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viernes, 13 de enero de 2017

CRISTIANOS A LA DERIVA

“Y siendo arrebatada la nave, y no pudiendo poner proa al viento, nos abandonamos a él y nos dejamos llevar” (Hechos 27:15).

“Era el viernes 13 de enero de 2012. El reloj marcaba las 21:45. Era una noche especial; codos la habían estado esperando. Los pasajeros lucían el mejor traje de gala, para dirigirse a la gran cena show de la travesía. Luego de recibir el sábado, mis padres y yo nos disponíamos a dormir, convencidos de que no asistiríamos a cal fiesta porque ya estábamos dentro de las horas sagradas. En ese momento, ocurrió una tragedia, que luego fue conocida en el mundo entero”.
Así se expresa Diana Miled Paredes, joven adventista de 21 años, de la Rep. del Perú, sobreviviente del naufragio del crucero Costa Concordia, ocurrido frente a la Isla de Ciglio, en el Mar Tirreno, en las costas de Italia. La catástrofe dejó alrededor de treinta muertos.
“Sí, yo sobreviví al crucero Costa Concordia. Cuando sentimos el primer movimiento fuerte del barco, cada uno de nosotros guardó las pertenencias de más valor (entre ellas, una Biblia), y los tres juntos salimos de la habitación donde nos encontrábamos. Mientras esperábamos el momento de la evacuación, fuimos como empujados por la gente y caímos al Mar Mediterráneo. El agua estaba realmente fría. Allí, nadamos con todas nuestras fuerzas para salvar nuestras vidas”, añadió.
Como Diana, San Pablo naufragó en el Mediterráneo. En Hechos 27, Lucas relata esta singular historia. Desoyendo los consejos de Pablo, el capitán y el dueño de la nave decidieron continuar el viaje pese a la tormenta. El versículo 13 dice que sopló una brisa benigna y, entonces, levantaron el ancla. Luego, un fuerte viento huracanado azotó el navio y fue imposible enderezarlo. Quedaron “a la deriva”, combatidos por una “furiosa tempestad” (vers. 17,18).
Nuestra vida puede ser como ese barco. Podemos pensar que los consejos de la Biblia son anticuados y no aplicables ahora. Los momentáneos atisbos de felicidad parecen indicarnos que todo estará bien. Y levantamos el ancla. Nos abandonamos. Descuidamos el estudio de la Biblia y la oración. Pero, el enemigo no descansa. Oteamos el horizonte y vislumbramos tormentosas preocupaciones.
Como el barco de Hechos, no podemos enderezar nuestra vida. Nos dejamos llevar y quedamos a la deriva. Así, nunca llegaremos a buen puerto.
Hoy puede ser un día histórico. Ciméntate en Jesús. No te dejes llevar por las modernas olas del secularismo ni los populares vientos de cambios.
“No es cosa fácil obtener el inestimable tesoro de la vida eterna. Nadie puede hacer esto e ir a la deriva con la corriente del mundo […] El que quiere vencer tiene que afirmarse en Cristo” (Elena de White, La educación cristiana, p. 122). 

Tomado de lecturas devocionales para Jóvenes 2017
UN DÍA HISTÓRICO
Por: Pablo Ale – Marcos Blanco
#UnDíaHistórico #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

jueves, 3 de marzo de 2016

PECECITO DEL AUTOMÓVIL

“No te inclines delante de ellos ni les rindas culto” (Éxodo 20:5).

¿Has visto en algunos vehículos una pegatina con un pez y el nombre de Jesús? ¿Te has preguntado qué tiene que ver esa imagen con el cristianismo? Reconozco que a mucha gente no le gustan las imágenes religiosas. Muchas son personas sinceras, que anhelan cumplir al pie de la letra el segundo mandamiento: “No te hagas ningún ídolo ni figura de lo que hay arriba en el cielo, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en el mar debajo de la tierra. No te inclines delante de ellos ni les rindas culto” (Exodo 20:4, 5).
Pero el mandamiento tiene más que ver con la adoración de imágenes que con ninguna otra cosa. El mismo Dios le ordenó a Moisés construir la imagen de una serpiente. ¿Crees que dicha orden constituyó una violación del segundo mandamiento? (ver Números 21:8). ¡Por supuesto que no! El problema no era la imagen, sino que la adoraran, como sucedió cientos de años después y fue necesario destruirla (2 Reyes 18:4). Salomón “en todas las paredes interiores y exteriores del templo labró figuras de seres alados, palmeras y flores” (1 Reyes 6:29) y, ¡a nadie se le ocurrió decir que era pecado colocar esas imágenes dentro del santuario de Dios!
Como los israelitas, los primeros cristianos utilizaron símbolos para expresar su fe. De todos, el más antiguo y popular era el pez. Dicho símbolo representaba la excelencia de la fe que profesaban. Quizá te preguntes: “¿Qué tiene que ver el pez con Jesús?” La palabra griega que se traduce en español como pez es ichthus. Los cristianos usaron dicho vocablo como una especie de acróstico: I (Iesous: Jesús), CH (Cfiris- tos: Cristo), Th (Theou: Dios), U (Uios: hijo), S (Soter: Salvador). De ahí que la imagen del pez trasmitía el siguiente mensaje: “Jesucristo es el hijo de Dios y el Salvador”.
¿Pecaron los primeros cristianos al crear imágenes que les sirvieron para transmitir su fe? Claro que no. Dichas imágenes no fueron objetos de adoración, sino instrumentos de testificación. Así que, si hoy ves el pececito, recuerda que Jesús es tu Salvador y procura, como lo hicieron los primeros cristianos, compartir tu fe con creatividad.

Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
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miércoles, 6 de enero de 2016

NO ME AVERGÜENZO DEL EVANGELIO

“No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para que todos los que creen alcancen la salvación” (Romanos 1:16).

Alguna vez has sentido temor de compartir la Palabra de Dios con otros? Donald Knuth sabe bien a qué me refiero. El Dr. Knuth, profesor emérito de la Universidad de Stanford, California, es en la actualidad uno de los científicos más competentes en el ámbito de las ciencias de la computación. Es considerado el padre de la programación moderna y del análisis de algoritmos. Su obra The Art of Computer Programming [El arte de la programación de computadoras] goza de reconocimiento a nivel mundial. Por su exitosa labor científica, el presidente de los Estados Unidos lo condecoró con la Medalla Nacional de Ciencia en 1979. En 2010 fue galardonado con el Premio Fronteras del Conocimiento en la categoría de Tecnología de la Información, que otorga la Fundación BBVA, de España. Como ves, estamos frente a una de las grandes luminarias científicas de nuestro tiempo.
Junto con su interés por las ciencias informáticas, el Dr. Knuth es un apasionado hombre de fe que se ha esmerado en compartir la Palabra de Dios en los más encumbrados círculos académicos. ¿Será posible que un científico de su envergadura se dedique a hablar de un libro tan antiguo como la Biblia? En un momento de su vida, le dio vergüenza compartir el mensaje de salvación; sin embargo, logró vencer su temor al darse cuenta de que eminentes matemáticos como Pascal, Newton y Euler, también fueron hombres de fe.
La convicción de que Dios también desea salvar a los hombres de ciencia motivó a Knuth a organizar un grupo para estudiar la Biblia a la luz de ciertos principios científicos. En 1999 impartió una serie de charlas sobre la relación entre la fe y la ciencia en el prestigioso Massachusetts Institute of Technology. Además, escribió un libro titulado 3:16: B¡ble Text Illuminated [3:16: Arrojando luz sobre el texto bíblico], en el que analiza todos los versículos 3:16 de la Palabra de Dios.
Knuth ha sido un faro de luz para la comunidad científica. En la Palabra de Dios él encontró la verdadera sabiduría, esa que es capaz de llevarnos más allá de los límites de esta tierra. ¿Te gustaría llegar a ser como el Dr. Knuth? ¡Pues no te avergüences del evangelio!

Tomado de: Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco

sábado, 9 de febrero de 2013

LAS MADRES CRISTIANAS NO CRÍAN SIMPLEMENTE


Recompensa de la humildad y del temor del Señor son las riquezas, la honra y la vida. Espinas y trampas hay en la senda de los impíos, pero el que cuida su vida se aleja de ellas. Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará. Proverbios 22:4-6.

La crianza de los hijos es uno de los desafíos más grandes de toda madre. Creo que no hay una que no esté preocupada por inculcar en sus «retoños» valores y principios éticos que los hagan hombres y mujeres de bien. Todas las madres nos esforzamos por hacer de nuestros hijos personas respetuosas de los derechos ajenos, y responsables en el cumplimiento de sus deberes como ciudadanos de la nación que les dio cobijo al nacer. Creo que estos son anhelos legítimos y loables, y por supuesto deben ser asuntos prioritarios en la educación de un niño desde las primeras etapas de su vida.
Sin embargo, muchas madres no somos tan celosas en la enseñanza de los valores religiosos. Nos parece que es mejor dejar a los niños en paz y la religión como asunto aparte en sus vidas. Lo hacemos, muchas veces, porque creemos que la religión y Dios son bloqueadores del desarrollo personal, inhibidores de la libertad, pues consideramos que los mandamientos de Dios coartan la capacidad de decisión y de autodeterminación. Nada más lejos de la realidad.
Dios no coarta; por el contrario, libera. El niño que crece confiando en Dios tendrá una parte de su vida resuelta; solamente habrá de seguir las instrucciones del Señor y sujetar su vida a la voluntad divina para ser una persona exitosa y triunfadora, aunque se le presenten situaciones complejas que son inevitables en la vida.
Nosotras, las madres cristianas, tenemos que actuar convencidas de la Palabra de Dios, que dice: «Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará». Así conduciremos a nuestros hijos para que no solamente sean exitosos en los caminos terrenales, sino también para que, con abnegación y paciencia, caminen por la senda que los llevará al reino de los cielos. Esta es una tarea que comienza desde antes de que el hijo arribe a este mundo.
El renombrado teólogo Horace Bushnell decía: «"Hogar" y "religión" son palabras afines; hogar porque es el asiento de la religión; religión porque es el elemento sagrado del hogar».

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

lunes, 30 de abril de 2012

IDENTIDAD PERSONAL


Nadie te podrá derrotar en toda tu vida, y yo estaré contigo así como estuve con Moisés. Josué 1:5

Cuando era niño, imitaba a los superhéroes de las tiras cómicas. Cuando llegué a la adolescencia, comencé a imitar a los deportistas famosos. Y ya de adulto, he tenido que resistir la tentación de ser como algunos pastores y profesionales de Éxito.
¿Hay algo malo en desear ser como otros? No hay nada malo en las fantasías infantiles de imitar a los héroes. Y mucho menos en imitar los buenos hábitos y Ias buenas acciones de los adultos que nos rodean. El problema se presenta cuando nos sentimos inconformes con lo que somos y comenzamos a copiar a la gente que admiramos: vestir como Carlos, caminar como Isabel, hablar como Alejandro; un cuerpo como el de Julia, un físico como el de Roberto; un peinado como el de Cintia.
Al querer parecemos a otros, en el fondo estamos admitiendo que hay algo malo con lo que somos; es decir, estamos perdiendo de vista el hecho de que Dios nos creó de manera única, con características y talentos que no se repiten en ningún otro. Los atributos de Carlos, Julia, Alejandro, Isabel y de tantos otros, son sus atributos. Pero cada individuo tiene características distintivas, que hacen de él o ella una persona especial, diferente de todas las demás. ¿Por qué entonces tratar de ser como los demás?
¿Te imaginas qué triste habría sido si Josué, el héroe bíblico, hubiera intentado copiar a Moisés, a quien reemplazó en la posición de líder del pueblo de Dios? La tentación tiene que haber sido muy grande para Josué, por cuanto Moisés había sido un líder respetado y admirado. Pero no era el plan de Dios que Josué fuera otro Moisés. Ni que realizaran la misma obra. La tarea de Moisés fue sacar al pueblo de Egipto; la de Josué, introducirlo en la Tierra Prometida.
No es el plan del Señor que tú seas una réplica de otro. Eres especial, y tu Padre celestial tiene una misión para ti. Cúmplela en el nombre de Dios, con su poder y para su gloria. Él ha prometido que estará contigo.
Padre celestial, gracias por ser lo que soy, y por los talentos que me diste.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

viernes, 2 de marzo de 2012

UN TRABAJO SUCIO

Volveré mi mano contra ti, limpiaré hasta con lejía tus escorias y quitaré toda tu impureza. (Isaías 1:25).

El campamento anual de Conquistadores había llegado. La lluvia seguía cayendo, al igual que las temperaturas. El frio venia acompañado de una capa de niebla que cubría los pinos y las rocas.
La aventura de acampar era una especie de pesadilla para Mathew, un caso nada fuera de lo normal en jóvenes de su edad. Era un chico alto, delgado, de hombros ligeramente encogidos y brazos largos; aficionado al baloncesto y muy interesado en las chicas. Estaba ansioso por ganar su propio dinero; era altivo y un poco rebelde. Probablemente sus planes de vacaciones de verano no incluían aquel campamento. Se podría decir que asistía en contra de su voluntad.
Por lo general se alejaba del grupo, excepto a la hora del desayuno, del almuerzo y de la cena. Arrasaba con toda la comida y se quedaba con hambre. Cuando llegaba la hora de los deberes Mathew realizaba su acto magistral: «desaparecía». Sin embargo, algo me llamo la atención respecto a su actitud: estaba dispuesto a hacer una tarea que los demás chicos del campamento rehusaban realizar. Mathew se ofrecía a diario para botar la basura. Su tarea era tediosa y la mayor parte de las veces debía hacerlo bajo la lluvia. Lo que el quería era manejar el vehículo destinado para ese trabajo, aunque el trayecto no era muy largo. Mathew creía y estaba seguro de que aquel sacrificio valía la pena, tomando en cuenta el placer que obtenía al manejar aquel vehículo, aunque fuera dentro del campamento. La actitud de este joven me lleva a reflexionar en el sacrificio realizado por Jesús al morir en la cruz del Calvario por ti y por mí. Para él valía la pena limpiarnos del pecado con su sangre. Ese fue su objetivo principal. Jesús está dispuesto a entrar en tu corazón, a tomar todos los desperdicios que haya en el para llevarlos no hasta el basurero mil cercano, sino hasta lo más profundo del mar. El Señor no lo hace por una satisfacción temporal como la de Mathew ¡sino por el gozo de verte limpia y renovada!
Ábrele la puerta de tu corazón a Jesús. ¡Permítele entre y saque de tu vida todo lo sucio e inservible!

Toma de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Yoela Murillo

domingo, 5 de febrero de 2012

VIRTUDES CRISTIANA

Por esto mismo, poned toda diligencia en añadir a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento, al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, .paciencia; a la paciencia, piedad; la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. (2 Pedro 1:5-7).

La mayorida de mujeres cristiana, en especial las que tienen esposos e hijos desean satisfacer las demandas y necesidades que manifiesta cada miembro de su familia. La responsabilidad es ciertamente un atributo deseable, pero mi deseo es que el cielo te conceda dones mucho más amplios, con los que te puedas desarrollar más allá de la responsabilidad más inmediata.
Entre los atributos más importantes que ha de tener toda mujer se encuentra la dignidad. Tener dignidad consiste en no dejarse arrastrar por el mundo, en no transigir ante las cosas terrenales y considerar el eterno reino de Dios como el don más valioso de todos.
Ojalá que nuestra vida sea dirigida por el poder del Espíritu Santo, y que podamos caminar en forma digna y responsable; siempre en amor, en pureza, en justicia, en luz y en la sabiduría divina. Las mujeres que no tienen a Dios son como un barco que navega por el océano sin brújula y sin un puerto seguro al cual llegar.
El Señor promete que sus ángeles velarán por ti y te conducirán en todo momento por el camino de la verdad, la modestia y la virtud. Procuremos escuchar las indicaciones que fluyen a través de los seres celestiales. «Las madres están bajo el tierno cuidado de los ángeles celestiales. ¡Con cuánto interés llama el Señor Jesús a la puerta de las familias donde hay niñitos que deben ser educados y preparados! Cuan gentilmente vela por los intereses de las madres; y cuan triste se siente cuando ve que se descuida a los niños» (Afín de conocerle, 2 de febrero).
Espero que puedas cultivar con la ayuda de Dios los valores y virtudes registrados en las Santas Escrituras. Si lo haces, poseerás los atributos de una mujer santificada: dones que llegan al alma como el sol cada mañana a la tierra. Mi querida amiga, estas virtudes complementan la armadura de Dios, ese escudo que nos servirá tanto de adorno como de defensa.
¡Que el amor de Dios te acompañe hoy y siempre, y que continúes superándote hasta que el Señor aparezca en las nubes de los cielos!


Toma de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Rosario Tello, analista de desarrollo institucional