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martes, 21 de enero de 2020

LAS ENFERMEDADES Y EL CARÁCTER

“Un corazón alegre es la mejor medicina; un ánimo triste deprime a todo el cuerpo” (Proverbios 17:22).

Las enfermedades nunca anuncian cuándo van a golpear la vida de una persona. Es evidente que nadie las espera ni las desea. Se presentan de manera repentina y fulminante. Algo así le sucedió al rey Ezequías, uno de los grandes monarcas de la historia hebrea. Su liderazgo había logrado fortalecer en la población la fe en el Dios verdadero. Además, junto con sus súbditos, había logrado pasar la difícil prueba de soportar la amenaza del ejército asirio. Dios había hecho maravillas a lo largo de su vida. Pero ahora estaba enfermo.
Ante la gravedad de la enfermedad del rey, el profeta Isaías se presentó para informarle de que había llegado la hora de morir. Debía organizar su vida de la mejor manera para pasar al descanso. La noticia hizo que el soberano se derrumbara emocionalmente. No esperaba la muerte. Creía que todavía podría vivir un tiempo más en este mundo. Así que lloró amargamente ante el Padre celestial y le suplicó que restaurara su salud. El amoroso Dios se conmovió al ver al rey sumamente desconsolado; a través de Isaías le comunicó que le concedería quince años más de vida. Como prueba, hizo que la sombra del sol retrocediera diez grados en el reloj. El rey estaba feliz.
No toda la gente reacciona de la mejor manera ante las bendiciones que Dios les concede en cuestiones de salud. A pesar de que la mano poderosa de Dios se manifiesta en sus vidas, la respuesta no siempre es la esperada. Parece que olvidan muy rápido las promesas que hicieron en el lecho del dolor. Y este fue el caso de Ezequías. La Biblia dice que, en cuanto se vio fuerte y sano, se llenó de orgullo. Fue así como un día recibió a unos embajadores de Babilonia que deseaban conocer más detalladamente las razones por las que el rey había sido sanado. ¿Por qué la sombra del sol en el reloj había retrocedido diez grados? La respuesta esperada era que se trataba de una prueba del poder sanador del Dios de Israel. Sin embargo, el rey les mostró sus tesoros de manera arrogante.
La manera como enfrentas las enfermedades revela lo que llevas dentro de ti. Lo más importante no es el cuerpo, sino el carácter. Todas las enfermedades son temporales. Un día desaparecerán. Lo único que va a quedar es el carácter.
En este día, suplica al Señor que te ayude a tener una actitud correcta ante sus bendiciones.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020
UNA NUEVA VERSIÓN DE TI
Alejandro Medina Villarreal
Lecturas devocionales para Jóvenes 2020

viernes, 8 de marzo de 2013

DOCTOR PAYASO


Lugar: Sri Lanka 
Palabra de Dios: Proverbios 17:22.

¿Qué está haciendo ese hombre larguirucho de cabello azul brillante en el hospital? Parece un payaso, y sostiene en su mano un pescado muerto. ¡Parece fuera de lugar, con toda esa gente enferma! Los guardias de seguridad deben pensar eso también, porque lo están persiguiendo. ¡Oh, no! se dirige derecho hacia el ala de los niños.
Pero, esperen, ¡hay más payasos! Uno de ellos está montado en un monociclo y hace malabares con naranjas en el pasillo. Alguien vestido como un guacamayo está soplando y haciendo burbujas por todas partes. Y esos otros tres payasos están haciendo un show de títeres. Los guardias de seguridad se dan cuenta de lo que está sucediendo, y abandonan la persecución.
Quizás hayas oído hablar del hombre alto de cabello azul brillante. Su nombre es doctor Hunter "Patch" Adams. Y él cree que la risa es la mejor medicina. Ha viajado de país en país, desparramando amor y risas. Ha estado en Afganistán, Camboya y varios países de África. También, fue a Sri Lanka para alegrar a los sobrevivientes del tsunami.
Junto con él, hay un equipo de treinta payasos. A ellos les gusta hacer reír a la gente. A los niños les encanta especialmente observarlos. Y los hace sentir mejor. Como dice el libro de Proverbios: "Gran remedio es el corazón alegre, pero el ánimo decaído seca los huesos".
El doctor Adams y sus payasos están haciendo su parte para alegrar a personas que no se sienten muy bien. ¿No sería lindo si nosotros hiciéramos lo mismo? Por ejemplo, ¿hay alguien en tu curso que no parece estar muy alegre últimamente? ¿Algún miembro de tu familia está triste? ¿Conoces a alguien enfermo, internado en el hospital? Piensa en maneras de alegrarlos e ilumina su día.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

jueves, 23 de febrero de 2012

UNA FUERTE MEDICINA

«¡Cómo nos viene a la memoria el pescado que comíamos gratis en Egipto! Y también comíamos [...] ajos» (Números 11:5).

¿Alguna vez has comido pan con ajo? Es simplemente delicioso. Bueno, al menos a mí me lo parece. Yo creía que la única manera de comer pan con ajo era mezclando ajo en polvo con mantequilla y untándolo en el pan. Hasta que conocí a mi suegro, quien me enseñó cuál es el «verdadero» pan con ajo. Él toma pan crujiente europeo y lo fríe en aceite. Después, toma un pedazo de ajo fresco y lo frota en el pan. ¿Hablábamos de cosas fuertes?
Pero el ajo no solo se usa en el pan. Tengo un amigo que toma pastillas de ajo para permanecer sano. Los científicos han descubierto que el ajo puede prevenir el cáncer ¡Qué maravilloso es el ajo: sabe bien y puede ayudar a curar enfermedades! Dios es sin duda el mayor de los médicos, y los vegetales son sus medicinas.
Es importante que comas bien para permanecer saludable, pero no lo hagas solo para poder jugar y tener energía. Hazlo también para que puedas tener una mente sana que pueda pensar bien y escuchar mejor a Dios. Así que cómete tus vegetales y pídele a Dios que te muestre cómo vivir ¡Él te hablará si tú lo escuchas!

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

domingo, 17 de julio de 2011

EL ÚNICO REMEDIO PARA TU MAL

No hay medicina para tu quebradura; tu herida es incurable; todos los que oigan tu fama batirán las manos sobre ti, porque ¿sobre quién no pasó continuamente tu maldad? Nahúm 3:19.

El sol de mediodía castiga la carretera con la fuerza del verano. Un hombre humilde carga un saco de papas sobre sus hombros. Todos lo conocen, en la ciudad, por su espíritu de servicio y su fidelidad a Dios. Al cruzarse en el camino con un muchacho incrédulo, oye la voz socarrona:
-¿Cómo sabes que eres salvo?
El cristiano sigue unos pasos adelante, y deja caer la carga. Entonces, dice:
-¿Cómo sé que se me cayó el bulto? No he mirado atrás.
-No -replica el muchacho-, no has mirado atrás, pero ya no sientes el peso.
-¡Exactamente! -respondió el hombre-. Es por esa misma razón que sé que soy salvo: ya no siento la carga de pecado y de tristeza, y he encontrado paz y satisfacción en el Señor.
El texto de hoy habla de una imposibilidad: "No hay medicina para tu quebradura", afirma el profeta. Se está refiriendo al pecado: cuando el pecado toca una vida, la anula poco a poco. Los estragos del pecado no aparecen intempestivamente; en la mayoría de los casos, no. Son como los efectos que causa la lepra: en los tiempos bíblicos, el leproso solo percibía su mal cuando su carne empezaba a caer en pedazos; entonces, ya era demasiado tarde. El pobre hombre tenía que abandonar a la familia, a los amigos, el trabajo, en fin. Su futuro era confinarse, con los otros enfermos, en el valle de los leprosos.
En aquellos tiempos, no había remedio para la lepra. Hoy, ayer y para siempre, nunca habrá remedio humano para el pecado. No es solo un asunto de conducta o de comportamiento: es un asunto del corazón. Acompaña al pecador por dondequiera que vaya. La única solución es Jesús. Y él no empieza trabajando por fuera; la fachada es lo último que él restaura. Su maravilloso trabajo de salvación empieza donde está el nido del pecado: en la mente. Él te brinda una nueva mente, nuevas motivaciones, nuevos horizontes. Las cosas pasadas quedan enterradas para siempre, y la vida empieza a partir del encuentro con Jesús.
Recuerda bien esto, a lo largo del día. Y piensa en el planteo del profeta: "No hay medicina para tu quebradura; tu herida es incurable".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón