sábado, 1 de octubre de 2011

PARA SIEMPRE

Secase la hierba, marchitase la flor; más la palabra del Dios nuestro permanece para siempre. Isaías 40:8.

“El auto fantástico" fue una serie de televisión que impactó a los adolescentes a principios de la década de 1980. Con la fachada de un auto deportivo, este vehículo estaba dotado con una cantidad de elementos pocos comunes en los automóviles, ya que poseía armas, información computarizada y un blindaje especial antibalas. Como si se tratara de un ser humano, este automóvil podía conversar, advertir y hasta tomar decisiones, si no recibía una orden contraria. Realmente era un "auto fantástico".
El mismo año que comenzó esta serie salió en la Argentina un automóvil con una apariencia similar al de la serie: el Ford Sierra XR4. La publicidad hablaba de su potencia, su forma aerodinámica y que daba la sensación de ser un vehículo de carrera. Además mostraban cada uno de sus atributos: confort, seguridad, velocidad y elegancia. Miles de familias se deleitaron al pasearse en este automóvil parecido al de la serie, y un grupo aún mayor soñó con poseerlo.
Hoy día, veinte años más tarde del lanzamiento del Ford Sierra, ya nadie desea poseer este vehículo. Si bien la empresa ha dejado de producir este modelo, los que quedan en la calle y en el mercado distan mucho de contener las prestaciones que un auto nuevo puede brindar. El Ford Sierra ya no llama la atención; no es el sueño de nadie y se lo ve como un automóvil anticuado.
El profeta Isaías comparó la Biblia con las hierbas y las flores. Una flor puede ser magnífica, esbelta, delicada y con un exquisito perfume, pero desde el momento que nació en este mundo está destinada a morir. Su belleza puede atraer, llamar la atención y hasta ser fotografiada, pero cada uno de esos atributos desaparece con el tiempo.
A diferencia de las flores, la hierba y el Ford Sierra, la Biblia "permanece para siempre". La Palabra escrita de Dios ha soportado el paso del tiempo, las guerras ideológicas, los ataques de filósofos, eruditos, ateos y, lo que es peor, la indiferencia humana. Pero aunque el mundo entero haya luchado para que sus páginas dejen de iluminar a los mortales, la Biblia permanece inalterable para irradiar paz, luz, gozo y esperanza a la raza caída.
Acompáñame a lo largo de este mes para que analicemos juntos algunos aspectos del libro más importante del mundo.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

MI ELECCIÓN DIARIA

En aquel día mirará el hombre a su Hacedor, y sus ojos contemplarán al Santo de Israel. Isaías 17:7.

Tulia esbozó una linda sonrisa, al recibir su regalo. Era el día de su cumpleaños, y había soñado con ese presente durante mucho tiempo; hablaba sobre él de día y de noche, a toda hora, en todo lugar.
Su papá se aproximó, y le dijo:
-Hijita, déjame armar eso. Yo puedo ayudarte.
-¡No, papito! Yo puedo sola.
Pasados veinte minutos, vino el llanto: el juguete soñado, ansiado, hablado y cantado por mucho tiempo, estaba roto y sin condiciones de ser usado. Con los ojos llenos de lágrimas, la niña miró a su padre y le dijo:
-Papá, ¿puedes ayudarme? ¿Arreglas mi juguete?
El ser humano no es más que un niño. Va por la vida queriendo hacer todo solo; y solo se hiere, sufre y llora. Así es hoy, lo fue en el pasado y lo será hasta que Jesús vuelva.
El pueblo de Israel tenía un pacto establecido con Dios: ustedes me obedecen y yo los cuido. Simple. Bastaba seguir ese acuerdo, y la vida sería buena, sin dolor ni lágrimas. Pero, por más sencillo que pareciera, Israel insistía en ir por otro camino.
Se comprometió en la idolatría de los pueblos que lo rodeaban; puso de lado el pacto y al propio Dios. En varias ocasiones, el Señor lo llamó de regreso, lo invitó a sus brazos, lo buscó como a una manada perdida. Pero, el pueblo simplemente dijo: ¡No! La consecuencia era inevitable.
Un día, el poderoso ejército de Asiría llegó con toda su fuerza, derrotó a Israel, lo esclavizó y lo humilló. Sobraron dolor, vergüenza, sufrimiento; y el pueblo, dice el texto de hoy, se acordó de Dios. ¿En esa circunstancia? No era que Dios no lo oyese más -incluso, porque Dios siempre oye a su hijo-, pero, ¿tenía que esperar hasta ese momento? Tantas invitaciones, mensajes, llamados, ¡y nada! Pero, cuando el dolor, la tristeza y la vergüenza llegaron, Israel se acordó de Dios.
En la vida, existen opciones. Una de ellas es aceptar la protección divina cuando todo va bien, y la otra es buscar a Dios cuando todo va mal. En ambas, Dios te oye, te salva del dolor y te brinda la protección que necesitas; pero, ¿en qué situación piensas que es mejor buscarlo?
Antes de comenzar un nuevo día, repite: "Hoy oiré tu voz, mi Creador. Mis ojos estarán en ti, Santo de Israel".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

viernes, 30 de septiembre de 2011

UN CANAL DE BENDICIÓN

La palabra de Dios es viva, eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos: penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. (Hebreos 4:12).

El texto de hoy nos presenta con gran claridad cuál es la función de las Sagradas Escrituras. Creo que lo más importante para nosotras es meditar en el efecto que causa sobre nuestras vidas este libro entre los libros. Mí que no demoremos más en preguntarnos cuanto antes qué frutos está produciendo la lectura de la Biblia en nosotras.
Al abrir la Biblia para estudiarla, inevitablemente asumimos una actitud frente a ella. Haciendo un paralelismo con la naturaleza, algunas de nosotras nos parecemos a las plantas angiospermas, cuyas semillas se encuentran encerradas dentro del fruto. Así, cuando leemos la verdad bíblica, encerramos su semilla en los frutos que hacemos por nosotras mismas, en las obras que creemos que tienen algún mérito. Pero también podemos parecemos a las gimnospermas, plantas cuyas semillas están desnudas. Así, una vez descubrimos el tesoro de la salvación, este produce frutos visibles y testificamos por ejemplo y por palabra.
Me llaman poderosamente la atención los cactus. Estas formidables plantas no solo permanecen vivas en medios completamente hostiles, sino que son capaces de almacenar agua para compartir con el cansado y sediento viajero. Sus flores no parecen verse afectadas por el clima y proporcionan un bellísimo espectáculo visual que destaca mucho en su habitat.
La Biblia nos muestra a Cristo, quien es el agua viva y eficaz. Aun cuando pasamos por el desierto y las circunstancias más desfavorables, podemos hallar refrescante agua junto a Jesús. Pero también podemos compartirla con otros que necesitan de esa agua viva.
La Biblia, al igual que las algas, que pueden elaborar su propia comida, tiene respuesta para toda necesidad, es el único alimento completo para nuestra hambre. Para obtener su sustento, las algas necesitan energía solar, agua, un gas llamado dióxido de carbono y sales minerales. La Biblia proporciona todos los elementos necesarios para que estés bien alimentada. Solo necesitas estudiarla, vivirla y compartirla. Comienza hoy mismo y enseguida notarás el cambio que se operará en ti.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

RUEGOS EN LA ORACIÓN

Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Romanos 8:26.

En esta última meditación sobre la oración deseo hablar contigo acerca de la intercesión del Espíritu Santo ante el Padre. Esto es lo que hace que tus ruegos sean escuchados y respondidos.
En estos seis mil años de pecado que la humanidad lleva sobres sus hombros, la brecha de separación entre Dios y el hombre ha sido cada vez más grande. El ser humano que se exhibe hoy como bueno, respetable y compasivo dista muchísimo de estar a la altura inmaculada y sublime del Creador. Tristemente, la huella profunda del pecado borró gran parte de la imagen divina que Dios había colocado en el hombre.
Todo lo que el ser humano realiza, incluso la oración, también ha sufrido la impronta pecaminosa. Entonces surge la pregunta: ¿Cómo debo orar para que la oración sea aceptada por Dios? ¿Qué se le debe pedir, y cómo hacerlo? Si el pecado ha producido hasta el presente una distancia terrible entre el hombre y su Creador, ¿cómo debemos expresarnos para llegar hasta su trono sublime? A estas preguntas, Pablo declara: "No lo sabemos", porque es imposible para el hombre expresarse con esa santidad que le falta por haber caído.
Pero lo que es imposible para el hombre es posible para Dios. El Espíritu de verdad, el Consolador de Juan 16, realiza esta tarea irrealizable para el hombre e "intercede por nosotros con gemidos indecibles". Imagínate a un hombre que ora para que su esposa recupere la salud, piensa en un amigo que ora por otro para que se entregue a Cristo, visualiza a un hijo que ora para que su padre tenga trabajo. No es necesario expresarse perfectamente, porque el Espíritu Santo "intercede por nosotros" ante el Padre para que las plegarias sean oídas y respondidas.
Es común orar por las necesidades inmediatas de la vida. Es normal pedirle a Dios por la familia, por el estudio, por algún amigo o quizá por la persona que nos quita el aliento. Generalmente oramos por cosas perecederas que nos ayudan a vivir mejor en esta tierra. Pero, ¿por qué no orar para que el Espíritu Santo nos eleve en santidad? ¿Por qué no comenzar hoy a fijar la vista en las cosas invisibles, duraderas y santas, y desearlas para que sean parte de nuestra vida? El Espíritu Santo quiere ayudarte si tú se lo permites.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

ESPÍRITU SUPERIOR

Pero Daniel mismo era superior a estos sátrapas y gobernadores, porque había en él un espíritu superior; y el rey pensó en ponerlo sobre todo el reino. Daniel 6:3.

Daniel caminó lentamente hasta la ventana de la casa, corrió la cortina, miró el sol que teñía de rojo el horizonte, y decidió olvidar la traición de sus compañeros; a fin de cuentas, no se podía esperar algo mejor de gente que no tenía el temor de Dios en su corazón.
El texto menciona que Daniel "era superior a estos sátrapas y gobernadores, porque en él había un espíritu superior". Ese espíritu superior era el Espíritu de Dios. El joven Daniel se dejaba guiar por el Espíritu.
Sin embargo, en aquellos tiempos, como hoy, la fidelidad a Dios tiene un precio. Tal vez, por eso resulte más cómodo acomodarse a la manera de pensar y de ser de la mayoría; la moda hoy es ser políticamente, y no bíblicamente, correctos.
¿Quién se preocupa en ser ético, en un mundo en que la viveza parece haberse vuelto un requisito para escalar en la vida profesional? Sin embargo, Daniel sabía a quién servía, y el Espíritu Superior que lo guiaba lo hizo superior. Esta superioridad no era solo cualitativa sino también espiritual: Daniel volaba donde las águilas vuelan. Las mezquindades propias de la carne no lo seducían: había probado del agua pura del manantial divino, y no se contaminaría bebiendo de las aguas envenenadas de este mundo de pecado.
Tú también fuiste llamado para un propósito elevado. No te conformes con los patrones morales y espirituales de una sociedad desesperada por desplazar a Dios del escenario de su existencia: atrévete a ser diferente. Déjate utilizar por el Espíritu Superior. Busca a Jesús todos los días. Jesús prometió que, si tú lo buscas, tu cuerpo será templo del Espíritu Santo. El resultado natural de esa experiencia será la superioridad, detrás de la cual corren multitudes; Dios se la da a quienes lo buscan de todo corazón.
En la historia de Daniel, el rey colocó al profeta por encima de todos los demás funcionarios. El puesto de primer ministro, codiciado por todos, no fue el resultado del arduo trabajo de Daniel, sino la recompensa por su fidelidad.
No enfrentes, hoy, los desafíos que tienes por delante sin tener la seguridad de que el Espíritu Superior, que guió a Daniel, te guiará a ti también. Y recuerda que "Daniel era superior a estos sátrapas y gobernadores, porque había en él un espíritu superior; y el rey pensó en ponerlo sobre todo el reino".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

jueves, 29 de septiembre de 2011

UN EJE VERTICAL

Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús (Filipenses 3:1 4).

En eje es una línea recta vertical u horizontal en la que se señala un punto de referencia llamado origen y sobre el cual se representan los números enteros. Si el eje es vertical se representarán los números enteros positivos hacia arriba y los enteros negativos hacia abajo. Si el eje es horizontal, quedarán los números enteros positivos hacia la derecha y los enteros negativos hacia la izquierda. Aunque nunca ha sido mi asignatura preferida, creo que la ciencia de las matemáticas puede proporcionarnos una buena ilustración espiritual.
La vida es como un eje que nosotros mismos dibujamos en función de un origen. Algunos prefieren colocarlo en el plano horizontal, porque para ellos la vida solo tiene una dimensión horizontal, es decir, únicamente son capaces de ver el presente y su horizonte queda reducido a su cortedad de miras. Viven el momento sin recapacitar en el futuro, en el que ni tan siquiera piensan. El momento es el que determina sus acciones. Aunque la Biblia nos aconseja que vivamos un día a la vez y que depositemos nuestra confianza en Jesús cada día, nos exhorta a proseguir en el camino al que somos llamados por el mismo Cristo, cuyo horizonte no es fácil de divisar pero que es garantizado por el que ya lo transitó y actualmente se sienta en las mansiones eternas.
Otros prefieren colocar el eje de su vida sobre el plano vertical, el que tiene como origen al Creador y apunta hacia Dios. Este eje hace de la vida una escalera que se va ascendiendo peldaño a peldaño a medida que añadimos números enteros positivos y nos sobreponemos a los enteros negativos dejándolos atrás. Esta escalera nos acerca cada vez más a nuestro Salvador y está coronada con la vida eterna. Allí donde otros terminan su vida tú la comienzas si has colocado tu eje en dirección al cielo.
¿Comprendes la importancia de situar correctamente tu eje? Un canto infantil lo expresa con las siguientes palabras: «Cristo manda que subamos más, mirando al mundo bajaremos más, porque subiendo y bajando nunca llegaremos, subamos, subamos, mirando a Cristo, cada día más».

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

RECIBIRÁS PODER

Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo. Hechos 1:8.

Jesús estaba a punto de despedirse de sus apóstoles. Había dado su vida en rescate por la humanidad y había vencido a la muerte, dando la esperanza de la vida eterna a sus seguidores. Sus amigos, aún confundidos, creían en el reinado terrenal de su Maestro. Jesús les aclaró que todavía faltaba un tiempo para la instauración de ese reino, pero les aseguró que recibirían poder "cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo".
El Espíritu Santo es la persona de la Trinidad que acompaña a los cristianos desde que Jesús ascendió al cielo. Persuade "al mundo de pecado, de justicia y de juicio" (Juan 16:8); obra en la conciencia de cada creyente, a fin de convencerlo de sus faltas y de la necesidad de una entrega completa a Dios. También es el que nos ayuda a crecer espiritualmente, y el que entrega los dones a la iglesia para su crecimiento espiritual.
Pero más allá de las tareas que designa la Biblia, es importante que ores diariamente por el Espíritu Santo en tu vida. En primer lugar, si quieres cambiar tu carácter y ser semejante a Jesús, solo el Espíritu de Dios puede hacer realidad ese cambio. Los defectos de carácter, heredados y cultivados, son imposibles de eliminar sin el poder divino. No hay ser sobre la tierra que pueda lograr una reforma interior y exterior si prescinde de la ayuda poderosa del Espíritu. Por eso, si deseas que tu vida, tus palabras, pensamientos y acciones se asemejen a los de Jesús, debes rogar que el Espíritu Santo moldee tu corazón y realice la obra de la santificación.
Por otro lado, ese poder prometido por Jesús es el que capacita a cada creyente a realizar la obra de evangelista. Si el Espíritu Santo no nos acompaña, no hay resultados duraderos y genuinos. Tú puedes enseñarle la Biblia a una persona durante años, orar con ella, presentarle argumentos poderosos a favor de la verdad, pero si el Espíritu Santo no obra, esa persona solo estará informada de la vida cristiana, jamás convertida. Por eso, Jesús les ordenó a los apóstoles que no salieran de Jerusalén hasta que el Espíritu Santo se manifestara en la iglesia. Una vez que los apóstoles lo recibieron, su predicación fue poderosa y los frutos abundantes.
Orar cada día por el Espíritu Santo es una necesidad para cada cristiano que desea vivir con Jesús por la eternidad.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

ES VERDAD, ES REAL, ES BUENO

Oye, pues, la oración de tu siervo, y de tu pueblo Israel; cuando oren en este lugar, también tú lo oirás en el lugar de tu morada, en los cielos; escucha y perdona. 1 Reyes 8:30.

Ella abre la puerta de su departamento, cuando el reloj marca las 4:45 de la madrugada. En otros tiempos, estaría durmiendo a esa hora, pero ahora todo ha cambiado. Se mira al espejo y contiene las lágrimas, mientras quita el maquillaje del cansado y bello rostro. La fuerza que ella pone, en el pedazo de algodón contra el rostro, es sintomática. Le gustaría que limpiase más que el maquillaje: quisiera verse libre del gusto amargo del fracaso, del olor del pecado, de la ilusión perdida. El agua que sale de la ducha limpia su cuerpo; pero sus lágrimas intentan limpiar el alma.
¿Dónde está la chica que cantaba en el coro de la iglesia? ¿Dónde, aquella muchacha de ojos inocentes y sueños lindos, que un día salió del interior y fue a la capital, buscando realizar sus sueños?
Acostada en la cama, recuerda que, cuando era niña, oraba todas las noches la oración que su madre le enseñara: "Muchas gracias, Señor, por el día, por mi padre, por mi madre y por mi hermano. Si pequé, por favor, perdóname. En nombre de Jesús, amén". ¿Si pequé? Ella vive 24 horas por día con la luz de neón de la conciencia encendida en la misma palabra: ¡Pecadora! Es su sentencia. Es su destino. ¿Habría salida para ella?
El texto de hoy trae un pedido del rey Salomón, en el día de la inauguración del Templo que él había construido para honra de Dios. En esa ocasión, se acuerda de pedir por las necesidades del pueblo; el perdón parece ser la mayor de ellas. El ser humano es atacado, a diario, por su conciencia; carga el lastre de la culpa.
Para recibir el perdón de Dios, solo necesitas pedir, buscar, querer. Si hoy, al iniciar un nuevo día, levantas la voz y clamas a Dios por perdón, el perdón será derramado sobre ti. ¡Es verdad, es real, es bueno!
Por eso, si hoy sientes el peso de la culpa sobre ti, haz como Salomón, y levanta tu voz a Dios, en ruego: "Oye, pues, la oración de tu siervo, y de tu pueblo Israel; cuando oren en este lugar, también tú lo oirás en el lugar de tu morada, en los cielos; escucha y perdona".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón