A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. 1 Timoteo 6:17.Si bien las Escrituras nunca condenaron las riquezas, procuran darle al hombre una guía segura para que el enemigo no aproveche esta bendición y le arruine su vida espiritual.En el versículo de este día, Pablo reprueba tener "la esperanza en las riquezas". ¿Qué es poner la esperanza en las riquezas? Es confiar de todo corazón en las posesiones materiales, dejando de sentir necesidad de Dios y de su amparo divino, para vivir con autosuficiencia. Quien experimenta esta condición, ama y confía en el dinero más que en Dios.Tristemente, desde la antigüedad y hasta el presente, muchas personas llegaron a convencerse de que es posible vivir confiados y tranquilos porque poseen mucho dinero. Es más, una cantidad de crímenes, robos, asaltos y delitos se realizaron a lo largo de la historia humana solo para conseguir grandes sumas de dinero. Incluso en estos días, es posible ver en las famosas películas de Hollywood a "héroes" que se enriquecieron gracias a estafas o robos realizados con mucha pericia.Claro que no hace falta realizar un asalto o un fraude para que alguien demuestre que puso su confianza en las riquezas, ya que también los que trabajan y ganan su dinero de manera honrada están expuestos a este peligro espiritual. Hay personas que pasan horas y horas de trabajo esforzado, dejando de lado la familia, la vida social y la vida espiritual solamente para calmar la ambición de tener más dinero.Pablo enfatiza que al poner "la esperanza en el dinero", se está confiando en un lugar "incierto", porque al igual que muchas otras bendiciones, las riquezas también pueden desaparecer. ¡Cuántas personas se sumieron en la desesperación y hasta en el suicidio por haber perdido sus posesiones terrenales!Se nos anima a poner la esperanza en Alguien que no es "incierto", sino que responde y jamás defrauda a sus hijos. El "Dios vivo", que nunca te abandonará ni se "terminará", debe ser el primero y el último en tu vida, el que le da el sentido a tu existencia, más allá de cualquier bendición material. La gran diferencia entre un verdadero cristiano y uno que no lo es, consiste en que el primero puede perder todo en el mundo y seguir confiando en Dios. ¡Ojalá pertenezcas a ese grupo!Tomado de meditaciones matinales para jóvenesEncuentros con JesúsPor David Brizuel
Estaba, pues, Jehová con Josué, y su nombre se divulgó por toda la tierra. Josué 6:27.¿Cómo definir, con palabras, el dolor de Jaime? ¿Cómo explicar la causa sus lágrimas? No es fácil. Los sueños son sagrados. Nacen en el alma, se van formando como un niño en el vientre materno: esperas, ansioso, el día de verle el rostro. Pero, ¿qué sucede si pasa el tiempo, y la realidad no aparece? Miras hacia adentro, y allí, en lo recóndito de tu ser, solo encuentras restos de algo que se negó a ver la luz. Y te asustas, y sientes que tu sueño se transformó en una horrible pesadilla.Jaime soñaba con ser rico y famoso. Pensaba que, para eso, el primer paso sería liberarse de los "tabúes que el cristianismo le imponía"."Al final de cuentas", pensaba, "vivimos en un mundo en que no hay lugar para los melindres de la conciencia". Y partió, como el águila, rumbo al infinito de sus aspiraciones. Voló, voló y voló, en busca del sol. Y de repente, sintió las alas chamuscadas en el fuego de la fama; y volvió, solo y triste, de regreso a su realidad de dolor y de lágrimas.Diferente realidad la de Josué. "Su nombre se divulgó por toda la tierra", afirma el texto. El joven líder de Israel no buscó fama: busco servir, y el resultado fue la fama. Diferente de Jaime, que buscó la fama y encontró el dolor."Estaba, pues, Jehová con Josué". Esta frase expresa el secreto de Josué: Dios controlaba su vida y sus decisiones. Él era el principio, el medio y el fin de su experiencia. En el poder de Dios, enfrentó a los ejércitos enemigos de Canaán y los derrotó. Cada victoria alcanzada lo preparaba para la siguiente. Su confianza en Dios aumentaba. Aumentaban, también, su dependencia y su sumisión.Pero, esta sumisión, lejos de convertirlo en un debilucho lleno de "tabúes", lo convertía en un guerrero intrépido, capaz de ver la victoria antes de que los enemigos surgiesen. La preocupación que dominaba sus actos no era alcanzar la fama, sino servir a Dios y a su pueblo. La fama fue la consecuencia natural de ser guiado por el Señor.Haz de este un día de confianza y de entrega a Dios; ten la seguridad de que tus decisiones no son solamente tuyas. Pide la aprobación divina y, después, parte rumbo a las grandes victorias que el Señor tiene preparadas para ti. Porque "estaba, pues, Jehová con Josué, y su nombre se divulgó por toda la tierra".Tomado de meditaciones matinales para adultosPlenitud en CristoPor Alejandro Bullón
¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva apremio? Corred de tal manera que lo obtengáis. (1 Corintios 9:24)La atleta neerlandesa Fanny Blankers-Koen nació el 26 de abril de 1918 en Baarn, Países Bajos. Fue una de las primeras grandes deportistas de la historia, a quien le pusieron de sobrenombre «la holandesa voladora». Su momento de mayor gloria llegó en los Juegos Olímpicos de Londres de 1948, donde ganó cuatro medallas de oro: 80 metros vallas, 100 metros lisos, 200 metros lisos y relevos 4x100 metros. También tuvo muy buenas actuaciones en varios Campeonatos de Europa: en el de 1938 logró la medalla de bronce en 100 y 200 metros; en el de 1946 se proclamó campeona de 80 metros vallas y de relevos 4x100 metros; y en el de 1950 fue plata en relevos 4x100 metros. La vida de esta mujer adornada de medallas y trofeos, trasciende las páginas de la historia dejando una muestra de lo que se puede obtener mediante un esfuerzo decidido.Florence Griffith-Joyner fue otra gran atleta. Nació el 21 de diciembre de 1959 en Los Angeles, California. Tras haber obtenido la medalla de plata en 200 metros durante los Juegos Olímpicos de Los Angeles de 1984, ganó tres de oro y una de plata en los de Seúl de 1988. También logró dos medallas en los Mundiales de Roma de 1987.El apóstol Pablo, que conocía bien el espectáculo del atletismo, presenta la imagen de la «pista» por la cual corremos en la vida para exhortarnos a correr la carrera de tal forma que obtengamos el premio. ¿Qué premio? Las dos atletas antes mencionadas alcanzaron la gloria en esta tierra, pero murieron, la primera el 25 de enero de 2004 y la segunda el 21 de septiembre de 1998. Aunque la historia las haya inmortalizado, sus vidas ya no existen. Obtuvieron sus trofeos, pero no siguen disfrutando de ellos. A diferencia de ellas, tú y yo tenemos la oportunidad de correr y ganar la corona de la vida. ¿Estás haciendo los preparativos necesarios para obtener esa victoria?La carrera de la vida ofrece dos trofeos: uno temporal y otro eterno. Elige.Tomado de meditaciones matutinas para mujeresDe la Mano del SeñorPor Ruth Herrera
Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Mateo 22:37.Como la Biblia condena la avaricia, muchos han llegado a creer que Dios desea para sus hijos una vida de pobreza y escasez permanentes, y que el aumento de bienes materiales es sinónimo de un alejamiento del Ser divino. Pero, cuando la Biblia condena la avaricia, no condena las riquezas sino la condición del corazón humano.Recuerda el caso de Abraham. Señalado como un héroe bíblico, es llamado en las Escrituras amigo de Dios (Isa. 41:8) y hoy recordado como el "padre de la fe". Pero lejos de tener una vida de austeridad, la Biblia nos dice: "Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro" (Gen. 13:2). Poseía tantas riquezas que debió separarse de su sobrino Lot, porque la "tierra no era suficiente para que habitasen juntos, pues sus posesiones eran muchas, y no podían morar en un mismo lugar" (vers. 6).Job fue otro de esos grandes hombres de Dios que vivió una vida de riquezas y bienestar material. Si bien en algún momento de su vida, afligido por las pruebas de Satanás, perdió todos los bienes que poseía, una vez que superó estas pruebas, la Palabra de Dios señala: "Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el primero" (Job 42:12); y luego enumera todas sus riquezas.Asimismo, David y luego su hijo Salomón fueron hombres muy ricos y poderosos. Después de recibir el gobierno de mano de su padre, Salomón vivió en paz con todas las naciones que rodeaban a Israel. A causa de esto, su gobierno se dedicó al comercio y recibió la bendición divina desde sus comienzos. Después de años de holgura y bienestar material, la Biblia relata que "todos los vasos de beber del rey Salomón eran de oro, y asimismo toda la vajilla de la casa del bosque del Líbano era de oro fino; nada de plata, porque en tiempo de Salomón no era apreciada" (1 Rey. 10:21).Todos estos hombres y muchos otros volverán a la vida al oír la voz de Jesús en su regreso, y vivirán con él por la eternidad. Tuvieron una vida de opulencia y bienestar material, pero lejos de cultivar avaricia y amor por las riquezas, pusieron en práctica el mandamiento que Jesús nos dejó al decir: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente". Dios fue el objeto de su amor. Dios fue el primero en sus pensamientos, en sus emociones y en sus afectos. Dios fue la razón de sus vidas, y esa vida dedicada al servicio y a la causa divina será recordada por la eternidad.Tomado de meditaciones matinales para jóvenesEncuentros con JesúsPor David Brizuel
Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro. Deuteronomio 4:39.En las instalaciones internas del ala nacional del aeropuerto Benito Juárez, de México, se encuentra el "Taba bar", un restaurante en el cual las personas comen algo mientras esperan su vuelo.Faltan dos horas para el mío; voy a Minatitlán, en el Estado de Veracruz. Mientras llega la hora, abro la computadora y escribo este devocional. "Aprende y reflexiona", aconseja el versículo. El aprendizaje es el resultado de la reflexión: no existe aprendizaje sin reflexión. Pero, vivimos en un mundo apresurado y no hay tiempo para detenerse y pensar por qué las cosas son como son, o qué lecciones podemos aprender de lo ocurrido.El consejo de hoy es que debemos reflexionar y aprender que el fundamento de una vida realizada y feliz es saber "que Jehová es Dios, arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro".Simple. Y, al mismo tiempo, complicado. Simple, para el alma sencilla que abre el corazón a Dios; complicado, para la mente extraviada en los laberintos del racionalismo.Con frecuencia, Dios permite que el ser humano siga su propio rumbo. No discute con él; lo deja avanzar por los caminos arriesgados que su naturaleza escoge. Quisiera intervenir, detenerlo, decirle: "Hijo, ese camino te va a llevar a la destrucción". Pero, no puede: te dio libertad, incluso para abandonarlo, consciente de la temeraria actitud que escogiste.Sería tan fácil buscar a Dios y tomar en serio sus enseñanzas; pero, el hombre moderno prefiere escoger sus propios dioses: pequeños, manipulables; dioses de plástico, incapaces de determinar lo que es bueno o malo. Que se limitan a dar el visto bueno al extravío humano."Reflexiona y aprende", es el consejo de hoy. Detente. Deja de correr como si tuvieses miedo de tu propia sombra. Piensa en la manera en que estás viviendo. Reflexiona. Vuelve a pensar una y otra vez.Si lo haces, tus noches tendrán el brillo de las estrellas, y tus días, el resplandor del sol. Verás que vale la pena vivir, aunque el dolor toque a la puerta de tu corazón; aunque las dificultades aparezcan como nubes cargadas de lluvia. Aprenderás a sonreír mientras los otros lloran, y a tener esperanza cuando los demás desesperan.Por eso, hoy, no empieces el día sin recordar la amonestación divina: "Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro".Tomado de meditaciones matinales para adultosPlenitud en CristoPor Alejandro Bullón
Basta a cada día su propio mal. (Mateo 6:34)La pluma inspirada nos dice: «Hemos de vivir solo un día a la vez. No necesitamos hacer el trabajo de toda una vida en unas pocas horas. No tenemos por qué afrontar el futuro con ansiedad, porque Dios ha hecho posible que seamos vencedores cada día» (Review and Herald, 26 de marzo de 1889).No nos hagamos daño a nosotras mismas por causa de las cargas de día de mañana. Llevemos valiente y alegremente las de hoy, y tengamos fe y confianza para hoy. No se nos pide que vivamos más de un día a la vez. Tenemos la promesa segura de que el que nos da la fortaleza para hoy también nos dará fortaleza mañana.La popular canción «Un día a la vez» nos enseña a través de la música un concepto importantísimo: debemos ser sabias y aprender a disfrutar de la vida con plenitud. Quiero compartir contigo la letra de este canto, con la esperanza de que pueda acompañarte en este día y que recuerdes que Dios estará contigo todos los días, uno a uno.«Necesitada me encuentro, Señor, / ayúdame hoy, yo quiero saber lo que debo hacer. / Señala el camino que debo seguir. / Señor, por mi bien, yo quiero vivir un día a la vez. / Un día a la vez, mi Cristo, es lo que pido de ti, / dame las fuerzas para vivir un día a la vez. / Ayer ya pasó, mi Cristo, y el mañana quizá no vendrá. /Ayúdame hoy, yo quiero vivir un día a la vez. / Ya tú viviste entre los hombres, /y sabes. Señor, que hoy todo es peor, el afán es mayor. / Señálame el camino que debo seguir, / Señor, en tu amor, yo quiero vivir un día a la vez».Vive el día de hoy como si lucra el último del que pudieras disponer en esta tierra, pero confiada en que si mañana Dios te concede el privilegio de seguir viviendo, también lo harás lo mejor posible, porque cada día caminarás DE LA MANO DEL SEÑOR. No te afanes por el día de mañana o correrás el riesgo de echar a perder el día de hoy.Tomado de meditaciones matutinas para mujeresDe la Mano del SeñorPor Ruth Herrera
Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Salmo 40:1.Muchos de los adelantos actuales están hechos para acortar tiempo y no tener que esperar. Actualmente, gracias a los teléfonos celulares, una persona puede estar fuera de su hogar, caminando en la calle o viajando, y puede comunicarse con cualquiera que se encuentre a miles de kilómetros de distancia. No importa si el receptor vive en una ciudad o aislado en una montaña, o si está trabajando o de vacaciones, solo es necesario que tenga un teléfono celular para establecer una comunicación.En el hogar también existen muchos elementos que permiten ahorrar tiempo. Basta pensar en cómo se hacían antes las tareas cotidianas. Piensa en el lavado de la ropa. Hace algunas décadas, el lavado se hacía a mano. Se tomaba el jabón, una tabla para fregar y una palangana con agua, y se lavaba prenda por prenda hasta que quedaran totalmente limpias. Las amas de casas empleaban horas en esas tareas hogareñas. Hoy, gracias a las lavadoras automáticas, la situación ha cambiado. Se introduce en ella la ropa sucia, se coloca el jabón y el suavizante, se selecciona el tipo de lavado deseado... y listo. Mientras el aparato realiza su labor, se pueden hacer muchas otras tareas.Pero, aunque en las actividades cotidianas no nos gusta malgastar el tiempo ni esperar para hacer las cosas, en la vida espiritual es necesario saber esperar en Dios. Cuando nos dirigimos a su trono de gracia, el tiempo en la espera no es tiempo perdido, sino que es una de las claves para recibir la respuesta deseada. El rey David, al relatarnos su experiencia, nos dice: "Pacientemente esperé a Jehová". A pesar de que estaba viviendo un gran problema que parecía hundirlo en un pozo lleno de lodo (Sal. 40:2), David esperó el tiempo necesario hasta que Dios "se inclinó", "oyó" su pedido de auxilio y le dio la respuesta.Nadie está libre de caer en un terrible problema que a ojos humanos parezca sin solución, pero el versículo de hoy puede contribuir para que se resuelva. Si te acercas a Dios, así como lo hizo David, verás que el tiempo empleado en la espera fue una bendición para ti y para los que te rodean.Tomado de meditaciones matinales para jóvenesEncuentros con JesúsPor David Brizuel
Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. Mateo7:7,8.“No necesito de Dios", decía Augusto, lleno de orgullo. "Dios es una muletilla que" los débiles usan para esconder su fragilidad y falta de valor para enfrentar los problemas de la vida".Brillante como pocos; inteligente, al punto de discutir con los profesores y dejarlos en malos lienzos. Respiraba soberbia. Miraba a los demás como si él estuviese en un pedestal, por encima de los pobres mortales. La vida, sin embargo, fue cruel con él. Una noche, mientras regresaba de una fiesta, su automóvil salió de la carretera y tuvo un accidente casi fatal. Llevó meses para recuperarse; pero jamás volvió a ser lo que era. Quedó condenado a una silla de ruedas para el resto de su vida.Tres meses después, regresó al hospital por causa de otro accidente: la silla de ruedas resbaló por una rampa, y cayó desde una altura de tres metros. Los testigos dicen que no aceptó ayuda; no pidió, no buscó, no llamó...Pedir, buscar y llamar son tres verbos que expresan dependencia. Tú solo pides cuando necesitas, buscas cuando no tienes y llamas cuando deseas entrar. ¿Sabes lo que Jesús quiere decirte? Que el primer paso del vencedor es reconocer sus limitaciones: tú eres dependiente; no solo de Dios sino también de las otras personas.No eres una isla en este mundo; nadie lo es. Todos dependemos de todos. Puedes ser bello como un par de ojos azules, pero necesitas de los pies, por inferiores o detestables que te parezcan. Jamás subestimes a los demás; no los consideres innecesarios. Por abundantes que sean tus talentos, por brillante que seas, eres mucho más productivo, más noble y más grande cuando aprendes a pedir, a buscar y a llamar.Pero, evidentemente, cuando Jesús pronunció estas palabras estaba hablando de su infinito amor, listo a ser derramado en la vida de quienes lo reconocen como Dios.Por eso, hoy, no te atrevas a enfrentar los peligros de la vida sin pedir, buscar y llamar. Jesús está allí, a tu lado, dispuesto a oír tu voz. Quiere hacerte grande, pero necesitas sentirte pequeño. Si te consideras grande, ¿qué puede él hacer por ti?Tomado de meditaciones matinales para adultosPlenitud en CristoPor Alejandro Bullón