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jueves, 19 de marzo de 2020

LA VERDADERA PROTECCIÓN DE DIOS

«El Señor le dijo a Josué: "Yo te he entregado Jericó, con su rey y sus soldados"» (Jos. 6:2).

El imponente monumento circular de Stonehenge, en Inglaterra, impresiona a los sentidos humanos. Al atardecer, cuando el sol confiere sus sombras, se proyectan esas gigantescas edificaciones de piedra sobre la tierra, dando como resultado una escena única en todo el mundo. La vista es tan especial que cada año recibe miles de visitas.

Muchos ansían ingresar a lugares «sacros» para llenar su vacío interior y sus inseguridades. Y por eso visitan lugares como Stonehenge, o consultan la astrología, o creen en la hechicería, el horóscopo o las cartas del tarot. Buscando «refugios» van dirigiendo sus pasos, sin darse cuenta, hacia los caminos del engaño y el error. Solo en Dios encontramos protección, victoria y seguridad.

Él nos rodea de un círculo sagrado, que es su cuidado y protección. Él siempre ha estado pendiente de sus hijos que confían en él y le son obedientes. Lo vemos una y otra vez en la Biblia, pero hay un pasaje en especial que quiero traer a tu memoria esta mañana. Se trata del capítulo 6 de Josué.

En esa experiencia de Josué vemos claramente los círculos de protección divina cubriendo a sus hijos cuando estos confían en él y son obedientes a sus indicaciones. El pueblo obedeció órdenes sumamente extrañas: rodear la ciudad una vez al día durante siete días; siete sacerdotes con siete trompetas irían delante del arca y el séptimo día tendrían que dar siete vueltas en vez de una. Los sacerdotes debían tocar las trompetas y en el momento indicado todo el pueblo participaría también, gritando a gran voz. Entonces, por la palabra de Dios y la perfecta obediencia, «el muro se derrumbó» (Jos. 6: 20, RV95). Porque no hay edificación construida con manos humanas que no sucumba ante el poder de Dios.

«Por fe cayeron los muros de la ciudad de Jericó, después que los israelitas marcharon alrededor de ellos durante siete días» (Heb. 11:30). Por fe caerán también los muros que acechan tu vida. Dios pone un círculo alrededor de ti para protegerte y hacerte saber: «Aquí estoy, hija mía, a tu lado; no temas».

 El Dios del cielo, poderoso y verdadero, destruirá las grandes murallas que tú no puedes hacer caer. Sigue el manual de instrucciones divinas que hay en su Palabra, y entrarás a un círculo de protección sagrada. Con tus ojos verás la victoria que él te dará.


DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2020
UN DÍA A LA VEZ
Patricia Muñoz Bertozzi
Lecturas Devocionales para Mujeres 2020.

sábado, 8 de febrero de 2020

EL PODER DE DIOS TE PROTEGE

Moisés y Aarón fueron a ver al faraón, y le dijeron: Así dice el Señor, el Dios de los hebreos: ¿Hasta cuándo te negarás a humillarte delante de mí?. Deja ir a mi pueblo, para que me adore. Éxodo 10:3

—Sigamos analizando el interesante relato de Moisés —comentó el padre—, visto desde la perspectiva de él mismo.
El Señor dio muchas oportunidades al faraón de Egipto para que dejara ir a su pueblo. Cada vez que mi hermano y yo al palacio y le pedíamos autorización para sacar al pueblo y él se negaba, Dios enviaba una plaga. Con la primera plaga, las aguas se convirtieron en sangre; luego hubo ranas, piojos, moscas, peste en los animales, tumores tanto en los hombres como en los animales, granizo, langostas, tinieblas por tres días y, finalmente, murieron los primogénitos.
Cada plaga era una calamidad que afectaba a la economía egipcia los israelitas habían ayudado a levantar. Pelo cada vez que el faraón nos llamaba a mí y a Aarón para que le pidiéramos a Dios que cesara la plaga, volvía a oponerse a que nos fuéramos. El pueblo tembló ante estas calamidades, pero su corazón no se doblegó para reconocer al Dios de Israel.
Aquel país que había sido tan próspero iba destruyéndose. Fue lamentable ser testigo del poder del Dios del cielo y no ver arrepentimiento en los corazones de las personas.
¿Sabes? El ser humano es por naturaleza duro para aceptar el amor de Dios que se manifiesta en todo lo que vemos y tenemos. Fui testigo de lo que le señor hizo por nuestro pueblo, Su inmenso amor protegió a los israelitas. Fue maravilloso. Ese mismo poder te protege a ti. Nunca te apartes de Dios.
¿Sabías que… Moisés fue el líder del pueblo de Israel durante cuarenta años?

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2020.
“DESCUBRE EL MEJOR LIBRO DEL MUNDO”
Por: Noemí Gil Gálvez
Lecturas Devocionales para Menores 2020.

miércoles, 8 de enero de 2020

LA BIBLIA DE GUTENBERG

La explicación de tus palabras ilumina, instruye a la gente sencilla. Salmo 119: 130

Me imagino que ustedes han oído hablar de Gutenberg, ¿verdad? preguntó el padre.
Sí, es el inventor de la imprenta respondió Susana.
Qué bueno que inventó la imprenta para que fuese más rápido producir los libros dijo Mateo.
Como habíamos hablado anteriormente, las Biblias se copiaban a mano; por eso, además de costosas, eran muy escasas dijo el padre, pero al inventar Johannes Gutenberg la imprenta, se pudieron imprimir los primeros ejemplares de la Biblia, de los cuales todavía existen algunos en famosas bibliotecas del mundo. Por cierto, se pagaron varios millones de dólares por la última Biblia de Gutenberg que se subastó.
Seguro que Gutenberg se hizo rico con la venta de Biblias comentó Mateo.
No, no se hizo rico dijo el padre. Aunque la Biblia no fue el primer libro que imprimió, sino el segundo, sí fue el más perfecto. Logró iniciar el proyecto para ciento cincuenta Biblias, pero no supo calcular el tiempo que le llevaría producirlas y se le acabó el dinero. Así que pidió prestado a Johann Fust y convirtió al prestamista en socio, pero al volver a acabarse el dinero su socio se quedó con el negocio. Es decir, Gutenberg se quedó sin nada y murió en la ruina.
Qué pena comentó la mamá, pero qué bueno que un hombre como Gutenberg se dio a la tarea de iniciar el proyecto de imprimir Biblias. A partir de ahí se ha ido perfeccionando la impresión y ahora millones de Biblias se venden cada año en el mundo.
Sí, gracias a Dios porque tenemos la Biblia en nuestro idioma y la podemos leer cada día concluyó el papá.
Oración: Querido Jesús, gracias porque tú permitiste que la Biblia se siguiera imprimiendo para que muchos puedan tenerla.
¿Sabias que… el Nuevo Testamento está formado por 27 libros?

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2020.
“DESCUBRE EL MEJOR LIBRO DEL MUNDO”
Por: Noemí Gil Gálvez
Lecturas Devocionales para Menores 2020.

jueves, 21 de abril de 2016

EL DÍA MÁS LARGO

Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre; porque Jehová peleaba por Israel. Josué 10:14.

Cuando los reyes de Canaán oyeron que los gabaonitas se habían sometido a Israel y se habían comprometido en un tratado de paz, se enojaron terriblemente. Juntando a todos sus ejércitos, cinco de los reyes de los cananeos se movieron rápidamente contra Gabaón para vengarse. Como no estaban preparados para ninguna guerra, los gabaonitas enviaron un mensajero que corriera hacia el campamento de los israelitas en Gilgal, con una comunicación urgente: “No niegues ayuda a tus siervos; sube prontamente a nosotros para defendernos y ayudarnos” (Josué 10:6).
El pueblo de Gabaón sentía que Josué podría no ir en su ayuda porque habían engañado a los israelitas con respecto al tratado, pero no necesitaban preocuparse por eso: “En vista de que se habían sometido al dominio de Israel, y habían aceptado adorar a Dios, Josué se sintió obligado a protegerlos” (Patriarcas y profetas, p. 542).
Josué hizo marchar al ejército toda la noche. Los cinco reyes y sus soldados justo estaban comenzando a rodear la ciudad de Gabaón cuando, de pronto, miraron a sus espaldas y vieron a los israelitas corriendo sobre ellos. El enemigo huyó bajando la pendiente escabrosa. Pero Dios hizo llover grandes piedras de granizo para frenarlos. El sol estaba alto por encima de ellos, y en dirección al oeste, sobre el valle de Ajalón, se podía ver el débil contorno de la luna. Si Josué no eliminaba al enemigo ahora, antes de que oscureciera, se esconderían en las montañas, se reagruparían y regresarían otra vez. Dios había prometido vencer a estos reyes, pero Josué necesitaba más tiempo para perseguirlos. Mientras estaba parado allí, en la cumbre de la montaña, su voz resonó clara: “Sol, detente en Gabaón; y tú, luna, en el valle de Ajalón” (vers. 12).
Y, milagrosamente, la luz del día continuó por mucho más tiempo de lo usual.
Cuando al final el sol se ocultó, los cinco reyes y sus ejércitos estaban eliminados.
Verdaderamente, habla sido el día más largo.
Josué no pidió este milagro por su cuenta. El Espíritu de Dios lo había inspirado a hablar así. El secreto de su éxito fue combinar sus esfuerzos con los de Dios.
Si queremos buenos resultados, debemos orar como Josué oró, y veremos el mismo tipo de poder. Dios no ha cambiado.

Tomado de devoción matutina para menores 2016
¡GENIAL! Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward
#GenialDiosTieneUnPlanParaTi #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMenores #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #MiBibliaDice #DiosEscucha #SeñorTransfórmame

sábado, 19 de marzo de 2016

VOZ DE TRUENO DESDE LA MONTAÑA

Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley. Salmo 119:18.

De pronto, la estruendosa voz del Señor emergió desde la nube espesa. Al dar la Ley, Cristo no intentó dar a su pueblo solo una lista de diez cosas que no podía hacer.
Quería que viera cuán formidable era él y cuánto los amaba, así que comenzó: “Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Éxodo 20:2. 3). Cuando vemos lo formidable que es Dios y cuánto nos ama, no queremos amar algo o a alguien más que a él.
“No te harás imagen” (vers. 4). Cuando vemos lo formidable que es Dios y cuánto nos ama, entendemos que él es mucho mejor que cualquier cosa que podamos construir con nuestras manos.
“No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano” (vers. 7). Cuando vemos lo formidable que es Dios y cuánto nos ama, no queremos usar su nombre descuidadamente.
“Acuérdate del sábado, para consagrarlo” (vers. 8, NVI). Cuando vemos lo formidable que es Dios y cuánto nos ama, queremos honrar el día sábado porque nos ayuda a recordar a nuestro poderoso Creador.
“Honra a tu padre y a tu madre” (vers. 12). Cuando vemos lo formidable que es Dios y cuánto nos ama, queremos respetar a nuestros padres, porque haciéndolo así estamos respetando a Dios.
“No matarás” (vers. 13). Cuando vemos lo formidable que es Dios y cuánto nos ama, no queremos hacer nada que lastime a otra persona.
“No cometerás adulterio” (vers. 14). Cuando vemos lo formidable que es Dios y cuánto nos ama, queremos ser puros en nuestros pensamientos y en lo que hacemos.
“No hurtarás” (vers. 15). Cuando vemos lo formidable que es Dios y cuánto nos ama, no queremos estafar a nadie.
“No hablarás contra tu prójimo falso testimonio” (vers. 16). Cuando vemos lo formidable que es Dios y cuánto nos ama, no queremos hacer nada para engañar a nadie.
“No codiciarás” (vers. 17). Cuando vemos lo formidable que es Dios y cuánto nos ama, queremos tener contentamiento con lo que Dios nos ha dado.

Tomado de devoción matutina para menores 2016
¡GENIAL! Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward
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domingo, 28 de febrero de 2016

EL DIOS QUE NUNCA CAMBIA

No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. Isaías 41:10.

Mientras Moisés estaba de pie ante la zarza que ardía, la voz de Dios le dejó en claro que tenía que regresar a Egipto y sacar a los israelitas de la esclavitud. ¿Cómo podría hacerlo? ¡Este pensamiento lo aterrorizó!
“¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?” (Éxodo 3:11).
“Ve, porque yo estaré contigo”, respondió Dios (vers. 12).
Pero, todo tipo de dudas llenaron su mente. ¿Cómo podía él, un pastor, tener alguna influencia sobre el rey de la nación más poderosa del mundo, cuando los egipcios despreciaban a los pastores? No solo eso, ¿cómo podía convencer a su propia gente de que lo siguiera, cuando eran tan ciegos, ignorantes e incrédulos? Si no habían aceptado a Moisés cuando era un general egipcio destacado, ¿cómo podrían ser persuadidos a seguirlo ahora? Incluso si le contaba al pueblo que Dios lo había enviado, se preguntarían qué Dios era: “¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?” (vers. 13).
“Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY” (vers. 14).
Moisés les tenía que decir que YO SOY lo había enviado. Ahora bien, esto puede parecer un nombre extraño para llamar a Dios, pero era el mismo nombre por el cual se había dado a conocer a Abraham.
YO SOY ahora, siempre HE SIDO y siempre SERE en el futuro.
Moisés todavía estaba preocupado. Y ¿si ellos todavía no creían? En respuesta a ello, Dios le dijo a Moisés que arrojara su vara de pastor al suelo. Inmediatamente, esta se convirtió en una serpiente. Moisés echó un vistazo y salió corriendo tan rápido como pudo de esa cosa serpenteante. Dios le indicó que la tomara por la cola y, cuando lo hizo, volvió a ser una vara.
Entonces, Dios le dijo a Moisés que pusiera su mano dentro de su túnica; cuando la sacó, estaba cubierta con una terrible e incurable enfermedad: lepra. Luego, Moisés volvió a colocar la mano en su túnica y, cuando la sacó nuevamente, su mano estaba sana otra vez.
Él es el mismo Dios hoy que cuando habló con Moisés en la zarza ardiente. El gran YO SOY nunca cambia.

Tomado de devoción matutina para menores 2016
¡GENIAL! Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward
#GenialDiosTieneUnPlanParaTi #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMenores #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

miércoles, 19 de junio de 2013

EL PODER CONVINCENTE DE JESÚS

Y se admiraban de su doctrina, porque su palabra era con autoridad. Lucas 4:32.

La misión de Jesús fue puesta de manifiesto por milagros convincentes. Su doctrina asombró a la gente... Era un sistema de verdad que satisfacía la necesidad del corazón. Su enseñanza era clara, sencilla y abarcante. Las verdades prácticas que enunció tenían poder de convicción y llamaban la atención de la gente. Las multitudes permanecían junto a él, maravillándose por su sabiduría. Sus modales estaban en armonía con las grandes verdades que proclamaba. No pedía disculpas, no vacilaba, ni había la menor sombra de duda o incertidumbre de que fueran diferentes de lo que declaraba. Hablaba de lo terrenal y de lo celestial, de lo humano y lo divino, con autoridad absoluta; y la gente se admiraba "de su doctrina, porque su palabra era con autoridad".
Él había afirmado ser el Mesías, pero el pueblo no lo recibía, aunque veían sus obras maravillosas y se asombraban ante su sabiduría. El no cumplía sus expectativas del Mesías. Se les había instruido para que esperaran pompa y gloria humanas en el advenimiento de su Libertador, y soñaban que con el poder del "León de la tribu de Judá" la nación judía sería exaltada a la preeminencia entre las naciones del mundo. Con estas ideas, no estaban preparados para recibir al humilde Maestro de Galilea, aunque él vino tal como los profetas habían predicho que vendría. No fue reconocido como "la verdad", "la luz del mundo", aunque hablaba como nadie había hablado jamás, porque su apariencia era humilde y modesta. Vino sin pompa ni gloria terrenales. Había, no obstante, una majestad en su misma presencia que hablaba de su carácter divino. Sus modales, aunque eran gentiles y atrayentes, poseían una autoridad que inspiraba respeto y admiración. Él mandaba y la enfermedad abandonaba al sufriente. Los muertos escuchaban su voz y vivían, los tristes se alegraban, y los cansados y abatidos encontraban reposo en su amor compasivo...
Los cojos, los ciegos, los paralíticos, los leprosos, y los afligidos con todo tipo de enfermedad, acudían a él, y él los sanaba a todos... El cielo apoyó sus aseveraciones con manifestaciones poderosas.— Review and Herald, 6 de julio de 1911; parcialmente en Reflejemos a Jesús, p. 93.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

miércoles, 12 de junio de 2013

EL PODER DE UN VASO DE AGUA

Y quien dé siquiera un vaso de agua fresca a uno estos pequeños por tratarse de uno de mis discípulos, les aseguro que no perderá su recompensa (Mateo 9:41).

Es una gran recompensa por algo, al parecer, de muy poco valor. Dios es quien da ese valor a un vaso de agua. Pero, en cierta medida, el agua es algo sumamente poderoso y, aunque parezca increíble, ese poder es desconocido. El agua es, quizá, la sustancia más importante de la tierra. El papel que desempeñó durante los dos primeros días de la creación fue vital. Todos sabemos que sin agua no seríamos nada.
El 65% por ciento de nuestro cuerpo es agua. El 78% del cuerpo de una rana es agua. El 95% del cuerpo de una medusa es agua. Dependemos del agua para la regulación de la temperatura que sostiene la vida del planeta. El agua de los océanos absorbe una enorme cantidad de la energía solar que llega a la tierra. Si los océanos y los lagos del mundo no absorbieran mucha de la energía solar, por el día nos coceríamos con temperaturas de 148° C y por la noche nos congelaríamos. El agua es esencial para la vida.
Pensamos que sabemos mucho del agua, pero es mucho más lo que ignoramos de ella. Por ejemplo, ¿por qué las moléculas de agua se comportan de la forma en que lo hacen en situaciones diferentes? La mayoría de las sustancias se encogen cuando se enfrían, pero no ocurre lo mismo con el agua: se encoge hasta poco antes de congelarse y luego se dilata. La dilatación del agua congelada tiene poderes increíbles. Por ejemplo, si tomas una bola hueca de hierro cuyas paredes sean de poco más de medio centímetro de grueso, la llenas con agua y la congelas rápidamente en nitrógeno líquido, el globo explotará como una bomba y los trozos de metralla saldrán disparados con una fuerza tal que penetrarán profundamente en una gruesa plancha de acero.
Jesús usó el agua como ejemplo de su capacidad para dar y sostener la vida. Por supuesto, nuestro texto de hoy es una poderosa ilustración: un vaso de agua vale mucho. El que da un vaso de agua a un necesitado tendrá una recompensa eterna. ¿Por qué no iniciamos el día con el deseo de ser como Jesús, de dar y sostener la vida a las personas que nos rodean?

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

lunes, 13 de mayo de 2013

BEBÉ 81

Lugar: Sri Lanka 
Palabra de Dios: Isaías 49:15

El tsunami de 2004 fue una gran catástrofe. Olas gigantescas chocaron contra la costa en una gran cantidad de países del sur de Asia, inundando el terreno, destruyendo propiedades y aniquilando miles de vidas.
Un pequeño bebé logró sobrevivir 10 horas a las olas gigantescas. Los rescatistas lo encontraron bajo una pila de basura. Lo llamaron Bebé 81, porque fue el paciente número 81 admitido en el hospital del pueblo Kalmunai.
Cuando el señor y la señora Jeyarajah se enteraron de que alguien había encontrado un bebé, corrieron hasta el hospital. ¿Sería su hijo? ¡Oh, ojalá estuviera vivo! Tan pronto como lo vieron, estuvieron seguros de que era su bebé.
-Ese es nuestro bebé -exclamaron, con una mezcla de risas y de lágrimas en sus rostros. ¡Su hijo había sobrevivido!
Pero, el señor y la señora Jeyarajah no fueron los únicos que reclamaron al niño como su hijo. Otras ocho parejas querían al Bebé 81. Así que, el matrimonio Jeyarajah no pudo llevarse al bebé a su casa. Las siguientes semanas fueron desgarradoras, mientras esperaban que el juez tomara una decisión. Finalmente, las pruebas de ADN mostraron que los Jeyarajah eran los verdaderos padres del niño.
La señora Jeyarajah tomó en brazos a su bebé, y le besó las manos, las mejillas y la frente. Por fin podían llevarlo a casa.
Dios nos dice: "¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho, y dejar de amar al hijo que ha dado a luz? Aun cuando ella lo olvidara, ¡yo no te olvidaré!" Las madres sienten un amor especial por sus hijos, ¿no es cierto? Pero, Dios asegura que él te ama más de lo que una madre ama a su hijo. Y, aunque una madre pudiera olvidarse de su hijo, él nunca, nunca, te olvidará.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

viernes, 10 de mayo de 2013

CALLES RESBALADIZAS

Lugar: Estados Unidos 
Palabra de Dios: Salmo 37:24

Papá, ¿puedo ir contigo? -preguntó Jacob*.
-Por supuesto, si quieres. Solo voy aquí cerca, a visitar a los Jansen.
Jacob se puso con ansiedad el abrigo nuevo que sus padres le habían comprado, y pronto el papá y su hijito, de cuatro años, caminaban por la vereda. El camino estaba resbaloso, cubierto de hielo y de nieve.
-Dame la mano -le dijo el papá-. Está muy resbaladizo aquí.
El chico sacudió la cabeza.
-Quiero dejarlas manos en los bolsillos -dijo-. Esta campera tiene bolsillos lindos.
Y siguió caminando por su cuenta.
Un par de minutos más tarde, Jacob se resbaló y se cayó. Mientras el papá lo ayudaba a levantarse, le dijo:
-Hijito, si me das la mano, no te volverás a caer.
Pero, el niño no quiso hacerlo, y metió las manos nuevamente en los bolsillos de su abrigo. No pasó mucho tiempo hasta que sus pies encontraron otro lugar con hielo, y nuevamente se cayó, con los brazos y las piernas desparramados sobre el frío hielo. El papá de Jacob lo levantó una vez más, pero no dijo nada.
El niñito se quedó detenido unos segundos, con las manos en los bolsillos. Luego, miró a su papá y le dijo:
-Papi, creo que tengo que darte la mano.
No tuvo que pedirlo dos veces. Su papá lo tomó firmemente de la mano, y caminaron juntos hasta que llegaron a la casa de los Jansen. Aunque los pies de Jacob resbalaron una vez más, su papá evitó que se cayera.
Dios quiere sostenemos de la mano, para evitar que nos caigamos. Pero, si insistimos en hacer las cosas como nosotros queremos - como hizo Jacob -, entonces resbalaremos y caeremos. El libro de Salmos dice: "Podrá tropezar, pero no caerá, porque el Señor lo sostiene de la mano". Permite que Dios te tome de la mano, y camina junto con él hacia la seguridad.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

jueves, 9 de mayo de 2013

LOS TRES HEBREOS Y TÚ

Pero aun si nuestro Dios no lo hace así, sepa usted que no honraremos a sus dioses ni adoraremos a su estatua (Daniel 3:18).

Todos sabemos que los tres hebreos eran valientes. Desafiaron al rey claramente y con mucha decisión. Para eso se requiere valor. Pero ¿es cierto que el valor era la virtud más destacada de los tres hebreos? Conviene saberlo, porque los que vivan en los últimos días, posiblemente tú, tendrán que desafiar a «un rey de rostro adusto, maestro de la intriga» (Dan. 8:23), como lo define la profecía.
Una vez Nikita Jrushchov, primer ministro de la Unión Soviética, presentó un importante discurso sobre el estado de los asuntos de la nación ante el concilio supremo soviético. En su discurso hizo algo totalmente nuevo al comentar abiertamente los despiadados excesos de la era de Stalin. Mientras Jrushchov hablaba, alguien del auditorio envió una nota con un comentario muy duro: «Camarada primer ministro Jrushchov, ¿dónde estaba usted cuando Stalin cometía esas atrocidades?».
Jrushchov, enojado, gritó:
—¡Quién envió esta nota!
Nadie respondió.
—Le voy a dar un minuto para ponerse de pie—, dijo Jrushchov.
Los segundos pasaban pero nadie se movía.
—Está bien, les voy a decir lo que yo estaba haciendo —dijo Jrushchov—. Estaba luciendo exactamente lo que el autor de esta nota está haciendo. ¡Nada! Yo tenía miedo de ser diferente.
Temor de ser diferente. Temor de tomar una posición. Temor de que todos lo miren, allí, de pie, sólito, ante el rey y ante el horno de fuego ardiente. Si alguna vez en la historia necesitamos estar firmes, y Dios nos llama a estar firmes, es ahora.
Sin embargo, creo que el valor civil no fue la virtud más destacada de los tres hebreos que desafiaron a Nabucodonosor y el horno de fuego. Lo que los distinguía eran sus firmes convicciones. Principios de conducta bien establecidos, claramente comprendidos y firmemente sostenidos desde la niñez. Esa fue la fuerza y el poder que los capacitó para desafiar al rey y al horno de fuego. Esa misma virtud necesitarán los que sean llamados a desafiar al «rey de rostro adusto, maestro de la intriga», que levantará otra imagen y otro horno de fuego en los últimos días.
Ese valor no es de origen humano. Será el que tendrán los que pasen por un reavivamiento y una reforma y sean dotados de poder de lo alto cuando llegue el momento. Quizá no tengas esas virtudes hoy, pero las puedes desarrollar mientras llega el tiempo. Te sugiero comenzar hoy.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

miércoles, 17 de abril de 2013

MIRA LAS ESTRELLAS

Consideré entonces la sabiduría, la necedad y la insensatez [...], y pude observar que hay más provecho en la sabiduría que en la insensatez, así como hay más provecho en la luz que en las tinieblas. El sabio tiene los ojos bien puestos, pero el necio anda a oscuras. Eclesiastés 2:12-14.

La Vía Láctea es una belleza natural que podemos observar parcialmente cuando levantamos los ojos al cielo. Su nombre, «camino de leche», proviene de la mitología griega, que se inspiró en el parecido que tiene esta galaxia con la leche derramada de una mujer que acaba de ser madre. También es conocida como «camino al cielo», pues atraviesa el firmamento de lado a lado agrupando a millones de estrellas.
El profeta Isaías, seguramente impresionado por este espectáculo nocturno, exclamó: «Alcen los ojos y miren a los cielos: ¿Quién ha creado todo esto? El que ordena la multitud de estrellas una por una, y llama a cada una por su nombre. ¡Es tan grande su poder, y tan poderosa su fuerza, que no falta ninguna de ellas!» (Isa. 40:26).
Me resulta verdaderamente impresionante y conmovedor saber que Dios, aun a las estrellas, conoce por su nombre, y que se da cuenta si una de ellas falta. ¡Verdaderamente grandioso! Si Dios extiende las estrellas y los astros sobre el firmamento, ¿debiéramos dudar del amor y el cuidado que prometió a sus criaturas?
Dios se ocupa de todos los seres humanos del mundo y desea darnos atención personalizada. No nos ve como un puñado de seres que vagan a su suerte por este planeta. Nuestro Padre celestial nunca se olvida de ninguno de sus hijos y tampoco presta atención preferencial a unas personas en detrimento de otras. Dios no hace acepción de personas, sino que a cada una concede una consideración especial.
En el vasto universo, «el Señor conoce a los suyos» (2 Tim. 2:19). Tú y yo somos sus hijas, y muy pronto seremos llamadas para formar parte de su gran familia. No importa dónde te encuentres, ni cómo te encuentres, él tiene contados aun los cabellos de tu cabeza (Luc. 12:7).
Por eso, en este amanecer, levanta tus ojos al cielo, mira las estrellas, y siéntete profundamente amada por tu Creador.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

jueves, 21 de marzo de 2013

¡OH DIOS, TU MAR ES TAN GRANDE!


¡Oh Señor, cuan numerosas son tus obras! ¡Todas ellas las hiciste con sabiduría! ¡Rebosa la tierra con todas tus criaturas! Allí está el mar, ancho e infinito, que abunda en animales, grandes y pequeños, cuyo número es imposible conocer. Salmo 104:24-25.

«¡Oh Dios, tu mar es tan grande y mi barca tan pequeña!» Tal era la inscripción que estaba escrita en un reconocimiento que recibió Jimmy Cárter,, siendo aún presidente de los Estados Unidos, de manos del almirante Hyman Rickover, quien había sido instructor de Cárter cuando este fue infante de marina.
Sin lugar a dudas aquel hombre había sentido la majestuosidad de Dios al navegar por los mares del mundo, lo que lo llevó a concluir que él no era nada frente a la grandeza del Creador. Son muchos los hombres y las mujeres que desde su puesto de acción en este planeta tienen la misma perspectiva. El salmista exclamó: «Señor, tú eres grandioso [...]. Afirmas sobre las aguas tus altos aposentos y haces de las nubes tus carros de guerra. ¡Tú cabalgas en las alas del viento! [...] ¡Oh Señor, cuan numerosas son tus obras! ¡Todas ellas las hiciste con sabiduría!» (Sal. 104:1,3,24)
No solamente es asombro lo que debiéramos manifestar ante la grandeza de Dios. También debemos tributarle honra y adoración reverente, pues aun siendo sus débiles e indefensas criaturas, él nos cuida mucho.
Cuando con el alma se reconoce la soberanía de Dios sobre todo lo creado, surge un sentimiento de impotencia que nos lleva a entregarnos en sus manos, y con docilidad absoluta nos disponemos a cumplir su voluntad. Reconocer nuestra pequeñez genera sencillez en nuestro ser y permite que toda la grandeza humana que podamos alcanzar esté revestida de gratitud y humildad. Este punto de reflexión es un privilegio que únicamente pueden obtener quienes se inclinan sin soberbia ante el Soberano y suplican su conducción. Fue lo que llevó a David a exclamar: «Oh Señor, soberano nuestro, ¡qué imponente es tu nombre en toda la tierra! ¡Has puesto tu gloria sobre los cielos! [...] "¿Qué es el hombre, para que en él pienses? ¿Qué es el ser humano, para que lo tomes en cuenta?"» (Sal. 8:1,4).
Hermana, ¡alégrate, regocíjate! Tú eres parte de la majestuosidad del universo y, todavía más, fuiste hecha a imagen y semejanza de tu Creador. Por eso, en este día, ¡alaba! ¡Alaba, y jamás te canses de ello!

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

miércoles, 6 de marzo de 2013

GORJEOS


Lugar: Virginia, EE.UU. 
Palabra de Dios: Juan 3:8

Chirp, chirp, chirp, chirp. Miré alrededor de mi oficina, preguntándome de dónde vendría ese ruido. ¿De la izquierda? ¿De la derecha? No, parecía provenir justamente de arriba de mí. Miré hacia arriba, pero no vi nada.
-Chirp, chirp, chirp, chirp.
"¿Qué es ese ruido?" me pregunté. Sonaba como un grillo. Pero, cuando miré a mí alrededor, no había ningún grillo. El ruido era tan fuerte que no podía concentrarme en lo que estaba haciendo. Caminé hacia el pasillo y di vuelta la esquina. Todavía podía escuchar el ruido; así de fuerte era.
Cuando volví a mi oficina unos minutos más tarde, encontré a un compañero de trabajo dando vueltas, revisando las plantas y mirando debajo de mi escritorio.
-Viene de allí arriba -le dije, señalando el cielorraso.
Él giró la cabeza para escuchar, y luego asintió. Sí, sabíamos que el grillo estaba allí arriba, aunque no podíamos verlo.
Mi compañero de trabajo se sacó el zapato y lo arrojó al aire. Cuando chocó contra el cielorraso, se hizo silencio.
-Volverá -dijo.
Y sí, unos minutos más tarde los ruidos comenzaron nuevamente.
Aunque no podía ver el grillo, sabía que estaba allí. Y así ocurre con el Espíritu Santo. No podemos verlo, pero podemos saber que está trabajando. Jesús dijo: "El viento sopla por donde quiere, y lo oyes silbar, aunque ignoras de dónde viene y a dónde va. Lo mismo pasa con todo el que nace del Espíritu".
El Espíritu Santo puede cambiar tu vida, si se lo permites. ¿Por qué no lo invitas a que entre en tu corazón hoy?

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

martes, 29 de enero de 2013

“NO TENGO MÁS HARINA"

Lugar: Canadá
Palabra de Dios: Mateo 7:7,8.

La señora Berg abrió la alacena y se dio cuenta de que se le estaba acabando la harina. Necesitaría más, para hacer pan.
-¿Podrías ir hasta el almacén, a comprar harina? -le pidió a su esposo.
Su esposo sacudió la cabeza. No era que no quisiera ir hasta el almacén; el problema era que no tenía dinero. Los Berg acababan de mudarse a un pequeño pueblo, y habían dejado atrás un buen trabajo como docentes, para poder venir a ayudar a la gente de este pueblo. Ahora, aquí estaban, sin harina y sin dinero para comprarla.
-Oremos sobre esto -sugirió uno de ellos.
Entonces, el señor y la señora Berg, y su pequeño hijo, pidieron a Dios que les proveyera de acuerdo con su necesidad. A la mañana siguiente, al levantarse, encontraron la respuesta a sus oraciones apoyada contra la puerta de adelante. Era una bolsa de harina; no un paquete pequeño, sino ¡cincuenta kilos de harina!
Dios había respondido a sus oraciones. Había cumplido su promesa: "Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre".
Los Berg preguntaron en todos los almacenes, para descubrir quién les había llevado la harina. Hablaron con sus vecinos. Pero, nunca descubrieron de dónde había venido. Sin embargo, disfrutaron de muchas, muchas hogazas de pan.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

lunes, 28 de enero de 2013

EN MI NOMBRE

Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. Juan 14:14.

Los discípulos no conocían los recursos y el poder ilimitado del Salvador. Él les dijo: "Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre" (Juan 16:24). Explicó que el secreto de su éxito consistiría en pedir fuerza y gracia en su nombre. Estaría delante del Padre para pedir por ellos. La oración del humilde suplicante es presentada por él como su propio deseo en favor de aquella alma. Cada oración sincera es oída en el cielo. Tal vez no sea expresada con fluidez; pero si procede del corazón ascenderá al santuario donde Jesús ministra, y él la presentará al Padre sin balbuceos, hermosa y fragante con el incienso de su propia perfección...
"En mi nombre", ordenó Cristo a sus discípulos que orasen. En el nombre de Cristo sus seguidores han de permanecer delante de Dios. Por el valor del sacrificio hecho por ellos, son estimables a los ojos del Señor...
El Señor se chasquea cuando su pueblo se tiene en estima demasiado baja. Desea que su heredad escogida se estime según el valor que él le ha atribuido. Dios la quería; de lo contrario no hubiera mandado a su Hijo a una empresa tan costosa para redimirla. Tiene empleo para ella y le agrada cuando le dirige las más elevadas demandas a fin de glorificar su nombre. Puede esperar grandes cosas si tiene fe en sus promesas.
Pero orar en nombre de Cristo significa mucho. Significa que hemos de aceptar su carácter, manifestar su espíritu y realizar sus obras. La promesa del Salvador se nos da bajo cierta condición. "Si me amáis —dice—, guardad mis mandamientos" (Juan 14:15). Él salva a los hombres no en el pecado, sino del pecado; y los que le aman mostrarán su amor obedeciéndole.
Toda verdadera obediencia proviene del corazón. La de Cristo procedía del corazón. Y si nosotros consentimos, se identificará de tal manera con nuestros pensamientos y fines, amoldará de tal manera nuestro corazón y mente en conformidad con su voluntad, que cuando le obedezcamos estaremos tan solo ejecutando nuestros propios impulsos. La voluntad, refinada y santificada, hallará su más alto deleite en servirle.— Review and Herald, 14 de julio de 1910; también en El Deseado de todas las gentes, pp. 620, 621.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

jueves, 8 de noviembre de 2012

SEÑALES Y PRODIGIOS

«No te dejaré, si no me bendices» (Génesis 32:26).

El ministerio de Jesús incluyó muchos milagros. ¿Habrá milagros también en nuestro tiempo? La respuesta es que sí. Si ese es el caso, ¿debemos esperar milagros cuando oramos? Aquí es preciso que seamos prudentes. Jesús nunca obró un milagro «según demanda». Siempre intervenía un propósito mayor.
La historia de la curación del hijo del noble revela los verdaderos motivos del hombre. Al parecer, este decidió que pondría a prueba a Jesús y, si Jesús la superaba, creería en él. Así que pidió a Jesús que viniera y curara a su hijo. Leyendo sus pensamientos, Jesús le dijo: «Si no veis señales y prodigios, no creeréis» (Juan 4:48).
«Como un fulgor de luz, las palabras que dirigió el Salvador al noble desnudaron su corazón. Vio que eran egoístas los motivos que le habían impulsado a buscar a
Jesús. Vio el verdadero carácter de su fe vacilante.
Con profunda angustia comprendió que su duda podría costar la vida de su hijo. Sabía que se hallaba en presencia de un Ser que podía leer los pensamientos, para quien todo era posible, y con verdadera agonía suplicó: "Señor, desciende antes que mi hijo muera". Su fe se aferró a Cristo como Jacob trabó del ángel cuando luchaba con él y exclamó: "No te dejaré, si no me bendices"» (EL Deseado de todas las gentes, cap. 20, p. 175).
La persona que se obstina en pedir un milagro abre la puerta al diablo para que la engañe. En la hora final, al pueblo fiel de Dios se le promete un derramamiento especial del Espíritu Santo; pero no será para que los demás queden fascinados con nosotros, sino para confirmar el poder de un Dios que obra milagros. Todo lo que haga su pueblo será en su nombre y por su causa, según su voluntad y no la nuestra.
Es importante recordarlo, porque: «Es inminente el día cuando Satanás [...] presentará numerosos milagros para confirmar la fe de todos aquellos que están buscando esta clase de evidencia. ¡Cuán terrible será la situación de los que cierran sus ojos a la luz de la verdad y piden milagros para ser confirmados en el engaño!» (EL evangelismo, p. 594).  Basado en Juan 4:46-53.

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

miércoles, 31 de octubre de 2012

UN PERDÓN MÁS FUERTE QUE UN HURACÁN

«Poco después se nos vino encima un viento huracanado, llamado Nordeste, que venía desde la isla» (Hechos 27:14, NVI).

Sostén tu sombrero que hoy va a hacer mucho viento. Prácticamente voy a tener que gritarte para que puedas escuchar lo que te digo en medio de la tempestad. Si lees el versículo de hoy te darás cuenta de que estamos hablando de una tormenta muy fuerte llamada «Nordeste». Aunque la tormenta Nordeste de nuestro versículo tenía vientos con fuerza de huracán, este tipo de tormenta es diferente a un huracán.
Los huracanes se forman en aguas cálidas y la Nordeste viene de aguas frías. Pero algo sí tienen en común: ambas son muy fuertes y pueden causar mucho daño. La tormenta Nordeste del versículo de hoy era tan fuerte que destruyó el barco en el que viajaba Pablo. Él viajaba en ese barco como prisionero, y a pesar de ello, oró para que Dios protegiera a la tripulación. Finalmente todos se salvaron. 
Pablo seguramente ya había perdonado a los hombres que lo llevaban prisionero. Solo Dios pudo ayudarlo a hacer eso. Él no merecía estar encadenado, pues lo único que estaba haciendo era predicando las buenas nuevas de Jesús.
¿Necesitas perdonar hoy a alguien? Pídele a Dios que te ayude a hacerlo. Su perdón es más fuerte que un huracán.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

lunes, 22 de octubre de 2012

AGUDEZA VISUAL


Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. (Hebreros 12:2).

Una de las maravillas de la Creación de Dios es el ojo humano. Este órgano transforma los rayos de luz en impulsos nerviosos que luego llegan al cerebro; concretamente al centro visual, donde se descodifican y se transforman en imágenes. Son millones de células las que envían permanentemente esa detallada información al cerebro.
El ojo humano necesita pequeñas cantidades de oxígeno y de vitaminas A, C y E, así como caroteno. La vitamina A mantiene hidratada y en buen estado la capa que recubre el globo ocular, además de que ayuda a la formación de un pigmento sensible a la luz. Tanto la vitamina C como la E actúan como antioxidantes, que a su vez evitan la pérdida de la visión y la formación de cataratas.
Nuestros ojos nos permiten comprender mejor el entorno en el que nos desenvolvemos. Por eso es de vital importancia mantener la agudeza visual. De esa forma llegarán al cerebro únicamente los impulsos nerviosos apropiados para nuestro crecimiento espiritual. «Un rayo de la gloria de Dios, una vislumbre de la pureza de Cristo, que penetre en el alma, hace dolorosamente visible toda mancha de pecado, y descubre la deformidad de los defectos del carácter humano. Hace patentes los deseos profanos, la incredulidad del corazón y la impureza de los labios. Los actos de deslealtad mediante los cuales el pecador invalida la ley de Dios quedan expuestos a su vista, y su espíritu se aflige y se acongoja bajo la penetrante influencia del Espíritu de Dios. En presencia del carácter puro y sin mancha de Cristo, el transgresor se aborrece a sí mismo» (El camino a Cristo, cap. 3, p. 44).
Permitamos que los rayos de la luz de Cristo entren en nuestros ojos y nos den la agudeza espiritual que necesitamos con el fin de desechar lo malo y escoger lo bueno. Hidratemos nuestros ojos con el agua de vida y mantengamos funcionando adecuadamente nuestra visión al observar la ley de Dios.
Señor, transforma mi manera de ver las cosas de acuerdo con tu santa voluntad.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Perla Edith Sánchez

miércoles, 10 de octubre de 2012

AGUA PEGAJOSA


«Cuando lo vieron andar sobre el agua, pensaron que era un fantasma, y gritaron» (Marcos 6:49).

¿Andar sobre el agua? La verdad es que no me atrevería a hacerlo. A pesar de que nosotros no podemos caminar sobre el agua, conozco a alguien, o mejor dicho, a un insecto, que sí puede. Se le conoce como «patinador de agua» porque puede pararse y deslizarse sobre la superficie del agua. ¿Cómo lo hace? Gracias a algo que se llama tensión superficial.
El agua está compuesta de unas pequeñas partículas llamadas moléculas, que pueden juntarse en la superficie. Sobre ellas es precisamente que se para este insecto. Nosotros obviamente somos demasiado pesados para caminar sobre la superficie del agua. Aun que todas las moléculas se juntaran mucho, igualmente las romperíamos.
Cuando Jesús caminó ese día sobre el agua, él no usó la tensión superficial del lago, sino que hizo un milagro. Él es el Creador del agua y su Padre desde el cielo le dio el poder de traspasar las leyes de la naturaleza.
¡Qué Dios tan poderoso tenemos! ¿Sabías que aún hoy él puede hacer milagros? El puede hacer que ocurra lo imposible. Tal vez no sea lo que esperamos pero sí puedes estar seguro de algo: él te sostendrá y no dejará que te ahogues.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush