martes, 9 de junio de 2009

UN CIEGO GUÍA A OTRO CIEGO

¿Acaso puede un ciego servir de guía a otro ciego? ¿No caerán los dos en algún hoyo? Lucas 6:39

Mientras estaba de servicio en la patrulla de tráfico, un policía de Jakson, Misisipi, vio un automóvil que iba haciendo eses. Sospechando quo el conductor iba bebido, puso en marcha la sirena y las luces. Siguió al auto móvil durante un tiempo antes de que el conductor acabara deteniendo el vehículo en la cuneta.
—Muy bien. Deme su permiso de conducir y la documentación del vehículo, por favor -dijo al conductor.
El conductor se revolvió en el asiento.
—No tengo permiso —reconoció.
—¿Se lo retiraron? —preguntó el policía.
—No, nunca tuve. Soy ciego.
El policía no podía creer lo que oía.
—¿Es ciego y conduce un automóvil? —preguntó.
El ciego intentó dar una explicación.
—Mi amigo ha bebido demasiado y por eso yo conduzco por él. Él ve y yo conduzco.
El policía ni se inmutó. Envió a ambos a la cárcel.
El versículo de hoy no habla de gente que no puede ver. Se refiere a personas que están ciegas a la verdad.
Que una persona esté al volante de un automóvil no quiere decir que sepa qué hace. De la misma manera, si alguien dice que conoce a Dios no quiere decir que lo conozca realmente. Debemos tener cuidado con la elección de la guía espiritual.
No hay nada malo en aprender de los demás. Pero asegúrate de que lo que dicen esté de acuerdo con la Biblia. Las nuevas verdades siempre están de acuerdo con las antiguas.

Tomado de la Matutina El viaje increíble.

¿MORIR CADA DÍA?

Os aseguro, hermanos, por la gloria que de vosotros tengo en nuestro Señor Jesucristo, que cada día muero. 1 Corintios 15:31

En los tiempos del apóstol Pablo era peligroso ser cristiano. En nuestro texto de hoy dice que vivía en continuo peligro de muerte. En aquella época de gobierno fue un emperador corrupto y caprichoso, una multitud podía levantarse en cualquier momento y acabar con el apóstol. De hecho, aunque el desenlace no fue fatal, eso le ocurrió muchas veces. Cada día exponía su vida por causa del evangelio, cosa que despertaba la ira de los judíos, de los paganos y del mismísimo Satanás. Era peligroso en todos sentidos.Según el argumento que el apóstol viene exponiendo con respecto a la esperanza cristiana basada en la resurrección de Cristo, afirma ahora que sería necio correr tantos riesgos si no tuviera ía firme esperanza de la resurrección. Como tenía esa firme esperanza, vivía cada día como muriendo; pero no de temor o por vivir en ascuas, sino con gozo santo y glorificado. Jesús dijo: «SÍ alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo». ¿Cómo? A menudo interpretamos malí este versículo. Creemos que se aplica a dejar algún mal hábito, práctica o costumbre. A veces uno piensa que tomar la cruz es dejar de hacer algo que realmente nos gusta. He escuchado otros que pensaban de la misma manera: «Mi cruz ha sido dejar el baile. Ya no puedo seguir bailando. Me gustaría hacerlo, pero esta es mi cruz». Pero Jesús no se refería a eso. No. La cruz es la negación del yo.Eí pastor Morris Venden dice: «Es la entrega de nosotros mismos: darle a Dios todo lo que somos. Por eso, cuando no entendemos bien ío que es la entrega, a menudo la soslayamos o la sustituimos por otra falsa. Si soy lo suficientemente grande y fuerte, y tengo suficiente personalidad y fuerza de voluntad para hacer esto o aquello, puedo engañarme a mí mismo al pensar que me estoy entregando a Dios. Si creo que puedo vencer mi tendencia a fumar, por ejemplo, y dejo de fumar por mí propia cuenta, prescindiendo del poder de Dios, habré creado una atmósfera en la cual voy a encontrar mi propia condenación. ¿Es esto posible? La realidad es que separado de Jesús puedo dejar de fumar, de beber, o de bailar solamente en forma externa, íntimamente seguiré en la misma condición. La cruz no consiste en dejar de hacer algo que nos gustaría hacer. Consiste en negarnos a nosotros mismos».Toma hoy la cruz, es decir, deja de luchar por ser bueno. Logra morir hoy dejando que Cristo viva en ti su propia vida.


Tomado de la Matutina Siempre Gozosos

lunes, 8 de junio de 2009

MI CRISTO VIVE

Yo sé que mi redentor vive, y que al final triunfará sobre la muerte (Job 19: 25).

Cuando era niña mi madre me enseñó a respetar y amar a Dios. Todas las noches antes de dormir me mostraba un cuadro en el que Jesús permanecía en una cruz y sus manos sangraban por los clavos que atravesaban su piel. Una noche le pregunté a mi madre por qué Jesús estaba ahí clavado. Ella me dijo que unos hombres lo crucificaron. Recuerdo que lloré mucho esa noche. Era tan pequeña que no podía comprender lo que le había ocurrido a ese hombre de paz. La explicación de mi madre fue corta, ella misma no sabía qué decir.
Con el tiempo mi madre conoció acerca del Señor. Ella me dijo que Jesús resucitó y venció la muerte. Eso fue un gran alivio y consuelo para mí. Mi familia entregó su vida a Cristo: todos reconocimos que Jesús vino a este mundo, murió y entregó su vida por cada uno de nosotros. Por eso hoy cada día lo reconocemos como Dios grande y creador, como el Dios vivo que nos ama profundamente.
La Biblia dice del pueblo de Dios: «Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa...» (1 Ped. 2: 9). Me siento tan reconfortada al pensar que somos un pueblo especial para Dios. Sé que Cristo vino y murió por cada uno de sus hijos. Ahora me queda claro que esa muerte fue transitoria. ¡Mi Cristo vive! Pronto vendrá para llevarnos a morar por siempre a su mansión celestial. Querida hermana, te exhorto a que cada mañana recuerdes a ese Cristo que vive y desea que vivamos con él por la eternidad, y que cantemos como pueblo juntos a una sola voz el cántico de victoria.


Anabel Ramos de la Cruz
Tomado de la Matutina Manifestaciones de su amor

PURGAR LO BUENO

Por lo tanto, cuiden mucho su comportamiento. No vivan neciamente, sino con sabiduría. Aprovechen bien este momento decisivo, porque los días son malos. Efesios 5:15,16


Hace unas semanas plantamos el huerto. Disfruté cada minuto. Pero hoy tuve que hacer algo que me disgustó mucho. Tuve que arrancar más de la mitad de mis remolachas. A esa operación se la llama "purgar". No había nada malo en las remolachas. Eran plantas buenas. Cada vez que arrancaba una pensaba en la remolacha que habría dado. Parecía un despilfarro desechar una planta perfecta.
¿Pero por qué tenía que purgarlas? Porque las remolachas necesitan mucho espacio para crecer. Si hubiese dejado las plantas en el suelo se habrían entorpecido unas a otras y el crecimiento se habría echado a perder.
Mientras arrancaba las plantitas, me acordé de la vida. Las hileras de remolachas son como las oportunidades que tendrás este verano.
Cuando empiecen las vacaciones de verano, tendrás la sensación de tener todo el tiempo del mundo para cumplir tus objetivos. Quizá quieras aprender a tocar la trompeta, ir de compras, aprender a montar, jugar al fútbol, ir a visitar a los abuelos, tener un empleo de verano, ir de vacaciones con la familia, aprender a conducir, salir con los amigos, ir a un campamento de verano, ir de pesca y muchas más cosas.
Pero probablemente no puedas hacer todo lo que tenías en la lista. Por tanto, tendrás que elegir. Tendrás que purga lo bueno, de manera que puedas hacer lo mejor.
Sea cual sea tu elección, no te olvides de hacer que el tiempo con Dios sea tu principal objetivo. Pasar tiempo con él cada día es la mejor de todas las elecciones.

Tomado de la Matutina El viaje increíble.

EL MAYOR REGALO JAMÁS OFRECIDO

Y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más? Lucas 7:42

Simón el fariseo se había esmerado hasta en el último detalle en la preparación de la cena para el invitado especial de aquella noche. Sobre la mesa, cubierta con blancos manteles, había deliciosas rebanadas de pan ázimo, ensalada de tomillo, romero y coriandro, cántaros con vino, agua con sal y fuentes que contenían almendras, avellanas y otras frutas de temporada.Habían sido invitadas personalidades destacadas de la comunidad de Betania. La casa lucía iluminada, limpia y perfumada con flores. Al anochecer llegó Jesús, quien tiempo atrás había curado a Simón de la terrible enfermedad de la lepra. Aquella cena era una muestra de gratitud. Todos se sentaron a la mesa para comer y escuchar las palabras del Maestro.De repente, una mujer joven y hermosa, vestida con ropa modesta, entró casi a hurtadillas en la casa, tomó un frasco de perfume, se arrodilló a los píes de Jesús, y comenzó a llorar. Sus lágrimas caían sobre los pies del Maestro y ella los secaba con su cabello, los besaba, y los ungía con un finísimo perfume hecho de nardo puro.Aquella mujer había conocido a Jesús tiempo atrás, y él la había sanado física y espiritualmente. Aunque, a ojos de algunos, la conducta anterior de esa mujer dejaba mucho que desear, lo más importante para ella era que el Señor había perdonado sus pecados, y sentía que le debía la vida a él. Enterada de que Jesús estaría en casa de Simón aquella noche, María —que así se llamaba— se había propuesto acudir a ese lugar para dar las gracias al Salvador de esa manera por lo que había hecho por ella.Simón, alarmado, quiso echar de su casa a aquella mujer de mala reputación. Jesús lo detuvo. Le hizo ver a Simón, a través de parábolas, que él había ofrecido la cena en agradecimiento por haber sido curado de la lepra y, en cambio, aquella mujer lavaba sus pies con sus lágrimas en agradecimiento por haberle perdonado todos sus pecados.Sin duda alguna, la salud es una gran bendición de Dios. Sin embargo, el don más importante es el perdón de nuestros pecados. La salud física nos da la posibilidad de una larga vida en esta tierra. Pero el perdón de nuestros pecados nos abre el camino hacia la vida eterna y la posibilidad de ver cara a cara a Jesús. El mayor don no es, pues, la salud física o la restauración de la respetabilidad social. El don mayor es el perdón de los pecados, y por él Jesús derramó su sangre en la cruz del Calvario.


Tomado de la Matutina Siempre Gozosos

domingo, 7 de junio de 2009

SOMOS COMO UNA FLOR

El hombre es como la hierba, sus días florecen como la flor del campo (Salmo 103: 15).

Me encontraba en mi oficina. Aparentemente era un día normal de trabajo, pero entonces me enteré de una lamentable noticia: la muerte de un siervo de Dios. Parece que al abrir la puerta de su casa lo esperaban. Su muerte fue rápida, pues sus asesinos actuaron de manera fulminante.
La noticia nos dejó a todos consternados. Una noticia así no se puede creer. Era tan buen hombre. Hacía un excelente trabajo. Tenía una linda familia. Señor, ¿por qué? Por qué permitiste que esto sucediera? Preguntas que muchos nos habremos hecho al saber de lo acontecido. Por ahora, no tenemos la respuesta. Solo sabemos que Dios ama a sus hijos, los cuida y los protege. Pero a veces, sí a veces, permite que sucedan ciertas desgracias que no logramos entender.
¿Qué somos realmente sin Dios? ¡Qué vano es vivir en este mundo, creer que lo tenemos todo!'De manera insensata nos enorgullecemos de lo que po­seemos y de lo que podemos hacer. Los logros humanos son tan fugaces y efímeros que muchos ni siquiera los disfrutan.
Cuando vemos la hermosa flor en la mañana, fresca y radiante, parece como si así fuera a permanecer por mucho tiempo, pero al regresar en la tarde la vemos marchita, moribunda, sin frescura. Con cuanta frecuencia se nos olvida que nuestra vida se compara con una flor del campo, que aunque tiene su encanto y su belleza, rápidamente deja de existir al término del día.
Querida amiga, no olvides en este día lo vano que es vivir alejadas de Dios. Que puedas vivir el día de hoy delante de él como si fuera el último, pero con la esperanza de que cuando él venga y restaure tu vida, no dejarás de ser al final del día, sino que vivirás eternamente. Señor, ven pronto, quiero estar contigo por siempre.

Noemí Gil de Barceló
Tomado de la Matutina Manifestaciones de su amor

ESCUCHA LA VOZ

Si hoy escuchan ustedes lo que Dios dice, no endurezcan su corazón. Hebreros 4:7.

Se cuenta la historia de un abuelo y su nieto menor que trabajaban codo con codo mientras cavaban un camino hacia el granero. Juntos araban un futuro semillero. De repente, un sonido metálico rompió el silencio de la tarde. La azada habia chocado con algo que se encontraba oculto en la tierra. —¿Qué encontraste, abuelo? —preguntó el niño. El anciano cavó con la azada hasta que liberó la roca y la sacó a la superficie. —Solo es una piedra grande —dijo. Se agachó y, con las dos manos, tomó la roca y se dispuso a arrojarla a un lado. Pero una idea pasó por su cabeza y la volvió a dejar a sus pies. —Jack —dijo—, soy viejo. Mi vida se acaba pero la tuya acaba de empezar. ¿Te importa si te doy un consejo? El jovencito sonrió y el abuelo continuó. —Cuando yo era joven no pensaba que tuviese tiempo para Dios. Estaba demasiado ocupado en hacer lo que me apetecía. Crecí y seguí sin prestar atención a esa voz que escuchaba en mi cabeza. El corazón se me endureció más y más. Ahora es como esta roca. Al decir esto, el hombre golpeó la roca. Clanc. Clanc. Clanc. Mirando a los ojos del chico, continuó hablando. —No endurezcas el corazón como yo. Es una decisión que se toma una y otra vez. Cada vez que escogemos hacer las cosas a nuestra manera y no a la de Dios nos volvemos más insensibles a su dirección. No endurezcas tu corazón. Escucha la voz de Dios.


Tomado de la Matutina El Viaje Increíble.

CRISTO, EL PRIMERO DE LA LISTA

También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que, habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró. Mateo 13:45,46


Si preguntásemos a una docena de personas cuál es su mayor deseo, casi con seguridad las respuestas serían de esta guisa: «Ser millonario», «Tener salud, felicidad y paz», «Tener un carácter admirable», «Ser alguien famoso», «No enfadarme nunca» o «Tener sabiduría».¿Qué es lo que más deseas en la vida? Si tuvieras que hacer una lista de las diez cosas que más deseas obtener, ¿qué aparecería al comienzo de la lista de las cosas que más anhelas? Una de las señales de madurez espiritual en la vida de un cristiano es su anhelo por Cristo por encima de cualquier cosa que pueda desearse en este mundo. Así lo manifestó el apóstol Pablo. Dijo que estaba dispuesto a perderlo todo —prestigio, fama, familia— por ganar a Cristo.Rhea E Miller dijo: «Prefiero a mi Cristo antes que riquezas sin fin; prefiero a mi Cristo antes que tierras y cosas; prefiero ser guiado por esas manos traspasadas por los clavos». Solo el Espíritu Santo puede producir ese cambio radical que se requiere para desear a Jesús por encima de todas las cosas, para que él ocupe el primer lugar en nuestra vida. ¡Cuán difícil es elegir entre un deporte favorito —o la novela preferida— y Jesús! Pero es muy animador saber que el Espíritu Santo está dando pasos en tu vida y que te conducirá hacía una relación madura con Cristo, hasta que él se posesione de ti y sea el centro —lo más importante— de tu vida.Jesús dijo a sus discípulos que encontrar el reino de los cielos es como hallar una perla de valor incalculable, tanto, que uno estaría dispuesto a deshacerse de todo lo que tiene, con tal de poseerla. Y es que Jesús es la Perla de gran precio. Experimentar verdaderamente al Señor es como reconocer que nada es de más valor que conocerlo a él.¿Qué cosas se oponen a que tú busques a Cristo como la primera y más urgente necesidad de tu vida? ¿Hay algo más importante que Cristo en tu vida? Si es así, sea lo que sea, es un ídolo. Piénsalo bien. ¿Estás dispuesto a crecer y madurar hasta el punto en el cual dependas totalmente de él? Descubrirás que seguir a Cristo es la mejor inversión que jamás podrás realizar. En su presencia encontrarás la paz de la que tu alma anhela gozar. "Compra" hoy a Jesús, la Perla de gran precio.


Tomado de la Matutina Siempre gozosos