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sábado, 23 de abril de 2016

DE TODO CORAZÓN

“Me buscarán y me encontrarán, porque me buscarán de todo corazón” (Jeremías 29:13).

Cuenta una antigua leyenda que un discípulo fue donde su maestro una tarde calurosa de verano y le dijo: “Maestro, quiero encontrar a Dios”. El maestro sonrió, y como hacía mucho calor, invitó al joven a acompañarlo a darse un baño en el río. Cuando el joven se zambulló, el maestro lo agarró y lo sostuvo por la fuerza debajo del agua durante un rato.
El joven luchó por algunos instantes, pero cuanto más luchaba, más lo hundía el maestro. Luego de mucho forcejeo perdió las fuerzas, y entonces el maestro lo dejó volver a la superficie. Aunque el muchacho estaba bastante molesto, el maestro, con mucha calma, le preguntó:
-¿Qué era lo que más querías mientras te hallaba debajo del agua?
-El aire -respondió el discípulo.
-Podrás encontrar a Dios -dijo el maestro-, cuando lo busques con la misma intensidad con la que buscas el aire. Pero si no tienes ese deseo ardiente, de nada te servirán tus esfuerzos y tus libros. No podrás encontrar a Dios, si no lo deseas como el aire para respirar.
¿Has buscado a Dios de esa manera alguna vez? A veces parece que nos creemos Goran Colak. ¿Has oído hablar de él? Es un joven croata que, al momento de escribir esta reflexión, tenía el record Guinness por haber durado 22 minutos y 32 segundos debajo del agua sin respirar. Para que tengas una idea de la magnitud de tal proeza, tú y yo nada más podemos durar unos tres minutos sin aire. Ahora bien, sin Dios no podemos vivir ni un instante. Hemos de tener un encuentro con él. En el libro del profeta Amos, el Señor nos hace esta promesa: “Búsquenme y vivirán” (Amos 5:4, NVI).
El texto que da inicio a la lectura de esta mañana nos asegura que cuando busquemos a Dios de todo corazón, con toda seguridad lo encontraremos. Es más, Dios está tan cerca de ti que, aunque sea a tientas, lo puedes encontrar, porque él “no está lejos de cada uno de nosotros” (Hechos 17:27). Hoy empieza un nuevo día, una nueva oportunidad para buscar a Dios con todo el corazón, y él te acompañará en todo lo que emprendas.

Tomado de Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
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jueves, 21 de abril de 2016

JOSUÉ Y LAS ROCAS REALMENTE GENIALES

Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. (Lucas 1:9)

“Dios, por favor, ayúdanos a encontrar algunas rocas verdaderamente geniales”, oraba Josué, mientras caminaba junto a Roberto, su hermano menor.
Los niños exploraban el terreno buscando rocas para la clase de Ciencias de Josué. Necesitaba recolectar varios tipos de rocas antes del final de la semana.
-¿No es esta realmente genial? -preguntó Roberto, alcanzándole una roca negra.
-No, es solamente un trozo de carbón -sonrió Josué, y le devolvió la roca a su hermano.
Entonces, Josué vio algo que nunca había visto antes: una roca divertida que parecía una concha marina.
-Roberto -llamó-, ¡creo que encontré un fósil!
Él no perdió tiempo y corrió junto a su hermano:
-¿Un fósil? ¡Déjame ver!
-Allí -notó Josué, señalando otro fósil que sobresalía de entre las rocas en la ladera de la colina-. Hay uno para ti.
-¡Guau! ¡Mi primer fósil! -exclamó Roberto.
Josué y Roberto escalaron la rocosa colina buscando más fósiles. Al principio, Josué veía solo almejas fosilizadas, pero después de algún tiempo encontró rocas con impresiones de plantas y fósiles de huesos a lo largo del terraplén. Fue como encontrar un tesoro oculto.
Al llevar varios de los fósiles para la clase de Ciencias, Josué dio gracias a Dios por haberle ayudado a encontrar algunas rocas realmente geniales.

¿Y AHORA?
¿Hay algo que creas que es demasiado pequeño como para que Dios se preocupe? (Lee: Mar. 12:43: Luc. 12:6; 17:6.) ¿En qué se asemejan buscar fósiles y buscar a Dios?

SPLASH:
Los mayores dinosaurios carnívoros eran el Tiranosaurios Rex y el Giganotosaurus. Pesaban entre 6350 y 7.260 kg, y medían unos 14 metros de largo. El Brachiosaurus, un dinosaurio vegetariano, pesaba cerca de 63.500 kg y podía crecer hasta los 26 metros de largo.

Tomado de Matinal para Adolescentes 2016
“Intensamente, Ejercita tu Cerebro”
Compilado por Penny Estes Wheeler
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jueves, 21 de enero de 2016

RALPHIE, VUELVE A CASA

Porque el Hijo del Hombre vino a buscar  y a salvar lo que se había perdido (Lucas 19:10)

Jenna se sentó en la acera con los hombros caídos y los ojos enrojecidos de tantas lágrimas. Cada pequeño movimiento del césped le llamaba la atención, y agudizaba el oído con cada sonido que se oía a la distancia.
Ralphie se había esfumado. Jenna había preguntado en cada una de las casas del vecindario, y lo había llamado hasta que su garganta se secó. Pero no había ninguna señal del pequeño Terrier Yorkshire. Incluso llevó un puñado de sus golosinas favoritas, con la esperanza de que, de alguna manera, lo tentaran a volver. Pero, se había esfumado…
A medida que la luz del cielo se apagaba, Jenna luchaba con la idea de que quizá no volvería a ver a Ralphie nuevamente. Vagó por el barrio buscando en los mismos lugares en los que ya había buscado antes. Su corazón no le permitiría darse por vencida mientras Ralphie necesitase ser rescatado.
Esta debe ser la forma en la que Dios se siente con las personas perdidas, pensó Jenna. Repentinamente, sintió que entendía un poco mejor el corazón de Dios; ¡debe estar tan roto como el de ella!
Justo antes del anochecer, Jenna vio a un hombre caminando hacia ella con un bulto en los brazos.
-¿Estás buscando “esto”? -le preguntó, sonriente.
-¡Ralphie! -Jenna corrió hacia el hombre, inundada de alivio cuando vio la carita de su Terrier.
-Gracias -le dijo con enorme gratitud.
Jenna no podía dejar de sentir lástima por Dios. Él todavía está esperando que cada uno de sus amados vuelva a la seguridad del hogar.

SPLASH:
En el Parque Nacional Denali, Alaska, el costo promedio por los servicios de búsqueda y rescate de mascotas es de cien mil pesos por año.

¿Y AHORA?
Si supieras que alguien se perdió, ¿ayudarías a buscarlo? Y ¿qué pasará con aquellos que están perdidos espiritualmente?

Tomado de: Matinal para Adolescentes 2016
“Intensamente, Ejercita tu Cerebro”
Compilado por Penny Estes Wheeler
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martes, 19 de marzo de 2013

LA BILLETERA PERDIDA


Lugar: Michigan, EE.UU. 
Palabra de Dios: Lucas 15:10.

Pero el día anterior a que saliéramos de viaje, mi esposo perdió su billetera. Tenía que estar en alguna parte de la casa, pero ¿dónde? buscamos y buscamos y buscamos, pero no apareció. A medida que el momento de partir se acercaba, comenzamos a asustarnos. ¿Cómo iba a abordar el avión? ¿Cómo podría alquilar un auto? ¿Cómo iba a pagar el hotel? En la billetera perdida estaba su carnet de conductor, sus tarjetas de crédito; hasta su tarjeta de identificación.
De alguna manera nos las arreglamos en ese viaje usando mi tarjeta de crédito y el pasaporte de mi esposo como documento de identificación. Pero, cuando volvimos, continuamos la búsqueda. Mi esposo sacó su linterna grande y comenzó a recorrer de nuevo la casa. Una vez más, miró debajo de la cama, en los roperos, detrás de las bibliotecas, debajo del sillón; en todos los lugares donde podría estar la billetera. Hasta revisó la basura. Pero, no pudimos encontrarla por ninguna parte.
-Debí haberla perdido por ahí -dijo mi esposo finalmente.
Pero, siguió buscando.
Desesperado, se dirigió a la cocina, y con su linterna encendida comenzó a abrir cajones y alacenas... ¡y allí estaba, debajo de la pileta de la cocina! Todavía no sabemos cómo llegó allí pero, obviamente, mi esposo estaba contentísimo.
Esta historia me recuerda la parábola de la mujer que perdió una de sus diez monedas de plata. Encendió una lámpara y revisó cuidadosamente toda la casa. Cuando encontró la moneda perdida, invitó a sus amigas y vecinas a alegrarse con ella.
Luego, Jesús continuó diciendo: "Así mismo se alegra Dios con sus ángeles por un pecador que se arrepiente". Así de preciosos somos para Jesús. Él no quiere que ninguno de nosotros se pierda, y cuando estamos a salvo en sus brazos, ¡hay mucha alegría en el cielo!

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

viernes, 28 de septiembre de 2012

PEDIR, BUSCAR, LLAMAR


«Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá» (Mateo 7:8).

En Mateo 7:11 Jesús hizo una pregunta retórica. Después de haber recordado a sus oyentes que, aunque eran padres imperfectos, sabían dar cosas buenas a sus hijos, les dijo: «¿Cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?». Dos palabras a tener en cuenta en este texto son «buenas cosas»
En esta vida, nuestros padres y nuestras madres nos han dado regalos. Nos encanta dar regalos a nuestros hijos y nietos, pero a veces tales regalos no son buenos. En cambio, los regalos de nuestro Padre celestial siempre son buenos. En Santiago 1:17 se dice: «Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de variación». Nuestra satisfacción y nuestro agradecimiento serían más completos si recordásemos que nuestro Padre celestial solo nos da buenas dádivas.
Además de hacer que el sol brille sobre justos e injustos, Dios es el responsable de que el corazón humano lata 2,500 millones de veces a lo largo de la vida, bombeando casi un millón de litros de sangre que circula por una red de vasos sanguíneos de más de 160,000 km de longitud. Él es quien hace que, de una diminuta semilla, nazca una planta que luego dará una zanahoria, la cual, tras el proceso de digestión, se transformará en compuestos químicos que dan sustento a la vida. Son cosas que no es preciso que hagamos, pero por las cuales debemos estar agradecidos.
Por tanto, sabiendo que nuestro Padre Dios solo tiene interés en darnos buenas dádivas, a nosotros nos corresponde apartar nuestras oraciones de aquello que pensáramos que es bueno para nosotros y centrarlas en lo que Dios sabe que nos conviene. Aunque no siempre podremos saber los detalles concretos, es posible descubrir su voluntad mediante el estudio de su Palabra. La Biblia nos dice que su voluntad es que seamos como Jesús y que él nos ayudará a lograr ese objetivo. ¿Qué mejor regalo se puede pedir?
La conclusión es que la oración no es decirle a Dios algo que él ya sabe, sino que él nos pide que oremos para que podamos ser capaces de recibir lo que él quiere darnos. A medida que la vida espiritual crezca y se desarrolle, nuestras perspectivas madurarán y serán cada vez más parecidas a las de nuestro Padre celestial; hasta el punto de que su deseo y el nuestro serán idénticos.  Basado en Lucas 18:1-8.

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

jueves, 15 de marzo de 2012

DIOS ESTÁ BUSCANDO…

¡Quién sabe si no has llegado al trono precisamente pana un momento como este! Ester 4:14, NVI.

Probablemente hayas escuchado hablar de Diógenes, un filósofo griego que vivió varios siglos antes de Cristo (412-323 a.C.) y que llegó a ser famoso por sus ocurrencias.
Se cuenta que cierta vez se encontró con Alejandro Magno, el célebre conquistador. Encantado de conocer a Diógenes, de quien había escuchado hablar, el emperador le ofreció darle lo que quisiera. Diógenes, sin dar muestras de mucha emoción ante tal ofrecimiento, se limitó a responderle que por favor se apartara porque le estaba tapando la luz del sol.
Más conocida es la anécdota en la que Diógenes aparece en pleno día, con una lámpara encendida, y en actitud de búsqueda. Cuando alguien le preguntó la causa de una conducta tan extraña, respondió: «Estoy buscando a un hombre honesto». ¡Una manera muy gráfica de denunciar la condición moral de su época! No había muchos hombres íntegros en los alrededores.
Hace muchos siglos que Diógenes murió, pero la lección que nos dejó no ha perdido validez, porque la condición moral de nuestra sociedad no parece ser muy diferente a la que motivó su ocurrencia. ¿Dónde están los hombres y mujeres honestos hoy? Me gusta la forma en la que cierto escritor expresó esta necesidad:
«Dios está buscando hoy hombres y mujeres...
  • Que sepan decir la verdad y mirar en los ojos al mundo.
  • Que sean valientes sin proclamar su valentía.
  • Que conozcan su mensaje y lo digan.
  • Que sepan cuál es su lugar y lo ocupen.
  • Que sepan cuál es su negocio y lo atiendan.
  • Que estén dispuestos a comer lo que se han ganado y a vestirse con lo que han pagado.
  • Dios está buscando hoy hombres y mujeres que hayan llegado al reino para una hora como esta» (adaptado de G. Barclay, Mediante su Espíritu, p. 364).
Sí, Dios está buscando jóvenes que sepan distinguir el bien del mal, y se atrevan a practicar el bien; que sean diferentes, y no tengan miedo de serlo. En una palabra, jóvenes que conozcan su misión y la cumplan. ¿Eres tú uno de esos valientes? ¿Puede Dios contigo en una hora cómo está?
Señor Jesús, puedes contar conmigo. Capacítame para hacer la parte que me toca en una hora como esta.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

martes, 31 de enero de 2012

DE PIE ANTE EL SEÑOR

No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él [Juan 2: 15).

El mar muerto posee características únicas y muy distintivas. Son esas peculiaridades las que lo convierten en un destino turístico muy atractivo. Uno tiene que pasar por la arena ardiente si desea llegar a sus aguas. Sin embargo, no es el típico mar en el que uno se pueda refrescar. Durante el verano, por ejemplo, el agua de la superficie puede alcanzar una temperatura de 37 °C (98 °F). Además, el agua podría provocarnos una fuerte irritación en los ojos por su alta salinidad, que es casi diez veces más elevada que la del resto de los mares.
Los que no saben nadar tienen una gran ventaja, pues podrán flotar en el Mar Muerto sin mucho esfuerzo. Es más, uno flotará prácticamente sin quererlo y no será tan fácil volver a poner los pies en la tierra de nuevo. Es incluso divertido ver a más de un turista tratando de ponerse en pie. Los movimientos que realizan en el intento se parecen a los de un insecto que lucha por voltearse, mientras se encuentra patas arriba.
Algo semejante es lo que sucede con nuestras vidas cristianas. La elevada concentración de factores como la música popular, el cine, los programas de televisión, la moda, la publicidad y la ya indispensable Internet nos afectan negativamente, en especial a los jóvenes. Todos esos elementos están cargados de inmoralidad, deslealtad, rivalidades, hedonismo y sexo, entre otras cosas.
Quizás sea más fácil y cómodo continuar flotando sobre las aguas saturadas de maldad que luchar por mantenernos de pie, como en el caso de los bañistas que se sumergen en el Mar Muerto.
Cómo cristianos debemos mantenernos firmes sobre la Roca, cimentados en los principios que Dios manifestó en su palabra. ¡Que el Señor nos ayude a permanecer firmes en el!

Toma de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Lupita Susunaga Navarro es profesora de Lengua y literatura en la Universidad de Montemorelos.

TENIA MAL CARÁCTER

Más vale ser paciente que valiente. Proverbios 16:32.

A nadie le gusta hacer el ridículo, y menos delante de amigos. ¿Te ha pasado? Le pasó a Benjamín en una clase de inglés, cuando estaba en séptimo grado. El asunto no habría pasado a mayores de no haber sido porque uno de sus compañeros comenzó a burlarse de él.
—Eso que dijiste es una de las cosas más tontas que he escuchado —dijo su compañero.
—Tú también has dicho tonterías —respondió Benjamín, malhumorado.
El intercambio de palabras continuó hasta que llegaron al cuarto de los armarios, donde guardaban sus pertenencias. Cuando Benjamín se disponía a abrir el candado, recibió un empujón. Sin pensarlo dos veces, agarró el candado y golpeó con él al muchacho en plena cara. En cuestión de segundos, la sangre comenzó a brotar profusamente.
En otra ocasión, cuando cursaba el noveno grado, estaba escuchando música con un amigo cuando, sin previo aviso, el muchacho le cambió la estación de radio. Comenzaron a discutir por ello, y entonces Benjamín empuñó un cuchillo y lanzó una puñalada hacia el estómago de su amigo. El arma golpeó la hebilla de la torrea con tanta fuerza que la hoja del cuchillo se partió en dos.
Cuando llegó a su casa, Benjamín se encerró en el baño. Por su mente cruzaba atropelladamente los pensamientos: «He intentado matar a un amigo. ¿Qué pensará mi madre de todo esto?». Permaneció allí hasta que recordó las lecciones de su madre sobre la oración. Mientras lloraba, oró: «Señor, si tú no me ayudas a librarme de este mal carácter, yo nunca podré hacerlo». Entonces buscó una Biblia y la abrió en el libro de Proverbios. Después de leer durante un rato, sus ojos se posaron en Proverbios 16: 32: «Más vale ser paciente que valiente». Ese día, la paz de Dios inundó su corazón y nunca más tuvo problemas con de temperamento (Manos consagradas. La historia de Ben Carson, pp. 58-64).
Benjamín es hoy el Dr. Ben Carson, director del Departamento de Neurocirugía Pediátrica del famoso Hospital Johns Hopkins de Baltimore, Maryland, EE.UU. La Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos y la cadena CNN lo han considerado uno de los veinte médicos más destacados del mundo.
Y tú, ¿tienes problemas serios de carácter? Si este es el caso, ¿qué tal si, al igual que Benjamín, conversas al respecto con tu Padre celestial?
Padre celestial, por amor a Jesús, mi Salvador, ayúdame a vencer mis defectos de carácter.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

lunes, 30 de enero de 2012

EL BUEN CAMINO

Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios, pero el que hace lo malo no ha visto a Dios (3 Juan: 11).

Los años de la infancia siempre se contemplan con nostalgia. Uno de los recuerdos que conservo es que cuando hacía algo malo, me escondía creyendo que Dios no podría verme y por tanto no me castigaría.
Yo fui educada en un hogar católico, donde temer a Dios equivalía a tenerle miedo. Mis mayores me decían: «Si no te portas bien, Dios te castigará». «Si no estudias, Dios te castigará». Y así una serie de reprimendas que por mi corta edad no comprendía del todo.
En mi corazón albergaba dudas: por un lado me decían que Dios me amaba, y por otro me inculcaban el miedo con castigos. Así que empecé a buscar con todo mi corazón a aquel Dios que no podía comprender. No sabía cómo hacerlo, por lo que rezaba mucho, ya que para aquel entonces aún no sabía orar. Todos los días me dirigía a Dios utilizando la mejor forma que conocía, y sentía que en mi interior surgía una paz que antes no disfrutaba.
Así pasaron muchos años, pero mi búsqueda y mis ansias por conocer a Dios no se extinguían. Un día me llegó la oportunidad de estudiar la Biblia. Al principio no entendía nada, todo era nuevo para mí; pero me llamó la atención un pasaje que decía: «Os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros. Quitaré de vosotros el corazón de piedra y os daré un corazón de carne» (Eze. 36: 26). Me conmoví al leer aquellas palabras. Aunque no las entendía muy bien, sabía que aquella promesa implicaba algo bueno.
Continué estudiando la Palabra de Dios y mi vida fue cambiando. Ya no tenía miedo, tan solo sentía la necesidad de estar con Jesús. Si él me prometía un corazón nuevo era porque el mío no servía: «Dame, hijo mío, tu corazón y miren tus ojos mis caminos» (Prov. 23: 26). Acepté a Jesús, le entregué mi corazón y mis temores se han convertido en amor; en un amor que todo lo puede, todo lo soporta, que no tiene envidia, que es sufrido, como leemos en 1 Corintios 13.
Ese es el amor que deseo para todos los que anhelan seguir a Jesús: el ejemplo de amor más grande en la historia de la Creación.

Toma de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Rosita Val es española

lunes, 7 de noviembre de 2011

¡BÚSCALO!

Pero cuando en su tribulación se convirtieron a Jehová Dios de Israel, y le buscaron, él fue hallado de ellos. 2 Crónicas 15:4.

La cerca de la posada en la que me hospedo me cuenta muchas historias, en su monotonía vertical. Me habla, en silencio, de mariposas que desaparecieron en el abismo, del otro lado de sus límites; me cuenta de la tragedia de ladronzuelos, que se quedaron con las carnes clavadas en las púas del alambre protector.
También, me muestra rosas silvestres, que trepan sus espinas aquí y allá. En fin, aquella cerca vieja me habla de libertad y de esclavitud; de vida y de muerte.
El pueblo de Israel parecía que ignoraba los "límites de la cerca"; si no los ignoraba, peor aún. La consecuencia fue terrible: ellos también, como las mariposas del hotel, desaparecieron en el abismo del anonimato; se hicieron polvo, en la arena de la historia. Historia de dolor, dispersión y sufrimiento.
Ellos también sintieron sus carnes heridas por las púas de la desobediencia, y se quedaron allí, gritando de dolor y suplicando por auxilio.
Y el Salvador apareció. "Cuando en su tribulación se convirtieron a Jehová Dios de Israel, y le buscaron, él fue hallado de ellos", dice el versículo de hoy.
¡Qué bueno es el Señor! Siempre está presente en la hora del dolor. Jamás se olvida del hijo rebelde. Israel pensaba que la cerca protectora de los eternos principios divinos era muro esclavizador; la descartaron de su vida; fueron más allá de sus límites, en busca de libertad y de realización.
La vida tiene muchas cercas; vives rodeado de ellas. Respetarlas es vivir: el resplandor, del otro lado, es mero espejismo, brillo seductor, aurora boreal engañosa. Conozco historias tristes, de gente que saltó la cerca, en busca de nuevas sensaciones. Como Israel, hoy claman de dolor, atrapados en las garras de su búsqueda insensata.
Hoy, puede ser un día especial para rever la cerca. No la mires como las reglas de un Dios arbitrario; contémplalas como el marco protector de tu vida. Y parte, para la lucha de esta nueva jornada, recordando que: "Cuando en su tribulación se convirtieron a Jehová Dios de Israel, y le buscaron, él fue hallado de ellos".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

sábado, 6 de agosto de 2011

ÉL VINO

Y vino y habitó en la ciudad que se llama Nazaret, para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado nazareno. Mateo 2:23.

¿Quién vino y de dónde? En el contexto del versículo de hoy, Jesús venía Egipto; antes de Egipto, provenía de Belén. ¿Y antes de Belén? El problema con los seres humanos es que solo vemos las cosas de la carne. Somos incapaces de entender las cosas del Espíritu, a no ser que Dios opere, en nosotros, el milagro del nuevo nacimiento.
En cierta ocasión, Felipe habló a un amigo acerca de Jesús, y la pregunta del prejuiciado Natanael fue: ¿Puede venir algo bueno de Nazaret? Todos estaban equivocados: Jesús no provenía ni de Egipto ni de Belén, ni siquiera de Nazaret; él venía del cielo. Desde la eternidad y por la eternidad, había sido uno con su Padre, y lo había dejado todo, por amor al ser humano.
Nadie tiene el derecho de verlo como un simple ser humano. Fue el más extraordinario de los hombres, sí; no hubo, ni lo habrá, jamás maestro como él. En él, la historia converge. Pero, a pesar de todo eso, Jesús no era un simple ser humano: era Dios hecho hombre.
Jamás podré entender la maravilla de su amor. ¿Cuánto valgo yo, para que él lo haya dejado todo y haya venido a buscarme? No lo sabré; ni necesito saberlo. Porque lo único que Jesús desea es que yo crea y que lo acepte, a pesar de no entenderlo.
El texto de hoy afirma que los profetas habían predicho que Jesús sería llamado nazareno, por vivir en Nazaret. Es verdad. Pero, esto no era un simple asunto de gentilicio; en el fondo era, también, una cuestión de incomprensión. Natanael representaba a la humanidad, al preguntar si de Nazaret podía salir algo de bueno. ¡Pobre ser humano, que solo puede ver las cosas de la tierra! Mientras tus ojos vean apenas el plano horizontal de la vida, estarás limitado a la confusión y a la desesperación de este mundo.
El mensaje de hoy es un desafío a ver la vida desde la perspectiva vertical. Alza los ojos y mira, en el cielo, a un Dios capaz de mostrarte la solución cuando piensas que todo está perdido.
Sal hoy, a enfrentar los desafíos, pensando en el sentido espiritual de lo que menciona Mateo: "Y vino y habitó en la ciudad que se llama Nazaret, para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado nazareno".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

martes, 2 de agosto de 2011

¡APRENDE A PEDIR!

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. Mateo7:7,8.

“No necesito de Dios", decía Augusto, lleno de orgullo. "Dios es una muletilla que" los débiles usan para esconder su fragilidad y falta de valor para enfrentar los problemas de la vida".
Brillante como pocos; inteligente, al punto de discutir con los profesores y dejarlos en malos lienzos. Respiraba soberbia. Miraba a los demás como si él estuviese en un pedestal, por encima de los pobres mortales. La vida, sin embargo, fue cruel con él. Una noche, mientras regresaba de una fiesta, su automóvil salió de la carretera y tuvo un accidente casi fatal. Llevó meses para recuperarse; pero jamás volvió a ser lo que era. Quedó condenado a una silla de ruedas para el resto de su vida.
Tres meses después, regresó al hospital por causa de otro accidente: la silla de ruedas resbaló por una rampa, y cayó desde una altura de tres metros. Los testigos dicen que no aceptó ayuda; no pidió, no buscó, no llamó...
Pedir, buscar y llamar son tres verbos que expresan dependencia. Tú solo pides cuando necesitas, buscas cuando no tienes y llamas cuando deseas entrar. ¿Sabes lo que Jesús quiere decirte? Que el primer paso del vencedor es reconocer sus limitaciones: tú eres dependiente; no solo de Dios sino también de las otras personas.
No eres una isla en este mundo; nadie lo es. Todos dependemos de todos. Puedes ser bello como un par de ojos azules, pero necesitas de los pies, por inferiores o detestables que te parezcan. Jamás subestimes a los demás; no los consideres innecesarios. Por abundantes que sean tus talentos, por brillante que seas, eres mucho más productivo, más noble y más grande cuando aprendes a pedir, a buscar y a llamar.
Pero, evidentemente, cuando Jesús pronunció estas palabras estaba hablando de su infinito amor, listo a ser derramado en la vida de quienes lo reconocen como Dios.
Por eso, hoy, no te atrevas a enfrentar los peligros de la vida sin pedir, buscar y llamar. Jesús está allí, a tu lado, dispuesto a oír tu voz. Quiere hacerte grande, pero necesitas sentirte pequeño. Si te consideras grande, ¿qué puede él hacer por ti?

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón