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viernes, 8 de abril de 2016

FUNERAL EN LA CIMA DE LA MONTAÑA

Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos. Salmo 116:15.

Los israelitas lentamente se abrieron paso a lo largo de la base de una escabrosa cadena de montañas, pasando por alto el sombrío desierto en su camino, rodeando Edom. Finalmente, se detuvieron para acampar en la base del monte Hor, que se elevaba a lo lejos por sobre el desolado valle.
Luego ocurrió algo extraño. Sin ninguna palabra dirigida al pueblo, Moisés, Aarón y Eleazar, el hijo de Aarón, se abrieron camino fuera del campamento. El pueblo observaba y se preguntaba, mientras los dos hombres mayores y el más joven comenzaron tan lentamente a subir el monte Hor por qué estaría Aarón subiendo una montaña vestido con sus hermosas ropas sacerdotales. Todo era muy misterioso. Ellos no sabían que Dios le había dicho a Moisés que llevara a Aarón y a Eleazar a la cima del monte Hor porque allí iba a morir el sumo sacerdote y ser enterrado, y Eleazar tomaría el lugar de su padre.
Aunque Moisés y Aarón eran canosos por su edad, eran hombres fuertes. Y, como era su última vez juntos, querían hacerlo valer. Mientras miraban hacia abajo, al campamento esparcido tan cuidadosamente, pensaban en los muchos años que habían pasado juntos ayudando a estos ex esclavos a aprender acerca de Dios. Habían dado lo mejor de sus vidas a los hijos de Israel.
En algún lugar, más allá de los montes, estaba el camino hacia la Tierra Prometida. Moisés y Aarón se entristecieron al pensar en lo que les había impedido entrar, pero no se quejaron.
El trabajo de Aarón había terminado. Había estado al lado de su hermano todos estos largos años y Dios mismo lo había escogido como sumo sacerdote. Pero, su registro fue arruinado con los terribles pecados de la construcción del becerro de oro, la murmuración con María y el haberse unido a Moisés en su enojo en Cades. Como representaba a Jesús, el gran Sumo Sacerdote, sus pecados eran particularmente grandes. Pero se había arrepentido y, con paz en su corazón, estaba listo para morir.
Tristemente, Moisés le sacó a Aarón las prendas exteriores y se las puso a Eleazar, quien ahora iba a ser el sumo sacerdote. Luego Aarón, ahora de 123 años, se recostó tranquilamente y murió en los brazos de su hermano. Moisés y Eleazar lo enterraron en la cumbre del monte Hor.
Cuando Jesús vuelva, Aarón, por su fe en el Señor, se levantará de nuevo para encontrarse con Moisés y toda la hueste de los salvos.

Tomado de devoción matutina para menores 2016
¡GENIAL! Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward
#GenialDiosTieneUnPlanParaTi #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMenores #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

martes, 19 de enero de 2016

LOS HUESOS DE JEHOHANAN BEN HAGQOL

“Cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, lo crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda”. Lucas 23:33

No se cuenta con su acta de defunción, pero encontraron sus huesos, blanqueados y polvorientos, en una cripta abandonada. Y su trágica historia surge de ese esqueleto en proceso de desintegración: su nombre, Jehohanan ben Hagqol (forma hebrea de fuan, hijo de Hagqol); nacionalidad, judío; edad, entre 24 y 28 años; altura, 168 centímetros; situación económica, miembro de una familia adinerada; ocupación, ninguna forma evidente de trabajo intenso; salud, ninguna indicación de ninguna enfermedad grave (aunque la formación asimétrica de su cráneo indica que en las primeras semanas de su estancia en el seno materno y de nuevo después -poco antes o poco después de su nacimiento- su vida se vio amenazada por circunstancias traumáticas desconocidas); residencia, Jerusa- lén; fecha de la defunción, en algún momento entre los años 30 y 50 d.C.
¿Forma de fallecimiento? Violenta. La espinilla de la pierna izquierda había resultado fracturada, probablemente por el golpe de una porra. Y, presumiblemente, como consecuencia de ese golpe, también se habían fracturado ambos huesos de la pierna derecha. Además, tras el fallecimiento, sus pies tuvieron que ser amputados con un golpe de hacha para librar su cuerpo. ¿Por qué? Sencillo. Jehohanan fue víctima de la crucifixión romana. Se ha hallado el clavo -de entre trece y quince centímetros- que unía sus talones a la cruz. Según parece, la punta doblada del clavo se había quedado atascada en un nudo de la madera, lo que explica la amputación de los pies del joven. También se encontraron vestigios de clavo entre el radio y el cúbito del antebrazo izquierdo, lo que indica que habían clavado a la cruz tanto sus brazos como sus pies. Los restos de la cruz indican que estaba hecha de madera de olivo.
Nadie conoce su historia. Su polvoriento montón de huesos fue descubierto por el Ministerio de la Vivienda de Israel en junio de 1968 en un lugar de enterramiento al norte de Jerusalén. Este hallazgo arqueológico resulta tan significativo porque marca la primera vez que se han encontrado restos de un hombre crucificado datados en la era romana.
Pero, por otra parte, el mundo nunca necesitó la historia de Jehohanan para recordar la tragedia de la crucifixión, ¿verdad? De sobra se ha contado la historia de otro Joven de esa misma ciudad en esa misma época. Sabemos qué mató a Jehohanan. Pero, ¿qué mató a Jesús? Es imprescindible que encontremos la respuesta. Porque en ella seguramente debe de estar la verdad sobre el Dios que nos ha elegido.

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson
#ElSueñoDeDiosParaTi #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual

viernes, 30 de agosto de 2013

EL CALVARIO

Pero al fin vinieron dos testigos falsos, que dijeron: Este dijo:
Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo. Mateo 26:60, 61.

Esta era la única acusación que podía presentarse contra Cristo. Pero estas palabras habían sido declaradas y aplicadas mal. Cristo había dicho: “Destruid este templo, y en tres días lo levantaré… Mas él hablaba del templo de su cuerpo” (Juan 2:19-21).
Los sacerdotes y los gobernantes, con muchos otros, lo desafiaban con esta declaración falsa. Cuando pendía de la cruz, fue repetida en son de burla por los escribas y los fariseos y apoyada por la multitud. “Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo” (Mat. 27:40). Pero, aunque se las citaba mal, las palabras de Cristo se estaban cumpliendo. Se les daba publicidad, y se hacían más impresionantes por las proclamaciones de sus enemigos…
Los que con mofa dijeron: “Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios” (vers. 43), no pensaron que su testimonio repercutiría a través de los siglos. Pero aunque fueron dichas en son de burla, nunca hubo palabras tan ciertas. Llevaron a los hombres a buscar en las Escrituras por sí mismos. Hombres sabios oyeron, investigaron, reflexionaron y oraron. Hubo quienes no descansaron hasta que, por la comparación de un pasaje de la Escritura con otro, vieron el significado de la misión de Cristo.
Vieron que Aquel cuya tierna misericordia abarca todo el mundo proveía perdón gratuito…
Nunca antes hubo un conocimiento tan general de Jesús como cuando fue colgado de la cruz. Fue levantado de la tierra para atraer a todos hacia sí. En el corazón de muchos de los que presenciaron la crucifixión y oyeron las palabras de Cristo resplandeció la luz de la verdad. Con Juan, proclamarían: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29)…
Esta escena ocurrió a la vista del cielo y de la tierra. Los ángeles contemplaron la burla inmisericorde y el odio manifestado contra Jesús por quienes debían haberlo reconocido como el Mesías…
Nuevamente se escuchó el clamor, como de uno en agonía mortal: “Consumado es” (Juan 19:30). “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró” (Luc. 23:46). Cristo, la Majestad del cielo, el Rey de gloria, estaba muerto -Review and Herald, 28 de diciembre de 1897; ver un texto similar en El Deseado de todas las gentes, pp. 653, 696, 697.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

jueves, 29 de agosto de 2013

GETSEMANÍ

Vinieron, pues, a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que yo oro. Marcos 14:32.

Al dejar a los discípulos, y pedirles que oraran por ellos mismos y por él, seleccionó a tres, Pedro, Santiago y Juan, y se adentró más en la soledad del huerto. Estos tres discípulos habían estado con él en su transfiguración; habían visto a los visitantes celestiales, Moisés y Elías, que conversaban con Jesús, y este deseaba que estuvieran con él también en esta ocasión…
Cristo expresó su deseo de simpatía humana, y entonces se retiró de ellos a un tiro de piedra. Cayó sobre su rostro y oró: “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa -pero entonces añade—; pero no sea como yo quiero, sino como tú” (Mat. 26:38).
Al concluir la hora, Jesús, sintiendo la necesidad de simpatía humana, se levantó del suelo y fue tambaleándose hasta el lugar donde había dejado a sus tres discípulos… Anhelaba escuchar de estos palabras que le trajeran algún alivio en su sufrimiento. Pero quedó chasqueado. No le brindaron la ayuda que ansiaba.
En vez de esto, “los halló durmiendo” (vers. 40).
Justo antes de dirigir sus pasos al huerto, Jesús había dicho a sus discípulos:
“Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche”; y estos le habían asegurado con certeza que nunca abandonarían a su Señor; que irían a la cárcel con él, y si era necesario sufrirían y morirían con él. Y el pobre Pedro, en su autosuficiencia, había añadido: “Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré” (vers. 31, 33). Pero los discípulos confiaban en sus propias fuerzas; no miraban al poderoso Ayudador, como Cristo les había aconsejado que hicieran… Incluso el ferviente Pedro, que pocas horas antes había declarado que moriría con su Señor, estaba durmiendo…
Nuevamente el Hijo de Dios quedó presa de una agonía sobrehumana, y exhausto y casi desmayándose, fiie tambaleándose de vuelta al lugar de su primera lucha… Apenas momentos antes, Cristo había derramado su alma en cantos de alabanza en acentos firmes, como uno consciente de su calidad de Hijo de Dios… Ahora su voz les llegó en el tranquilo aire nocturno, no en tonos de triunfo, sino llena de angustia humana. Poco antes había estado sereno en su majestad; había sido como un poderoso cedro. Ahora, era una caña rota…
Aunque el pecado era la terrible cosa que había abierto las compuertas del dolor sobre el mundo, él se convertiría en la propiciación por una raza que había decidido pecar -Signs of the Times, 2 de diciembre de 1897; ver un texto similar en El Deseado de todas las gentes, pp. 637-641.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

martes, 9 de julio de 2013

UN DÍA MÁS

Lugar: México
Palabra de Dios: Sofonías 3:17, DHH

El pastor Landeros cabalgaba detrás del guía que había contratado.  Habían estado viajando juntos durante varios días, visitando aldeas en la montaña para distribuir medicamentos, libros y revistas.
En todos los lugares donde se detenían, el Pastor Landeros compartía el amor de Dios con la gente.
De pronto, el pastor Landeros se sintió impresionado a invitar al guía para que entregara su corazón a Dios. Había tratado antes de hablarle de Dios, pero el hombre no había parecido interesado.
-Me gustaría hablarle de Jesús -dijo el pastor. Pero, no obtuvo respuesta.
El guía ni siquiera se dio vuelta, para mirar hacia atrás. El pastor sabía que había hablado lo suficientemente fuerte como para que lo escuchara. Quizás era inútil. Todo lo que podía ver era la espalda del hombre. “Voy a seguir hablando, igualmente”, decidió el pastor.
Mientras seguían viaje, el pastor Landeros le habló de Jesús y de su amor, y de cómo había muerto en lugar de nosotros. Siguió hablando, aunque el guía parecía no estar prestando atención. Al dar vuelta en una curva, el pastor alcanzó a ver por un momento la cara del guía. Las lágrimas rodaban por sus mejillas. Ese día, el guía decidió aceptar a Jesús.
Pero, la historia no termina aquí. El guía confesó que el día anterior había ideado matar al pastor y quedarse con sus cosas. Pero, en lugar de hacerlo, decidió viajar un día más juntos, para no tener que acarrear todo ese equipaje.
Dios obra de maneras asombrosas. “El Señor tu Dios está en medio de ti; ¡él es poderoso, y te salvará!…’’

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

sábado, 6 de julio de 2013

ASESINO Y LADRÓN

Lugar: Washington, EE. UU.
Palabra de Dios: Gálatas 2:20

Tomás Johnson fue un asesino y ladrón. Luego de años de evadir a la policía, finalmente lo atraparon y lo enviaron a prisión. Pero, su conducta no mejoró en lo absoluto. Atacaba a los guardias y a los otros prisioneros, y mantenía orgullosamente su reputación de ser uno de los hombres más malos del país.
Allí fue donde lo conoció Frank Novak, en la prisión de la ciudad de Seattle.
-Yo también estuve en prisión -le dijo a Tomás-, pero Dios cambió mi vida. Luego de recuperar mi libertad, no tenía deseos de volver a mis viejos caminos. Quería contar a otros lo que Dios había hecho por mí. Por eso vine aquí, para decirte que Dios te ama y quiere salvarte.
-Usted no me conoce -le respondió Tomás-. Soy una persona terrible.
Pero, siguió escuchando mientras Frank le contaba la historia del ladrón en la cruz y de cómo Jesús lo salvó.
Luego de varias visitas, Tomás aceptó a Jesús en su corazón. “Gracias por salvarme”, oró una y otra vez. Pronto, todos comenzaron a ver una notable diferencia en su vida. Las autoridades, eventualmente, lo transfirieron a la prisión estatal de Minnesota, donde iba a cumplir con su condena a prisión perpetua. En lugar de ser el aterrador que había sido, llegó a ser un prisionero leal (y confiable). Incluso le permitieron enseñar una clase bíblica semanal.
Sí, Dios puede cambiar vidas. Y eso es lo que el Señor quiere hacer por ti y por mí. Quizá no seamos criminales empedernidos como Tomás, pero igualmente necesitamos de una transformación mayor.
¿Por qué no invitas a Jesús a que viva en tu vida hoy?
“He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí.
Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí”.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

lunes, 3 de junio de 2013

LA EXPERIENCIA DEL PERDÓN

¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? Miqueas 7:18.

Necesitamos más fe en Jesucristo. Necesitamos traerlo a nuestra vida diaria. Entonces tendremos paz y gozo, y sabremos por experiencia el significado de sus palabras: "Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor" (Juan 15:10). Nuestra fe debe reclamar la promesa que dice que permanecemos en el amor de Jesús...
Se nos dan oportunidades y privilegios preciosos para ser una luz y bendición para otros, fortaleciendo su fe y animándolos por medio del brillo de sol celestial en nuestras propias almas. Podemos reunir para nuestro propio beneficio rayos preciosos de alegre esperanza, paz y plenitud de gozo, y al hacerlo ayudar a todos con quienes nos asociamos. En lugar de fortalecer la incredulidad y la duda, inspiraremos esperanza.
Todos los que cumplen las condiciones para tener una fe experiencial, tienen el privilegio de conocer por sí mismos que se extiende libremente el perdón para cada pecado. Dios ha comprometido su palabra de que cuando confesamos nuestros pecados, él los perdonará y nos limpiará de toda injusticia. Descarte la incredulidad. Descarte la sospecha de que estas promesas no son para usted. Son para cada transgresor arrepentido, y Dios queda deshonrado por su incredulidad. Quienes se han llenado de dudas solo tienen que creer plenamente las palabras de Jesús, y de allí en adelante se alegrarán en la bendición de la luz...
Mantenemos al Salvador muy alejado de nuestra vida cotidiana. [Más bien, debemos] desear que permanezca con nosotros como un amigo honrado y confiable. Debemos consultarlo en todas las materias. Debemos contarle cada prueba, y así ganar fuerza para enfrentar la tentación...
¿Qué más podemos pedir de Dios de lo que ya nos concedió? ¡Oh, qué amor, qué infinito amor de nuestro bendito Señor, de ser nuestro sacrificio! ¡Cuánto gozo debiera llenar el corazón de los cristianos, y cuántas expresiones de gratitud debieran escucharse en sus labios [al saber] que por la sangre de Jesús es posible ganar el amor de Dios, ser uno con él!... Al creer en el Hijo, hemos de ser obedientes a todos los mandamientos del Padre y tener vida a través de Jesucristo...
Cristo es nuestra esperanza y nuestro refugio. Su justicia es imputada únicamente al obediente. Aceptémoslo por fe, para que el Padre no encuentre pecado en nosotros.— Review and Herald, 21 de septiembre de 1886.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

viernes, 31 de mayo de 2013

HUMPHREY, LA BALLENA

Lugar: Océano Pacífico 
Palabra de Dios: Deuteronomio 31:8

Humphrey, una ballena jorobada de 40 toneladas, estaba yendo en sentido equivocado. Las demás ballenas habían doblado hacia la recha, rumbo a Hawái, como se suponía que harían, mientras que Humphrey había seguido derecho hacia California.

—Hemos avistado una ballena —informó la Guardia Costera en octubre de 1985—. Se dirige hacia San Francisco.
La Guardia Costera, junto con otros dueños de barco curiosos, siguió a la ballena mientras pasaba debajo del puente Golden Gate y entraba en la Bahía de San Francisco.

Durante los siguientes 25 días, Humphrey peregrinó por los angostos canales. El agua era tan poco profunda en algunos lugares que se podía ver el lomo de la ballena sobresaliendo del agua. Los expertos en ballenas sabían que Humphrey no podía sobrevivir por mucho tiempo en agua poco profunda; pero la ballena parecía perdida e in-capaz de encontrar su camino de regreso al océano.

Como las ballenas jorobadas del Pacífico se contaban entre las especies en peligro de, extinción en ese momento, los expertos decidieron que debían ayudar a Humphrey. Pero ¿cómo podrían mover un animal de 40 toneladas? En lugar de tratar de forzarlo a moverse, los expertos decidieron persuadirlo a volver a su hogar. Le pasaron grabaciones, debajo del agua, del canto de las ballenas, y eventualmente lograron sacarlo de los canales angostos, y lo llevaron más allá de los puentes, hacia aguas abiertas.

Eso me recuerda lo que Dios hace cuando nos ve perdidos en el pecado y dando vueltas sin rumbo: no nos deja allí. En lugar de ello, trata de persuadirnos para que volvamos a la seguridad. Si elegimos seguir su dirección, él nos guiará por el camino correcto. “El Señor mismo marchará al frente de ti y estará contigo; nunca te dejará ni te abandonará. No temas ni te desanimes”. En algún lugar del mundo

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

miércoles, 22 de mayo de 2013

LOS OJOS DEL SEÑOR ESTÁN SOBRE TI

Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos. Salmo 34:15.

Muchos abrigan la impresión de que la devoción a Dios va en detrimento de la salud. Aunque esta conclusión es radicalmente falsa, no carece de un fundamento aparente. Muchos profesos cristianos caminan bajo una nube. Parecería que piensan que es una virtud quejarse de la depresión de espíritu, de grandes pruebas y de severos conflictos.
Pero estas personas no representan correctamente la religión de la Biblia. En vez de ser un perjuicio para la salud y la felicidad, el temor del Señor se encuentra en la base de toda prosperidad real...
Ser conscientes de hacer el bien es la mejor medicina para los cuerpos y mentes enfermos. Quienes están en paz con Dios han asegurado el requisito más importante para la salud. La bendición del Señor es vida para el receptor. La seguridad de que los ojos del Señor están sobre nosotros, y que su oído está dispuesto a escuchar nuestra oración, es una fuente infalible de satisfacción. Saber que tenemos un Amigo que todo lo sabe, a quien podemos confiar todos los secretos del alma, es un privilegio que las palabras nunca podrían expresar.
El pesimismo y el desánimo causados supuestamente por la obediencia a la ley moral de Dios a menudo se los atribuye al descuido de sus leyes físicas. Aquellos cuyas facultades morales están ensombrecidas por la enfermedad no son los que deberían representar apropiadamente la vida cristiana, mostrar el gozo de la salvación o la belleza de la santidad. Demasiado a menudo se encuentran en el fuego del fanatismo o el agua de la indiferencia fría o el desánimo tenaz...
El deber de todo cristiano es seguir de cerca el ejemplo de Cristo: cultivar la paz y la esperanza y el gozo, que se manifestarán en una alegría no fingida y una serenidad habitual. Así pueden esparcir luz a todo su alrededor, en vez de proyectar la oscura sombra del desánimo y la tristeza.
Muchos constantemente ansían la emoción y la diversión. Se encuentran inquietos e insatisfechos cuando no están ocupados en risas, frivolidad y la búsqueda del placer. Estas personas pueden hacer profesión de fe, pero están engañando sus propias almas. No poseen el artículo genuino. Su vida no está oculta con Cristo en Dios. No encuentran gozo y paz en Jesús. — Signs of the Times, 15 de junio de 1882; parcialmente en Reflejemos a Jesús, p. 152.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

viernes, 10 de mayo de 2013

SE PROMETE UN REDENTOR

Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. Génesis 3:15.

Adán y Eva debieron haber quedado perfectamente satisfechos con el conocimiento de Dios en sus obras creadas, y por la instrucción de los ángeles santos... El elevado estado de conocimiento que pensaban alcanzar al comer de la fruta prohibida los hundió en la degradación del pecado y la culpa.
Los ángeles que habían sido encargados de cuidar de Adán y Eva en su hogar del Edén antes de su transgresión y expulsión del paraíso ahora fueron encargados de guardar las puertas del paraíso y el camino al árbol de la vida, no fuera que regresaran y obtuvieran acceso al árbol de la vida y el pecado fuera inmortalizado.
El pecado sacó a Adán y a Eva del paraíso. Y el pecado fue la causa de que el paraíso fuera quitado de la tierra. Como consecuencia de la transgresión de la ley de Dios, perdieron el paraíso. Obedeciendo la ley del Padre y mediante la fe en la sangre expiatoria de su Hijo, el paraíso puede ser recuperado...
Satanás les alardeó a Cristo y a los ángeles leales que había obtenido el éxito al convencer a una porción de los ángeles a que se unieran a él en su atrevida rebelión. Y ahora que había triunfado en vencer a Adán y Eva, declaró que el hogar en Edén era suyo. Con orgullo alardeó que el mundo que Dios había hecho era su dominio. Al conquistar a Adán, el monarca del mundo, había ganado la raza como sus súbditos, y ahora debía poseer el Edén y hacerlo su sede. Allí establecería su trono como monarca del mundo.
Pero se tomaron medidas inmediatamente en el cielo para vencer a Satanás. Ángeles fuertes, con rayos de luz semejantes a espadas flamígeras que se movían en toda dirección, fueron colocados como centinelas para guardar el camino del árbol de la vida de la llegada de Satanás y la pareja culpable...
Se tuvo un concilio en el cielo, que resultó en la decisión del amado Hijo de Dios de redimir a la raza humana de la maldición y la desgracia del fracaso de Adán, y vencer a Satanás. ¡Oh, qué maravillosa condescendencia! La majestad del cielo, por amor y compasión hacia la humanidad caída, propuso convertirse en su sustituto y garante.— Review and Herald, 24 de febrero de 1874.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

jueves, 4 de abril de 2013

"TENGO MUCHAS COSAS QUE DECIROS"


Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad. Juan 16:12,13.

El Señor Jesús tenía verdades preciosas para revelarles a sus discípulos, pero no podía explicárselas hasta que ellos estuvieran en una condición de comprender el significado de lo que él deseaba enseñarles...
Aunque él reveló cosas grandes y maravillosas a las mentes de sus discípulos, dejó mucho sin decirles que ellos no habrían comprendido. En su última reunión con ellos antes de su muerte, les dijo: "Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar"... Las ideas mundanas, los asuntos temporales, ocupaban un lugar tan grande en su mente que no podían entender la naturaleza exaltada, el carácter santo de su reino, aunque él lo expusiera claramente ante ellos. Por causa de su interpretación anterior y errónea de las profecías, debido a las costumbres y tradiciones humanas presentadas e impulsadas por los sacerdotes, sus mentes se habían confundido y endurecido contra la verdad.
¿Qué es lo que Cristo retuvo porque no podían comprenderlo? Las verdades más espirituales y gloriosas concernientes al plan de redención. Las palabras de Cristo, que el Consolador traería nuevamente a sus mentes después de su ascensión, los condujeron a un pensamiento más concienzudo y una oración más ferviente que los ayudara a comprender sus palabras y darlas al mundo. Solo el Espíritu Santo podía habilitarlos para apreciar el significado del plan de redención. Las lecciones de Cristo, llegadas al mundo por medio del testimonio inspirado de los discípulos, tienen un significado y un valor mucho mayores que lo que les otorga el lector casual de las Escrituras. Cristo buscaba simplificar sus lecciones por medio de ilustraciones y parábolas. Habló de las verdades da la Biblia como de un tesoro oculto en un campo, que cuando un hombre lo encuentra, va y vende todo lo que tiene y compra el terreno. El describió las gemas de la verdad, no como que se encuentran directamente en la superficie, sino sepultadas en lo profundo de la tierra; tesoros ocultos que deben buscarse.  Debemos cavar en busca de las preciosas joyas de la verdad, como un hombre cavaría en una mina.
Al presentar la verdad a otros, debemos seguir el ejemplo de Jesús. Review and Herald, 14 de octubre de 1890.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

sábado, 30 de marzo de 2013

¿AÚN ANHELAS IR A TU HOGAR?


Nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristo. Filipenses 3:20.

Uno de los recuerdos más hermosos que tengo es el de mi padre y uno de sus amigos interpretando hermosos himnos. Mi padre tocaba la trompeta y su amigo el trombón. Lo más emocionante para mí era oírlos interpretar el himno «Aunque en esta vida». Las notas se metían por mis oídos, se desplazaban a mi cerebro y llegaban a mi corazón; un enorme gozo me embargaba, y anhelaba con mi fe de niña que pronto llegara el momento de ir al cielo. Cuando somos niños, sentimos a flor de piel el amor a Dios y recibimos con gozo y sin prejuicios su Espíritu Santo.
Ese himno era para mí todo el evangelio. La más hermosa y extraordinaria promesa de Dios, la revelación de mi destino final, lo que me llenaba de una emoción indescriptible. Podía imaginarme traspasando las nubes hasta llegar al hogar eterno. Sin embargo, ¿qué ha sucedido con ese anhelo con el paso de los años? ¿Aún vibra mi corazón de gozo al cantar: «Más allá del sol, yo tengo un hogar, hogar, bello hogar, más allá del sol»? Me temo que la vida ha arrebatado parte de mi devoción, y mi anhelo se ha ido cubriendo de afanes terrenales; me he llenado de prejuicios inservibles que no me permiten ser sensible al toque del Señor Celestial. Tanto, que a veces me olvido de que estoy hecha para lo eterno, lo santo y lo sublime que proviene de Dios.
Amiga, ¿cuándo fue la última vez que anhelaste ir al hogar que está más allá del sol? Dondequiera que te encuentres en este momento, recuerda que tu ciudadanía está en el cielo. Prepárate y prepara a tu familia para ese momento. No permitas que los trajines, los prejuicios y las preocupaciones, te quiten el deseo de tomar posesión de tu herencia celestial. Recuerda los sentimientos más sublimes que hayas vivido en alguna etapa de tu vida; ¿acaso no te gustaría despertarlos? Posiblemente los viviste en la niñez, y si tienes la capacidad de sensibilizarte lo suficiente como para percibir el tacto divino del Señor, o recuerdas aquellas notas musicales que pueden entrar por los oídos y luego llegar hasta tu corazón, entonces eres bendecida.
Agudicemos nuestros oídos y escuchemos por sobre las preocupaciones terrenales la voz de Dios, que nos dice: «¡Miren que vengo pronto! Traigo conmigo mi recompensa, y le pagaré a cada uno según lo que haya hecho» (Apoc. 22:12).

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

miércoles, 27 de marzo de 2013

REUNIR O ESPARCIR


El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.
Mateo 12:30.

Los hombres y las mujeres a medio convertir, se convierten en cristianos a medias. Son árboles sin frutos. Cristo busca en vano encontrar fruto en ellos; no encuentra sino hojas...
Si se pudiera servir a Cristo y al yo a la misma vez, un gran número se uniría a las filas de aquellos que viajan rumbo al cielo. Pero Jesús no llama a estos. Su causa no necesita este tipo de adherentes.
Los verdaderos seguidores de Cristo emplean su conocimiento para hacer a otros receptores de su gracia. Con sus lámparas llenas de aceite santo, salen a dar luz a los que están en tinieblas. Tales obreros ven a muchas almas tornarse al Señor. Nuevas verdades les son reveladas constantemente, y a medida que las reciben, las imparten.
Quienes han roto las ataduras del pecado, han buscado al Señor con quebrantamiento de corazón y han obtenido respuesta a sus pedidos fervientes por justicia, nunca son fríos ni faltos de espíritu. Advierten que tienen una función que cumplir en la obra de la ganancia de almas. Velan, oran y trabajan por la salvación de las almas. Moldeados y formados por el Espíritu Santo, ganan profundidad y amplitud y estabilidad de carácter cristiano. Obtienen felicidad espiritual perdurable. Al caminar en las huellas de Cristo, se identifican con él en sus planes abnegados. Tales cristianos no son fríos ni duros. Sus corazones están llenos de amor desinteresado por los pecadores. Rechazan toda ambición mundanal, todo egoísmo. El contacto con las cosas profundas de Dios los hace más y más como su Salvador. Se alegran en sus triunfos; están llenos de su gozo. Día tras día están creciendo para alcanzar la estatura plena de hombres y mujeres en Cristo Jesús...
Por la manera en que hacemos la obra que Cristo nos ha dado para hacer en su ausencia, decidimos nuestro destino eterno... Cristo, el Dueño de casa, se ha ido a preparar mansiones para nosotros en la ciudad celestial. Estamos esperando su regreso. Honrémosle en su ausencia haciendo fielmente la obra que ha colocado en nuestras manos. Nos hemos de preparar para su regreso al esperar, velar y trabajar.—

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

martes, 19 de marzo de 2013

LA BILLETERA PERDIDA


Lugar: Michigan, EE.UU. 
Palabra de Dios: Lucas 15:10.

Pero el día anterior a que saliéramos de viaje, mi esposo perdió su billetera. Tenía que estar en alguna parte de la casa, pero ¿dónde? buscamos y buscamos y buscamos, pero no apareció. A medida que el momento de partir se acercaba, comenzamos a asustarnos. ¿Cómo iba a abordar el avión? ¿Cómo podría alquilar un auto? ¿Cómo iba a pagar el hotel? En la billetera perdida estaba su carnet de conductor, sus tarjetas de crédito; hasta su tarjeta de identificación.
De alguna manera nos las arreglamos en ese viaje usando mi tarjeta de crédito y el pasaporte de mi esposo como documento de identificación. Pero, cuando volvimos, continuamos la búsqueda. Mi esposo sacó su linterna grande y comenzó a recorrer de nuevo la casa. Una vez más, miró debajo de la cama, en los roperos, detrás de las bibliotecas, debajo del sillón; en todos los lugares donde podría estar la billetera. Hasta revisó la basura. Pero, no pudimos encontrarla por ninguna parte.
-Debí haberla perdido por ahí -dijo mi esposo finalmente.
Pero, siguió buscando.
Desesperado, se dirigió a la cocina, y con su linterna encendida comenzó a abrir cajones y alacenas... ¡y allí estaba, debajo de la pileta de la cocina! Todavía no sabemos cómo llegó allí pero, obviamente, mi esposo estaba contentísimo.
Esta historia me recuerda la parábola de la mujer que perdió una de sus diez monedas de plata. Encendió una lámpara y revisó cuidadosamente toda la casa. Cuando encontró la moneda perdida, invitó a sus amigas y vecinas a alegrarse con ella.
Luego, Jesús continuó diciendo: "Así mismo se alegra Dios con sus ángeles por un pecador que se arrepiente". Así de preciosos somos para Jesús. Él no quiere que ninguno de nosotros se pierda, y cuando estamos a salvo en sus brazos, ¡hay mucha alegría en el cielo!

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

domingo, 30 de diciembre de 2012

NOS VEMOS AHÍ

«El ángel me mostró un río de agua de vida, claro como el cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero» (Apocalipsis 22:1, NVI).

¿No es hermosa? Hoy hemos entrado por las puertas de la Nueva Jerusalén y tenemos en frente la ciudad. Mira, un ángel se está acercando a nosotros. Qué brillante es. Quiere que lo sigamos. Me pregunto hacia dónde nos lleva.
¡Mira eso! ¡Es el trono de Dios! Postrémonos frente a él. Dios nos está pidiendo que nos levantemos y que veamos lo que el ángel nos está mostrando. Jamás había visto un río tan hermoso. ¡Qué agua tan pura! Puede verse claramente cada piedra; cada pez y cada planta. No hay ninguna clase de contaminación en él.
¿No desearías que los ríos, lagos y océanos de la tierra fueran así de limpios? A veces están tan contaminados que los peces se mueren y el agua no se puede ni tomar.  Pero en el cielo todo es puro. ¿No te gustaría tener un corazón tan puro como el río de la vida? Deseo tanto poder vivir con Jesús. Quiero ser puro. Quiero conocer a Dios.
Bebe hoy abundantemente de las palabras de vida de Jesús. Puedes encontrarlas en la Biblia.  Vive por Jesús y nos encontraremos en el cielo, junto al río de agua de vida.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

miércoles, 19 de diciembre de 2012

ELEVÁNDONOS JUSTO A TIEMPO


«El firmamento desapareció como cuando se enrolla un pergamino, y todas las montañas y las islas fueron removidas de su lugar» (Apocalipsis 6:14. NVI).

Si estuvieras en una isla el día del que está hablando este versículo estarías en serios problemas. Imagínate caminando de lo más feliz y de repente la isla se hunde y desaparece en el océano. ¡A nadar se ha dicho! Pero hay islas que han aparecido y desaparecido en el océano. Son islas volcánicas. A veces los volcanes que están dentro del mar entran en erupción y se acumula lava hasta que se forma una isla. La isla de Hawai es la mayor acumulación de lava volcánica y cenizas del mundo. También ha habido momentos en que algunas pequeñas islas volcánicas se han hundido y desaparecido en el océano. ¡Me alegra no haber estado en ninguna de ellas cuando eso ocurrió!
El versículo de hoy habla del día en que Jesús venga por segunda vez a esta tierra. Montañas e islas completas se hundirán y desaparecerán. Pero nosotros, los que somos sus amigos, no tenemos de qué preocuparnos. De hecho, nosotros ni siquiera estaremos pisando tierra cuando esto ocurra. Estaremos volando sobre las islas que se hunden para encontrarnos con Jesús en el cielo. Nos habremos elevado justo a tiempo.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

martes, 9 de octubre de 2012

CELEBRACIÓN A LO GRANDE


Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión de él.  Corrió a su encuentro, y lo recibió con abrazos y besos.  Lucas 15:20

Dado que ya conoces la parábola del hijo pródigo, te pregunto: ¿Por qué crees que el muchacho se fue de la casa? ¿Simplemente para disfrutar de una aventura, o quería algo más?
Una clave para saberlo está en el hecho de que pidió su parte de la herencia. Si solo hubiera querido una aventura, ¿por qué pidió todo? Los bienes de una herencia solían asignarse a los herederos mientras el padre vivía, pero se repartían solamente después de la muerte del padre. El hecho de que el muchacho ni siquiera quiso esperar hasta que su padre muriera para pedir su parte de la herencia, hace pensar que lo que deseaba era independencia.
Ya conocemos el relato: despilfarró los bienes de su padre y llevó una vida desenfrenada (vers. 13). Pero en lugar de libertad, lo que encontró fue esclavitud.
Entonces sucede un hecho interesante. El relato dice que el joven «vuelve en sí»; es decir, «recapacita» (Luc. 15:17, NVI), y decide regresar. ¿Qué lo motivaría a regresar? ¿El hambre? ¿Las comodidades de su casa? No sé qué piensas tú, pero creo que la verdadera motivación para regresar fue la seguridad de que las puertas de ese hogar siempre estarían abiertas para él.
Y el relato dice que regresó. Y el padre corrió a su encuentro, lo abrazó, lo besó y lo restituyó con honores al seno de la familia. Y hubo celebración a lo grande: el hijo que estaba muerto había vuelto a la vida; el hijo que estaba perdido, había sido encontrado (vers. 23,24).
¿Puede alguien, siquiera remotamente, imaginar la alegría de nuestro Padre celestial cuando un hijo suyo extraviado se arrepiente?
De manera que, si ahora mismo estás lejos de tu Padre, este es un buen momento para regresar. Las puertas están abiertas ahora mismo para ti. Y de una cosa puedes estar seguro: no habrá recriminación, ni censuras. Al contrario, tu Padre te recibirá con los brazos abiertos. ¡Y en el cielo habrá un fiestón! ¿Listo para celebrar?

Gracias Padre celestial, porque no pones condiciones para amarme ni para perdonarme.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

sábado, 8 de septiembre de 2012

CELEBRE SU FILIACIÓN


«Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo» (Efesios 5:20)

De regreso a casa, el hijo pródigo debió pensar: «Es demasiado bueno para ser cierto. No es posible que me esté sucediendo. ¿Dónde está la trampa? ¿Acaso estoy soñando?». Por esa razón, después de recibir a su hijo en privado, el padre llamó a los sirvientes y decretó una celebración pública para que a nadie le cupieran dudas de que su hijo había sido restaurado.
A veces el diablo nos susurra: «Tú no eres hijo de Dios». Entonces es preciso recordar el momento en que usted le entregó su corazón al Señor, dónde se encontraba, el amor y la aceptación que sintió en aquella ocasión, el gozo y cómo fue cambiado. El diablo no puede responder a este argumento, porque no puede hacerle creer que tales cosas no sucedieron.
Fuera lo que fuera que preocupaba al hijo, el padre lo había enmendado. Del mismo modo, nuestro Dios tiene una prueba de amor para nosotros en cada ocasión en que dudemos y desmayemos. Tul vez usted piense: «Aunque confiese mis pecados y pida a Dios su misericordia, he arruinado mi vida y he despilfarrado todo mi dinero». El Señor le dice: «Tienes el pan y el agua asegurados». «Si hasta he hecho que la enfermedad caiga sobre mí a causa de mis pecados», dice otro. «Yo soy Jehová-Rophi, el Señor que te sana, que perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus enfermedades». «Pero estoy tan desanimado...», dice otro. El Señor responde: «Te levantaré y haré provisión para todas tus necesidades. Nada bueno escatimaré a aquellos que andan en justicia». Todas las promesas del Libro pertenecen a todo pecador arrepentido que vuelve a Dios creyendo en Jesucristo, su Hijo.
«Jesús nos confirma que todo el ejército de los cielos se alistó para combatir por nosotros nuestras batallas, para conseguir para nosotros una gloriosa victoria y que él es el Capitán de nuestra salvación» (Elena G. de White, Review and Herald, 11 de octubre de 1892). Basado en Lucas 15:11-32.

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

lunes, 25 de junio de 2012

LINAJE REAL


¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre para que lo visites? Lo has hecho poco menor que los ángeles y lo coronaste de gloria y de honra. Salmo 8:4-5, RV95

Uno de los espectáculos que más disfruto de la naturaleza es observar el cielo estrellado, de noche, sentado a la orilla de la playa. Es probable que el Salmista se haya estado refiriendo a uno de estos espectáculos de la naturaleza cuando escribió: «El cielo proclama la gloria de Dios; de su creación nos habla la bóveda celeste» (Sal. 19:1). Es muy difícil no ver la mano de Dios en la majestuosidad de su creación.
¿Y qué decir de la maravilla que somos los seres humanos? Tampoco en este sentido el Salmista pudo ocultar su asombro: «Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: "¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre para que lo visites?" Lo has hecho poco menor que los ángeles y lo coronaste de gloria y de honra» (Sal. 8:3-5).
Doy gracias a Dios por estas palabras. Me dicen que tú y yo somos seres dignos; que somos hijos del Rey del universo y que hemos sido coronados «de gloria y de honra». ¡Qué inmenso valor nos da Dios! No somos un accidente en el proceso evolutivo. No somos solo carne y huesos. ¡Somos hijos del Creador de los cielos y de la tierra, con una jerarquía apenas un poco menor que la de los ángeles!
Ahora bien, si nuestro linaje es real, ¿no crees que deberíamos estar a la altura de nuestra posición, como titulares de una herencia incorruptible e indestructible (ver 1 Ped. 1:4)? ¿No deberíamos vivir como miembros de la nobleza?
No consientas cuando seas tentado a dañar tu cuerpo o tu mente con sustancias que lo debiliten o lo enfermen. No consientas cuando seas tentado a hacer «lo que hace todo el mundo». No consientas cuando se te quiera hacer creer que la vida es una sola y que, por esa razón, es mejor que «comamos y bebamos porque mañana moriremos».
Somos hijos de un Rey. Nuestro origen es noble. Hemos sido coronados de gloria y honra. ¡Vivamos de acuerdo a nuestra dignidad real!
Gracias, Rey del universo, por coronarme de gloria y honra. ¡Ayúdame a vivir hoy de acuerdo a mi linaje real!

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

sábado, 3 de marzo de 2012

MIRA… ¡SON ABEJAS!

«Los amorreos que vivían en aquellas montañas les salieron al encuentro y los persiguieron como abejas, y los vencieron por completo desde Seir hasta Horma» (Deuteronomio 1:44,NVI).

No hay nada más temible que un enjambre de abejas. Imagínate un montón de abejas persiguiéndote. Hoy vamos a explorar uno de los momentos más tristes de la historia de Israel. Por culpa de su desobediencia, los amorreos bajaron de las montañas como un enjambre de abejas y derrotaron a Israel en la batalla. ¡Duele solo oírlo!
¿Alguna vez has visto un enjambre de abejas? No me estoy refiriendo a veinte o treinta abejas, sino a más de veinte mil o treinta mil. Cuando las abejas se juntan, lo hacen en serio. Una de las funciones de un enjambre de abejas es proteger a su reina. Ella es la líder, la que comenzara una nueva colonia. Si has visto un enjambre de abejas, quizá abras notado que la reina está en el medio.
Cuando Jesús venga otra vez parecerá como un pequeño enjambre de abejas, pero no habrá abejas rodeándolo, sino ángeles. Estos ángeles cantaran de alegría porque tú y yo finalmente iremos al cielo con ellos. Yo huiría de un enjambre de abejas, pero me acercaría corriendo al enjambre celestial. ¿Vas a correr conmigo?

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush