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lunes, 21 de marzo de 2016

NECIOS

Hicieron becerro en Horeb, se postraron ante una imagen de fundición. Así cambiaron su gloria por la imagen de un buey que come hierba. Olvidaron al Dios de su salvación, que había hecho grandezas en Egipto. Salmo 106:19-21.

Mientras Moisés y Josué estaban en el monte, el pueblo esperaba su regreso. Podían mirar hacia arriba y ver la misteriosa nube y, de tanto en tanto, veían el destello Illanco azulado de los relámpagos que atravesaban la nublada oscuridad. Los israelitas deberían haber pasado el tiempo pensando en la Ley que habían oído y deberían haberse preparado para recibir lo que traería Moisés de parte de Dios. En lugar de ello, de volvieron impacientes y descuidados.
“Esto ocurrió especialmente entre la ‘multitud mixta’ (VM). Sentían impaciencia por seguir hacia la Tierra Prometida, que fluía leche y miel. Les había sido prometida n condición de que obedecieran; pero habían perdido de vista ese requisito. Algunos sugirieron el regreso a Egipto; pero ya fuera para seguir hacia Canaán o para volver a Egipto, la masa del pueblo resolvió no esperar más a Moisés” (Patriarcas y profetas, p.325).
La multitud mixta -incluía egipcios nativos que no estaban realmente comprometidos con Dios- fue la primera en quejarse y la primera en sugerir construir un becerro de oro, un ídolo egipcio. Ellos argumentaban que Moisés se había convertido en un líder invisible y que necesitaban algo que pudieran ver para que los guiara. Podían mirar hacia arriba y ver la nube, podrían haber recordado todos los milagros que el Señor había hecho por ellos en su escape de Egipto, pero no querían pensar en esas cosas. Deliberadamente, Dios les había dado evidencias que atraían sus ojos y sus oídos pero, en lugar de tener eso en cuenta, insistieron en algo a lo que estaban acostumbrados. ¡Querían representar la gloria del Dios invisible por medio de la imagen de un buey!
¿Cuán tardos podían llegar a ser? No importa quién eres, de dónde vienes o desde qué edad resides en un lugar, este tipo de necedad siempre se da cuando la gente rehúsa recordar la manera en que Dios la ha conducido, y comienza a pensar en las así llamadas “buenas” cosas del mundo. Cada persona tiene su “Egipto” en el que es tentada a pensar y desear alcanzar. Para aquellos que nunca están totalmente comprometidos con Cristo, los caminos del Señor pronto se vuelven poco interesantes e insignificantes. Luego, llega la necedad.

Tomado de devoción matutina para menores 2016
¡GENIAL! Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward
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viernes, 22 de febrero de 2013

LA ÚNICA GENTE A QUIEN DIOS RIDICULIZA


Yo frustro las señales de los falsos profetas y ridiculizo a los adivinos; yo hago retroceder a los sabios y convierto su sabiduría en necedad (Isaías 44:25).

El ser más cortés y educado del universo es Dios. No podría ser de otra manera. Él da a cada uno el mérito que le corresponde, y reconoce los aciertos que tiene cualquier ser del universo. Hasta a su archienemigo Dios trata con cortesía. Según el texto de hoy, a los únicos a quienes pone en ridículo son a los falsos profetas y a los adivinos. Por supuesto, esta es una forma de expresión y recurso estilístico del profeta, pero uno siente que es así. Los falsos profetas y los adivinos son personajes risibles.
El rey Jorge II de Inglaterra dijo en 1773 que sus colonias norteamericanas tenían poca inclinación a organizar una revolución. Muy poco después estalló la Guerra de Independencia de Estados Unidos y el monarca quedó en ridículo. Muchos años después, un oficial de la White Star Line dijo que era imposible que el Titanic, su transatlántico más reciente, se hundiera. En 1939, el New York Times declaró que el problema de la televisión era que la gente tenía que mirar fijamente una pantalla y que el norteamericano promedio no tendría tiempo para ello. Cualquier comentario a esta bobería sería ocioso. Un profesor británico de astronomía dijo, a principios del siglo XIX, que viajar por el aire a altas velocidades sería imposible, porque los pasajeros se sofocarían.
Momentos antes de escribir este comentario, leía el periódico. Una noticia decía: «Nueva fecha para el fin del mundo. ¡Entérate!». Me negué a leerla. Estoy harto de que nos quieran tomar el pelo. Pero bueno, tengamos cuidado. Algunos falsos profetas del tiempo del fin «harán señales grandes y milagros», capaces de engañar, «de ser posible, aun a los elegidos» (Mat. 24:24). Otros serán capaces de «hacer caer fuego del cielo a la tierra, a la vista de todos» (Apoc. 13:13). Por tanto, hay que tener cuidado y no despreciarlos ni ridiculizarlos. Eso solo lo puede hacer Dios. A nosotros nos corresponde estar alerta porque los engaños serán muy convincentes.
La prudencia incluye el rechazo decidido de horóscopos, la güija, además de libros y revistas y otras manifestaciones del ocultismo. Esos materiales no tienen ningún tipo de seriedad y no son nada fiables para conocer el futuro. Es mejor recurrir a la Palabra profética más permanente. Esta no falla y da certeza para el futuro.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

miércoles, 24 de octubre de 2012

ALEGRÍA EN LUGAR DE TRISTEZA


«También vosotros ahora tenéis tristeza, pero os volveré a ver y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo» (Juan 16:22).

Algunas personas saben atrapar monos sin hacerles daño. Introducen un maní en una jarra de cerámica. En poco tiempo, un mono llega y lo huele. Luego mirará dentro de la jarra y verá el maní en el fondo. Como quiere comerlo, el mono introduce la mano en la jarra y, cerrando el puño, lo agarra. Pero el puño es demasiado grande para que pueda pasar por el cuello de la jarra y el mono es demasiado avaro como para soltar el maní. Así, el mono queda atrapado; y todo porque no quiso soltar un mísero maní.
Podemos liberarnos de todas nuestras cargas y penas; basta con que las soltemos y se las demos a Jesús. Él tomará nuestro dolor y lo convertirá en alegría que nadie nos podrá quitar.
La oración sincera suele ser el resultado de un corazón quebrantado. El corazón que busca al Señor con toda su fuerza es el corazón contrito; por lo que el corazón permanentemente contrito es condición indispensable para la oración sincera. «Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón y salva a los contritos de espíritu» (Sal. 34:18). «Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios» (Sal. 51:17). «Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad y cuyo nombre es el Santo: "Yo habito en la altura y la santidad, pero habito también con el quebrantado y humilde de espíritu, para reavivar el espíritu de los humildes y para vivificar el corazón de los quebrantados"» (Isa. 57:15).
En cierta ocasión hablaba con una persona que había perdido el celo por andar con el Señor. Le pregunté por su vida de oración. Me respondió que había dejado de orar porque sabía que, si lo hacía, en su vida se producirían cambios y eso le daba miedo.
La oración sincera ablanda el corazón más duro. Por lo tanto, el mayor error que podemos cometer es el error de dejar de orar.
El Señor quiere cambiar su sufrimiento por gozo. Si tal es su deseo, deje que él haga. Basado en Lucas 18:1-8

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill