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viernes, 21 de junio de 2013

CRISTO DE LOS ANDES

Lugar: Chile/Argentina
Palabra de Dios: Coloseases 3:15

En la cima del Paso de Uspallata, en la Cordillera de los Andes, se levanta una estatua de Jesús llamada el Cristo de los Andes. En una mano sostiene una cruz; la otra mano está levantada en bendición. La estatua señala el límite entre los países de Chile y Argentina, como recordativo de un acuerdo hecho entre ellos. Esto es lo que sucedió.
A comienzos del siglo XX, los dos países tenían una discusión por límites. "Esta tierra nos pertenece" decían ambos. Como sabrás, cuando dos países están en desacuerdo por territorio, eso generalmente significa problemas. Las naciones han peleado muchas guerras para arreglar temas así, y muchas personas han muerto en batalla.
Eso podría haber ocurrido entre las repúblicas de Argentina y Chile, pero los dos países decidieron resolver su desacuerdo de manera pacífica. Hicieron un tratado de paz y establecieron acuerdos de límites. Para conmemorar este evento, pidieron al escultor Mateo Alonso que esculpiera una estatua. Hasta los materiales utilizados fueron un símbolo del acuerdo de paz: derritió dos cañones y usó el metal para hacer la estatua.
Los dos gobiernos dedicaron la estatua el 13 de marzo de 1904. En 1937, agregaron una placa, con una inscripción que dice: "Se desplomarán primero estas montañas, antes de que argentinos y chilenos rompan la paz jurada a los pies del Cristo Redentor".
La Biblia dice: "Que gobierne en sus corazones la paz de Cristo, a la cual fueron llamados en un solo cuerpo". ¿Te peleas con otros chicos en la escuela? ¿Discutes mucho con tu hermana y con tu hermano? Invita a Jesús a tu corazón, y esfuérzate por vivir en paz con los demás.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

jueves, 7 de febrero de 2013

DIVISIÓN EN LA IGLESIA - 1


Al que cause divisiones, amonéstalo dos veces, y después evítalo (Tito 3:10).

Por desgracia, es frecuente que en la iglesia surjan disidentes. El apóstol Pablo dio instrucciones sobre el método que se debe seguir al tratar con ellos. Amonestarlos dos veces con amor, paciencia, y darles amplia información. Si insisten en su actitud, rehuirlos.
Los grupos disidentes han atacado a la Iglesia Adventista y a sus dirigentes casi desde sus inicios. Ya en 1853, el grupo denominado El Mensajero dirigió sus críticas sin fundamentos hacia Jaime White, acusándolo de deshonestas maniobras financieras. La revista disidente El mensajero de la verdad se distribuyó entre los lectores de la Revista Adventista y algunos aceptaron lo que decía como si fuera el evangelio. Al escribir sobre este grupo y su revista, J. N. Loughborough dijo algo que describe adecuadamente a muchos grupos disidentes y sus publicaciones desde 1850 hasta hoy: «La misión de este grupo y sus dirigentes parecía consistir en derribar y difamar en lugar de construir».
Las acusaciones más comunes hacia la iglesia y sus dirigentes son:

  1. La organización de la iglesia impide hacer la obra de Dios.
  2. El «alfolí» al que se debe llevar el diezmo no debería estar limitado a la tesorería de la iglesia.
  3. Ya no se debe considerar a la Asociación General como «la voz de Dios en la tierra».

Estos ataques constituyen los intentos de Satanás para desacreditar a la iglesia e impedirle cumplir la misión que Dios le encomendó.
En una carta (32) de 1892, Elena G. de White escribió: «Vivimos tiempos solemnes. Satanás y sus ángeles malignos trabajan con gran poder y el mundo está del lado de ellos para ayudarlos. Algunos profesos observadores del sábado, que pretenden creer verdades solemnes e importantes, unen sus fuerzas con una combinación de influencias y poderes tenebrosos para distraer y derribar lo que Dios quiere construir. La influencia de los tales se registra como la de los que retardan el avance de la reforma en el pueblo de Dios. Hay muchos espíritus inquietos que no se someten ni a la disciplina, ni al orden. Creen que sus libertades resultarán coartadas si ponen a un lado su propio juicio y se someten al criterio de los que tienen más experiencia. La obra de Dios no progresará a menos que exista la disposición a someterse al orden».
La oposición, los rumores, las rebeliones y la desconfianza abundan. A medida que nos acercamos al fin aumentarán mucho más. Cada uno tomará su decisión. Toma la tuya sabiamente. De eso dependerá tu experiencia espiritual.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

domingo, 3 de febrero de 2013

EL AMOR DE DIOS SIGUE, Y SIGUE, Y SIGUE…


Lleven una vida de amor, así como Cristo nos amó y se entregó por nosotros como ofrenda y sacrificio fragante para Dios. Efesios 5:2.

Cuando era niña escuché por primera vez la historia del muchachito que, al observar las manos de su madre cubiertas de cicatrices, le preguntó por qué las tenia tan feas. Ella, conmovida, entre lágrimas le relató cómo lo había rescatado de un incendio en su propia casa cuando apenas era un bebé.
Esta dramática narración se cuenta con fines didácticos y tiene como propósito exaltar el amor que las madres sienten por sus hijos, y a la vez, hacer una pálida comparación con el amor de Dios por nosotros. Es innegable que el amor humano puede alcanzar expresiones sublimes, como es el caso que acabo de mencionar, pero nunca podrá ser comparado con el amor de Dios, pues el amor del Señor sigue y sigue cuando todos los demás nos han abandonado.
Puede ser que, por el egoísmo humano, el amor que un hombre y una mujer se profesan ante el altar y que los lleva a unirse en matrimonio, se vuelva tan frágil que destruya el lazo matrimonial. También se ha dado el caso de madres que, bajo el argumento de que así educan a sus hijos, los someten a golpes y vejaciones. Aunque nos causa dolor, no hemos de asombrarnos cuando el amor humano se termina, pues es resultado de vivir separados del amor de Dios. Pero lo que debe llenarnos de gozo es el hecho de que el amor del Señor es eterno y excelso, y sobrepasa el entendimiento humano.
En Romanos 8:35 el apóstol Pablo pregunta: «¿Quién nos apartará del amor de Cristo?». Más adelante responde: «Ni la muerte ni la vida, ni lo presente ni lo porvenir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado» (Rom. 8:38-39).
Amiga, este es un buen día para que te apropies del amor de Dios. Ámate a ti misma como Dios te ama; ama a los que te aman; y pide al Padre que te ayude a amar a aquellos que no se dejan amar. Que tu pensamiento en este día sea como el de Pablo: «Pido que, arraigados y cimentados en amor, puedan comprender, junto con todos los santos, cuan ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo; en fin, que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento» (Efe. 3:18-19).

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

viernes, 1 de febrero de 2013

COMO ÁRBOLES DEL BOSQUE


A ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya. Isaías 61:3.

Observar los árboles del bosque en medio de una tormenta es en verdad impresionante. Cuando la velocidad y la fuerza del viento los abaten, dan la impresión de que, de un momento a otro, serán arrancados de sus raíces, aunque raramente eso llega a suceder.   Sin embargo, cuando un árbol solitario de una llanura enfrenta la tormenta, es un muy probable que no resista.  Un guardabosques me explicó que los árboles del bosque, al crecer juntos, entremezclan sus raíces por debajo de la tierra, y eso los hace más fuertes y resisten los temporales.
Una hermosa lección para nosotras, ¿verdad? Los árboles del bosque parecen vivir bajo el lema: «Nadie vive para sí ni nadie muere para sí».  En realidad, esta es una reflexión que solamente los humanos podemos hacer.
Los hijos y las hijas de Dios hemos sido creados para entrelazar nuestras raíces.  Un espíritu de solidaridad debiera unirnos cuando los vendavales de la vida se presenten, y con disposición natural hemos de estar listo para sostener al que está a punto de caer.
Los humanos no podemos vivir aislados y solitarios, sintiéndonos suficientes en nuestras propias fuerzas, y tampoco podemos hacer a un lado al débil que quiere refugiarse y tener la seguridad a nuestro amparo. Dios quiere estar «enraizado» en nosotros.  Eso nos garantiza fortaleza en tiempo de prueba. Nosotros debiéramos hacer lo mismo en relación al prójimo.
Sostengamos al débil, especialmente si es un niño, un joven o un anciano.  Hagamos que se sienta protegidos y seguros.  Permitamos que tomen fuerza de nuestras experiencias compartiendo nuestras vidas con ellos.  Cuando arrecien las tormentas, luchemos juntos, hombro a hombro, con la seguridad de que nos fortalecerá el brazo poderoso del guerrero invencible, Jesucristo.
Querida amiga, Dios quiere que seas un árbol fuerte en el bosque, y no un débil arbusto solitario en la explanada de la vida.   La maravillosa promesa del señor es: «Lo plantaré sobre el cerro más alto de Israel, para que eche ramas y produzca fruto y se convierta en un magnifico cedro. Toda clase de aves anidará en él, y vivirá a la sombra de las ramas.  Y todos los árboles del campo sabrán que yo soy el Señor» (Eze. 17:23-24).

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

lunes, 19 de noviembre de 2012

ÚNETE COMO UN HUESO


«No se mantienen firmemente unidos a la Cabeza. Por la acción de esta, todo el cuerpo, sostenido y ajustado mediante las articulaciones y ligamentos, va creciendo como Dios quiere» (Colosenses 1:19.NVI).

Hoy vamos a explorar nuevamente los huesos de nuestro cuerpo. ¿Alguna vez te has preguntado cómo están conectados los huesos entre sí? Bueno, lee el ver-sículo de hoy y tendrás la respuesta. Si has respondido que por los ligamentos, ¡has acertado!
Los ligamentos son unas bandas flexibles, pero muy fuertes, que conectan los huesos entre sí. Estos tienen que ser muy resistentes porque si no los huesos se separarían, pero también flexibles, porque si no caminarías de una manera muy graciosa. Piensa en lo difícil que sería mover los huesos si estos estuvieran pegados de una manera sólida.
A pesar de la gran importancia que tienen los ligamentos, tu cabeza es la parte más importante de tu cuerpo. Allí es donde está tu cerebro, que es el que controla todo. Como cristianos formamos parte del cuerpo de Cristo, que es la iglesia; y debemos permanecer conectados a la cabeza de la iglesia, que es Jesús. Permanece conectado a él, porque él es el único que puede mantenernos unidos.


Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

martes, 16 de octubre de 2012

POR POCOS O POR MUCHOS



«Pero no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos» (Juan 17:20).

En uno de mis viajes en avión, junto a mí viajaba un piloto que estaba fuera de servicio. Como era de esperar, acabamos hablando de aviones. En el transcurso de la conversación me explicó que un avión de pasajeros está compuesto de aproximadamente dos millones de piezas que se mantienen en vuelo en formación cerrada. ¡Vaya una imagen tan elocuente!
Cuanto más pensaba en ello, más cuenta me daba de que, por así decirlo, la iglesia está compuesta por piezas y que, al volar hacia nuestro destino celestial, nosotros también tenemos que mantenernos en formación cerrada. Entender la importancia y el verdadero significado de la oración hará que esto sea posible.
¿Cuanta más gente, más fuerza? La respuesta es sí... y no. No, en el sentido de que en Dios se encuentran nuestra fuerza y nuestra madurez. Y sí, porque Dios manifiesta su fuerza a través de la iglesia, su cuerpo en la tierra. A pesar de nuestras diferencias, por medio de la oración nos unimos a él y unos con otros. Cuanto más nos acerquemos usted y yo a Dios en oración, tanto más nos acercaremos uno a otro.
El Señor escucha y contesta las oraciones de uno o dos: «Quizá haga algo Jehová por nosotros, pues no es difícil para Jehová dar la victoria, sea con muchos o con pocos» (1 Sam. 14:6). «En el corazón de Jonatán, un hombre justo, y en el de su escudero, puso el impulso de lanzarse sobre la guarnición de los filisteos. Jonatán creía que Dios podía ayudarlos y salvarlos, ya fueran muchos o fueran pocos. La presunción no lo empujó a correr. Pidió consejo a Dios y luego, con corazón valeroso y confiando solo en él, avanzó. Por medio de aquellos dos hombres el Señor cumplió su obra de sometimiento de los filisteos. Envió a sus ángeles para que protegieran a Jonatán y a su escudero de los instrumentos de muerte que sostenían las manos de sus enemigos» (Spirit of Prophecy, tomo 1, p. 358).
Asimismo, el señor escucha y responde las oraciones de muchos. «Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel, pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios porél» (Hech. 12:5).
Dios responde a las oraciones de muchos como a las de pocos, incluso a las de uno. Basado en Lucas 18:1-8

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

domingo, 14 de octubre de 2012

ORAR JUNTOS


«Así que, lejos de mí pecar contra Jehová dejando de rogar por vosotros; antes os instruiré en el camino bueno y recto» (1 Samuel 12:23).

La oración en común traerá la unidad y esta se expresará en las palabras empleadas. Un ejemplo negativo lo encontramos en las letras de muchos de los himnos que, semana tras semana, cantamos en la iglesia. Los pronombres que se suelen utilizar son «tú», referido a Dios, y «yo», referido a cada uno de nosotros mismos. Parece como si en la adoración solo intervinieran dos personas. Haga la prueba: Sugiera al director de canto congregacional que, cada vez que aparezca la primera persona del singular la cambie por su equivalente en plural. Estoy convencido de que el resultado será sorprendente.
Verá, cuando nos reunimos para adorar al Señor, antes de cruzar la puerta somos «yo» pero, una vez dentro, dejamos de ser un «yo» en singular y pasamos a ser «nosotros». ¿Cómo es posible que quinientas personas canten alabanzas a Dios al mismo tiempo y en el mismo lugar y usen la primera persona del singular? No es coherente.
Este concepto es aún más importante cuando se trata de la oración. Cuando oramos juntos debemos utilizar el pronombre «nosotros» en lugar de «yo», tenga en cuenta que cuando Jesús nos enseñó a orar, nos enseñó a decir: «Padre nuestro».
¿Por qué no: «Padre mío» ? El uso de la palabra «nuestro» descarta cualquier pensamiento de egoísmo o exclusividad. En la oración a solas es «Padre
mío», pero en la oración en común tiene que ser «Padre nuestro».
«Cuando os toque orar en la congregación, recordad que habláis con Dios y que él desea que habléis de forma tal que todos los presentes puedan unir sus súplicas a las vuestras. Una oración expresada en forma tan apresurada que las palabras se confunden no honra a Dios y no beneficia a los oyentes. Es necesario que los ministros y todos los que elevan oraciones en público aprendan a orar de tal manera que Dios sea glorificado y que sean bendecidos los que escuchan. Es necesario que hablen despacio y en forma precisa; en un tono lo suficientemente alto para ser escuchado por todos, de manera que puedan unirse para decir: "Amén"» (Testimonios para la iglesia, tomo 6, sec. 6, p. 383).
Elija un compañero de oración y oren juntos tan a menudo como sea posible.  Basado en Lucas 18:1-8.

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

domingo, 12 de febrero de 2012

UNIÓN Y ARMONÍA

Ruth respondió: «No me niegues que te de je y me aparte de ti, porque adondequiera que tú vayas, iré yo, y dondequiera que viva viviré. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios, mi Dios» (Rut 1: 16).

Cada otoño se puede observar en algunas regiones de Norteamérica la emigración de los gansos. Estas aves se dirigen a lugares menos fríos con el fin de pasar el invierno. Vuelan formando una V, lo cual es bastante interesante.
Se ha comprobado que cuando cada ave bate sus alas produce un movimiento en el aire que ayuda al compañero que está detrás. Al volar en forma de V, la bandada es mucho más eficiente que si cada ave lo hiciera por sí sola. Si un ganso abandona la formación notará de inmediato la resistencia del aire. Al darse cuenta de que requiere más esfuerzo volar de manera independiente regresará a la formación con el fin de beneficiarse del esfuerzo realizado por el compañero que está delante de él. Si el puntero del grupo se cansa, pasará a uno de los lugares de atrás para que otra de las aves tome su lugar. Los gansos te mantienen graznando para alentarse mutuamente y para mantener un ritmo apropiado.
El vuelo de los gansos es una evidencia de la sabiduría del Creador. Asimismo, la unidad de la iglesia debe ser también una muestra convincente de que Dios ha enviado al mundo a Jesús. Ese es un argumento que los incrédulos no pueden refutar, es por ello que Satanás trata de impedir la unión y armonía en la iglesia y en los hogares. Intenta que la apostasía, la disensión y la contienda entre los que profesan ser cristianos, impacte a los no creyentes para que continúen en su indiferencia.
Observemos el instinto que, en su sabiduría, Dios puso en los gansos. Testifiquemos acerca de nuestra fe buscando la unidad. Mantengámonos unidas para animarnos y apoyarnos, dando buen testimonio de lo que creemos. Practiquemos el espíritu del cielo y olvidemos nuestras diferencias, formemos un grupo unido, enfrentando toda situación, por adversa que sea. Tomemos en cuenta los sentimientos ajenos. Ojalá que seamos una bendición para quienes nos rodean y que hagamos del paso de los años algo placentero.

Toma de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Edilma E. Balboa

jueves, 2 de febrero de 2012

VUELVE A TU LUGAR

«Aquel de los hijos de Aarón que ofrezca la sangre de los sacrificios de paz, y la grasa, recibirá la pierna derecha como su porción» (Levítico 7:33,RV95).

¡Ya eres todo un explorador! Hace más de un mes que estamos juntos en esta aventura. ¡Al parecer tus piernas son muy fuertes! Y hablando de piernas fuertes, hoy vamos a hablar de una de las razones por las que tus piernas son fuertes.
En la parte de arriba de las piernas tenemos unos músculos que son muy fuertes. Estos se llaman músculos aductores. Una de las funciones de los aductores es hacer que las piernas recuperen su posición pegada al cuerpo.
Párate y mantén el equilibrio con un solo pie. Ahora balancea la otra pierna de un lado al otro, abriéndola lo más que puedas. Vuelve a llevar la pierna a tu cuerpo. Los músculos aductores son los que permiten que puedas acercar la pierna hasta tu cuerpo nuevamente.
Dios se parece mucho a los músculos aductores, que él mismo creó. Dios siempre está tratando de acercarnos a él. Somos seres humanos pecadores y a menudo queremos alejarnos de Dios, pero él nunca se da por vencido con nosotros. ¡Es maravilloso! Dios siempre está invitándonos a acercarnos a él, ¿qué te parece?

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

miércoles, 1 de febrero de 2012

DIOS LOS CRÍA Y ELLOS SE JUNTAN

«Si no tiene lo suficiente para comprar un cordero, deberá llevar al Señor dos tórtolas o dos pichones de paloma por el pecado cometido: uno de ellos como sacrificio por el pecado, y el otro como holocausto» (Levítico 5: 7).

Hemos llegado a febrero. ¡Ya llevamos un mes explorando juntos! ¿Puedes creerlo? Espero que no estés muy cansado, porque todavía tenemos muchas cosas que aprender Hoy vamos a observar aves, así que vas a necesitar tus binoculares. ¿Estás listo? ¡Vamos!
En los tiempos bíblicos, cuando alguien pecaba debía llevar al sacerdote un animal vivo como ofrenda. Uno de los animales que la persona podía llevar era una tórtola blanca. Hablemos un poco de estas aves.
Seguramente has visto tórtolas cerca de tu casa. Las tórtolas son parecidas a las palomas, aunque más pequeñas. Ambas especies, sin embargo, disfrutan volando juntas. Es posible que hayas visto cientos de ellas juntas en algún parque.
Dios también quiere que su pueblo permanezca unido. Por eso los discípulos formaron iglesias después de que Jesús ascendiera al cielo. Él quiere que nos preocupemos por los demás. Cuando vayas a la iglesia esta semana, busca a alguien que necesite tu ayuda o tu apoyo. ¡Eso marcará la diferencia en su vida y en la tuya también!

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

jueves, 26 de enero de 2012

FAMILIAS QUE ORAN JUNTAS

«En la tarde, al amanecer y al mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz» (Salmo 55:17).

Si deseamos disfrutar de salud espiritual, cada día tendremos que apartar un tiempo para estar a solas con Dios. Para muchos, el mejor momento para la meditación personal es a primera hora de la mañana. Algunos se sienten incómodos ante la idea de estudiar la Biblia por la sencilla razón de que no les gusta estudiar. Si usted es uno de ellos, ¿qué le parecería la idea de leer la Biblia? A la mayoría de la gente, la idea de leer la Biblia no le resulta incómoda. Hay quienes se proponen leer la Biblia de tapa a tapa, como si de una novela se tratara. Pero no es extraño que se queden encallados en Levítico. Si tal es su caso, puede que le resulte útil leer la Biblia «a la carta»; es decir: un poco de aquí y otro poco de allí...
Además de tener su propio tiempo para estar a solas con Dios, los miembros de la familia que tienen hambre y sed de justicia también deberían dedicar un tiempo al culto familiar diario. He descubierto que hay más de una manera de ponerlo en práctica. Algunas familias tienen niños muy pequeños. En otras hay adolescentes, mientras que los hijos de otras tienen edades intermedias. Si yo tuviera a mis hijos en casa preguntaría a otros padres cómo organizan el culto familiar. Seguro que obtendría algunas buenas ideas sobre cómo desarrollarlo en mi casa.
Otra posibilidad de oración en familia es la oración con el cónyuge. Una parte importante del ministerio pastoral es orar por los demás. Un día me pasó por la cabeza la idea de que oraba con todo el mundo menos con mi esposa; es decir, que no oraba a solas con ella, ella y yo y nadie más. Así que decidí que desde ese día también oraría con ella. No se trata de sustituir las oraciones para pedir la bendición de los alimentos o las del culto familiar; es otra cosa, totalmente distinta y especial. Los esposos que oran juntos, permanecen juntos. Cada noche, mi esposa y yo oramos juntos inmediatamente antes de dormir.
Si usted está casado y todavía no tiene el hábito de orar junto con su pareja, le invito a hacerlo. ¿Por qué no esta misma noche? (Basado en Mateo 5:6).


Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

miércoles, 2 de noviembre de 2011

NO QUISISTE

¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! Mateo 23:37.

Dios es un Dios de comunidad. La propia esencia de su ser lo muestra: Padre, Hijo y Espíritu Santo, en una unidad indivisible, de un único Dios eterno.
Ese Dios creó al ser humano por amor. Primero, a Adán. Y, al verlo solo, declaró: "No es bueno que el hombre esté solo". Realmente no es bueno; desde ningún punto de vista. El ser humano no fue creado para vivir aislado de las otras personas. Por eso, Dios les dijo: "Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra". Dios quería tener, en esta tierra, un pueblo peculiar y especial, que viviera unido. El factor de su unidad sería el propio Dios. Desdichadamente, el ser humano se apartó del Señor, y el resultado fue la fragmentación: empezaron las acusaciones, las agresiones y la división.
La historia bíblica muestra que cada vez que los seres humanos volvían los ojos a Dios, se unían; y, cuando se apartaban de él, se dividían. Sucedió con Caín: se alejó, fue a un lugar distante, se apartó. El pecado lo llevó a aislarse.
Pasaron los años. Vino el diluvio. Una familia se unió. El elemento de unión era Dios. Podrían haber sido muchos más los que se unieran, pero no buscaron a Dios. La comunidad de Dios nunca está cerrada; no es exclusivista, no hace diferencia entre los seres humanos. Basta creer.
Después del diluvio, los seres humanos trataron de formar una comunidad. En lugar de tener, como elemento de unidad, a Dios, escogieron colocarse en contra de Dios. ¿Cuál fue el resultado? Confusión, desorden y fracaso. Así terminó la historia, en Babel.
Por más bien intencionados que sean los planes de unidad del ser humano, si no tienen a Cristo como el centro, están condenados al fracaso. El ser humano natural es egoísta; quiere todo para sí. Y, aún cuando sus planes parezcan bellos por fuera, traen por dentro la mancha miserable del egoísmo, que lo arruma todo.
Si te sientes solo, distante, triste y aislado, revisa tu relación con Cristo. Si intentas unir a un grupo y, por más que te esfuerzas, nada logras, analiza la relación del grupo con Cristo. Solo él puede unir los corazones; la parte humana es aceptar. Recuerda el lamento de Jesús: "¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!"

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón