miércoles, 25 de noviembre de 2009

TE DOY GRACIAS POR MI ENEMIGO

Después de esto se turbó el corazón de David, porque había cortado la orilla del manto de Saúl. 1 Samuel 24:5.

Si sabes de alguna persona que esté empecinada en buscar tu mal y en desacreditar, entonces permíteme que te diga que tienes una bendición my grande. Eso no le sucede a cualquiera. Tu enemigo y tú han sido escogidos por Dios, y detrás de tu enemigo está la mano de Dios. En realidad, la rivalidad y la enemistad que surgieron de Saúl en contra de David fue lo mejor que le pudo pasar a David. Dios más bien le hizo un favor a David: Dios uso a Saúl para mantener a David huyendo en los montes agrestes, donde aprendió a ser sensible a la voz del Espíritu Santo (1 Sam. 24:5), y donde también aprendió acerca del perdón total. Saúl fue el pasaporte de David para un mayor acercamiento a Dios.
Cuando uno decide perdonar completamente a su enemigo, entonces se ah cruzado completamente la barrera de lo natural a lo sobrenatural. Tal vez tú, igual que yo, quisieras tener todos los dones del Espíritu Santo, pero, aparte del don de la sanidad, de la intercesión o de la paciencia, el don que mas debemos buscar es el del perdón.
Todos estos dones son sobrenaturales, lo cual quiere decir que están fuera de lo normal. En realidad, no hay verdadera explicación para lo milagroso; por eso es un milagro. Por ello, cuando extendemos nuestro perdón a alguien obramos un milagro. Cuando perdonamos totalmente, entonces finalmente hemos alcanzado el nivel más alto que hay en términos de espiritualidad.
David tuvo al rey Saúl en sus manos para cortarle la cabeza y, hasta cierto punto, Saúl se lo merecía. Después de todo, Dios ya había escogido y bendecido a David como próximo rey de Israel. David, ciertamente, pudo haber razonado de esa manera y actuado en consecuencia, pensando que más bien contribuía a los propósitos de Dios al matar a Saúl. Humanamente hablando, mata a Saúl es lo que cualquiera de nosotros habría hecho, pero David hizo algo que le acreditaba mas el corazón de Dios que el perdón. El gozo más grande de él es perdonarnos a cada uno de nosotros. Hoy el pide que reflejemos su carácter perdonando a alguien a quien consideramos que sea imposible perdonarlo jamás. ¿Podrás cruzar hoy la barrera de lo sobrenatural?

Tomado de la Matutina Siempre Gozosos.

martes, 24 de noviembre de 2009

ENCONTRE A DIOS

El Señor es mi pastor, nada me faltara (Salmo 23:1).

Cuando era pequeña mis padres me enseñaron a conocer a Dios mediante la fe católica. Incluso fui catequista, enseñaba de lo que es la iglesia a los feligreses. Mi familia pasó por momentos muy difíciles; a pesar de su fe en el conocimiento que teníamos de Dios, no comprendía por qué teníamos que pasar por esas situaciones. Muchas veces pregunté a mi madre la razón de tantos sufrimientos, pero no recibía respuesta.
Hace tres años mis padres decidieron enviarme a estudiar a la Universidad de Montemorelos, Nuevo León. Al principio no me gustaba. La clase de Biblia me parecía muy difícil y no comprendía nada. Así que decidí tomar estudios bíblicos con unas amigas. Entonces comencé a comprender poco a poco la Palabra de Dios. Me gustaba mucho, cada día quería conocer más. Tomaba tiempo para leer la Biblia sola y empecé a hablar con Dios. Mis dudas se aclaraban y mi amor por Dios aumentó. Estaba decidida a seguir la verdad que había encontrado en este lugar.
Llegó la semana de oración y decidí bautizar. Mis amigas y amigos no me dejaban sola, oraban conmigo y me animaban a seguir en el conocimiento de la Palabra de Dios. El 1 de abril de 2006 es una fecha que nunca podré olvidar. Decidí seguir a Cristo.
Quiero mantenerme fiel a él y sus promesas. Ahora sé que Dios dirige la vida de sus hijos. Si mis padres no me hubieran enviado a esta universidad quizá nunca habría oído el mensaje adventista.
Alabo a Dios por permitirme conocerlo. Hoy vivo para compartir su amor con otros y deseo servirle el resto de mi vida. Ya no tengo temor porque sé que el Espíritu de Dios está conmigo y si paso «por valle tenebroso, no temo peligro alguno porque tú estás a mi lado» (Sal. 23:4). Esta mañana te invito a conocer más a nuestro Dios. Confía en su Palabra y deja que hable a tu corazón.

Annel G. Rosales Cavazos
Tomado de la Matutina Manifestaciones de su Amor.

EL ESCUDO INVISIBLE

Cuando me llame, le contestaré; ¡yo mismo estaré con él! Lo libraré de la angustia y lo colmaré de honores. Salmo 91:15.

Cuando llegó al hospital, Norma empezó a sentirse mal. Después de que el médico de urgencias hubo comprobado su estado, Norma fue llevada al quirófano.
Cuando se despertó, el cirujano se acerco a su cama.
-¿Quién es usted? –preguntó el médico.
Norma no sabía de qué estaba hablando.
-Rellené todos los formularios en el mostrador de la recepción –dijo.
El médico sacudió la cabeza.
-No, no quiero decir su nombre. Eso ya lo sé. Pero, ¿quién es usted?
Se detuvo, con el deseo de que lo que iba a contarle tuviese sentido para ella.
-Acabo de sacar nueve balas de su cuerpo. Había recibido un impacto en el cuello otro en el pecho, otro en el brazo y otros más en los hombros. Cualquiera de las balas podría haber lesionado un órgano vital y le habría causado la muerte.
Luego tomó una de las balas.
-Pero mire esto. La punta de esta bala esta chafada. Es como si hubiese chocado contra una plancha de acero. Esas balas atravesaron su piel, pero algo las detuvo antes de que pudieran penetrar más.
Luego volvió a preguntar:
-Señora, ¿Quién es usted? ¿De qué está hecha?
Norma sonrió:
-Soy cristiana.
Al fin Norma comprendió por que estuvo toda la noche despierta orando y cantando. Gracias a la obediencia, Norma se había puesto en manos del Dios que conoce el futuro; el Dios que jamás abandona ni traiciona a su pueblo; el Dios que detiene las balas.

Tomado de la Matutina El Viaje Increíble.

LA PASIÓN DE DIOS

Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. Jonás 1:2.

Mientras esperábamos en el cementerio la llegada del auto de la funeraria con los restos de un prominente joven profesional de la iglesia, que había sido asesinado. Me acerque para expresar mis condolencias a su apesadumbrado padre, quien expresaba en su rostro nítidamente lo que es la tristeza. Su corazón herido hasta lo más profundo experimentaba el dolor más indescriptible. Este angustiado padre, quien había perdido al hijo de sus sueños, me expreso las palabras más difíciles de entender que jamás había escuchado. Hasta el día de hoy repercuten en mis oídos y todavía me pregunto cómo es posible que un ser humano pueda hablar de esa manera, como es posible que un hombre, la vida de cuyo hijo ha sido segada con crueldad y sadismo, pueda albergar tales sentimientos. Esto fue lo que me dijo: «Pastor, Dios permita que estos hombres, que me han causado este terrible daño, tengan la oportunidad de conocer a Jesús y se arrepientan, para que no vengan a juicio de condenación y puedan ser salvos. Me gustaría verlos en el cielo juntamente con mi hijo».
Mas confundido de lo que yo me sentí se quedo Jonás cuando escuchó este mandato divino: «Levántate y ve a Nínive, aquella ciudad y pregona contra ella» (Jon. 1:2). ¿Cómo es posible? ¿Dios buscando un predicador para que vaya a Nínive a predicar de manera urgente y elocuente para evitar que esa ciudad fuera destruida? ES difícil que no hagamos una idea del impacto del mandato divino, a no ser que sepamos quienes eran los asirios, habitantes de Nínive.
Los asirios eran un pueblo feroz y sanguinario. Deseaban conquistar todo el mundo. Hacían guerra de ciudad en ciudad y permanecían todo el tiempo que fuera necesario hasta que la ciudad caía. Cuando finalmente tomaban la ciudad, empalaban a sus gobernantes y cortaban suficientes cabezas como para formar con ellas una pirámide, que ubicaban ante los muro de la siguiente ciudad para anunciarle el fin que le esperaba. Que Dios evitara destruir a gente así dejaba estupefactos a los israelitas, pues también a Israel quería destruir Asiria.
El amor de Dios es tan profundo que ninguno de nosotros puede alcanzar a entenderlo. No es solo para los que buscan a Dios. Es también para los que están lejos de él. Nunca entenderemos cuanto nos ama Dios hasta que entendamos cuanto amaba a los asirios. Nunca entenderemos por qué tenemos que ir en misión a alcanzar a personas indeseables hasta que entendamos el apasionado amor de Dios.

Tomado de la Matutina Siempre Gozosos.

lunes, 23 de noviembre de 2009

SOLAMENTE UNA CARTA DE RECOMENDACION

Tú me cubres con el escudo de tu salvación; tu bondad me ha hecho prosperar (2 Samuel 22:36).

No sabía cómo pagaría mis estudio universitarios. «Dios proveerá de alguna manera», pensé. Había decidido no trabajar más e ir a cursar mis estudios de una universidad cristiana la carrera que había soñado. Coloqué todo en las manos de Dios. Había tenido buenas ofertas de trabajo pero ninguna quitaba de mi menta la decisión tomada. El último día para estar en mi escuela era la graduación del jardín de niños donde laboraba. Allí estaba el director de Educación de la Unión, así que aproveché para contarle mis sueños y planes, además de una carta de recomendación que necesitaba para enviar a la universidad. Él me animó y por supuesto que se comprometió a darme la carta con mucho gusto. Seguí orando para que Dios me mostrara su voluntad.

Pasaron cinco días. Esa mañana hice planes para parar a las oficinas de la Misión y recoger mi carta de recomendación. Al entrar al edificio saludé a la secretaria, quien entusiasmada me dijo: « ¿Qué crees? Te enviaron la carta y también estas en la lista de los becados con un 80% de ayuda educacional». Mis primeras palabras fueron: « ¡Dios mío! Solo pedí una carta de recomendación y me enviaste más que eso». Durante varios años tuve la oportunidad de contar con esta ayuda. He trabajado fuertemente y pasé por momentos difíciles, pero es claro que Dios tiene un plan para mí, ya que ha hecho provisión, al satisfacer cada una de mis necesidades.
Estoy convencida de que la mano de Dios se ha mostrado de diferentes maneras, aun en amigos y parientes que me animan diciendo: « ¡Lo vas a lograr! ¡Adelante!» Elena G. de White dice: «Dios no conduce nunca a sus hijos de otra manera que la que ellos elegirían si pudiesen ver el fin desde el principio, y discernir la gloria del propósito que están cumpliendo como colaboradores suyos» (Deseado de todas la gentes, p. 197).

Raquel Córdova Pérez
Tomado de la Matutina Manifestaciones de su Amor.

AYUDA EN TIEMPO DE NECESIDAD

Y si desvías a la derecha o a la izquierda, oirás una voz detrás de ti, que te dirá: «Por aquí es el camino, vayan por aquí». Isaías 30:21.

Cuando Norma salió del autobús, se sintió desbordada por el poder de Dios que los había protegido, a ella y a su hijo, de una muerte segura. También estaba agradecida porque su iglesia no hubiese tomado partido por ninguno de los dos bandos en conflicto: el gobierno y la guerrilla rebelde. Los miembros de la iglesia adventista gozaban de una alta consideración por parte de ambos partidos políticos porque permanecían neutrales y ayudaban a quien lo necesitase.
Tan pronto como hubieron salido, Norma y su hijito se escondieron detrás del autobús perforado por las balas. Los rebeldes habían desaparecido tan rápidamente como habían llegado. Norma oró para que otro vehículo pasara por allí y los llevara a un lugar seguro.
El rugido de un motor más allá en la carretera la advirtió de que otro autobús estaba a punto de pasar. Cuando lo tuvieron a tiro, los guerrilleros rebeldes salieron de sus escondrijos y mataron a los once pasajeros.
-Vete de aquí –dijo una voz.
Norma miró hacia la carretera y vio a un hombre negro que andaba solo. Corrió para unírsele. Sin decir una palabra, tomó al hijo de Norma y su maleta. Un segundo hombre, un nativo de la zona se les unió.
Se encontraron con un hombre que conducía una camioneta. Este se avino a llevar a los cuatro en su vehículo.
Al llegar al límite del pueblo, el conductor de la camioneta detuvo el vehículo y esperó a que los improvisados pasajeros se apeasen. El hombre negro dejó la maleta de Norma en el suelo y ayudó a su hijo a bajar de la camioneta. Cuando Norma se volvió para darle las gracias, había desaparecido. «Él ordenara que sus ángeles te cuiden en todos tus caminos».
Norma anduvo hasta la primera casa que vio. Llamó a la puerta. La mujer que respondió, escuchó la terrible historia y llamó una ambulancia.
(Continuará.)

Tomado de la Matutina El Viaje Increíble.

NO HUYAS DE QUIEN DESEA AYUDARTE

Todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde, que anda por camino equivocado, en pos de sus pensamientos. Isaías 65:2

Hay una historia muy divertida que ilustra la intensidad con la que Jesús “persigue” al ser humano. Hace algún tiempo, una estación de radio informo acerca del robo de un automóvil del modelo “escarabajo”, de la marca Volkswagen, en California. La policía montó una intensa búsqueda del vehículo y del hombre que lo robó. Hasta pusieron avisos en las estaciones de radio locales en busca de colaboración ciudadana que permitiera localizar su paradero.
La razón de tan inusual revuelo era que en el asiento delantero del vehículo robado había una caja de galletas saladas rociadas con veneno, cosa que el ladrón ignoraba. El dueño del automóvil había tenido la intención de usar las galletas como cebos para ratas. Resulta que la policía y el dueño del automóvil estaban más interesados en apresar al ladrón para salvarle la vida que para recuperar el vehículo. Desconociendo el peligro que se cernía sobre él, el ladro huyó de quien procuraba salvarlo.
Nuestra vida sería totalmente diferente si entendiéramos todo lo que dios hace por nosotros. Nos busca, nos persigue, desea tenernos con él para hacernos bien y regalarnos todos los dones del cielo que pidamos y podamos resistir.
Nos amó antes de que lo amáramos, nos salvó siendo sus enemigos, y ahora nos corteja por el ministerio del Espíritu Santo. Coloca trampas de gracia mediante circunstancias y situaciones, a veces molestas, para llamar nuestra atención, para que levantemos nuestra vista al cielo y así lo veamos en toda su hermosura.
Conversaba con un amigo que se aparto de la iglesia, se separó de su esposa e inicio el camino del pecado. Gracias a Dios, regresó nuevamente. Llamó mi atención al decirme: «En mi desobediencia fu cuando Dios más me bendijo». Aun en nuestras transgresiones nos otorga bendiciones que ni esperábamos ni merecíamos. Lo hace no para que sigamos en desobediencia, sino para que nos apartemos del pecado.
«Aun cuando estuviéramos fascinados en nuestra iniquidad y rehusáramos oírlo, él nos busca implacablemente. Nos busca en la puerta del peligro y espera a nuestra salida. Nos busca por las ásperas colinas de nuestras aventuras juveniles. Nunca se rinde, es paciente y persistente hasta que alcanza la victoria» (Ventanas de su gracia, p. 24).
De una cosa debes estar seguro: nunca te dejará en paz; te perseguirá de mil maneras, porque te ama. Ríndete al Señor en este instante. Es la única alternativa valiosa para ti.

Tomado de la Matutina Siempre Gozosos.

domingo, 22 de noviembre de 2009

LOS PEQUEÑOS DE DIOS

Les aseguro que todo lo que no hicieron por el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron por mi (Mateo 25:45).

La bondad en términos prácticos es nuestra inclinación para hacer bien a otros. Dios fue movido a bondad para con nosotros y por eso no escatimó ningún esfuerzo para nuestro bien. Ahora, el tiempo es nuestro enemigo. El amor de muchos se enfría, dice la Escritura, y desaparece el deseo de ayudar y aliviar a las personas necesitadas. El amor proviene de Dios, y si nuestra relación con él anda mal no será mejor con los que nos rodean.
En la vida de Jesús vemos su servicio a favor de aquellos que lo necesitaban. Aunque no todos reconocieron su necesidad. El estuvo allí para aquellos que reconocían sus carencias. Vivió para servir a pecadores, pobres, tristes, hambrientos, ciegos, sordos, mudos, endemoniados, enlutados, enfermos, orgullosos, desesperanzados, ignorantes de los celestial. ¡Maravilloso ejemplo! Ejemplo que deberíamos seguir todas, pues, Jesús se gozaba al mitigar el dolor y la necesidad de sus semejantes.
La bondad de Dios nos debería motivar a ser más compasivas entre nosotras. Estemos pendiente de lo que hacemos y no sigamos enfrascadas en nuestros propios deleites y ocupaciones. Miremos mas allá para no ser sorprendidas cuando el Maestro diga: «Porque tuve hambre, y ustedes no me dieron nada de comer; tuve sed, y no me dieron nada de beber» (Mat. 25:42). Cada día hay alguien que necesita de ti. Hay un hijo de Dios frente a tus ojos. Puedes seguir de largo, posponer esa visita y esa palabra de ánimo, dejar para más tarde tu presencia, no creer importante esa ayuda.
Únicamente tú tienes la respuesta de cual será hoy tu actitud hacia los demás. Hoy puedes decidir inclinarte a hacer el bien por amor a Aquel que expresó su bondad en el sacrificio de su Hijo. De tal manera que el Maestro pueda decirte: «Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mi» (Mat. 25:40).

Lorena P. de Fernández
Tomado de la Matutina Manifestaciones de su Amor.