo desagradecido. ¿Cómo lograba mantener una actitud positiva? Es que lo hacía todo por amor a nosotros y para enseñarnos la forma en que debemos vivir aquí en la tierra. Él conocía el impacto de su testimonio. ¿Somos conscientes del impacto del nuestro?
Decidamos hoy el tipo de fuente que deseamos ser, o que agua ofreceremos al mundo. Ojalá que seamos como el agua refrescante, que brota en tierra seca y estéril, que hace florecer el desierto y fluye para dar vida a los que perecen, es un emblema de la gracia divina que solo Cristo puede conceder, y que, como agua viva, purifica, refrigera y fortalece el alma» (Patriarcas y Profetas, cap. 37, pp. 388-389).

Toma de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Zurísaday Zazueta Norsagaray

miércoles, 8 de febrero de 2012

EL VALOR DE UN REGALO

No presentaré al Señor mi Dios holocaustos que no me hayan costado nada. 2 Samuel 24:24

¿Qué aprecias más cuando recibes un regalo? ¿La calidad? ¿El precio? ¿La necesidad que suple? Para ayudarte a responder esta pregunta, piensa en un regalo que ocupe un lugar especial en tu corazón.
Uno de mis escritores favoritos, Lewis Smedes, cuenta que cierto día estaba llegando a su casa con su esposa Doris, cuando vio una caja que el correo había dejado en la entrada. Cuando la abrió, encontró dentro de ella una hermosa manta, de color blanco, tejida a mano. El regalo había sido enviado por Sue, una amiga de ellos que habían conocido hacía treinta años. En la misma caja encontraron una nota que decía: «Cada milímetro de esta manta ha sido tejido con amor» (A Pretty Good Person [Una persona bastante buena], p.13).
¿Qué crees que Lewis valoró más del regalo de su amiga Sue? ¿El costo monetario? Lo que Lewis más apreció fue que en ese regalo venía «un pedacito» de la vida de su amiga Sue. El tiempo que ella dedicó para tejerla, el cariño con que la tejió y los recursos que invirtió transmitieron a Lewis un mensaje inconfundible: en el verdadero regalo recibimos parte de la vida de quien lo da.
Quizás por esta misma razón el rey David, cuando se propuso edificar un altar a Dios para dedicar allí una ofrenda (ver 2 Sam. 24), expresó las palabras de nuestro versículo para hoy: «No presentaré al Señor mi Dios holocaustos que no me hayan costado nada». El verdadero regalo siempre tiene un costo, no para el que lo recibe, sino para quien lo da.
De acuerdo a esta forma de «medir» el valor de un regalo, ¿podrías pensar ahora en un regalo en el que hayas recibido «un pedacito» de la vida de quien te lo obsequió?
Y ahora me permito hacerte la pregunta más importante: Si el verdadero regalo tiene un costo para el que lo da, y nos trae «un pedacito» de la vida de esa persona, ¿cuál es el mayor regalo que tú y yo hemos recibido alguna vez? Sin lugar a dudas, ese regalo es Jesucristo, el Tesoro más precioso del cielo, quien en la cruz entregó su vida por amor a ti y a mí.

Gracias, Padre por el maravilloso regalo de tu hijo amado.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

miércoles, 28 de diciembre de 2011

GRATITUD

Señor, tú nos has sido refugio degeneración en generación. Salmo 90:1.

Cuando Moisés escribió el Salmo 90, estaba recordando los milagros que sucedieron mientras conducía al pueblo por el desierto. Recordar es vivir. ¡Bendito el pueblo que tiene memoria! Triste es observar a alguien que sufre de amnesia; la amnesia es la soberanía del olvido. Un hombre que se olvida de su pasado vive un presente desprovisto de significado; y el futuro le parece incierto y atemorizante.
El pasado te da fuerzas para continuar hacia delante; te confronta con tu historia, aunque esa historia sea el registro de las cosas buenas y malas que sucedieron. Olvidar es el lado opuesto del recuerdo. Olvidar es morir; morir de a poco, lentamente. Consumido por el frío de la indiferencia o de la ingratitud.
Al agradecer, Moisés tenía un motivo para ser grato. La gratitud le inspiraba seguridad; sin seguridad, no hay vida. Si observas a un niño de pocas semanas, vas a notar cómo la necesidad de seguridad lo lleva a aferrar, con fuerza, lo que encuentra cerca de él. Él no tiene conciencia de eso: la seguridad es una necesidad inconsciente, pero vital. Nadie se desarrolla, en plenitud y equilibrio, si no se siente seguro. Lo que poca gente sabe es que la gratitud genera seguridad; mucho más, cuando la gratitud es dirigida a un Ser eterno y poderoso, como Dios.
Dios no espera que sus hijos le sean agradecidos porque él se alimenta de gratitud; no. La gratitud no es un "deber" que el "buen cristiano" tiene que cumplir. La persona beneficiada por la gratitud no es la que recibe el agradecimiento, sino la que agradece. Hacer una revisión de las bendiciones recibidas de parte de Dios te recuerda, como dice Moisés, que "tú nos has sido refugio de generación en generación". Quiere decir, las generaciones pasan; los tiempos se van; días, meses y años se transforman en historia. Pero ¡tú, oh, Señor, continúas! Continúas siendo el mismo ayer, hoy y por los siglos. Mi temporalidad puede esconderse en el refugio de tu eternidad. ¿Por qué podría, entonces, asustarme la enfermedad o la fugacidad de las pruebas pasajeras de esta vida? Estoy seguro, en la eternidad divina. Nada ni nadie me amedrentará.
Llegamos casi a fin de año. Haz un alto y agradece. No empieces el nuevo año sin reconocer: "Señor, tú nos has sido refugio de generación en generación".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

miércoles, 30 de noviembre de 2011

IMPOSIBLE

Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Hebreos 11:6.

El capítulo 11 de la Epístola a los Hebreos es la galería de los hombres y las mujeres de fe. Hijos maravillosos, que hicieron feliz al Padre amado.
Para entender lo que el autor quiso decir, es necesario saber lo que significa la fe. Existen muchas definiciones; la más simple de todas es confianza. Una sola palabra, pero define con exactitud lo que significa la fe: tener fe es confiar. Cuando dices que tienes fe, estás manifestando que confías; cuando afirmas que un día tuviste fe, pero que ahora ya no la tienes, estás queriendo expresar que un día habías confiado, pero que hoy no confías más.
Pero, tú no puedes confiar en alguien a quien no conoces; y no puedes conocer a alguien con quien no convives.
Por lo tanto, la fe en Dios demanda que lo conozcas; y, para conocerlo, necesitas convivir con Dios. Esto explica el versículo de hoy. El primer pensamiento es que sin fe es imposible agradar a Dios. En el griego, la palabra "imposible" es adunatos, que significa, literalmente, "que no se puede, desde ningún punto de vista". Con el fin de entender el verdadero significado de esta palabra, tendrías que colocar la cabeza dentro de una vasija llena de agua, y mantenerla ahí por dos horas. Bueno, eso es adunatos: un imposible.
Quiere decir que, así, la vida no es vida sin fe. Peor que eso: una vida sin fe entristece a Dios; no le agrada. En griego, eucaresteo significa que no lo deja feliz ¿Por qué? Porque la fe es confianza; y, cuando el hijo, a quien tanto ama, no confía en él, Dios no puede estar contento con esa actitud.
Tú no fabricas la fe: las evidencias del amor y del poder de Dios son las que generan confianza en tu corazón. Pero, cuando confías en tu padre, eres capaz de hacer cualquier cosa o ir a cualquier lugar, seguro de que, si la orden provino del padre, no hay por qué temer, aunque las circunstancias sean difíciles y adversas.
Por eso, hoy, camina de la mano de tu Padre amado; confía en él, aunque no veas nada. Él te ama, y jamás te llevará a un lugar que te va a destruir. Y, no olvides que "sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

sábado, 13 de agosto de 2011

UNA MUESTRA DE GRATITUD

Y vino todo varón a quien su corazón estimuló, y todo aquel a quien su espíritu le dio voluntad, con ofrenda a Jehová para la obra del tabernáculo de reunión y para toda su obra. Éxodo 35:21.

Si bien la fidelidad a Dios se manifiesta en la devolución del diezmo, la gratitud se demuestra a través de las ofrendas. Esta pauta que muestra que a mayor gratitud es mayor la ofrenda, se vio reflejada en los israelitas que fueron liberados por mano de Moisés del yugo egipcio. Por generaciones habían trabajado obligadamente bajo capataces en tareas de servidumbre, y esa dura esclavitud les amargó la existencia. No podían progresar económicamente, no tenían vacaciones ni feriados, ni tampoco podían respetar el sábado que sus antepasados habían venerado diferenciándose de las culturas idólatras. Simplemente trabajaban para que una nación extranjera se enriqueciera a costa de su esclavitud.
El Dios de sus antepasados se mostró como nunca lo había hecho y les dio la libertad sin ningún precio. Por medio de maravillosas obras, quebrantó a sus opresores y los despojó de sus bienes para dárselos a sus hijos. Fue en ese trayecto, antes de llegar a las cercanías de la tierra prometida, cuando se pidió a todas las familias del campamento que trajeran ofrendas voluntarias para construir el santuario. "Y vino todo varón a quien su corazón estimuló, y todo aquel a quien su espíritu le dio voluntad, con ofrenda a Jehová para la obra del tabernáculo de reunión y para toda su obra".
Día a día, hombres y mujeres agradecidos a Dios por la libertad recibida, agradecidos por tener sueños para el futuro y una vida digna de vivirse, llegaron a la presencia de Moisés con sus ofrendas, y trajeron tal cantidad que "Moisés mandó pregonar por el campamento, diciendo: Ningún hombre ni mujer haga más para la ofrenda del santuario. Así se le impidió al pueblo ofrecer más" (Éxo. 36:6).
Hoy también Dios te da libertad de vivir en Cristo sin el yugo esclavizador del pecado; libertad para que elijas tener un futuro en esta vida y disfrutar de la inmortalidad después que este mundo sea transformado. Y te pregunto: ¿Manifiestas tu agradecimiento a Dios por la libertad que te da? ¿Le muestras con tus palabras, con tus alabanzas y tus ofrendas, que estás feliz por lo que ha hecho por ti? Agradécele a Dios y testifica a todo el mundo lo agradecido que estás por la libertad que recibiste.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

lunes, 18 de julio de 2011

MUJERES AGRADECIDAS

Jesús iba por iodos las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios. Lo acompañaban los doce. (Lucas 8:1).

El capítulo 9 de Lucas sugiere que después del incidente ocurrido en la casa de Simón, el ex leproso, Jesús continuó su misión por todas las aldeas y ciudades, pero esta vez no eran solo sus discípulos los que lo acompañaban, El registro bíblico dice que «algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios. Juana, mujer de Chuza, intendente de Heredes, Susana y otras muchas ayudaban con sus bienes» (Luc. 8: 2, 3).
¡Qué cambio tan radical! Mujeres que habían sido sanadas de enfermedades y liberadas de demonios ahora, como el endemoniado gadareno, podían sentarse al lado de Jesús y servirlo, no solo con sus manos, sino también con sus recursos económicos. Este grupo de mujeres aparentemente desconocidas o poco nombradas ocuparon un lugar importante en el avance de la predicación del evangelio. Por aliviar las cargas del Maestro y suplir las necesidades de los discípulos, aquellas manos ayudadoras han quedado registradas en los anales de la historia del cristianismo.
Siempre me ha impactado la generosidad de algunos hermanos que nos han ayudado cuando hemos sido trasladados a un nuevo lugar de servicio. Muchos llegan a nuestra nueva vivienda, todavía desordenada, para ayudarnos a poner las cosas en orden, y suplen nuestras necesidades de alimento. Esas manos son ángeles que alivian nuestras cargas. Creo que Jesús apreció mucho la ayuda brindada por estas agradecidas mujeres. El hecho de que aparezcan en los evangelios demuestra la importancia que el cielo les concedió. ¿Eres tú una de esas mujeres? Cristo quiere ser tus manos, tus pies y tus labios. Los ángeles pueden hacer grandes obras a través de tu vida. Cuando Jesús llame «benditos de mi Padre» a los redimidos, les recordara lo que hicieron por sus hermanos más pequeñitos, y lo considerará como sí se lo hubieran hecho a él mismo. ¿Quieres estar en el bando de los redimidos? Entonces recibirás la recompensa: «Entra en el gozo de tu Señor».
Señor, tómame como enteramente tuya y haz de mi una sierva fiel.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

sábado, 16 de julio de 2011

EN MEMORIA DE ELLA. 1ª PARTE

Dondequiera que se predique este evangelio, también en todo el mundo, también se contará lo que esta ha hecho, para memoria de ella. (Mateo 26:13).

Comúnmente en la Palestina de los tiempos de Jesús los perfumes se hacían con aceite de oliva y con especias u otras sustancias aromáticas, pero el perfume que derramó María a los pies de su Maestro era «de nardo puro, de mucho precio» (Juan 12:3) extraído quizá de las fragantes raíces de la Nardostachys, jatamansi, planta que crece a grandes alturas en las montañas del Himalaya. En tiempos antiguos se empleaba mucho esta planta para preparar perfumes y remedios naturales. Si el perfume de María provenía de las montañas del norte de la India, no es de extrañar que tuviera el prohibitivo precio de unos 300 denarios romanos, equivalente en aquella época al jornal de trescientos días de un trabajador medio. Un regalo tan valioso, digno de los reyes de la tierra, representaba un gran sacrificio personal de parte de María.
Los invitados a un banquete en tiempos de Jesús solían quitarse las sandalias antes de comer y se recostaban sobre el costado izquierdo en perpendicular a la mesa, por lo que resultaba relativamente fácil ungir los pies de alguien sin ser visto hasta que el aroma perfumara la habitación. La vida de María había experimentado un cambio radical. Su pasado tormentoso de pecado y remordimientos había sido limpiado por el perdón divino. Su vida había sido restaurada. Habiendo sido una vez esclava del enemigo, María sabía ahora lo que significaba la libertad en Cristo, por eso no escatimó sacrificio alguno para darle a su Maestro, Sanador y Restaurador, lo mejor que podía darle. Aquel perfume derramado representaba su vida, vaciada como ofrenda de humildad ante el altar divino.
Hoy, al igual que ayer, hemos de imitar el asombroso ejemplo de María que ha quedado registrado en las Escrituras para nuestra enseñanza. Nuestra anterior vida de pecado es ahora un vaso nuevo, al cual Dios, en su misericordia, hace relucir de nuevo. ¿Te sientes agradecida por esto? Entonces, ofrece tu vida como sacrificio vivo a los pies de la cruz.
Hay un lugar para que derrames tu esencia: a los pies de Jesús.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

martes, 12 de julio de 2011

MANOS QUE DAN

Además, todas las mujeres sabias de corazón hilaban con sus manos, y traían lo que habían hilado: azul, púrpura, carmesí o tino fino. (Éxodo 35:25).

Cuando era niña, nuestra iglesia fue multada con una suma considerable de dinero que debía pagar en un plazo demasiado corto, por lo que cada miembro tuvo que realizar un gran sacrificio para superar aquel revés. Incluso los niños contribuimos a que nuestra iglesia se mantuviera abierta. En los días de Moisés también los israelitas tuvieron que buscar estrategias para reunir el material necesario para la construcción de un tabernáculo donde adorar al Dios que los acababa de liberar. Los corazones fueron conmovidos, ya que la ofrenda fue tan generosa que Moisés tuvo que pedir que nadie diera más.
La iglesia necesita recursos para llevar el mensaje de salvación a este mundo, para construir templos, hospitales, escuelas, etcétera. Hay muchas manos que se extienden esperando la ayuda de los que profesan ser seguidores de Cristo.
Una niñita pobre que iba descalza y con ropas raídas cantaba alegre mientras sus piecitos iban dejando sus huellas sobre la húmeda arena de la playa. Un señor bien vestido se le acercó para preguntarle el porqué de su alegría. «¿Le cantas a un Dios que permite que vayas con los pies descalzos?», dijo el hombre. «No, señor, le canto a un Dios que está esperando que usted venga a calzarme».
Muchas personas, movidas por el Espíritu Santo, extienden su mano al necesitado y mitigan la pena del doliente. Una de esas personas puedes ser tú. Quizás no tengas mucho que dar o consideres que tú misma necesitas ayuda, pero cuanto más pobres somos, más ricos podemos ser, porque nos acercamos más a un Dios que tiene en sus manos todas las riquezas del universo.
Esfuérzale en ser generosa con tus recursos, por escasos que sean, porque tu tesoro está en el cielo. Aquella pobre viuda que dio solo dos monedas fue reconocida por el mismo Cristo como la mayor donante entre los ricos. El pequeño aporte que dimos en aquella ocasión ayudó a sobrepasar la cantidad requerida. Aquellas mujeres israelitas también dieron lo que tenían. Y tú, ¿qué tienes y qué darás? Dios está esperando por tus manos para hacer grandes maravillas.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera