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martes, 21 de mayo de 2013

EL TRABAJO ES UNA BENDICIÓN

He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad. Ezequiel 16:49.

Dios le dio el trabajo al hombre como bendición, para ocupar su mente, fortalecer su cuerpo y desarrollar sus facultades. Adán trabajaba en el jardín del Edén y encontró el placer más elevado de su santa existencia en la actividad física y mental. Cuando fue echado de su hermoso hogar como resultado de su desobediencia y fue obligado a luchar con un suelo rebelde para ganar su pan cotidiano, ese mismo trabajo fue un consuelo para su alma entristecida, una salvaguardia contra la tentación.
El trabajo razonable es indispensable tanto para la felicidad como para la prosperidad de nuestra raza. Fortalece al débil, vuelve valiente al tímido, rico al pobre y feliz al desdichado. Nuestras diversas tareas están en proporción directa con nuestras diferentes capacidades, y Dios espera los réditos correspondientes de los talentos que les ha concedido a sus siervos. No es la grandeza de los talentos que se poseen lo que determina la recompensa, sino el modo como se los usa; el grado de lealtad que se aplica en el desempeño de los deberes de la vida, sean grandes o pequeños.
La ociosidad es una de las más grandes maldiciones que pueden recaer sobre el hombre, porque el vicio y el crimen siguen en su estela. Satanás está al acecho, listo para sorprender y destruir a los que no están en guardia, cuya ociosidad le da la oportunidad de insinuárselas bajo algún disfraz atractivo. Nunca tiene más éxito que cuando se acerca al hombre en sus momentos de ocio...
Los ricos a menudo se consideran merecedores de la preeminencia entre sus congéneres y en el favor de Dios. Muchos se sienten exentos del trabajo manual honesto y miran con desprecio a sus vecinos más pobres. A los hijos de los ricos se les enseña que para ser caballeros y damas deben vestirse a la moda, evitar todo trabajo útil y evitar asociarse con las clases obreras...
Tales ideas están completamente en desacuerdo con el propósito divino en la creación de la humanidad...
El Hijo de Dios honró el trabajo. Aunque era la Majestad del cielo, escogió su hogar terrenal entre los pobres y los humildes, y trabajó por su pan de cada día en el humilde taller de carpintería de José... El camino del trabajador cristiano puede ser duro y estrecho, pero es honrado por las huellas del Redentor, y los que siguen en tal camino sagrado están seguros. — Signs of the Times, 4 de mayo de 1882; parcialmente en Cada día con con Dios, p. 133.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

jueves, 25 de abril de 2013

TRAIGAN LAS VELAS


Dichoso el siervo cuando su señor, al regresar, lo encuentra cumpliendo con su deber. Les aseguro que lo pondrá a cargo de todos sus bienes (Mateo 24: 46, 47).

El 19 de mayo de 1780 acabó siendo conocido como el «día oscuro en Nueva Inglaterra». Puedes leerlo en Wikipedia. Dice lo siguiente: «Día oscuro en Nueva Inglaterra se refiere a un evento sobrenatural que sucedió el 19 de mayo de 1780, en el que se observó un inusual oscurecimiento del cielo a pleno mediodía en la región de Nueva Inglaterra. Profesores de la Universidad de Missouri creen que la causa principal fue la combinación del humo de un incendio forestal, una delgada niebla y un día nublado. Pero la oscuridad fue tanta que necesitaron usar velas desde el mediodía hasta la noche, y no se dispersó hasta la medianoche siguiente».
¿Qué habrías hecho si hubieras vivido en Nueva Inglaterra en ese tiempo? Tú estás tranquilo ese día 19 de mayo de 1780. De repente, a medio día, las tinieblas se apoderan del sol. El cielo se oscurece y todo lo que ves te induce a pensar en el fin del mundo.
Ese día el pleno de la asamblea legislativa de Connecticut estaba reunido en sesión. Habría sido asombroso verlo, ¿verdad? De repente, el sol se puso rojo, el cielo se oscureció y pensaron en encender las velas para alumbrarse en la oscuridad.
Todos se llenaron de temor. Pensaron que era el fin del mundo. Entonces acudieron a un devoto cristiano llamado Abraham Davenport, miembro de la asamblea y le preguntaron: «¿Suspendemos la sesión? ¿Regresamos a casa con nuestras familias para esperar el fin? ¿Será este el Día del Juicio que el mundo espera?».
Mira qué dijo Abraham Davenport: «Si es o no el fin, no lo sé; solo sé que mi deber y el mandamiento de mi Señor es "negociad entretanto que vengo". De modo que el puesto que me ha dado en su providencia es donde decido quedarme hasta verlo cara a cara. No seré un siervo infiel, atemorizado en mi deber, sino listo estaré cuando el Señor de la cosecha llame. De modo que con toda reverencia diría que dejemos que Dios haga su obra y nosotros nos encarguemos de la nuestra. Traigan las velas». Y eso fue lo que hicieron.
Mientras esperas la venida de Jesús, estudia, trabaja, haz planes para casarte. Nada de eso es contrario al mensaje bíblico. Al contrario, un espíritu de indolencia y ociosidad previo a su regreso a este mundo no tiene su aprobación.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

jueves, 11 de abril de 2013

PELIGROS DE LA OCIOSIDAD


Nos hemos enterado de que entre ustedes hay algunos que andan de vagos, sin trabajar en nada, y que solo se ocupan de lo que no les importa. A tales personas les ordenamos y exhortamos en el Señor Jesucristo que tranquilamente se pongan a trabajar para ganarse la vida (2 Tesalonicenses 3:11,12).

La vagancia es uno de los vicios más comunes entre muchos jóvenes. Ahí está el germen donde se forman las pandillas juveniles, que pueden llegar a convertirse en graves focos de delincuencia en la sociedad.
Román era un chico cuya familia gozaba de una buena posición económica. El jovencito siempre llevaba dinero en la bolsa y presumía de su costosa bicicleta de aluminio con sus amigos. Mientras sus compañeros de clase estaban estudiando y cumpliendo tareas escolares, a él se le podía ver todas las tardes paseando en su bicicleta por las calles de la ciudad. Tampoco le gustaba ir a la escuela, así que era común que se escapara a jugar al billar en horas de clase. La situación empeoró cuando su padre le obsequió un automóvil. La vagancia se acrecentó notablemente. Por supuesto, los fines de semana el muchacho estaba listo para asistir con sus amigos a cuantas fiestas se organizaran. Al poco tiempo dejó la escuela. Luego se juntó con otros muchachos a los que también les gustaba la vagancia. Un par de años después apareció en los periódicos como parte de una banda de delincuentes que la policía había capturado.
¿Te das cuenta del precio tan alto de la vagancia? Creo que no es ningún juego. Es entendible que a muchos jóvenes les moleste que los manden a trabajar cuando desean un poco más de descanso. Pero lo cierto es que adquirir hábitos de trabajo durante la juventud es muy importante. En realidad, es un asunto más relevante de lo que te imaginas.
La filosofía del trabajo es de vital importancia para darle sentido a la vida. Puede ser que no «prosperes», como otros, pero siempre tendrás lo necesario para dar salud a tu cuerpo y a tu alma. Como indica el Comentario bíblico adventista refiriéndose al versículo de hoy, «el verdadero cristiano se ocupa de sus deberes callada y modestamente, es diligente en sus actividades y sirve al Señor».
No todos podemos tener en nuestros esfuerzos los mismos resultados que ciertas personas exitosas, porque eso depende de otros elementos que escapan a nuestro control. Pero todos podemos disfrutar del fruto de una vida diligente: comer sosegadamente nuestro pan, ganado honestamente, cumpliendo los consejos prácticos de Dios. Entonces tendrás una vida de mejor calidad que glorificará siempre al Señor.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

miércoles, 7 de noviembre de 2012

POR FALTA DE UN CLAVO…


El que es honrado en lo poco, también lo será en lo mucho. Lucas 16:10, NVI

«Por falta de un clavo...». Seguramente conoces el proverbio. Lo que quizás no conoces es la historia de ese dicho. Según cuenta William Bennett, el relato se remonta a los tiempos del rey inglés Richard III y la derrota que sufrió en la batalla de Bosworth, en 1485, de manos de Henry, conde de Richmond.
Dice el relato que la mañana de la batalla, el rey Richard dio órdenes a su palafrenero para que colocaran las herraduras a su caballo favorito. Inmediatamente, el palafrenero informó al herrero la voluntad del rey.
—El problema —respondió el herrero— es que no tengo más hierro.
—Arréglate como puedas —replicó el palafrenero—. Es una orden del rey. 
Sin otra alternativa, el herrero obedeció. Con un pedazo de hierro hizo cuatro herraduras y las adaptó a los cascos del caballo. Entonces se presentó un problemita: no tenía suficientes clavos para la cuarta herradura. 
—Me hacen falta clavos —dijo el herrero.
—Ya te dije que te las arreglaras como pudieras —dijo el palafrenero. 
—Pondré la herradura, pero no quedará tan firme como las otras. 
—Pues ponla. Y hazlo ya, o el rey se molestará con los dos. 
El esperado momento llegó. Los ejércitos chocaron, y en lo más fiero del combate, el caballo de Ricardo perdió una herradura. Antes de que el rey pudiera tomar las riendas, el animal huyó. Esto no fue lo peor. Al poco rato sus soldados emprendieron la retirada. Desesperado, el rey gritó:
—¡Un caballo! ¡Un caballo! ¡Mi reino por un caballo!
Sin embargo, la ayuda nunca llegó. Y desde entonces, la gente dice: «Por falta de un clavo, se perdió una herradura; por falta de una herradura, se perdió un caballo; por falta de un caballo, se perdió una batalla; por una batalla, se perdió un reino, y todo por falta de un clavo de herradura» (The Book of Virtues for Young People [El libro de las virtudes para jóvenes] pp. 79-81).
¿Cuál es la lección? Que los detalles son importantes. ¿Cuánto vale un minuto? ¿Cuánto vale una buena acción? ¿Un buen hábito? ¿Una palabra de ánimo al que está caído? Valen mucho. ¿Y cuánto daño podemos hacer en un momento de descuido? ¿Con una palabra dura? ¿En un momento de rabia?  Mucho daño.
Se fiel en lo poco hoy y aprenderás a ser fiel en lo mucho y hoy y siempre.

Ayúdame, Señor, a ser fiel en el cumplimiento de mis deberes diarios.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

lunes, 13 de agosto de 2012

¡A CORRER!


Esfuércense, no sean perezosos. Romanos 12:11.

«Cada mañana en África —dice una antigua parábola— una gacela abre los ojos. Sabe que tiene que correr más rápido que el león más veloz o morirá. De igual manera, cada mañana un león abre los ojos. Sabe que tiene que correr más rápido que la gacela más lenta, o morirá de hambre. Por ello, no importa si usted es el león o la gacela, cuando salga el sol, ¡empiece a correr!»
El mensaje está claro: apenas comienza el día, hay que ponerse en acción. Las actividades son tantas y tan variadas, que a veces quisiéramos que el día tuviera más de 24 horas.
Pero no nos equivoquemos con esto de «ponerse en acción», porque el movimiento por sí solo no necesariamente significa avance. Aquí estamos hablando de distinguir entre lo importante y lo urgente.
Sean Covey, en The 7 Habits of Highly Effective Teens [Los siete hábitos de los - adolescentes muy efectivos], habla de cuatro tipos de personas, de acuerdo a la manera como manejan ¡o importante (las actividades que nos permiten alcanzar las metas significativas de la vida) y lo urgente (las cosas que nos presionan a actuar, aunque no sean realmente significativas). Ellos son:
1. Los postergadores. Esta es la gente que sabe lo que es importante en la vida, pero que continuamente lo dejan para después, porque siempre tienen algo urgente que hacer. Viven «apagando incendios».
2. Los complacientes. Al igual que el grupo anterior, esta gente también vive atendiendo lo urgente, pero en su caso se debe a que no saben decir que «no». Como dicen que «sí» a todo lo que se les cruza en el camino, no tienen tiempo ni siquiera para pensar en sus propios asuntos.
3. Los perezosos representan el grupo indeseable, puesto que en su vida no hay nada que se pueda llamar «urgente» y mucho menos «importante». 
4. Los planificadores. Este es el grupo ideal, porque incluye a la gente que organiza bien sus prioridades en la vida. Son capaces de identificar lo que realmente cuenta (Dios, la familia, la salud, la gente, el trabajo, los estudios, etc.); y planifican su vida de modo que tienen tiempo para atender lo que es importante; y las emergencias, cuando se presentan.
¿Con cuál grupo te identificas? Planifica tu día de tal modo que siempre tengas tiempo para lo que de verdad vale la pena en esta vida.
Padre celestial, dame sabiduría para identificar lo que es realmente importante en la vida, y para hacerlo.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

sábado, 23 de junio de 2012

UNO A UNO


«Anda a ver a la hormiga, perezoso; fíjate en lo que hace, y aprende la lección» (Proverbios 6:6).

Ahora ten cuidado. ¿Ves esos grandes montones de arena? Acércate un poco. Parece que se movieran. Son hormigueros, y parece que se estuvieran moviendo porque las hormigas están constantemente entrando y saliendo de ellos. Las hormigas siempre están trabajando duro.
Si alguna vez te has parado sobre un hormiguero te darás cuenta de que las hormigas salen inmediatamente a reconstruirlo. ¡Es curioso que unos insectos tan pequeños tengan unas casas tan grandes! ¿Cómo hacen su hormiguero? Te lo explico: poniendo un grano de arena detrás de otro.
Lee detenidamente el versículo de hoy. ¿Sabes lo que es un perezoso? Es alguien que es descuidado o flojo en hacer lo que debe hacer Dios no quiere que seamos perezosos. A veces quizá te preguntes cómo puedes hacer para terminar de ordenar tu habitación o de rastrillar el jardín. Bien, de la misma manera en que yo he escrito estas palabras para ti. Un zapato y una hoja a la vez.
Así que no seas perezoso. Dios te ha dado tálenlos, y él quiere que aprendas a usarlos trabajando duro. Comienza haciendo esas pequeñas cosas como ordenar tu habitación o sacar la basura. Mira cómo trabajan duro las hormigas. Dios quiere que aprendamos de ellas, ¡una cosa detrás de la otra!

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush