domingo, 18 de enero de 1976

EL ÁGUILA

¿Se remonta el águila por tu mandamiento, y pone en alto su nido? Job 39:27.

El águila es conocida en todo el mundo como símbolo de varios países; entre ellos se encuentran Austria, Alemania y los Estados Unidos. Algunos han tratado de desacreditarla calificándola de depredadora y, a veces, de fanfarrona y ladrona.

Pues bien, ¿no somos todos a veces lo que no debiéramos ser? No hay nadie perfecto. Por lo tanto, meditemos un momento en algunas de las buenas cualidades del águila. Se aparean de por vida y nada puede separar a la pareja con excepción de la muerte. El águila solitaria lamenta la muerte de su compañera por meses enteros, volviendo cada vez al nido donde esta solía estar.

Las águilas construyen un hogar permanente y moran en él por toda la vida, a menos que una tormenta u otro desastre lo destruya. El águila es sumamente aficionada a su hogar y nunca lo abandona a menos que falte el alimento o tenga que buscar otra pareja. Las águilas emigran a veces por problemas de alimentación, pero regresan una y otra vez a sus gigantescos nidos; cada vez que lo hacen, lo remodelan añadiendo más varitas, musgo, pastos, líquenes y hojas para los polluelos que han de nacer.

Las águilas emprenden las tareas hogareñas con tanta paciencia y devoción como la que manifiestan la una por la otra. Un águila puede sentarse sobre el nido, sin moverse, por tres días seguidos. Se turnan, por supuesto, y al cabo de treinta y cinco días los polluelos salen de sus huevos. Entonces comienza en verdad el trabajo: durante semanas enteras, los padres les traen peces a sus crías y, con toda paciencia, les enseñan a trozarlos para poder comerlos.

Con el tiempo, se incita a los polluelos a salir del nido mediante el ofrecimiento de una recompensa en alimento, la cual los padres no les entregan hasta que se animen a hacer su primer vuelo, por torpe que sea. Pronto, sin embargo, los jóvenes aprenden a volar junto a sus padres.

Creo que el águila es un ave soberbia. Sin desconocer que tiene faltas, debemos concordar en que responde a los mandamientos de Dios como nosotros debiéramos hacerlo, manifestando un amor y una devoción por su hogar y su familia que Dios desea que nosotros también manifestemos

SEGUIDORES CIEGOS

El que labra su tierra se saciará de pan; mas el que sigue a los vagabundos es falto de entendimiento. Prov. 12:11.

En los tiempos bíblicos la gente dependía del cultivo del suelo para su sostén. La persona que trabajaba persistentemente y confiaba en Dios siempre vivía satisfecha. Pero entonces, como ahora, había quienes pensaban que habían descubierto la manera de hacerse ricos a corto plazo. Generalmente esas personas confiaban demasiado en sí mismas y siempre fracasaban. Pero el fracaso no las detenía. Estaban seguras de ser lo suficientemente hábiles para descubrir la manera de vivir mejor y con menos trabajo. Posiblemente hablaban mucho acerca de su “instinto”. Jamás sigamos a tales personas.

Un naturalista francés llamado Fabre observó cierta vez la conducta de unas orugas. Nos servirán de ilustración para lo que queremos enseñar. Se trata de unas orugas que siempre van la una detrás de la otra, en procesión. Su alimento favorito son las hojas de pinos. Cierta vez Fabre puso una fila de estas orugas en el borde de un macetero. Puso al mismo tiempo una rama de pino en la mesa al lado del macetero. Hubiera sido muy sencillo para las orugas deslizarse por el costado del macetero y llegar a la rama de pino. Lo hubieran hecho fácilmente si se hubiera tratado de algún vegetal. Pero evidentemente estas orugas no saben comportarse cuando se encuentran con una superficie circular. Además, su instinto les dice que tienen que dejar una estela de seda por donde pasan, con el aditamento de que deben seguir el hilo de seda que encuentran ante sí.

En el borde de ese macetero, la oruga capitana exploró su camino en todo el contorno, mientras las demás seguían religiosamente tras ella, guiadas por el hilo de seda. Llegó el momento en que la capitana se encontró con su propio rastro de seda, y su instinto le indicó que lo siguiera, y no solamente el suyo, sino el de todas las otras orugas que iban detrás de ella. Esas orugas dieron vueltas sin parar por siete días seguidos, incapaces de quebrantar el hábito que habían contraído, y que no las llevaba a ninguna parte.

Allí también llegaremos nosotros si seguimos a alguien que no tiene buen juicio. Pablo dijo:
“Examinadlo todo; retened lo bueno” (1 Tes. 5:21).


Devoción matutina

Por: Santiago A. Tucker.

«Maravillas de La Creación»

sábado, 17 de enero de 1976

MONOS CIUDADANOS

"Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado". Gén. 2:8.

En la India, algunos de los monos que normalmente viven en la selva han cambiado por completo su forma de vivir. Su nueva selva está constituida por los techos de los viejos edificios de las aldeas, los pueblos y las ciudades.

Los monos que viven en las ciudades son, por cierto, muy diferentes de sus primos que viven en la selva. Los monos de la ciudad han aprendido a comer los alimentos cocinados que consumen los humanos, mientras que los de la selva viven de las frutas y las hojas que crecen naturalmente a su alrededor. Un hombre de ciencia que quería determinar hasta qué punto se encontraban arraigadas esas diferencias, ofreció alimento natural y alimento cocinado tanto a los monos de la ciudad como a los de la selva. Los resultados pusieron de manifiesto que los monos de la ciudad estaban totalmente adaptados a su forma de vida ciudadana, porque comieron el pan, los maníes tostados y los alimentos condimentados que se les presentaron. En cambio, los monos de la selva rechazaron sistemáticamente los alimentos cocinados y eligieron la fruta fresca y los vegetales crudos que se les presentaron.

Podríamos creer que los monos de la ciudad preferirían ir a la selva, donde la alimentación es abundante, pero no es así. Cuando se los captura y se los lleva a la selva, inmediatamente regresan a la ciudad, a pesar de todos los problemas que encuentran allí.

Otro hombre de ciencia puso monos de las dos clases en una jaula. La conducta de esos monos hacia sus compañeros de jaula fue muy diferente. Los de la selva se sentaron tranquilamente y permanecieron imperturbables, mientras que los de la ciudad comenzaron casi inmediatamente a pelear entre ellos y en algunos casos las batallas produjeron graves heridas y muertes.

Dios puso originalmente al hombre en un jardín y a través de su historia, cuando el hombre se apartó del Señor, lo primero que hizo fue edificar una ciudad. Eso fue lo que hicieron los hijos de Caín; eso fue lo que ocurrió después del diluvio; eso fue lo que impulsó a Lot a abandonar a Abrahán en las colinas de Palestina para ir a vivir a la ciudad que con el tiempo le causó la ruina.


Devoción matutina

Por: Santiago A. Tucker.

«Maravillas de La Creación»

jueves, 15 de enero de 1976

DEUDA DE OXÍGENO

Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. Gén. 2:7.

Se necesita más que oxígeno para conservar a un ser humano con vida, pero el oxígeno es un ingrediente sumamente importante para el sostén de la vida. Nuestro organismo emplea el oxígeno para liberar energía en una forma muy semejante a como se lo emplea en una chimenea para liberar calor. Al correr, consumimos energía. Incluso nos sentimos acalorados. Se está usando oxígeno. En efecto, cuando corremos o hacemos algún ejercicio al cual nuestro organismo no está acostumbrado, quedamos “sin aliento”. Significa entonces que el organismo está empleando más oxígeno del que le llega por medio de los pulmones y tiene que pedirlo prestado a otros órganos del cuerpo. Por algún tiempo el organismo siente la falta de oxígeno, y tú lo sabes porque tienes que respirar aceleradamente para devolver el oxígeno que tus músculos pidieron prestado a otros órganos del cuerpo. Esta falta de oxígeno, debido al hecho de que se lo ha pedido prestado para emplearlo en un consumo extraordinario de energía, recibe el nombre de “deuda de oxígeno”.

El hombre no está en condiciones de soportar por mucho tiempo este tipo de deuda, pero la ballena puede solicitar en préstamo litros y litros de oxígeno de los diferentes órganos de su enorme cuerpo, sin mayores dificultades. De ese modo puede permanecer bajo el agua por largos períodos. Cuando sale a la superficie, lanza al aire una columna de vapor al exhalar el dióxido de carbono y al inhalar grandes cantidades de oxígeno para pagar su deuda. Mientras más tiempo permanezca debajo del agua, más durará su columna de vapor.

A menudo se ha llamado a la oración el “aliento del alma”. Es la forma mediante la cual liberamos la energía espiritual que Dios nos concede. ¿Cuánto tiempo te parece que podrías vivir tú con oxígeno prestado? ¡Solo unos pocos minutos! No obstante, muchas veces tratamos de vivir con oraciones prestadas durante mucho tiempo.

Es fundamental que continuemos respirando; y también es esencial que continuemos orando. Cuando nos sintamos tan incómodos sin oración como cuando nos quedamos sin oxígeno, nos daremos cuenta de la clase de deuda que tenemos y desearemos inhalar grandes cantidades del amor de Dios.

Es decir: 

Así como el cuerpo no puede vivir mucho tiempo con oxígeno prestado, el alma tampoco puede sostenerse con una fe prestada. Dios sopló aliento de vida en el ser humano, y ese mismo Dios nos invita hoy a respirar profundamente de Su presencia mediante la oración.

Cuando dejamos de orar, acumulamos una deuda espiritual que nos agota, nos inquieta y nos deja sin fuerzas. Pero cuando volvemos a la comunión con Dios, inhalamos Su amor, Su paz y Su poder renovador.

Respirar es vital. Orar también lo es. Que cada día aprendamos a depender plenamente del aliento de Dios para vivir con verdadera vida.


Devoción matutina

Por: Santiago A. Tucker.

«Maravillas de La Creación»

miércoles, 14 de enero de 1976

¿DE DÓNDE PROCEDE EL GANSO PERCEBE?

Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. Gén. 1:20.

En nuestros días, sabemos que todo animal es hijo de otro animal semejante a él. Este principio básico está expuesto en Génesis 1:21, 24 y 25, donde se dice que los seres vivientes se produjeron según su especie. Pero durante la Edad Media, los hombres se olvidaron de las Escrituras. Creían que el origen de los animales que no conocían muy bien era de lo más fantástico.

Por ejemplo, hay una clase de ganso en el norte de Europa que no anida en el continente. Al llegar el otoño, aparecían bandadas de ellos, pero nadie los había visto empollar. Algunos habían observado que un animalito marino que se pega a los barcos y a las rocas tenía cierto parecido con el cuello y la cabeza de un ganso. Esos animalitos se llaman percebes. Supusieron entonces que de ellos salían las crías de los gansos. Por eso les pusieron el nombre de “gansos percebe”.

Otros opinaban que crecían en los árboles, donde permanecían colgados de las patas hasta madurar. Al fin, en 1907 se descubrió que anidan en unas lejanas islas del norte, llamadas Spitzberg. Allí ponen sus huevos y crían los pichones. El misterio de tantos siglos había llegado a su fin.

Hay muchas cosas que creemos en la actualidad y que sin duda parecerán ridículas cuando lleguemos al cielo y aprendamos más acerca de la creación. En muchas cosas estamos equivocados y nos hemos extraviado al estudiar la naturaleza. Pero el profeta Isaías, dirigiéndose a los redimidos en la Tierra Nueva, dice en el capítulo 29, versículo 24 de su profecía: “Y los extraviados de espíritu aprenderán inteligencia”.

Devoción matutina

Por: Santiago A. Tucker.

«Maravillas de La Creación»

martes, 13 de enero de 1976

RAICES

Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. 1 Cor. 2:10.

Cuando se nos habla de raíces, por lo general nos imaginamos esas especies de cuerdas más o menos leñosas que crecen bajo tierra y les proporcionan alimento a las plantas. Pero, ¿saben ustedes cuán largas y fuertes pueden ser las raíces?

Una planta de alfalfa de unos treinta centímetros de alto puede tener raíces de hasta diez metros de longitud. Si pudiéramos poner las raíces de una planta de maíz una detrás de la otra, en una sola fila, formaríamos un hilo de treinta o cuarenta metros de largo. Las raíces del quebracho californiano pueden ocupar hasta dos mil quinientos metros cúbicos de subsuelo. La raíz más profunda que se conoce fue descubierta en África. Era de un árbol de acacia y llegó a cincuenta metros de profundidad.

Las raíces tienen que abrirse paso a través del suelo compacto, sortear piedras y otras sustancias duras para afirmarse y continuar creciendo. La fuerza de cualquier raíz es prácticamente sin medida, y la más pequeña de ellas puede desplazar pequeños obstáculos y perforar el duro suelo. Algunas raíces producen una sustancia química que se encuentra en su extremo y que disuelve el suelo frente a ellas.

Cuando las raíces tropiezan con granito, por ejemplo, este se parte, mientras las raíces, que parecen suaves y frágiles en comparación, continúan creciendo persistentemente.

Lo que más buscan las raíces es agua, porque cuando hay abundancia de ella la planta está en condiciones de fabricar buen alimento y dispone de medios para transportarlo a través del tronco, las ramas y las hojas.

Tenemos en Jesús una provisión constante de agua, y se nos ha dado su Espíritu para ayudarnos a introducir profundamente nuestras raíces en busca del agua verdadera y viviente. Ahora mismo tú, estimado lector, deberías decidirte a estar arraigado y fundado en Jesús. Ese fundamento te proporcionará gran fe, una fe tan fuerte que será capaz de mover montañas, tal como la frágil raíz puede mover peñascos.


Devoción matutina

Por: Santiago A. Tucker.

«Maravillas de La Creación»

lunes, 12 de enero de 1976

LAS CUCARACHAS

Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios. 1 Cor. 4:5.

En ciertos lugares del mundo es imposible librarse de las cucarachas. Poco después de exterminar hasta la última de ellas, aparecen de nuevo. Su presencia generalmente se considera señal de que los habitantes de la casa no son muy limpios. Pero aun en las casas más limpias pueden encontrarse ciertas cucarachas que no se alimentan con desperdicios de comida. Por ejemplo, hay una cucaracha que prefiere vivir en medio de la oscuridad y el calor de un aparato de televisión, y que se alimenta con la cola y el material aislante que encuentra allí. No sale de noche a buscar comida ni necesita agua. Puesto que no se la ve, los exterminadores deben recordar que pueden encontrarla en su casa, a saber, en el aparato de televisión.

Una cucaracha recién nacida puede vivir una semana entera sin alimento, y en estado adulto puede durar meses sin comer, con tal que haya agua. Esto nos explica por qué las cucarachas son una plaga tan persistente. Aun la más cuidadosa de las dueñas de casa puede tener cucarachas en su hogar, y por supuesto resulta sumamente incómodo llegar a casa de noche, encender la luz y recibir el saludo de varias cucarachas que se escurren para esconderse en el primer lugar que pueden. Las cosas podrían ser peores, sin embargo. Lo bueno es que esta plaga no transmite enfermedades, hasta donde sepamos. Por supuesto, es sumamente desagradable que las visitas vean las cucarachas cuando encendemos la luz. Posiblemente sea el temor de que eso ocurra lo que finalmente nos induce a exterminarlas.
Cuando Jesús entra en nuestra vida, los rincones más tenebrosos de nuestro carácter se iluminan de repente, y aparecen una cantidad de cosas que no quisiéramos que se vieran. Pero Jesús no viene a condenarnos; en lugar de ello, viene para ayudarnos a eliminar los rasgos de carácter indeseables y los pecados, para que podamos tener la alabanza de Dios.

Devoción matutina

Por: Santiago A. Tucker.

«Maravillas de La Creación»

domingo, 11 de enero de 1976

EL BUEY ALMIZCLERO

El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen y los defiende (Sal. 34:7).

El nombre de "buey almizclero" no le asienta en absoluto. No es un buey; más bien sería pariente de los carneros o tal vez de los antílopes. Tampoco tiene glándulas almizcleras, como lo esperaban los exploradores del siglo XVIII. En aquella época, el almizcle era la base para fijar los perfumes y era muy buscado. El nombre que le dan los esquimales es más adecuado; lo llaman "barbudo".

El buey almizclero es un animal muy inteligente que casi ha desaparecido por ser tan dócil. Para proteger a las crías, la manada forma un círculo a su alrededor y ofrece un poderoso frente de cuernos por todas partes. Estos constituyen una formidable defensa contra los lobos, sus enemigos naturales. Pero para el hombre resultó fácil dar cuenta de ellos con toda clase de armas, desde las flechas hasta los rifles.

En la actualidad, mientras se alimenta con la escasa vegetación que crece en el Ártico, el buey almizclero puede ser útil para el hombre. Su lana se desprende en grandes trozos al comienzo del verano y es de muy buena calidad. No pierde su tersura cuando se hierve y es muy fácil de teñir. Se los comenzó a criar en granjas en el estado de Vermont, en Estados Unidos, y allí se descubrió que estos animales son mansos y se encariñan con los seres humanos. En cierta ocasión, los bueyes almizcleros rodearon al dueño de la granja formando un círculo a su alrededor para protegerlo, creyendo que los perros eran lobos.

Lo más fascinante para mí en cuanto al buey almizclero es el poderoso instinto de protección que los induce a rodear y proteger a aquellos que saben que no pueden hacerlo por sí mismos. Hay muchas oportunidades en las que necesitamos que alguien más fuerte que nosotros nos proteja, y entonces podemos depender de los ángeles que nos rodean de manera similar a como lo hacen los bueyes almizcleros con sus crías.


Devoción matutina

Por: Santiago A. Tucker.

«Maravillas de La Creación»