martes, 26 de abril de 2016

ÍDOLOS SIN PROTECCIÓN

Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos; pero Jehová hizo los cielos. Salmo 96:5.

Dios no siempre llama a las personas más talentosas; en cambio, elige a aquellas que están dispuestas a ser usadas. Gedeón estaba dispuesto. Había hablado con un ángel y estaba listo. Aquella noche, Dios le dio su primera orden: “Derriba el altar de Baal que tu padre tiene, y corta también la imagen de Asera que está junto a él” (Jueces 6:25). Como muchos israelitas, Joás, el padre de Gedeón, había hecho un altar al dios pagano Baal y a la diosa Asera.
No había manera de que Gedeón pudiera comenzar su trabajo de liberación de Israel hasta que los ídolos fueran quitados de su propia casa. Ninguno de nosotros puede esperar la bendición de Dios mientras nos aferremos a aquellas cosas que nos separan de él.
Gedeón tomó a diez siervos de su padre para que lo ayudaran y salió al amparo de la oscuridad para seguir las órdenes. No tenía miedo de nadie, pero los hombres del pueblo podrían detenerlo si veían lo que estaba haciendo.
Temprano a la mañana siguiente, la noticia resonaba por todo el pueblo. ¡Alguien había hecho un desastre con sus ídolos!
“¿Quién hizo esto?”, preguntaron los hombres.
Entonces, como es usual, alguien tenía una sospecha: Gedeón. ¡Por supuesto! Él tenía simpatía por el Señor. Era Gedeón, el hijo de Joás. Así que, marcharon a la casa de Gedeón y, muy enojados, golpearon a la puerta.
Joás salió a su encuentro. Había oído acerca del ángel que había visitado a su hijo, y había estado pensando en los ídolos de la familia.
“Saca a tu hijo Gedeón aquí para que muera”, gritaron los hombres.
Pero Joás los miró de frente y les dio un poco de lógica a la que no pudieron responder. “¿Van a defender a Baal?”, preguntó. “Si es dios, dejen que se cuide a sí mismo”.
Esto puso a los hombres a pensar. “Si Baal no había podido defender su propio altar, ¿cómo podían creer que protegería a sus adoradores?” (Patriarcas y profetas, p. 590). Los hombres asintieron con la cabeza en acuerdo y, cuando Gedeón hizo sonar la trompeta para pelear contra los madianitas paganos, estos hombres fueron los primeros en ofrecerse como voluntarios.
Ahora sabían que el Dios que hizo los cielos era, por lejos, más grande que cualquier ídolo hecho de madera o piedra.

Tomado de devoción matutina para menores 2016
¡GENIAL! Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward
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