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lunes, 17 de febrero de 2020

LOS DIEZ MANDAMIENTOS

Si obedecen lo que hoy les ordenó, y aman al Señor su Dios, y siguen sus caminos, y cumplen sus mandamientos, leyes y decretos, vivirán. Deuteronomio 30: 16

—Ayer comentamos —-dijo el padre—, cómo mientras Moisés estaba con Dios recibiendo las tablas de los Diez Mandamientos, el pueblo había adorado a un becerro de oro que ellos mismos habían hecho. Prefirieron un objeto, que ni los escuchaba ni podía ayudarlos, en vez del Dios del cielo que les había dado evidencias de su amor cada día. —¡Qué ingratos! —comentó Susana. —Sí, muy ingratos —continuó el padre—. Habían visto milagro tras milagro, y sobre todo la manifestación poderosa que había demostrado Dios en el monte Sinaí. Dios le dijo a Moisés que la tienda que les había servido como lugar de culto fuera sacada del campamento para que ellos comprendieran la gravedad de su pecado. Moisés entró en la tienda y el pueblo, temiendo lo peor, esperó a ver si la presencia divina se posaba sobre ella. Cuando vieron que la nube se posó sobre la tienda del encuentro con Dios, el pueblo lloró y adoró. Dios, a pesar de todo, no los había abandonado. De nuevo, Dios le dijo a Moisés que tenía que subir al monte, pero ahora debía llevar dos tablas de piedra para escribir otra vez los Diez Mandamientos.
—¿Por qué no se los dictó Dios a Moisés? —preguntó Mateo.
—Eran tan importantes que Dios mismo los escribió —respondió el padre—. Dios deseaba que a su pueblo le fuera bien, y para que así fuera debían obedecer sus leyes y mandamientos, porque además de los Diez Mandamientos, les dio otras leyes para el bienestar de ellos.
—¡Qué bueno es Dios! Siempre quiere lo mejor para nosotros —comentó Susana.
—Así es. Y si lo amas, debes obedecerlo —concluyó el papá.
Tu oración: Querido Dios, ayúdame a obedecerte siempre con alegría.
 ¿Sabias que…. lo único que dice la Biblia que Dios mismo escribió con su dedo son los Diez Mandamientos?

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2020.
“DESCUBRE EL MEJOR LIBRO DEL MUNDO”
Por: Noemí Gil Gálvez
Lecturas Devocionales para Menores 2020.

sábado, 14 de enero de 2017

CAVAR PROFUNDO

«De tus mandamientos he adquirido inteligencia». Salmo 119: 104

Según la ley de dios, tanto la fortaleza física, como la mental y espiritual se adquieren por medio del esfuerzo. El desarrollo se obtiene por medio del ejercicio. De acuerdo con esta ley, Dios ha provisto en su Palabra los medios necesarios para el desarrollo mental y espiritual.
La Biblia contiene todos los principios que los seres humanos necesitamos comprender, a fin de prepararnos para esta vida y para la venidera. Todos podemos comprender estos principios. Nadie que esté dispuesto a apreciar la enseñanza de las Escrituras puede leer un solo pasaje sin obtener de él algún pensamiento útil. Pero la enseñanza más valiosa de la Biblia no se obtiene por medio de un estudio ocasional o aislado. Su gran sistema de verdad no se presenta de tal manera que pueda descubrirlo el lector apresurado o descuidado. Muchos de sus tesoros están lejos de la superficie, y solo pueden ser obtenidos por medio de una investigación diligente y de un esfuerzo continuo. Las verdades que forman el gran todo deben ser buscadas y reunidas «un poquito allí, otro poquito allá» (Isa. 28: 10, RV60).
Una vez buscadas y reunidas, corresponderán perfectamente unas con otras. Cada Evangelio complementa los demás; una profecía explica la otra; cada verdad desarrolla otra verdad. El evangelio explica los símbolos del sistema judaico. Cada principio de la Palabra de Dios tiene su lugar; cada hecho, su relación. Y la estructura completa, tanto en su propósito como en su ejecución, da testimonio de su Autor. Solo el Ser infinito pudo concebir y dar forma a esa estructura.
Al buscar las diferentes partes y al estudiar su relación, entran en actividad las facultades superiores de la mente humana. Nadie puede emprender ese estudio sin que se desarrolle su mente.
Y el valor intelectual del estudio de la Biblia no consiste solamente en investigar la verdad y descubrir su estructura íntima, sino también en el esfuerzo requerido para abarcar los temas presentados. La mente ocupada solamente con asuntos cotidianos se empequeñece y debilita. Si nunca se empeña en comprender verdades grandes y de vasto alcance, después de un tiempo pierde la capacidad de crecer. Como salvaguardia contra esa degeneración, y como estímulo para el desarrollo, nada puede igualar al estudio de la Palabra de Dios.— La educación, cap. 13, pp. 111-112.

Tomado de lecturas devocionales para Adultos 2017
DE VUELTA AL HOGAR
Por: Elena G. de White
#DeVueltaAlHogar #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

lunes, 2 de mayo de 2016

LA LEY DEL AMOR

Material: Lámina de los Diez Mandamientos

«No crean ustedes que yo he venido a suprimir la ley o los profetas; no he venido a ponerles fin, sino a darles su pleno valor». Mateo 5: 17

Mira este dibujo, son dos tablas de piedra y tienen escritas unas palabras que están enumeradas. Vamos a contarlas. ¡Muy bien! Hay diez, como los deditos de tus manos, que también son diez. Lo que está aquí escrito son diez leyes o mandatos que Jesús nos dio porque nos ama. Al obedecerlos mostramos nuestro amor hacia él y hacia los demás.
Cuando Jesús estuvo en la tierra, algunas personas pensaban que él no amaba la ley de Dios. Pero Jesús les dijo que él no vino a la tierra a destruir los mandatos que el Señor les había dado. Jesús vino a cumplir con la ley de Dios.
Jesús obedeció todo lo que está escrito en la ley y espera que tú también puedas obedecerla y enseñarla a otros. Al hacerlo serás considerado grande en el cielo y estarás mostrando tu amor hacia Dios y hacia las personas que te rodean.

Oración: Jesús, ayúdame a mostrarte mi amor, guardando tu ley y siendo obediente.

Tomado de devocionales para preescolares 2016
Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco
#ViveYCreceSanamente  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

domingo, 1 de mayo de 2016

EL UNDÉCIMO MANDAMIENTO

“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros’’. Juan 13:34, 35

Me encontraba encajonado en la última fila de nuestro vuelo de escala entre South Bend, Indiana, y Chicago. A mi lado iba un asesor de gestión empresarial para empresas integradas en la lista Fortune 500. No tardamos en entablar conversación, sacando el mayor provecho de nuestro breve vuelo sobre el lago Michigan. Él iba camino de otra empresa, y yo a predicar en otra parte del país. Él era judío; yo, cristiano.
-¿Y de qué va a hablar usted? -preguntó él.
-Del undécimo mandamiento -respondí.
-¿El undécimo mandamiento? -inquirió incrédulo-. ¡Ya lo hemos pasado bastante mal con los diez! ¡Qué íbamos a hacer con uno más…
Perspicaz pregunta la suscitada por el caballero judío. Me pregunto: ¿Qué haremos con el undécimo?
Otro judío, y, verdaderamente, otro caballero (aunque este es mucho más joven), está a punto de hablar. Estará muerto en menos de veinticuatro horas, y él lo sabe. Y cuando un hombre sabe que está a punto de morir, puedes estar seguro de que sus últimas palabras estarán llenas de aquello que más le afecte. Cuando estás en una cuenta regresiva, cada palabra cuenta.
“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros” (Juan 13:34, 35). En caso de que te sientas tentado a concluir que este mandato de amarse es simplemente un aparte, un pensamiento aislado de pasada pronunciado por el Maestro, debes saber que aquí, entre esas cuatro paredes del aposento alto, Jesús declarará estas palabras cinco veces: Ámense mutuamente, ámense mutuamente, ámense mutuamente, ámense mutuamente, ámense mutuamente. Y cuando lees el contexto de su llamamiento en vísperas de la crucifixión, no puedes evitar observar que la palabra “amar” o una de sus derivadas aparece 31 veces en los labios de un Jesús que está en el corredor de la muerte, 33 veces en total aquí en Juan 13 a 17. El amor está de manera inequívoca, en el pensamiento del Maestro.
“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros”. Un undécimo mandamiento para los elegidos; porque, sin duda, lo que estaba en su pensamiento debe estar en nuestro corazón: el amor mutuo.

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson

#ElSueñoDeDiosParaTi #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian # ElAmordeloselegidos

domingo, 5 de agosto de 2012

LAS LEYES DEL VUELO


«Hay camino que al hombre le parece derecho, pero es camino que lleva a la muerte» (Proverbios 16: 25).

A menudo viajo en avión. Lo reconozco, que los aviones levanten el vuelo me desconcierta. Sin embargo, no es magia. La aerodinámica tiene sus leyes. Jamás nadie ha volado si no es conforme a las leyes de la aerodinámica. Nadie las establece de propia cosecha ni pregunta a sus amigos qué significan.
Los científicos han aprendido que, hagan lo que hagan en su campo de estudio, deberá ser de acuerdo con los principios que lo gobiernan. Pero, por alguna razón, muchos creen que son libres de adaptar las leyes de la fe y la moral a su gusto.
No inventamos ni reescribimos las leyes de la Física, sino que las descubrimos y las acatamos. De hecho, las tenemos que obedecer tanto si las hemos descubierto como si no. Sin embargo, cada vez más, hay quienes creen que, en lo que al comportamiento humano se refiere, todo depende de las preferencias personales.
Quizá pueda engañar a alguien durante un tiempo. Quizá se engañe usted mismo constantemente.
Pero jamás conseguirá engañar a Dios. La razón por la cual seguimos desafiando y haciendo caso omiso de las leyes de Dios es que la retribución ha sido pospuesta. Si pilotamos un avión y quebrantamos las leyes de la aerodinámica, pagamos el precio inmediatamente. Pero en los asuntos que tienen que ver con la fe y la moral, pueden pasar generaciones antes de que se noten las consecuencias. Y sin embargo, son igual de ciertas.
Aunque algunos podrían desear que no fuera así, es preciso que en la vida del cristiano la Biblia tenga tanto la primera como la última palabra. Mi auto móvil es un Buick Century del 2000. Cuando compramos el coche, en la guantera había un manual del propietario. A la hora de hacer el mantenimiento, puedo elegir si sigo las instrucciones o bien me las salto a la torera. Pero no está en mi mano decidir si las instrucciones son correctas o erróneas o si puedo reescribirlas. Son normas establecidas por el fabricante del vehículo, que es quién mejor sabe cómo mantenerlo en perfecto estado de funcionamiento. Desobedecerlas no va a mi favor.
No nos corresponde a nosotros decidir cómo debemos vivir. Dios nos creó y estableció las reglas. Sería prudente que, por su gracia, vivamos según sus reglas.  Basado en Lucas 11:28

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

lunes, 28 de mayo de 2012

TODO LO QUE NECESITAS SABER…


Ya todo ha sido dicho. Honra a Dios y cumple sus mandamientos, porque eso es el todo del hombre. Eclesiastés 12:13.

Imagina un libro titulado: Manual para saber cómo vivir. ¿Cuántas páginas crees que podría tener? La verdad es que no tendría que ser muy extenso porque, para saber vivir, no importa tanto la cantidad de información que poseemos, sino su calidad.
A esta conclusión llegó el escritor Robert Fulghum. Durante años intentó escribir un resumen de las reglas más importantes en la vida. Pero la lista tenía un problema: era muy larga. Y por más que la recortaba, seguía siendo larga. Hasta un día que se le ocurrió echarle a su viejo automóvil gasolina de la más costosa. El experimento no pudo ser peor. Acostumbrado como estaba a la gasolina barata, el viejo cacharro parecía sufrir un ataque de epilepsia cada vez que Robert intentaba echarlo a andar. Por sobre todo, le solía dar el ataque en las intersecciones y cuando iba en bajada. «Si durante tantos años había funcionado bien con la gasolina conocida —se preguntaba Robert— ¿por qué tuve que echarle una gasolina desconocida?»
Cuando Robert reflexionó sobre lo que le había sucedido a su cacharro, se acordó de su famosa lista. Entonces concluyó que para saber cómo vivir basta aplicar lo que ya sabemos que funciona. «Comprendí entonces —escribió— que ya sabía la mayor parte de lo que es necesario para vivir una vida significativa [...]. Y lo sabía desde hace mucho, mucho tiempo» (All I Really Need To Know I Leamed In Kindergarten [Todo lo que necesitaba aprender lo aprendí en el jardín de infantes], pp. 3, 4). Entonces redujo su lista a unas pocas reglas:

  • Comparte lo que tienes
  • Juega limpio
  • No golpees a la gente
  • Devuelve las cosas al lugar donde las encontraste
  • Limpia lo que ensucies
  • No te adueñes de lo que no es tuyo
  • Pide disculpas cuando le hagas daño a otra persona

La lista continúa, pero ocupa menos de una página. ¿Cuándo aprendió Robert esas reglas? ¡Cuando estaba en preescolar!
¿Quieres vivir bien, en paz con Dios y con tu semejante? No tienes que reinventar la rueda ni el agua tibia. Sencillamente, haz lo que ya sabes: lo que tus padres y maestros te enseñaron desde que estabas en el preescolar. Dios nos creó para vivir de acuerdo a los principios de su Palabra. No intentemos funcionar con «combustible» equivocado.
Señor, gracias por tos principios de tu Santa Palabra. Ayúdame hoy a ponerlos en práctica.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala