lunes, 29 de febrero de 2016

UN DÍA EXTRA CON DIOS

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar Mateo 11:28.

Si tu cumpleaños es hoy, has celebrado la cuarta parte que el resto de nosotros.
¡No es de extrañar que tengas un aspecto tan juvenil! Pero, en todo caso, esa es tu recompensa por el hecho de que la Tierra orbite el sol cada 365.242 días. No es culpa tuya. Dicen que la probabilidad de nacer en un día bisiesto es 1 en 1.461, lo que significa que hay más de 4,5 millones de bebés como tú, nacidos en día bisiesto, en este planeta. Como los bebés cuatrillizos canadienses que hoy cumplen seis años, o los tres hermanos noruegos cuya madre tomó medidas para que cada uno naciera en veintinueves de febrero consecutivos. ¡Feliz cumpleaños!
Pero, hablando de añadir un día de vez en cuando, ¿te habría gustado nacer romano el año 46 a.C.? Ese fue el año en que sus astrónomos se percataron de que su calendario estaba muy desviado. Por eso, para corregir décadas de deriva, hicieron que aquel año se prolongase casi interminablemente hasta alcanzar los 445 días. ¡Intenta calcular tu cumpleaños en ese calendario!
¿Te has preguntado alguna vez si a Dios le gustaría añadir un día a su calendario? Ahora que lo pienso, lo ha añadido, ¿no? Un día extra cada semana, “extra” simplemente porque podría haber hecho la semana de la Tierra de seis días de duración. Después de todo, Génesis 1 declara que su creación física se completó en seis días. Sin embargo, dado que el Creador y su creación no son solo físicos, sino que son verdaderamente sociales y espirituales, Dios añadió un día “extra” a los seis días y en él celebró su obra creadora. Lo conocemos como sábado, de la palabra hebrea sabbat, que significa “cesar, reposar”.
¿Se te ocurre un día más perfecto para reposar en la amistad de nuestro Amigo Eterno que el sábado? Jesús nos invita: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. El descanso de su amistad es el corazón y el alma del sábado, ¿no crees?
“ ‘Venid a mí’, es su invitación. Cualesquiera que sean nuestras ansiedades y pruebas, presentemos nuestro caso ante el Señor. Nuestro espíritu será fortalecido para poder resistir. Se nos abrirá el camino para librarnos de estorbos y dificultades. Cuanto más débiles e impotentes nos reconozcamos, tanto más fuertes llegaremos a ser en su fortaleza. Cuanto más pesadas nuestras cargas, más bienaventurado el descanso que hallaremos al echarlas sobre el que las puede llevar” (El Deseado de todas las gentes, cap. 34, p. 300).
Con una promesa así da gusto ser parte de los elegidos. ¡Celebra tú también el descanso con el Creador!

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson
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