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domingo, 15 de enero de 2017

CRECER FUERTE Y FELIZ

Jesús seguía creciendo en sabiduría y en estatura, Lucas 2:52.

Necesitarás una regla de medir, lápices de colores y dos cartulinas.
Anita estaba feliz. Era su cumpleaños. Cumplía tres años y sus papas tenían una sorpresa para ella. En la mañana, después de felicitarla, le dijeron: «Anita, estos tres años dormiste en la cuna que está en nuestra habitación al lado de la cama, pero estás creciendo muy rápido y vemos que esa cuna ya es pequeña para ti, por eso te compramos algo especial».
La llevaron a la otra habitación y le enseñaron una hermosa cama con un edredón nuevo.
—¡Papá, mamá, muchas gracias, es hermosa! ¡Ahora sí voy a dormir sólita en mi cuarto! —exclamó Anita,
¿Te has dado cuenta de que al igual que Anita, creces muy rápido? Con la ayuda de tus papás, haz una regla gigante con rayas que indiquen los centímetros, para medirte y saber cuánto creces cada mes. (Recorte las cartulinas de 20 cm de ancho y péguelas hasta rebasar la estatura de su niño(a))
Mide desde la base de la regla y cada 5 cm, traza rayitas de diferentes colores a lo largo (usando la regla). Pega tu regla gigante al lado de tu cama. Cada mes, mídete y pon una marca de tu estatura, para que veas cuánto vas creciendo. Al final del año te darás cuenta de lo mucho que habrás crecido.

HABLA CON JESÚS
Querido Jesús, te doy gracias porque cada día crezco. Ayúdame a ser fuerte y feliz.

Tomado de lecturas devocionales para preescolares 2017
¡PEQUEÑAS SONRISAS!
Por: Míriam Rodríguez Carrillo 
#PequeñaSonrisas  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

viernes, 29 de enero de 2016

CRECIENDO

Materiales: Fotografía de cuando su niño o su niña era bebé. Cinta para medir la altura de su hijo. Lápiz para marcar.

«Y Jesús seguía creciendo en sabiduría y estatura, y gozaba del favor de Dios y de los hombres». Lucas 2: 52

Ayer aprendiste que dormir te ayuda a reponer energías. Hoy quiero hablarte de otra razón por la que debes dormir bien.
Quiero que mires esta foto [muéstrele su foto de cuando era bebé], ¡Este eres tú cuando eras un bebé! Ahora eres más grande, porque mientras duermes, tu cuerpo crece poco a poco. Por eso, a veces tu ropita te queda pequeña.
Coloca tus manos sobre las de tu mami o tu papi. ¿Ves que las manos de ellos son mucho más grandes que las tuyas? Sí, pero una vez fueron tan pequeñitas como las tuyas. Papá y mamá han crecido, y un día tú también crecerás hasta llegar a tener el tamaño de ellos.
Jesús también fue un niño pequeño y fue creciendo en estatura y en sabiduría.
Vamos a hacer algo muy divertido para ver cuánto vas creciendo. Junto a tus papás busca un lugar donde puedas medirte y colocar cada mes una rayita para ver cómo vas creciendo. ¡Será muy divertido!

Oremos: Jesús, gracias porque mientras duermo, mi cuerpo crece. Ayúdame a crecer como tú.

Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco
#ViveYCreceSanamente  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

lunes, 11 de enero de 2016

¡DALE MÁS EFECTIVO A MI HIJO!

Más bien, crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo (2 Pedro 3: 18. NVI).

El diario USA Today reportó una extraña tendencia. Después de que las compañías contratan a un adulto para un trabajo, ¡sus padres son los que llaman para negociar los beneficios y el salario! Sorprendidos por este cambio, las compañías dicen (sin que sorprenda) que esto no los hace sentir confiados en la persona que han contratado.
Es natural que nuestros padres nos cuiden. Pero ¿cuán menudo dejas que tus padres, u otros adultos en tu vida, hagan algo por ti que debes hacer por ti mismo? A medida que creces y te haces más capaz, puedes aceptar la responsabilidad de cuidar de ti mismo. Por ejemplo, tienes la edad suficiente para hablar con tu profesor si tienes dificultades en la escuela; no tienes que esperar a que tus padres lo hagan. También tienes edad suficiente para tener tu propia relación con Dios; no solo a través de tus padres.
Es difícil para algunos padres ver que sus hijos están creciendo y, algunas veces, ellos quieren hacer por ti cosas que puedes hacer por ti mismo (quizá puede ser el caso de tus padres). Ellos extrañan ser necesitados y desean ser parte de tu vida, y eso está bien. Pero, también es saludable decir; “Gracias, mamá y papá. Pero esto es algo que debo aprender a hacer por mí mismo. ¿Pueden darme algunos consejos, y luego permitirme intentarlo solo?”
La responsabilidad significa que estás convirtiéndote en la persona que Dios quiere que seas. ¡Eso es algo de lo que puedes alegrarte!

SPLASH:
Cuando un águila mamá decide que sus pichones ya tienen edad suficiente para volar solos, no espera a que ellos lo descubran por sí mismos: literalmente, ¡los empuja fuera del nido! Pero, el papá está volando  abajo, listo para atraparlos si tienen dificultades.

¿Y AHORA?
¿Hay cosas en tu vida de las que tienes que responsabilizarte? ¿Por qué no comienzas hoy?

Tomado de: Matinal para Adolescentes 2016
“Intensamente, Ejercita tu Cerebro”
Compilado por Penny Estes Wheeler

jueves, 29 de agosto de 2013

SIN DOLOR NO HAY CRECIMIENTO

Él los mantendrá firmes hasta el fin, para que sean irreprochables en el día de nuestro Señor Jesucristo. 1 Corintios 1: 8

Aunque no hemos sido creadas para sufrir, reconocemos que el dolor puede llegar a nuestras existencias como consecuencia del pecado. No obstante, es en la escuela del dolor donde aprendemos las mayores lecciones de la vida. Ocasionalmente, cuando las aflicciones llaman a la puerta, experimentamos sentimientos y emociones devastadores que incluso podrían hacernos dudar de la bondad de Dios, y de los buenos planes que tiene para cada uno de sus hijos y de sus hijas.
El Señor no es el autor del dolor. Muchas veces somos afligidas y pasamos por pruebas de fuego que a la larga harán de nosotras mejores personas y mejores cristianas. «Ya saben que la prueba de su fe produce constancia. Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada» (Sant. 1: 3-4).
El gran consuelo consiste en saber que si Dios está con nosotras, cuando lleguen las pruebas, saldremos de ellas grandemente bendecidas y fortalecidas. La prueba de la fe en Dios es superada y nuestra vida enriquecida. ¿Acaso habrá mayor bendición que esa? Toda la gracia del cielo está a nuestra disposición y podemos exclamar como el apóstol: «Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren» (2 Cor. 1: 3-4).
La intención de Satanás es motivarnos a que neguemos la eficacia del poder de Dios y de sus promesas cuando la aflicción llega. En esos momentos, podemos llegar a sumergimos en un mar de dudas y correr el peligro de que esas dudas nos ahoguen. Somos víctimas de la conmiseración y buscamos inspirar lástima corno nuestro único y mejor consuelo.
Amiga, en caso de que te encuentres acorralada por un sinfín de problemas y aflicciones, y de que estés buscando una salida sin encontrarla, recuerda que Dios está a tu lado. Confía en él, suplica que te dé fortaleza con todo el poder de tus sentidos y de tu corazón y finalmente, espera en él. Él actuará a tu favor y serás una mujer no solamente delicada como el pétalo de una flor, sino también fuerte y de decisiones firmes en el nombre del Señor.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

lunes, 26 de agosto de 2013

RECIBAN PARA DAR

Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. 1 Corintios 3:6, 7.

La obra de edificar el Reino de Cristo procederá, aunque parezca moverse lentamente; los medios son tan limitados que las imposibilidades parecen testificar contra su avance... A los discípulos se les pidió que alimentaran a la multitud hambrienta antes de que ellos comieran. Después de que las necesidades de todos habían sido suplidas, se dio la orden: “Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada” (Juan 6:12). Se recogieron doce cestos llenos, y entonces Cristo y los discípulos comieron del alimento precioso proporcionado por el Cielo...
En vez de pasar su responsabilidad a otra persona que considera más capacitada que usted, obre según su habilidad, aunque tenga un solo talento. 
Cristo recibía del Padre; impartía a los discípulos, y ellos impartían a la multitud. Todos los que están unidos a Cristo recibirán de él el pan de vida... y lo impartirán a otros...
Nuestro Salvador colocó en las manos de sus discípulos el alimento para la gente, y al vaciarse sus manos, nuevamente eran llenadas de alimentos, que se multiplicaban en las manos de Jesús tan rápido como se los requería... Esto debe ser de gran estímulo para sus discípulos de hoy. Cristo es el gran centro, la fuente de toda fuerza... 
Un Pablo puede plantar y un Apolos regar; pero solo Dios da el crecimiento. Esto es para que nadie se enorgullezca. Los más inteligentes, los mejor dispuestos espiritualmente, pueden otorgar solamente lo que reciben.  De sí mismos, no pueden aportar nada a las necesidades del alma. Podemos impartir únicamente lo que recibimos de Cristo; y podemos recibir únicamente a medida que impartimos a otros. 
A medida que continuamos impartiendo, continuamos recibiendo; y cuanto más impartamos, tanto más recibiremos. Así podemos constantemente creer, confiar, recibir e impartir...
En las manos de Cristo, la pequeña provisión de alimento permaneció sin disminución hasta que la hambrienta multitud quedó satisfecha. Si vamos a la Fuente de todo poder, con las manos de nuestra fe extendidas para recibir, seremos sostenidos en nuestra obra, aun en las circunstancias más desfavorables, y podremos dar a otros el pan de vida –Signs of the Times de 19 de agosto de
1897; ver un texto similar en El Deseado de todas las gentes, pp. 335-339.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

miércoles, 29 de mayo de 2013

EXPERIENCIA Y CRECIMIENTO

Más bien, crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¡A él sea la gloria ahora y para siempre! 2 Pedro 3:18

Pensemos en la vida como una cadena. Los eslabones que la forman son las experiencias que vivimos cotidianamente. Estas pueden ser buenas o malas, positivas o negativas, dependiendo no tanto de los sucesos en sí mismos, sino de la manera en que respondamos a ellas. Sin embargo, todas sin excepción pueden llegar a ser una fuente de crecimiento y desarrollo personal. La actitud individual y la confianza en Dios son los elementos que determinarán el efecto de las experiencias en la vida de cada persona.
Las exigencias de la vida moderna son muchas y nos llevan a vivir experiencias de todo tipo. Dos individuos frente a la misma circunstancia pueden presentar una conducta bien diferente. Uno puede percibirla como un desafío a su crecimiento personal, y por tanto verla como algo positivo en su vida; mientras que el otro puede sentir que constituye una amenaza a su desarrollo.
En la Biblia encontramos la expresión de un hombre que, frente a la adversidad, exclamó: «¡Ya estoy harto de esta vida! Por eso doy rienda suelta a mi queja; desahogo la amargura de mi alma» (Job 10:1). Por otro lado el salmista, frente a una experiencia adversa, exclamó: «Aunque digo: "Me encuentro muy afligido", sigo creyendo en Dios» (Sal. 116:10).
Con toda certeza en este día te enfrentarás a nuevas experiencias; las circunstancias podrán no siempre ser favorables, pero a pesar de ello puedes salir enriquecida. Encontrarás fortaleza en la medida en que aprendas a hallar descanso en Dios y a confiar en sus promesas. Si, por el contrario, el día de hoy te trae grandes o pequeñas alegrías, gózale y agradece al Señor por sus bondades.
Únete al pensamiento de la escritora Sheryl L. Roush cuando dijo: «Tener fe en que hay una fuente más grande que yo, con la que soy una, me da el poder para enfrentar todos los contratiempos en mi vida. Y no cambiaría ninguno de esos acontecimientos debido al carácter que desarrollé. ¡Dios está siempre actuando en mi vida! ¡Elijo caminar cada instante con él!».

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

sábado, 6 de abril de 2013

LA ENREDADERA DE UN KILÓMETRO POR MINUTO

Lugar: Estados Unidos
Palabra de Dios: Proverbios 25:16

Si has viajado por una carretera del sudeste de los Estados Unidos, probablemente hayas visto kilómetros y kilómetros de kudzu, una enredadera que alguien trajo de Asia a los Estados Unidos casi cien años atrás. Es fácil ver esta enredadera, porque crece sobre los árboles, postes de teléfono y sobre todo lo que encuentre en su camino, las grandes hojas se esparcen a lo largo de kilómetros y kilómetros de enredadera que parecen no tener fin.
Originalmente, la trajeron a los Estados Unidos por varias buenas razones. A quienes la trajeron, les gustaba su apariencia y querían usarla con un propósito ornamental. Sus grandes hojas proporcionaban buena sombra, y la planta también era útil como forraje para alimentar a los animales de granja. También, ayudaba a prevenir la erosión de la tierra, y se podía moler y usar sus raíces en alimentos y medicamentos.
Pero, el kudzu se convirtió en una pesadilla, cuando se extendió sin control. La planta puede crecer muy rápido, hasta treinta centímetros por día. Puede apoderarse de edificios y tierra, ahogar los árboles al evitar que reciban luz solar, y puede levantar postes de teléfono. No sorprende, entonces, que se haya ganado el apodo de "la enredadera de una milla por minuto"; y hasta el de "la enredadera que se comió el sur". El gobierno de los Estados Unidos dejó de defender el uso del kudzu en 1953. Para 1972, las autoridades la habían declarado una maleza, o mala hierba.
Esto es lo que puede ocurrir en tu vida cuando no eres cuidadoso, las decisiones que tomas afectan aquello que controla tu vida. La televisión, los deportes, Internet; cualquiera de estas cosas puede apoderarse del control sobre ti. Hasta las cosas buenas en exceso pueden ser perjudiciales.
Un proverbio dice: "Si encuentras miel, no te empalagues; la mucha miel provoca náuseas". Ese es un buen consejo: mantén las cosas equilibradas. Y no permitas que nada le quite el primer lugar a Dios.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

viernes, 14 de diciembre de 2012

MIRA CÓMO CRECEN LAS BENDICIONES


«Estos individuos son un peligro oculto: sin ningún respeto convierten en parrandas las fiestas de amor fraternal que ustedes celebran. Buscan solo su propio provecho. Son nubes sin agua, llevadas por el viento. Son árboles que no dan fruto cuando debieran darlo; están doblemente muertos, arrancados de raíz» (Judas 12, NVI).

Hoy continuamos nuestra aventura en el cortísimo libro de judas, el penúltimo de la Biblia, judas nos cuenta una historia triste en el versículo de hoy. Habla de una iglesia cuyos miembros eran «nubes sin agua».
Cuando los granjeros siembran las semillas esperan que nubes llenas de lluvia vengan y rieguen sus plantaciones. Ellos no se sienten muy felices cuando en el cielo solo hay «nubes sin agua».
Pero, ¿qué quiso decir Judas con eso de que había personas que eran como nubes sin agua? Quería decir que hay personas que solo se preocupan por ellas mismas. A ellas no les importa ayudar a los demás o servirles de alguna manera. Es triste que algo así llegue a ocurrir en nuestras iglesias, ¿no crees?
Dios quiere que seamos nubes llenas de bendiciones para los demás. No te preocupes por aquellos que solo buscan su propio provecho. Preocúpate por aquellos a quienes puedas bendecir con una sonrisa, una mano ayudadora o una palabra de apoyo. Sé una nube llena de agua y mira cómo crecen las bendiciones.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

sábado, 8 de diciembre de 2012

LECCIONES DE UN ÁRBOL


«Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto» (Juan 15:2).

Hace algunos años, mi esposa y yo compramos un toronjero. Sabíamos cómo cuidar de un huerto, pero no teníamos experiencia con los árboles frutales. El pequeño árbol estaba cubierto de flores. Nos alegró ver que ya en el primer año iba a dar mucho fruto.
El hombre que nos lo vendió nos recomendó que elimináramos las flores. Cuando le preguntamos por qué, nos explicó que el árbol tenía que crecer y que todavía no era lo bastante maduro para dar buenos frutos. Definitivamente, era distinto de las judías verdes. Para obtener una cosecha de legumbres basta con sembrarlas en la estación correcta y, después de algunos meses, ya se pueden cosechar. Pero un árbol frutal tarda años en desarrollarse.
Nuestro pequeño árbol crecía sano. Al segundo año, brotaron tantas ramas que era imposible ver a través de la copa. Sabía que era preciso podarlo, por lo que busqué la palabra «poda» en Internet y descubrí algunas cosas interesantes.
La poda de los árboles es una técnica que usan los hortelanos y jardineros para controlar el crecimiento, quitar la madera muerta o enferma o estimular la formación de flores y frutos. Descubrí que la mejor época para podar es al principio de la temporada, cuando las yemas empiezan a brotar y es posible eliminar los brotes usando tan solo los dedos. El artículo señalaba que muchos hortelanos aficionados caen en el error de plantar el árbol y dejarlo a su suerte hasta que empieza a dar fruto. Sin embargo, la atención cuidadosa y la vigilancia de los árboles jóvenes determinarán su productividad y su longevidad.
Nuestro árbol había echado tantas ramas que la luz del sol era incapaz de pasar a través de él. Así que lo podé de tal manera que el sol pudiera iluminar las ramas interiores y el árbol pudiera ventilarse correctamente; de lo contrario, enfermaría.
El proceso de poda me ayuda a entender lo que Jesús tiene que hacer con nosotros. Si queremos llevar fruto, en la vida hay muchas cosas que es preciso eliminar. Jesús usó las lecciones de la naturaleza para enseñar verdades espirituales. ¿Se le ocurre alguna más? Basado en Juan 15:1,2.

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

miércoles, 28 de noviembre de 2012

APRENDE ALGO NUEVO CADA DÍA


«Necesitan que se les expliquen de nuevo las cosas más sencillas de las enseñanzas de Dios [...].Tienen que tomar leche» (Hebreos 5:12).

¿Sabes qué era lo único que tú comías en el desayuno, el almuerzo y la cena cuando eras solo un bebé? Tomabas leche o alguna clase de fórmula para bebés. No comías pizza, ni galletas y ni siquiera vegetales. No tenías dientes y tu cuerpo aún no estaba preparado para digerir alimentos sólidos. Después de un tiempo comenzaste a comer vegetales, pero alguien tenía que majarlos hasta dejarlos bien finos. Finalmente, comenzaste a comer cosas más sólidas a medida que fuiste creciendo, como pan tostado y galletas.
El crecimiento como hijos de Dios es muy parecido. El versículo de hoy dice que primero debemos aprender las cosas sencillas de Dios. Todas las cosas que hemos estado aprendiendo este año en nuestra aventura por la Biblia son cosas sencillas de Dios. Pero hay mucho más. A medida que vayas creciendo irás aprendiendo y entendiendo muchas otras cosas de Dios que aún no sabes. De hecho, si sigues explorando la Palabra de Dios nunca dejarás de aprender de él por muy viejo que puedas llegar a ser.
No te preocupes si aún no entiendes todo. Sigue estudiando sobre Dios y sobre su amor por ti y aprenderás algo nuevo cada día.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

martes, 6 de noviembre de 2012

JARDINES DEL CORAZÓN


«Yo sembré y Apolo regó, pero Dios es quien hizo crecer lo sembrado» (1 Corintios 3:6).

Por favor, camina con cuidado, no quiero que vayas a pisar ninguna planta mientras visitas mi jardín. ¿Puedes ver el maíz, los frijoles y los calabacines?  Este verano vamos a disfrutar en casa de unos buenos vegetales recién cosechados. Estoy muy ansioso de que estén listos.
El versículo de hoy habla de otra clase de jardín: el «jardín» del corazón. Pablo dice que cuando él predicó el mensaje de la Biblia «plantó» la semilla de vida en el corazón de la gente. Apolo, otro miembro de la iglesia, era el encargado de «regar» los corazones. Eso significa que él los ayudaba a entender lo que significaba ser cristianos y los apoyaba en su trayectoria. La última parte del versículo es la más importante. Dios es quien nos hace «crecer» como cristianos. Esto es algo que nadie más puede hacer, sino él. Así como solo Dios puede hacer que los vegetales crezcan, él es el único que puede hace que su Palabra crezca en nuestras vidas y nuestro corazón.
Dios es el mayor jardinero del universo. Planta su Palabra en tu corazón, riégala aprendiendo cada día más de él, y permite que Dios te haga crecer a su imagen también.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

jueves, 11 de octubre de 2012

EL IDEAL DESEADO


Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. (Proverbios 22:6).

A mi hija adolescente le gustaba ver de vez en cuando una serie televisiva. En una ocasión oí decir que una de las protagonistas había mencionado la palabra «adventista». Fue entonces cuando, por curiosidad, me senté con ella a ver algunos de aquellos episodios.
La protagonista era una madre soltera como la que cualquier adolescente desearía tener: sin prejuicios, cariñosa y emprendedora. ¿Y qué decir de su hija? Era una chica estudiosa, responsable, cariñosa, muy madura para su edad, la niña de los ojos de sus abuelos, quienes por cierto le pagaban los estudios en una reconocida universidad.
Y entonces se mencionó la palabra «adventista». La hija de la protagonista tenía dos amigas: una muy rica que era grosera, prepotente y de la que siempre había sido compañera en colegios carísimos; y la otra, una muchacha sencilla, algo fuera de moda, algo santurrona, a la que su mamá le controlaba todo, tanto sus amistades, como su alimentación vegetariana, su vocabulario, la música que escuchaba y que tocaba, la escuela a la que asistía, su vestuario, etcétera. Además la obligaba a reunirse una vez a la semana con un grupo de jóvenes para orar y así mantener alejado al diablo. ¡Acertaron! ¡Ella era la adventista! Pero la presentaban de un modo tan rígido, tan amargado, que parecía que ser adventista es lo peor del mundo.
Estoy casi segura de que alguno de los guionistas de la serie había sido adventista o había investigado bastante al respecto, ya que conocía a la perfección todo lo que se hace en los colegios adventistas. Pero hubo algo que me llamó poderosamente la atención: cuando el novio de aquella segunda chica le propuso mantener relaciones sexuales, ella: recordó los principios que su madre le había inculcado desde niña y se negó rotundamente, porque deseaba llegar virgen al matrimonio.
¿Se imaginan cómo sería todo si cada madre lograra sembrar en el corazón de sus hijos cada uno de los consejos bíblicos de manera definitiva? ¡El mundo sería tan diferente!

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Alma Eguía de Chacón