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miércoles, 11 de enero de 2017

ENVÍAME A MÍ

“Desde antes que yo naciera, fui puesto bajo tu cuidado; desde el vientre de mi madre, mi Dios eres tú” (Sal. 22:10).

El 31 de octubre de 2015 se publicó en la prensa una noticia bajo el titular: “Ángel canino”. Interesante título, ¿verdad? Es que la noticia no es para menos. Un perro salvó la vida de un bebé recién nacido, que había sido arrojado a la basura por su mamá.
El hecho ocurrió en Sao Paulo, Brasil. Allí, una madre arrojó a su bebé recién nacido a un basurero, para que muriera abandonado. Sin embargo, Dios tenía otro plan para ese bebé. Y para llevar a cabo su plan, utilizó a una criatura que estaba a su disposición: un perro. Aquel perro fue como un ángel para el bebé: lo recogió y buscó ayuda, llevándolo a la casa más cercana. Así fue como lo salvó. Inmediatamente los vecinos llevaron al bebé al hospital, donde se está recuperando. Si no hubiera sido por ese perro, lo más probable es que el recién nacido habría muerto en la basura antes de que una persona pudiera encontrarlo.
Esta noticia se ha hecho muy popular. En Internet están las fotografías del perro, dando cuidado y amor al bebé. Pero ¿sabes qué cuenta en realidad esta noticia? Que Dios tiene misericordia de nosotros. Así como tuvo misericordia de un recién nacido que no podía valerse por sí mismo, tiene compasión de nosotros cuando lo necesitamos y nos envía a su ángel. A veces, en la forma de un amiguito o de un adulto; o, por qué no, de un animal que nos dé cariño.
Y ahora viene la parte más interesante de lo que realmente enseña esta noticia. Para poder hacer el bien en la vida de los demás, Jesús necesita tener un perro, un adulto o un niño a quien utilizar. Necesita a alguien que diga: “Jesús, envíame a mí”. Alguien que esté dispuesto a dejarse utilizar por Jesús para el bien de los demás. ¿Eres tú ese alguien?
Dios quiera que tú puedas ser hoy ese alguien a quien Jesús pueda utilizar para llevar alegría a la vida de otro, que lo está pasando mal. Si no te sientes capaz, pide a Jesús que te dé fuerzas. Él te las dará.

Tomado de lecturas devocionales para Menores 2017
¡SALTA!
Por: Patricia Navarro 
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viernes, 20 de mayo de 2016

LOS DOS PADRENUESTROS

“Vosotros, pues, oraréis así: ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores’ ”. Mateo 6:9-12

Una de las grandes historias de perdón en esta era moderna es la biografía de Nelson Mándela, nombre conocidísimo aún en toda la República de Sudáfrica. He estado en su pequeñísimo hogar de Soweto, donde se sembraron las semillas de su visión para la libertad de su pueblo y de todos los pueblos. La imagen en blanco y negro de un joven Mándela, que miraba al exterior a través de los barrotes de la prisión de la Isla Robben, se difundió al mundo cuando, después de veintisiete años de encarcelamiento, perdonó a su carcelero y se alzó para llevar a su país a la reconciliación y al perdón nacionales.
Dos mil años antes se desarrolló la mayor de todas las historias de perdón en el drama atroz y carmesí en la cima del Gólgota, cuando, con respiración torturada, Jesús oró pidiendo el perdón no solo de sus carceleros, sino el de sus acusadores, sus jueces y sus verdugos: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Luc. 23:34). Considera este profundo comentario de El Deseado de todas las gentes sobre la oración elevada por el Señor en el Calvario: “Esa oración de Cristo por sus enemigos abarcaba al mundo. Abarcaba a todo pecador que hubiera vivido desde el principio del mundo o fuese a vivir hasta el fin del tiempo. Sobre todos recae la culpabilidad de la crucifixión del Hijo de Dios. A todos se ofrece libremente el perdón. ‘El que quiere’ puede tener paz con Dios y heredar la vida eterna” (cap. 78, p. 707; la cursiva es nuestra). ¿Te has fijado? Tú y yo fuimos perdonados aquel viernes hace tanto tiempo en el segundo Padrenuestro.
No es de extrañar que el primer Padrenuestro, en griego, diga literalmente: “Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores”. Y, por eso, el único comentario que Jesús hiciera vez alguna sobre su oración modélica la sigue inmediatamente: “Por tanto, si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis sus ofensas a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” (Mat. 6:14, 15). ¿A qué se debe ese lenguaje tan directo en el primer Padrenuestro? A la profunda promesa del segundo Padrenuestro. Si cada pecado tuyo y mío quedó cubierto por la oración pronunciada por Jesús en la cruz en procura de perdón, ¿no debería nuestro corazón, perdonado con tanta generosidad, perdonar a los que han pecado o siguen pecando contra nosotros? ¿Como Mándela? ¿Como Jesús?

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson
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lunes, 11 de abril de 2016

NACIÓ EL SALVADOR

Materiales: Fotografías del nacimiento del niño.

«Hoy les ha nacido en el pueblo de David un salvador, que es el Mesías, el Señor». Lucas 2:11

Mira esta foto [muéstrele la fotografía de su nacimiento]. ¿Conoces al bebé que aparece ahí? Sí, eres tú. Papá y mamá estaban muy felices cuando naciste. Toda la familia estaba celebrando tu nacimiento. ¡Qué lindos recuerdos!
Hace muchos años, al igual que tú, nació un bebé muy especial. Él vino para salvar al mundo. Para que ya no haya dolor, ni te enfermes y siempre estés feliz, como mami y papi cuando naciste. Por su nacimiento tenemos la seguridad de que iremos al cielo. ¿Sabes cómo se llama ese bebé? ¡Muy bien! Se llama Jesús.
El día que Jesús nació, Dios estuvo con él, y los ángeles, y también su mamá y su papá, y además varios animales. Aunque Jesús no tuvo ropas lindas como estas que tú tienes. Tampoco tuvo una cuna y todos esos regalos. Pero no debemos estar tristes, él no estaba triste. Debes estar gozoso y feliz, como los ángeles, porque Jesús es el Salvador y es tu Rey.
¿Sabes qué dijeron los ángeles cuando nació Jesús? Dijeron lo que dice Lucas 2: I 1. Mami lo volverá a leer.

Oración: Querido Dios, gracias por enviarnos al Salvador.

Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco

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domingo, 3 de abril de 2016

SALVANDO LAS OVEJAS FRÍAS

Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará (Salmo 23:1,2).

-¡Fuera, fuera! ¡Fuera del camión! -gritó Bobby.
Bobby Palmer se estremeció mientras ayudaba a su hermano menor a arrear sus 31 corderos bebé dentro del cobertizo. Hacía frío ese mayo en las Rocallosas de Colorado, y casi con dos metros y medio de nieve en el suelo, los Palmer habían acumulado lámparas de calor para mantener calientes a los corderos recién nacidos.
Lamentablemente, esa noche la temperatura fue tan baja que dos ovejas murieron congeladas. Bobby estaba desconsolado.
“Oh Dios, por favor, ayúdanos a pensar en algo para mantener a los corderos calientes durante la noche”, oró.
Entonces, la madre tuvo una idea:
-Bobby, Adam, ayúdenme a llevar los corderos hasta la parte de atrás de nuestra casa-ordenó la señora Palmer, mientras el sol se ponía en el valle.
Bobby no sabía lo que su madre tenía en mente, pero él y su hermano la ayudaron a guiar a las ovejas a través de la nieve. Cuando llegaron a la parte trasera de la casa rodante, la señora Palmer abrió la puerta y dejó que las ovejas entraran.
Bobby no podía creer lo que estaba viendo. ¿Cómo podría dormir dentro de su casa con ovejas por todos lados? Era un poco estrecho, pero finalmente la familia logró llevar a los 29 corderos dentro del pequeño espacio.

¿Y AHORA?
Si los pastores de ovejas cuidan tanto a sus animales, imagínate cuánto más Jesús se preocupa por ti. ¿Cómo te está guiando Jesús en tu vida?

SPLASH:
Las ovejas no beben de los arroyos que fluyen con rapidez porque su lana se pone muy pesada cuando está mojada y las agobia. Si esto sucediera, podrían ahogarse.

Tomado de Matinal para Adolescentes 2016
“Intensamente, Ejercita tu Cerebro”
Compilado por Penny Estes Wheeler
#IntensamenteEjercitaTuCerebro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaAdolescentes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

domingo, 24 de enero de 2016

EXCRUCIATUS

“Llegando al sitio llamado Gólgota, que quiere decir Lugar de la Calavera, diéronle a beber vino mezclado con hiel; mas, en cuanto lo gustó, no quiso beberlo. Así que lo crucificaron”. Mateo 27:33-35, NC

¿Quién es este dios que nos ha elegido? Doce horas después del episodio en Getsemaní, a mediodía del viernes, Jesús cuelga de una cruz romana. Su espalda lacerada -una espalda hecha trizas hasta convertirla en un repulsivo boquete sangriento, rasgado por trocitos de hueso y metal incrustados en las correas de cuero del látigo de la flagelación que azotó su piel- roza la astillosa madera.
Los nervios, los tendones, los vasos sanguíneos de sus muñecas y sus pies han sido machacados por clavos de hierro de quince centímetros clavados a martillazos en el listón de madera. Clavado en una posición cruelmente prevista para producir la estrangulación espástica del proceso de la respiración, Jesús debe elevar su pecho simplemente para respirar. Pero para expandir el diafragma durante un tiempo suficiente para aspirar más aire, debe arrastrar por la madera la espalda hecha trizas mientras aguanta su peso contra sus muñecas y sus tobillos clavados, produciendo un dolor agudo y ardiente.
No es de extrañar que los latinos acuñaran la palabra excruciatus, que significa “sacado de la cruz” y de donde provienen palabras en varios idiomas -como la inglesa excrucia- ting-, que subrayan lo insoportable de aquel suplicio. El Calvario no fue una merienda ni nada parecido. Y, en consecuencia, hemos venido a concebir la crucifixión como el sufrimiento físico por antonomasia, ¿verdad? Ciertamente, la interpretación de Mel Gibson llevaría a uno a esa conclusión.
Sin embargo, ¿es la cruz el súmmum del dolor humano? Una vez vi a un amigo morir de cáncer, conectado a su gotero de morfina día y noche. Seguro que seis horas de Calvario no son equivalentes a seis semanas de cáncer terminal, ¿no? Debe de haber algo más en la cruz que la representación gráfica del sufrimiento humano y el dolor físico.
“Toda su vida, Cristo había estado proclamando a un mundo caído las buenas nuevas de la misericordia y el amor perdonador del Padre. Su tema era la salvación aun del principal de los pecadores. Pero en estos momentos, sintiendo el terrible peso de la culpabilidad que lleva, no puede ver el rostro reconciliador del Padre. Al sentir el Salvador que de él se retraía el semblante divino en esta hora de suprema angustia, atravesó su corazón un pesar que nunca podrá comprender plenamente el hombre. Tan grande fue esa agonía que apenas le dejaba sentir el dolor físico” (El Deseado de todas las gentes, cap. 78, p. 713, la cursiva es nuestra).
¿Apenas sentido? Entonces, ¿qué provocó tal grito de angustia antes de su muerte?

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson
#ElSueñoDeDiosParaTi #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual #plenitudespiritual

miércoles, 13 de enero de 2016

AHORA ES EL MOMENTO OPORTUNO


“Por eso, Dios ha vuelto a señalar un día, un nuevo ‘hoy’ ” (Hebreos 4:7).


El domingo 8 de octubre de 1871, Dwight L. Moody presentó un fervoroso mensaje ante una inmensa multitud en la ciudad de Chicago. Mientras cantaban el himno final, los miembros de la iglesia escucharon las sirenas de los camiones de bomberos que pasaban a gran velocidad. Al salir del templo lograron divisar que el fuego estaba arrasando con todo lo que se hallaba en su camino. Temiendo lo peor, Moody salió despavorido a salvar a su familia y luego se dedicó a socorrer a otros. El incendio duró dos días, destruyó más de seis kilómetros cuadrados de la ciudad, provocó la muerte de aproximadamente trescientas personas y unas cien mil quedaron sin hogar.
Esa noche Moody había predicado sobre Mateo 27:22: “¿Y qué voy a hacer con Jesús, el que llaman el Mesías?” Concluyó su sermón diciendo: “Me gustaría que ustedes se vayan meditando en esas palabras de Pilato, y que las analicen una y otra vez durante esta semana, y el próximo fin de semana decidiremos qué haremos con Jesús de Nazaret”. ¿El próximo fin de semana? No hubo “próximo fin de semana”. Esa noche la iglesia quedó destruida y algunos de los presentes perecieron por causa de las feroces llamas. Desde entonces, Moody entendió que hoy, ahora, es el momento para decidir qué haremos con Jesús.
¿Qué esperas para responder la pregunta de Pilato? Cuando el Maestro visitó a Zaqueo, le dijo: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa” (Lucas 19:9). Al ladrón en la cruz, lo consoló con estas palabras: “Te aseguro hoy, estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43, NVR). En esa misma dirección Pablo escribió a los corintios: “Ahora es el momento oportuno. ¡Ahora es el día de la salvación!” (2 Corintios 6:2). Amigo lector, tu oportunidad para aceptar a Jesús es “ahora”, “hoy”. El destino de tu vida espiritual solo tiene un tiempo: el presente. No hay pasado, no hay futuro. ¡Es ahora o nunca!
Como no sabes si tendrás otra oportunidad para dar respuesta a la famosa pregunta de Pilato, hoy es el día propicio para que respondas esa cuestión. ¿Qué harás con Jesús? Acéptalo como tu Salvador y Señor. ¿Ya lo has hecho?

Tomado de: Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco

jueves, 20 de junio de 2013

COMO RAÍZ DE TIERRA SECA

Subirá... como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Isaías 53:2.

La gente de los días de Jesús no podía ver la gloria del Hijo de Dios bajo el disfraz de la humildad. Fue "despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto" (Isa. 53:3). Para ellos él era como una raíz arrancada de tierra seca, sin forma ni atractivo para que lo desearan...
Cristo alcanzaba a las personas donde estaban. Presentaba la verdad sencilla a su mente con el lenguaje más vigoroso y simple. Los pobres humildes, los menos educados, podían comprender por la fe en él las verdades más elevadas de Dios. Nadie tenía que consultar a los eruditos doctores para entender su significado. No dejaba perplejos a los ignorantes con referencias misteriosas ni empleaba palabras poco comunes e intelectuales que no conocían. El mayor Maestro que el mundo ha conocido era el más definido, sencillo y práctico en sus instrucciones...
En tanto que los sacerdotes y rabinos se ufanaban de su capacidad para enseñarle al pueblo y para enfrentar al Hijo de Dios en su exposición de la doctrina, este los acusaba de ignorar las Escrituras y el poder de Dios. No es la educación de las personas más destacadas del mundo lo que abre los misterios del plan de redención. Los sacerdotes y rabinos habían estudiado las profecías, pero no habían podido descubrir las preciosas pruebas del advenimiento del Mesías, de la forma de su venida, de su misión y carácter. Los que pretendían ser dignos de confianza por causa de su sabiduría, no percibían que Cristo era el Príncipe de la vida.
Los rabinos contemplaban con sospecha y desprecio todo lo que no llevaba la apariencia de la sabiduría humana, la exaltación nacional y la exclusión religiosa; pero la misión de Jesús era oponerse a estos mismos males, corregir estas opiniones erróneas y obrar una reforma en la fe y la moral. Atrajo la atención hacia la pureza de la vida, la humildad de espíritu y a la devoción a Dios y a su causa sin la esperanza de honor mundanal o su recompensa...
Se regocijaba en espíritu al contemplar a los pobres de este mundo que aceptaban ansiosamente el precioso mensaje que él traía. Alzaba la vista al cielo y decía: "Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños" (Mat. 11:25).— Review and Hemld, 3 de agosto de 1911.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

miércoles, 12 de junio de 2013

EL SALVADOR LEVANTADO


Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario  que el Hijo del hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:14,15.

Cristo comenzó su poderosa obra en humildad para elevar a la raza humana. Pasando de largo las ciudades y las renombradas sedes del aprendizaje, estableció su hogar en la aldea humilde y poco conocida de Nazaret. En este lugar, desde el cual se suponía que no podía salir nada bueno, el Redentor del mundo pasó la mayor parte de su vida trabajando en su profesión de carpintero. Su hogar estaba entre los pobres; su familia no era distinguida por sus conocimientos, sus riquezas o su posición. Mientras estuvo en la tierra, recorrió el camino que los pobres, los despreciados, los sufrientes debían andar, tomando sobre sí todas las penas que llevaban los afligidos.
Los judíos hacían alarde arrogante de que el Mesías habría de venir como un rey, a conquistar sus enemigos y pisotear a los paganos en su ira. Pero la misión de Cristo no era exaltar a los hombres y mujeres al apelar a su orgullo. El, el humilde Nazareno, podría haber despreciado el orgullo del mundo, porque él era el comandante de las cortes celestiales; pero vino en humildad, para mostrar que no son las riquezas, ni la posición ni la autoridad lo que respeta el Dios del cielo, sino que él honra al corazón humilde, contrito, que ha sido ennoblecido por el poder de la gracia de Cristo.
Cristo concluyó su vida de luchas y negaciones a favor nuestro por medio de un sacrificio supremo por nosotros... Cristo es un Salvador viviente. Hoy se sienta a la diestra de Dios como nuestro Abogado y hace intercesión por nosotros, y nos invita a contemplarlo y ser salvos. Pero el propósito firme del tentador siempre ha sido eclipsar a Jesús en la escena, para que seamos llevados a apoyarnos en el brazo de la humanidad en busca de ayuda y fortaleza. Él ha cumplido tan bien su propósito que nosotros dejamos de mirar a Jesús, en quien se centra toda esperanza de vida eterna, y miramos hacia nuestros congéneres para recibir ayuda y conducción...
Como la serpiente fue levantada en el desierto por Moisés, para que todos los que habían sido mordidos por las serpientes ardientes pudieran contemplarla y vivir, así sus siervos deberían levantar al Hijo de Dios ante el mundo. Cristo y este crucificado es el mensaje que Dios desearía que sus siervos proclamaran a lo largo y a lo ancho del mundo.— Review and Herald, 29 de septiembre de 1896.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

lunes, 10 de junio de 2013

JESÚS NOS AMA

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Romanos 5:8.

Me encanta hablar de Jesús y de su amor incomparable. No tengo duda del amor de Dios. Sé que él es capaz de salvar hasta lo sumo a todos los que vienen a él. Su precioso amor es una realidad para mí, y no tienen efecto en mí las dudas expresadas por quienes no conocen al Señor Jesucristo... Acepte a Jesús como su Salvador personal. Vaya a él tal como está, entréguese a él, aférrese a su promesa por la fe viva, y él será para usted todo lo que usted desea...
Los que le dan a Cristo su corazón, encontrarán reposo en su amor. Tenemos una muestra de la magnitud de su amor en sus sufrimientos y su muerte... Jesús soportó tal agonía... porque se convirtió en el sustituto y garante del pecador. El mismo llevó el castigo de la ley que los pecadores merecían, de manera que ellos tuvieran... otra oportunidad para demostrar su lealtad a Dios...
Hay solo dos grupos en todo el universo: quienes creen en Cristo y cuya fe los lleva a guardar los mandamientos de Dios, y los que no creen en él y son desobedientes...
Usted tiene toda razón para creer que él puede salvarlo y que lo hará. ¿Por qué? ¿Porque usted no tiene culpa? No; porque usted es un pecador, y Jesús dice: "No he venido para llamar a justos, sino a los pecadores, al arrepentimiento" (Mat. 9:13). El llamado es para usted, y cuando Satanás le dice que no hay esperanza, dígale que sí hay. "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16)...
La mano que fue clavada en la cruz por usted se extiende para salvarlo. Crea que Jesús oirá su confesión, recibirá sus pedidos, perdonará sus pecados y lo hará miembro de la familia real. Usted necesita la esperanza que Jesús le dará para alegrarlo en toda circunstancia...
Los que aceptan la verdad encontrarán que su amor por las cosas terrenales será desplazado. Ven la gloria superior de las cosas celestiales y aprecian la excelencia de aquello que se relaciona con la vida eterna. Son encantados por lo invisible y eterno. No se aferran a las cosas terrenales; fijan sus ojos con admiración en las glorias invisibles del mundo celestial. Advierten que sus pruebas consiguen para ellos un "cada vez más excelente y eterno peso de gloria" (2 Cor. 4:17), y en contraste con las riquezas que pueden disfrutar, las cuentan como aflicciones ligeras y momentáneas.— Review and Herald, 23 de junio de 1896.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

sábado, 8 de junio de 2013

DE ESCLAVA A PRINCESA

Ustedes ya son hijos. Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: «¡Abba! ¡Padre!» Así que ya no eres esclavo sino hijo; y como eres hijo, Dios te ha hecho también heredero. Gálatas 4: 6-7.

El relato más extraordinario que escuché en mi infancia y que aún atesoro en mi corazón, es aquel que habla de una princesita que, a pesar de ser amada por el rey desde pequeña, fue despojada de todos su derechos por los enemigos de su padre. Aquel rey murió en defensa de su reino y de su amada hija, y la pequeña princesa fue llevada como esclava pasando al servicio de los enemigos de su padre. Despojada de sus ropajes reales, debía realizar los quehaceres más pesados y suplicar a sus opresores para que le dieran siquiera un miserable mendrugo de pan. Pero el final feliz llegó. Un príncipe azul puso su vida como garantía y apareció para darle libertad y devolverle el título de «hija del rey» que siempre había sido suyo.
No es más que un cuento, pero hoy quiero recordarte que la mejor historia es aquella en la que tú y Dios son los protagonistas. Tú eres la hija del Rey con todos los derechos que este título te confiere. Pero un día, el enemigo de Dios llegó para despojarte de todos tus privilegios. De princesa pasaste a ser esclava.
Es posible que la esclavitud te tenga atada con cadenas de oro y grilletes de plata, y esto te haga creer que estás bien. Pero aun así continúas siendo esclava. Hábitos perjudiciales, la tendencia al mal, la búsqueda insaciable del placer, la mundanalidad; todo ello podría transformarse en cadenas tan férreas que imposibilitaran todo intento de escapatoria.
Quiero recordarte que tu condición de princesa te fue devuelta cuando Cristo Jesús, el Príncipe de Paz, el Hijo del Rey, vino en tu rescate para morir en la cruz. Lo hizo para devolverte la libertad arrebatada por el pecado. Su magnifica promesa es: «El Señor hace justicia a los oprimidos, da de comer a los hambrientos y pone en libertad a los cautivos» (Sal. 146: 7).
Amiga, eleva tu vista al cielo, ofrece una plegaria pidiéndole al gran Libertador que rompa tus cadenas y entonces «"Volverás a vivir en paz y tranquilidad, y nadie te infundirá temor. Porque yo estoy contigo para salvarte", afirma el Señor» (Jer. 30:10-11).

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

domingo, 19 de mayo de 2013

LA LUZ DEL MUNDO

Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz. Efesios 5:8.

Cristo dijo a sus discípulos: "Vosotros sois la luz del mundo" (Mat. 5:14). Así como el sol sale en el cielo para llenar el mundo de luz, los seguidores de Jesús derraman la luz de la verdad sobre los que están tanteando en las tinieblas del error y la superstición. Pero los seguidores de Cristo no tienen luz por sí mismos. Es la luz del cielo que cae sobre ellos la que ha de ser reflejada por ellos hacia el mundo...
La luz de la vida es ofrecida gratuitamente a todos. Cada uno que lo desea, puede ser guiado por los brillantes rayos del Sol de Justicia. Cristo es el gran remedio para el pecado. Nadie puede alegar sus circunstancias, su educación o su temperamento como una excusa para vivir en rebelión contra Dios. Los pecadores lo son por su propia elección deliberada. Nuestro Salvador dijo: "Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas" (Juan 3:19, 20)...
Cuando se presentan las demandas de Dios, los que aman el pecado demuestran su verdadero carácter por la satisfacción con la que señalan las faltas y los errores de cristianos profesos. Son movidos por el mismo espíritu que su maestro, Satanás, quien la Biblia declara que es "el acusador de los hermanos" (Apoc. 12:10). ¡Permítase que comience un informe malvado, y se verá cuan rápidamente se lo exagera y se lo pasa de boca en boca! ¡Cuántos se sacian con él, como buitres sobre un montón de basura!
El verdadero cristiano, el que practica la verdad, viene a la luz, "para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios" (Juan 3:21). Su vida pía y su conversación santa son un testimonio diario contra el pecado y los pecadores. Él es un representante vivo de la verdad que profesa. Acerca de estos seguidores de corazón genuino, Jesús declara que él no se avergüenza de llamarlos hermanos. Todo aquel que herede finalmente la vida eterna manifestará aquí celo y devoción en el servicio de Dios... Conocer su deber es cumplirlo animosamente y sin temor. Siguen la luz según esta alumbra en su camino, sin importar las consecuencias. El Dios de verdad está de su parte y nunca los abandonará.— Signs of the Times, 9 de mayo de 1882.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

martes, 14 de mayo de 2013

POCO TIEMPO

¡Ay de los moradores de la tierra. ...porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo. Apocalipsis 12:12.

Jesucristo es el único refugio en estos tiempos peligrosos. Satanás obra en secreto y oscuridad. Astutamente aparca a los seguidores de Cristo de la cruz y los conduce a la autoindulgencia y la maldad.
Satanás se opone a todo lo que fortalecerá la causa de Cristo y debilitará su propio poder... El nunca descansa por un instante cuando ve que el bien está ganando ascendencia. Tiene legiones de ángeles malvados que envía a todo lugar donde la luz del cielo está brillando sobre el pueblo. Allí estaciona sus guardias para atrapar a cada hombre, mujer o niño descuidado, y pasarlos a su servicio...
Dios desea que su obra se haga inteligentemente, no de una manera descuidada. Desea que se realice con fe y exactitud cuidadosa, para que él pueda colocar su sello de aprobación sobre ella. Quienes lo aman y caminan con temor y humildad ante él, los bendecirá y guiará y conectará con el cielo. Si los obreros dependen de él, les dará sabiduría y corregirá sus flaquezas, para que sean capaces de hacer la obra del Señor con perfección.
Nuestras buenas obras por sí solas no salvarán a ninguno, pero no podemos ser salvos sin buenas obras. Y después de haber hecho todo lo que podemos hacer, en el nombre y la fuerza de Jesús hemos de decir: "Somos siervos inútiles". No hemos de pensar que hemos hecho grandes sacrificios y debemos recibir grandes recompensas por nuestros débiles servicios.
Debemos colocarnos la armadura y estar preparados para resistir exitosamente todos los ataques de Satanás. Su malignidad y cruel poder no se estiman suficientemente. Cuando se ve frustrado en algo, adopta nuevas tácticas, e intenta de nuevo, obrando maravillas para engañar y destruir a la humanidad...
Cristo lo pide todo. Retener algo no funciona. Él nos ha comprado con un precio infinito, y requiere que le rindamos todo lo que tenemos en ofrenda gustosa. Si estamos plenamente consagrados a él en corazón y vida, la fe tomará el lugar de las dudas, y la confianza el lugar de la desconfianza y la incredulidad.— Signs of the Times, 20 de abril de 1876.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

viernes, 10 de mayo de 2013

SE PROMETE UN REDENTOR

Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. Génesis 3:15.

Adán y Eva debieron haber quedado perfectamente satisfechos con el conocimiento de Dios en sus obras creadas, y por la instrucción de los ángeles santos... El elevado estado de conocimiento que pensaban alcanzar al comer de la fruta prohibida los hundió en la degradación del pecado y la culpa.
Los ángeles que habían sido encargados de cuidar de Adán y Eva en su hogar del Edén antes de su transgresión y expulsión del paraíso ahora fueron encargados de guardar las puertas del paraíso y el camino al árbol de la vida, no fuera que regresaran y obtuvieran acceso al árbol de la vida y el pecado fuera inmortalizado.
El pecado sacó a Adán y a Eva del paraíso. Y el pecado fue la causa de que el paraíso fuera quitado de la tierra. Como consecuencia de la transgresión de la ley de Dios, perdieron el paraíso. Obedeciendo la ley del Padre y mediante la fe en la sangre expiatoria de su Hijo, el paraíso puede ser recuperado...
Satanás les alardeó a Cristo y a los ángeles leales que había obtenido el éxito al convencer a una porción de los ángeles a que se unieran a él en su atrevida rebelión. Y ahora que había triunfado en vencer a Adán y Eva, declaró que el hogar en Edén era suyo. Con orgullo alardeó que el mundo que Dios había hecho era su dominio. Al conquistar a Adán, el monarca del mundo, había ganado la raza como sus súbditos, y ahora debía poseer el Edén y hacerlo su sede. Allí establecería su trono como monarca del mundo.
Pero se tomaron medidas inmediatamente en el cielo para vencer a Satanás. Ángeles fuertes, con rayos de luz semejantes a espadas flamígeras que se movían en toda dirección, fueron colocados como centinelas para guardar el camino del árbol de la vida de la llegada de Satanás y la pareja culpable...
Se tuvo un concilio en el cielo, que resultó en la decisión del amado Hijo de Dios de redimir a la raza humana de la maldición y la desgracia del fracaso de Adán, y vencer a Satanás. ¡Oh, qué maravillosa condescendencia! La majestad del cielo, por amor y compasión hacia la humanidad caída, propuso convertirse en su sustituto y garante.— Review and Herald, 24 de febrero de 1874.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

viernes, 23 de noviembre de 2012

NUESTRO SALVADOR


«Encamíname en tu verdad y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día» (Salmo 25:5).

En palestina, donde vivió Jesús, los pastores solían tener dos apriscos: uno en la ciudad y otro en el campo. El que estaba en la ciudad solía tener una puerta que permitía cerrarlo. El que estaba en el campo, en lugar de puerta, solo tenía una abertura en el muro. El propio pastor hacía las veces de puerta porque dormía delante de la entrada. Si algo entraba o salía, él se enteraba porque nada podía pasar sin que lo viera.
Donde quiera que estén, el Buen Pastor protege a las ovejas de Dios. Cuando salen no son tratadas como extraños, sino que tienen libertad para volver a entrar. Cuando están dentro tampoco se las encierra como intrusos, sino que pueden volver a salir libremente. Salen al campo por la mañana, por la noche regresan al redil y, durante el día, el Pastor las conduce, las alimenta y las protege.
Un guía turístico me contó que, en cierta ocasión, acompañaba, medio dormido, a un grupo de turistas que iban de Jerusalén a Jericó. Había hecho ese mismo viaje muchas, muchas veces. De repente, el autobús frenó bruscamente y lo despertó. Un pastor estaba de pie en medio de la carretera. Verá, si yo viera un autobús con 48 turistas que se me echa encima, no me quedaría tan tranquilo en medio de la carretera; pero ahí estaba él... Y las ovejas comenzaron a cruzar. No todas a la vez, sino de dos en dos o de tres en tres. No obstante, el pastor no las espantó ni las obligó a correr; sencillamente, se quedó hasta que la última oveja se encontró a salvo fuera de la calzada. Luego, siguiéndolas, se abrió paso a través del rebaño y se puso de nuevo a la cabeza, abriendo la marcha.
Así hacen los pastores. Protegen a sus ovejas. Jesús quiere ser su protector. Quiere ser la puerta de su corazón. Desde el principio, todos sus hijos han entrado por esa puerta. A través de él somos introducidos en el redil de su gracia. Muchos han tratado de entrar en el redil con ceremonias, métodos y tradiciones humanos con la esperanza de que les trajeran la justificación y la paz para con Dios. Pero la única puerta del redil es Cristo. Buen Pastor, tuyo es mi corazón. Basado en Juan 10:7-9.

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill