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lunes, 20 de enero de 2020

QUE NADA ME APARTE DE DIOS


“El Señor hizo llover fuego y azufre sobre Sodoma y Gomorra” (Gen. 19:24).

“¡Hola! Soy Abraham otra vez. Verán, Lot, el hijo de mi hermano Harán, nos acompañó en nuestro viaje hacia la tierra que el Señor me indicó. Con el tiempo, su ganado y el mío aumentaron tanto que un día nuestros siervos discutieron por el agua y tuve que tomar la decisión de separarnos. Lot escogió ir a vivir a una preciosa llanura cerca de las ciudades de Sodoma y Gomorra, pero yo me fui al lado contrario. Lot terminó viviendo en Sodoma y la influencia de ese lugar no fue buena para su familia.
“Cierto día, pasaron cerca de mi campamento tres viajeros y yo salí a invitarlos a comer y descansar en mi tienda. No sabía que se trataba de visitantes celestiales. Fue entonces cuando Dios me dijo que pronto Sara tendría un hijo. ¿Se imaginan mi emoción? ¡Nosotros ya éramos demasiado mayores para ser padres! Mi esposa se rió al oír el comentario, por eso Dios dijo que nuestro hijo se llamaría “Isaac”, que significa “risa” Además, me habló sobre la destrucción de Sodoma y Gomorra. Como yo sabía que mi sobrino vivía allá con su familia, intercedí por ellos. Pero no había siquiera diez personas justas en aquellas ciudades, por eso Dios decidió destruirlas. Sin embargo, quiso salvar a Lot y a su familia.
“Lot tardó en decidirse a abandonar Sodoma, porque no quería perder todo lo que tenía. Pensó que quizá Dios estaba pidiendo demasiado. Y los ángeles tuvieron que tomarlos de la mano a él y a su familia, y sacarlos de allí a toda prisa. Ellos les dieron las instrucciones de que no debían mirar atrás, pero la esposa de Lot desobedeció, entonces se convirtió en estatua de sal.
“Dios desea que lo amemos de todo corazón, porque él quiere salvarnos y vivir algún día con todos nosotros”.
TU ORACIÓN: Querido Dios, ayúdame a que nada me aparte de ti.
¿SABÍAS QUÉ? Los moabitas y los amonitas fueron descendientes de Lot.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2020
DESCUBRE EL MEJOR LIBRO DEL MUNDO
Noemí Gil Gálvez
Lecturas Devocionales para niños 2020

martes, 10 de mayo de 2016

¿DÓNDE ESTÁ TU CORAZÓN?

Material: Papel, lápiz, tijeras y algodón.

«Donde esté tu riqueza, allí estará también tu corazón». Mateo 6: 21
¿Sabes qué es la riqueza? Es tener muchos objetos de valor como el dinero, los juguetes o la ropa.
Ayer hablábamos de algunas personas que tienen mucho dinero. También dijimos que a muchos de ellos no les gusta ayudar a los demás. El corazón de estas personas, es decir, su amor, está en acumular dinero.
¿Tú sabes dónde está tu corazón? ¿A qué le dedicas mayor tiempo? ¿A un juguete? ¿O a ver televisión? ¿O te levantas tempranito a hablar con Jesús?
Si cuando te levantas cantas, oras y lees tu Biblia, eso quiere decir que amas a Jesús y tu corazón le pertenece a él. Si cuando ves a alguien necesitado le ayudas y compartes tus cosas con tus amiguitos, entonces estás poniendo tu corazón en el cielo.
Ahora, con la ayuda de mami, dibuja un corazón y ponle un poco de algodón o papel blanco a su alrededor, así parecerá que el corazón está en el cielo.

Oración: Papito Dios, te entrego mi corazón para que tú lo cuides.

Tomado de devocionales para preescolares 2016
Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco
#ViveYCreceSanamente  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

domingo, 3 de enero de 2016

ENTREGO MI CORAZÓN

Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos. Prov. 23:26.

El Señor os dice a cada uno de vosotros: “Dame, hijo mío, tu corazón.” El ve vuestra confusión. El sabe que vuestra alma está enferma de pecado, y desea deciros: “Tus pecados te son perdonados.” El Gran Médico tiene un remedio para cada dolencia. El entiende tu caso. Sean cuales fueren tus errores, él sabe cómo arreglarlos. ¿No te encomendarás a él?
La bendición de Dios reposará sobre cada alma que se consagre plenamente a él. Cuando busquemos a Dios de todo corazón, lo encontraremos. Dios tiene celo por nosotros, y quiere que hagamos una obra cabal para la eternidad. El volcó todo el Cielo en un don, y no hay razón para dudar de su amor. Contemplemos el Calvario… Dios te pide que le des tu corazón. Tus facultades, tus talentos, tus afectos, todo debes consagrarle para que pueda obrar en ti el querer y el hacer su voluntad y te haga apto para la vida eterna. (RH, 05-05-1891)
Cuando Cristo mora en el corazón, el alma está tan llena de su amor, del gozo de su comunión, que se une a él; y pensando en él, se olvida de sí misma. El amor de Cristo es el móvil de la acción. Aquellos que sienten el constructivo amor de Dios no preguntan cuánto es lo menos que pueden darle para satisfacer los requerimientos de Dios; no preguntan cuál es la más baja norma aceptada, sino que aspiran a una vida de completa conformidad con la voluntad de su Salvador. Con ardiente deseo entregan todo, y manifiestan un interés proporcionado al valor del objeto que buscan. (CC 46)
Lo que Dios quiere es el espíritu sumiso, susceptible de enseñanza. Lo que otorga a la oración su excelencia es el hecho de que emana de un corazón amante y obediente. 

Devocional Vespertino
“Mi Vida Hoy”
Enero – Una vida consagrada
Por: Elena G. de White

domingo, 16 de junio de 2013

AL CONTEMPLAR A CRISTO

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2 Corintios 5:17.

Mediante el poder de Cristo podemos ser "más que vencedores" (Rom. 8:37). Pero nosotros no podemos crear este poder. Podemos recibirlo solamente mediante el Espíritu de Dios. Necesitamos discernir profundamente la naturaleza de Cristo y los misterios de su amor "que excede a todo conocimiento". Debemos vivir en los cálidos y cordiales rayos del Sol de Justicia. Solo la amante compasión de Cristo, su divina gracia, su poder omnipotente pueden capacitarnos para desbaratar al implacable enemigo y someter nuestros propios corazones rebeldes. ¿Cuál es nuestra fuerza? El gozo del Señor. Que el amor de Cristo llene nuestros corazones y estaremos preparados para recibir el poder que él tiene para nosotros.
Agradezcamos a Dios cada día por las bendiciones que nos da. Si el agente humano se humillara delante de Dios... reconociendo su extremada incompetencia en hacer el trabajo que es necesario hacer para que su alma sea purificada; si echara lejos su propia justicia, Cristo moraría en su corazón. Pondría su mano en la obra de crearlo de nuevo, y seguiría la obra hasta que el hombre sea completo en él.
Cristo nunca descuidará la tarea que se le ha encomendado. Infundirá en el esforzado discípulo un sentido de la perversidad, de la pecaminosidad, de la depravación del corazón sobre el cual está obrando. El verdadero penitente se da cuenta de la nulidad de la importancia propia. Mirando a Jesús, comparando su propio carácter defectuoso con el carácter perfecto del Salvador, dice: "No poseo nada de valor; solamente me aferró a tu cruz".
Con Isaías declaran: "Jehová, tú nos darás paz, porque también hiciste en nosotros todas nuestras obras. Jehová Dios nuestro, otros señores fuera de ti se han enseñoreado de nosotros; pero en ti solamente nos acordaremos de tu nombre" (Isa. 26:12, 13).— Review and Hemld, 31 de marzo de 1904; parcialmente en En lugares celestiales, p, 64.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

sábado, 15 de junio de 2013

UN MAESTRO ENVIADO DE DIOS

Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios. Mateo 12:28.

En las poderosas obras de Cristo había suficiente evidencia para convencer a cualquiera. Pero los dirigentes judíos no querían la verdad. No podían dejar de reconocer la realidad de las obras de Cristo, pero las condenaron todas. Se vieron obligados a reconocer que un poder sobrenatural estaba presente en su obra, pero dijeron que su poder provenía de Satanás. ¿Será que en efecto creían esto? No, pero estaban tan resueltos a impedir que la verdad los condujera a la conversión, que le adjudicaron la obra del Espíritu de Dios al diablo...
¡Redentor todo compasivo! ¡Cuál amor, cuál amor incomparable es el tuyo! Acusado por los grandes hombres de Israel de hacer sus obras de misericordia por el poder del príncipe de los demonios, fue como uno que no ve ni oye. La obra que él vino a hacer desde el cielo no debe quedar incompleta. La verdad debe ser revelada a la humanidad. La Luz del mundo debe hacer fulgurar sus rayos en la oscuridad del pecado y la superstición. La verdad no encontró lugar en los corazones de los que debieron haber sido los primeros en recibirla, porque estaban atrincherados en el prejuicio y la incredulidad malvada. Entre los que no tenían privilegios tan exaltados, Cristo preparó los corazones para que recibieran su mensaje. Hizo odres nuevos para el vino nuevo.
El Dios del cielo dota cada verdad con una influencia proporcional a su carácter e importancia. El plan de redención, de valor supremo para un mundo perdido y arruinado, había de ser proclamado, y el Espíritu de Dios en Cristo Jesús entró en contacto vital con el corazón del mundo...
La verdad fue proclamada por Cristo. Los corazones de los que profesaban ser los hijos de Dios se atrincheraron contra ella, pero quienes no habían sido tan privilegiados, los que no estaban vestidos con los mantos de la justicia propia, fueron atraídos hacia Cristo...
Hoy Satanás lucha por ocultar del mundo el gran sacrificio expiatorio que revela el amor de Dios y las demandas vigentes de su ley. El guerrea contra la obra de Cristo... Pero mientras lleva a cabo su obra, las inteligencias celestiales se están combinando con los instrumentos humanos de Dios en la obra de la restauración.— Review and Herald, 30 de abril de 1901.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

sábado, 23 de junio de 2012

UN CORAZÓN NUEVO


«El que está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron, todas son hechas nuevas» (2 Corintios 5:17).

Imagine el torrente de emociones que María debió sentir cuando fue a comprar tan caro perfume. Allí estaba, dispuesta a comprar el más caro que sus recursos le permitieran para ungir el cuerpo de Jesús después de su muerte. No lo entendía, pero creía lo que el Señor dijo.
Todos en Betania conocían a María. La habían visto crecer, a ella y a su hermana Marta y su hermano Lázaro. Sabían que los niños eran familiares de Simón, un fariseo prominente y que María parecía ser la preferida de Simón. Se apercibieron de las diferencias que había entre las hermanas. Marta era resuelta, responsable y fiel. María, en cambio, parecía temperamental, frívola e irresponsable. Parece ser que, cuando se convirtió en mujer, María decidió ganarse la vida con prácticas inmorales.
Sin embargo, en su corazón, María detestaba su forma de vida y ansiaba cambiarla. Las enseñanzas de Jesús que escuchaba de vez en cuando empezaron a transformarla. Con el tiempo, un día a confesó sus pecados a Jesús quien la sanó, la transformó y le dio un corazón nuevo.
Pero los habitantes de Betania no reconocieron de inmediato el corazón renovado de María. Ya me la imagino acercándose al vendedor de ungüentos y a este pensando que compraba el perfume para ser más atractiva para sus clientes. ¡Qué reputación la suya!
Me pregunto cómo se enfrentaría día tras día a las miradas y a las murmuraciones de los aldeanos: «Miren, por ahí viene María, la hermana de los buenos de Marta y Lázaro. Ah, pero hoy tiene un aspecto distinto, más limpio y dulce. Me pregunto por qué vivirá en casa con sus hermanos. No veo por qué Lázaro y Marta tendrían que aceptarla de vuelta... ¿Estará enferma? Claro, con la vida que lleva... no sería extraño. Pero no se comporta igual... Hasta se viste con más modestia. ¡Si hasta dicen que cada semana va a la sinagoga!».
María buscó en su bolsa y sacó todo el dinero que había ahorrado. Después de eso, no le quedaría mucho; pero eso no importaba. Hacía lo que tenía que hacer.  Compró el mejor perfume. No se gastaba el dinero para sí misma, sino para Otro. ¡Vaya un cambio se había operado en ella! Era una nueva criatura, totalmente diferente. Tenía un corazón nuevo. Basado en Mateo 26: 6-13

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

viernes, 11 de mayo de 2012

CORAZONES ESPINOSOS


«Sobre toda cosa que guardes, guarda tu corazón, porque de él mana la vida» (Proverbios 4: 23).

Cuando veo que los tallos de ciertas malas hierbas sobresalen del césped sé que ha llegado el momento de cortarlo. ¿Por qué, me pregunto, las malas hierbas crecen más rápido y con más fuerza que el césped? Es hora de esparcir algo de herbicida antes de que se adueñen del jardín.
La mundanalidad es como las espinas, los cardos y la maleza. La Biblia dice que, como las malas hierbas ahogan a las plantas beneficiosas, las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida ahogan la Palabra de Dios en nuestros corazones. ¿Por qué no pueden crecer juntos y en paz? Porque el más fuerte ahoga al más débil. ¿Quién es el más fuerte? El que se alimenta más y mejor.
El terreno espinoso es un suelo fértil, porque está lleno de plantas sanas, aunque sean zarzas. Quizá conozcamos a alguien a quien no parece importarle demasiado todo lo que tiene que ver con la religión; que, aparentemente, está absorto en sus asuntos y las cosas del mundo. Pero nos equivocaríamos. El suelo que da una maleza lozana también puede dar abundante trigo.
Supongamos que hemos permitido que algunas malas hierbas de mundanalidad crezcan en nuestro corazón y la semilla de la verdad cae en él. Al principio, la buena semilla germinará y comenzará a crecer; pero, al cabo de un tiempo, las plantas empiezan a prosperar juntas. Nosotros estamos contentos porque, en apariencia, tenemos lo mejor de ambos mundos y confiamos en que las plantas buenas acaben por ahogar a las malas sin demasiado esfuerzo por nuestra parte.
Sí pensamos así, no comprendemos la fuerza del mal. Cuando menos lo esperemos, veremos que el trigo se encuentra en estado crítico; en cambio, las zarzas, los cardos y los espinos se habrán entrelazado de tal manera que el pobre trigo apenas si consigue captar un rayito de sol y la planta se muere.
Escuchamos la Palabra y la entendemos, pero nos apegamos a este mundo. Seguimos asistiendo a la iglesia y, mientras, la pobre y raquítica brizna de la religión sigue creciendo. Pero, poco a poco, Cristo y su iglesia van quedando fuera de nuestra vida porque la maleza del mundo los ha apartado. ¡No deje que le suceda! No seamos cristianos de suelo poco profundo. Basado en Mateo 13:1-9

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

miércoles, 9 de mayo de 2012

CORAZONES DUROS


«Porque así dice Jehová a todo hombre de Judá y de Jerusalén: "Arad campo para vosotros y no sembréis entre espinos"» (Jeremías 4: 3).

¿Por qué los agricultores aran los campos antes de sembrar? Parece un trabajo excesivo. ¿Por qué no arrojan las semillas en el campo yermo y se conforman con lo que venga?
Los agricultores quieren buenas cosechas. Saben que la tierra tiene que ser roturada y ablandada para que las semillas, después de cubrirlas, puedan abrirse paso hacia la superficie y empiecen a crecer. Las semillas que caen en el sendero, donde la tierra ha sido compactada por el tránsito, no pueden echar raíces.
Los corazones pueden volverse indiferentes y endurecerse tanto como el polvo del camino. Es posible que alguien que asiste a la iglesia no busque la bendición. No quieren adorar a Dios ni para permitir que los cambie algo que escuchen. Están ahí «porque toca» o, sencillamente, por costumbre. Su corazón se parece más a una carretera que a un campo de trigo.
Tienen el corazón apisonado por los camiones de la maldad de Satanás. Por ella circulan los automóviles del orgullo y los pies del codicioso materialismo, hasta el punto de volverla dura como el hormigón. No les queda tiempo para pensar en la religión. El camino de su corazón es como una carretera atascada en la que no queda espacio para que germine el trigo. Y, si empieza a crecer, unos pies ásperos ya se encargarán de aplastar la verde brizna antes de que pueda madurar.
La parábola nos dice que las aves bajaron y se comieron la semilla. Hay muchos malvados prestos a llevarse el evangelio del corazón. El diablo, el príncipe de las tinieblas, aprovecha cualquier oportunidad para arrebatarnos un buen pensamiento.
¿Cómo podemos evitar tener un corazón duro e indiferente? Dejando que el arado del Espíritu Santo lo roture y lo suavice, de modo que la semilla de la verdad pueda entrar en él y germinar.
«Debe cultivarse el jardín del corazón. Debe abrirse el terreno por medio de un profundo arrepentimiento del pecado [...]. Así también, solo se pueden vencer las malas tendencias del corazón humano por medio de esfuerzos fervientes en el nombre de Jesús y con su poder» (Palabras de vida del gran Maestro, p. 37). Si se lo permitimos, el Señor lo hará con nosotros.  Basado en Mateo 13: 1-9

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

jueves, 25 de agosto de 2011

CUANDO JESÚS LLEGÓ AL CORAZÓN

Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Lucas 19:10.

Dios demuestra su poder en la vida de las personas cuando las transforma en auténticos cristianos. Que un ladrón, delincuente, alcohólico, estafador, homicida o cualquiera que haya vivido en pecado abandone su camino y viva como Dios lo pide en su Palabra, realmente es un gran milagro.
Pero, no solo los que cometen actos criminales necesitan el poder transformador del Espíritu Santo, sino que toda persona que pretende llegar al reino de los cielos deberá pasar por esta metamorfosis. "El que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios" (Juan 3:5), le dijo Jesús a Nicodemo, y la misma afirmación perdura hasta nuestro días.
Zaqueo nació en el pueblo elegido y se crió bajo la enseñanza de los sacerdotes. Como judío, conocía perfectamente la Biblia y sabía lo que Dios demandaba para cada hombre. Sin embargo, decidió seguir su propio camino e ignoró sus conocimientos religiosos. Su única ambición fue acumular tesoros terrenales y en mucha cantidad.
Este tipo de vida le dio lujos, extravagancias y placeres, pero no quitó el vacío que había en su corazón. Con el paso del tiempo se convenció de que no había alcanzado lo que buscaba y se sintió desdichado e infeliz. Estaba dispuesto a dar todo el dinero que poseía con tal de sentirse pleno y disfrutar de la vida. Pero lo que buscaba se encontraba cerca.
Cuando Jesús llegó a su vida, Zaqueo experimentó el nacimiento del Espíritu, y el dinero dejó de ser su dios, para darle el lugar a Cristo. Con profundo arrepentimiento y confesión expresó: "He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadriplicado" (Lúe. 19:8). Jesús, conmovido por las palabras de Zaqueo, expresó su misión: "Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido".
La tentación de Zaqueo de convertir el dinero en un dios sigue siendo una gran tentación para muchos en la actualidad. Miles de hombres y mujeres se agolpan en la loca carrera de la vida en busca de tesoros mundanales para llenar el vacío de su existencia, olvidando que la historia de este cobrador de impuestos está para que nosotros no cometamos el mismo error. El dinero solo te ayuda a vivir en esta tierra, pero Jesús da vida y salvación en el presente y por la eternidad.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel