lunes, 4 de enero de 2016

LOS ENGAÑOS SON SU MARCA

Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Efesios 6:11.

¡Imagina! Había solo un lugar, entre todas las pacíficas praderas, las selvas tropicales y los lagos cristalinos del Jardín del Edén, en donde Satanás podía acceder a Adán y a Eva. Sería un verdadero desafío, pero el viejo diablo estaba decidido. Sabía que si Adán y Eva pecaban alguna vez, Dios proveería indudablemente alguna manera de perdonarlos y, entonces, él y sus ángeles caídos podrían regresar sigilosamente al cielo bajo el mismo perdón. Si eso no funcionaba, entonces, una vez que la pareja creada comiera la fruta prohibida, los llevaría deprisa hacia el árbol de la vida para que comieran otro bocado, y así serían pecadores que nunca morirían. Unidos con Adán y Eva, él y sus ángeles serían tan fuertes que sería fácil tomar el control del Edén, y Dios mismo no podría expulsarlos. ¡El pecado puede parecer tan lógico!
Pero ¿cuál sería la mejor manera de aproximarse? ¿Debería descender un día aleteando unas alas de murciélago y asustarlos para que comieran el fruto prohibido? ¡Eso nunca funcionaría! Los ángeles buenos estarían al lado de ellos antes de que pudiera decir su nombre anterior, Lucifer. ¿Debería probar sus encantos mostrándose con alas luminosas y brillantes, diciéndoles que tenía órdenes que los habilitaban a transgredir? Eso tampoco iba a funcionar. En el momento en que abriera la boca para decirles que comieran, enseguida sospecharían que era aquel ángel caído. No, realmente necesitaba una estrategia.
Después de un sondeo del Jardín, ya la tenía. ¡Pretendería ser una serpiente! Ahora bien, “esta era una hermosa criatura alada y, mientras volaba, su aspecto era resplandeciente, semejante al oro bruñido. No se arrastraba por el suelo, sino que se trasladaba por los aires de lugar en lugar, y comía fruta como el hombre” (La historia de la redención, p. 33).
Así que, Satanás se sentó en las ramas de un árbol actuando como serpiente, tratando de parecer distraído. Le llevó un montón de tiempo mirar y esperar, pero el momento finalmente llegó.
Inconscientemente al principio, Eva se marchó del lado de Adán. Debería haber corrido de regreso tan pronto como se dio cuenta de que estaba sola. Pero, en ese momento, estaba dependiendo de su propia sabiduría más que de amar y confiar en Dios.
Cada vez que cualquiera de nosotros tiene pensamientos como los de ella es un blanco óptimo para los engaños de Satanás.

Tomado de devoción matutina para menores 2016
¡GENIAL! Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward

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