lunes, 19 de enero de 1976

HUMBERTO, EL HIPOPÓTAMO FELIZ

“Luz está sembrada para el justo, y alegría para los rectos de corazón”. Salmos 97:11.

Se nos dice que pocos animales son tan curiosos como los hipopótamos. Humberto es un clásico ejemplo de ello. Su famosa historia comenzó en noviembre de 1928 cuando salió un día de su laguna en África del Sur y comenzó a contemplar lo que lo rodeaba. Aparentemente se sintió tan fascinado por lo que descubrió, que se puso a marchar para ver qué otras cosas podía contemplar.

Humberto viajó durante diecisiete meses. Su viaje abarcó seis mil kilómetros y su itinerario lo llevó por más de una ciudad. Cierta mañana apareció en el centro de Durban, una de las ciudades más grandes de África del Sur. La gente que iba al trabajo se aterrorizó frente a ese gigante y llamó a la policía. Pero antes de que llegara, Humberto se había sumergido en el río cercano y había desaparecido. Se cuenta que entró en gran cantidad de ciudades y aldeas solo para mirar los negocios, las escuelas o las estaciones misioneras.

Humberto se convirtió en un héroe nacional y se promulgó una ley para que nadie le hiciera daño. En cierta oportunidad se le ocurrió dormir una siesta sobre las vías del tren, y no hubo gritos, ni campanas, ni pitazos, ni empujones que lo obligaran a salir de allí hasta que terminó de dormir.

Justamente cuando todo el mundo comenzó a encariñarse con Humberto, los agricultores empezaron a preocuparse porque estaba pisoteando sus campos. Por supuesto, Humberto no tenía la intención de causar daño, pero era capaz de destruir en un minuto el fruto del trabajo de muchos días. No debemos sorprendernos, entonces, por el hecho de que en abril de 1930 un enfurecido agricultor, que no tenía noticias acerca de la ley que protegía a Humberto, le disparó un tiro. El adagio dice que el que ríe al último, ríe mejor. Tal fue el caso de Humberto: cuando le hicieron la autopsia, descubrieron que no era macho, sino hembra.

No hay duda de que Humberto era un hipopótamo —o mejor dicho, una hipopótama— alegre. Si hubiera sido un ser humano, posiblemente se habría contado entre los "rectos de corazón". Ojalá que nos contemos entre ellos, para que podamos gozar de la alegría eterna del reino de los cielos.


Devoción matutina

Por: Santiago A. Tucker.

«Maravillas de La Creación»

domingo, 18 de enero de 1976

EL ÁGUILA

¿Se remonta el águila por tu mandamiento, y pone en alto su nido? Job 39:27.

El águila es conocida en todo el mundo como símbolo de varios países; entre ellos se encuentran Austria, Alemania y los Estados Unidos. Algunos han tratado de desacreditarla calificándola de depredadora y, a veces, de fanfarrona y ladrona.

Pues bien, ¿no somos todos a veces lo que no debiéramos ser? No hay nadie perfecto. Por lo tanto, meditemos un momento en algunas de las buenas cualidades del águila. Se aparean de por vida y nada puede separar a la pareja con excepción de la muerte. El águila solitaria lamenta la muerte de su compañera por meses enteros, volviendo cada vez al nido donde esta solía estar.

Las águilas construyen un hogar permanente y moran en él por toda la vida, a menos que una tormenta u otro desastre lo destruya. El águila es sumamente aficionada a su hogar y nunca lo abandona a menos que falte el alimento o tenga que buscar otra pareja. Las águilas emigran a veces por problemas de alimentación, pero regresan una y otra vez a sus gigantescos nidos; cada vez que lo hacen, lo remodelan añadiendo más varitas, musgo, pastos, líquenes y hojas para los polluelos que han de nacer.

Las águilas emprenden las tareas hogareñas con tanta paciencia y devoción como la que manifiestan la una por la otra. Un águila puede sentarse sobre el nido, sin moverse, por tres días seguidos. Se turnan, por supuesto, y al cabo de treinta y cinco días los polluelos salen de sus huevos. Entonces comienza en verdad el trabajo: durante semanas enteras, los padres les traen peces a sus crías y, con toda paciencia, les enseñan a trozarlos para poder comerlos.

Con el tiempo, se incita a los polluelos a salir del nido mediante el ofrecimiento de una recompensa en alimento, la cual los padres no les entregan hasta que se animen a hacer su primer vuelo, por torpe que sea. Pronto, sin embargo, los jóvenes aprenden a volar junto a sus padres.

Creo que el águila es un ave soberbia. Sin desconocer que tiene faltas, debemos concordar en que responde a los mandamientos de Dios como nosotros debiéramos hacerlo, manifestando un amor y una devoción por su hogar y su familia que Dios desea que nosotros también manifestemos

SEGUIDORES CIEGOS

El que labra su tierra se saciará de pan; mas el que sigue a los vagabundos es falto de entendimiento. Prov. 12:11.

En los tiempos bíblicos la gente dependía del cultivo del suelo para su sostén. La persona que trabajaba persistentemente y confiaba en Dios siempre vivía satisfecha. Pero entonces, como ahora, había quienes pensaban que habían descubierto la manera de hacerse ricos a corto plazo. Generalmente esas personas confiaban demasiado en sí mismas y siempre fracasaban. Pero el fracaso no las detenía. Estaban seguras de ser lo suficientemente hábiles para descubrir la manera de vivir mejor y con menos trabajo. Posiblemente hablaban mucho acerca de su “instinto”. Jamás sigamos a tales personas.

Un naturalista francés llamado Fabre observó cierta vez la conducta de unas orugas. Nos servirán de ilustración para lo que queremos enseñar. Se trata de unas orugas que siempre van la una detrás de la otra, en procesión. Su alimento favorito son las hojas de pinos. Cierta vez Fabre puso una fila de estas orugas en el borde de un macetero. Puso al mismo tiempo una rama de pino en la mesa al lado del macetero. Hubiera sido muy sencillo para las orugas deslizarse por el costado del macetero y llegar a la rama de pino. Lo hubieran hecho fácilmente si se hubiera tratado de algún vegetal. Pero evidentemente estas orugas no saben comportarse cuando se encuentran con una superficie circular. Además, su instinto les dice que tienen que dejar una estela de seda por donde pasan, con el aditamento de que deben seguir el hilo de seda que encuentran ante sí.

En el borde de ese macetero, la oruga capitana exploró su camino en todo el contorno, mientras las demás seguían religiosamente tras ella, guiadas por el hilo de seda. Llegó el momento en que la capitana se encontró con su propio rastro de seda, y su instinto le indicó que lo siguiera, y no solamente el suyo, sino el de todas las otras orugas que iban detrás de ella. Esas orugas dieron vueltas sin parar por siete días seguidos, incapaces de quebrantar el hábito que habían contraído, y que no las llevaba a ninguna parte.

Allí también llegaremos nosotros si seguimos a alguien que no tiene buen juicio. Pablo dijo:
“Examinadlo todo; retened lo bueno” (1 Tes. 5:21).


Devoción matutina

Por: Santiago A. Tucker.

«Maravillas de La Creación»

sábado, 17 de enero de 1976

MONOS CIUDADANOS

"Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado". Gén. 2:8.

En la India, algunos de los monos que normalmente viven en la selva han cambiado por completo su forma de vivir. Su nueva selva está constituida por los techos de los viejos edificios de las aldeas, los pueblos y las ciudades.

Los monos que viven en las ciudades son, por cierto, muy diferentes de sus primos que viven en la selva. Los monos de la ciudad han aprendido a comer los alimentos cocinados que consumen los humanos, mientras que los de la selva viven de las frutas y las hojas que crecen naturalmente a su alrededor. Un hombre de ciencia que quería determinar hasta qué punto se encontraban arraigadas esas diferencias, ofreció alimento natural y alimento cocinado tanto a los monos de la ciudad como a los de la selva. Los resultados pusieron de manifiesto que los monos de la ciudad estaban totalmente adaptados a su forma de vida ciudadana, porque comieron el pan, los maníes tostados y los alimentos condimentados que se les presentaron. En cambio, los monos de la selva rechazaron sistemáticamente los alimentos cocinados y eligieron la fruta fresca y los vegetales crudos que se les presentaron.

Podríamos creer que los monos de la ciudad preferirían ir a la selva, donde la alimentación es abundante, pero no es así. Cuando se los captura y se los lleva a la selva, inmediatamente regresan a la ciudad, a pesar de todos los problemas que encuentran allí.

Otro hombre de ciencia puso monos de las dos clases en una jaula. La conducta de esos monos hacia sus compañeros de jaula fue muy diferente. Los de la selva se sentaron tranquilamente y permanecieron imperturbables, mientras que los de la ciudad comenzaron casi inmediatamente a pelear entre ellos y en algunos casos las batallas produjeron graves heridas y muertes.

Dios puso originalmente al hombre en un jardín y a través de su historia, cuando el hombre se apartó del Señor, lo primero que hizo fue edificar una ciudad. Eso fue lo que hicieron los hijos de Caín; eso fue lo que ocurrió después del diluvio; eso fue lo que impulsó a Lot a abandonar a Abrahán en las colinas de Palestina para ir a vivir a la ciudad que con el tiempo le causó la ruina.


Devoción matutina

Por: Santiago A. Tucker.

«Maravillas de La Creación»

jueves, 15 de enero de 1976

DEUDA DE OXÍGENO

Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. Gén. 2:7.

Se necesita más que oxígeno para conservar a un ser humano con vida, pero el oxígeno es un ingrediente sumamente importante para el sostén de la vida. Nuestro organismo emplea el oxígeno para liberar energía en una forma muy semejante a como se lo emplea en una chimenea para liberar calor. Al correr, consumimos energía. Incluso nos sentimos acalorados. Se está usando oxígeno. En efecto, cuando corremos o hacemos algún ejercicio al cual nuestro organismo no está acostumbrado, quedamos “sin aliento”. Significa entonces que el organismo está empleando más oxígeno del que le llega por medio de los pulmones y tiene que pedirlo prestado a otros órganos del cuerpo. Por algún tiempo el organismo siente la falta de oxígeno, y tú lo sabes porque tienes que respirar aceleradamente para devolver el oxígeno que tus músculos pidieron prestado a otros órganos del cuerpo. Esta falta de oxígeno, debido al hecho de que se lo ha pedido prestado para emplearlo en un consumo extraordinario de energía, recibe el nombre de “deuda de oxígeno”.

El hombre no está en condiciones de soportar por mucho tiempo este tipo de deuda, pero la ballena puede solicitar en préstamo litros y litros de oxígeno de los diferentes órganos de su enorme cuerpo, sin mayores dificultades. De ese modo puede permanecer bajo el agua por largos períodos. Cuando sale a la superficie, lanza al aire una columna de vapor al exhalar el dióxido de carbono y al inhalar grandes cantidades de oxígeno para pagar su deuda. Mientras más tiempo permanezca debajo del agua, más durará su columna de vapor.

A menudo se ha llamado a la oración el “aliento del alma”. Es la forma mediante la cual liberamos la energía espiritual que Dios nos concede. ¿Cuánto tiempo te parece que podrías vivir tú con oxígeno prestado? ¡Solo unos pocos minutos! No obstante, muchas veces tratamos de vivir con oraciones prestadas durante mucho tiempo.

Es fundamental que continuemos respirando; y también es esencial que continuemos orando. Cuando nos sintamos tan incómodos sin oración como cuando nos quedamos sin oxígeno, nos daremos cuenta de la clase de deuda que tenemos y desearemos inhalar grandes cantidades del amor de Dios.

Es decir: 

Así como el cuerpo no puede vivir mucho tiempo con oxígeno prestado, el alma tampoco puede sostenerse con una fe prestada. Dios sopló aliento de vida en el ser humano, y ese mismo Dios nos invita hoy a respirar profundamente de Su presencia mediante la oración.

Cuando dejamos de orar, acumulamos una deuda espiritual que nos agota, nos inquieta y nos deja sin fuerzas. Pero cuando volvemos a la comunión con Dios, inhalamos Su amor, Su paz y Su poder renovador.

Respirar es vital. Orar también lo es. Que cada día aprendamos a depender plenamente del aliento de Dios para vivir con verdadera vida.


Devoción matutina

Por: Santiago A. Tucker.

«Maravillas de La Creación»

miércoles, 14 de enero de 1976

¿DE DÓNDE PROCEDE EL GANSO PERCEBE?

Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. Gén. 1:20.

En nuestros días, sabemos que todo animal es hijo de otro animal semejante a él. Este principio básico está expuesto en Génesis 1:21, 24 y 25, donde se dice que los seres vivientes se produjeron según su especie. Pero durante la Edad Media, los hombres se olvidaron de las Escrituras. Creían que el origen de los animales que no conocían muy bien era de lo más fantástico.

Por ejemplo, hay una clase de ganso en el norte de Europa que no anida en el continente. Al llegar el otoño, aparecían bandadas de ellos, pero nadie los había visto empollar. Algunos habían observado que un animalito marino que se pega a los barcos y a las rocas tenía cierto parecido con el cuello y la cabeza de un ganso. Esos animalitos se llaman percebes. Supusieron entonces que de ellos salían las crías de los gansos. Por eso les pusieron el nombre de “gansos percebe”.

Otros opinaban que crecían en los árboles, donde permanecían colgados de las patas hasta madurar. Al fin, en 1907 se descubrió que anidan en unas lejanas islas del norte, llamadas Spitzberg. Allí ponen sus huevos y crían los pichones. El misterio de tantos siglos había llegado a su fin.

Hay muchas cosas que creemos en la actualidad y que sin duda parecerán ridículas cuando lleguemos al cielo y aprendamos más acerca de la creación. En muchas cosas estamos equivocados y nos hemos extraviado al estudiar la naturaleza. Pero el profeta Isaías, dirigiéndose a los redimidos en la Tierra Nueva, dice en el capítulo 29, versículo 24 de su profecía: “Y los extraviados de espíritu aprenderán inteligencia”.

Devoción matutina

Por: Santiago A. Tucker.

«Maravillas de La Creación»

martes, 13 de enero de 1976

RAICES

Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. 1 Cor. 2:10.

Cuando se nos habla de raíces, por lo general nos imaginamos esas especies de cuerdas más o menos leñosas que crecen bajo tierra y les proporcionan alimento a las plantas. Pero, ¿saben ustedes cuán largas y fuertes pueden ser las raíces?

Una planta de alfalfa de unos treinta centímetros de alto puede tener raíces de hasta diez metros de longitud. Si pudiéramos poner las raíces de una planta de maíz una detrás de la otra, en una sola fila, formaríamos un hilo de treinta o cuarenta metros de largo. Las raíces del quebracho californiano pueden ocupar hasta dos mil quinientos metros cúbicos de subsuelo. La raíz más profunda que se conoce fue descubierta en África. Era de un árbol de acacia y llegó a cincuenta metros de profundidad.

Las raíces tienen que abrirse paso a través del suelo compacto, sortear piedras y otras sustancias duras para afirmarse y continuar creciendo. La fuerza de cualquier raíz es prácticamente sin medida, y la más pequeña de ellas puede desplazar pequeños obstáculos y perforar el duro suelo. Algunas raíces producen una sustancia química que se encuentra en su extremo y que disuelve el suelo frente a ellas.

Cuando las raíces tropiezan con granito, por ejemplo, este se parte, mientras las raíces, que parecen suaves y frágiles en comparación, continúan creciendo persistentemente.

Lo que más buscan las raíces es agua, porque cuando hay abundancia de ella la planta está en condiciones de fabricar buen alimento y dispone de medios para transportarlo a través del tronco, las ramas y las hojas.

Tenemos en Jesús una provisión constante de agua, y se nos ha dado su Espíritu para ayudarnos a introducir profundamente nuestras raíces en busca del agua verdadera y viviente. Ahora mismo tú, estimado lector, deberías decidirte a estar arraigado y fundado en Jesús. Ese fundamento te proporcionará gran fe, una fe tan fuerte que será capaz de mover montañas, tal como la frágil raíz puede mover peñascos.


Devoción matutina

Por: Santiago A. Tucker.

«Maravillas de La Creación»

lunes, 12 de enero de 1976

LAS CUCARACHAS

Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios. 1 Cor. 4:5.

En ciertos lugares del mundo es imposible librarse de las cucarachas. Poco después de exterminar hasta la última de ellas, aparecen de nuevo. Su presencia generalmente se considera señal de que los habitantes de la casa no son muy limpios. Pero aun en las casas más limpias pueden encontrarse ciertas cucarachas que no se alimentan con desperdicios de comida. Por ejemplo, hay una cucaracha que prefiere vivir en medio de la oscuridad y el calor de un aparato de televisión, y que se alimenta con la cola y el material aislante que encuentra allí. No sale de noche a buscar comida ni necesita agua. Puesto que no se la ve, los exterminadores deben recordar que pueden encontrarla en su casa, a saber, en el aparato de televisión.

Una cucaracha recién nacida puede vivir una semana entera sin alimento, y en estado adulto puede durar meses sin comer, con tal que haya agua. Esto nos explica por qué las cucarachas son una plaga tan persistente. Aun la más cuidadosa de las dueñas de casa puede tener cucarachas en su hogar, y por supuesto resulta sumamente incómodo llegar a casa de noche, encender la luz y recibir el saludo de varias cucarachas que se escurren para esconderse en el primer lugar que pueden. Las cosas podrían ser peores, sin embargo. Lo bueno es que esta plaga no transmite enfermedades, hasta donde sepamos. Por supuesto, es sumamente desagradable que las visitas vean las cucarachas cuando encendemos la luz. Posiblemente sea el temor de que eso ocurra lo que finalmente nos induce a exterminarlas.
Cuando Jesús entra en nuestra vida, los rincones más tenebrosos de nuestro carácter se iluminan de repente, y aparecen una cantidad de cosas que no quisiéramos que se vieran. Pero Jesús no viene a condenarnos; en lugar de ello, viene para ayudarnos a eliminar los rasgos de carácter indeseables y los pecados, para que podamos tener la alabanza de Dios.

Devoción matutina

Por: Santiago A. Tucker.

«Maravillas de La Creación»

domingo, 11 de enero de 1976

EL BUEY ALMIZCLERO

El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen y los defiende (Sal. 34:7).

El nombre de "buey almizclero" no le asienta en absoluto. No es un buey; más bien sería pariente de los carneros o tal vez de los antílopes. Tampoco tiene glándulas almizcleras, como lo esperaban los exploradores del siglo XVIII. En aquella época, el almizcle era la base para fijar los perfumes y era muy buscado. El nombre que le dan los esquimales es más adecuado; lo llaman "barbudo".

El buey almizclero es un animal muy inteligente que casi ha desaparecido por ser tan dócil. Para proteger a las crías, la manada forma un círculo a su alrededor y ofrece un poderoso frente de cuernos por todas partes. Estos constituyen una formidable defensa contra los lobos, sus enemigos naturales. Pero para el hombre resultó fácil dar cuenta de ellos con toda clase de armas, desde las flechas hasta los rifles.

En la actualidad, mientras se alimenta con la escasa vegetación que crece en el Ártico, el buey almizclero puede ser útil para el hombre. Su lana se desprende en grandes trozos al comienzo del verano y es de muy buena calidad. No pierde su tersura cuando se hierve y es muy fácil de teñir. Se los comenzó a criar en granjas en el estado de Vermont, en Estados Unidos, y allí se descubrió que estos animales son mansos y se encariñan con los seres humanos. En cierta ocasión, los bueyes almizcleros rodearon al dueño de la granja formando un círculo a su alrededor para protegerlo, creyendo que los perros eran lobos.

Lo más fascinante para mí en cuanto al buey almizclero es el poderoso instinto de protección que los induce a rodear y proteger a aquellos que saben que no pueden hacerlo por sí mismos. Hay muchas oportunidades en las que necesitamos que alguien más fuerte que nosotros nos proteja, y entonces podemos depender de los ángeles que nos rodean de manera similar a como lo hacen los bueyes almizcleros con sus crías.


Devoción matutina

Por: Santiago A. Tucker.

«Maravillas de La Creación»

sábado, 10 de enero de 1976

LA LAPA Y SU CASA DE ROCA

Cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las hace, le comparé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca (Mateo 7:24).

Aunque la mayoría de los moluscos tienen dos valvas u otro medio de protección, la lapa es vulnerable porque solo tiene una valva. Las gaviotas ladronas y los hambrientos cangrejos, así como otros enemigos, siempre están vigilantes para sorprender a una lapa cuando está descuidada. Por eso, la lapa se mantiene siempre cerca del único ambiente que le puede proporcionar cierto grado de seguridad, es decir, las rocas.

Si dispone de una sólida roca como fundamento y cuenta con un notable mecanismo que le permite adherirse a ella mediante su gran músculo ventral, esta pequeña criatura puede derrotar prácticamente a todos sus enemigos. Cuando una lapa se aferra a su fundamento de roca, se necesita algo más que tirar o empujar para sacarla de allí. La única manera de sacarla consiste en deslizar un cuchillo debajo de la valva, para desarmar la ventosa que la mantiene adherida a la roca. Pero como sus enemigos naturales no poseen cuchillos, todo lo que tiene que hacer para protegerse es aferrarse a ella. La lapa está dotada de un reflejo que funciona tan rápido como el relámpago, de manera que al menor toque o cambio de presión en su valva, literalmente se aferra a su roca para "salvar la vida".

La forma cónica de su valva también le ayuda. Cuando una poderosa ola golpea la roca en la que vive la lapa, el agua, en lugar de sacarla de allí, obra como una fuerza que le ayuda a mantenerse más firmemente adherida a ella.

Este fenómeno ocurre solo cuando la lapa se encuentra en la roca, sin embargo. Si sale a hacer una excursión por otros lugares, en la arena o en otra sustancia no consistente, la primera ola que llegue o el primer enemigo que aparezca significarán su perdición.

La lapa depende plenamente de un fundamento sólido, es decir, una casa construida sobre la roca, por así decirlo. Y debe estar constantemente en guardia, porque a menos que disponga de una base sólida, estará perdida.


Devoción matutina

Por: Santiago A. Tucker.

«Maravillas de La Creación»

viernes, 9 de enero de 1976

EL ANTE

Quien hace mis pies como de ciervas, y me hace estar firme sobre mis alturas.  2 Sam. 22: 34

El ante es una especie de ciervo, casi extinguida, que vive en las altas montañas de Europa y del Asia Central. Es famoso por su piel, que es sumamente suave, que hasta no hace mucho se la usaba para lavar autos debido a que no raya la pintura.

La habilidad del ante para trasladarse en medio de los precipicios en que vive es increíble. Cuando lo hace, la manada parece que vuela. Dan saltos de diez a doce metros de largo y de tres a cuatro metros de alto. Es de imaginar lo maravilloso que debe ser observar a esos animales de pie seguro, mientras literalmente vuelan a saltos en medio de los riscos y del vértigo de los abismos en que instalan su morada.

Al llegar la noche, la manada, que puede estar compuesta hasta por unos cien individuos, busca refugio en las montañas, tan alto como le resulta posible.  Después, cuando el sol se asoma de nuevo en el oriente, la jefa de la manada, una hembra de experiencia, comienza a conducir a su rebaño de vuelta hacia el valle, hasta llegar al lugar en que empiezan a crecer los árboles.

Cuando surge algún peligro, se siente un agudo silbido e inmediatamente los miembros de la manada clavan en el suelo sus pezuñas delanteras. Entonces la jefa dirige la huida que resulta tan vertiginosa que parece que los antes se evaporan delante de los ojos. En realidad, sin embargo esa huida es perfectamente ordenada.

Los antes son un buen ejemplo de la paz y la fortaleza que a menudo ha caracterizado al pueblo de Dios cuando le ha parecido necesario o deseable residir en las montañas.  Los valdenses vivían en ellas para protegerse. A menudo se nos ha dicho que en los últimos días el pueblo de Dios "huirá a las montañas en procura de seguridad. Las promesas del Señor son suras, Y él ha prometido cuidarnos particularmente en los lugares altos.


Devoción matutina

Por: Santiago A. Tucker.

«Maravillas de La Creación»


jueves, 8 de enero de 1976

ARAÑAS EBRIAS

El vino es escarnecedor, la sidra alborotadora quiera que por ellos yerra no es sabio. Prov 20:1

No hace mucho una joven científica ganó el premio de su colegio mediante ciertos trabajos prácticos que hizo con arañas. Su proyecto consistía en comparar las telarañas hechas por arañas en estado normal, y las confeccionadas por las que se encontraban bajo la influencia del alcohol. En resumen, quería ver cómo hacían sus telas las arañas ebrias.

Para comenzar, la muchacha reunió una cantidad arañas domésticas para su experimento, pero tuvo dificultades. Al inyectarles alcohol, todas morían. Debido a ello decidió alimentarlas con moscas a las que previamente se les había inyectado alcohol. Esta vez las arañas no murieron, pero tampoco hicieron sus telas. Un poco desanimada, le llevó su problema a la profesora, y se enteró de que estas arañas no son muy aficionadas a hacer telas. Se limitan a tender hilos por aquí y por allá sin ningún plan especial. Se le aconsejó que buscara arañas de jardín, famosas por su habilidad para hacer hermosas telas.

Más animada, la muchacha prosiguió con su proyecto. Reunió una cantidad de arañas de jardín y las alimentó con moscas a las que previamente había inyectado alcohol. Esta vez sus esfuerzos fueron recompensados. Las arañas ebrias comenzaron a tejer desordenadamente toda clase de. telas extrañas, que en nada se parecían a los diseños intrincados y casi perfectos que eran capaces de desarrollar en condiciones normales.

Todos nosotros estamos construyendo la tela de nuestra vida y necesitamos que nuestras facultades mentales estén tan despiertas como sea posible. De esa manera evitaremos desastres. No puedo menos que maravillarme de los efectos del alcohol, no sólo sobre los instintos de las criaturas inferiores, sino sobre la inteligencia del hombre, criatura superior, que debería estar mejor informado. "Cualquiera que por ellos yerra no es sabio”


Devoción matutina

Por: Santiago A. Tucker.

«Maravillas de La Creación»


miércoles, 7 de enero de 1976

GRACIAS POR LAS ESPINAS

 

Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Gén. 3: 18. 

¿Quién no ha caminado alguna vez por el bosque sin pisar una espina? ¿O quién no ha tratado sacar el delicioso fruto de la zarzamora sin pincharse? ¿Quién no ha querido arrancar alguna vez una hermosa flor sólo para clavarse las manos?  ¿A cuántos no les ha ocurrido la mala suerte de estrellarse con una planta de cactus y tener que pasar después por la agonía de extraer las espinas? Tenemos también la ortiga que posee miles y miles de pelitos agudos como agujas, que cubren sus hojas y sus tallos, y que inyectan una sustancia irritante que, aunque uno sólo les pase la mano, le producen un intenso dolor.

Las espinas hieren y no nos gustan nada, pero Benjamín Franklin dijo una vez que "las cosas que hieren, nos instruyen". ¿Qué podemos aprender de esas pequeñas molestias que tan desgraciados nos hacen a veces? Por alguna razón, el fruto de la zarzamora nos resulta más agradable cuando tenemos que pasar por la dificultad de sacarlo nosotros mismos. Las rosas son más hermosas a causa de sus espinas, y las flores de cactus parecen más delicadas y encantadoras cuando se encuentran ubicadas en la cima de su mástil lleno de espinas. Dios sabía que si la vida del hombre fuera demasiado fácil, no la apreciaría tanto.

Otro hecho importante acerca de algunas plantas espinosas es que suelen ser solitarias. A veces esto es bueno para la planta. Si es del desierto, por ejemplo, podrá necesitar todas las pocas hojas que tiene para producir suficiente alimento a fin de sobrevivir. Si los animales del campo pudieran comer fácilmente sus hojas, como lo hacen con el pasto que crece en el suelo, pronto la planta perdería todas sus hojas y moriría.

Pablo lo dijo. de esta manera: "Y·no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza (Rom. 5:3, 4).


Devoción matutina

Por: Santiago A. Tucker.

«Maravillas de La Creación»


martes, 6 de enero de 1976

UN HOMBRE COMBATE CON UN LEON

No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos. Zac. 4: 6.

Eugenio Sandow era un luchador profesional que por el año 1800 se ganaba la vida realizando actos de valor en los que oponía su fuerza a las de la naturaleza. En cierta ocasión aceptó luchar en San Francisco contra un león adulto. En volvieron con vendajes las patas del león, y le pusieron un bozal. En esas condiciones, lo único que el león podía oponer a Sandow era su agilidad y su fuerza.

Pero el león pesaba unos 270 kilos, algo más, por cierto, que el luchador. Sandow entró a la jaula armado sólo con sus manos, para combatir con un león que una semana antes había dado muerte a su cuidador.

El león se abalanzó contra Sandow, pero éste se hizo a un lado, evitando el golpe, al mismo tiempo que tomaba al león por el cuello con un brazo y por el tronco con el otro. Levantó al animal a la altura de sus hombros, le dio un tremendo apretón, y lo lanzó con todas sus fuerzas contra las rejas de la jaula.

El asombrado león rugió a pesar de su bozal al atacar a Sandow de nuevo. Esta vez se abalanzó contra la cabeza del luchador. Este lo esquivó a tiempo mientras el domador, que se encontraba fuera de la jaula, le gritaba a Sandow que saliera de una vez. Pero nuevamente Sandow esquivó a la bestia, la volvió a alzar, y otra vez le dio un tremendo apretón. Pero, en esta ocasión, a pesar de los vendajes, el león lo arañó fieramente. No obstante, Sandow no abandonó el combate. De nuevo lanzó al león al suelo mientras los espectadores clamaban para que saliera. Estaba rasguñado y cubierto de sangre, pero había triunfado.

La Biblia nos dice que el diablo anda alrededor de nosotros como león rugiente. También nos dice: "Resistid al diablo, y huirá de vosotros" (Sant. 4:7). Sólo con el poder del Espíritu Santo podemos resistir al demonio y derrotarlo en nuestro diario combate contra él.

Devoción matutina

Por: Santiago A. Tucker.

«Maravillas de La Creación»


lunes, 5 de enero de 1976

EL COMETA KOHOUTEK

Sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su. advenimiento? 2 Ped. 3: 3,4.

"Esperen hasta enero -nos -decían- verán el espectáculo más grandioso del siglo". Todos esperamos, pero no pasó nada. Se nos aseguró que la mayor parte. de la noche el cielo iba a ser iluminado por la visita del cometa Kohoutek, llamado así a causa de su descubridor, el astrónomo checoslovaco Lubas Kohoutek. Pero como vino, se fue. Mucha gente ni siquiera lo vio. Otros vieron un puntito en el cielo, que parecía una estrella más. Otros, en cambio, con la ayuda de poderosos telescopios, vieron un hermoso cometa, de dimensiones modestas y de delicadas proporciones.

Los cometas son misteriosos. Viajeros del espacio, giran en torno del sol y son lanzados hacia el infinito como una piedra tirada por una honda. No pueden liberarse, sin embargo, de la atracción solar, y con el tiempo regresan a una órbita que les permite pasar cerca de la tierra a intervalos determinados.

El más famoso de todos es el cometa Halley. Este cometa, que iluminó los cielos nocturnos, apareció por última vez en 1910 y debe regresar en1986. Cuando apareció en 1066, estaba por librarse la. batalla de Hastings. Ambos bandos lo interpretaron como una señal del cielo que predecía la victoria de los normandos y la conquista de Inglaterra por ellos.

Se creyó que el cometa Halley constituía una señal. del cielo. Se sabía que Kohoutek era un cometa, pero se lo anunció como el acontecimiento más importante de esta generación. El cometa Halley produjo temor y preocupación. Kohoutek produjo desilusión.

Todos los temores que se vinculan con los cometas acompañarán al mayor acontecimiento celestial de la historia, que pronto ha de ocurrir. Se nos dice que llenará todo el cielo, Y que sin embargo vendrá como un ladrón. Muchos se burlan de que algo tan milagroso como la segunda venida de Cristo pueda ocurrir. Nosotros sabemos que estas burlas son en sí mismas señales de que este acontecimiento pronto a de ocurrir.


Devoción matutina 

Por: Santiago A. Tucker. 

«Maravillas de La Creación»

domingo, 4 de enero de 1976

EL PODER DE LAS OLAS

¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del mar. Isaias 48:18

En alguna parte en medio del insondable mar, una pequeña brisa encrespa la plácida superficie del océano. Al continuar soplando la brisa, el encrespamiento se convierte en una onda y pronto nace una ola. Miles de kilómetros más allá puedes ver a los deportistas que la esperan para cabalgar sobre su cresta y llegar así impulsado por su tremenda fuerza, a la playa donde morirá muy lejos del lugar de su nacimiento.

Una ola grande es el resultado de muchas olas pequeñas que, a su vez son el producto de otras más pequeñas aún, hasta que por fin llegamos a la fricción original del aire y el agua, que es tan insignificante que resulta invisible. 

Las olas no son agua que avanza como parece y como lo son ciertamente las corrientes. Son solo energía en movimiento que pasa del viento al agua. Por ejemplo, si tiramos un trozo de madera al mar, veremos que sube y baja al paso de la ola, mientras se queda casi en el mismo lugar después de que ésta pasó. Una corriente, por otra parte, arrastraría el trozo de madera aún en dirección contraria al movimiento de las olas.

Toda fuerza grande y poderosa que ha surgido en la historia humana puede ser comparada con una ola que comenzó en los resquicios insondables de la mente de algún hombre. Muchas de esas olas anduvieron en dirección opuesta a la corriente de la época. Ciertamente Jesús produjo grandes olas. Y algo parecido ocurrió con sus seguidores: Pedro, Juan, Pablo, Martín Lutero, Juan y Carlos Wesley, Guillermo Miller y miles de otros que proclamaron impávidos el Evangelio de salvación.

Si estas satisfecho con esta vida, no hagas olas, pero si tienes la visión de una vida mejor, tendrás que hacer olas, porque la energía del amor de Dios surgirá de ti. «El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido, mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va, así es todo aquel nacido del Espíritu»(Juan 3:8)


Devoción matutina 

Por: Santiago A. Tucker. 

«Maravillas de La Creación»

sábado, 3 de enero de 1976

EL PÁJARO CAMPANA

Si yo hablase lenguas humanas y angelicales, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. 1 Corintios 13:1.

De todas las extrañas historias que nos llegan de las selvas sudamericanas, la del misterioso pájaro campana es una de las más pavorosas. Conocido por si canto que imita perfectamente el sonido de una campana, se dice que este casi invisible fantasma de la selva ha conducido a más de un viajero a la misma muerte.

Los pájaros campanas viven solamente en América Central y en Sudamérica. Hacen sus nidos en los huecos de los troncos, y se alimentan con la fruta que abunda en la selva. Casi invisibles, puesto que habitan en los rincones más profundos de la selva tropical, donde llueve mucho, los indígenas los temen porque piensan que poseen poderes malignos. Esta superstición, sin embargo, no carece totalmente de base, en vista del extraño y atrayente canto de este pájaro.

El poder del canto de esta misteriosa ave es inexplicable. Afecta a los que saben que se trata de un pájaro, pero las victimas es por el general una persona que se ha perdido y que trata ansiosamente salir de la selva. Una campana distante le habla de civilización, donde no existirá el peligro de los cazadores de cabezas o de las bestias salvajes. Siempre oye el tañido de esa campana a la distancia o detrás de él. Empieza a caminar trazando grandes círculos, sin darse cuenta  de ello.

Pronto la razón se desequilibra y el único pensamiento que llena su mente es tratar de llegar al lugar donde suena la campana. Cada fibra de su ser se orienta hacia esa meta engañosa. Finalmente el desesperado queda por completo a merced de la selva.

A veces pareciera que nosotros también nos sentimos irresistiblemente atraídos por campanas fantasmas. Ese “metal que resuena” y ese “címbalo que retiñe” nos inducen a penetrar más profundamente en las tinieblas de la selva de la vida. Seremos sabios si pesamos cuidadosamente cada uno de los encantos de la existencia para verificar adónde nos conducirán con el tiempo.


Devoción matutina 

Por: Santiago A. Tucker. 

«Maravillas de La Creación»

viernes, 2 de enero de 1976

EL PERRO JEFE

Entonces él se sentó y llamó a los doce, y le dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos. Mar. 9:35 

Entre los perros que arrastran los trineos de los esquimales existe una muy notable serie de reglas sociales. En realidad, estas reglas son muy parecidas a las de los lobos con quienes estos perros están íntimamente emparentados. Cada jauría es solidaria con su jefe y con los demás miembros de ella. Su territorio lo determina el domicilio del esquimal que los alimenta. Puede ser que no sea más grande que el patio del esquimal, pero la jauría lo defiende vigorosamente de todo intruso y de todo miembro de otras jaurías.

Algo interesante ocurre cuando el perro jefe y uno de sus subalternos son sorprendidos en el territorio de otra jauría.  Esto, naturalmente, puede ocurrir por accidente. Pero si un perro jefe y uno de sus subalternos son sorprendidos mientras cruzan el territorio de otra jauría, los miembros de ésta los persiguen fieramente para expulsarlos. En ese caso, los dos intrusos corren a toda velocidad en dirección de su territorio, mientras los dueños ·de casa van en su persecuci6n. Tan pronto como los perros que huyen cruzan el límite que separa los territorios de las jaurías, suceden dos· cosas: Primero, la jauría perseguidora se detiene y ladra furiosamente como si dijera:

"Que esto les sirva de lección. Que no los volvamos a ver por aquí, porque si los vemos, les va a ir muy mal". Segundo, el perro jefe de. los dos que escapaban, se vuelve hacia su compañero y lo castiga severamente como si él tuviera toda la culpa. Los pelos y la piel del pobre perro subalterno saltan por todos lados mientras el jefe descarga su fastidio sobre su compañero de menor jerarquía.

Es tan fácil que nosotros también actuemos como estos perros cuando se nos sorprende haciendo algo que no debiéramos hacer. En lugar de aceptar los hechos y limitarnos a pedir disculpas para olvidar el asunto en seguida, le echamos la culpa a la hermanita, el perro o el amigo. La próxima vez que nos sintamos molestos por algo que estamos haciendo, recordemos los perros esquimales y tratemos de no imitarlos.


Devoción matutina 

Por: Santiago A. Tucker. 

«Maravillas de La Creación»

jueves, 1 de enero de 1976

EL SAPO DE LA SANTA CRUZ

Los sapos se encuentran en todas partes del mundo y, debido a que consumen enormes cantidades de insectos dañinos, son amigos del hombre.

Tal vez el sapo más útil que se conozca es el que vive en las regiones semiáridas del centro de Australia. Se lo conoce con el nombre de Sapo de la Santa Cruz, debido a las manchas de su lomo, que asumen esa forma.

Este sapo es una cantimplora viviente. En las pocas ocasiones en que llueve, bebe el precioso fluido vital hasta hincharse. Durante las sequías que siguen a las lluvias, el batracio se esconde por meses en el barro, y sobrevive gracias al agua que ha bebido.

Cuando los aborígenes de Australia se encuentran perdidos en medio del desierto durante la época de sequía, todo lo que necesitan hacer es buscar al sapo de la santa cruz para sobrevivir. Al extraer el agua de estas insólitas cantimploras, han logrado evitar las consecuencias fatales de la sequía, que hubieran sido catastróficas para todos los que desconocieran los hábitos de este sapo.

Tal como los aborígenes de Australia emplean el sapo de la santa cruz cuando necesitan del agua que da vida, las personas perdidas en el desierto de este mundo pueden ser liberadas milagrosamente de la muerte al beber del agua de la vida que brota del manantial de la cruz.


Devoción matutina 

Por: Santiago A. Tucker. 

«Maravillas de La Creación»