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martes, 24 de marzo de 2020

PASO POR EL JORDÁN

«El pueblo cruzó en seco el Jordán, mientras los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza del Señor permanecían en medio del Jordán, firmes y en terreno seco». Josué 3:17

-Es muy emocionante saber que Dios guía a su pueblo y lo guiará hasta el fin -empezó el papá con la historia-, solamente nos pide que obedezcamos.

El pueblo de Israel se preparó tanto material como espiritualmente para pedir que la compañía de Dios continuara con ellos. El río Jordán en esa época no se podía cruzar, no había barcos para transportar a tanta gente, ni puentes de un lado al otro; tendría que ser a pie. Dios le dijo a Josué que los primeros en iniciar la marcha serían los sacerdotes que transportaban el arca de la alianza. A la hora señalada se inició el avance.

Los sacerdotes caminaron hacia el río, que se veía peligroso, pero caminaron con paso firme. En cuanto sus pies tocaron el agua, esta dejó de correr. Todos estaban mirando, pues se les había pedido que se mantuvieran como a un kilómetro de distancia de los sacerdotes. El río se quedó seco, ya que se dividió el agua. El pueblo fue testigo de que el mismo Dios que había separado las aguas del mar Rojo había separado ahora las aguas del Jordán. Luego empezaron a avanzar todos en forma ordenada. Los sacerdotes permanecieron en el centro del río, en terreno seco.

-Me imagino el asombro de la gente —comentó Mateo.

-Dios había hecho maravillas con su pueblo en el pasado, las hizo entonces y lo seguirá haciendo, de eso podemos estar seguros —concluyó el papá.


¿Sabías qué?

Doce hombres, uno de cada tribu, tomaron una piedra del río para erigir un monumento como recordatorio del cruce del Jordán.


DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2020.
“DESCUBRE EL MEJOR LIBRO DEL MUNDO”
Por: Noemí Gil Gálvez
Lecturas Devocionales para Menores 2020.

jueves, 5 de enero de 2017

HÉROES DE VERDAD

Keeth Smart 
“No te dejes vencer por el mal. Al contrario, vence con el bien el mal” (Rom. 12:21).

¿Te has sencido triste alguna vez? ¿Como cuando perdemos a un ser querido o cuando estamos muy enfermos? Hay personas que se entristecen por un tiempo, pero no quedan hundidas en la tristeza para siempre, sino que soportan las pruebas y triunfan. Esas personas son una inspiración para todos nosotros, que podemos imitarlos cuando estemos afrontando dificultades. Hoy, te voy a presentar a algunas de esas personas.
Matthias Steiner es un levantador de pesas alemán que obtuvo una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, a pesar de su tristeza por la muerte de su esposa, Susann, el año anterior. El nadador israelí Alón Mandel logró un récord nacional en los doscientos metros mariposa cuatro días después de haber muerto su padre.
El estadounidense Keeth Smart superó una rara enfermedad en la sangre. Estuvo a punto de morir, sin embargo, cuatro meses después logró una medalla de plata en esgrima, en Pekín 2008. A la medallista de oro en pistola de aire en esos mismos Juegos Olímpicos, la china Guo Wenjun, su papá la abandonó cuando ella tenía quince años, y su entrenador la adoptó como si fuera su propia hija. Por eso, pudo llegar a los juegos Olímpicos diciendo, sin rencor en su corazón: “Mi padre me verá y se sentirá orgulloso de mí”. El nadador estadounidense Eñe Shanteau fue diagnosticado con cáncer en junio de 2008 y retrasó la operación quirúrgica para competir en Pekín. No se clasificó para la gran final, pero estuvo feliz de poder competir. La gimnasta Oksana Chusovitina ganó la medalla de plata en gimnasia deportiva, y dedicó el triunfo a su hijo, que padece de leucemia.
Todos estos valientes, y muchos otros más que quizá nadie conozca, salieron adelante aunque tenían enormes tristezas y preocupaciones en su vida. ¡Fueron héroes de verdad! Por eso, si hay cosas que te preocupan mucho, recuerda que todo pasará.
Aférrate de Jesús, y confía en que puedes ponerte metas y ser feliz, a pesar de las circunstancias.
Tú también puedes ser un héroe de verdad.

Tomado de lecturas devocionales para Menores 2017
¡SALTA! 
Por: Patricia Navarro 
#Salta #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMenores #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

miércoles, 1 de junio de 2016

“¡EN LA CONFLUENCIA DE ETERNIDADES!”

Thomas Carlyle
“Estas cosas […] fueron escritas como enseñanza para nosotros, para quienes ha llegado el fin de los siglos”. 1 Corintios 10:11, LBA.

Una noche, el gran filósofo inglés Thomas Carlyle se encontraba en una casa llena de invitados en una fiesta de Año Nuevo en un hogar del norte de Inglaterra. Al extenderse la velada, la ociosa cháchara y el frívolo palique de los asistentes a la celebración empezaron a crisparlo. Decidiendo dejar al gentío a su danza y sus canciones, Carlyle salió un momento de la casa y se adentró en la noche negra y ominosa, ocultas las argénteas estrellas por furiosas nubes de tormenta que cruzaban el oscuro horizonte. Un viento frío y quejumbroso le tiraba de la capa. En la oscuridad, Carlyle se orientó hasta el mar embravecido, hasta que al fin se encontró de pie en la costa inglesa. Mientras las grandes olas barridas por el viento se estrellaban a sus pies, los truenos de medianoche retumbaban en lo alto y la negra noche se vertía en la oscuridad del abismo. El año viejo se desvanecía ante el nuevo, y el alma del gran filósofo, atrapada en la enormidad de todo ello, exclamó: “¡Me hallo en el centro de inmensidades, en la confluencia de eternidades!” (Llewellyn A. Wilcox, Now Is the Time, p. 15).
Y nosotros también, porque nunca ha habido una generación sobre la tierra que haya afrontado las “inmensidades” acumuladas que afrontamos nosotros. Ecológicamente, los agoreros predicen la desaparición del ecosistema delicadamente equilibrado de nuestro planeta. Económicamente, los expertos más sabios de la tierra pierden la esperanza de dar la vuelta alguna vez a nuestras economías globales en caída libre. Moralmente, la sociedad se desangra, y ningún poder parece capaz de detener el mal. Políticamente, los gobiernos de la tierra buscan desesperadamente algún dirigente carismático que aún pueda unir al mundo en la paz. Espiritualmente, las religiones de esta civilización buscan urgentemente una colaboración para salvar a los habitantes del planeta.
¿Y proféticamente? Los antiguos profetas, unánimemente, pronosticaron la unión de estas mismas fuerzas en vísperas de la destrucción (léase liberación) de la tierra. Sin embargo, tras su propia letanía de predicciones escatológicas (que suenan a los titulares cotidianos de nuestros días), Jesús cambió radicalmente el centro de interés, pasando del juicio a la esperanza, cuando prometió: “Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca” (Luc. 21:28).
Y eso quiere decir que a esta generación de los elegidos, “para quienes ha llegado el fin de los siglos”, ha sido legada la mayor “confluencia de eternidades”, la mayor esperanza de todas: el próximo regreso de Cristo. ¡No es de extrañar que nos mande erguirnos con esperanza!

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson
#ElSueñoDeDiosParaTi #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

domingo, 1 de mayo de 2016

NO “GOLPEES” POR TU CUENTA

El valor y la impaciencia pueden imponerse a todo, pero la necesidad nos enseña a ser sensibles. Ram Mohán Roy

¡Quién no sabe qué es sentirse realmente impaciente! Tanto, que a una le parece que la ira se le pone a un pasito y… ¡cuán fácil es ceder a ella! Así se sintió Moisés en dos ocasiones. La primera, en Egipto, que lo llevó a matar. La segunda, a las puertas de la tierra prometida, que lo llevó a morir.
“Moisés era un hombre muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra” (Núm. 12:3) y, sin embargo, hacia el fin de su vida, tuvo un arre- bato de impaciencia: “ ‘¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Haremos salir agua de esta peña para vosotros?’ Y alzando su mano, Moisés golpeó la peña con su vara dos veces” (Núm. 20:10, NVI). Como consecuencia de esos “dos golpes” recibió la sentencia divina: “No entrarás a la tierra prometida” (ver Núm. 20:12).
Tras las duras experiencias del desierto y del Éxodo, Moisés había llegado a ser un hombre de fe y paciencia, mucho más maduro y paciente que el jovencito que había matado al egipcio. Sin embargo, el abismo en el que cayó, a breves instantes de la gran meta de su vida, fue prácticamente el mismo, tantos años después. El término hebreo traducido como “golpeó” en Números 20:11, cuando Moisés hirió la roca, es el mismo que se traduce como “mató” en Éxodo 2:12, donde se narra el incidente con el egipcio: “Viendo que no había nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena”.
Por lo que revela el texto bíblico, Moisés tenía tendencia a “golpear” por su cuenta. Tendencia, eso sí, que había sido bastante superada gracias a la dependencia de Dios adquirida en el destierro. Pero bastante no es lo bastante, porque llegado el momento de la prueba, no sirven de nada nuestras propias fuerzas. El poder está únicamente en Dios, por eso “el justo por la fe vivirá” (Rom. 1:17), y no por sus propias capacidades.
hablar más de la cuenta, para no caer en la falta de dominio propio, sea del tipo que sea (elige tú la que mejor refleje tu debilidad), para no pecar…! Necesitamos que Dios intervenga en cada ocasión, pues todas estamos sujetas a las debilidades humanas.

“El justo por la fe vivirá” (Rom. 1:17).

Tomado de Lecturas Devocionales para Damas 2016
ANTE TODO, CRISTIANA
Por: Mónica Díaz
#AnteTodoCristiana #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMujeres #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

lunes, 4 de abril de 2016

CAÍDA LIBRE

Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado. Salmo 1:1.

De Cades-harnea, los hijos de Israel dieron la vuelta y regresaron al desierto. Nadie sabe exactamente qué hicieron o dónde estuvieron ese tiempo. “Los únicos anales que tenemos de su vida en el desierto presentan ejemplos de rebelión contra Dios” (Patriarcas y profetas, p. 431).
Todo comenzó con Coré, un sobrino de Moisés que vivía en el lado sur del Tabernáculo. Era un levita de la familia de Coat, quien tenía la responsabilidad de mover el Santuario y todo su mobiliario.
Coré se cansó de ser un transportista de tienda y muebles, y decidió que era hora de ascender a una posición mejor y más alta. No se detuvo a pensar que Dios había designado a los coatitas para ese trabajo y que era un privilegio realizar esa tarea. No, él quería entrar al sacerdocio.
Secretamente, se opuso a la autoridad de Moisés y Aarón. Cerca de su tienda vivían dos amigos, Datán y Abiram. Eran príncipes de la tribu de Rubén. A ellos les gustaba lo que Coré decía. El pensamiento de instalar un nuevo gobierno con ellos en la cima los complacía.
Los tres conspiradores trabajaron silenciosamente para conseguir más simpatizantes. Doscientos cincuenta príncipes, junto con otras muchas personas, se unieron hasta que finalmente hubo una rebelión a gran escala en el campamento. Entonces, Coré y sus amigos se acercaron a Moisés y a Aarón enfrente de todos, y los acusaron de haber tomado demasiada autoridad para sí mismos.
Moisés estaba estupefacto. Como era usual, imploró la ayuda de Dios y pronto vino la respuesta. Los conspiradores se iban a presentar ante el Señor al día siguiente. Esto les daría tiempo para arrepentirse.
Pero, al siguiente día, Coré, Datán y Abiram siguieron tan rebeldes como antes y Dios le dijo a Moisés que todos huyeran de ellos. Después de una última súplica, Moisés declaró que la tierra tragaría a los agitadores. Tan pronto como las palabras salieron de su boca, hubo un potente sonido estrepitoso mientras la tierra se abría bajo Coré, Datán y Abiram. Ellos cayeron con todo lo que tenían, en un profundo hoyo. La tierra se cerró sobre ellos y desaparecieron.
Fue una lección dramática sobre el final de toda rebelión.

Tomado de devoción matutina para menores 2016
¡GENIAL! Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward
#GenialDiosTieneUnPlanParaTi #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMenores #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

domingo, 9 de junio de 2013

LUX LUCET IN TENEBRIS - 1

Esta luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no han podido extinguirla (Juan 1:5).

Durante el verano del 2011 tuve la oportunidad de visitar los montes y valles del Piamonte, en el norte de Italia, donde los valdenses se refugiaron para custodiar la verdad del evangelio en momentos sombríos durante la Edad Media. Allí visité la antigua escuela para pastores valdenses (o «Barbetti»'). Una experiencia inolvidable es que allí, junto al camino, recolectamos cerezas y bayas silvestres para comer. También entramos a su iglesia, una construcción muy sencilla. Justo antes de entrar miré hacia la parte superior de la puerta donde se leía la siguiente frase en latín: «Lux lucet in tenebris», que significa «La luz resplandece en las tinieblas». El pensamiento me conmovió profundamente. Los valdenses fueron perseguidos y masacrados durante la Edad Media porque se aferraban al evangelio y predicaban y distribuían la Palabra de Dios. En 1655 el duque de Saboya ordenó a los valdenses asistir a misa dándoles un plazo de veinte días para someterse o vender sus propiedades y retirarse de sus dominios. El ultimátum vino en medio de un crudo invierno. Pero los fieles predicadores decidieron huir subiendo las escarpadas pendientes hacia los valles del Piamonte, donde encontraron refugio con sus hermanos en la fe. Más tarde, el 24 de abril de 1655, a las cuatro de la madrugada, el duque dio la señal para desatar una masacre. La matanza, conocida como las Pascuas Piamontesas, fue tan brutal que causó indignación en Europa. Oliver Cromwell, gobernador de Inglaterra, escribió cartas a favor de las víctimas, recaudó donativos, proclamó ayuno en el país y amenazó con la acción militar para defenderlos. John Milton, el famoso autor inglés de El paraíso perdido, escribió el soneto On the Late Massacre in Piedmont [La última masacre del Piamonte] en que suplica: «Venga, oh Señor, a tus santos que han sido masacrados [...]. Aquellos que guardaron tu verdad tan pura de antaño, cuando todos nuestros padres adoraban maderos y piedras».
La historia de los valdenses conserva una preciosa verdad: Para vencer las tinieblas no se precisa una luz fuerte. Por más débil que sea, la luz brillará en medio de la oscuridad. De la misma manera, no tienes que realizar grandes acciones para permitir que la luz del evangelio brille en tu vida. Si tu vida es sincera y fiel a la Palabra de Dios, si tu lenguaje es puro, si rehúsas hablar mal de otros, si inclinas tu rostro para orar en lugares públicos, si tienes fe y gozo cuando las circunstancias son difíciles, tu luz brillará en medio de la oscuridad.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

martes, 4 de junio de 2013

FUERTE EN CRISTO


Para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu. Efesios 3:16.

Nuestro Salvador representa sus requisitos como un yugo y que la vida cristiana equivale a llevar cargas. Pero al contrastarlos con el poder cruel de Satanás y la carga que el pecado impone, él declara: "Mi yugo es fácil, y ligera mi carga" (Mat. 11:30).
Cuando intentamos vivir la vida de un cristiano, llevar sus responsabilidades y cumplir sus deberes sin Cristo como ayudador, el yugo es abrumador y la carga intolerablemente pesada. Pero Jesús no desea que hagamos esto. Él invita al cansado y cargado: "Venid a mí... y yo os haré descansar... Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas" (Mat. 11:28-29). Aquí se revela el secreto del descanso que Cristo promete darnos. Debemos poseer su sencillez de espíritu, y hallaremos paz en él.
Muchos profesan venir a Cristo a la vez que se aferran a sus propios caminos, que son un yugo doloroso. El egoísmo, el amor al mundo u otro pecado acariciado destruyen su paz y gozo. Mi compañero cristiano... recuerde que usted se encuentra al servicio de Cristo. Sea cual fuere su carga o cruz, levántela en el nombre de Jesús; llévela con su poder. Él declara que su yugo es fácil y ligera su carga, y yo le creo. Yo he comprobado que sus palabras son verdad.
Quienes son inquietos, impacientes; [quienes están] insatisfechos bajo el peso de la preocupación y la responsabilidad, intentan llevar su carga sin la ayuda de Jesús. Si él estuviese a su lado, la luz del sol de su presencia esfumaría toda nube, la ayuda de su brazo fuerte haría liviana toda carga...
Nos cargamos a nosotros mismos con preocupaciones innecesarias y ansiedades y nos abrumamos con pesadas cargas porque no aprendemos de Jesús... Los verdaderos seguidores de Jesús no son como el mundo en palabras, obras y conducta. Oh, ¿por qué no lo siguen plenamente todos sus profesos hijos? ¿Por qué han de llevar cargas que él no les ha impuesto?...
En cada acción de la vida, los cristianos deben intentar representar a Cristo, hacer que su servicio parezca atractivo... Dejad que las gracias del Espíritu sean manifestadas en bondad, mansedumbre, paciencia, alegría y amor...
El amor a Jesús será visto, será sentido. No puede ocultarse. Ejerce un poder maravilloso. Hace que el tímido sea atrevido, el perezoso diligente, el ignorante sabio... El amor a Cristo no se desanimará por la tribulación ni se apartará del deber por los reproches.— Review and Herald, 29 de noviembre de 1887.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

domingo, 2 de junio de 2013

ASALTO EN LA CARRETERA

Lugar: Inglaterra
Palabra de Dios: 2 Corintios 11:24-27, 1 Tesalonicenses 5:1

Mientras el señor Henry estaba de viaje, un grupo de ladrones lo detuvo.
-Denos su dinero -exigieron.
El señor Henry no tenía alternativa, así que les entrego su billetera y todo lo que contenía. ¿Alguna vez te robaron? ¿Cómo piensas que reaccionarias? Créelo o no, el señor Henry no se molestó ni se enojó. En lugar de ello, estaba agradecido. ¿Por qué podría estar agradecido? Estaba agradecido porque nunca antes lo habían asaltado. Estaba agradecido porque la banda le perdonó la vida. Estaba agradecido porque no llevaba demasiado dinero con él. Y estaba agradecido porque no era el quien estaba robando. ¿No es asombroso?
El apóstol Pablo también paso por momentos difíciles. Menciona algunos de ellos en 2 Corintios 11: “Cinco veces recibí de los judíos los treinta y nueve azotes. Tres veces me golpearon con varas, una vez me apedrearon, tres veces naufragué, y pasé un día y una noche como náufrago en alta mar.
Mi vida ha sido un continuo ir y venir de un sitio a otro; en peligros de ríos, peligros de bandidos, peligros de parte de mis compatriotas, peligros a manos de los gentiles, peligros en la dudad, peligros en el campo, peligros en el mar y peligros de parte de falsos hermanos. He pasado muchos trabajos y fatigas, y muchas veces me he quedado sin dormir; he sufrido hambre y sed, y muchas veces me he quedado en ayunas; he sufrido frío y desnudez”.
Con todas las cosas terribles que le habían ocurrido, Pablo podría haber sido un anciano malhumorado. Pero, en lugar de ello, escribió: “Den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús”. Siempre podemos encontrar algo por lo cual agradecer.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

jueves, 9 de mayo de 2013

LOS TRES HEBREOS Y TÚ

Pero aun si nuestro Dios no lo hace así, sepa usted que no honraremos a sus dioses ni adoraremos a su estatua (Daniel 3:18).

Todos sabemos que los tres hebreos eran valientes. Desafiaron al rey claramente y con mucha decisión. Para eso se requiere valor. Pero ¿es cierto que el valor era la virtud más destacada de los tres hebreos? Conviene saberlo, porque los que vivan en los últimos días, posiblemente tú, tendrán que desafiar a «un rey de rostro adusto, maestro de la intriga» (Dan. 8:23), como lo define la profecía.
Una vez Nikita Jrushchov, primer ministro de la Unión Soviética, presentó un importante discurso sobre el estado de los asuntos de la nación ante el concilio supremo soviético. En su discurso hizo algo totalmente nuevo al comentar abiertamente los despiadados excesos de la era de Stalin. Mientras Jrushchov hablaba, alguien del auditorio envió una nota con un comentario muy duro: «Camarada primer ministro Jrushchov, ¿dónde estaba usted cuando Stalin cometía esas atrocidades?».
Jrushchov, enojado, gritó:
—¡Quién envió esta nota!
Nadie respondió.
—Le voy a dar un minuto para ponerse de pie—, dijo Jrushchov.
Los segundos pasaban pero nadie se movía.
—Está bien, les voy a decir lo que yo estaba haciendo —dijo Jrushchov—. Estaba luciendo exactamente lo que el autor de esta nota está haciendo. ¡Nada! Yo tenía miedo de ser diferente.
Temor de ser diferente. Temor de tomar una posición. Temor de que todos lo miren, allí, de pie, sólito, ante el rey y ante el horno de fuego ardiente. Si alguna vez en la historia necesitamos estar firmes, y Dios nos llama a estar firmes, es ahora.
Sin embargo, creo que el valor civil no fue la virtud más destacada de los tres hebreos que desafiaron a Nabucodonosor y el horno de fuego. Lo que los distinguía eran sus firmes convicciones. Principios de conducta bien establecidos, claramente comprendidos y firmemente sostenidos desde la niñez. Esa fue la fuerza y el poder que los capacitó para desafiar al rey y al horno de fuego. Esa misma virtud necesitarán los que sean llamados a desafiar al «rey de rostro adusto, maestro de la intriga», que levantará otra imagen y otro horno de fuego en los últimos días.
Ese valor no es de origen humano. Será el que tendrán los que pasen por un reavivamiento y una reforma y sean dotados de poder de lo alto cuando llegue el momento. Quizá no tengas esas virtudes hoy, pero las puedes desarrollar mientras llega el tiempo. Te sugiero comenzar hoy.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

miércoles, 8 de mayo de 2013

COMO TE GUSTE

Lugar: Malawi
Palabra de Dios: Josué 1:7, 8

Hace varios años, alguien estableció una iglesia que atrajo a miles de personas. El nombre de la iglesia era Iglesia Zoipa Citani, que significa "Haga lo que le guste, ¿a quién le importa?"
-Venga a la iglesia con nosotros -le dijo uno de los miembros a su vecino-. Adoramos a un dios que ama a los pecadores. Todos son bienvenidos.
Al vecino le gustó lo que oyó y estuvo de acuerdo en visitar la iglesia. Ese fin de semana, hubo una ceremonia bautismal. La gente alababa a Dios porque tantas personas estaban aceptando a Cristo y se bautizaban en la iglesia.
Luego, comenzó la celebración. Todos la pasaron muy bien comiendo, bebiendo cerveza y bailando. Pusieron algo de comida y cerveza en una choza especial, como sacrificio a sus antepasados. Los miembros de la iglesia también participaron en todo tipo de actos pecaminosos.
¿Suena eso parecido a lo que se hace en tu iglesia? ¡Probablemente, no! Los miembros de esta iglesia dicen que siguen a Dios, pero eligen y siguen solamente las partes de la Biblia que les gustan. Además de eso, también tuercen el significado de los textos bíblicos, para justificar los pecados que cometen.
¿Piensas que es importante seguir todo lo que Dios dice? ¿O está bien elegir solo partes de la Biblia? Presta atención a lo que Dios dice: "Solo te pido que tengas mucho valor y firmeza para obedecer toda la ley que mi siervo Moisés te mandó. No te apartes de ella para nada; sólo así tendrás éxito dondequiera que vayas. Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en el está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito".

Medita en la Palabra de Dios, y síguelo en todo lo que hagas.
Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

jueves, 25 de abril de 2013

TRAIGAN LAS VELAS


Dichoso el siervo cuando su señor, al regresar, lo encuentra cumpliendo con su deber. Les aseguro que lo pondrá a cargo de todos sus bienes (Mateo 24: 46, 47).

El 19 de mayo de 1780 acabó siendo conocido como el «día oscuro en Nueva Inglaterra». Puedes leerlo en Wikipedia. Dice lo siguiente: «Día oscuro en Nueva Inglaterra se refiere a un evento sobrenatural que sucedió el 19 de mayo de 1780, en el que se observó un inusual oscurecimiento del cielo a pleno mediodía en la región de Nueva Inglaterra. Profesores de la Universidad de Missouri creen que la causa principal fue la combinación del humo de un incendio forestal, una delgada niebla y un día nublado. Pero la oscuridad fue tanta que necesitaron usar velas desde el mediodía hasta la noche, y no se dispersó hasta la medianoche siguiente».
¿Qué habrías hecho si hubieras vivido en Nueva Inglaterra en ese tiempo? Tú estás tranquilo ese día 19 de mayo de 1780. De repente, a medio día, las tinieblas se apoderan del sol. El cielo se oscurece y todo lo que ves te induce a pensar en el fin del mundo.
Ese día el pleno de la asamblea legislativa de Connecticut estaba reunido en sesión. Habría sido asombroso verlo, ¿verdad? De repente, el sol se puso rojo, el cielo se oscureció y pensaron en encender las velas para alumbrarse en la oscuridad.
Todos se llenaron de temor. Pensaron que era el fin del mundo. Entonces acudieron a un devoto cristiano llamado Abraham Davenport, miembro de la asamblea y le preguntaron: «¿Suspendemos la sesión? ¿Regresamos a casa con nuestras familias para esperar el fin? ¿Será este el Día del Juicio que el mundo espera?».
Mira qué dijo Abraham Davenport: «Si es o no el fin, no lo sé; solo sé que mi deber y el mandamiento de mi Señor es "negociad entretanto que vengo". De modo que el puesto que me ha dado en su providencia es donde decido quedarme hasta verlo cara a cara. No seré un siervo infiel, atemorizado en mi deber, sino listo estaré cuando el Señor de la cosecha llame. De modo que con toda reverencia diría que dejemos que Dios haga su obra y nosotros nos encarguemos de la nuestra. Traigan las velas». Y eso fue lo que hicieron.
Mientras esperas la venida de Jesús, estudia, trabaja, haz planes para casarte. Nada de eso es contrario al mensaje bíblico. Al contrario, un espíritu de indolencia y ociosidad previo a su regreso a este mundo no tiene su aprobación.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

jueves, 18 de abril de 2013

CONTRA VIENTO Y MAREA

Al que salga vencedor le daré el derecho de sentarse conmigo en mi trono, como también yo vencí y me senté con mi Padre en su trono (Apocalipsis 3:21).

Llegar a la cumbre de una montaña siempre supone esfuerzos, sacrificios y muy buena condición física; pero en algunos casos requiere de verdaderos milagros. Eso fue lo que le ocurrió a Sean Swarner, un hombre que en dos ocasiones sobrevivió al cáncer. Salió del hospital, y casi podríamos decir de la tumba, para mostrarle al mundo que para Dios no hay nada imposible.
Existen muchas razones para seguir sentado en el sillón y evitar la fatiga de luchar para alcanzar nuestras metas, si es que las tenemos. ¿Cuáles son esos objetivos? ¿Correr cinco kilómetros antes de ir a la escuela? ¿Obtener mejores calificaciones? ¿Obtener una beca para estudiar en el extranjero? ¿Bajar de peso? ¿Leer la Biblia? ¿Tener más amigos? Pues, no importa cuál sea la razón, Sean Swarner demuestra que puedes vencerla. Porque él ha vencido todos los obstáculos y ha ignorado todas las excusas.
Sean ha escalado las montañas más altas de todos los continentes. Ha escalado, nada más y nada menos, que el Everest, la montaña más alta del mundo. Por supuesto, en su lista está el Aconcagua, la montaña más alta del continente americano.
También ha completado el famoso triatlón Iron Man (hombre de acero), que consiste en correr un maratón (42.95 km), nadar 3.86 km y correr 180.25 km en bicicleta, sin pausas y sin escalas. Durante todo el año viaja por todo el mundo con el propósito de servir como modelo e inspiración para los sobrevivientes de cáncer.
Su historia es emocionante y asombrosa. Swarner pasó veinte años de su vida en hospitales; le envenenaron el cuerpo con quimioterapia muchas veces y le dijeron dos veces que solo le quedaban dos semanas de vida. Después de todo eso, Swarner, que tiene 36 años, y a quien solo le funciona bien un pulmón, sigue demostrando ante todo el mundo, que todos los obstáculos se pueden vencer.
Hace poco dijo: «No creo que ningún desafío sea demasiado grande. Quiero que la gente siga luchando para convertir en realidad sus sueños por causa de lo que yo he hecho».
Sentarse con Cristo en su trono es un objetivo muy elevado. Pero Jesús nos mostró que es posible. Lucha por la fe para vencer todos los obstáculos que se te opongan. ¡No te detengas! Lo importante es avanzar día a día. Pide hoy al Señor que te ayude a hacerlo.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

martes, 5 de febrero de 2013

NO TE DEJES ROBAR


El Señor te protegerá; de todo mal protegerá tu vida. El Señor te cuidará en el hogar y en el camino, desde ahora y para siempre. Salmo 121:7-8

Estoy segura de que muchas de nosotras, que hemos sido víctimas de algún robo o asalto, hemos experimentado una enorme sensación de impotencia. Cuando alguien nos arrebata lo que nos pertenece, nos indignamos, sobre todo si lo que se han llevado lo considerábamos de gran valor. A veces el valor no necesariamente es monetario, en ocasiones es más sentimental que material.
Recuerdo a una persona que durante muchos años sufrió por causa de la pérdida de un objeto sencillo, que había pertenecido a su abuela, y que alguien sustrajo de su maleta durante un viaje. Se sentía culpable por no haber sido más cuidadosa con semejante tesoro.
Amiga, nosotras hemos recibido regalos maravillosos de parte de Dios que son tesoros de incalculable valor: el título de hijas del Señor, el acceso libre y permanente al trono de su gracia por medio de la oración, el derecho a la vida eterna, el cuidado constante que Dios tiene de nosotras y nuestras familias, las Escrituras como guía segura para conducir a nuestros seres queridos en un mundo incierto... Por supuesto, estamos seguras de todo esto. Sin embargo, Satanás intenta despojarnos de estos maravillosos dones. Es ladrón de fe, de paz, de amor, de confianza, y de todo lo que nos pone bajo la gracia salvadora de Dios.
Como cualquier otro ladrón, Satanás acecha nuestra vida para sacar partido de lo más vulnerable de nuestra naturaleza, y despojarnos de todo lo que nos hace fuertes en Cristo. Desea saquear los depósitos de nuestra fe para hacernos caer en la miseria espiritual. Intentará por todos los medios vaciar la mente de todo lo santo y puro, para tomar posesión de lo más importante de nuestro ser: la mente.
¡Debemos estar en guardia! Cuidemos nuestros tesoros, ¡no nos dejemos robar! La mujer cristiana sabe que los necesita para construir su vida y la de su familia con miras a la eternidad. Cerremos las aberturas de la desconfianza, las puertas de la mundanalidad, las ventanas del pesimismo, que son los lugares favoritos de Satanás y sus huestes.
Por otro lado, afiancémonos en la promesa inmutable de Dios, que dice: «Provéanse de bolsas que no se desgasten; acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no hay ladrón que aceche ni polilla que destruya. Pues donde ustedes tengan su tesoro, allí estará también su corazón» (Luc. 12:33-34).

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

miércoles, 26 de diciembre de 2012

¿RESERVADO ALGUNA LLAVE?


Dame, hijo mío, tu corazón y no pierdas de vista mis caminos. Proverbios 23: 26, NVI

Desertor. Según el diccionario, el «soldado que desampara su bandera». Casi suena a «traidor». Es un calificativo para nada agradable, pero es prácticamente lo que el apóstol Pablo dice de uno de sus colaboradores: «Demás, que amaba más las cosas de esta vida, me ha abandonado y se ha ido a Tesalónica» (2 Tim. 4:10).
¡Qué triste! El nombre de Demás se menciona solo tres veces en la Biblia. En dos de ellas (Col. 4:14; File. 24) está incluido entre los que envían saludos a otros cristianos. Incluso en una (File. 24) se dice que está ayudando al apóstol Pablo en la predicación del evangelio. Pero luego desertó. Así no más, se fue. ¿Qué pasó?
El Comentario bíblico adventista explica que Demás vio en el encarcelamiento de Pablo un peligro para su propia vida. Al comparar las pruebas por las que atravesaba el apóstol con los placeres de Roma, la gran ciudad del momento, Demás simplemente optó por el camino más atractivo, el más fácil: abandonó «su bandera»; la bandera de la fe. Su nombre no se menciona nunca más después de eso. Pudo recibir honores inmortales, pero prefirió disfrutar de los placeres temporales del pecado (Comentario bíblico adventista, t. 7, p. 360).
Pienso que el problema de Demás, en el fondo, lo describe de manera acertada el escritor Helmut Thielicke, que afirma que algunos cristianos entregan a Dios algunos aspectos de su vida pero «reservan» un sector al que, bajo ninguna circunstancia, le permiten el acceso. En el caso de Demás, Dios podía entrar a su corazón a través de cualquiera de sus puertas, menos por una. De esa puerta en particular Demás se reservó la llave. Colocó sobre ella un letrero que decía «PRIVADO». En otras palabras, nunca se entregó por completo a Dios. Y en el momento de la prueba, su fe naufragó.
¿Has entregado a Dios «las llaves de todas las puertas de tu vida» ? ¿O todavía hay una puerta que dice «ACCESO PRIVADO»?
Entreguemos a Dios el manojo completo de llaves, todo nuestro corazón, sin reservar nada. Acaso, ¿no entregó todo Cristo para salvarte a ti y también a mí?

Señor Jesús, con tu muerte en la cruz, ganaste el derecho de morar en mi corazón.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

miércoles, 19 de diciembre de 2012

LISTOS PARA LA PRÓXIMA PELEA


¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Josué 1:9, NVI

«Puedes fracasar muchas veces —escribió alguien— pero eso no te convierte en un fracasado. El verdadero fracaso se produce cuando dejas de luchar». Esta verdad la ilustra Hyrum W. Smith al relatar la experiencia que vivió su hijo mayor mientras estaba en la escuela secundaria. Este joven había logrado, con mucho esfuerzo, ganarse un puesto en el equipo titular de basquetbol del colegio. Pero tenía un serio problema. Si no lograba encestar en el primer intento, entonces no intentaba más durante el resto del partido. Y cuando un jugador del equipo rival se acercaba, en lugar de marcarlo, se retiraba. Para colmo de males, esa actitud derrotista se había extendido hacia otras áreas de su vida, incluyendo sus estudios.
Preocupado por lo que consideraba una conducta extraña de su hijo, el padre decidió conversar con el joven.
—Creo que sé cuál es tu problema —le dijo el padre—. Le temes al fracaso y piensas que el fracaso siempre es malo.
—Papá —respondió el joven—, tú no sabes lo que es fracasar. 
—¿Qué quieres decir con eso de que no sé lo que es fracasar? 
—Bueno, me refiero a que has triunfado en la vida. Tienes una empresa grande, con muchos empleados que trabajan para ti.
En la conversación que siguió, el padre le contó al hijo muchos de los fracasos que había experimentado en la vida y, lo que es más importante, de qué manera esos fracasos lo habían ayudado a triunfar en su profesión. Eso fue todo lo que el joven necesitó. En los partidos de basquetbol que siguieron, el muchacho mostró un estilo agresivo de buscar el balón y de disparar al cesto sin temor, por más que hubiera fallado en el intento anterior. Mejor aún, también sus calificaciones escolares y hasta su sentido del humor mejoraron de manera notable.
Hyrum W. Smith, quien hoy es un respetado escritor y conferencista, concluye el relato con estas palabras: «El fracaso no es más que una lección que nos prepara para la próxima gran pelea» (What Matters Most. The Power of Living Your Valúes [Lo que más importa: El poder de vivir tus valores], pp. 151-153).
¿Te encuentras en el suelo como producto de algún fracaso sentimental, académico o de cualquier otro tipo? Pues, levántate. En la batalla de la vida, ahora estás mejor preparado para la próxima pelea.   Y recuerda que Dios siempre está de tu lado.

Ayúdame, Señor, a perseverar en el logro de mis metas, aunque a veces me equivoque al intentarlo.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

lunes, 27 de agosto de 2012

MI «SALÓN DE LA FAMA»


A los fieles guarda Jehová. Salmo 31:23, RV95

En mi «Salón de la Fama de la Biblia», ocupan un lugar de honor varios héroes juveniles: José, Daniel y sus tres amigos, Ananías, Misael y Azarías. ¿Por qué merecen esa distinción? Pensemos por un momento en algunos de los relatos bíblicos donde ellos desempeñan papeles protagónicos:

  1. José rechaza el acoso sexual de la esposa de Potifar, su jefe egipcio.
  2. Daniel y sus tres amigos hebreos rehusan comer alimentos impuros en la corte babilónica.
  3. Ananías, Misael y Azarías se niegan a arrodillarse ante la estatua de oro que erigió Nabucodonosor.

Lo primero que salta a la vista es que, en cada caso, estos jóvenes enfrentaron pruebas donde claramente llevaban todas las de perder: eran minoría, eran extranjeros y eran jóvenes inexpertos, que luchaban contra poderosas fuerzas que con solo una palabra podían aniquilarlos.
Lo segundo que llama la atención es que, al estar lejos de familiares y amigos, podían haber razonado que nadie se enteraría si hacían algo malo una sola vez. ¡Y sobraban las «razones» para justificar una conducta inapropiada! ¿No enfrentaban el peligro de muerte? ¿Qué utilidad podrían brindar a Dios en el cementerio, o en la cárcel? ¿Y qué de malo tendría hacer cosas que, a fin de cuentas, todo el mundo hacía!
Sin embargo, ninguna de estas excusas prevaleció. Los padres de estos jóvenes les habían enseñado: (1) el respeto a los principios de la Palabra de Dios; (2) el cuidado de su cuerpo y su mente; y (3) la responsabilidad por sus actos ante Dios, de quien eran representantes (La educación, p. 52). Pero cuando llegó el momento de la prueba, cuando nadie más podía decidir por ellos, resolvieron ser fieles a las lecciones aprendidas durante su niñez.
¿Por qué, entonces, tuvieron éxito? Porque decidieron hacer lo correcto y porque confiaron en que Dios no los abandonaría en la hora difícil. El resultado fue que, en sabiduría y belleza física, estos jóvenes no tuvieron rivales; y mejor aún, gracias a su testimonio, reyes y pueblos paganos reconocieron la superioridad del Dios de Israel. Tú también eres un representante de Dios. Decide hoy poner en alto su nombre y Dios no te abandonará en el momento de la prueba.
Padre amado, ayúdame a vivir de modo que quienes me rodeen glorifiquen tu nombre.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

lunes, 6 de agosto de 2012

UNA LUZ QUE JAMÁS SE APAGARÁ


Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. 1 Timoteo 1:15

La llamaban «María la sanguinaria». Y no era para menos. Durante el reinado de María Tudor en Inglaterra, en el siglo dieciséis, fueron ejecutadas unas trescientas personas. Entre los mártires de esa época estuvo Hugh Latimer, un verdadero campeón de la fe cristiana.
Hugh nació en un hogar pobre, donde tenían que arar la tierra para obtener de allí el alimento diario. Aunque él mismo debía arar, Sus padres se aseguraron de que Hugh asistiera a la escuela del pueblo. De esos inicios humildes, avanzó paso a paso en su preparación personal hasta graduarse en la Universidad de Cambridge. Posteriormente llegó a ser obispo de Worcester y también sirvió como capellán del rey Enrique VIII. Fue un predicador tan poderoso que, según registran los historiadores, los negocios y las tabernas se cerraban para escucharlo predicar.
¿Cómo llegó Hugh Latimer a conocer las grandes verdades de la Biblia? Gracias a un hombre a quien apodaban «el pequeño Bilney». Se cuenta que cuando Bilney escuchó predicar a Latimer, oró a Dios: «Padre, yo soy apenas el pequeño Bilney, y nunca podré hacer nada grande para ti, pero ayúdame a ganar esta alma para Cristo. Yo sé que él hará maravillas en tu nombre» (Peter E Gunther, A Frank Boreham Treasury [Antología de Frank Boreham], p. 13).
Y así fue. «El pequeño Bilney» se las arregló para lograr una entrevista con Latimer y, usando como base nuestro texto de hoy (1 Tim. 1:15), pudo mostrar al gran predicador las grandes verdades bíblicas: solo Cristo salva, y solo la Biblia es la Palabra inspirada de Dios.
Latimer no solo creyó estas verdades, sino que también las predicó con fervor. Como resultado, fue encarcelado y más tarde quemado en la hoguera por orden de María la sanguinaria. Se cuenta que el día de la ejecución, Latimer y su compañero de martirio, Nicholas Ridley, se arrodillaron delante de la hoguera para orar. Entonces Latimer animó a Ridley de la siguiente manera: «Ten buen ánimo, amigo. Hoy encenderemos una luz tal en Inglaterra que, confío en la gracia de Dios, jamás se apagará».
Ese día, el 6 de octubre de 1555, una llama se encendió en Inglaterra que hasta hoy nadie ha podido apagar. ¡Alabado sea Dios!
Padre celestial, quiero ser un instrumento en tus manos. Que Cristo, la Luz del mundo, brille hoy a través de mí.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

domingo, 17 de junio de 2012

NADIE TE PUEDE OBLIGAR


Una tarde, al levantarse David de su cama y pasearse por la azotea del palacio real, vio desde allí a una mujer muy hermosa que se estaba bañando [...]. David ordenó entonces a unos mensajeros que se la trajeran, y se acostó con ella, después de lo cual ella volvió a su casa. 2 Samuel 11:2,4.

Siempre me ha causado curiosidad que cuando se habla de este triste episodio, se lo menciona como «el pecado de David». No tengo nada contra Betsabé. Pero no puedo evitar hacerme algunas preguntas cada vez que leo este relato.
Por ejemplo, ¿no pudo Betsabé ser más cuidadosa al tomar su baño? No sabemos cuánto de su cuerpo expuso, pero sí sabemos que fue suficiente para que David «perdiera la cabeza». Otra cosa, ¿no se dio cuenta ella de que el rey David la estaba
observando? David no estaba escondido. Estaba paseando por la azotea del palacio. Por último, cuando David la mandó a buscar, ¿no sabía ella acaso lo que él quería?
Hablemos con claridad. En algún momento del proceso ella descubrió las intenciones del rey. ¿No podía negarse ella a participar en esa relación ilícita? Que el rey de Israel no estuviera respetando su posición como líder del pueblo no significaba que ella también podía abandonar sus principios y su dignidad de mujer casada. En otras palabras, Betsabé pudo decir que no. Y si esa hubiera sido su decisión, ni siquiera el rey, con todo el poder que tenía, habría podido obligarla a pecar.
Digámoslo en voz alta:
NADIE NOS PUEDE OBLIGAR A PECAR.
Ni siquiera Satanás, con toda su legión de ángeles malignos, nos puede obligar a hacer lo malo. Para que se produzca el pecado, primero debemos dar nuestro consentimiento; en otras palabras, decir que sí.  Betsabé dijo que sí, pudiendo decir que no. Y ese sí desencadenó una serie de lamentables consecuencias tanto para David como para ella. Ese sí preparó el terreno para la muerte de su esposo Urías. Y también para la muerte del bebé que concibió en pecado.
No permitas que esta historia se repita en tu vida. Pídele a Dios que hoy te dé el valor que necesitas para «mantener la cabeza en su lugar» cuando otros alrededor la pierden, para mantenerte de parte de lo recto «aunque se desplomen los cielos».
Padre santo, ayúdame a hacer siempre lo recto, no importa el precio que tenga que pagar.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

jueves, 7 de junio de 2012

«NO SERÉ YO QUIEN CAMBIE»


Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre. Hebreos 13:8

«En la vida uno necesita mantener una constante. Para mí esa constante es Dios». Estas son las palabras de un joven de 16 años de nombre William. ¿Qué quiso decir él con eso de que Dios es su constante?  Por el trabajo de su padre, la familia de William se ha mudado varias veces. Con cada cambio de domicilio William ha tenido que dejar atrás parte de su corta vida, especialmente a sus amigos. Al establecerse en una ciudad diferente, en ocasiones le ha tocado enfrentar la presión de los nuevos amigos, que lo invitan a hacer cosas indebidas. Pero gracias a los valores que sus padres le han trasmitido, William no fuma, no toma alcohol ni consume drogas. ¿Cómo ha logrado mantenerse fiel a sus principios?
Cuando lo invitan a participar en actividades indebidas, su respuesta es terminante: «Yo no participo de esas cosas». Después de haberse negado, William dice que queda con una mezcla de sentimientos. Por un lado, siente la satisfacción de haber permanecido fiel a sus principios. Pero por el otro, siente que hay un muro de separación entre él y sus amigos. Sabe que para derribar ese muro de separación alguien tiene que cambiar. «Por razones de integridad personal —dice William— no seré yo quien cambie».
Me gusta eso último. Si para que su amistad con el grupo se mantenga, William tiene que cambiar, ¡que se olviden! No será él quien cambie. ¿Por qué él no cambia sus principios? Porque ha encontrado en Jesucristo a un Amigo fiel, quien tampoco cambia, y con quien mantiene una constante comunicación por medio de la oración.
Y luego agrega: «Dios me ha ayudado a enfrentar la pérdida de amigos y también los cambios de residencia. Cuando uno se muda toda cambia. [...]. Es posible incluso perder los valores, porque hay todo un montón de cosas nuevas por delante. Es entonces cuando se hace necesario tener una constante. Y para mí, esa constante es Dios" (Stephen Arterburn , Carol Wilde y Gary Wilde, Young Believer Case Files [Casos sobre creyentes jóvenes], pp. 97-101).
¡Qué bien! En un mundo cambiante, este joven ha encontrado una constante: la amistad de Jesús. ¿La has encontrado también tú?
Gracias, Señor, porque en un mundo cambiante tu amistad permanece

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

martes, 29 de mayo de 2012

¡HAY QUE DOLOR DE ESPALDA!


«La espalda me arde de fiebre; ¡tengo enfermo todo el cuerpo!» (Salmo 38:7).

¡Ay, ay, ay! Me duele la espalda. Desacelera un poco, compañero de aventuras. Parece que David también tenía problemas con su espalda, pues dice que le ardía.
¿Conoces a alguien que sufra de la espalda? La espalda puede doler por muchas causas, como dormir en una cama que sea muy dura o muy blanda, levantar cosas pesadas inadecuadamente, e incluso por pararnos de mala manera. Así como lo oyes, pararnos indebidamente puede hacer que nos duela la espalda.
La manera en que nos paramos se llama «postura». Es importante que nos paremos erguidos. Esto no solo hace que respiremos mejor, sino que mantiene los músculos de nuestra espalda en su posición correcta. Si andamos siempre encorvados podemos dañar seriamente nuestra espalda.
Permanecer erguidos por Jesús también puede ayudarnos a evitar muchos problemas. Dios nos dice en la Biblia que permanezcamos alejados de Satanás y del pecado. Él sabe que si nos acercamos mucho al pecado este nos «encorvará», causando dolor y tristeza. Permanece erguido y firme por Jesús para que jamás te quejes de un «dolor de espalda»,

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush