domingo, 2 de junio de 2013

ASALTO EN LA CARRETERA

Lugar: Inglaterra
Palabra de Dios: 2 Corintios 11:24-27, 1 Tesalonicenses 5:1

Mientras el señor Henry estaba de viaje, un grupo de ladrones lo detuvo.
-Denos su dinero -exigieron.
El señor Henry no tenía alternativa, así que les entrego su billetera y todo lo que contenía. ¿Alguna vez te robaron? ¿Cómo piensas que reaccionarias? Créelo o no, el señor Henry no se molestó ni se enojó. En lugar de ello, estaba agradecido. ¿Por qué podría estar agradecido? Estaba agradecido porque nunca antes lo habían asaltado. Estaba agradecido porque la banda le perdonó la vida. Estaba agradecido porque no llevaba demasiado dinero con él. Y estaba agradecido porque no era el quien estaba robando. ¿No es asombroso?
El apóstol Pablo también paso por momentos difíciles. Menciona algunos de ellos en 2 Corintios 11: “Cinco veces recibí de los judíos los treinta y nueve azotes. Tres veces me golpearon con varas, una vez me apedrearon, tres veces naufragué, y pasé un día y una noche como náufrago en alta mar.
Mi vida ha sido un continuo ir y venir de un sitio a otro; en peligros de ríos, peligros de bandidos, peligros de parte de mis compatriotas, peligros a manos de los gentiles, peligros en la dudad, peligros en el campo, peligros en el mar y peligros de parte de falsos hermanos. He pasado muchos trabajos y fatigas, y muchas veces me he quedado sin dormir; he sufrido hambre y sed, y muchas veces me he quedado en ayunas; he sufrido frío y desnudez”.
Con todas las cosas terribles que le habían ocurrido, Pablo podría haber sido un anciano malhumorado. Pero, en lugar de ello, escribió: “Den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús”. Siempre podemos encontrar algo por lo cual agradecer.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

CREADAS PARA VIVIR

Que el Dios de la esperanza los llene de toda alegría y paz a ustedes que creen en él, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo. Romanos 15:13

Una hermana de una iglesia a la que yo asistía era conocida por sus achaques y enfermedades. La llamaban “Doña Dolores”, ya que siempre la oíamos hablar de todos los males que la aquejaban. Era anciana, y le quedaban pocos años de vida. Sus padecimientos le habían restado años de existencia, pero algunos, por no decir todos, eran producto de su imaginación (aunque más tarde se hicieron realidad debido al poder de la mente). Su actitud contribuyo muchísimo a su falta de salud y bienestar.

Por otro lado, tuve el privilegio de conocer a una mujer que, enferma de cáncer, era capaz de vivir en medio del dolor; y proyectaba fuerza y salud a quienes la conocíamos. Mientras estaba en su lecho de muerte, pedía a diario que le llevaran un espejo y un cepillo; luego ensayaba su mejor sonrisa y arreglaba su cabello para recibir a las visitas. Mientras algunas escuchábamos sus mensajes inspiradores con nuestros ojos humedecidos por las lágrimas, ella se mantenía erguida, planificando todos los detalles de su funeral. Lo último que nos dijo fue: “Estoy lista para ir al encuentro de mi Señor”. Aunque ya hace algún tiempo que murió, muchas de quienes la conocimos la recordamos con cariño, y procuramos mostrar la misma actitud hacia la vida que mostró ella frente a la muerte. Fue una gran maestra en el arte de saber vivir.

Amiga, no olvides que has sido creada para vivir eternamente, y que la existencia terrenal es tan solo un compás de espera para la vida que nos aguarda en el hogar eterno. Haz que tu estancia en este planeta no se cuente en años, sino mas bien en plenitud. !Vive, vive plenamente! Valora la vida que Dios te da, tanto en la salud como en la enfermedad, en los tiempos buenos y durante la adversidad, entre risas o cuando lleguen las lágrimas, con la certeza de que no morirás para siempre, pues Cristo Jesús murió en la cruz para que tu un día despiertes en el hogar de Dios.

Hoy es un buen día para sembrar vida y para colocar una semilla de esperanza en los surcos vacíos del corazón de quienes sufren y lloran. El Señor te dice: “Hoy te doy a elegir entre la vida y la muerte, entre el bien y el mal. Hoy te ordeno que ames al Señor tu Dios, que andes en sus caminos, y que cumplas sus mandamientos, preceptos y leyes. Así vivirás y te multiplicaras, y el Señor tu Dios te bendecirá” (Deut. 30:15-16).

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado


DE POBRES, RICOS Y SOLITARIOS

Porque el Señor tu Dios es un Dios compasivo, que no te abandonara ni te destruirá, ni se olvidara del pacto que mediante juramento hizo con tus antepasados (Deuteronomio 4:31).

Esta promesa divina es hoy más necesaria que nunca. Ahora, que ya somos más de siete mil millones de habitantes en el mundo, parece que hay más soledad, especialmente entre los jóvenes. El caso de Clara Anderson es un buen ejemplo. Servía como trabajadora doméstica en San francisco, California. Era amable y muy escrupulosa. Un día, tras haber trabajado para una misma persona durante quince años, desapareció sin dejar rastro. Parecía que la tierra se la había  tragado. Pero al fin, el Departamento de Servicios Sociales dio con su paradero. Cuando la encontraron en un escondite montañoso, en las afueras de la ciudad, Clara estaba decidida a dejarse morir de hambre.

¡Quiero morir, déjenme sola!- gritó.

Cuando un periodista se acercó a entrevistarla, le dijo: Mire, a nadie le importo. Soy solamente una criada, una más entre miles que hacen trabajos sin importancia. Mi vida no vale nada. No tengo parientes cercanos, no tengo familia ni amigos, estoy tan sola que no me interesa vivir. No tengo a nadie con quien hablar, nadie a quien abrirle mi corazón. A nadie le importo. ¡Déjenme morir!
Pero hay buenas noticias para ella y para todos los que viven circunstancias parecidas. Es una tragedia vivir triste y solo, cuando tenemos un Padre amante que nos quiere como La niña de sus ojos. Ante Dios, tu vales más que la más valiosa de las joyas. Ante el tú tienes igual importancia e igual valor que el hombre más rico, el sabio más admirado y la persona más famosa de este planeta. Dios dice: “Y él les tiene contados a ustedes aun los cabellos de la cabeza” (Mat. 10:30).

Mark Finley dice: “Luego de habernos creado, Dios tiro el molde. No hay un ser igual a ti en todo el universo (ni siquiera entre hermanos gemelos). Cuando los genes y los cromosomas se unieron para formar la estructura biológica particular de nuestras respectivas vidas, Dios hizo seres únicos. Cada ser humano es especial para él”. ¿Cómo no va a saber tu Padre celestial lo que te pasa si tiene la capacidad, el interés y el amor para saberlo todo con respecto a ti? Si sabe cuántos cabellos tienes, lo sabe todo de ti. Por tanto, te conoce, te considera muy valioso y te ama. Confía en él.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

ENEMISTAD CON LA SERPIENTE, DON DE DIOS

Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. Génesis 3:15.

En esta primera profecía de las Escrituras, se encuentra una alusión a la redención. Aunque era parte de la frase dirigida a la serpiente, fue proclamada a oídos de nuestros primeros padres, por lo tanto debe considerarse una promesa. Aunque anuncia una guerra entre Satanás y la humanidad, declara que el poder del gran adversario un día será quebrantado.

Adán y Eva estuvieron como criminales delante de su Dios, esperando la sentencia que les había acarreado la transgresión. Pero antes de que oyeran de los espinos y los cardos, el dolor y la angustia que sufrirían y el polvo al cual debían volver, escucharon palabras que debían inspirarles esperanza. Aunque debían sufrir por el poder de su adversario, podían mirar hacia adelante a la victoria final.

Dios declara: "Pondré enemistad". Esa enemistad es puesta sobrenatural -mente y no se mantiene naturalmente. Cuando el hombre pecó, su naturaleza se tornó mala, y estaba en armonía, no en oposición, con Satanás. El encumbrado usurpador, habiendo tenido éxito en seducir a nuestros primeros padres como sedujo a los ángeles, contó con asegurarse su alianza y cooperación en todas sus empresas contra el gobierno del cielo. No había enemistad entre él y los ángeles caídos. Aunque existiera alguna discordia entre ellos, todos estaban unidos como por cintas de acero en su oposición y odio hacia Dios. Pero cuando Satanás oyó que la simiente de la mujer heriría la cabeza de la serpiente, supo que aunque había tenido éxito en depravar la naturaleza humana y asimilarla a su propia naturaleza, sin embargo, por algún proceso misterioso, Dios restauraría al hombre su poder perdido y lo capacitaría para resistir y vencer a su vencedor.

La gracia que Cristo implanta en el alma es la que crea la enemistad contra Satanás. Sin esa gracia, el hombre continuaría como cautivo de Satanás, como siervo siempre dispuesto a sus órdenes. El nuevo principio en el alma crea conflicto donde antes había paz. El poder que imparte Cristo capacita al hombre para resistir al tirano y usurpador. Siempre que se vea a un hombre que aborrece el pecado en vez de amarlo, cuando resiste y vence esas pasiones que lo habían regido interiormente, allí se ve la operación de un principio enteramente de lo alto.— Review and Hemld, 18 de julio de 1882; parcialmente en A fin de conocerle, p. 18.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White


sábado, 1 de junio de 2013

TORMENTA REPENTINA

Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra. Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne. Génesis 9:13,15

Lugar: Océano Alemania

Mis amigos y yo nos subimos al teleférico, para ascender a una de las montañas de los Alpes alemanes. Era uno de los viajes más largos en teleférico que había hecho alguna vez, unos veinte minutos de viaje. Mientras miraba hacia abajo, vi el pueblo que acabábamos de dejar cada vez más y más pequeño. Parecía como si las majestuosas montañas que lo rodeaban se lo hubieran tragado. Aunque las montañas se veían cubiertas de vegetación verde, había parches de nieve en algunas de las cumbres.

Cuando llegamos finalmente a la cima, el sol brillaba con fuerza.

Saliendo del teleférico, admiramos el hermoso escenario. También, sacamos un montón de fotos. Repentinamente el tiempo cambió. El sol desapareció detrás de las nubes. El viento aumentó su fuerza, y comenzaron a caer algunas gotas de lluvia.

Corrimos de vuelta hasta el edificio, listos para bajar.

-Lo lamento, el teleférico no funciona cuando hay tormenta –nos informó el operador.

Así que, tuvimos que quedamos allí hasta que pasó la tormenta.

Pero, estoy contenta porque nos hayamos quedado allí arriba, porque no me hubiese querido perder lo que vimos después. Cuando el sol asomó detrás de las nubes, un arco iris doble se extendió por el cielo debajo de nosotros. Realmente, estábamos parados por encima del arco iris.

Me pregunto cómo se sintió Noé cuando vio el primer arco iris.

¡Debió haber sido maravilloso! Y, para completar la escena, era una señal de Dios. Dios le dijo: “He colocado mi arco iris en las nubes, el cual servirá como señal de mi pacto con la tierra”. “…Nunca más las aguas se convertirán en un diluvio para destruir a todos los mortales”.

¡Qué promesa! Y el arco iris nos sigue recordando las palabras de Dios.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

CUIDEMOS AL QUE NOS CUIDA

Acuérdense de sus dirigentes, que les comunicaron la Palabra de Dios. Consideren cuál fue el resultado de su estilo de vida, e imiten su fe. Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos. Hebreos 13:7-8.

En una ocasión, nuestro pastor nos pidió que oráramos por él y por su familia al despedirse, tras concluir una visita que nos había hecho. Aquello me pareció un tanto inusual. ¿No se supone que son los pastores los que oran por sus feligreses?

¿No son las ovejas las que necesitan el cuidado y la atención especial del pastor?

Tal vez esa fue la primera vez que me dediqué a reflexionar respecto a este asunto. Los pastores no solamente necesitan que los apoyemos en los proyectos de la iglesia para que progrese, sino que también necesitan ser ministrados y apoyados por la gente de su entorno. Esto es algo que también debería preocuparnos e interesarnos a nosotros los corderos.

Las familias de los pastores constituyen en muchos casos el blanco favorito de Satanás. Dañar y destruir la misión sacerdotal del pastor en la iglesia y en su hogar parecerían ser objetivos importantes para el enemigo. ¿Los dejaremos desprotegidos?

También pueden llegar enfermedades, lágrimas y dolor al hogar de un pastor.

Nadie es inmune a estos males de la vida. Y puesto que es así, los miembros de la familia del pastor necesitan un cuidado, consuelo y atención especiales. El apóstol Pablo, como ministro del Señor, expresó su necesidad de compañerismo y consuelo cuando le escribió a Timoteo, haciéndole una súplica personal: “Haz todo lo posible para venir a verme cuanto antes” (2 Tim. 4:9). Por eso, hagamos también nosotros todo lo posible.

Seamos una fuente de paz y de bendición para la familia del pastor de nuestra iglesia. No aumentemos sus cargas mediante una actitud de hostilidad o indiferencia ante sus necesidades. No les exijamos que sean perfectos, así como nosotros no somos perfectos. Mostrémosles con palabras y actos que apreciamos su ministerio.

Brindémosles nuestra amistad y compañía; muchos de ellos necesitan un brazo de apoyo en su vida personal y espiritual.

Amiga, te invito a que esta mañana, cuando eleves tus oraciones pidiendo el cuidado de Dios para ti y para tu familia, intercedas también por el pastor de tu iglesia y por su familia. No solamente te invito a que hagas esto, sino a que les confirmes tu aprecio incondicional mediante palabras de aceptación y actos de amor.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

EL PRECIO DEL DISCIPULADO

Ni antes ni después de Josías hubo otro rey que, como él, se volviera al Señor de todo corazón, con toda el alma y con todas sus fuerzas, siguiendo en todo la ley de Moisés (2 Reyes 23:25).

Jesús pagó el precio de nuestra salvación. Y también el precio de nuestra propiedad, nuestro hogar, en el cielo. No podemos pagar el precio infinito de nuestra salvación, pero si podemos pagar el de nuestra aceptación. Como a veces se ha dicho: “La salvación es gratuita, pero el discipulado es costoso”. Esto significa que debemos tomar la cruz y seguir el ejemplo que Cristo nos dio de abnegación y amante obediencia a la ley de Dios.

A la luz del inminente día del juicio final, es preciso que enfrentemos seriamente el problema de que nos falta una plena consagración a Cristo. Alguien ha establecido este contraste entre los himnos que cantamos y la convicción de nuestros corazones.

Cantamos…

– “Dulce oración”, pero nos contentamos con orar unos pocos minutos.
– “Firmes y adelante”, pero nos quedamos esperando que el Señor nos empuje.
– “Lluvias de gracia”, pero no vamos a la iglesia cuando llueve.
– “Sagrado es el amor”, pero estamos dispuestos a dejar la iglesia cuando sentimos que alguien nos ofende.
– “Yo quiero trabajar por el Señor”, pero desaparecemos cuando hay que hacer algo en la obra de Dios.
– “Grato es contar la historia”, pero jamás hablamos de eso a nuestros amigos, familiares y compañeros de trabajo.
– “Tuyo soy, Jesús”, pero apenas le entregamos una pequeña parte de nuestro ser.
– “Fuente de la vida eterna”, pero nos aferramos a nuestros “pecadillos” una y otra vez.

De alguna manera nos parecemos al niño que estaba junto a un barril de manzanas en una frutería mientras que una de sus manos se aferraba firmemente a una de ellas.

Jovencito -le dijo el dueño ¿qué haces? ¿Quieres robarme una manzana?
No, señor -le respondió él- Estoy haciendo mucha fuerza para no robarla.
Tenemos que sacar la mano del barril de manzanas para ponerla de lleno en el de Jesús.

¿Ya comprendiste el precio del discipulado? El reavivamiento y la reforma deben darnos una nueva vida espiritual para ser verdaderos cristianos al servicio de Dios. Sigue el ejemplo del rey Josías. Él supo hacer del Señor el centro de su vida durante su juventud. Se entregó de todo corazón al servicio del Cielo. Y disfrutó de abundantes bendiciones. ¡Tú también puedes ser como él!.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

JESÚS ES DIOS

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. Juan 1:14.

Cristo vino al mundo para revelar el carácter del Padre y para redimir a la raza caída. El Redentor del mundo era igual con Dios. Su autoridad era como la autoridad de Dios. Declaró que no había existido separado del Padre. La autoridad con la cual él hablaba y hacía milagros era expresamente suya, y sin embargo nos asegura que él y el Padre son uno...
Jesús ejerció como legislador la autoridad de Dios; sus órdenes y decisiones estaban respaldadas por la Soberanía del trono eterno. La gloria del Padre se revelaba en el Hijo; Cristo manifestó el carácter del Padre. Estaba tan perfectamente relacionado con Dios... que el que había visto al Hijo había visto al Padre. Su voz era como la voz de Dios...
Cristo fue juzgado erróneamente por los judíos porque no se concentraba constantemente en la ley escrita en las tablas de piedra. Invitaba a hombres y mujeres a aprender de él, porque él era una representación viva de la ley de Dios... Él sabía que nadie podía señalar un defecto en su carácter o conducta. ¡Cuánto poder le otorgó a sus instrucciones su pureza intachable, cuánta fuerza a sus reproches, cuánta autoridad a sus mandatos! La verdad nunca languideció en sus labios, nunca perdió su carácter sagrado, porque era ilustrada en el carácter divino' de su Defensor...
Cuando Jesús hablaba, no era con incertidumbre vacilante, con repetición de palabras y figuras comunes. La verdad salía de sus labios revestida en representaciones nuevas e interesantes que le daban la frescura de una nueva revelación. Su voz nunca fue entonada en una clave antinatural, y sus palabras eran expresadas con un fervor y una seguridad apropiados a su importancia y las consecuencias tremendas de recibirlas o rechazarlas. Cuando alguien se oponía a sus doctrinas, las defendía con un celo y una certidumbre tan grandes que sus oyentes recibían la impresión de que él habría muerto, si hubiera sido necesario, para sostener la autoridad de sus enseñanzas.
Jesús era la luz del mundo. Vino de Dios con un mensaje de esperanza y salvación a los descendientes caídos de Adán. Si los hombres y mujeres solo lo recibían como su Salvador personal, él prometía restaurar en ellos la imagen de Dios y redimir a todos los que se habían perdido por el pecado. Les presentaba la verdad sin entretejerle una fibra de error.— Review and Herald, 7 de enero de 1890; parcialmente en Comentario Bíblico Adventista, tomo 7a, p. 260.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White