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lunes, 11 de abril de 2016

¿QUÉ HARÍA JESÚS?

“Jesús fue a Nazaret, el pueblo donde se había criado. El sábado entró en la sinagoga, como era su costumbre, y se puso de pie para leer las Escrituras”. Lucas 4:16, DHH

El libro In His Steps [Siguiendo sus pisadas], de Charles Sheldon, es una obra modélica de muy amplia difusión que tiene más de un siglo de antigüedad. Es la historia de un pastor llamado Henry Maxwell y de su congregación, la Primera Iglesia de Raymond. Una soleada mañana, cuando el pastor terminaba su sermón, un vagabundo avanzó dando tumbos por el pasillo de la Iglesia, elevó la mirada hacia el pastor en su pulpito y preguntó si podía dirigirse a la congregación. El sorprendido pastor mostró deferencia al desconocido haciendo un gesto afirmativo con la cabeza. El hombre se giró, mirando a los fíeles y, con voz vacilante, contó que había perdido su empleo en otra ciudad diez meses antes. Llevaba tres días errando por las aceras de Raymond en busca de empleo. Pero no había recibido ni siquiera una palabra de compasión de algunos de los rostros que había en la iglesia esa mañana. “He estado sentado en la gradería de ustedes mientras su pastor hablaba de seguir a Jesús. Pero, ¿qué quieren decir ustedes con “qué haría Jesús”? ¿Es eso lo que significa seguir sus pisadas?”
El mendigo se tambaleó y después se desplomó junto al estrado de la iglesia. Unos días más tarde, murió. Charles Sheldon urde entonces la inspiradora historia de una congregación que se esforzó por hallar y conocer la respuesta a la pregunta del mendigo: “¿Qué haría Jesús?”
En nuestros días hay gente que lleva puestas pulseras QHJ con ese interrogante. No obstante, qué haría o qué hacía Jesús sigue siendo una pregunta válida en lo que respecta al sábado, ¿no? ¿Cuál es el ejemplo de Jesús?
En el texto de hoy Lucas observa que Jesús adoraba en sábado “conforme a su costumbre”. Todo el mundo tiene costumbres o hábitos personales. Generalmente empezamos con el mismo pie cuando nos ponemos los calcetines, nos sentamos en el mismo banco cuando adoramos en la iglesia, nos damos la mano cuando nos presentan a un desconocido: simples costumbres que adoptamos que se convierten en un modo de vida habitual. El Creador encarnado no era diferente. Y, ¿se sorprende alguien de que fuera tan natural para él esta costumbre de guardar el sábado y adorar en él semana tras semana? ¿No guardaría él el don mismo que dio? Lo guardó en vida y lo guardó en su muerte. “Por tanto, el Hijo del hombre es Señor aun del sábado” (Mar. 2:28).
Conociendo lo que Jesús hacía con el sábado, la pregunta más pertinente es ¿Qué deberíamos hacer nosotros? “Venid a mí […] y yo os haré descansar” (Mat. 11:28). ¡Qué mejor costumbre pueden abrazar los elegidos que acudir a Jesús para disfrutar de su reposo cada sábado!

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson
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domingo, 14 de febrero de 2016

EL DÍA DE JESÚS

Materiales: Lápices de colores, calendario y papel para escribir.

«Acuérdate del sábado, para consagrarlo al Señor». Éxodo 20: 8

¿Sabes qué hacen estas personas que están en el dibujo? Están felices porque es un día especial y no tienen que trabajar, por eso están disfrutando en familia. Ese día especial lo instituyó Dios. En él no se trabaja y lo utilizamos para compartir con los demás. Lo que hacemos en este día es lo que dice el cuarto mandamiento de la ley de Dios.
¿Sabes cuál es ese día? Si no lo sabes, vamos a averiguarlo. Este día es el séptimo día. A ver, contemos los días de la semana aquí en el calendario: I. Domingo, 2. Lunes, 3. Martes, 4. Miércoles, 5. Jueves, 6. Viernes, y 7. Sábado. Ya que los contamos dime, ¿cuál es el día número siete? ¡Es el sábado!
Ahora, en el calendario, vamos a colorear de rojo todos los sábados, para recordar que ese es el día de Jesús. Él hizo el sábado para que descansemos.
Con la ayuda de mami haz una lista de las cosas que harás el sábado para adorar a Jesús.

Oremos: Querido Jesús, ayúdame a guardar bien el sábado.

Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco
#ViveYCreceSanamente  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

domingo, 3 de junio de 2012

LO QUE NADA PUEDE SUPERAR


Acuérdate del sábado, para consagrarlo al Señor. Éxodo 20:8

Cuando Yara llegó al colegio de internado, pasó el primer día desempacando sus pertenencias y arreglando su dormitorio. Los días que siguieron los dedicó a conocer su nuevo ambiente y hacer nuevos amigos, pero cuando llegó el viernes, una sensación de nostalgia se apoderó de ella. Fue entonces cuando se dio cuenta de que no había «desempacado todas sus pertenencias».
Al ocultarse el sol, su mente comenzó a recordar los sábados en su hogar: los himnos, las lecturas de la Biblia, las oraciones de gratitud, incluso la deliciosa comida que su madre preparaba. En ese momento, habría hecho cualquier cosa por estar junto a su familia.
La joven protagonista de esta experiencia fue Yara Cerna Young, autora del libro ¡Oh, no! ¡Otra vez es sábado! En esa obra, la autora afirma que sus más tiernos recuerdos de la vida familiar giran en torno al sábado y las tradiciones sabáticas que practicaban en su hogar.
Y tú, ¿cuánto disfrutas los sábados? No sé cuánto disfrutas del día de reposo ahora mismo en tu hogar paterno, ni mucho menos qué recuerdos te llevarás cuando salgas para establecer tu propio hogar, pero quiero compartir contigo lo que en mi opinión es lo más hermoso del día sábado.
Tú ya sabes que en la semana de la creación Dios reposó en el séptimo día, lo bendijo y lo santificó (ver Gen. 2:2,3). Sin embargo, ¿te has preguntado por qué Dios apartó ese día? ¿Qué propósito tan especial tenía en mente? Sí, es verdad que lo hizo para recordarnos que él es el Creador. Pero hubo otra razón, yo diría que más emocionante. ¡Lo apartó para tener al final de cada semana una cita contigo, conmigo y con cada uno de sus hijos! Cada sábado, Dios viene a encontrarse con nosotros, por lo que tenemos que estar listos para darle la bienvenida.
¿Puede haber en este mundo una experiencia que supere en importancia a una cita con Dios? No la hay. ¡Prepárate entonces para disfrutar de esa cita este próximo sábado!   
Maravilloso Creador, gracias por apartar tiempo para estar conmigo. Quiero prepararme para nuestra cita de este próximo sábado.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

miércoles, 25 de abril de 2012

SANTIFICARLO


«Y les di también mis sábados, para que fueran por señal entre yo y ellos, para que supieran que yo soy Jehová que los santifico»(Ezequiel 20:12).

Una joven pareja alquiló una casa de vacaciones durante una semana. Una tarde el esposo miró por una ventana que estaba junto a la piscina y exclamó: «¿Qué te parece si nos cambiamos de ropa y hacemos algo de ejercicio?». Su esposa, que estaba fregando los platos en la cocina y, mirando por la ventana, veía a algunas personas que jugaban al tenis, estuvo de acuerdo. Mientras ella se vestía para jugar un partido de tenis, él se puso el traje de baño. La ventana que una persona escoge para mirar el mundo determina su percepción de la realidad.
¿A través de qué ventana mira usted cuando se aproxima el sábado? Para muchos ese día es como un semáforo en rojo. Llega el viernes y cuando el sol empieza a ponerse tenemos que echar el freno a la vida; aun así, acabamos ignorando el semáforo. Nos pasamos las horas del sábado mirando el reloj hasta que, llegada la puesta de sol, chirrían los neumáticos... y vuelta a la vida.
Otros consideran que el día de reposo es como estar en la cárcel.  Incapaces de hacer lo que quieren, no pueden esperar el atardecer.  Hay algunos que se dedican a una «creativa» observancia del sábado. Nada más acabar el servicio de culto en la iglesia, salen disparados al restaurante más próximo. Aún otros dicen que para ellos es una bendición pasar el sábado en la piscina, jugando en la playa o viendo un poco de televisión.
Estoy convencido de que el sábado tiene algo especial para nosotros y quiero descubrir de qué se trata. La Biblia promete: «Bienaventurado el hombre que hace esto, el hijo del hombre que lo abraza: que guarda el sábado para no profanarlo, y que guarda su mano de hacer lo malo [...] Y a los hijos de los extranjeros que sigan a Jehová para servirle, que amen el nombre de Jehová para ser sus siervos; a todos los que guarden el sábado para no profanarlo, y abracen mi pacto, yo los llevaré a mi santo monte y los recrearé en mi casa de oración» (Isa. 56:1,2,6,7).
Busque el significado de la palabra «profanar». Suena como algo que no queremos hacer.  Basado en Mateo 12:8

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

lunes, 23 de abril de 2012

HACER EL BIEN


«Está permitido hacer el bien en sábado» (Mateo 12:12)

Cada mañana, cuando nos levantamos, tenemos qué hacer. Es preciso ir al trabajo, a la tienda de comestibles, ir a llevar a los niños a la escuela... ¿Por qué el sábado por la mañana muchos buscan cualquier nimiedad como excusa para no ir a la iglesia?
¿Acaso no sabemos que la obra de Satanás es mantenernos alejados de la adoración? Él quiere que pensemos en nosotros mismos y no en Dios. Si pudiéramos ver a los ángeles buenos y malos batallando por nosotros, pondríamos todo nuestro empeño en no permitir que nada nos impidiera asistir a la iglesia. No prestaríamos atención a las distracciones que Satanás, para desviar nuestra atención, pone en nuestro camino. A pesar de que los fariseos criticaban duramente a Jesús, cada sábado él iba a la sinagoga.
Cada vez que nos excusamos de adorar con la familia espiritual es un triunfo para Satanás. 
Cierto sábado, en la sinagoga, un hombre que tenía una mano seca se acercó a Jesús. Los fariseos observaban desde la distancia, ansiosos por ver como Jesús quebrantaba el sábado delante de todos los fieles. En presencia del desdichado, los fariseos preguntaron a Jesús: «¿Es lícito sanar en el día de reposo?». Puesto que era hombre, Cristo estaba sujeto a la ley, pero no a la tradición de los ancianos.
Jesús respondió: «¿Qué hombre entre vosotros, si tiene una oveja y esta se le cae en un hoyo, en sábado, no le echa mano y la saca? Pero, ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, está permitido hacer el bien en sábado» (Mat. 12:11, 12). El hombre extendió la mano y fue sanado.
Al sanar a aquel hombre en sábado, Jesús mostró que era lícito y correcto hacer obras de misericordia en ese día. Hay muchas maneras de hacer el bien en sábado. Visitar a los enfermos y a los presos, ayudar a los pobres sin hogar, dar estudios bíblicos y pasar el tiempo con la familia también son buenas obras.
El Señor también quiere que descansemos en sábado para que podamos renovar el cuerpo y el espíritu. Disfrutar de la naturaleza y de la amistad cristiana son otras maneras de hacer el bien en su día.  Basado en Mateo 12:8.

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

domingo, 22 de abril de 2012

SEÑOR DEL SÁBADO


«Porque el Hijo del nombre es Señor del sábado» (Mateo 12:8).

La maestra intentaba explicar cómo de desalentador debía ser para Jesús verse perseguido y criticado constantemente por los escribas y los fariseos. Entonces dijo: «¿Cómo se sentirían ustedes, alumnos, si alguien anduviera siempre persiguiéndolos y esperando que cometieran un error?». Entonces, uno de los alumnos del fondo del aula murmuró: «¿Dónde conoció a mi madre?».
Por crítica que su madre fuera, nunca nadie ha sido juzgado con tanta dureza como Jesús. Los fariseos estaban constantemente al acecho, esperando encontrar alguna razón que les permitiera matar a Jesús.
Un sábado, los discípulos seguían a Jesús mientras cruzaba un campo de trigo. Probablemente se dirigían a la sinagoga, porque, en sábado, no tenían costumbre de dar paseos innecesarios. La Biblia dice que tenían hambre. Mientras caminaban por el campo, recogieron algunas de las espigas que los segadores habían dejado caídas en el suelo.
Los fariseos, que los observaban, fueron corriendo a Jesús y se quejaron: «¿Viste eso? Tus discípulos acaban de hacer algo que no se puede hacer en sábado». El problema no era que estuvieran tomando el trigo de otro, porque recoger las espigas caídas de las garbillas segadas no estaba prohibido. No, el problema era que lo hacían en sábado. En sentido estricto, según la tradición de los ancianos, en sábado estaba estricta y expresamente prohibido espigar y descascarillar trigo porque se consideraba una forma de siega.
Jesús justificó a sus discípulos recordando incidentes similares que los propios fariseos consideraban como buenos. Luego concluyó la argumentación diciendo: «Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí. Si supierais qué significa: "Misericordia quiero y no sacrificios", no condenaríais a los inocentes, porque el Hijo del hombre es Señor del sábado» (Mat. 12:6-8).
Los fariseos habían añadido una norma sobre otra —todas tradiciones humanas y no leyes divinas— hasta el punto de convertir el sábado en una carga casi imposible de santificar. Cristo quería que, en todos los tiempos, su iglesia supiera que el sábado, aunque ordenado por el cuarto mandamiento, no está sujeto a las restricciones de los ancianos de los judíos. Si Cristo es el Señor del sábado, es conveniente que le consagremos a él ese día. Basado en Mateo 12: 8

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill